Capítulo 10

— ¡Oh Darien sí, así, mas!

— Serena… —Suspiraba Darien mientras no dejaba de hundirse en ella con fuerza— Serena…

Darien y Serena se veían muy, muy pocas veces. Dado que Haruka vigilaba constantemente a Serena y el gran sabio a Darien, no podían verse mucho pero cuando lo hacían, cuando lograban burlar las extremadas medidas de seguridad de sus vigilantes, lo disfrutaban al máximo. Algunas veces salían lejos de la ciudad y paseaban tomados de las manos por las calurosas y despejadas calles de Acapulco. Algunas veces se tomaban un fin de semana completo y se iban para Monterrey; a uno de los muchos ranchos de Darien. Y otras veces simplemente corrían el riesgo de quedarse en la ciudad y allí, en la mansión de Darien y en su lujosa habitación haciéndolo hasta que no les quedaba una gota de aliento. Ya iban tres veces que lo hacían y aunque a ambos lo que les sobraba eran ganas, lo que ya no tenían era energías. Por eso y después de hacerlo, Serena propuso salir a comer algo o en su defecto que pidieran comida. Sobre el suave y agitado pecho de Darien sonrió y le dijo que aunque quería volver a hacerlo, necesitaba energía. Más específicamente comida.

— Estoy, estoy de acuerdo contigo, mi insaciable ángel de ojos celestes…

— ¡Darien! — Lo regañaba Serena mientras reía, aunque de los dos quien más reía era él. El papacito de Darien— No digas eso por favor que el aquí el insaciable es pero…

— Está bien, está bien, como digas mi bella ninfómana.

— ¡Oye! — Lo palmeó en uno de sus musculosos brazos— Ya no molestes más con eso Darien que aquí el insaciable y el ninfómano, parece otro. No me dejas ni respirar oye.

— Perdóname princesa pero fueron dos largas y eternas semanas sin ti. No sabes lo mucho que te extrañé durante todos esos días.

— Yo también te he extrañado mi amor pero bueno, — dijo mientras se levantaba de la cama, tomaba una de las batas de Darien y se la ponía— ¿Qué es lo que vamos hacer? ¿Vamos a salir, vamos a pedir comida o qué hacemos?

— Oye, tengo una idea.

Exclamó mientras hacía lo mismo que ella. Dijo mientras se levantaba de la cama y buscaba una levantadora para ponerse.

— ¿Y si vamos a la cocina y nos preparamos algo?

Serena se soltó en un mar de risas; tanto era que Darien al poco tiempo se contagió de sus estruendosas carcajadas. Serena se sostenía el estómago y no podía parar de reír pero cuando lo hizo, cuando se limpió dos pequeñas lagrimas que había derramado pero de la risa que le había dado acordarse de aquel día, se le acercó, lo abrazó por la cintura y le dijo sonriente y mirándolo a los ojos…

— ¿Acaso has olvidado la última vez que intentamos preparar algo?

— Es diferente ahora porque mandé a poner extintores en la cocina.

Reía igual que ella, sin control.

— En el caso de que se nos vuelva a salir de control la estufa, podemos…

— ¿Qué? No cariño, olvídalo. Tú sabes que yo no sé hacer ni un huevo Darien. — Reía de nuevo— Creo que nos ahorraríamos bastantes problemas si salimos a comer, o pedimos algo. Anda Darien, decídete de una vez porque tengo mucha hambre.

— ¿Si? ¿Mucha, mi precioso y seductor ángel?

— Mucha. Es tanta que si no me das algo de comer ya, sería capaz de empezar a comer gente.

— Hmmm, — La tomó por la cintura y la apegó hasta su pecho— ¿Si? Está bien, no puedo correr ese riesgo. Yo si quiero que me comas pero, no de esa manera.

Ambos se reían con mucho gusto. Abrazados y riéndose de sus bromas, se dieron la mano y salieron de la habitación para ir a la cocina a comer algo. Darien quería evitar que Serena cometiera un acto de canibalismo, por eso creyó conveniente llevarla a la cocina para que comiera algo, satisficiera en parte su apetito y luego y mientras estaban ahí, tomar el teléfono y pedir su comida favorita; es decir, la de Serena. Iba a pedir comida japonesa para el almuerzo.

