Capítulo V:
Alexia
Después del sueño -que parecía mostrarle un posible futuro o, por lo menos, un futuro que deseaba construir con todas sus fuerzas- llego el día viernes y ya había pasado casi toda una semana desde el sorteo y Harry todavía no se encontraba a la extraña chica Slytherin, la cual que parecía haberse desvanecido, porque busco por todas partes en sus momentos libres sin encontrar ni rastro de ella y; como se había dado cuenta el domingo, no podía contar con la ayuda de Hermione y Ron para esto.
Harry llego agitado a su sala común, después de haber corrido una parte de camino, y allí se encontró con sus dos amigos conversando con semblante muy serio.
- No creo que debas preocuparte tanto por ello- decía la joven castaña a su novio, en tono conciliador.
- Pero me preocupo, ¿¡qué podría enseñarle yo a un Rawenclaw!? Aunque sea de primer año- reclamó Ron- seguro que me llevará años luz en conocimiento y no sé si pueda soportar su expresión de superioridad- finalizo con un suspiro resignado.
- Harry, ¿Cómo te fue?- corto la conversación, Hermione al ver llegar a su amigo, tratando de distraer al pelirrojo para que no soltará nada de lo que pudiera arrepentirse después
El joven mago no contesto de inmediato, ya que tenía que recuperar un poco el aliento, luego calmadamente se acercó a la pareja y se dejó caer en una silla cercana. Ron vio que su amigo estaba intranquilo, por lo que pregunto:
- ¿Sucedió algo?
- Mi pupila es la chica de Slytherin- fue la escueta y ligera respuesta de Harry
Hermione y Ron se miraron preocupados entre si, intuyendo inmediatamente a lo que se refería, para luego dedicar su atención a Harry.
- Vaya coincidencia…- fue el comentario al aire del pelirrojo
- No es coincidencia…- fue la contestación inmediata del muchacho- estoy seguro que tiene relación con todo las cosas extrañas que están sucediendo a mi alrededor y tenemos que descubrirlo…
- No estoy seguro que debamos tomarnos los hechos tan seriamente- le advirtió Hermione, haciendo el ademán de levantarse, pero Harry la detuvo cuando hablo con voz dura.
- Me da la impresión de que no crees todo lo que te he explicado estos días- la encaró Harry, frunciendo el ceño.
- No, amigo, no es que no te creamos…- dijo Ron tratando de explicar a su novia.
- Bien, entonces creen que no es importante lo que les he contado- dijo Harry con un suspiro, evidentemente calmado, pero mostrando una actitud cansada y frustrada en el rostro- y entiendo que no sea fácil de tragar…
Y sin decir más, se levantó de donde se hallaba sentado y se encamino a las escaleras que daban a la torre que llevaban a su habitación. Cuando llego al comienzo de estas se detuvo y sin mirar hacia sus amigos dijo con tristeza:
- Necesito su ayuda, pero… no, no importa… déjenlo- y sin dejar que la pareja agregara nada más, comenzó a subir, agregando- creo que me iré a dormir.
- Harry, espera…- fue lo último que escucho el muchacho de Hermione que trato de detenerlo, pero el solo siguió su camino.
Por eso, después de esta "pelea", Harry decidió no volver a mencionar el tema y buscar a la muchacha sin ayuda. Creía que no sería demasiado difícil, después de todo tenía el mapa del merodeador, pero había pasado el tiempo sin poder encontrarse con la niña, porque en cuanto la detectaba en un lugar específico, esta parecía dirigirse inmediatamente a su sala común lo que impedía que pudiera conversar con ella, y esta situación lo había comenzado a desesperar.
Ese día domingo, se levantó temprano, estaba decidido a encontrar a la muchacha y si no lo hacía, pues… lo dejaría por la paz y creería, como sus amigos, que solo había sido un cumulo de extrañas coincidencias. Después de levantarse, salió de su sala común y deambulo por uno de los tantos corredores del castillo que llevaban hacia el Gran Comedor, cuando vio un grupo de varias chicas, todas muy juntas mirando hacia una de las paredes y riéndose ruidosamente de alguien a quien Harry no pudo identificar.
- Están impidiendo el paso- dijo una voz grave con ligero acento.
Harry volteo a ver quién era la persona que hablaba, y vio a un hombre que reconoció como el nuevo profesor de estudios muggles. El grupo miro con expresiones de disgusto al profesor que les hablaba y, con algo de reticencia, empezaron a dispersarse, dejando a la vista a la persona de quien se habían estado burlando. "Parece que mi suerte está cambiando" se dijo el joven, cuando reconoció a la dichosa persona como Alexia.
- Vaya a tomar desayuno, señorita- le insto el profesor con voz amable.
- Claro profesor, gracias por la ayuda- dijo la joven sin mirar a la cara al hombre, pero con voz dulce mientras se arreglaba la túnica y se dirigía hacia el corredor.
Harry decidió seguirla, no podía perder la oportunidad de hablar con ella, cuando la alcanzo un poco antes de que esta llegará a la puerta principal del Gran Comedor, agarro su brazo y la retuvo. La muchacha se volteó con su rostro crispado y, al parecer, con un posible reclamo a flor de labios, pero al ver quien era se contuvo y pareció calmarse.
- ¿Qué quieres?- pregunto en tono brusco, pero no belicoso y lo directo de la pregunta, desconcertó por unos segundos al muchacho.
- Bueno… yo…- tartamudeo un poco, ante la dureza de la mirada, que era casi imposible asociar con la figura de una niña de once años.
- Si no tienes nada importante que decir, yo tengo cosas que hacer- le dijo la chica tratando de soltarse.
- Espera- dijo Harry, todavía reteniéndola, pero recuperando el habla- quiero hablar contigo, soy tu nuevo tutor- le dijo finalmente.
