Chapter 10.

-Necesitas comer.- escuché su voz del otro lado de la habitación.

Negué con la cabeza.

Garret afianzó su agarre en mi cintura y frotó mi brazo suavemente mientras yo apretaba más su chaqueta húmeda con mis lágrimas.

Sentí mis labios secos, los ojos me ardían, seguramente estaban hinchados, mi nariz estaba tapada, no podía respirar bien, sentía que si tomaba una inhalación profunda mi pecho se partiría, respiraba por cortos periodos, poco aire, nublando mi martillean cabeza.

El rostro de mi padre no dejaba de reproducirse en mi cabeza, estaba mareada, sentía que podía perder el sentido en cualquier momento, mi cuerpo estaba entumido, mis piernas eran ajenas a mí, solo sentía el fuerte agarre de mis dedos en la chaqueta de Garret y como mi pesada cabeza descansaba en su hombro.

-Tiene razón, cariño.- murmuró mi amigo.- Esto no es sano, ya estabas muy débil, debes comer algo.- dijo acariciando delicadamente mi mejilla.- Sé lo que sientes, tu cabeza ahora esta a mil por hora, lo entiendo.- dijo mientras tomaba delicadamente mi rostro en sus manos.- Debes sobreponerte, haré lo que decidas, pero ya no hay nada más que hacer.- sentenció.

Sentí mis ojos volver a inundarse con lágrimas, el rostro de mi mejor amigo desapareció detrás de toda el agua, un sollozo escapo de mí y sólo atiné a sentir sus labios sobre los míos.

Brusco, como tantas veces atrás lo había hecho, el estaba casado y lo sabíamos, amaba a su esposa, sin embargo desde que nos habíamos conocido nos habíamos dado cuenta que si todo hubiese sido diferente tal vez él y yo podríamos estar juntos, nunca intentamos nada más allá de tres besos a lo largo de nuestra vida, uno, cuando Kate le había anunciado la muerte de su madre, el había estado tan perdido en aquel entonces, el segundo cuando se enteró de todo lo que había pasado con Edward, y el tercero era ahora. Sus labios se apretaron a los míos, mis brazos se aferraron a su cuello, pero sentí que esa calma, estupor y desconcierto por lo cuál recurríamos a esto ya no estaba ahí, ansiaba el contacto, el calor, pero no había nada, solo la presión de su boca y el horrible dolor en mi pecho.

Sollocé y me perdí en su cuello, sentí como el temblaba un poco y sin dejar de acariciar mi espalda acercó su boca a mi oído.

-Ha sido el último, pequeña.- murmuró. Asentí desconsolada con mi rostro perdido en su pecho.- Te dije que un día sentirías lo que yo siento por Kate, ha llegado tu momento, B.- me apretó más.- Intenta comer un poco.- sentenció.

Se alejó de mí, me ayudo a acomodarme en la cama y se sentó a mi lado en la silla en la que momentos antes en el día había estado Edward. Mi cabeza reaccionó y me giré velozmente a dónde había supuesto que estaba por la distancia de su voz, todo fue un borrón, hasta que vi el fuego en esa verde mirada, a un costado mío, se acercó y sentí el peso de algo duro sobre mis piernas. Traía una pequeña charola especial para la cama con alguna sopa, una gelatina, dos pastillas y un vaso con agua.

-Si me disculpan un momento, debo marcar a Kate.- dijo Garret limpiándose el rostro y saliendo de la habitación. Asentí y comencé a limpiarme con el dorso de la mano, pero sentía que me estaba batiendo más.

Edward me detuvo, sintiendo el frío de su tacto en mi piel, me miró a los ojos, sus ojos anclados en los míos, sentí la vergüenza caer sobre mí, el dolor de mi pecho invadirme de nuevo y deseé gritar, ocultarme de su mirada.

-No tienes que decir nada.- susurró.- Tomó mi rostro en su mano y delicadamente comenzó a limpiarme con pequeños y suaves toques las lágrimas. Eran tan suaves sus movimientos que no hubiese creído que los hacía de no ser por qué lo estaba viendo.

-Edward.- murmuré.

Me silenció, mientras limpiaba mi boca.

-Ahora entiendo todo.- dijo bajando su mirada.- No hay nada que explicar, Bella, lo veo.- murmuró.- Lamento mucho lo de tu padre, si lo deseas, puedo hacer lo que necesites para ir a verlo.- torció un poco el gesto.- Solo dilo y lo tendrás.- concluyó.- Por favor come, te dejaré sola un momento.- dijo cambiando un poco su semblante, intentando sonreír pero no llegó la mueca a sus ojos.