Darien y Serena estaban en la gran cocina de esa mansión buscando algo de comer. Y mientras Serena abría la nevera y sacaba una jarra de jugo, mantequilla, jamón y todo lo necesario para hacer unos sándwiches y le preguntaba a Darien cómo le estaba yendo a Taiki en la empresa trabajando como su asistente, él le decía a Amy, (Taiki), que…

— ¿Estás hablando en serio?

— Muy en serio Taiki. ¿Qué dices?

— Por supuesto que me gustaría que nos casáramos y que tuviéramos un hijo pero…

— ¿Pero…? ¿No decías hasta hace muy poco que serias capaz de hacer lo que sea por mí?

— Y lo sostengo. Sería capaz de hacer lo que sea por ti mi reina hermosa pero, pero es que, no se trata de que no quiera. Es una cuestión, económica.

Amy levantó una ceja sin comprender a qué se refería.

— Yo, yo ahora no gano tan buen dinero como ganaba antes. Eso es lo malo de los trabajos decentes, generalmente uno se muere de hambre con ellos. Yo ahora no tengo suficiente dinero como para darte la vida que mereces, y a la que estas acostumbrada Amy. Por supuesto que quiero casarme contigo y por Dios, más que formemos una familia pero…

— El dinero no debería ser un problema. — Acercó una mano hasta la suya y la acarició—Yo puedo seguir trabajando y, Taiki, la idea de un matrimonio, de volverse una pareja, es esa. Compartir las cargas.

— Es que, ¿es de verdad? ¿Esto es de verdad o me lo estoy soñando? ¿Tú de verdad quieres casarte conmigo y que tengamos un bebe? Pero, ¿Por qué?

— Tenía dos opciones Taiki, mandar mis sentimientos y todo lo que siento por ti al demonio, o quedarme contigo. Y como no puedo mandarte al carajo por más que quiera… se me ocurrió esto. Yo, —Lo miró a los ojos y sonrió— yo te amo.

— Y yo a ti.

Se acercó más en la mesa hacia donde ella estaba. Luego le tomó el rostro en ambas manos y con los ojos cerrados y hablando a escasos centímetros de sus labios le dijo desde lo más profundo de su corazón…

— Te amo más de lo que podría amar a mi propia vida y si, hagamos lo que tú quieras.

— ¿De verdad? ¿No preferirías tomarte unos días para pensarlo y…?

— No hay nada que pensar. — Abrió los ojos, la miró y le sonrió— Perdóname desde ya por todas las necesidades que vamos a pasar. Te prometo, te juro dar hasta el último aliento de mi alma para darte a ti y a, los hijos que tengamos, lo que se merecen. No descansaré hasta…

— Te amo Taiki.

Dijo Amy y dos lágrimas resbalaron por sus mejillas.

— Te amo con cada parte de mí ser y, perdóname porque aunque soy yo la que te está proponiendo todo esto, aun no estoy segura.

— ¿De qué no estas segura? — Le quitó aquellas lagrimas que derramó y le acarició las mejillas sin dejar de mirarla— ¿De que volvamos y más de que…?

— De haber superado todo lo que pasó. Aun siento mucho miedo por muchas cosas pero, ya no puedo seguir viviendo así. No puedo seguir viviendo sin ti a mi lado. Simplemente me haces muchísima falta.

— Amy… — Volvió a abrazarla con fuerza.

Taiki abrazó con fuerza a Amy. Apegándola a su pecho y aun sin poder creer que todo eso fuera verdad, sonrió. Sonrió porque todos sus esfuerzos habían valido la pena. Había valido la pena haberse metido a estudiar (sin importar la edad que tenía) para poder cambiar de trabajo. Había valido la pena haberse cambiado de casa a una más barata. Había valido la pena haberla esperado tanto… Dejando escapar dos lagrimas pero teniendo mucho cuidado de que ella no se diera cuenta, se separó para mirarla, para darle el beso que tanto anhelaba darle pero algo se lo impidió. De su chaqueta negra de cuero cayó aquel encendedor que asustaba tanto a Amy y no supo qué hacer. Se quedó petrificado esperando su reacción.

