Disclaimer:Los personajes le pertenecen a Masami Kurumada y Shiori Teshirogi.
Aclaración:la estructura que presento de las "vestales" y las "sacerdotisas" son enteramente mías para efectos del fic, así como la historia de Adara, la Rep. De Venecia y su desaparición, los dux de Venecia, etc.
Aclaración sobre este capítulo: Sinceramente trate de buscar información acerca de cómo se manejaba el matrimonio en el caso de los caballeros pero al parecer es un tema en el no se ahonda mucho así que decidí llevarlo de la manera en la que lo hice, ¡Espero que les guste!
*1 Mes después, Jardines del Santuario*
Era un hermoso día soleado de primavera, las nubes pintaban el cielo azul de un hermoso color blanco. Las suaves brisas recorrían cada espacio dando una sensación de increíble frescura a quienes disfrutaban de ellas. Era el día perfecto para el gran día, si, la tan esperaba y velozmente planeada boda de Aldebarán de Tauro y la hermosa sacerdotisa Eirene.
Ellos eran tal para cual; Eirene había terminado su servicio como sacerdotisa de Athena y había decidido casarse y convertirse en una mujer común ya que le encantaban las labores domesticas y Aldebarán amaba tener compañía para tomar vino y conversar. Habían decidido que después de la boda harían un pequeño viaje de luna de miel y que a su regreso convertirían el templo de Tauro en su hogar, ya que Aldebarán no se imaginaba lejos de sus compañeros, especialmente de Dohko y Shion que siempre le hacían compañía en su "Hora del Vino".
La encargada de planear y organizar el magno evento era Adara, ya que Eirene era una de sus superioras y ambas habían desarrollado una estrecha relación con el pasar de los años. Adara estaba bastante nerviosa y hasta cierto punto irritable, ya que para las tareas necesitaba la ayuda de los caballeros y al parecer todos se habían puesto de acuerdo para vivir perezosamente esos días.
Albafika había llegado de su misión exitosamente durante la madrugada y muy temprano en la mañana rindió informe al Patriarca. Había decidido recluirse en su templo el resto del día a descansar hasta que fuera la hora de la boda. No había conversado con Adara desde su regreso ya que se hallaba muy ocupada, además de que sus gritos de enojo eran suficientes como para saber que era mejor mantenerse lejos de la chica que tenía los nervios de punta, era la primera boda que se celebraba en el Santuario de los caballeros dorados de esa generación y quería que todo fuera perfecto.
-¡¿Alguien me puede decir donde están Yato de Unicornio y Tenma de Pegaso?! ¡Hace más de una hora que los envié a retirar la flores en el pueblo y aun no regresan y las necesito para decorar el altar y las sillas!- espetó Adara en voz alta esperando que alguno de los aprendices que se encontraban en el lugar de la ceremonia ayudando a preparar todo le pudieran dar una respuesta, mas silencio fue todo lo que recibió.
-¡Estamos aquí!- respondió un cansado Yato que prácticamente se arrastraba por el piso. Entre él y Tenma venían cargando dos cajas que al parecer eran bastante pesadas, cosa que no tenía sentido ya que solo habían ido a retirar flores.
-Disculpa la tardanza Adara, tuvimos que pasar al mercado por un encargo de Kardia de Escorpio.- explicó Tenma dejando la caja en el piso exhausto.
-¿Un encargo de Kardia?- inquirió Adara sintiendo el enojo bullir en su interior.
-¡Vaya, veo que han traído lo que les pedí! Muchas gracias, Yato y Tenma, ya no tenía manzanas que comer.- dijo Kardia sonriente tomando la caja de abajo que era la que contenía sus manzanas y dejo la caja de flores en el piso.
-¡Kardia de Escorpio, si no vas a ayudar deja de entretener a los demás! ¿Entendiste?- rugió Adara cansada de la falta de cooperación de Kardia.
-Mi pequeña no te enojes, cuando me veas tan reluciente como una manzana en la boda se te hará agua la boca y querrás comerme a besos, te olvidaras del tonto de Albafika y seremos felices para siempre.- fantaseó Kardia estirándole las mejillas a Adara quien atino a morderle la mano.- ¡Auch! Andas un poquito estresada, trata de calmarte y disfruta del evento, además, para tu alegría tu amado ya regresó.
-¿Qué Albafika ya regresó?- indagó sorprendida. Hasta ese momento no había tenido ni había querido saber noticias de Albafika, aun no le perdonaba el haberle mentido tan descaradamente solo para obtener su confesión.
-Si, así como oyes, y el muy sinvergüenza esta vagueando en su templo junto con Manigoldo y cubitos de hielo. – confesó Kardia dándole un mordisco a una manzana.