La chica se volteó completamente hacia su dirección y en su mirada pudo ver una gran curiosidad, se quedó un momento en silencio con aspecto de duda, como si no supiera que decir. "Tiene una actitud muy desconfiada para ser una niña tan pequeña" volvió a reflexionar Harry, sintiendo que en la chica había algo fuera de lugar, porque al ser una niña no concebía que tal actitud fuese fingida.
- ¿Y…?- pregunto finalmente la jovencita.
- Tenemos que ponernos de acuerdo…- declaro el joven mago, decidiendo que se ganaría la confianza de la pequeña antes de preguntarle lo que deseaba saber, ya que si no lo hacía se arriesgaba a que se espantará y se alejará completamente de él- sobre qué día vamos a reunirnos para estudiar.
- ¿Reunirnos para estudiar?- pregunto intrigada la jovencita, sin tratar de zafarse.
- Es la idea de las tutorías ¿no?- dijo Harry, divertido ante la mirada de incredulidad de su interlocutora- ya sabes, tú tienes clases, tareas y dudas, y yo te ayudo de vez en cuando.
Harry y Alexia seguían conversando frente a la entrada del Gran Comedor, mientras el joven todavía retenía a la niña del brazo, en eso sintió unos pasos por detrás suyo de alguien, que al parecer, no tenía la intención de apresurarse en entrar a desayunar.
- Vaya, vaya Potter- dijo una voz arrogante, mientras arrastraba las palabras- así que ahora te dedicas a acosar a niñas de once años ¿no?- Harry se dio vuelta y soltó a la jovencita, enfrentándose a Malfoy; el cual se acercó y quiso abrazar a Alexia pero esta le esquivo, lo que provocó que el rubio frunciera el ceño, pero no volvió a intentar acercarse a la niña- o me vas a decir que no existe ninguna chica de tu edad que te soporte y por eso te dedicas a ligar con personas más "influenciables"- agregó finalmente el joven atacando, mientras hacía énfasis a la palabra influenciable, mediante el gesto de las comillas con los dedos.
- Malfoy- comenzó Harry conteniendo el enfado, respirando fuertemente, para luego responder- no reflejes tus inclinaciones pervertidas en mí ¿si?- finalizó triunfante, al ver que el rubio se sonrojaba fuertemente- Gracias a Dios, yo no soy como tú.
- Ya quisieras- refunfuño Malfoy tragándose la vergüenza, para luego alejarse de la pareja, con pisadas fuertes en dirección al comedor en donde desapareció de su vista.
Harry se volvió para seguir la conversación con Alexia, pero esta veía hacia otro lado y no alcanzaba a ver la expresión de su rostro.
- ¿Tú eres Harry Potter?- dijo Alexia, pero más parecía una acusación que una pregunta
- Si- respondió Harry sospechando que de alguna manera no las tenía todas consigo. "No debe ser hija de magos, sino reconoció mi cara" pudo concluir de la pregunta de la chica.
- ¡Ah!- fue la expresión de entendimiento de su acompañante.
- Entonces ¿Cuándo nos reunimos para comenzar las tutorías?- se atrevió a preguntar el joven mago.
- No creo que sea necesario- dijo la chica recuperando su voz dura, observando a Harry con una expresión desconfiada- me va bastante bien sola.
Con estas palabras la chica se alejó, tomando la misma dirección de Malfoy, dejando al moreno solo y descolocado ante el brusco cambio de actitud de la menor.
Paso el mes de septiembre y parte del mes de Octubre sin acontecimientos dignos de mencionar. Las clases siguieron con normalidad y Harry se encontró disfrutando de una vida escolar perfectamente rutinaria – bueno, lo suficientemente rutinaria para un joven que es considerado como un héroe-. Con respecto a las clases en particular, el muchacho rendía excelentemente, en parte a la ayuda e insistencia de Hermione, incluso en pociones; por otro lado, las clases de Defensas contra las Artes Oscuras, también le resultaban interesantes, porque a pesar de no parecerle agradable el profesor, debía reconocer que este enseñaba bastante bien.
Con respecto a Alexia, tampoco hubo ningún avance. Después del último encuentro con la niña, se la encontró muchas veces más, con la ligera impresión de que lo evaluaba de lejos, ya que cada vez que el joven intentaba acercársele, la chica huía como si él infestara la peste. Exactamente lo mismo pasaba con Ginny, parecía que ambas se hubiesen puesto de acuerdo para evitarlo.
- Ginny es testaruda como nadie- dijo Ron, un día que Harry comentaba que aún no podía quedarse en la misma habitación solos, porque la pelirroja siempre encontraba como escaparse- pero tarde o temprano podremos pillarla desprevenida y sabremos lo que le pasa.
Harry trató de confiar en las palabras de su amigo, pero su habitual pesimismo, le decía que no tuviera muchas esperanzas, ya que como estaban las cosas, primero el infierno se congelaba antes de que Ginny volviera a dirigirle la palabra.
Pero para sorpresa del joven mago, sus esperanzas volvieron ligeramente a mediados del mes de Octubre, mientras caminaba por los solitarios pasillos del castillo para tomar aire, ya que había estado todo el día encerrado entre cuatro paredes debido a las clases o por estar haciendo algunos deberes.
Era un día lluvioso, por esto se entendía que su primera elección no fuera el caminar por los terrenos del colegio. La lluvia golpeaba las ventanas con un rítmico clap, clap, clap, que lograba inundarte de unas ganas irresistibles de meterte en la cama y dormir todo el día, de ser posible.
En esos momentos, Harry arrastraba los pies, debido al cansancio y a algunos pensamientos deprimentes que le asaltaban de cuando en cuando. Y en este estado de ánimo, decidió observar el reloj del fénix, que desde el día que habían descubierto como se utilizaba, siempre lo llevaba consigo, y así cerciorarse de que sus amigos y Ginny se encontraran bien.