— Amy yo…

— ¿Si te pidiera que te, que te deshicieras de esa cosa…?— Dijo y estaba pálida. Muy asustada— ¿…lo harías?

— Sí, por supuesto que sí. Es más, — se agachó para recogerlo, y una vez que lo tuvo en su mano…— ¿dónde está la basura?

— Taiki… ¿de verdad lo vas a hacer? Yo sé que ese es prácticamente el único recuerdo que tienes de tu papá y…

— Y sí, no voy a negártelo. — Miró el raro encendedor que tenía en su mano y luego la miró a ella— Me duele tener que deshacerme de lo único que me dejó mi papá antes de que lo mataran pero Amy, te amo y en este momento lo que más me importa es tu bienestar. Y si esto…

— Taiki….

—… y si esto te afecta, —abrió la canasta de la basura con un pie y mientras lo arrojaba en ella le decía…— pues se tiene que ir. Mi papá siempre va a vivir en mi memoria pero más importante que eso, en mi corazón.

Cuando Taiki arrojó el encendedor a la basura, Amy corrió a sus brazos, se prendió de su cuello y lo besó. Le dio un largo, un largo y suave beso que Taiki disfrutó hasta más no poder. Dado que Amy era mucho más baja que él, tuvo que cargarla y hacer que enredara sus piernas a su cintura; lo que hizo que sus intimidades quedaran muy cerca la una de la otra y que provocara en ellos, bueno, creo que ya se lo imaginan, ¿no? Ah no, ¿me van a decir que a estas alturas, y conociéndome como me conocen, no se lo imaginan? ¡Pues eso pasó! (Risa desquiciada) Pues exactamente eso pasó. Taiki se excitó al sentirla tan cerca de él y a ella, le pasó lo mismo. Por eso y porque en ese aspecto se conocían muy bien, Amy dejó de besarlo, de halarle el corto y castaño cabello para preguntarle…

— ¿A mi habitación?

— No sé, ¿y si recordamos viejos tiempos y vamos a… la habitación de huéspedes?

— ¿A la de Mina? Ay no, no sé amor porque…

— Amor… Escucharte llamarme así de nuevo hace que todo, escúchame bien Amy, que todo mi reina hermosa, haya valido la pena.

— Taiki… — Suspiró mientras le acariciaba una mejilla.

— En ese caso… a tu habitación entonces.

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-.-

.

Un largo mes había pasado y durante ese mes habían pasado muchas cosas, entre todas esas… Haruka había conseguido la orden de allanamiento en una de las propiedades de Darien. Amy y Taiki se habían casado. Yaten se había salido completamente del negocio de los Black. Lita había pagado todas las deudas que tenía gracias al dinero que Neflyte le había dado. Mina había vuelto a su departamento y al consultorio a trabajar y Serena, a Serena si no le estaba yendo muy bien que digamos. Gracias a que Haruka había conseguido allanar la mansión de Darien y había revisado cada documento que tenía en su despacho, se había dado cuenta de que Serena se había seguido viendo con "Endimión Shields" y lo peor no era eso, si no desde el tiempo que lo estaba haciendo; pensaba Haruka completamente indignada. Al revisar aquellos tiquetes de avión y al revisar las fechas, se daba cuenta de que llevaba viéndose con él hacía más de tres meses y eso, no solamente la ofendía, la sacaba de quicio; odiaba que le vieran la cara de tonta.

Serena había tenido una pelea espantosa con Haruka por eso. Haruka le reclamaba (con gran altivez) su engaño y su, (según ella) traición. Al principio Serena trató de hacerle entender que no se trataba de un engaño o una traición de su parte, se trataba de su corazón; de lo que sentía por él. Con lágrimas en los ojos trató de hacerla comprender por qué había hecho las cosas que había hecho pero no hubo caso, Haruka estaba tan molesta, tan dolida con ella, que dándole un gran puño a su mesa de trabajo, haciendo un hoyo en ella y mirándola fijamente a los ojos, se fue diciéndole que hasta ahí habían llegado. Que desde ese momento la desconocía como su familia y que, de ser posible, no quería volver a verla nunca más. Lo que a Serena le partió el corazón pero no solo eso, la hizo enojar bastante. Como lo estaba recordando justo en ese momento en donde estaba recostada en la cama esperando una llamada.

