Todos los personajes de la serie de Kaitou Saint Tail pertenecen a la genial Megumi Tachikawa ninguno de los personajes me pertenece a mí, aclarado esto aquí vamos.

La Vida Tiene Que Continuar

Por Ryu Glass

Epilogo

Colaboración de Mimi chan

La vida es así, tiene tragos dulces y tragos amargos. Hay personas que un día no conoces y llegan a tu vida y cada día empiezas a amarlas… esas mismas personas con el tiempo pueden cambiar y romper tu corazón.

Meimi había tenido su corazón roto durante dias después del funeral de Seira. Se supone que estos debían ser los momentos más felices de su vida, había tardado años para poder reunirse de nuevo con Asuka Jr. por tener su "felices para siempre", se supone que tendría su vestido blanco, y arrojaría su ramo a Seira solo como una broma… se supone que esta sería una amistad que duraría entre las dos para siempre, hasta que las dos fueran dos mujeres llenas de canas y entonces se sentaran a tomar té y reír de sus recuerdos de juventud, nunca había tenido más confianza en nadie como la tenía en Seira, nadie había guardado tantos secretos con ella, nadie tenía más sentido de la justicia que ella.

¡Qué diablos había pasado con su amiga! ¿En qué momento se volvió la persona que había empuñado un arma y había atacado a Daiki?, ¿Cómo se convirtió en el tipo de persona que puede ser asesinada y dejada tirada como un objeto sin valor? ¿Cómo podía pararse delante de sus padres y explicarles que su querida hija, su amada amiga se había vuelto una persona que nadie conocía?

Sus planes de boda habían quedado indefinidamente pospuestos hasta que el duelo por su mejor amiga pasara. Asuka Jr. había estado muy ocupado en las oficinas de la interpol cerrando el caso, persiguiendo la pista de todos os involucrados con esta organización mafiosa que había intentado huir, pero quizá por cuestiones propias de la organización se habían puesto en la posición de "si cae uno, caen todos" habían empezado a dar nombres a diestra y siniestra y donde quiera que estuvieran metidos habían empezado a caer. Pero cada segundo que había tenido libre lo había dedicado a tratar de consolarla, pero hasta el momento nada había realmente funcionado, suponían todos era cuestión como siempre en estos casos, del tiempo.

Cuando habían pasado los primeros 15 días a casa de Meimi había llegado un sobre de una firma de abogados que le pedían que se presentara en una oficina en el centro de Tokio, sin explicarle realmente de que se trataba. Ella y Daiki se habían puesto alerta después de todo, no todos los integrantes de la mafia habían sido atrapados y sus conexiones con los yakusas eran amplias, y por añadidura la mafia japonesa estaba tan bien conectada que fácilmente podrían estarla contactando por medio de un abogado.

Sin en cambio, al investigar la firma y considerarla "limpia" en la medida que una firma de abogados puede estar decidió acudir a la cita, como protección del brazo de Asuka Jr. y con un pelotón de policía listo para lo que fuera.

La oficina de abogados estaba en uno de los edificios de comercio más importantes del centro de Tokio, en uno de esos rascacielos que valían una fortuna ocupar, la firma era estadounidense, la recibieron con los modales más finos y la hicieron pasar a la oficina de uno de los abogados que la estaba esperando.

—Haneoka san, bienvenida.

—Gracias – dijo sentándose, Daiki siguiéndola sentándose a su lado – este es mi prometido Asuka Jr. Daiki, supongo que no hace ninguna diferencia que haya venido conmigo.

—Por supuesto que no – les ofreció la mano - no se preocupe. Yo soy el licenciado Mathew Anderson, es un placer conocerlos.

—¿Puedo saber para que me ha requerido en este lugar? – preguntó Meimi finalmente.

—Un importante cliente que tenía un contrato con nosotros dejo disposiciones por que llegaba a fallecer. Mimori Seira.

Meimi sintió como los ojos se le llenaban de lágrimas de nuevo al escuchar el nombre de su mejor amiga, respiró profundo y se recompuso, tenía que dejar de llorar.

