Hey arnold no me pertenece, le pertenece a Craig Bartlett y a Nickelodeon, este fanfic no fue hecho con fines de lucro, es simple entretenimiento. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.


[Para planes frustrados]

"Bien, pues ella solo quiere ser mi amiga y yo, solo quiero darle lo que ella desea" sacó un pañuelo de su bolsillo del pantalón y le limpió la cara.

Ella le sonrió agradecida y llena de calidez…

-Gracias… – susurró mirándolo con ojos brillosos. Arnold sintió que volvió en el tiempo viendo a Helga llena de suciedad y mojada en lágrimas.

-No es nada – suspiró mirándola – ¿Qué ocurre? – preguntó tranquilamente sin moverse de su sitio, algo dentro de él comenzaba a removerse. Ella solo negó con la cabeza tomando aire fuertemente.

-Que… - pronunció en apenas un suspiro "no llores Helga, no llores."

-No escuché nada – le sonrió el muchacho rubio amablemente "no importa qué escuché, lo que importa es lo que tú me digas" pensó mirándola esforzándose por no llorar frente a él, lo cual lo conmovía.

-Bien, pues…– "Vamos Helga, es tu oportunidad" pensaba intentando saber qué decirle que fuera lo suficientemente creíble y que no lo relacionara con él. "Él no puede saber tus sentimientos aún."

-No importa- le sonrió Arnold gentilmente. "Cómo detesto ver esa mirada" pensó mirando los resplandecientes y húmedos ojos de la rubia. "No más presiones…"

-Es Olga –soltó de repente para sorpresa de los dos "en realidad todo empezó por ella".

-Ya veo – miró alrededor "lo ves, no todo en su vida tiene que ver contigo, patético" se molestó consigo mismo.

-Es que… no entiendo por qué no podemos ser amigas – "Si le digo ahora lo que siento, saldrá huyendo una vez más" sintió nuevamente tristeza y una lágrima escapó de su mejilla. Arnold no podía resistir más verla tan vulnerable.

-No te preocupes, todo estará bien – le limpió la lágrima velozmente y ella se sorprendió. Era la primera vez en mucho tiempo que estaban solos, siendo ellos mismos.

-Gracias – le sonrió ella ligeramente. Arnold sintió dentro de su pecho cómo algo se derretía y sin pensarlo inmediatamente y solo siguiendo un arrebato, la tomó entre sus brazos.

-Todo estará bien – le repitió al oído acariciándole el cabello fino con sus dedos "un amigo puede reconfortar a una amiga ¿no?". Ella solo se quedó ahí sin moverse y sorprendida.

-Oh – exclamó ligeramente al sentir el aliento del chico en su oído. "¿Qué… le pasa?"… aah, sigue oliendo tan Arnold.

-¿Ya comiste? – le preguntó separándose de la chica, pero tomándola por los hombros. "Si has estado aquí todo el tiempo y Olga fue a mi casa hace más o menos una hora, seguramente no ha comido nada".

-En realidad – miró hacia un lado "ni siquiera lo había pensado."

-Vamos – la soltó y le extendió la mano – seguro que Olga tendrá algo decente abajo- Helga se puso de pie ayudada de la mano del chico.

-No lo tengas tan seguro Arnold – negó con la cabeza divertida. "¿Por qué actúa así conmigo?, ¿debería de hablarle de lo que pasó la otra noche?"

-¿Por qué lo dices? – dijo dejándola pasar primero por la puerta. "No me ha agredido, ni insultado" pensó melancólico "en verdad solo quiere que seamos amigos".

-Al parecer Steve no deja que Olga haga prácticamente nada que él considere riesgoso para ella – dijo divertida "quizá sea mejor no decir nada, espero vea que podemos llevarnos bien, solo no te pongas nerviosa niña y todo estará bien" se decía.

-¿No te parece eso bueno?- preguntó mirándola bajar las escaleras. "Es una gran chica, quizá es bueno eso de ser solo amigos" sonrió para sí mismo mirando el barandal de la escalera.