"¡¿Cómo te atreves a decirme eso Haruka, cómo?! ¡Después de todo lo que hice por ti tú… tú…! ¡¿Es en serio?! ¡No puedo creer que me estés sacando de la familia y todo porque lo amo!"

— Haruka… ¿Cómo estarás? Eres la única familia que tengo cerca, me haces mucha falta.

Serena estaba ahí, cómodamente recostada sobre la cama pensando en lo mucho que extrañaba a Haruka, hasta que recibió la llamada que estaba esperando. Esa era Mina que recién se desocupaba del trabajo. Dado que Serena estaba suspendida por la investigación que la capitana Tenoh y su equipo había abierto, mantenía en su casa. Había estado en aquella reunión hacía más de dos semanas explicando que la única relación que tenía y había tenido con Endimión Shields, era sentimental. Pero dadas las pruebas y las declaraciones que Haruka había presentado… estaba en el ojo del huracán... A Endimión Shields y a su empresa, se les estaba acusando de varias cosas, entre esas eran: Enriquecimiento ilícito, evasión de impuestos y lavado de dinero. Haruka y su unidad no habían tenido piedad y le habían imputado varios cargos pero por los que les habían abierto investigación era por aquellos tres.

Serena estaba muy preocupada por Darien. Lo llamaba cada noche a preguntarle cómo estaba y aunque él le decía que estaba bien y que no se preocupara, que sus abogados se estaban encargando de todo, no lo conseguía. Ella no hacía más que pensar qué podía hacer para salir del estado de suspensión en el que la tenían y volver a la estación para ayudarlo, para darle una hojeada al caso y meter su mano.

Pero dejando esos pensamientos a un lado y contestándole a Mina, dijo…

— Hola Mina y sí, claro que hice las reservaciones. ¿Vienes, voy a tu casa o nos encontramos en el teatro? Me parece bien. En el del sur. Las hice allá porque me pareció que nos quedaba central a ambas. Está bien, yo pago las palomitas.

Sonrió.

— Nos vemos allá. No vayas a llegar tarde eh. Te conozco Mina, no es la primera vez que vamos a ver una película. Okay, nos vemos loca.

Serena se levantó de la cama para ir a tomar una ducha, vestirse y salir para el teatro en donde vería una película con una de sus mejores amigas. Al principio había rechazado la invitación pero con Mina (dicho por todo el que la conocía) no se podía cuando se le metía algo a la cabeza…

Serena iba en el taxi a encontrarse con Mina en el teatro y Mina que iba saliendo de su casa recién arreglada, no creía lo que veía.

— ¿Ya, Yaten?

— Hola Mina. — La saludó luego de apagar la motocicleta, después de guardar los lentes de sol que llevaba puestos y mientras bajaba de la moto y se le acercaba le dijo…— Estas…tan hermosa como siempre; un poco delgada para mi gusto pero…

Era por eso y precisamente por eso, que Mina se había negado a verlo en todo ese tiempo. Llevaba tres meses evitando hacer lo que hizo en ese momento. En ese momento dejó caer la pequeña bolsa que tenía en la mano, corrió hacia donde estaba él y prendiéndose de su cuello, lo besó. Lo besó fuertemente e hizo lo mismo que hacia cuando estaban juntos. Lo mismo que hizo la última noche que compartieron en su departamento, en su cama...

Deleitarse con lo penetrante que era su costoso perfume.

