Capítulo 10

Félix observaba el lugar con sorpresa, curiosidad y emoción. ¡Aquello era un lugar repleto de dulces! El Reparador incluso sospechaba que el suelo se podía comer...

-Tenemos que ir al Centro de Sugar Rush, señor. -comentó el Policía mientras le guiaba- Hoy tienen una carrera para decidir quienes serán los próximos 5 avatares, pero...están habiendo algunos problemillas.

-¿Problemillas? -Félix le vio con curiosidad, pero el otro no respondió.

Quien calla, otorga...Se recordó a sí mismo, aun viendo el lugar. Los árboles, las flores, el suelo, las nubes, los arbustos...¡Todo parecía comestible! Félix no pudo evitar coger una ramita de un árbol con sabor a menta, comenzando a comerlo sonriente. ¡Ojalá su juego fuera igual de dulce que aquel!

Finalmente, estuvo a punto de reírse para sí. Ese pensamiento fue muy infantil...

-Y, ¿para qué vamos al Centro? -preguntó para cortar el silencio extraño.

-El Rey Candy siempre da un discurso antes de que comiencen todas las carreras. Me ordenó que en cuanto le encontrara, le llevara hasta allí, señor. Dijo que no daría marcha a la carrera antes de hablar con usted.

Félix abrió sus ojos en sorpresa. ¿Tan importante era lo que quería decirle? Era mucho más fácil llevarle al lugar del incidente y que simplemente reparara los daños. Luego, se iría...¡Perdería tiempo con todo aquello! Aunque aun quedara todo el día siguiente.

-¿Quién es ese tal...Rey Candy? -preguntó con curiosidad.

El Policía le vio como si fuera una pregunta estúpida.

-Es nuestro Rey, por supuesto. Gobierna Sugar Rush, se encarga de que todo vaya en orden y sabe todo sobre todos. Lo cual es bastante curioso...

Demasiado...pensó Félix.

-También es el mejor piloto de carreras de toda Sugar Rush...Tiene un buen repertorio de medallas y trofeos, señor. ¡Aunque era de esperarse, siendo nuestro Rey!

El Reparador asintió a todo, escuchando con atención. ¿El mejor piloto de carreras de Sugar Rush? Solo esperaba que su viajecito estuviera siendo productivo y encontrara a Ralph cuanto antes.

-Ya hemos llegado, señor. -escuchó lejanamente a su compañero. Fue cuando regresó a la realidad y vio una gran pista de carreras...Lo suficiente grande como para que se perdiera en el horizonte. Abrió sus ojos en sorpresa. Los corredores eran "dulces", con karts "dulces" y los espectadores eran "dulces". Estos últimos literalmente. Estaban en la linea de salida, esperando con paciencia. Algunas charlando entre ellas y otras bastante molestas. El Reparador no podía evitar preguntarse cual podría haber sido el problema, porque algunos karts y grúas estaban ayudando a poner en condiciones las gradas...Algo parecía haber destruido parte del circuito. Félix pensó en Ralph, pero aun no podía asegurarlo. Mientras se dirigía al lugar donde el Rey Candy se encontraría, no pudo evitar darse cuenta, con curiosidad, de que había un kart sin piloto. ¿Dónde estaría su dueño?

Pero lo que más impresionó a Félix fue la enorme pantalla con los nombres de los pilotos que se presentarían a la carrera:

"Rey Candy"

"Taffyta"

"Jubileena"

"Gloyd"

"Swizzle"

"Rancis"

"Adorabeezle"

"Crumbelina"

"Candlehead"

"Snowanna"

"Minty"

"Vanellope Von Schweetz" X

Félix alzó una ceja ante aquello último. Al parecer, aquella corredora no participaría en la carrera. ¿Qué le habría pasado? ¿Un incidente, quizás?

Se dio cuenta de que subían escaleras y fue cuando se fijó en que el Rey Candy tenía su propia grada donde podía verse toda Sugar Rush y dar los discursos con tranquilidad en su micrófono...dulce. Como no...pensó el Reparador.

Cuando llegaron a la cima, el Rey seguía riendo y sonriendo amplia y nerviosamente a sus subditos a través del micrófono. ¿Quizás no esperaba que aquel incidente ocurriera tan repentinamente nada más inscribirse todos en la carrera? Bueno, era normal. ¿Cuando esperas que alguien llegue y destruya todo tu juego? Si se trataba de quien él creía, ¿por qué haría algo así Ralph?