Abrió la tapa del objeto para observar su interior, esperando que todas las agujas estuvieran en "concentrado" "feliz" o "indiferentes", pero se sorprendió al ver que la manilla de Ginny indicaba el cartel que decía "profunda tristeza". Harry sintió que algo andaba mal con su pelirroja, su manilla siempre indicaba "indiferente" o solo "triste", pero la etiqueta de "profunda tristeza", le indicaba que estaba sola y angustiada.
Así que sin meditarlo demasiado giro el mecanismo, para que le indicara en qué lugar se encontraba y la manecilla que representaba a la pelirroja se movió hacia la etiqueta que decía "pasillos". El moreno corrió por los pasillos del colegio como poseso, para dar con su exnovia y tardó cerca de cinco minutos en llegar al lugar, donde vio a Ginny de espaldas, mientras la joven sollozaba quedamente. Se encontraba justo frente al lugar donde su hermano Fred había encontrado su muerte.
Beauty queen of only eighteen
She had some trouble with herself
He was always there to help her
She always belonged to someone else
Reina de belleza de solo 18 años
Ella tenia problemas consigo misma
El siempre estaba ahí para ayudarla
Ella siempre perteneció a alguien mas
I drove for miles and miles
And wound up at your door
I've had you so many times but somehow
I want more
Conduje millas y millas
Y termine en tu puerta
Te he tenido tantas veces pero de alguna manera
Quiero más
Harry se acercó lentamente y en silencio para no asustar a la joven, cuando estuvo a unos centímetros de ella se percató que sus hombros se convulsionaban en un esfuerzo vano de retener la pena que la embargaba. El joven no pudo contenerse más y la abrazó, dejando sorprendida a Ginny la cual se volteó y observó a su exnovio a los ojos, mientras que este trataba de expresar todos los sentimientos – amor, comprensión y tristeza- que sentía en ese momento y que el nudo de su garganta, no le dejaba verbalizar.
I don't mind spending everyday
Out on your corner in the pouring rain
Look for the girl with the broken smile
Ask her if she wants to stay awhile
And she will be loved
She will be loved
No me importa pasar cada dia
Afuera en la esquina de tu casa bajo la lluvia
Buscando a la chica de la sonrisa rota
Preguntandole si se quiere quedar un rato
Y ella sera amada
Ella sera amada
Tap on my window knock on my door
I want to make you feel beautiful
I know I tend to get so insecure
It doesn't matter anymore
Toca mi venta golpea mi puerta
Quiero hacerte sentir hermosa
Se que tiendo a ser inseguro
Pero eso ya no importa más
Por primera vez en cinco meses, Ginny no se apartó, ni le trató de manera cortante, sino que estrecho el abrazo y dejó escapar toda la pena y el llanto que le causaba, la aún reciente, muerte de su hermano mayor. Una pérdida de la que Harry sabía jamás se recuperaría por completo, al igual que él.
It's not always rainbows and butterflies
It's compromise that moves us along, yeah
My heart is full and my door's always open
You can come anytime you want
No todo es arcoiris y flores
Es el compromiso el que nos hace seguir, si
Mi corazón esta lleno mi puerta esta siempre abierta
Puedes venir cuando quieras
I don't mind spending everyday
Out on your corner in the pouring rain
Look for the girl with the broken smile
Ask her if she wants to stay awhile
And she will be loved
And she will be loved
And she will be loved
And she will be loved
No me importa pasar cada dia
Afuera en la esquina de tu casa bajo la lluvia
Buscando a la chica de la sonrisa rota
Preguntandole si se quiere quedar un rato
Y ella sera amada
Y ella sera amada
Y ella sera amada
Y ella sera amada
- Gracias- dijo la voz ahogada de la pelirroja, mientras se desprendía del abrazo del muchacho- pero es suficiente, debo irme Luna me está esperando- se excusó débilmente la joven
- Espera Ginny- dijo el joven mago- no sé qué hice mal, pero quiero pedirte que me perdones
I know where you hide
Alone in your car
Know all of the things that make you who you are
I know that goodbye means nothing at all
Comes back and begs me to catch her every time she falls
Se donde te escondes
Sola en tu carro
Se todas las cosas que te hacen ser quien eres
Se que ese adiós no significa nada
Vuelve y me pide que la atrape cada vez que cae
Tap on my window knock on my door
I want to make you feel beautiful
Toca mi venta golpea mi puerta
Quiero hacerte sentir hermosa
La joven observó el rostro de Harry y luego dirigió su mirada hacía el suelo, un largo suspiro salió de sus labios, mientras el corazón del chico se debatía entre la esperanza y el profundo pesimismo.
- Lo siento, Harry- habló finalmente la muchacha, hundiendo las vanas esperanzas del moreno- no puedo perdonarte, no por ahora… al menos- dijo esto mientras esbozaba una sonrisa triste.
I don't mind spending everyday
Out on your corner in the pouring rain
Look for the girl with the broken smile
Ask her if she wants to stay awhile
And she will be loved
And she will be loved
And she will be loved
And she will be loved
No me importa pasar cada dia
Afuera en la esquina de tu casa bajo la lluvia
Buscando a la chica de la sonrisa rota
Preguntandole si se quiere quedar un rato
Y ella sera amada
Y ella sera amada
Y ella sera amada
Y ella sera amada
- ¿Qué fue lo que hice?- pregunto Harry antes de que ella se marchara.
- Nada- dijo la chica con tono misterioso- y ese fue el problema, no hiciste absolutamente nada… espere a que te animaras, pero fue en vano- finalizo y se alejó por el pasillo en dirección desconocida.