— Yaten, ummm Yaten… me encanta tu olor. Lo he extrañado tanto… me has hecho tanta, tanta falta…

— Y tú a mí, desobediente. — Dijo mientras la levantaba y hacia que sus piernas se enredaran en su cintura— Y tú a mí, Mina…

Besándola ferozmente mientras caminaba con ella en brazos rumbo al departamento, pensaba muchas cosas. Pensaba que lo mejor era entrar, bajarla, decirle todo lo que había hecho por ella y pedirle una oportunidad pero… todos esos pensamientos se vieron opacados rápidamente por los apasionantes besos que Mina le daba, por sus descontroladas caricias en el rostro, en su pecho… Mina y todo lo que le decía, le habían nublado el juicio completamente. Sin duda Mina, el amor que sentía por ella, lo hacían perder el control. El que tanto le gustaba tener.

Mina y todo lo que le decía ponían su mundo de cabeza.

— Mina, Mina, creo que lo mejor es que hablemos porque yo vine aquí fue a decirte que…

— No tengo sexo desde la última vez que lo hicimos. — Detuvo sus besos, sus inquietas caricias y lo miró a los ojos después de cerrar la puerta de su habitación.

— Mina, Mina, Mina….

La tumbó sobre la cama y acto seguido, se hizo sobre ella. Rozando su fuerte erección contra ella, sonrió, la miró a los ojos y le dijo…

— Mas te vale que así haya sido porque tú, tú mujer, eres mía. Lo sabes verdad, ¿verdad?

— Oh Yaten, Yaten…— posó sus arregladas manos sobre su cintura y pegó su humedad intimidad hacia la de él con fuerza— Sí, sí mi amor pero házmelo ya. Me muero por tenerte dentro una, aunque sea una sola vez mas…

Podría extenderme con la muy sensual "reconciliación" de Mina y Yaten porque bueno, una de las parejas de las que más me gusta narrar escenas como estas (risa), eróticas, son Mina y Yaten pero… mi idea con este fic es escribir mucho más que lemon. Por eso y solo por eso (mas no porque no quiera, es algo así como un reto personal) les diré que Mina y Yaten tuvieron uno de los sexos más kawaii que se puede tener en la vida, sexo de reconciliación, y vamos a pasar entonces con lo que a ustedes más les gusta, ¡con los protagonistas de la historia! (Risa enferma)

Como Mina, bueno, estaba muy ocupada siendo presa de toda la reprimida pasión de un atractivo peli plata… pues no le pudo cumplir la cita a Serena. La pobre loser de Serena estaba como eso, como una pobre loser for ever alone, esperándola en la taquilla del teatro. Cansada de insistirle al celular, decidió llamar al que siempre la salvaba de ese tipo de problemas. Marcó el número de Darien y como era costumbre en él le contestó al segundo timbrazo.

Hola Serena. ¿Cómo estás?

— Hola amor y ay no… si me estás hablando así es porque debes estar en la oficina, con gente, y mínimo de trabajo hasta el cuello, ¿verdad?

Pues la verdad es que sí.

Respondió Darien que tenía un montón, un montón de carpetas y de papeles sobre su escritorio mientras Kaolinete y Taiki revisaban otros más.

Podrá ser muy tu prima y tu familia pero, ¡demonios!

— Darien mi amor, lo siento tanto… Me encantaría poder ayudarte pero aún sigo suspendida y…

Por culpa de toda su estúpida investigación, estoy de trabajo hasta el cuello y tengo un mundo de gente encima preguntándome mil estupideces. Estamos trabajando desde ayer en la estrategia que vamos a manejar con los bancos porque, como gracias a la capitana Tenoh tengo todas mis cuentas congeladas… no olvides darle las gracias por eso cuando la veas eh, yo…

— Sigue sin dirigirme la palabra mi amor. — Dijo Serena y se le quebrantó la voz— La he llamado varias veces a su casa y Michiru me dice que no quiere saber nada de mí. Que lo que me dijo ese día en la estación de policía había sido muy en serio. Que me olvidara, y para siempre, de que éramos familia.

¿Michiru? ¿Y esa quién demonios es? ¿Otra policía de casualidad?

— Es la mujer de Haruka. Es su pareja mi amor.

Oh si, ahora recuerdo que me habías contado que vivía con una mujer.