-T-Tranquilos, chicos. Mantened la calma...-soltó una leve risita nerviosa, sonriente- T-Todo está bajo control. La carrera sigue en pie y s-se celebrará antes de que abra el Arcade de nuevo. ¡Además de que los arreglos están casi hechos! -finalizó intentando mantener la calma entre los espectadores algo asustados o preocupados aun, una última risita escapó de él y dejó bruscamente el micrófono a un lado, viendo a un caramelo redondo y de color verde con mirada algo depresiva a su lado.

-¡Amargado! -su rostro era una furia- ¿Los han encontrado? -dijo con una mirada esperanzada, aunque su sonrisa tensa lo hacía todo mucho más siniestro.

-Lo siento, señor...No hemos encontrado nada.

La sonrisa despareció lentamente y cambió por un ceño fruncido.

-¡No pienso permitir que esa Von Schweetz se quede con mi gloria! ¡No pienso permitir que gane la-

Justo en ese momento había volteado hacia el lugar donde estaba Félix y el Policía. El Reparador dio su mejor sonrisa tímida y notó como el Rey Candy lo miraba con una sorpresa algo indescifrable...Casi parecía que había visto un fantasma o que se había olvidado de él y ahora no sabía que decir.

La sonrisa amplia regresó con rapidez.

-¡Félix! ¡Viejo amigo!

El Reparador rió con suavidad, algo nervioso.

-E-Ese soy yo...-alzó su mano- Un placer. Félix de Repara Félix Junior. Aunque...juraría que no nos conocemos.

Candy observó la mano como si estuviera analizando tomársela o no, finalmente decidió que sí, soltando una leve risa.

-¡Es solo una expresión! Solo eso..¡Y el placer es mío! Además de que quién no habrá oído hablar del juego que ha cumplido 30º años ya. -soltó la mano y Félix aprovechó para ver a otro lugar.

-B-Bueno...no pensé que l-los rumores llegaran tan lejos. -murmuró apenas-

-¡Pues lo hacen! Felicidades...¡Y bienvenido a Sugar Rush! -dijo viéndole con alegría. El Reparador vio su alrededor.

-L-La verdad es que su juego es bastante...dulce. -contestó con una sonrisa amable-

-¡Claro que lo es! -de pronto, pareció recordar algo, porque dejó de sonreír y se dirigió al micrófono. Félix observó al Rey Candy con más detenimiento. Era bastante bajito. Le llegaba al hombro y casi ni eso...Una pequeña corona se encontraba en su cabeza calvicie, salvo por un par de cabellos blancos a cada lado de esta. Sus ropas eran chillonas y de colores pastel.

-¡Queridos ciudadanos! -comenzó con aparente alegría- ¡Cierto que la carrera aun no comienza, pero apruebo la posibilidad de que hayan pruebas entre corredores y entrenamientos!

Los pilotos que habían estado buen rato esperando en la linea de salida, se emocionaron y comenzaron a hablar entre ellos.

-¡Disfrutad mientras todo se arregla!

Dejó el micrófono a un lado y Félix vio como, casi inmediatamente, algunos karts habían salido a correr. En la enorme pantalla donde anteriormente estaban las listas de los corredores, ahora había una cámara grabando la carrera.

-Vaya...-murmuró con emoción. Aquello estaba bastante bien diseñado...y es que el circuito era demasiado grande como para presenciarlo en unas simples gradas.

Una de las corredoras había cogido una especie de terrón de azúcar rosado que daba un poder al azar. Félix llegó a esa conclusión cuando una chica le tocó un potenciador con forma de helado, el cual lanzó para relentizar a la piloto que le pisaba los talones, pero esta lo esquivó y, sin embargo, cayó sobre la que había tras ella.

Otro piloto obtuvo un cañón que lanzaba chuches a los tres rivales que tuviera tras él. Algunos sufrían con los disparos y otros los esquivaban con maestría pero, para ponerlo más difícil, mientras aquello pasaba, los pilotos también debían estar atentos de que ninguna enorme bola de caramelo se los llevara por delante.

Derrapaban, esquivaban, lanzaban, disparaban, aceleradores, reactores, potenciadores, velocidad...

-A Turbo le habría encantado todo esto...-dijo con una sonrisa, pero segundos más tarde abrió sus ojos en sorpresa, tristeza y nostalgia. A su mente llegó la sonrisa exagerada de su antiguo amigo de casco blanco y con T rojiza. Habían pasado tantos años...que prácticamente se había olvidado de él.

Soltó un leve suspiro y se recordó a sí mismo que eso, en cierta parte, era bueno. Decidió hacer como si no hubiera dicho nada.