-No hables de vagancia Kardia, tu estas igual o peor que ellos. Solo espero que para la boda todos estén listos, no quiero retrasos, ¿entendido?
-Claro que si amada mía, bueno, ya me retiro, necesito prepararme, ya faltan menos de 3 horas y debo verme genial, según escuche todas las sacerdotisas estarán en la boda…- dijo Kardia repasando sus técnicas de conquista mentalmente. El Escorpión tomó su caja de manzanas e inicio el descenso al templo de Piscis para descansar el también junto con Degel y los demás.
-¡Muy bien, llegaron las flores así que vamos a decorar el altar y las sillas, nos queda poco tiempo y todo debe quedar espectacular!- anunció Adara y junto con los aprendices y algunas sacerdotisas se pusieron manos a la obra.
Una hora después el altar estaba totalmente decorado y las sillas también, los arreglos florales eran realmente hermosos. El lugar para la ceremonia estaba culminado, ahora solo le faltaba que el banquete estuviese listo y por supuesto, la novia también. Por Aldebarán no había razones para preocuparse, ya que vestiría su armadura y ya Shion se estaba encargando de hacerla brillar como nunca.
-¡Srta. Adara! ¡Srta. Adara! ¡Tenemos malas noticias!- gritó una sacerdotisa de primer año cuando llegaba corriendo al lugar de la ceremonia.
-¿Qué sucede Aireen? ¿Qué malas noticias?- preguntó Adara imaginándose lo peor.
-Srta. Adara, me informó Celina que el vestido de la Srta. Eirene no ha llegado aun y que al parecer no llegará porque la costurera del pueblo está muy enferma y no lo pudo terminar.- informó la jovencita preocupada.
-¡¿QUE?! – el grito de conmoción de Adara se escuchó hasta Aries. -¡Por Athena! Esto no puede estar sucediendo… ¿Ahora qué voy a hacer? – Adara cavilaba tratando de buscarle una solución al asunto y fue entonces cuando recordó algo. - ¡Lo tengo! No te preocupes Aireen, dile a Eirene que no se preocupe y ve a la cocina e investiga cómo va el banquete y me informas, yo estaré en el templo de Piscis.
Adara se puso en marcha, trato de correr lo más rápido que podía, no quería que nada arruinara el gran día de Eirene y Aldebarán, por lo que haría un pequeño sacrificio por el bien del evento y de su reputación como organizadora de bodas.
Cuando se encontraba muy cerca del templo de Piscis pudo escuchar las carcajadas de Kardia y Manigoldo, seguramente se la estaban pasando muy bien. Ella esperaba que por su bien, tuvieran todo preparado para la ceremonia, faltaban menos de dos horas lo que no daba espacio para improvisaciones.
-¡Alessia! ¡Bambina! Te ves algo cansada.- apuntó Manigoldo cuando vio a la chica atravesar las puertas del templo de Piscis. Albafika dio un respingo desde su asiento y se sintió un poco intimidado cuando vio el rostro estresado y malhumorado de la sacerdotisa.
-Los que trabajamos nos cansamos. – Acotó Adara con un dejo de sarcasmo.- Espero que ustedes tengan todo listo para la ceremonia, la única que tiene derecho a retrasarse es Eirene.
-No te preocupes Alessia, todo está bajo control.- replicó Degel para calmar a la chica, planear una boda en tan poco tiempo no debía ser muy fácil.
-Gian Marco, ¿recuerdas aquel vestido que alguna vez me dio mi madre y que soñaba que utilizara en mi boda?- inquirió Adara recordando el hermoso vestido blanco de seda y piedras preciosas que una vez le dio su madre cuando intentaron comprometerla en matrimonio.
-Si ragazza, lo tengo guardado en mi templo, ¿Por qué? ¿Acaso tendremos boda doble? Avísame, porque para tu boda no puedo usar mi armadura sino mi uniforme de guardián real de la princesa heredera de la República Veneciana.
-Nada de eso.- respondió Adara mirando seriamente a Albafika, quien inmediatamente entendió que tendría que hacer algo para calmar el enojo de su pequeña.- Lo que sucede es que el vestido de Eirene no está listo, así que le quiero obsequiar el mío para que lo utilice.
-Bien, espérame aquí entonces, iré por él.- Manigoldo salió disparado con dirección al templo de Cáncer y en menos de 5 minutos estuvo de regreso con una caja blanca sellada con un lazo rojo y el sello de la República de Venecia en el centro. – aquí tienes ragazza, que le aproveche.
-Ojala le quede, sino no sé que voy a hacer.- dijo Adara suspirando y revisando que el vestido estuviese en perfectas condiciones, y en efecto así era.