-No es eso, pero no creo que sea bueno exagerar, Olga parece frágil, pero dentro de ella es una Pataki – comentó orgullosa. "Lo haces bien niña, están hablando tranquila…" Su pensamiento se vio interrumpido cuando Arnold pasó velozmente por su lado deslizándose por la barandilla. El cabello del muchacho se revolvió un poco cuando aterrizó galante el final con una gran sonrisa de lado. Helga suspiró "¿Será un crimen ser tan guapo?"

-Quizá él solo está nervioso y quiere cuidar de ella y el bebé ¿no crees? – se recargó en su brazo esperando que ella bajara. "Yo haría lo mismo que él" pensó mirándola intensamente.

-Quizá – susurro Helga ruborizándose un poco tras la mirada de Arnold "Este chico no sabe que es encantador… ¡cálmate Helga cálmate!". Se reunieron al final de la escalera y comenzaron a caminar hacia la cocina, atravesando el comedor.

-Te mueves con naturalidad – puntualizó Helga sorprendida de lo cómodo que se veía Arnold en la casa.

-Pues claro, yo la construí – se encogió de hombros llegando a la cocina. "Con razón la casa me parecía hermosa" pensó ella orgullosa admirando más la estancia.

-Vaya, no pensé que te gustara ensuciarte – bromeó la chica.

-Me refiero a que yo hice el diseño – soltó una risita – pero no me molesta ensuciarme – dijo maliciosamente "no te pases de listo Arnold, no creo que quieras hablar aún de la otra noche" se regañó a sí mismo.

-Lo tendré en cuenta – lo sorprendió alejándose de él y acercándose a la alacena. "¿Acaso no sabe el efecto que tiene en mí?" pensaron simultáneamente.

-Veré que hay en el refrigerador – añadió Arnold intentando sacarse de la cabeza el recuerdo de la noche previa.

-Aquí hay un poco de espaguetis – anunció Helga.

-Podemos ponerle salsa de tomate y creo que esto es… ¿carne? – preguntó sacando una bolsa bien sellada.

-Sí – se rió de la cara de Arnold – es carne de soya, Olga no come carne – se encogió de hombros aún divertida.

-¿Qué es tan gracioso? – también se río un poco. "Esa risa…" pensó cariñosamente.

-Tu cara cuando sacaste la carne – le sonrió amable "Oh Arnold… por qué esperé tanto tiempo "– no te preocupes, sé cómo hacer que no sepa a pasto.

-Se ve bastante extraña – sacó el resto de las cosas que necesitarían del refrigerador - ¿sabes cocinar? – preguntó intrigado.

-Claro, ¿quién pensabas que haría el trabajo duro, chico listo? – le guiñó un ojo y se puso el delantal de su hermana. "Tonta, nada de apodos" se llamó la atención.

-Bueno, fui yo quien sugirió que bajáramos a preparar algo – se encogió de hombros "Ya he cocinado antes para ti… aunque no lo recuerdes"

-Soy yo quien sabe cómo hacer que eso – señalo la carne de soya – no sepa a pasto – se volteó al fregadero a lavarse las manos.

-Entonces tú haces la carne y yo la pasta – se acercó a lavarse las manos a su lado. "Huele tan… tan ella" pensó al oler el aroma de su cabello.

-Está bien, pero me gusta bien cocida – exigió "basta Helga compórtate como una buena chica" pensó, justo en ese momento Arnold la salpicó de agua con su mano directo en la cara.

-Te conformarás con lo que haga Pataki – le sonrió galante y ella se derritió por dentro.

-Lo que tú digas Arnold – le sonrío sacando de la alacena una lata de puré de tomate.


-¡Ronda! – gritó Nadine del otro lado de la puerta de su mejor amiga.

-Pasa, sólo si vienes sola – le respondió. Nadine abrió la puerta y la encontró tirada en la cama con su pijama puesta y el cabello recogido.

-Ronda – susurró la rubia observando a su amiga - ¿Qué pasa? – se acercó a ella y se sentó en el borde de su cama.

-Esta vez lo estropeé todo Nad… - lloraba

-¿Por qué dices eso, no te disculpaste con Harold? – preguntó preocupada.

-Claro que sí- susurró – pero no quiso escucharme y después me echó de su trabajo – volteó a ver a su amiga.

