Me desperté con el sonido de mi alarma, ya era hora de volver al trabajo, me levante, me lave los dientes y me puse una pollera tubo negra que llegaba hasta un poco más debajo de mis muslo tenía una abertura atrás, la acompañe con una camisa color blanco con mangas y le sume una chaqueta corta color naranja, más unos tacones naranjas que tenían un moño al costado, eran altos y sexys.

Hoy necesitaba sentirme sexy no sé porque.

Deje mi cabello suelto y no me maquille, deje mi arito de la nariz de U, saqué a Alma afuera, agarre las llaves de mi auto y salí.

Eché un vistazo y se ve que Ed ya se había ido.

Me subí a mi auto y me dirigí a la oficina.

-Hola Ang-

-Hola Bella, reunión con Bree, tu café está en la oficina con un brownie-

-Te amo-

-No tanto como a un cobrizo de ojos verdes-

Me reí por su ocurrencia real y me adentré en mi oficina, bebí mi café y preparé el libro de Bree con las anotaciones que había hecho.

Sonó mi celular y atendí sin observar quien era.

-Hola- dije despreocupadamente.

-Hola Pato buenos días, te extrañe hoy, me siento vacío desayunando sin vos-

-Doctor Cullen, yo también lo extrañe- dije seductoramente.

-¡Con que esas nos traemos e!, es temprano para empezar con ésos jueguitos- dijo riéndose- Bella tengo una operación muy importante a las tres y tengo miedo- admitió.

-Ei amor eres un gran doctor, confía en ti en lo que sabes-

-Gracias Pato, solo quería escuchar tu voz- dijo un poco apenado.

-Bella tengo a Bree- me informó Ángela.

-No te pongas así amor, tengo una reunión más tarde te llamo y hablamos sobre eso ¿sí?-

-Si Pato, un beso donde más te guste-

-Es temprano para empezar con los jueguitos- repetí lo que él me había dicho.

Él se rio- Beso- y cortó.

-Hazla pasar-

Bree entró en mi oficina, era una chica morocha de pelo largo muy sencilla, un jean, botas marrones y un suéter, tenía unos ojos muy expresivos.

-Bree un gusto, soy Bella-

-Bella el placer es mío gracias por darle una oportunidad a mi libro-

-Como no se la daría es precioso, pero estamos acá para mejorarlo, yo te aconsejaré pero tu tomarás la decisión final-

-Genial- dijo sonriendo.

Nos pusimos a trabajar y la verdad que resultamos de maravillas juntas, ella escuchaba mis consejos y sugerencias porque era la profesional aunque a veces se guiara por su instinto era arriesgada y eso me gustaba.

Siempre ponía su marca en cada hoja y se notaba tenía una manera de escribir realmente buena.

-Bueno Bree es todo por hoy- dije a las doce del mediodía- mañana nos vemos a la misma hora ¿sí?-

-Si Bella, es un placer hacer esto contigo-

Nos despedimos y se fue.

Edward me tenía preocupada estaba muy nervioso, su voz se notaba triste.

Sin pensarlo agarré mi celular y me fui corriendo.

Hospital general de Forx, le haría una visita rápida, estacioné mi auto en el hospital y entré.

-Disculpe ¿Dónde puedo encontrar al doctor Edward Cullen?-

-Cuarto piso señorita consultorio uno, es el principal-

-Muchas gracias-

Agarré el ascensor y subí, vi la puerta con un uno y de bajo de éste decía Doc. Cullen, golpeé la puerta y espere.

La puerta se abrió y me dejó verlo, vestía una camisa blanca con un jean azul y sus vans azules más sus lentes y su bata de doctor, se veía tan sexy.

-¿Bella? ¿Qué haces aquí?- dijo con nerviosismo- pasa.

Entré en su consultorio y era realmente hermoso lleno de figuras de dinosaurios lindos, formitas, nubes, dragoncitos. En su escritorio vi un tarro con paletas agarré una pero él me la sacó de las manos.

-Te la tienes que ganar- me miró de arriba abajo y me moje de inmediato, se relamió los labios.

Yo no dije nada en ningún momento.

Cerré la puerta de su despacho, lo agarré de la camisa y lo empuje sin ningún cuidado a la camilla, lo senté y me subí encima de él a horcajadas.

Lo mire y sus ojos estaban cerrados por el deseo, bese tiernamente sus labios y salvajemente su cuello mientras el soltaba suspiros.