-¡Regulus te voy a matar! ¡¿Cómo fuiste capaz?!- Adara reconoció la voz de Berenike y salió a ver de qué se trataba seguida del resto de los inquilinos de Piscis. Todos se asombraron cuando vieron a Berenike caerle a golpes a Regulus quien tenía el rostro sucio de pastel.
-Berenike, ¿Qué sucede?
-Adara, el desgraciado de Regulus se está comiendo el pastel de bodas. ¡Maldito! ¡Acabaré con tu vida ahora mismo!- rugió Berenike golpeando al pequeño Leo nuevamente, quien con bastante facilidad esquivaba los golpes de la chica.
-¡¿Podrías calmarte Berenike?! Este no es el pastel de bodas, es un pastel que compre ayer en el pueblo. Jamás haría algo que pudiera arruinar la boda de Aldebarán y Eirene.- se defendió Regulus con tranquilidad.
-¡Eres un mentiroso Regulus de Leo!- espetó Berenike llena de furia.
-Srta. Berenike, Regulus no miente.- aclaró Aireen, recién llegando al lugar, ganando la atención de Berenike quien la miraba con rostro sorprendido y avergonzado.- Yo misma estuve en la cocina revisando que todo estuviera bien con el banquete según las ordenes de la Srta. Adara y el pastel de bodas está en perfecto estado y el banquete también está listo.
-Muchas gracias Aireen, puedes ir a los aposentos a prepararte para la boda.- agradeció Adara, Aireen hizo una pequeña reverencia y se retiró con dirección a los aposentos.
-Creo que me debes una disculpa, Berenike. – alegó Regulus con rostro serio frente a la sacerdotisa que no sabía donde ocultar su rostro de la vergüenza.
-Perdóname Regulus, pensé que era el pastel de bodas… si hay algo que pueda hacer para enmendar mi error, estoy dispuesta a hacerlo…
-¡Claro que hay algo! ¡Esto!- y sin que nadie se lo esperara, Regulus le plantó un beso a Berenike y salió corriendo escaleras abajo hacia su templo. Berenike inmediatamente sintió sus mejillas arder, ¡Ese era su primer beso! ¿Cómo se atrevía a robárselo de esa manera?
-¡Regulus! ¡Eres un irrespetuoso, inmoral!- le gritó Berenike mientras lo veía correr perdiéndose dentro del templo de Acuario.- ¡Ustedes los caballeros dorados tienen una muy mala costumbre de andarle robando besos a las sacerdotisas!
-Oye, mucho cuidado con lo que dices, podrías meternos en problemas a todos.- espetó Kardia en un vano intento por defender su "moral" de caballero.
-Cálmate Berenike, no le hagas caso, mas tarde te la cobras.- aconsejó Adara quien veía a Berenike demasiado alterada y eso le preocupaba.
-Iré a ayudar a Eirene a terminar de arreglarse. – anunció Berenike tratando de calmarse.
-Por favor llévale esto a Eirene, es su vestido. – dijo Adara extendiéndole la caja que contenía el vestido. Berenike la tomó y emprendió su camino de vuelta a los aposentos donde Eirene se preparaba para su gran momento.
Adara repasaba mentalmente para asegurarse de que ya todo estaba listo, cuando recordó un detalle muy importante que había pasado por alto.
-¡LOS ANILLOS! ¡¿COMO PUDE OLVIDARME DE ELLOS?!- gritó Adara recordando que debía ir al pueblo por las alianzas de matrimonio.
-Si te tranquilizaras, todo sería más fácil, ¿no crees?- sugirió Manigoldo con cara de obviedad.
-¡Cierra el pico! Escúchenme bien, falta muy poco para el inicio de la ceremonia y ustedes deben estar ahí media hora antes junto con la sacerdotisa o doncella que los acompañara, no quiero retrasos ni excusas, yo iré al pueblo por los anillos y regresaré a tiempo para la ceremonia. ¿Entendido? – la expresión del rostro de Adara era temible por lo que los caballeros asintieron sin chistar.
-Dejaré tu vestido en el templo de Piscis para que así no te quede muy lejos la ceremonia.- anunció Manigoldo dirigiéndole una que otra mirada suspicaz a Albafika.
-Haz lo que quieras, yo solo sé que debo cambiarme para la ceremonia. – Adara miró con furia a Albafika y emprendió corriendo su descenso al pueblo. De llegar a ser necesario le pediría a Shion que la teletransportara al pueblo y luego al templo de Piscis cuando estuviera de regreso.