-Ronda- exclamó Nadine sorprendida de verla con los ojos tan hinchados – pero… ¿Por qué no quiso escucharte? – preguntó levantándose y caminando al espejo de Ronda.

-Dice que siempre le hago lo mismo, que me avergüenzo de todo lo que él es – se sentó en la cama mirándose las manos. Nadine se acercó con un paquete de pañuelos y se sentó nuevamente frente a ella.

-¿Y crees que se equivoca? – preguntó con mucho tacto limpiándole las mejillas.

-No… - dijo con media sonrisa – yo misma se lo he dicho, no he mentido, sé que eso… eso no es bueno – en verdad se sentía avergonzada – pero yo así soy Nadine – dijo resignada.

-Lo sé – se encogió de hombros – Pero también sé, que esto tiene más que ver con tus padres que contigo – la reconfortó.

-Es que, no quieren escucharme Nadine, ellos estaban bien con la idea cuando estábamos en la prepa que se volvió mariscal, todo parecía estar bien, mis padres y los suyos se llevaban de maravilla y luego – dijo con resentimiento – ese estúpido señor Green le da la carnicería y lo arruina todo.

-No es culpa del señor Green Ronda, ya lo hemos hablado – intentó tranquilizarla.

-Lo sé, Nadine, pero si tan solo no se hubiera sentido tan comprometido con el, otra cosa sería… - dijo con ojos de ensoñación – hubiera ido a la universidad como era el plan, mis padres darían su aprobación sin miramientos y yo… yo no tendría que casarme con ese idiota. – dijo molesta.

-Oh… -

Nadine recordó aquel día en que celebraban el vigésimo cumpleaños de Ronda en casa. Su padre había decidido que antes de la fiesta tendrían una cena en casa con los amigos más cercanos, por supuesto que Nadine estaba con un bello vestido color verde, Ronda con un vestido sexy rojo y Michelle, la amiga de Princeton de Ronda con su presunción metida en un ceñido vestido color menta.

Todos pasaban un rato ameno, sin tomar en cuenta que los invitados cercanos eran una pareja que apenas y conocía a Ronda, aunque eran muy amigos de sus padres desde hacía muchos años. Ellos tenían un hijo llamado Christian, que era dos años más grande que ellas, era un chico apuesto, cabello bien cortado color ocre, facciones delicadas y labios delgados.

Esa noche el padre de Ronda los dejó charlar, por supuesto que Ronda se había comportado agradable con él, hasta le habría gustado, si su padre no hubiera terminado la noche con la frase "Es un gustó para mí presentarles al prometido de mi princesa." Por supuesto que hubo un revuelo de parte de Ronda, donde ella jura que no dijo "estás demente", "jamás, jamás me casaría con alguien como este" , "pues que así sea padre, desherédame".

Realmente no había pensado en la gravedad de sus palabras, pues nunca pensó que sus padres realmente le cancelarían las tarjetas esa misma noche por lo cual su fiesta había sido un total desastre.

-Lo peor es que ya voy a graduarme Nadine – soltó Ronda en el presente con nerviosismo.

-¿Entonces harán que te cases después de 3 meses tras graduarte? – Nadine le tomó una mano y observó el brillante anillo de promesa que su padre la obligaba a usar todo el tiempo.

-Sí, Christopher me lo va a proponer públicamente el día de la graduación – Miró el anillo con desgana – es todo muy loco, a veces creo que él en realidad sí me quiere Nadine, es decir, ¿quién aguantaría por nada mis berrinches y tonterías, sólo porque sí? – sonrió pensando en su prometido.

-Quizá sabe que lo haces por molestarlo y salirte con la tuya – se encogió de hombros.

-Me pregunto qué haría si supiera que cada que puedo me acuesto con Harold – sonrió maliciosa.

-No tienes remedio – le levantó la cara su amiga. Ronda le sonrío con desgana y sus ojos se volvieron a inundar de lágrimas.

-Oh Nadine no sabes cómo envidio a Arnold en este momento, él se casara por amor Nadine y yo… - se inclinó sobre su amiga y apoyó su cabeza en las piernas de la chica.