Sentí como si se estuviese despidiendo, mi ahora muerto corazón dio un brinco.

-Quedáte.- murmuré.- Por favor.- dije bajando la mirada a los cubiertos a un costado del tazón de la sopa.

No escuché ningún ruido, pensando que seguramente se había ido alcé la vista, para encontrarme con su mirada. Lentamente suspiró y acercó la pequeña silla que no había notado al fondo de la habitación y la acomodo a un costado, más cerca de la cama como pudo.

-Come.-ordenó.

Asentí, tomé la cuchara y jugueteé un poco con la comida, hasta finalmente llevarme un poco a la boca, sentí el delicioso sabor, la temperatura cálida de la sopa en mi garganta y como ese bocado rebotaba en el fondo de mi estomago encendiendo el hambre que no había notado hasta ahora. Sentí la necesidad de acabarlo todo de un bocado.

-Despacio.- murmuró. Lo miré y parecía divertido, me invitó a continuar y así lo hice.

Tomándome mi tiempo comí todo lo que había en la charola, la sopa estaba deliciosa, la gelatina era de fresa y había tomado las dos pastillas para los nervios que Edward había dicho el médico había recomendado. Me sentía satisfecha, como en alguna clase de burbuja, mi cuerpo seguía entumido mis ojos ardían demasiado y una parte de mi cerebro sabía que en cuanto la sensación de llenar de la comida pasara, el vació iba a volver. Suspiré.

-Garret sigue al teléfono, creo que habla con tu madre.- torció el gesto. Edward había ido a dejar la charola a la cocina, y había vuelto con una pequeña jarra de un liquido ámbar, la deposito en la mesa de noche y sirviendo un poco en un vaso y ofreciéndomelo había retomado su lugar en la silla a mi costado.- Es un poco de electrolitos, bebélo, te ayudará.- comentó ante mi mirada interrogante.

Apreté el agarre en el vaso de cristal observando el líquido y me lleve el vaso a la boca, el sabor era diferente, bebí un sorbo y volví a depositarlo en mi regazo. Me sentía nerviosa, el estaba distante, como en otro mundo, o quizá la distante era yo. Suspiré.

-Garret.- murmuré, acaricié con mi dedo indice el borde del vaso, sintiendo la frialdad del material.- Ese beso.- dije mirándolo a los ojos.

-No necesitas explicarte.- me interrumpió.

-Yo quiero.- dije decidida. Sentí el rubor inundar mis mejillas y mirándolo a él y en ocasiones al vaso continué.- Nosotros solo somos amigos, él esta casado con una adorable mujer de nombre Kate, es una mujer hermosa y muy amable.- dije con cariño.- él y yo nos conocimos hace tiempo, hemos sido amigos desde entonces, él sabe todo de mí, como yo de él, ese beso.- dije perdiendo mi vista en la ventana aún cerrada.- Solo ha sucedido tres veces en nuestra vida, y es más un método de distracción hacia nuestras propias emociones, normalmente yo sentía paz y silencio, distracción, pero hoy.- suspiré recordando la sensación.- Hoy me sentí incomoda, sentía sus labios sobre los míos, pero era como si tuviesen que trazar un camino ya hecho y no haberlo logrado.

Lo miré a los ojos, su mirada era dulce, comprensiva, cálida.

Sentí mi pecho sofocar a mi corazón, mi interior se volvió suave y algo en mi encajó, la incomodidad entre Garret y yo había sido porqué sentía que había traicionado a Edward, le había dicho esa noche en la playa que no sentía más por él pero aquí viéndolo de frente sabía que había sido todo una mentira, para ocultar lo mucho que me había dolido pensar que él solo planeaba usarme una vez más.

Ahora que Edward había vuelto a mi vida, deseaba descubrir si este sería nuestro momento, ese que tiempo atrás por culpa de ambos se había desperdiciado, necesitaba estar segura de poder empezar de nuevo, pero antes debía hacer algo más. Debía despedirme de mi padre.

Para poder volver y descubrir si esto, nosotros teníamos un destino que confirmar o sólo dejarlo como un ciclo terminado.

-Tengo que irme.- murmuré. Su mirada cambió, su seño se frunció ligeramente, hasta que algo en su cabeza encajó y asintió.

-Le avisaré a Garret.- dijo serio poniéndose de pie, como si le costará dejar la habitación y saliendo a encontrar a mi amigo.- Volveré para ayudarte a empacar.- murmuró.