Please don't try so hard to say goodbye
Please don't try so hard to say goodbye
I don't mind spending everyday
Out on your corner in the pouring rain
Try so hard to say goodbye
Por favor no te empeñes tanto en decir adios
Por favor no te empeñes tanto en decir adios
No me importa pasar cada dia
Afuera en la esquina de tu casa bajo la lluvia
No te empeñes tanto en decir adios (1)
Harry no trató de seguirla, sabía que sería inútil tratar de sonsacarle algo más a Ginny. Pero no todo estaba perdido, la chica todavía le amaba, se le notaba en los ojos tanto como a él; así que tendría que actuar con cautela, de esta manera esperaba que tarde o temprano, recuperaría su relación perdida.
Ese mismo día Harry le contó a Ron y Hermione, sobre su encuentro con la pelirroja, además le relato sobre la conversación que ambos habían tenido; y lo que sacó en conclusión de las palabras y acciones de la joven.
- Esto nos da una esperanza de que terminará cediendo tarde o temprano- dijo Hermione alegre ante el avance de las relaciones de sus dos amigos.
- Aún no comprendo lo que quiso decir con que el problema es que no hayas hecho "nada"- reclamó Ron- ¿Qué se supone que debías hacer, compañero?
- No lo sé- dijo Harry- le he estado dando vueltas al asunto, pero aún no puedo entender a lo que se refería.
Los tres amigos se quedaron en un silencio meditabundo, mientras observaban el fuego de la chimenea de su sala común y sin prestar atención al ruidoso ambiente que les rodeaba en esos momentos, eso hasta que el joven de la cicatriz habló de nuevo, pero esta vez para cambiar de tema.
- Y ¿Cómo les han resultado las tutorías?
La pareja bufó al mismo tiempo ante la pregunta, logrando que el moreno riera de buena gana ante la expresión ceñuda de sus amigos, que era idéntica en ambos.
- Mi pupila es muy inteligente- dijo Ron- como todo buen Ravenclaw, pero es demasiado antisocial, nunca se reúne más que conmigo y un batallón de libros- dijo preocupado.
- El mío…- dijo Hermione- es todo lo contrario, es alegre y energético, pero muy cabeza dura y olvidadizo- explicó- cuando nos juntamos a estudiar, me es muy difícil hacer que se concentre, además de que parece conocer a la mitad de Hogwarts, porque siempre ve a alguien que tiene que saludar- dijo exasperada- así, no avanzo nada con él- concluyó categórica
- Pero les agradan…- dijo Harry- porque, a pesar de todo, siguen reuniéndose todas las semanas ¿cierto?
Hermione y Ron asintieron, el joven de lentes deducía que, en un principio, había sido la típica admiración por los "nuevos héroes", pero después de un mes y medio de sesiones de estudios, estaba seguro que su relación estaba avanzando a una de confianza y amistad entre tutor-pupilo; y esta conclusión le recordó su fallida relación con Alexia. Hasta el momento no habían vuelto a hablar, pero Harry se había percatado de que parecía tener ahora, una muy buena relación con Malfoy, pues últimamente la había visto continuamente en su compañía, cosa que esperaba que fuera solo por amistad y no por estar metiéndose en asuntos oscuros. Por otro lado, esperaba que la chica no estuviera siendo molestada por los de su casa por el hecho de que él se haya convertido en su tutor, aunque fuera un título meramente nominal.
Finalmente, ese día todos fueron a la cama algo más esperanzados y de buen humor, luego de esperar por tanto tiempo que sucediera algo entre Ginny y Harry; fue así, como muy pronto llego el fin de semana. El día domingo de esa misma semana, por la mañana, Harry decidió ir a la lechucería; quería ver a Aria para comprobar que se encontrara bien, ya que dentro de unos días quería enviarle un paquete a Fleur como regalo para su futuro bebé y deseaba que la plateada ave, estuviera en las mejores condiciones posibles para el viaje, ya que era bastante largo.
Caminó lentamente hacia la torre donde se encontraba el lugar en la que descansaban todas las lechuzas del castillo, pensando en las clases, en Ginny, en Ron y Hermione, en Alexia y en otras tantas cosas más, que parecía que su mente solo divagaba sin control sobre todo lo que le había sucedido desde que llegaran al castillo. En resumen, Harry reflexionaba que su vida hasta el momento, había sido casi completamente normal.
Cuando llego al final de la torre, abrió la puerta para buscar a su mascota, pero esta búsqueda no pudo ser iniciada, ya que se percató de la presencia de otra persona dentro de la lechucería. La persona en cuestión, no era otra que Alexia, que se encontraba sentada en un rincón y la cual –inesperadamente- tenía entre sus manos a la lechuza gris, la que se estaba dejando acariciar por la muchacha.
- Buenos Días- saludo Harry, al ver que la niña lo observaba sin perder detalle, pero sin abrir la boca- venía a ver a Aria- agregó indicando al ave, que dejo el regazo de la niña para posarse en el hombro de su dueño.
- ¿Aria? ¿Es tu lechuza?- pregunto Alexia, desviando su mirada, pero dando tiempo a que el joven mago se percatara de que había estado llorando.
- Sí, me la regalaron hace poco, por lo que trato de venir a verla lo más seguido que puedo, para que no me olvide.
- Estas aves no olvidan a sus dueños- afirmó Alexia, con actitud sabionda- Aria es un bonito nombre, me parece que significa "Santa" ¿no?- pregunto, cambiando de tema y de actitud, parecía que tenía muchas ganas de conversar y Harry no iba a desaprovechar la oportunidad.
- ¿A si? ¿no tenía idea? La nombré Aria, porque me gustaba como sonaba. En cierto modo, creo que le viene bien- comentó el chico con aire casual, mientras acariciaba el plumaje del ave y observaba si se encontraba descansada y bien alimentada.