-Lo sé – miró hacia la ventana- pero no podemos asegurarlo, esa chica Amy, no lo sé, no parece muy emocionada con la idea ¿no crees? – intentó cambiar el tema de Harold un momento.

-No lo sé, si lo dices porque no han subido fotos de su compromiso mas que esa en la que están cenando, porque casi no se publican cosas de amor o mejor dicho nunca lo han hecho o porque aparentemente Arnold aún no asimila la idea o no lo emociona, te doy la razón amiga – se acostó en la cama sin quitar la cabeza de las piernas de Nadine.

-En realidad sí, conocemos a Arnold desde hace mucho tiempo, nunca ha sido muy romántico que digamos, pero suele hacer gestos bellos cuando quiere a alguien, sin embargo, si esa fuera la chica especial, ¿no crees que él debería de tener un cambio? – le preguntó acariciándole el cabello.

-¿A qué te refieres? – preguntó interesada.

-Bueno, cuando tú estabas con Harold, él se comportaba mejor y tú eras más accesible a todo, Eugene y Ethan ahora que están juntos son más tranquilos, y bueno... ya sabes cómo me sentía yo… pienso, que cuando uno realmente ama a alguien hay un cambio notable en esa persona, además de que se ven más felices todo el tiempo – dijo pensativa.

-Tienes razón Nadine, pero Arnold nunca ha sido un chico muy común, él siempre ha sido muy reservado y cuidadoso con lo que hace –la miró interesada.

-Bueno, quizá estoy equivocada – se encogió de hombros.

-Era mejor persona cuando estaba con Harold ¿cierto? – preguntó Ronda y Nadine asintió con la cabeza.

-Lo extraño Nadine, no quiero que esto se termine así – una lágrima volvió a hacer presencia.

-¿Y qué pensabas Ronda, volverlo tu amante? – preguntó irritada.

-No lo sé… quizá solo esperaba que un milagro apareciera… - susurró.


-¿Y bien, qué te parece? – preguntó Helga un poco nerviosa del resultado de la carne.

Arnold tardo más de lo normal mordisqueando la carne, solo para hacerla desesperar pues le gustaba ver ese gesto de ansiedad que le parecía tierno a su interior.

-¡Vamos!- exigió la chica "¿le gusta tenerme a la expectativa?" sé preguntó.

-No está mal – bromeó Arnold sonrió.

-¿Qué? – se preocupó Helga "Genial por fin estás abriendo camino como gente normal y lo envenenas"

Habían preparado la comida escuchando las canciones de los celulares, el trato había sido una y una, hasta que descubrieron que con la música de un celular bastaba, pues aparentemente los dos tenían un gusto musical muy parecido, habían ido desde lo melancólico como Pocket full of stars hasta lo más rock de You give love a bad name cantando cada quien por lo bajo y casi sin mirarse.

-Es broma Helga, en realidad no sabe pero para nada a pasto – contestó el muchacho "más vale que comiences a controlarte Arnold" pensó para sí mismo, pero algo dentro de él no estaba quieto, no supo si fue el aroma de la buena comida combinada con el aroma de la chica, o el hecho de que tras cuatro años y el desastre de la noche previa, por fin se estaban entendiendo. La había escuchado cantar por lo bajo y notó que se contenía en bailar, lo cual lo hizo pensar que ella realmente se comportaba con él como con cualquier otro chico.

-Genial -sonrío ella ampliamente – tus espaguetis no están tan mal, ahora veo que sí heredaste cosas de la abuela – le guiño el ojo.

-Sí, ella me enseñó todo lo que sé – se encogió de hombros.

-Te dio buenas clases – dijo con la boca llena y él le sonrió, "esa es la Helga que conozco" pensó alegre.

-Eso parece, a ti te enseñó bien Miriam – quiso compensar el muchacho.

-¿Miriam? A ella se le quema el agua Arnold – dijo riendo y sosteniendo su tenedor con una porción de pasta – Me enseñó un poco la vida y otro poco lo aprendí de Olga cuando iba a casa antes de casarse – se comió lo que tenía en el tenedor.