*Un rato después, 45 minutos antes de la boda*
-¡Shion!- gritó Adara cuando llego a Aries, cansada de tanto correr. Había logrado conseguir unas hermosas alianzas para Aldebarán y Eirene. El tiempo apremiaba y debía estar lista en el menor tiempo posible para empezar con la ceremonia.
-¡Hola Adara, ya estoy listo para la ceremonia, justo me dirigía hacia allá!- informó Shion antes de que la chica lo regañara por demorarse.
-¡Necesito que me teletransportes al templo de Piscis! Manigoldo dejó mi vestido para la ceremonia allí y debo prepararme.- pidió Adara con urgencia marcada. El lemuriano aceptó y tomándola de la mano la llevo hasta Piscis en menos de 2 segundos. Adara no muy acostumbrada a la habilidad de Shion quedo un poco mareada, por lo que tuvo que apoyarse en una de las columnas del templo.- ¡Muchas gracias Shion! Voy a prepararme, nos vemos al rato. Por favor asegúrate que todos tomen su lugar.- Shion asintió y se dirigió a los jardines del Santuario, donde se realizaría la ceremonia.
Adara entró al templo de Piscis y para su tranquilidad estaba vacío, no quería tener ningún tipo de charla con Albafika hasta que la ceremonia no terminara. Necesitaba relajarse y ordenar sus ideas. La chica tomo un baño rápido y empezó a colocarse el vestido que era de color rosa pálido de corte cruzado.
-¡AHHHHHHHHHH! ¡¿QUE RAYOS HACES AQUÍ?!- el grito de Adara sobresaltó a Albafika quien acaba de entrar a su templo procedente de su jardín. Adara agradeció a los dioses el tener el vestido completamente puesto.
-Estoy en mi templo, ¿o no?
-Sí, pero bien sabias que yo vendría a cambiarme aquí. Ya deberías estar en la ceremonia.
-No sabía en qué momento vendrías. Además ya estoy listo, te iba a esperar para que subiéramos juntos a la ceremonia, después de todo eres mi pareja. No voy a hacer el ridículo apareciéndome solo, nunca he ido a una boda, pero según Degel es bastante vergonzoso el ir solo a una. – explicó Albafika tomando asiento en una silla acolchonada frente a Adara, e hizo un gesto de que continuara.
-¡Pues debería dejarte ir solo para que pases tu vergüenza, por andar de mentiroso!- refunfuñó Adara colocándose las sandalias. Se acomodó sus cabellos colocándole una diadema de flores que usarían todas las sacerdotisas que acompañarían a los caballeros dorados y se puso su loción de frutas favoritas. -¡Estoy lista!- anunció Adara. Albafika la contempló hipnotizado y de repente sintió profundos deseos de besarla y abrazarla.
-Te ves hermosa Alessia…-dijo Albafika acercándose a la chica y acariciando su rostro.- Te extrañe tanto estos días, que sentí que esta misión era eterna…- Albafika se acercó peligrosamente y rodeo la cintura de Adara con sus manos atrayéndola hacia él con ternura. Le tomó el rostro con una mano y se acercó para depositar un beso en sus labios.
-¡Ni se te ocurra Piscis!- le detuvo la chica provocando una expresión de sorpresa en Albafika. – No creas que con palabras bonitas se me va a olvidar la broma pesada que me hiciste.
-Pero Alessia, entiéndeme, era la única manera para que te atrevieras a confesar tus sentimientos, de otra forma, jamás hubieras hablado. Pude ver el miedo y la inseguridad en tus ojos.
-Eso no justifica que me hayas mentido, y mucho menos que hicieras uso de las macabras ideas de Manigoldo.
-Prometo que no lo volveré a hacer, pero ya olvídalo, ¿sí?…
-Sera mejor que subamos a los jardines, solo faltan minutos para que empiece la ceremonia.
-¿Ya no estás enojada conmigo?
-Déjame pensarlo. – Adara hizo una mueca de fingido enojo y depositó un pequeño beso en la mejilla de Albafika. Se tomaron de las manos y caminaron hacia los jardines. Allí ya se encontraban al resto de los caballeros y los demás invitados. Adara le indicó a cada uno sus posiciones y una vez se aseguraron que Eirene estaba lista, dieron inicio a la ceremonia.
La diosa Athena y el Patriarca fueron los primeros en entrar, seguidos de un sonriente Aldebarán que era acompañado por sus discípulos Teneo, Serinsa, y Saro. Detrás de ellos entraron los once caballeros dorados acompañados por bellas sacerdotisas y doncellas del Santuario, vestían sus relucientes armaduras en el mismo orden en el que se hallaban ubicados sus templos. El Patriarca y Athena serian quienes realizarían la ceremonia.