Sin mucho más que decirse, cayó un pesado silencio entre los dos, solo interrumpido por un ocasional ulular o aleteo de parte de alguna de las muchas aves que descansaban en la torre. Harry no sabía cómo continuar la conversación, no sabía nada de la niña y anteriores encuentros, le habían enseñado que la jovencita podía reaccionar de maneras completamente inesperadas, por lo que tenía que tener sumo cuidado con lo que dijera. Finalmente, fue Aria quien soluciono su dilema dándole un picoteo en la oreja, como para darle a entender que Alexia parecía necesitarlo, para luego volar hacia la pequeña, posarse frente a ella y ulularle con amabilidad.
- ¿Qué sucede?- pregunto Harry, entendiendo las intenciones de su mascota- no pareces la misma de siempre- Alexia lo miró con una expresión desconfiada, por lo que el muchacho se apresuró a agregar- no es que te conozca mucho, pero luces algo triste
- ¿Por qué eres tan amable conmigo?- pregunto repentinamente Alexia, ya más relajada.
- ¿Por qué la pregunta?- fue lo que dijo Harry, sin querer responder directamente a la niña, ganándose con ello una mirada fría por parte de la menor- digo, porque no debería serlo, no me pareces mala chica, tienes un carácter extraño eso no lo discuto, pero no me has hecho nada como para desearte mal- dijo con total sinceridad.
- Eres gracioso- dijo la joven sonriendo sinceramente, por primera vez desde que la conociera, y acariciando a Aria- Siento haber sido tan antipática cada vez que nos encontramos, pero…- la niña dejo la frase en el aire- De todas maneras, lo siento Potter
- Harry- dijo el joven mago, que al ver la cara de incomprensión de la niña explicó- llámame Harry.
Alexia sonrío nuevamente, pero esta vez la sonrisa tenía algo de triste. Finalmente, se incorporó y se dirigió hacia una de las ventanas que daban a las afueras, lanzó un largo suspiro al parecer por cansancio y luego de unos minutos de silencio, habló de nuevo.
- Harry, la verdad es que yo…- pero nuevamente dejo la frase en el aire, para luego mover la cabeza en señal de negación- No es nada, debo irme- concluyó finalmente. Harry se sintió decepcionado, pensó que tal vez la niña comenzaría a confiar en él.
- Claro, entiendo- dijo finalmente, sabiendo que lo mejor era no presionar- pero si quieres hablar de algo, cuenta conmigo… para lo que quieras.
Alexia solo esbozo una pequeña sonrisa como respuesta, mientras se despedía con un ademán y se marchó escaleras abajo. "Bueno, peor es nada" se dijo "por lo menos, algo he podido hablar con ella"
- Gracias, Aria- fue lo último que se escuchó en la torre, después de que el muchacho verificó que todo estaba bien y decidiera que era hora de retornar a la sala común de su casa.
Para sorpresa del mago de la cicatriz, no paso más de tres días, para que otra cadena de acontecimientos le diera la oportunidad de saber de la niña que tan intrigado lo tenía.
Todo comenzó el día Jueves de esa misma semana, cuando se encontraba deambulando solo por los pasillos, mientras hacía memoria de que era lo que tenía pendiente para la próxima semana, ya que entre los estudios, los entrenamientos del equipo de Quiddicht, los problemas con Ginny, el evitar a Slughorn y su bendito club y pasar algo de tiempo con los cientos de amigos que ahora tenía; eran muchas las cosas que se agolpaban en su agenda y tenía que dejar por lo menos un momento en la semana para ordenan su enredada rutina.
- ¡Hey! ¡Potter!- le grito una voz con tono petulante que Harry reconoció de inmediato.
"¡Oh, no!" pensó el chico "¿Cómo se las arreglará Malfoy para aparecerse en los momentos menos oportunos?" se preguntó mientras lanzaba un suspiro de resignación y se volteaba para enfrentar a su eterno némesis.
- ¡Malfoy! No sabes cuánto me alegro de verte- dijo el joven de lentes con sarcasmo mientras una sonrisa irónica aparecía en sus labios, junto con un ligero recuerdo de uno de los últimos sueños que "La Muerte" le había mostrado.
- Lo mismo digo, Potter- le contesto el rubio en el mismo tono- pero esta no es una conversación de placer, necesito hablar de un asunto importante contigo- agregó mientras su rostro mostraba un semblante serio, cosa que Harry nunca había visto dirigido hacia él.
- Soy todo oídos- habló Harry, dejando las bromas de lado e intrigado por lo que Malfoy pudiera decirle.
- Supe que eres el tutor de Alexia- comenzó el chico- una novata de mi casa. ¿Qué pasa, Potter? ¿El gran héroe del mundo mágico es demasiado importante como para preocuparse por alguien más que no sea él mismo?
- No sé a lo que te refieres, Malfoy- le interrumpió el moreno, sintiendo como su sangre le comenzaba a hervir ante las acusaciones infundadas- y la verdad no estoy de humor para seguir con peleas infantiles y no entiendo que tiene que ver esa niña… Alexia, con el tema
- Déjame explicarte la situación de modo que tu cerebro de pulga entienda- dijo el rubio suspirando con frustración- Alexia está rindiendo muy mal en casi todas las asignaturas y está teniendo serios problemas con el profesor de Defensa contra las Artes Oscuras, tu eres su tutor, en este nuevo sistema que instauro McGonagall, ¡Deberías hacer algo para ayudarla!- dijo finalizando su discurso
- No sé qué opinión tienes de mí…miento… sé exactamente qué opinión tienes de mí, Malfoy- se retractó Harry al ver la mueca burlona de su interlocutor- pero a pesar de lo que piensas, no soy el tipo de personas que imponga su presencia a otros.
- ¿Y eso que significa?- pregunto el Slytherin con expresión algo perdida
- Y dicen que eres inteligente…- suspiro Harry, para luego agregar- conversé con la niña a principios de semestre, luego del sorteo; el día que nos encontraste frente al Gran Comedor, pero cuando supo quién era, rechazo toda la ayuda de mi parte.
