Hola, hola, Luna de Acero reportándose. Mamita, que quilombo con este fic, que si Levi no explicó bien su situación, que si Eren es un cabeza de corcho, que seguro se mete Petra, que no se mete, que Eren va a llorar, que Levi se va a hacer de rogar... eeeen finnn... Vamos a ver como sigue esto, solo espero que a ustedes les guste y quieran seguir leyendo. La próxima actualización se vendrá muy prontito, este sábado a más tardar (Capaz el viernes si llego mañana al objetivo de ventas de mi trabajo, manden buena vibra).

No dejen de escribirme sus fabulosos reviews, realmente es alimento para el alma, con todo mi amor este capítulo va dedicado para todas aquellas que se han tomado unos minutos y me han dejado sus pensamientos tan preciosos:

*Only Darkness Love - *RavenDemon - *Okumura Ren - * (que hermoso review para ser el primero, gracias!) - *Zenakou - *luisamargotp (que alegría tenerte de nuevo!) - *Nejiko Ka (aaamoo esos testamentos tuyos, Dios!) - *Rivaifem TA (Te amoooo!) - *Frozen Marsdess - *Carusa

GRACIAS INFINITAS BELLEZAS!

Ooook, me voy a seguir escr-digo trabajar, eso! See ya!


Disclaimer: Los personajes no me pertencen, son del fabuloso Isayama Hajime.

Advertencias: Muchos sentimientos, un poco de tristeza así como para condimentar la cosa, pero creo que podrán sobrevivir, ya las vengo preparando de otros fics, esto es pan comido, jajaja, no, bueno, a leer!


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"No se hacia donde vamos, lo que sé es que quiero ir contigo".

Anónimo

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Levi se levantó temprano, como era su costumbre. Se sentía algo embotado, pero no tan mal gracias al analgésico que le diera su madre horas antes. Kuchel se refregó los ojos.

—No, descansa —le pidió mientras se ponía de pie—, iré a mi cuarto.

—Levi…

—Estoy bien, gracias por cuidar de mí anoche. Luego hablamos.

No tuvo ganas de hacer ejercicios, pero si se inyectó antes de dirigirse al compartimento secreto en su ropero para sacar una caja llena de dulces. Tomó algunos y fue a tirarse a su cama, prendió fuerte el aire acondicionado para poder arrebujarse en las colchas a gusto y dejó las persianas cerradas.

Hanji cayó por la tarde. Levi seguía en la cama comiendo chocolate mientras miraba una serie por Netflix.

—¡Pasa! —le gritó al reconocer sus toques a la puerta tan característicos.

—¡Amigooooo! —gritó la de cabellos castaños cayendo como una bomba sobre el colchón haciendo rechinar la parrilla de la cama con fuerza.

—¡idiota! Más cuidado, vas a reventar la cama.

—¿Otra más? Anoche rompí la de Moblit —comentó riéndose—. Mucha acción me parece, ¿y tú, eh? ¡Cuenta, cuenta, cuenta toooodooo! No te guardes ningún detalle. ¿Qué haces en pijama todavía metido en las colchas? ¿Tan duro te dio Eren? ¿Por qué no contestaste mis mensajes, eh?

—¡Duro te voy a dar si no te cayas de una vez, descerebrada! —le aulló mientras le daba duros almohadonazos hasta que la chica le pidió que se detuviera, luego volvió a su posición inicial, refunfuñando y masticando un gran pedazo de chocolate.

Hanji lo miró con mayor atención. ¿Chocolate, refresco con azúcar, cara de desvelado y no en muy buenas condiciones, ojitos tristes? Oh, no, no era un buen augurio. Se acomodó con mayor tranquilidad a su lado, se sacó los zapatos y suspiró.

—¿Quieres hablar?

—No.

—Bueno, igual me lo vas a decir en algún momento. Mmm… ¿Acaso Eren te-

—No vuelvas a nombrarlo, nunca más.

—Ya Levi, ¿qué sucedió?

El mecánico se tomó su tiempo para hablar, masticó otros dos pedazos de chocolate y los escondió de su amiga que acercó su mano para sacarle un poco. Al fin se sentó, bebió un trago de su refresco de cola con azúcar y la miró. Apagó el televisor con fastidio y al fin habló.

—Tuvimos la mejor cita de toda mi puta vida. Se cansó de decirme "te amo, te amo" —explicó fingiendo la voz sarcásticamente—, y se supone que todo iba de maravillas. Fuimos a su puto apartamento, había hecho un camino con pétalos de flores, velas y toda la cosa romántica. Preparó una cena deliciosa, nos besamos y… bueno, ya sabes, hicimos todo eso que se necesita para estar calientes. Fue suave, tranquilo, aunque un poco raro.