-Y ahora, recibamos a la novia…- anunció Sage complacido. Una pequeña corte de niños y niñas que regaban flores por doquier antecedían a Eirene que vestía el hermoso vestía que Adara le había enviado. Aldebarán la observaba orgulloso, y cuando la tuvo a su lado, la abrazó con ternura. El Patriarca inició su discurso, pero cuando vio que Kardia y Dohko bostezaban aburridos se dio cuenta de que quizá se estaba extendiendo demasiado.
-Bien, si hay alguien aquí que conozca algún motivo, razón o circunstancia por la cual Aldebarán de Tauro y Eirene no puedan contraer matrimonio, que hable ahora o que calle para siempre.- Aldebarán había olvidado decirle al Patriarca que obviara esa parte, ya que sabía que sería aprovechada por ciertas unidades para fastidiarle su gran día.
-¡Yo me opongo!- gritaron Manigoldo, Kardia, y Dohko al unisonó. Aldebarán contuvo sus ganas de golpearlos solo porque Eirene le susurraba frases lindas para calmarlo.
-Lo siento Aldebarán, ¡Siempre quise hacer esto! Eso de interrumpir las bodas crea comentarios y pensamientos morbosos. Además yo soy el gran Kardia de Escorpio y no puedes casarte primero que yo. –reconoció Kardia entre risas bajo la avergonzada mirada de Degel.
-Si fueras menos sinvergüenza, seguramente ya te hubieras casado.- espetó Dohko con expresión de monje puritano.
-Mira quién habla. A diferencia de estos dos, yo si me opongo porque me parece que Eirene es demasiado hermosa como para casarse con un Toro.- bromeó Manigoldo provocando risas entre sus compañeros.
-¡USTEDES TRIO DE BROMISTAS, O SE CALLAN O LOS MANDO DE PATITAS AL AVERNO!- amenazó Adara, enojada porque arruinaran la boda que tanto le había costado organizar.
-Alessia cálmate, todos sabíamos que harían algo como eso.- replicó Albafika conteniendo la risa.
-Sí, son tan estúpidos que no pueden contenerse, ni siquiera en ocasiones especiales.- apoyó Asmita resoplando.
-¡Pero mira que tal, el hijo de Buda utilizando malas palabras! Me sorprendes Asmita, y yo que pensaba que solo sabias meditar.- contraatacó Kardia provocando una nueva ola de carcajadas.
-Basta Kardia, compórtate. – regañó Degel avergonzado, ¿llegaría a ver el día en el que Kardia por fin madurara? Lo veía poco probable, pero aun conservaría las esperanzas.
-¡Uiiii Kardia, no sabía que tenias madre!- bufó Regulus uniéndose al grupo.
-¡Pero tu si tienes tío, así que cállate y compórtate!- reprendió Sísifo, mientras que El Cid observaba con gesto reprobatorio al joven Leo.
-¿Por qué mejor no seguimos con la ceremonia?- sugirió Shion.
-¿Por qué mejor no te callas y le das las gracias a Adara por ponerte de pareja a la sacerdotisa esa que tanto te gusta y a la que no te atreves ni a decirle buenos días? – reprendió Dohko quien estaba disfrutando de el rumbo que de repente estaba tomando la boda.
-¿Y porque mejor no te callas y aceptas que estas celoso porque ninguna sacerdotisa o doncella se fija en ti porque piensas que no eres guapo, aunque la realidad es que nadie soporta tus bromas pesadas y tu humor sarcástico?- acusó Defteros vengando el insulto que hacía poco le habían hecho a su amigo Asmita.
-¡BASTA YA! ¡O LOS BORRARE DEL MAPA UTILIZANDO MI "GRAN CUERNO"!-amenazó Aldebarán ya cansado de las tonterías de sus compañeros.- Patriarca por favor prosiga.
El Patriarca reanudó la ceremonia y en menos de cinco minutos, Aldebarán y Eirene se convirtieron en marido y mujer; era mejor ser rápidos antes de exponerse a otro espectáculo como el ocurrido.
Todos aplaudieron y les felicitaron, Aldebarán era muy asiduo a olvidar su enojo fácilmente cosa que aprovecharon los dorados para que el de Tauro pasara por alto lo ocurrido hace unos minutos.
Pasadas las felicitaciones, se dio inicio al gran banquete. Los dorados tomaron asiento todos juntos en una misma mesa. Adara y Berenike se sentaron en una mesa contigua junto con el resto de las sacerdotisas y doncellas que fungieron como damas de los caballeros dorados.