Tan metido en sus pensamientos estaba, que no pudo ver el rostro de sorpresa en el rostro del Rey Candy, que le miró con una curiosidad que intentó disimular.

-¿Q-Qué dijiste? -preguntó y Félix lo vio curioso, sonriendo nerviosamente.

-Oh, nada,nada. S-Solo eran cosas mías. -regresó su vista a la carrera y el Rey Candy no volvió a insistir, viéndole de reojo muy pensativo y regresando también su vista al pequeño entrenamiento.

Hubo un silencio bastante largo en el que Félix se puso nervioso. No estaba como para perder mucho tiempo, necesitaba encontrar a Ralph, pero antes debía reparar aquel "mini-juego" que le habían dicho y...

-¡Vamos a conducir, Félix!

Aquella frase le pilló de sorpresa y vio al Rey como si fuera un alien.

-¿Q-Qué?

-Te gusta conducir, ¿no? -inquirió Candy con una sonrisa- ¡Seguro que sí! ¡Podríamos conducir mi kart y hacer una pequeña carrera junto a los demás!

Félix se sorprendió por la confianza que parecía tener el Rey con él y se puso algo nervioso.

-N-No estoy seguro...M-Mi juego no es de karts y...

-¡Pero seguro que sabes usar las cosas más básicas! Como los frenos, el acelerador, el reactor, el...

Y así, uno por uno, Candy fue nombrando cada una de las cosas que Turbo le enseñó en su día para aprender a conducir. El Reparador no pudo evitar recordar aquel día y soportar una leve risa. El piloto de carreras tuvo mucha paciencia con él y aunque después de no se quejara, estaba seguro que más de una vez soportó el gritarle. La diversión fue sustituida por la nostalgia y la leve tristeza.

-B-Bueno...se hacer todo eso. -murmuró apenas.

-¡Entonces, es perfecto! -dijo con una amplia sonrisa, caminando escaleras abajo y Félix le siguió con rapidez- ¡Vamos!

-P-Pero, ¿qué ocurre con el mini-juego?

-¡Aun tenemos tiempo para eso! -dicho esto, ya en la línea de salida, el Rey Candy subió al coche en el asiento del copiloto, mientras Félix montaba despacio y lo veía todo con algo de sorpresa.

-N-No es que esté muy a-acostumbrado a este tipo de circuitos...

-Siempre hay una primera vez para todo. ¡No te preocupes, Félix!

De nuevo, se dio cuenta que el Rey Candy estaba teniendo mucha confianza con él. Aun así, tomó el volante y puso el motor en marcha con una leve sonrisa al escucharlo sonar de aquella forma.

Definitivamente...

...Aquello le habría encantado a Turbo.

OoOoOoOoOo

Acelerador observaba fijamente desde la Azotea del Ático, el enorme cartel de "Fuera de Servicio" que había en la pantalla. No escuchaba nada en Repara Félix Junior. Nada. Ni una sola respiración...Claro, sin contar la de él y su hermano gemelo.

Hablando del Rey de Roma, acababa de abrir la puerta y se puso a su lado, viendo la pantalla, pero regresando la vista a su hermano.

-¿Acelerador...?

-¿Mhm?

-¿Dónde se han ido todos?

Acelerador dirigió su vista a Pistón con el silencio rodeándoles.

-Desenchufarán Repara Félix Junior. -declaró y su hermano le vio con curiosidad.

-¡Eso es imposible! -se quejó Pistón con sorpresa.- ¡Repara Félix Junior tiene 30 años! Además, Félix prometió regresar con Ralph y-

-Eso fue hace dos días. -le interrumpió y el Segundo vio al Tercero pensando lo que dijo.

-P-Pero...

-Simplemente los Nicelanders perdieron su esperanza en Félix y han huido antes de que la cosa "desconecte". -Acelerador bajó la mirada y suspiró profundamente- Salimos de una casa...y volveremos a salir de otra.

Volteó a ver a Pistón y se sorprendió por la mirada triste y apenada de este.

-Yo no quiero dejar Repara Félix Junior...-dijo desanimado y triste- N-No quiero dejar nuestra casa...

Acelerador llegó a la conclusión de que para Pistón debía ser muy duro...y también para él. Cuando desenchufaron TurboTime, ni siquiera tuvieron tiempo de recoger sus efectos personales.

Abrazó levemente a su hermano gemelo intentando animarlo.