-Pues aprendiste bien – le dijo sonriente y también se echó un bocado.

-¿Y cómo fue que te mezclaste con Olga en esto? – señaló la casa tomando un sorbo de agua, "vaya… no pensé que después de tanto tiempo, hablar con Arnold fuera tan sencillo" se regocijó.

-Bueno, pues… el año pasado justo antes de casarse, me comentó que ella y Steve querían cambiarse del lugar donde estaban rentando y mudarse a Hillwood – comenzó a explicar.

-Oh ya veo, así que te engatusó desde antes – dijo Helga tomando más comida – Realmente ninguno de nosotros pensó que Steve con su trabajo de maestro pudiera pagar por una casa así – tragó.

-Pues en realidad tenían bastante dinero, Olga me dijo que por eso no hicieron una gran fiesta cuando se casaron – se encogió de hombros tomando más comida.

-Así que eso fue… -dijo pensativa.

-¿Qué? – preguntó Arnold interesado.

-Bueno, tú no estas para saberlo, pero Bob pensó que esa podría ser la razón cuando dijeron que no se casarían hasta que yo saliera de la universidad, pues quería que estuviera con ella en todo el proceso – se encogió de hombros – yo tampoco le creí, volvió a tomar un bocado.

-No… - "no deberías de ser tan dura con tu hermana" pensó decir, pero estaba muy cómodo con ella como para iniciar una discusión- No lo sabía – soltó metiéndose más comida a la boca.

-Lo imaginé – "esto está saliendo mejor de lo que pensé, pude decirle algo más personal y no hubo problema, lo haces bien niña" se decía.

-¿Y qué te parece la casa? – preguntó Arnold cambiando el tema y tomando agua.

-Me parece hermosa, es muy espaciosa y ventilada, me gustan los lugares así – pensó. "En realidad Olga siempre ha tenido buen gusto para estas cosas."

-¿De verdad? – preguntó intrigado – a mí me gusta, pero no entiendo por qué el cuarto de ellos y el de sus "hijos" están tan separados por ese cuarto de trofeos, en verdad no lo entiendo – negó con la cabeza.

-Oh Arnold bienvenido a mi vida – "ojalá te quedaras para siempre" supongo que Olga no tiene ganas de lidiar con los chicos cuando se despierten a media noche, realmente no es muy paciente con los bebés ¿sabes?-arqueó las dos cejas.

-¿Lo dices de verdad?- se intrigó Arnold.

-Sí; es buena con los niños y los adultos, pero los pequeños no son lo suyo, es por eso que estoy yo aquí – dijo orgullosa.

-No puedo creerlo – negó con la cabeza divertido pero súbitamente una imagen de Helga con un bebé se hizo presente en su cabeza.

-¿Qué te pasa? – preguntó la chica tomando un último trago de agua al ver la cara del muchacho.

-Nada, es solo que ahora que lo dices, yo no me imagino con niños – se encogió de hombros – pero cuando ha habido bebés en la casa de huéspedes, creo que no he sido tan malo.

-Pues pronto lo averiguarás – aseguró Helga pensando en la horrible imagen de Arnold, con Amy y un bebé en brazos.

- Ah… sí… - susurró Arnold, desde que entró a casa de Olga y vio a Helga llorando, no se había acordado realmente del motivo que lo mantenía alejado de la rubia… se iba a casar. "Eres un completo idiota" se dijo.

-Bien, pues estoy muy satisfecha – se quejó Helga. "Bien hecho tonta, lo que quieres es que olvide a esa mosca muerta ¿recuerdas?".

-Yo también – contestó Arnold intentando volver al lugar en el que estaban hablando amenamente.

-Bueno, por qué no vamos a que veas ese cuarto y hablamos de lo que tengo pensado – propuso la chica tomando los platos sucios y llevándolos al fregadero.

-Claro, pero antes, quisiera hablar contigo de lo que pasó ayer por la noche – soltó de pronto. "Estábamos muy bien Helga, lo sé, pero debo hacerlo, Amy si me importa mucho". Helga volteó para mirarlo muy tranquilamente.

-No te preocupes Arnold, fue solo el calor del momento – se encogió de hombros.