Para alegría de algunos las jarras con el vino favorito de Aldebarán comenzaron a pasearse por las mesas, siendo Kardia y Dohko sus clientes más frecuentes. Degel y Shion prácticamente no disfrutaban de la fiesta por esta pendiente de que los dos bromistas no cometieran alguna otra estupidez.
-¡Hipp! Dohko, ¿en serio te consideras feo? – inquirió Kardia luego de haber bebido su 6 jarra de vino.
-Bueno, feo, feo que digamos, no. ¡Hipp! Pero se me hace muy extraño que ninguna sacerdotisa se dije en mi…- replicó Dohko adolorido.
-Quizá el fantasma de Géminis tenga razón y las chicas no se te acercan porque fastidias demasiado.
-Mira quién habla, el fastidio en persona. Estas sacerdotisas de hoy en día son demasiado sensibles.
-Entonces búscate una amazona. Eso de doncellas y sacerdotisas déjaselo a sensibles como Albafika, Degel, Asmita, Sísifo… ¡Nosotros somos machos, y necesitamos mujeres fuertes!
-Pues sí, pero las sacerdotisas son mejores que las amazonas, saben cocinar, limpiar, son educadas, cultas, y tienen ese aire de inocencia que me encanta.
-Si… así como mi princesa, ¡joder! No entiendo que le ve al tonto de Albafika, yo soy más atractivo que el.- Albafika hizo un gran esfuerzo para ignorar el comentario, pero de todas formas Kardia arremetió contra el.- Oye rositas, ándate con cuidadito, porque si me entero que te pasas de listo con mi princesa, haré lo que sea y la convertiré en Alessia de Escorpio, ¿entendiste?
-Voy a hacer como si no escuche eso. Todavía me deben una y mis rosas pirañas desean saludarlos.- amenazó Albafika en tono calmado pero maquiavélico.
-¡¿Quieres pelear?! ¡Anda ponte de pie!- Kardia hizo el ridículo al ponerse de pie, sus piernas temblaban y parecía que su cuerpo obedecía el vaivén del viento.
-¡Kardia, déjate de tonterías!- Degel tomó al de Escorpio dispuesto a llevárselo de allí, mas no contaba con la gracia que le haría después.- ¡Kardia por todos los cielos! ¡¿Cómo mierda se te ocurre vomitarme encima?! ¡Joder! ¡Eres un completo incordio!
-¡Degel! ¿Quién te enseño esas palabras muchachito?- reprendió Dohko asombrado por la reacción del francés.
-¡Y eso que no has visto nada! Tienes que ver como se pone cuando le rompo algún libro o le cambio de posición los lentes de su telescopio, es toda una bestia. – delató Kardia, causando aun mas vergüenza en Degel por haberse expresado de la manera en la que lo hizo.
-Con permiso me retiro. Necesito cambiarme.- anunció Degel, dejando la fiesta e iniciando su descenso al templo de Acuario.
-¡Upps será mejor que vaya con él! Vaya a ser que después me niegue su frio cuando tenga fiebre. Adiós Dohko.- Kardia emprendió su errante andar con algunas caídas incluidas. Todos se dieron cuenta que había llegado al templo de Acuario cuando sintieron potentes brisas heladas por todo el jardín, seguramente Kardia no tendría fiebre en mucho tiempo.
-Bien Dohko, será mejor que te lleve a tu templo. – dijo Shion colocándose en pie y caminando con cuidado hacia el de Libra cuidando de que no le vomitara también.
-Anda Shion, no me fastidies y lárgate a coquetear con la doncella esa que te gusta, ¿Cómo es que se llama? ¿Catrina? ¡Si, Catrina!- la aludida observo sorprendida a Shion quien no sabía donde ocultar su rostro de la vergüenza. - ¡Nos vamos!- anunció el de Aries arrastrando a Dohko enojado. Le dirigió una leve mirada de disculpa a Catrina y se retiró del banquete.
El banquete duró cerca de una hora y los recién casados luego de despedirse de sus invitados emprendieron su viaje de luna de miel. Adara quedó encargada de que todo terminara lo mejor posible. Uno a uno se fueron retirando los invitados hasta que solo quedaron los caballeros dorados y Adara.
-¿Alguien me puede decir donde esta Manigoldo de Cáncer? El y el vino no son buena combinación.- indagó Adara buscando a su guardián por todos lados.
-¡Yo lo vi hace un rato conversando con una doncella!- confesó Regulus captando la atención de todos de inmediato.
-¿En serio? ¿Dónde?- inquirió Adara curiosa. Desde la charla que había tenido con él le había quedado la duda si es que no le gustaba alguien. Regulus los condujo hasta el lugar y escondidos pudieron ver al de Cáncer enrollado en una candente discusión con la sacerdotisa Anthea, encargada de supervisar a las doncellas que servían a la diosa Athena y al Patriarca.