Respiró profundamente y dejó de lado un folder que estaba hojeando. Luego les pidió a Kaolinete y a Taiki que lo dejaran solo y volvió a hablarle, solo que más tranquilo...

Perdóname si fui grosero contigo mi precioso ángel de ojos celestes que esta tan triste pero, es de verdad. La investigación policiaca y espérate, no solo esa, la judicial que abrió tu prima en contra mía y de la empresa, me tiene realmente…

— ¿Ya abrió un proceso judicial también?

Sí y como comprenderás eso es algo sumamente delicado. El gran sabio esta que mata y come del muerto; y si no ha hecho nada en contra de tu prima hasta ahora, es porque mi hermana se lo ha impedido.

— ¿La que me dices que se llama Hotaru pero que se hace llamar así misma, "Saturn"?

Sí, esa misma. La verdad no entiendo porque Hotaru ha intervenido tanto por la capitana Tenoh pero, me alegra; pero no por ella eh, yo con gusto le habría dado un tiro en la cabeza por todo lo que me ha…

— ¡Darien! — Exclamó con fuerza y fue tanto, que algunos de los que hacían fila en la taquilla se le habían quedado mirando, lo que por supuesto no era muy aconsejable. Darien, no era un nombre muy popular. Serena seguía olvidando que no debía llamarlo por ese nombre cuando estuviera en público. — Lo siento amor pero es que… tienes que entender que haya pasado lo que haya pasado sigue siendo mi prima, mi familia mi amor.

Pues sí pero es que, ¡Serena, me tiene realmente jodido, jodido!

— Yo sé, yo sé mi caballero pero…

Guau, ¿Qué curioso? Hace bastante tiempo nadie me llama así... Lo siento mi bella princesa. Sé que tú no tienes la culpa de todo lo que está pasando pero, momento. ¿Tú a qué me estabas llamando en primer lugar?

— Ah, sí, veras, lo que pasa es que…

Después de contarle que había quedado de verse con Mina en el centro comercial del sur (en donde había un teatro) para entrar a ver una película, y después de decirle que se había cansado de llamarla, le preguntó si de pura casualidad Yaten no tendría algo que ver con su ausencia. Darien le dijo que lo más probable era que así fuera porque había salido de turno a las cinco de la tarde. Le dijo que esa semana estaba de seis de la mañana a cinco de la tarde y que le había escuchado decir que ese día, iría a buscar a Mina.

— ¿Si amor? ¿Y a qué horas?

Cuando vino a decirle a Taiki, como por enésima vez este mes, que iba a renunciar. Entre todo lo que le dijo, que este trabajo era una mierda, mal pago y que no lo aguantaba más, dijo que iba a ir a buscar a Mina porque si ella no le decía que sí mandada todo al demonio.

Le contó Darien y luego, se empezó a reír. Lo que hizo reír a Serena también claro.

Pobre Yaten porque pues, sí, la verdad sí es esa. El trabajo que él está haciendo es uno de los más difíciles de la compañía pero, ¿yo qué hago? Era lo único que le podía ofrecer y…

— Ah bueno amor, entonces quedo más tranquila. Me tocara irme para mi casa porque la que iba a pagar las boletas era la irresponsable de Mina. ¿Qué tal y yo no ande con algo de dinero y me ponga a confiarme a que ella me iba a llevar a mi casa ah? Es el colmo. Al menos debió haberme llamado y haberme dicho que…

¿Así como tú con Amy cuando pasamos la noche en ese motel? ¿Si te acuerdas?

— Es diferente porque yo no había quedado de verme con nadie pero como sea… Me tocara irme para la casa y con lo mucho que quería ver la película.

¿Y por qué no entras a verla tú?

— Porque me da pereza amor. ¿En serio? No, ¿Quién puede ir a verse una película solo? Ay no, el horror.

Darien reía de escucharle decir semejantes cosas. Hasta ese momento había estado muy estresado y gracias a ella, se estaba relajando. Nadie lo hacía reír como Serena.

Pues primero, creo que uno no necesita los ojos de otro para verse una película, y segundo, incluso creo que es mejor ir a verla solo porque así te concentras más.