-No Helga… - susurró él acercándose a ella y colocando los vasos sucios junto con los platos que ella acababa de dejar.

-Arnold, antes de que digas algo – se talló el brazo nerviosa- no quiero hablar de eso, yo solo quiero ser tu amiga, y llevarnos bien, como hasta ahora – suplicó quedamente. "Solo tu amiga… momentáneamente."

-Claro – El chico se entristeció un poco, pues no esperaba que le dijera directamente que solo quería ser su amiga.

-Aun así… - se puso nerviosa y se tomó las manos.

-¿Sí?- pronunció Arnold.

-Bueno, verás… esto que pasó… pues… - las palabras le salieron atropelladamente.

-Yo tampoco lo hago con cualquiera – le sonrió Arnold tomándola del hombro.

-Ah… bueno… menos mal – dijo ella mirando por encima del hombro – espero que tu novia no se moleste mucho Arnold – lo dijo sinceramente.

-No, yo tampoco - "en realidad ni siquiera creo que le importe" pensó animado.

-Pues, no será razón suficiente para cancelar una boda ¿cierto? – "Vamos cabeza de balón dime lo que quiero escuchar".

-No Helga, no lo será – "no si no se lo digo".

-Me alegro – "demonios" se volteó al fregadero y comenzó a lavar los platos mientras Arnold limpiaba la mesa.


-Matt, por favor – rogó Miriam.

-Miriam tu hija me ha dicho de todas las formas posibles que no necesita una niñera – se quejó.

-Oh querido lo sé, pero está en casa de Olga y esa chica está muy perdida últimamente, solo te pido que vayas a ver si algo le hace falta y eso es todo – le pidió su jefa.

-Está bien Miriam, pero esto solo lo hago por que en verdad esa chica me agrada – sonrió.

-No te atrevas a poner tus ojos en mi niña ¿me oíste? – se escuchó a Bob del otro lado de la línea.

-No es mi tipo – soltó el muchacho.

-No la mereces – contestó Bob.

-Tranquilos muchachos – sentenció Miriam.

-Lo siento – dijeron al mismo tiempo.

-Bueno, pues te encargo mucho a Helga, Matthew – dijo la señora Pataki.

-Claro, disfruten de su viaje – y colgó el teléfono. "No es mi tipo… pero cómo me intriga esa chica" sonrió, pensando en la rubia de ojos lapislázuli.


¿Y bien? – preguntó la rubia a su compañero.

-Creo que podemos meter bien el armario que quieres, la pintura podría ser azul y en caso de que sea niña podemos poner un rosa encima para que sea morada la habitación, la cuna podría ir de ese lado –señaló la esquina del otro lado de las ventanas – y el cambiador junto a las ventanas por si se necesita ventilación.

-¿Por si es niña? – preguntó intrigada pues ella siempre le había remarcado que Olga aseguraba que era un varón.

-En realidad crees eso ¿no? – preguntó él bromeando.

-Claro que no, pero no pensé que lo mantendrías en mente – se encogió de hombros, "aunque me encanta que lo hagas".

-Creo que es mi deber pensar en todo Pataki – presumió y ella se rió de él.

-Bueno, entonces eso será todo – dijo ella invitándolo a retirarse.

-¿No quieres que te ayude con todo esto? – señaló todas las cajas del rededor. "En realidad no quiero irme".

-Bueno… - "no quiero que te vayas" – quizá sí necesite un poco de ayuda.

Después de la ligera plática sobre lo sucedido la noche pasada, no habían vuelto a mencionar el tema, realmente ambos querían hablarlo a fondo, ya que para ninguno era cosa "casual", pero estaban disfrutando verdaderamente una tarde sin peleas ni gritos, así que mientras más se alargara el momento mejor, pensaba cada quien por su lado.

-Genial, tu música… - sentenció Arnold. "En verdad espero que vea que puedo ser lo que ella desea" pensó su consciente… "¿A quién engañas" pensó su subconsciente, sin embargo decidió ignorarlo.

-Claro – asintió ella. Tomó su teléfono celular y lo colocó en una mesita, con las pequeñas bocinas para amplificar el sonido, y comenzó a sonar la canción This love.