—¿Raro?

—Bueno, es que se fue derecho a mi trasero. Eren es gay, supongo que él quería hacer eso, como sea, yo estaba dispuesto a todo, incluso si hubiera sido así la primera vez. Es Eren, y lo quiero, es importante, o era, y… Bueno —Levi comenzó a ralentizar la explicación mientras jugueteaba con sus dedos sobre el edredón—. Él se detuvo abruptamente y luego me giró casi con brusquedad, me arrancó los pantalones y me miró como si yo fuera un fenómeno de circo. Hubieras visto su cara Han, parecía que iba a colapsar. Nunca me había sentido así antes. Puedo entender las miradas de las personas, de los idiotas del pueblo, de los demás. Pero viniendo de alguien que me importa… ni siquiera Petra fue así conmigo.

—¿Qué? Espera, espera, a ver, un momento porque no te sigo. ¿Tratas de decirme que Eren se asustó? Pero, Levi, ¿no hablaste con él?

—¡Sabes que lo hice! Y vaya que me costó hacerlo. Se lo expliqué con mucha claridad, incluso él dijo: "No te preocupes, lo de afuera no es importante para mí, lo que de verdad me enamora es tu interior", o alguna de esas babosadas. Como todo hipócrita, fácil para decir las cosas, pero luego sus acciones lo confirman —Hanji estaba con la mandíbula desencajada—. Si tengo que buscarle alguna explicación lógica, solo se me ocurre pensar que él malinterpretó nuestra conversación, o no me prestó la suficiente atención, aunque estaba seguro de que lo había hecho y lo había entendido. Han, hasta el hablé de que no me había podido operar, ¿alguien puede ser tan idiota de no entender eso?

—¿Le hablaste de eso también?

—Por supuesto, le dije claramente que no estaba preparado aun, que Erwin dijo que era peligroso, ya sabes. Sin embargo anoche… estaba tan sorprendido y conmocionado que parecía que no se esperaba que al verme desnudo yo no tuviera un maldito pene.

—¡Oh, amigo! —exclamó la mujer con profunda desazón.

—Él dijo… él… —se mordió el labio mientras sus ojos se nublaban un poco, era tan humillante que ni siquiera podía mantenerse estoico—. "¿Eres una mu-mujer?"

Hanji se llevó ambas manos sobre su boca abierta como una o. No podía creer lo que escuchaba, incluso ella había puesto en advertencia a ese pedazo de idiota, ¿qué pasaba con él? Abrazó de inmediato a Levi que se prendió con fuerza a su torso, mientras escondía su rostro en su hombro intentando no volver a llorar, ya había sido suficiente.

Su amiga peinó sus cabellos un buen rato, y se le empezaron a salir las lágrimas sin poder evitarlo. ¿Cómo había podido suceder una cosa tan terrible? No se lo explicaba, y aunque Eren se hubiera sorprendido, usó las peores palabras posibles para expresarlo. No era justo, ¿por qué Levi tenía que sufrir de esa manera?

—Ok, ¿entonces vamos y lo molemos a palos? —sugirió con voz bajita porque las lágrimas le tenían la garganta colapsada.

—No, no hace falta. Solo no quiero verlo más. No voy a justificarlo, si realmente no entendió, lo cual es probable porque Eren es un completo cabeza de corcho, en algo comprendo su reacción. Sin embargo, a estas alturas de mi vida y después de todo lo que me ha sucedido, no voy a permitir que me lastimen más. Es suficiente, al menos lo intenté. ¿Por qué lloras, cuatro ojos?

—¡Porque es muy triste! Se veían tan bien juntos, se miraban con tanto amor, no entiendo, esto es demasiado injusto.

—Cállate, si no vas a decir algo que me haga sentir mejor al menos. Toma —dijo metiéndole un pedazo de chocolate a la boca—. Ya no vale la pena, el tiempo curará todo, siempre lo hace. Hey, me sacaron mi licencia de conducir, por tres meses y tengo una multa de quinientos dólares.

—¡¿Cómo?!

—Sí, anoche me emborraché, y los esbirros de Stevens estaban patrullando, ya sabes lo mucho que me quieren. No podré conducir mi gatita hasta dentro de tres meses, ¡joder!

—Bueno, le diré a Moblit que te buscamos para abrir el taller. No te preocupes por eso. ¿Jugamos Scrabble?

—Sí, necesito despejar mi cabeza. Pero no hagas trampa, siempre usas esas palabras que no existen, esta vez no estoy de humor para dejártelo pasar.

Se levantó y sacaron todo para jugar a un costado de la piscina. Kuchel les llevó jugos exprimidos de frutas y algunos sándwiches tostados.

—Está más amable de lo normal —le dijo Hanji cuando la mujer se retiró.