-Y no nos iremos...Confío mucho en Félix y tu también. Pero, debemos recoger nuestras cosas...Ya sabes, por si acaso. No queremos que ocurra como la última vez, ¿verdad?

Pistón negó rápidamente pareciendo un niño y echó a correr.

-¡R-Recogeré los juguetes! -dijo animado y Acelerador alzó una ceja.

-Yo...el resto. Supongo.

OoOoOoOoOo

¡La carrera había sido demasiado divertida! Más de una vez el Rey Candy tuvo que indicarle el camino e incluso le habló de bastante atajos y trucos, no pudo evitar reír. Casi parecieron niños, pero le encantó. Después de todo, no conocía el circuito y era normal que le dijera por donde debía ir. ¡Aunque casi una gran bola de caramelo los arrollara y Candy los salvara en un derrape en el último momento!

-¡Ha sido increíble! -exclamó Félix nada más bajar del coche y la risa del Rey Candy no tardó en oírse.

-¡Te dije que te gustaría, Félix! ¡Conduces mejor de lo que record-...d-digo...de lo que creía! -dijo sonriente- ¿Has estado practicando últimamente?

-Bueno...la verdad e-es que no. -se mantuvo pensativo y recordó algo- Etto...Rey Cady...¿no me necesitaba para algo?

Candy también se acordó.

-¡Por supuesto! ¿Cómo pudo habérseme olvidado? ¡Sígueme! -subió al coche y Félix hizo lo mismo aguantando una risa. Supuso que se le olvidó por la carrera.

Llegaron al lugar con bastante rapidez. Al parecer, el mini-juego se encontraba prácticamente junto al palacio del Rey Candy. Tras aparcar frente a la puerta que estaba destruida, bajaron del coche y Candy dejó pasar en primer lugar a Félix quien observó la sala con sorpresa.

¡Estaba completamente irreconocible! ¡Demasiado! ¿Por qué iba a querer Ralph hacer algo así? Aunque vio huellas de ruedas de un coche huir...Entonces, ¿no fue Ralph? No sabía que pensar...¡Estaba desesperado!

-Supuse que podrías repararlo. -se escuchó al Rey Candy- ¡Eres Repara Félix! ¿No?

Félix le vio y sonrió con amabilidad.

-Por supuesto. -hizo la postura que hacía en su juego con el martillo- ¡Puedo arreglarlo!

Y nada más decir aquello, la velocidad a la que comenzó a reparar todo era demasiado como para incluso verla. Candy veía a Félix arreglarlo todo con una sonrisa y con sorpresa. Prácticamente, en pocos segundos, la sala estaba completamente reparada, con puerta incluida.

-Ya está. -dijo Félix con una sonrisa.- Ahora, si me disculpa, debo irme...

El gesto del Rey Candy cambió a uno de curiosidad, pero volvió a sonreír.

-¿Para qué tanta prisa? ¿Tienes algo que hacer?

Félix se detuvo de andar y se estuvo cuestionando si debía hablarle del asunto a Candy.

-Yo...e-ehh...-voltea verle, pensativo- Ralph, el malo de mi juego, a desaparecido...¿No le habrá visto por aquí verdad?

El Rey Candy fingió una rápida sorpresa.

-¿Rompe Ralph? ¡¿Ha saltado de juego?! -se mantuvo pensativo- No...No le he visto. -observó a Félix con preocupación, esta vez parecía más sincero- ¡Debes encontrarle! Si no lo haces...¡Desenchufarán Repara Félix Junior!

-¡N-No desenchufarán mi j-juego! L-Lo impediré...buscaré a Ralph y será c-como si no hubiera pasado nada...

Candy veía a Félix con sorpresa. ¡Estaba loco! ¿No se daba cuenta...? ¡Aquello era imposible!

-¡Eso es imposible! ¡S-Solo te queda un día y no podrás conseguir todo eso en un día!

-¡L-Lo lograré! ¡Puedo arreglarlo! -finalizó Félix- Gracias por la visita y su ayuda, majestad. P-Pero esto debo hacerlo solo...-dicho esto, echó a correr.

¿Es que Félix no se daba cuenta? Iban a desenchufar su juego.

Candy vio como Félix desaparecía a lo lejos y frunció el ceño. Era por eso por lo que había llamado a Félix. Desde el primer momento en el que vio a Ralph por su juego, supo que algo no iba bien con Repara Félix Junior...¡Iban a desenchufar a su amigo!

Bajó su mirada pensativo y vio el lugar donde el Reparador marchó.

Oh, no...Él no permitiría eso. No pensaba dejar que Félix pasara por lo que él pasó...