- ¿Dices cuando supo quién eras? ¿Te dio alguna razón?-le pregunto Malfoy, el moreno negó con un movimiento de cabeza.
- Ninguna y no tenemos una relación muy cercana como para preguntarle- fue la sincera respuesta del joven de lentes, quien agregó luego- ¿Por qué no le ayudas tú? Se ven muy cercanos. Además ¿Por qué tanta preocupación?
- No es de tu incumbencia Potter, de quien me preocupo y de quien no- fue la grosera respuesta del chico, eludiendo el tener que responderlas con sinceridad.
Finalmente, el chico Slytherin no agregó nada más y se volteó para irse por donde había venido y así dar por terminada la conversación; pero en ese momento, el joven mago de la cicatriz, recordó con mayor detalle el sueño que le mostraba una realidad distinta, un "qué hubiera pasado si…" y el rostro amistoso de Malfoy en una realidad alterna, que logró que hiciera algo que ni él mismo comprendía del todo.
- Malfoy, espera- le detuvo y el chico extrañamente le obedeció- tengo que pedirte una disculpa- Malfoy se volteó y le observó con cara de incredulidad, pero no dijo palabra- Hace dos años te ataqué sin ninguna provocación y lo lamento, podrías haber muerto
- Eso es historia antigua…- dijo el rubio, pero Harry le detuvo con un ademán
- También debo disculparme por ser tan prejuicioso contigo, aunque algunas veces haya tenido razón, con respecto a lo que te traías entre manos, yo siempre te juzgue muy rápido y, por ello, terminé haciendo lo que más odiaba, te condenaba solo por pertenecer a Slytherin- terminó Harry
- ¡Vaya, vaya! San Potter disculpándose…- fue todo lo que dijo Malfoy con una sonrisa en la cara, pero a diferencia de otras veces, esta no parecía tener tintes de malicia- esto sí que es una novedad…
- No tientes tu suerte, Malfoy- dijo Harry con humor y le tendió la mano- Acepta mis sinceras disculpas…
Draco observó la mano que el moreno le tendía, dudando. Miró a su alrededor y al percatarse que el pasillo estaba desierto, estrecho la mano que el chico le tendía por toda respuesta; luego de unos segundo lo soltó y sin agregar nada más, se alejó.
- ¡Ah!... y gracias por hablarme de lo que sucede con Alexia- fue lo último que dijo el chico de la cicatriz antes de que el rubio desapareciera tras una esquina, pero este no se fue sin antes levantar una mano, para darle a entender a Harry que había escuchado sus últimas palabras.
Harry se sintió extrañamente liberado, desde que se había enterado que Malfoy y él eran primos lejanos y luego de ese sueño en donde era su mejor amigo, había tenido una especie de presión en el pecho y se dio cuenta de lo injusto que siempre fue con el rubio, ahora esperaba que, aunque no fueran amigos – lo de su padre en Azkaban y los múltiples insultos y peleas entre ellos, eran cosas demasiado fuertes para olvidarse con una simple disculpa- , si lograran tener una conversación civilizada de vez en cuando, o sea, un encuentro en el que ambos quisieran hacer algo más que solo sacarse los ojos con las uñas.
Llego el día Lunes y una nueva semana comenzó, pero antes de que Harry entrará a su clase de Pociones un alumno de tercero le llamó para entregarle una nota de parte de la Directora McGonagall, la cual pedía que se presentará en su oficina inmediatamente.
- ¿Qué hiciste esta vez, compañero?- pregunto Ron, quien en ese momento se encontraba con él y había leído la corta misiva por sobre el hombro de su amigo.
- Nada que yo sepa- respondió el joven de lentes- tal vez sea algo del equipo de Quiddicht, tú sabes lo interesada que siempre ha estado en que Griffindor gané la copa.
- ¡¿McGonagall llamándote a la oficina de dirección para hablar de Quiddicht?!- dijo Ron sorprendido- eso tendría que verlo- agregó con incredulidad.
- Si, suena imposible, pero si no, no tengo idea para que otra cosa me llamaría a su despacho- explicó Harry, incomodo.
- En cambio a mí, se me ocurren millones de otras razones por las que te llamaría- dijo Ron soltando un bufido.
El pelirrojo iba agregar algo más, pero en ese momento se vio interrumpido por la llegada de Hermione, la cual había estado en la biblioteca hasta hacía unos instantes atrás, luego de los saludos correspondientes la joven les pregunto de que estaban conversando.
- Harry fue llamado por McGonagall a su despacho- fue la rápida respuesta de Ron
- ¿En serio? ¿Y por qué?- fueron las inmediatas preguntas de la castaña.
- Ni idea, de eso especulábamos- dijo Harry
- Entonces es mejor que paren con las adivinanzas y vayas a ver de una buena vez a la directora- fue el razonable comentario de su amiga.
Harry estuvo de acuerdo con Hermione y sin agregar nada, se encaminó hacia la oficina de su antigua profesora. Sus amigos solo se limitaron a desearle suerte y dijeron que le esperarían para almorzar, si se demoraba demasiado, el moreno se despidió con un movimiento de manos y siguió su camino, mientras los demás entraban a clase.
- Dougal McGregor- fue la clave que dijo Harry frente a la gárgola habitual, pero algo extrañado de que la clave fuera un nombre y que resultará ser tan poco imaginativo.
La estatua se movió lentamente ante la mención del código y dio paso a las escaleras que el joven de la cicatriz ya estaba acostumbrado a ver.
- ¡Espera!- escucho Harry detrás suyo una voz familiar, justo en el momento en que iba a comenzar a subir la escalera- la directora McGonagall me mando a llamar- el muchacho de la cicatriz se volteó y se encontró frente a frente con Alexia.