¿Por qué tienen todas estas cosas guardadas? – preguntó Arnold curioso levantando una de las cajas pesadas.

-Porque Olga quiere su propio cuarto de presunción, ya sea en casa de Bob y Miriam o en la suya – reveló tranquila "Es día de pregúntenle su vida a Helga… bueno, ya te tocará cabezón".

-¿Quieres decir que todo esto estaba en tu casa? – enarcó las cejas su rubio "amigo".

-Así es, pero Bob sacó todo cuando estábamos en secundaria – recuerda – oh fue un día feliz definitivamente –rió – al parecer la doctora Blitz fue más estricta con mis padres o algo así –intentó restarle importancia mientras salían de un cuarto con cajas - el chiste es que un día llegó el gran Bob y dijo "Miriam, quiero que nos deshagamos de todas esas cosas, vamos a comprar cajas para meterlas al ático" por supuesto que yo estaba muy sorprendida, esas cosas eran el constante recuerdo de Bob de la diosa que tenía por hija – miró por la ventana de la escalera – aun así no se detuvo y me pidió que lo ayudara, en realidad fue divertido, pasamos toda una tarde pensando en qué haríamos con la habitación y decidimos hacer dos cosas diferentes, ya sabes, una cosa para mí y otra para Olga –puso la caja en el suelo de la habitación – así fue como se convirtió en la biblioteca y el "espacio de entretenimiento" que tenemos en casa – Arnold colocó su caja sobre la de Helga y ella se apoyó en ésta con el codo.

-¿Olga no se sintió triste cuando llegó y sus cosas ya no estaban? – preguntó Arnold interesado. "Al parecer pasaron más cosas en su vida de las que recuerdo"

-Claro, se puso como loca – miró al techo – llegó y al ver que todo era diferente no dejó que Bob le explicara que le habíamos hecho un cine en casa pensando en ella, solo se puso a llorar como loca y al día siguiente le pidió a uno de sus novios que le ayudara a llevarse todo – pensó con tristeza – aún no sé cómo es que ella no me odia.

-No digas eso – le puso una mano en el hombro y la miró fijamente – no podría odiarte nunca.

-Eso dices tú por que no tienes hermanos – se encogió de hombros y salió de la habitación con el chico tras ella – entre sangre la cosa puede ponerte muy ruda. Arnold se rió.

Así pasaron el resto de la tarde para sorpresa de ambos, Arnold le contó historias sobre la gente de la casa de huéspedes, cómo era que Monique y Hyun se habían enamorado, ya que Helga juraba que Hyun pertenecía al grupo de Eugene. Arnold le dijo que en realidad eran buenos amigos, Hyun era un hombre educado a la antigua así que no hizo nada hasta que se sintió seguro de sus sentimientos y comenzó a dar detalles propios de un joven educado a Monique, así fue como él la enamoró a ella. Le contó sobre el desastroso divorcio de Oscar y Susy, aunque ambos pensaban que fue la mejor decisión de Susy ya que ahora era verdaderamente feliz con el señor Simmons. Ernie se había ido a buscar a Lola, su viejo amor, por el mundo y resultó que conoció a otra bella chica, se casó y vive cerca de la playa con ella y su hijo Jeremy.

-Esa casa de huéspedes es todo un imán para el amor eh chico – sonrió Helga.

-Algo así supongo, creo que su magia radica en que a pesar de que todos somos diferentes, nos sentimos identificados – se encogió de hombros.

-Quizá eso sea, yo me la pasaba bastante bien con ellos, ¿ahora hay más inquilinos? – preguntó curiosa.

-La remodelación trajo definitivamente más inquilinos, pero algunos solo vienen por temporadas, ahora están una pareja de recién casados que se fugaron, son Maggie y Alejandro, al parecer sus familias se odian o algo así y decidieron irse, son muy agradables. – Arnold miró por la ventana, hace rato que habían prendido las luces, pero ahora estaba verdaderamente oscuro el cielo nocturno – también está el hijo de la señora Vitelo y por supuesto Jamie O.

-¿Jamie O vive en la casa de huéspedes? – preguntó sorprendida.