-Amo ésta pollera- dijo agarrándome la cola con sus manos.

-Amo tu bata- le dije tirando de él.

Estábamos absortos en nuestra burbuja besándonos, llenándonos de caricias. Me senté completamente en él y note su erección, Edward frotó sus caderas con las mías y nuestros sexos se rozaron haciendo que un gemido se nos escapara de nuestros labios.

-Hijo- escuchamos detrás de nosotros y paramos de besarnos para mirar a Carlisle que estaba frente a nosotros, yo estaba de espaldas a él y Ed estaba de frente pero conmigo arriba- perdón vengo más tarde- dijo burlón y yo escondí mi cara colorada en el cuello de Edward- y saca las manos de ahí Edward Anthony Cullen- cerró la puerta.

Edward se empezó a reír.

-Basta Ed- lo reté.

-Bueno amor tómatelo con calma yo después hablo con mi papá-

-Claro que lo aras- dije acariciando su cara y mirándolo fijamente muy cerca de su rostro- no te pongas nervioso Edward vos lo vas a hacer bien, confía en ti-

-Gracias Pato- dijo nervioso como si quisiera decir algo más.

-¿Quieres decirme algo?- le pregunté.

-Yo… a las siete tengo una reunión en un café con un compositor que me quiere contratar para su sinfonía en un teatro-

-Eso es buenísimo amor-

-Sí, estoy muy contento pero no tengo con quien dejar a Lizz y…-

La quería dejar conmigo.

-¿Enserio la quieres dejar conmigo?-

-¿Tú quieres?, sin presión Bella- dijo acariciando mis hombros.

-Obvio que quiero- dije abrazándolo fuerte, era muy importante que él confiara en mi para dejar que cuide a Lizz- Gracias por confiar en mi-

-Permiso doctor Cullen- dijo una voz chillona.

Sin golpear la puerta entró una rubia exuberante que a propósito tenía dos botones de su camisa abiertos para mostrar sus pechos, era alta y demasiado flaca.

-Perdón doctor no sabía que estaba ocupado- dijo refiriéndose a mí pero ni siquiera me miró.

-No ésta bien ¿necesitabas algo?- preguntó en tono profesional pasando un brazo por mis hombros y yo agarré su mano.

-No nada importante- dijo saliendo del consultorio y cerrando fuerte la puerta tras ella.

Nos miramos y nos entramos a reír.

-Parece que tengo competencia acá adentro- dije entre risas.

-Jamás Pato, tu siempre las ganas-

-Bueno me voy, termino el recreo Cullen- lo bese tiernamente.

-Chau amor maneja con cuidado- dijo dándome un beso en mi frente.

-Sip, suerte- dijo dándome la vuelta pero cuando llegué a la puerta me agarró de la mano.

-Te quiero mucho, más de lo que te imaginas y toma te la ganaste- me dio la paleta.

Solo sonreí.

-Yo también corazón- le dije dándole un beso en sus labios- cuando sales ven para mi casa y tomamos algo-

-Gracias, cuídate-

Salí del hospital y volví a la oficina.

Le conté a Ang como estaban las cosas con Edward y me felicito, volví al trabajo y cuando me di cuenta ya estaba entrando a casa. Entre a Alma y me cambie, me puse el mismo short blanco de ayer, una musculosa bordo ajustada y me quede descalza.

Me puse a hacer chocolate caliente para mis hermosos vecinos, escuche el timbre y corrí a abrir la puerta.

-Hola Bella- dijo Lizz y yo me agache a abrazarla, ella vestía un short de jean con una remera blanca y una campera abierta negra con estrellitas en plateado más unas zapatillitas negras converse.

Edward estaba vestido igual a como lo había visto al mediodía pero sin la bata.

Pasaron y se sentaron en el comedor, y serví chocolate con leche galletitas y muffins de chocolate.

-Um Bella se ve delitioso- agarró un muffin, lo probó- y sabe delitioso-

-Me alegro que te gusten amor- dije mirándola mientras comía.

Edward agarró mi mano por debajo de la mesa.

-Está riquísimo- dijo tomando un sorbo largo de su chocolate caliente.

Cuando terminamos de tomar la merienda ya eran las seis y media y Edward se estaba abrigando para irse, se puso su campera azul oscuro y sus guantes.

-Lizz papá tiene una reunión te quedas con Bella- le dijo.

-Si papá- dijo ella muy obediente.

Lo acompañe hasta la puerta.