- A mí también me mando a llamar- comentó el muchacho al aire- entonces ¿subamos juntos?- pregunto amablemente, mientras el chico le cedía el paso.
Alexia le observó con detenimiento, pero logró esbozar una pequeñísima sonrisa por respuesta y asintió, parecía nerviosa pero la desconfianza que siempre le mostraba cuando se encontraban, había desaparecido, tal vez por el mismo hecho de encontrarse muy nerviosa.
- ¿Por qué te mando a llamar la pro… digo la directora?- pregunto Harry casualmente, mientras la escalera subía.
- No lo sé- fue la instantánea respuesta de la niña.
Pero la respuesta fue demasiado rápida para Harry, el joven se percató que, aunque tal vez fuera verdad que no sabía para que la habían llamado, si lo sospechaba y era bastante probable que su sospecha estuviera en lo cierto. El mago de la cicatriz no pregunto más, igual que la última vez que se encontraron, sospechaba que si decía algo demás, la niña no volvería a acercársele.
Pronto estuvieron frente a la puerta del despacho de la nueva directora, Harry toco la puerta mientras la jovencita a su lado se retorcía las manos consumida por los nervios.
- Adelante- fue lo que dijo la persona dentro del despacho, para invitarlos a entrar. El muchacho de lentes abrió la puerta, pero antes de introducirse a la habitación, pregunto
- ¿A quién desea ver primero?
- ¿Quién está contigo?- pregunto de vuelta la directora
- Alexia Beatus
- Entonces necesito conversar con ambos- fue la explicación de la mujer y el moreno comenzó a sospechar de que era lo que se trataba el asunto- tomen asiento- ordenó.
Harry se adentró en el despacho seguido por Alexia, la cual tímida y avergonzada, se sentó en una de las butacas que le ofrecía la mujer. Esta faceta tan… infantil, por llamarlo de alguna manera, que le presentaba la niña, le resulto al muchacho del todo nueva; pero este sentimiento era algo a lo que ya se estaba acostumbrando, la jovencita siempre lograba sorprenderlo de alguna manera, cada vez que se encontraban.
- Me alegro que hayan llegado juntos- dijo McGonagall- así que asumiré que ambos están enterados de que son tutor y pupila.
Ambos asintieron, aunque el joven mago pudo entrever que el asentimiento de su acompañante, era tan rígido, que casi parecía que le hubiesen lanzado un hechizo de petrificación y que este comenzaba a hacerle efecto.
- Bien, entonces iré directo al grano- continuó la antigua profesora- Señor Potter, dado que es su tutor escolar, mi deber es de informarle del mal comportamiento y rendimiento de la señorita Beatus- explicó con tono severo la mujer, mientras Alexia parecía encogerse en su asiento ante la reprimenda- salvo en la clase de Pociones y Herbología, en todas las demás asignaturas su rendimiento es pésimo.
- Directora- le interrumpió la menor, sorpresivamente- le juró que hago mi mejor intento, pero pareciera que la magia me detesta…
- ¡Eso no explica el grosero comportamiento que demuestra hacía el profesor O'Connell en su clase!- fue la respuesta airada de la directora, que dejo en silencio a la niña, pero Harry estaba seguro que era porque la pequeña trataba de controlar su ira.
El joven mago no pudo evitar recordar, el rostro cargado de odio que ponía Alexia cada vez que se encontraba con el profesor de Defensas Contra las Artes Oscuras y nada hacía entrever, que su enfado contra el profesor hubiera mermado en lo más mínimo.
- Disculpe, profesora- fue ahora el turno de Harry el de interrumpir- ¿Por qué no informa de esto a sus padres? Sé que soy su tutor, pero esto es un tema que le concierne más a sus parientes…
McGonagall se removió incomoda en su asiento y observó a la niña Slytherin, la cual estaba casi tan roja como la cabellera de los Weasley
- Señor Potter, la señorita Beatus es huérfana- informó
Esta información tomo completamente de sorpresa al pobre Harry, el que solo atinó a decir
- Lo siento, no sabía…
- No tenías porque- fue el duro comentario de la muchacha
- El asunto es…- continuó la directora con tono severo- que el mal comportamiento y su poco entusiasmo en clase le han traído más de un problema a todo el profesorado- agregó enfadada- ¿supongo que no han comenzado las tutorías o me equivoco?- ninguno de los dos se atrevió a afirmarlo ni a desmentirlo- y me atrevería a afirmar que es porque la señorita Beatus no ha mostrado ningún interés.
- Se equivoca, profesora- le contradijo Harry, aunque no entendía porque cubría a la niña que se encontraba a su lado con semblante impasible y con su rabia ya controlada- el que no se encontraba interesado era yo. Lo que sucede es que entre las clases, las prácticas de Quiddicht y los deberes me queda poco tiempo para lo demás- explicó el muchacho.
La profesora McGonagall le observo severa, pero un brillo en sus ojos le dijo al joven mago que la mujer había creído su explicación y ya no se encontraba enfadada. Aun así mantenía su actitud de "dignidad directoril".
- El estar ocupado no justifica que no le preste ayuda a su pupila, sobre todo cuando lo necesita, señor Potter- fue el comentario de la profesora- espero que remedie esto y ayude a mejorar a esta joven estudiante, a la que le hace mucha falta- luego se dirigió a la niña, la cual volvía estar encogida en el sillón y con la vista baja- en cuanto a usted, Señorita Beatus, espero que de ahora en adelante se comporte y quiero ver una mejora en su rendimiento. Para esto es, al fin y al cabo, el nuevo sistema de tutorías.
- Claro, directora- fue la respuesta de Alexia, que casi sonó como un suspiro de alivio
- Ahora pueden retirarse- ordeno la mujer.