-Pero mira nada más, si es nada más y nada menos que tu supervisora Adara, la que se cree una virgen puritana e inmaculada. – espetó Kardia un poco mas recuperado de su reciente borrachera.
-¿Cuál es tu problema con las vírgenes?- replicó Asmita mirando al de Escorpio con desagrado.
-¿Yo? ¡Ninguno! Me encantan las vírgenes… - respondió Kardia con su habitual doble sentido ganándose un zape de parte de Degel que portaba ropa de civil. Había obligado a Kardia a limpiar su armadura. Los que si no había aparecido por ningún lado eran Dohko y Shion, las malas lenguas, sépase Kardia y Regulus, decían que la golpiza que Shion le había dado, había sido de tal magnitud que el mismo guardián del primer templo se sintió mal de haberlo dejado en semejantes condiciones.
-¡Ya cállense y dejen escuchar a ver que están hablando!- reprendió Defteros.
-¡Mira nada mas, vieja chismosa, apuesto mi vida a que eso es lo que te la pasas haciendo y por eso nunca te vemos!- concluyó Regulus como si acabara de hacer un gran descubrimiento.
-¡Regulus, ¿qué clase de modales son esos?! No recuerdo haberte enseñado esas cosas. – reprendió Sísifo indignado.
-No puedes exigirle nada en este momento. Andas de chismoso al igual que todos nosotros. – puntualizó El Cid ganándose el asentimiento de todos.
-¡El Cid! Eres mi héroe. Gracias por demostrarle a este que no es perfecto. – musitó Defteros feliz de que alguien le tirara en cara al de Sagitario sus fallas tal como él solía hacer con los demás.
-Albafika, tú que eres amigo de Manigoldo, ¿te ha comentado algo acerca de su muy probable relación con Anthea?- preguntó Degel deduciendo que si alguien sabía algo acerca de aquello era él.
-¡Es cierto rositas, el es tu mejor amigo! Anda suelta la sopa, que si se tratara de Degel ya yo habría abierto la boca.- replicó Kardia ansioso por tener algo con que fastidiar al de Cáncer.
-Ya veo que no puedo confiar en ti Kardia.- reconoció decepcionado Degel, aunque sabía que quizá su amigo mentía, pero no se podía fiar de Kardia y debilidad por fastidiar a los demás.
-Degel por favor, no tienes de que preocuparte, después de todo la Seraphina esa está muy lejos de aquí.
-¿Seraphina? ¿Quién es esa?
-No es de tu incumbencia Regulus. Y Kardia mejor mantén tu boca cerrada. Y bien Albafika, ¿Manigoldo te ha comentado algo o no?- recalcó Degel antes de que siguieran indagando acerca de su vida privada por culpa de Kardia.
Todos observaban a Albafika con rostro impaciente esperando a que el de Piscis les brindara algo de información, cosa que al parecer no sucedería nunca ya que Albafika les observaba con cara de que no diría absolutamente nada.
-¡Anda Albafika, si nos dices que sucede entre Manigoldo y Anthea, prometo no seguir enojada contigo! Además recuerda que el te delató cuando querías mi confesión.- incitó Adara a la que sinceramente ya le importaba un comino su enojo. Solo quería saber que se traía Manigoldo entre manos.
-¿Prometes que ya no te enojaras más?- preguntó Albafika para asegurar lo prometido por su amada.
-Lo prometo, ¡ahora habla de una buena vez!- confirmó Adara ya desesperada.
-¡Adara tu eres el tipo de chica que quiero! ¡Tú sí que sabes negociar!- reconoció Kardia divertido.
-Lástima que ya es mía. – puntualizó Albafika haciéndole un gesto de burla de Escorpión quien le respondió de la misma manera. – Bien, Manigoldo y Anthea sienten algo uno por el otro desde hace algún tiempo, pero Anthea es demasiado, ¿Cómo decirlo? ¿Puritana? En fin, no quiere que Manigoldo se le acerque demasiado, ni que la toque, ni que le dé un beso, ya que eso, según ella, afecta tu integridad como sacerdotisa, por lo que siempre andan discutiendo.
-Esa Anthea podría ser amiga tuya Asmita, tienen la misma ideología.
-¿Qué quieres decir con eso, El Cid? Espero que no sea un insulto de tu parte. Te desconocería por completo.- respondió Asmita ya cansado de que lo tomaran a él como sinónimo de "puritano", "virginal" y todos los adjetivos relacionados a esos.