-Me muero por besarte-

-Edward Anthony Cullen-

-Porque todos me dicen por mi nombre complete- refunfuñó.

-Porque es hermoso, ahora ve que llegas tarde-

-Pato si causa problemas solo me llamas-

-Amor ve cuídate y relájate-

Nos despedimos con un beso en la mejilla y se fue.

-Bueno Lizz quedamos las dos ¿Qué te gustaría hacer?-

-No te Bella es tu casa-

-Ummm- pensé- ¿Te gusta pintar?-

-Me encata- contestó.

-¿Y qué te parece si no pintamos con pinceles sino con nuestras manos y pies?-

-¡Sí!- gritó y saltó emocionada.

Como no hacía frío ni había una gota de viento salimos al jardín, puse una plástico gigante y encima un lienzo blanco para que podamos pintar sobre éste, puse en tarros diferentes color azul, rojo, amarillo, verde, violeta y naranja. Todo estaba listo faltaba la ropa.

-Amor te daré una remera mía para poder ensuciarte ¿sí?-

-Sí Bella-

Busqué una remera Roja que estaba llena de pintura y servía para ensuciarse, yo me puse un guardapolvo de maestra jardinera negro que llegaba hasta un poco más arriba de mis rodillas.

Le puse la remera a Lizz y le iba por sus rodillas.

-Genial princesa ahora empecemos y no te preocupes por ensuciarte la piel o el pelo ya que es tempera y sale-

-Si Bella, dale vamo- dijo.

Empecé a meter mis manos en las pinturas y a dibujar en el lienzo, ella me siguió pero con sus pies y daba pataditas por todos lados. Prendí las luces y todo quedo mucho más iluminado.

Empezamos a patalear a dibujar con nuestras manos y dedos.

-Hagamo corazones- dijo ella.

-Si amor-

Hicimos corazones por toda la gran tela de todos los colores.

-Ahora hagamos un arco iris-

-Si- metió todo su brazo emocionadísima.

Hicimos uno muy grande multicolor con nuestros brazos.

Agarre mi pelo y me lo separe, me lo puse para adelante, la mitad para un lado y la mitad para el otro. Agarre las mitades y las sumergí en el pote de pintura naranja hasta casi un poco más debajo de las orejas y solo las puntas me las teñí de azul. Entonces me quedo mi color natural hasta un poco más debajo de las orejas, naranja y azul en las puntas.

-Te quedó precioso- dijo mi princesita.

-Ven anímate-

Ella se tiñó las puntas de color verde. Firmamos nuestra obra con la marca de nuestras manos y nuestros sobrenombres abajo. Agarramos la pata de Alma y la hicimos firmar también.

Pintamos mucho y nos cansamos, nos acostamos en un costado de la tela.

-¿Bella a ti se siente?-

-¿Qué amor?-

-¿Hace algo indo con tu mamá?-

Me dio un vuelco en el corazón.

-Mi amor es difícil crecer sin una madre- le acaricié su cabecita- y yo seré lo que tú quieras siempre una amiga, una maestra una madre, no te obligare a nada, me encanta hacer esto contigo, dejemos que vaya con naturalidad amor no lo pienses ni te obligues, te amo Lizz-

-Yo tambie te amo Bella, gratias-

Me abrazó y le dediqué un abrazo tierno lleno de amor. Yo la quería demasiado era mi pequeña y siempre la protegería.

-Eres mi pequeña y nunca va a cambiar, vamos a seguir haciendo cosas juntas porque la pasó muy bien-

Tocaron el timbre, miré la hora y eran las ocho.

Me lave los pies y agarré a Lizz a upa.

Abrí la puerta.

Edward al vernos abrió los ojos sorprendido.

-¿Qué carajos hicieron?-

Nos regaló una sonrisa enorme.

-Papá la boca- lo retó- pintamo con las mano y pies- dijo ella aplaudiendo.

-¿Y sus cabellos?-

-Fue divertido- dije yo.

-Te queda hermoso Bella- dijo tocando mi pelo- a las dos pero tú- señalo a Lizz- no tienes edad para teñirte de verdad-

Pasó y cerramos la puerta tras él.

-Vamos a armar un baño para ti princesa-

Subí las escaleras y le preparé el agua. Se sacó la ropa y la metí a la agüita calentita.

-Amor te lavo el pelo yo así te sale bien la tempera-

Puse shampoo en mis manos y lavé sus cabellos, se lo enjuague y la deje a ella en el baño para que siguiera.