-Sí, pero ya se va a ir a un departamento cerca de la ciudad, ya sabes "este pueblo es muy poco para el gran Jamie O" – lo imitó Arnold y Helga se rió un poco.

-Cielos, eso sí fue información nueva – agregó feliz, pues nunca pensó que relajándose un poco todo saldría tan bien, ahora pensaba que quizá sí podrían ser amigos de verdad – oh creo que faltó una – señaló una caja que se encontraba en la última repisa del armario ahora vacío.

-Yo la tomo- se ofreció Arnold y fue por la caja.

-Oye Arnold, en verdad gracias por ayudarme hoy – le sonrió la chica amablemente mientras caminaban a la habitación contigua.

-No fue nada, es mucho trabajo para ti sola, si quieres puedo ayudarte todos los días, de todas formas tengo que ver que los trabajadores que vengan hagan bien su trabajo y, bueno… - dudó, intentando poner la caja en la parte superior del otro armario pero no la pudo recorrer lo suficiente.

-Sólo dilo – soltó ella tomando una caja y colocándola cerca del armario – Altura versus ingenio amigo – soltó subiéndose a la caja y recorriendo la otra.

-Bueno – la miró despistadamente desde abajo… sus piernas bien torneadas, su cuerpo bien estructurado y frágil pero rudo, y el cabello cayéndole por la espalda – no puedo dejarte sola con los trabajadores, además quiero ayudar – extendió los brazos para ayudarla a bajar.

-Soy una chica fuerte Arnoldo – le sonrió ampliamente, se apoyó en las puntas para saltar, pero la caja se dobló de la esquina, Arnold reacciono y la tomó antes de que se cayera.

La respiración de Helga se agitó del susto, Arnold la tenía bien sujeta de la cintura con sus manos, ella estaba aún en el aire con sus manos apoyadas en los hombros del muchacho, que estaban tensos.

-Sí... sí que eres fuerte – le dijo quedamente.

-Ajá – fue lo único que salió de su boca, el peso de Helga no era mucho para él, sin embargo estaba haciendo un gran esfuerzo por mantener la calma. La acercó a su cuerpo para ponerla en el suelo, pero ella recargó sus codos en los hombros del chico dejando su pecho demasiado cerca del muchacho.

"Sé un caballero Arnold, sé un caballero" se decía mientras el olor de la piel de ella lo embriagaba, con un suave movimiento cambió la posición de sus manos y la rodeó con sus brazos, ella aún no tocaba el suelo.

"Oh dios, oh no…. Yo no…" trastabillaba la chica en su mente. Él bajo un poco, pero ella se aferró a él, "aún no…" pensaba.

"Vas a casarte… vas a casarte" se decía Arnold sin lograr un efecto, pues los ojos de ella lo tenían hipnotizado.

Helga también estaba perdida entre un mar verde intenso. Sus respiraciones comenzaron a agitarse al igual que el latido de sus corazones, Helga inclinó la cabeza dejando su frente recargada en la frente de él, ambos cerraron los ojos anticipando el momento, no querían ni podían detenerse, él deslizó el cuerpo de ella sobre el suyo un poco más abajo, seguían con las caras juntas disfrutando del aroma del otro. Él fue el valiente esta vez, ya había olvidado todo nuevamente, así que acercó su boca un poco a la de ella, deseando volverla suya nuevamente como la noche anterior.

-¡Hermanita bebé! – gritó Olga desde la pieza de abajo.

-¡Olga! – gritaron los dos sorprendidos y a la vez maldiciéndola en sus mentes. Arnold la soltó de inmediato en el suelo.

-Arriba – dijo Helga mientras intentaban recuperar el aliento…


[ES TODO]

Hola chicos, creo que esta vez si lo hicimos mas rapído eeee... (celebración) como saben las canciones fueron escuchadas al azar y bueno, no me pertenecen en lo absoluto, espero les guste este capitulo, por favor por favor dejen Reviews me siento perdida al no saber si les guata la trama o si debo apurarme mas en escribirlas para que tenga mas sentido, los quiero y les mando un gran abrazo a todos :)) aaa si, cambie la imagen que opinan?