—¿Qué disposiciones? – preguntó Daiki cuando vio lo afectada que estaba su prometida.

— Mimori san tenía dispuesto su testamento con esta firma.

—Deberían hablar con sus padres entonces, no conmigo – Meimi quería levantarse de allí e irse, escuchar cualquier cosa de Seira aun dolía demasiado - nosotras solo éramos amigas.

—Mimori san, la ha hecho a usted Haneoka san, la heredera universal de sus bienes.

—¿Qué?

—¿Podría proceder a leer el testamento para usted?

Meimi no supo que responder, y el abogado tomó su silencio como una afirmación. Fue a su escritorio y abrió una carpeta sacando un par de hojas de papel disponiéndose a leer.

Querida Meimi:

En el momento que estés escuchando esto es evidente que no estoy más en este mundo. Sé que en este momento debes estar pensando las peores cosas de mí, y la verdad sea dicha merezco todos esos pensamientos.

Cuando llegue a Italia, llegue llena de emoción, pensando que podía cambiar al mundo, pensando que el amor de Dios podía con toda la maldad, que las personas con buen corazón con buenas intenciones podían hacer la diferencia. Qué razón tiene ese dicho que dice: "de bien intencionados esta tapizado el camino hacía el infierno"

No pude cambiar al mundo, pero el mundo me cambio a mí.

Se acercaron a mí, me convencieron de que el dinero no importaba de donde viniera siempre que se usara para una buena obra era bueno. Me dijeron que era brillante, que tenía buenas ideas y que podía ser más de ayuda dentro de su organización y que podía ganar tanto dinero que no sabría qué hacer con él.

En eso tenían razón, cuando me uní a ellos, cuando empecé a darles ideas de cómo hacer su dinero legal empezaron a darme una parte, empecé a caminar por la calle y la gente me miraba con respeto, con admiración… con envidia. Y cuando empecé a caminar de la mano de Adriano de Rizzo incluso con temor.

Por un momento entendí a las personas a las que juzgamos cuando éramos jóvenes, el poder es intoxicante, te hace sentir invencible y mucho poder te hace perder la noción de la realidad.

Estoy metida hasta el cuello en esta organización y cuando llegas hasta este punto no hay forma de salir, no con vida. Entendí que yo no iba a sobrevivir demasiado y lo acepte.

He cambiado… pero quiero pensar que la parte más profunda de mí no lo ha hecho, por ello hago este último acto de bondad, esperando que ayude a equilibrar todo el mal que hare hasta el momento que no esté más en este mundo.

Te dejo a ti todo lo que tengo, mi abogado te hará cuenta de cuanto es hasta el momento, sé que te sentirás mal porque no es dinero limpio, pero sé que en tus manos lo que sea que hagas con el realmente tendrá un buen uso, he… tratado de no tomar vidas, de no lastimar personas para hacer este dinero, lo juro y lo he dispuesto de forma que ellos no puedan rastrearlo así que estarás segura en ese aspecto.

Meimi, Asuka Jr… sé que él estará allí contigo, ustedes dos son las únicas personas en el mundo que me hicieron mantener un hilo con la persona que solía ser, con la persona que odiaba la injusticia y creía en la ley, por eso estoy tomando la decisión de dejar a su cargo todo lo que tengo.

Cambie, lo acepto. Pero también es cierto que siempre los he amado como mis mejores amigos y que siempre los querré de esa manera y donde quiera que el universo lleve mi espíritu los seguiré amando, perdónenme si algún recuerdo amarlo les he dejado antes de irme, recuérdenme por favor como la Seira que solía ser.

Espero un día podamos reunirnos en el calor y la presencia de Dios.

Adiós.

Seira.

Para el momento que el abogado terminó de leer el testamento, Meimi no podía dejar de llorar recargando su rostro en el pecho de Asuka Jr.

— La firma esta consiente de que muchos de los bienes de Mimori san no procedían de medios legales, pero supo manejarlos para que todos pasaran por instituciones licitas y fuera dinero legal.

El abogado sacó una segunda carpeta con nueva información.