-¡¿Sabes qué?! Estoy harto de esta situación. – el repentino gritó saco a todos de la pequeña discusión que se empezaba a fomentar. Manigoldo observaba con enojo a Anthea quien le miraba con altivez. – Si vas a seguir con tus estupideces, mejor acabemos con esto de una vez por todas. Ya estoy cansado de tu obsesión con la integridad. Por mi puedes irte a vivir con los oráculos si te da la gana.
-Manigoldo entiéndeme, no puedo darle mal ejemplo a mis doncellas.- replicó Anthea dejando de lado la altivez y hablándole con ternura al de Cáncer.
-¿Mal ejemplo? Por favor, no seas ridícula. Ya te dije. Haz lo que te da la gana. Yo puedo conseguirme a otra chica que no sea una maniática y que pueda llevar una relación normal conmigo. Es más, iré a buscar a Kardia para ir a divertirnos al pueblo. – dicho esto Manigoldo dejó a Anthea con la palabra en la boca y abandonó el lugar enojado.
-¿Por qué cada vez que piensan en "diversión" siempre piensan en mi?- indagó Kardia dejando el escondite y asustando a Anthea que no se esperaba que alguien le estuviera observando discutir con Manigoldo.
-¿Y todavía tienes ganas de preguntarlo? Es bastante obvio. ¿No crees?- preguntó Degel emergiendo de la nada y asustando aun mas a Anthea.
La sacerdotisa superior casi cae al piso cuando vio que aparecían 8 de los caballeros dorados y Adara, quienes al parecer habían escuchado su plática con Manigoldo de Cáncer.
-¿Ustedes, desde cuando están ahí?- inquirió Anthea avergonzada.
-¡Desde que Manigoldo se cansó de tus tonterías y te mando a vivir con los oráculos!- espetó Regulus burlón provocando carcajadas a diestra y siniestra. Anthea dio un grito de vergüenza sin poder creer lo que le estaba sucediendo. Manigoldo al escucharla regreso corriendo a ver qué le sucedía y grande fue su sorpresa cuando vio a algunos de sus compañeros riendo y a Anthea llorando avergonzada.
-¿Qué se supone que está sucediendo aquí?- pregunto Manigoldo imaginándose lo peor.
-¡Ay Gino! Estoy muy dolida por ti, pero no te preocupes, seguramente encontraras a una chica mejor. Anda, vámonos Albafika.- concedió Adara con expresión burlona tomando a Albafika del brazo e iniciando su retirada antes de que su guardián explotara.
-Cuando quieras ir a divertirte, solo avísame, estoy disponible. Vámonos Degel, tengo pastel de manzana en mi templo.
-Nos vemos después Manigoldo. Buena suerte.- Degel le hizo un gesto de condescendencia al de Cáncer y tomó junto con Kardia el mismo rumbo que habían tomado Adara y Albafika hacia solo unos segundos.
-Vámonos Defteros. Y tu Anthea, ten cuidado con tus decisiones, el afán de perfección hace a algunas personas totalmente insoportables. – aconsejó Asmita retirándose junto con el de Géminis a sus respectivos templos.
-Nosotros también nos vamos. Ya aquí no hay nada que hacer. Buena suerte.- Sísifo y El Cid se retiraron no sin antes dedicarle una última mirada a la sacerdotisa que no sabía dónde esconder el rostro de la vergüenza que sentía. - ¡Regulus, no me hagas ir por ti!
-Está bien, está bien tío, ya voy. – respondió Regulus quien pensaba zafarse para molestar a Manigoldo un rato mas.- Nos vemos Manigoldo. Buena suerte con tu monja puritana.
Después de haber quedado solos, Manigoldo no sabía si disculparse con Anthea o simplemente reírse a carcajadas. Se lo tenía bien merecido por hacerle tantas bromas a Albafika y a Adara.
Optó por disculpar las acciones de sus compañeros y se despidió de la chica aun enojado por su actitud. Anthea por su parte marcho rápidamente a los aposentos de las sacerdotisas y paso la noche entera con las palabras del caballero de Virgo rondándole en la cabeza.
-"El afán de perfección hace a algunas personas totalmente insoportables."
¡Espero que les haya gustado la boda de Aldebarán y que se hayan reído tanto como yo!
¡Muchas gracias a Asalea19, a Amaranth9 que siempre siguen la historia y dejan sus reviews, no saben cuánto me alegran la vida chicas, a mi amiga Rubetcas por siempre apoyarme y por darme la idea del enojo femenino y la lección a Albafika, aunque al parecer no tengo corazón para hacerle eso a mi amado Piscis jajajajaja, y a Hikari-Moonlight, me halaga mucho saber que este fanfic te sirve de inspiración!
¡Saludos a todas, nos vemos en el próximo!
XOXO