— Pues a mí no me parece divertido mi amor, todo lo contrario. Me parece lo más aburridor del mundo.

Digamos en mi caso particular, ¿Quién le va a prestar atención a…? ¿Qué película es que quieres ver a todas estas?

— "Buscando a Dory"

Y Darien simplemente no podía. Se había hasta doblado de la risa que le había dado escuchar eso. Pero tomó algo de aliento, después de mucho reírse, y le preguntó con dos pequeñas lágrimas en los ojos de lo mucho que se había reído…

¿Esa no es una película para niños?

— Pues sí pero yo me la quiero ver. Hace muchos años sacaron la primera parte y…

Como te decía… en mi caso particular, no le prestaría atención a la película porque mientras este contigo, ¿Quién quiere ver algo más? Con ver tu rostro, con ver tus bellos ojos que me dan tanta tranquilidad, me basta.

— Ay amor, eres tan dulce… Me encantaría poder verte.

¿En dónde dices que estas?

— En el centro comercial del sur. En el teatro…

Sí, sí, ya sé cuál es. — Se levantó de la silla, se cerró el fino saco que estaba usando y sacó las llaves de su camioneta. — Espérame ahí. Ya voy para allá.

— Ay amor, ¿pero no dices pues que…?

Pues sí, aquí todo esta vuelto una mierda pero, no creo que tu prima me pueda hacer más de lo que ya me hizo. ¿O sí? ¿Tú qué opinas?

— Que te tiene tan jodido como me tiene a mí amor. Gracias a la suspensión no estoy recibiendo sueldo y bueno… eso es otro problema.

No pero, ¿Cómo? ¿Y tú porque no me habías dicho nada? Señor, conseguimos que el gerente del banco… olvídalo Taiki, me voy. No señor pero, ¿Cómo así que me voy? Nosotros tenemos que…

Serena lo escuchaba hablar con Taiki y aunque no quería, se reía. Le causaba gracia escucharlo dar "explicaciones" a uno de sus leales trabajadores.

Yo estoy harto, estoy cansado de darle vueltas a lo mismo y me imagino que ustedes también. Sí señor, comprendemos que se sienta exhausto pero tenemos que… Taiki, Kaolinete, es que ustedes no me han entendido. Yo les estoy diciendo que me voy y que nos vemos mañana a primera hora, no les estoy pidiendo permiso. Sí señor, pero es que mañana tiene cita con los abogados a primera hora, se van a ir para el juzgado y no vamos a tener tiempo de…

— Amor, eso se escucha como serio. ¿Por qué mejor no…?

Espera un momento por favor. — Le dijo a Serena y tapó la bocina del celular para que no escuchara— Muchas gracias por toda su preocupación muchachos pero, me voy. Hasta mañana y que descansen.

Luego volvió a hablar con Serena y le dijo mientras salía de la oficina y llamaba el ascensor…

No te preocupes por nada y espérame ahí. Ya voy para que nos veamos la película esa de niños que quieres ver.

.

.

Eran las nueve de la noche y ahí estaban, muertos del hambre pero abrazados, (tapados de la cintura hacia abajo con la fina sabana de seda de la cama de Mina) después de mucho haberlo hecho. Mas enamorados que nunca y como si no hubiera pasado nada, el primero en quebrar el silencio fue él, Yaten que se moría por hablar con ella. No quería que volviera a pasar lo que había pasado aquella noche hacía ya casi cuatro meses atrás. No quería que solo tuvieran una noche de maravilloso sexo y ya. Quería hablar con ella y explicarle muchas cosas.

Tras ella y haciéndole el largo y rubio cabello a un lado, le besó con delicadeza uno de los desnudos hombros y le preguntó acercándose a su oído…

— Mina, ¿estás despierta?

— Sí. — Se giró para quedar frente a él. Lo besó, le sonrió y le dijo sin dejar de sonreír…— ¿Por qué? ¿Tienes mucha hambre? Porque lo que podemos hacer es…

— No, no es eso, lo que quiero es que hablemos. ¿Podemos hablar?