-Me gritas cuando terminas así me baño yo princesa-

-Si Bella, gratias hoy la pase muy bien-

-De nada princesa- dije saliendo del baño y bajando las escaleras, Edward estaba sentado en el sillón viendo un poco de tele.

-Ven siéntate conmigo y bésame-

Me senté a su lado y lo bese tiernamente.

-La pasaron bien por lo que veo-

-Si amor, ven te muestro-

Lo llevé al jardín y le mostro nuestra obra abstracta, va casi por los corazones y los arco iris.

-¿Ustedes hicieron eso?- yo asentí- eres maravillosa- me abrazó y empezó a darme vueltitas.

-Se quedan- le dije- y pedimos empanadas-

-Me encantaría- dijo mientras me ayudaba a ordenar el patio y guardar todo adentro hasta que quedó completamente ordenado.

-Perdón amor ¿Cómo te fue?-

-Estás hablando con el pianista principal de la sinfonía-

Lo abracé más fuerte.

-Felicidades amor, estoy feliz por ti-

-Gracias Pato-

-Bella ya temine-

-Me voy a bañar cariño-

-Ve- me dijo dándome un piquito lindo, tierno y apasionado.

Subí y Lizz se estaba secando, entre en la bañera y me desvestí.

-Chau Bella-

Me reí- chau mi amor-

Me bañe lo más rápido que pude y me puse la misma ropa.

Cuando salí llame a Lizz y le sequé su pelo con el secador para que no se enfermara. Después me lo sequé yo.

-¿Ed llamas?-

-Si am… Bella ya llamé- dijo nervioso.

-Bueno Ed- le dije dándole una sonrisa cariñosa.

-¿Qué vamo a comer?-

-Empanadas-

-Si quieo- dijo contenta y aplaudiendo.

Nos sentamos en el sillón a ver dibujitos "Toy Story de terror".

Edward pasó un brazo por mis hombros y yo le hice upa a Lizz mientras acariciaba sus cabellos.

Ed me miraba mucho, giré mi cabeza para mirarlo.

-¿Algo anda mal?- le susurré bajito para que mi pequeña no escuchara.

-Todo lo contrario, estoy muy emocionado- dijo con una sonrisa enorme y sus ojos brillantes- después te explico-

Yo solo asentí y le acaricié su pierna.

Tocaron el timbre.

-Deben ser las empanadas, voy yo- avisó Edward.

Yo me quede ahí con Lizz embobada viendo, pero me di cuenta que pasaron cinco minuto y mi amor no aparecía.

Dejé a Lizz en el sillón y me fui acercando hasta la puerta.

-No eres más que un mocoso tú no eres digno de ella-

-¿A y tú sí?, te la hago fácil sal de aquí y deja de acosarla-

-¿Y si no quiero qué?-

-Te denunciaré para que no puedas acercártele y no te olvides que el jefe de policía estaría de mi lado-

-Ella no va a cargar con tu hija-

-Yo no le pido que lo haga, ahora vete-

-Jacob, te denunciaré lo are- dije decidida- si te acercas una vez más lo haré, no lo ofendas- dije acercándome a Edward y abrazando su brazo, él me miro y no pude negarle una sonrisa él me la devolvió- y la niña no es una carga Jake, ella no es un defecto, asique con eso no nos hieres-

-Que tengas buenas noches- dijo Edward educado como siempre y cerrándole la puerta en su nariz.

-Gracias por aguantar todo esto y no hagas caso a lo que dice-

-No lo hago amor- dijo acariciando mi rostro.

Otra vez sonó el timbre.

-Esa si debe ser la comida-

Abrió y efectivamente así era.

Llamé a Lizz y puse platitos chiquitos en la mesa. Ella me ayudó a poner los vasos y un jugo de manzana suave sin conservantes.

Cuando Edward entró al comedor ya se estaba comiendo una empanada iba por más de la mitad, lo mire mal y me sonrió.

-Perdón no pude resistirme- dijo con la boca llena.

-Pa no se habla con comida en boca-

-Perdón princesita es que tenía hambre- dijo terminando su empanada y sentándose en la mesa y sirviendo las empanadas.

Estaban riquísimas, yo me comí tres, Lizz una y media, Edward se comió cinco más la media que dejó su hija.

Lizz se refregó sus ojitos.

-Amor quieres ir a mi cama a dormir un ratito, te pongo los dibujitos-

-Si quieo, pero llévame-

-Claro princesa- dije alzándola y subiendo la escalera con Edward detrás de mí.