Ambos jóvenes se levantaron y se dirigieron a la salida, pero en ese instante Harry se dio cuenta de que algo faltaba en las paredes de la dirección. Se detuvo un momento y se dedicó a observar con detenimiento la habitación, para detectar que era lo que faltaba.
- ¿Pasa algo, Potter?- pregunto la profesora McGonangall
- ¿Por qué no está el cuadro del profesor Snape?- pregunto Harry, cuando finalmente pudo precisar que era lo que le incomodaba.
La mujer en un principio se sobresaltó, pero luego, ya más tranquila, se levantó de la butaca que ocupaba y camino por la oficina observando todos los cuadros que le acompañaban día tras día, desde que había tomado la dirección. Cuando estuvo frente al joven mago, por fin se detuvo.
- Debe entender Potter- dijo con voz amable- que los cuadros que se encuentran aquí son de directores que fallecieron en sus puestos de trabajo.
- Pero profesora- alegó Harry- Snape siempre estuvo de nuestra parte, hizo todo lo que pudo para ayudarnos…
- Eso no quita que escapó en el momento de la batalla decisiva- argumento McGonagall
- Pero, eso fue…- no podía continuar, si explicaba el resto, tendría que contarle demasiados cosas que el sentía, como muy personales.
- Mire, Señor Potter- habló la directora, de manera más dura- haré lo posible para que se reconozca al profesor Snape como director de esta institución, pero no le prometo nada- mientras decía esto la mujer volvió a su asiento detrás del escritorio- de todas las personas nunca pensé, que serías precisamente tú el que alegará por los derechos del profesor Snape- fue lo último que dijo, después de despedirlo con un gesto.
Harry no se hizo de rogar y salió de la oficina algo ofuscado, por lo injusto que le parecía la situación de su fallecido profesor de Pociones, pues creía que por lo menos después de su muerte, se merecía algún reconocimiento por todo lo que se había arriesgado por la causa de Dumbledore.
Alexia y Harry recorrían en silencio los pasillos del colegio en dirección a los jardines, ya que el día, aunque nublado se encontraba sin mucho viento y parecía adecuado para pasear en el exterior entre las hojas caídas y amarillentas.
- ¿Por qué lo hiciste?- pregunto la niña, rompiendo el silencio abruptamente
- ¿Por qué hice qué?- pregunto Harry, haciéndose el inocente y alegando ignorancia
- El mentir por mí- ya estaban en la puerta de salida y Alexia se interpuso entre esta y su acompañante.
El joven de lentes observó a la chiquilla, mientras meditaba su respuesta. Esto pareció ponerla nerviosa, por lo que desvió su vista mientras Harry no podía evitar sentir algo parecido a la victoria.
- ¿Mentir?- respondió al fin, fingiéndose extrañado- yo solo modifique un poco la verdad. Después de todo, tú me dijiste que no querías tutorías, pero yo tampoco insistí demasiado- explicó
El rostro de la muchachita pareció aliviado por la aclaración y se volvió para salir al exterior mientras Harry le seguía con la impresión de que su relación iba por buen camino, aunque aún no podía asegurar nada, pues la chica era demasiado impredecible.
Una vez afuera, caminaron hacia el lago, con paso lento y observando el paisaje otoñal que le regalaba esa mañana nublada pero bastante iluminada, luego de otro instante de silencio, fue la niña de cabello oscuro quien comenzó nuevamente el dialogo.
- ¿Quién era el Profesor Snape?- pregunto
- El director, antes que McGonagall, y mi profesor de pociones- respondió Harry ligeramente
- ¿Era Griffindor? ¿Eras alguien a quien querías mucho?
Harry no pudo evitar soltar una carcajada ante las preguntas de la menor, ya que denotaban una ignorancia tal que le causaba mucha gracia.
- No- dijo finalmente, contestándole a su acompañante, la cual parecía algo ofendida- pertenecía a tu casa y yo le detestaba con toda mi alma.
- Entonces ¿Por qué le pediste a la directora que colocará su cuadro en el despacho?- pregunto con expresión de incomprensión en el rostro.
- Porque…- comenzó el chico de lentes, después de lanzar un corto suspiro- es lo justo- finalizó sin querer agregar nada más
- No se si te lo han dicho- dijo Alexia, negando con la cabeza, bastante confundida- pero eres extraño
Harry solo sonrió sin decir palabra. "Claro que me lo han dicho, pero prefiero no recordarlo" pensó el muchacho, mientras la imagen de un goblin huraño se le venía a la mente.
- Pasando a lo importante- dijo Harry, cambiando de tema- ¿Cuándo tienes tiempo para reunirnos?
- Creo- dijo la niña entre suspiros, la idea no parecía agradarle más que antes- que solo tengo libre los fines de semana y algunos días en la tarde
- En la tarde me parece bien ¿Tienes libre los martes y los viernes?- la pálida joven asintió- ¿te parece si nos reunimos mañana para comenzar?
- Está bien-acepto Alexia- nos reuniremos en la entrada del castillo- ordenó, para después alejarse con paso rápido y sin despedirse, dejando a Harry alegre, por cómo había resultado de buena toda la situación.
Aclaraciones
(1)Banda Sonora del capítulo: She Will Be Loved- Maroon 5
Notas de las (empachadas) autoras:
Danna: otro episodio hecho y derecho, espero que lo hayan disfrutado
Menthis: lo que es yo, disfrute mucho haciéndolo
Gea: en realidad a mí me pareció que quedo un capitulo bastante redondito
Isis: así que esperamos que tengan paciencia hasta final de mes, para lo que sigue
Danna: ahora…. los saludos
Agradecimientos:
A (que interesante nick) por ser nuestra nueva seguidora. Agradecemos tu apoyo e interés en la historia y esperamos que este capítulo no te haya decepcionado
Menthis: y eso es todo!
Danna: ya, es hora de irnos, muchachas
Todas: hasta el próximo mes!