— Mucho del dinero está invertido en investigación médica, escuelas, desarrollo tecnológico y acciones en la bolsa. Tenía también varias propiedades en Estados Unidos que dispuso se vendieran y se depositaran las ganancias en una cuenta que tiene en un banco suizo. – el abogado se tomó la libertad de acercarse a la pareja y sentarse a su lado — En alguna de sus llamadas Mimori san dijo que desearía que el dinero se usara para obras de caridad, becas universitarias, tratamientos de cáncer, muchas cosas altruistas.

—Seira… - Meimi sintió un hueco en su corazón, eso sonaba como la Seira que ella conocía.

—Haneoka san, el dinero de Mimori san da un dividendo de aproximadamente diez millones de dólares por año.

—¿Qué?

—Hizo muy buenas inversiones, y tiene acciones en empresas muy productivas, era una mujer verdaderamente brillante. No dejo dispuesto nada salvo que estas cuentas pasaran a su nombre y usted administrara las ganancias, no tiene que ocuparse de nada mas, la firma de abogados administrara todos los movimientos que se hagan como lo ha estado haciendo desde que Mimori san nos contrató.

—Entiendo.

—Haneoka san… sé que Momori san estaba inmiscuida con personas de muy mala reputación, pero también creo que ella fue hasta el último momento, en el fondo de su corazón una buena persona.

Meimi miró al abogado sin poder dejar de llorar, Daiki la rodeó con un brazo apoyándola.

—Sí, yo también creo lo mismo. Seira… en el fondo nunca dejó de ser la persona que yo conocía.

—Si usted tiene deseos y tiempo puedo ponerla al corriente de todo lo que es necesario para tomar posesión de su herencia.

—Sí, gracias.

Siguieron entonces varias horas donde el abogado le explicó dónde estaba situado todo el dinero, dólar por dólar y que se estaba haciendo con eso. Salieron de ese lugar llenos de información pero también con el alma más ligera. Con muchas respuestas que había estado buscando. Regresaron a Seika haciendo planes de que instituciones podrían ayudar con ese dinero.

En Seika hicieron una parada en un lugar antes de regresar a casa.

La capilla de Saint Paulia tenía un mausoleo que muy pocas personas usaban, la comunidad católica en Seika en realidad no era tan grande. Había muchos alumnos en la escuela cada año pero por la calidad de los profesores no porque profesaran la religión. En ese mausoleo habían sido puestas las cenizas de Seira, la gente sabía que había sido asesinada, pero pocos sabían cómo había ocurrido todo y por ella haber sido novicia tantos años allí, aceptaron sus restos sin reparos.

Meimi compró dalias para ella, sus favoritas, las puso en su lapida e hizo una oración para ella.

Cumpliría su última voluntad, usaría ese dinero para bien, y la recordaría como la novicia que había sido su mejor amiga, su aliada y su consejo por muchos años, aquello que conoció de ella los últimos días de su vida lo borraría para siempre.

— ¿Te gustaría que fuera dentro de un mes? – Le preguntó Meimi a Daiki a su lado cuando salían del mausoleo – será diciembre y quizá podamos tener una boda con nieve, sería lindo.

—Eso quieres.

—Sí, a Seira le habría gustado que lo hiciéramos aquí – pudo sonreír finalmente - solía leer aquí en el patio mis novelas románticas así que muchas veces le dije lo bonito que sería poder casarme aquí.

—Me gustaría mucho, mi amor – dijo el detective acariciando sus mejillas – y un mes me parece perfecto.

Meimi recargó su cabeza en su mano llena de ilusión.

Quizá toda la experiencia que habían pasado los había lastimado, pero las heridas sanan y aunque las cicatrices siempre se quedan allí, debían avanzar… la vida tenía que continuar.

Fin

Comentarios del Autor.

Muchas gracias por continuar con la historia y una disculpa por la tardanza. Gracias a Mimi - chan por ayudarme con el epílogo, se que te dolio al saber de la muerte de ella y bueno.

Gracias por las sugerencias. Te amo.