Mientras yo le cepillaba sus dientitos Edward prendía la tele de mi cuarto y ponía una película de Sherck que daban. La costé y él la tapó.

Le dimos un beso, y le dejamos la luz prendida del pasillo.

Una vez abajo me abrazó tiernamente.

-Hay algo que quiero decirte Ed-

-Si Pato adelante- me alentó.

-Hoy cuando estábamos terminando de pintar nos acostamos en una esquina del lienzo y me preguntó si así se sentía hacer algo con tu mamá-

Él se quedó helado e hizo una mueca de tristeza.

-¿Qué le dijiste?-

-Que yo podría ser lo que ella quisiera una amiga alguien que esté para ella o su mamá, y que haríamos más cosas como éstas, la tendrías que ver se veía tan feliz y relajada, tan fresca- dije recordando nuestra actividad de hoy- ella está siempre contigo y la tienes solo para vos, quiero que me dejes pasar un tiempo sola con ella si no te molesta-

-¿Me lo dices enserio?- dijo agarrando su cara con sus manos.

-¿Qué dije mal amor? Yo solo quiero pasar tiempo con ella sola, solo nosotras dos-

-No sé qué hice bien para encontrarte- me miro con lágrimas escapando de sus ojos- para que quieras pasar tiempo con mi hija, para que me aceptes y no protestes por mi pasado ni me juzgues, para que la quieras porque no es tu deber quererla y lo haces-

-Edward no llores- dije sacándolo sus lágrimas- no me gusta verte así y todo pasó así porque eres una persona excelente-

Me abrazó fuerte.

-Gracias- dijo tranquilo- gracias por ayudarme a salir adelante amor, yo…- me separé de él y acaricié sus brazos- mírame- hice lo que me pidió y la intensidad de sus ojos me traspasaba- eres todo para mí ocupaste gran parte de mi corazón-

-Soy una mujer feliz y es por un doctor hermoso que vino a llenar de ternura mi vida-

-Ah te quiero Pato-

-Estábamos tan bien- dije.

-No lo hago para molestarte ya me sale así-

Se acercó y nos besamos tranquilamente.

-Hable con mi papá- me dijo de golpe.

-¿Y qué te dijo?-

-Que está muy contento que encuentre una mujer tan buena y hermosa como vos- me sonrojé y él se rio- y por cómo nos encontró me dijo que te aproveche en todos los lugares posibles pero que cuide mis manos en lugares públicos-

-Qué vergüenza-

-¿Vergüenza de qué Pato? Tienes un culo hermos…- le tapé la boca.

-Eres increíble-

-Y sexy- se agregó.

-No hay problemas de ego hoy ¿no?-

-Jajá si no me quiero yo ¿quién lo va a hacer?-

-Lizz y yo, tus papás, Alice, Jazz, mi hermano, Rose, y las secretarías que van a tu consultorio te deben querer demasiado- me burle de él.

-Te tienes que poner celosa no burlarte-

-¿Celosa? ¿De qué? ¿De tener unas tetas todas operadas y de plástico? No gracias, prefiero mi culo que nunca me lo operé y es así de grande por naturaleza-

-Hoy no hay problemas de ego- afirmó

Me reí de él.

Me senté en su regazo y me apoye en su pecho.

-Alguien tiene sueño- acarició mi cabello.

-Culpable- dije bostezando- ¿Por qué me mirabas así cuando estábamos en el sillón?-

-Por todo lo que haces por Lizz yo sé que ella no tiene nada que ver contigo pero-

Lo corté- me ofendes, obvio que tiene que ver conmigo porque yo ahora estoy con vos-

-Vez por esas actitudes hermosas que tienes, por eso estaba así-

Lo abrace y bostece otra vez.

-Bueno, te dejo ir a dormir, subo por Lizz-

Lo detuve.

-¿Por qué no se quedan? Lizz duerme conmigo y vos en la habitación del frente-

-Me encantaría, desayunar con vos es la mejor manera de empezar mi día-

Nos cepillamos los dientes y nos despedimos con un beso apasionado lleno de ¿amor? Si de amor, yo lo… no lo quería ni admitir.

Entré a mi habitación y Lizz estaba dormida, apagué la tele y me acosté al lado de mi princesita hermosa. La abrace y ella dormida me correspondió.

Me quedé dormida con mi princesita en brazos y me fui al mundo de los cuentos de hadas junto a ella.