—Sí, tuvimos una charla un poco… reveladora también, creo que está tratando de consentirme, lo necesito, así que déjala.

—No me estaba quejando, para nada.

Luego de tres horas de juego, Hanji se fue, Levi le aseguró que iba a estar bien, que mañana sería otro día y todo volvería a la normalidad, claro que sabía que no sería así, pero su amigo era una persona muy terca.

El de cabellos negros se fue a bañar porque el calor de la tarde lo había dejado otra vez sudoroso. Su celular permanecía apagado y no lo prendería, lo que menos quería era saber algo de su novio, ¿ex novio? Por ahora quería estar solo y calmarse, sabía perfectamente que nunca tomaba buenas decisiones cuando se arrebataba o estaba enojado.

Se acostó en total obscuridad, dejó su equipo de música reproduciendo muy suave algunas canciones que le gustaban mucho, abrazó su almohada. La herida seguía ahí, cortando, lacerando, drenando su dolor…

—X—X—X—X—X

—Eren… ¡Eren! —la voz de Armin lo sacó de sus pensamientos e hizo que lo mirara.

Estaba sentado sobre una roca fumando, algo poco habitual en él, además desde que habían regresado y luego viajaron al campo de exploración estuvo completamente callado y eso era alarmante en muchos sentidos. Su amigo se sentó a su lado.

—¿Qué sucede, campeón?

—Nada.

—Bueno, algo te pasa, eso es obvio. ¿Te peleaste con Levi?

Eren no contestó, miraba al frente como perdido. Armin lo observaba fijo.

—Pasó algo… inesperado —le largó de repente, mientras se mordía el labio inferior.

—Me estás empezando a preocupar, amigo, ¿qué sucedió? ¿Levi te rechazó? ¿Está con otra persona acaso?

—No, no, él… es una buena persona en ese sentido. Aunque le gustan las mujeres, tal vez debería haberme rendido apenas supe eso, pero es que… es que yo… ¡mierda! Lo amo, Armin, no puedo sacármelo del corazón —se tapó el rostro mientras sentía que las lágrimas se le agolpaban.

—No entiendo, ¿por qué querrías sacártelo del corazón?

—Hace un tiempo, él y yo tuvimos una charla, él me contó… bueno, intentó decirme sobre… La cosa es que yo no entendí del todo, pensé que me hablaba sobre lo difícil que era para él salir con un hombre, y habló de una operación de cambio de sexo a la que no se había animado, y yo pensé…

—Levi es transgénero —habló Armin sorprendiendo a su amigo que lo miró asombrado—. Claro. Por eso es que a veces su voz se escuchaba un tanto extraña cuando se reía, y su contextura física. De alguna manera me pareció que había algo que no encajaba del todo.

—Pe-pero, ¿cómo lo supiste?

—Oh, bueno, ¿recuerdas que solía hablarte de Julieta? —Eren frunció las cejas y luego asintió, claro que lo recordaba, era una amiga de Armin de su universidad—. Bueno, fue mi mejor amiga cuando iba a la universidad. Ella… bueno su verdadero nombre era Julián, es decir el que figuraba en su documento de identidad. Nunca conocí a alguien como ella, era amable, cordial, muy respetuosa, y Dios, si tú dices que yo soy inteligente ella era un verdadero genio —Armin suspiró con tristeza—. Pero su familia no aceptaba su elección de género, su padre la había echado de la casa. Ella no podía costearse la transformación, ya sabes, se necesita mucho dinero para pagar las inyecciones y todo eso. Solía deprimirse mucho, la gente no era para nada solidaria. Solían escribirle cosas horribles en su casillero. "Engendro, monstruo, desviado" —Eren se alarmó mirándolo asustado—. Yo mismo lo viví, a veces salíamos a la biblioteca, o al centro a tomar algo, ellos la miraban con desprecio. Es que Julia era alta, sus manos grandes, su quijada prominente, usaba peluca y se travestía, pero era notable… ya sabes, su naturaleza. Sabes que soy un hombre pacífico, pero más de una vez frené esos cuchicheos odiosos… Lo lamento, ¿te estoy aburriendo con esto, no?

—No, no, continúa por favor, quiero saber qué sucedió.

—Bueno, eventualmente… fue demasiado. Una noche la emboscaron, le pegaron muy feo. Terminó en el hospital. Su mirada cambió por completo, la habían herido en lo profundo de su alma. Por mucha terapia que hizo, por mucho que quise ayudarla… Ella nunca se recuperó, nunca quiso contarme lo que sucedió esa noche, pero las palabras que le dijeron esos energúmenos… la condenaron —Armin se quedó callado unos segundos, se había emocionado—. Luego ella volvió a su pueblo, dijo que nunca más intentaría ser algo que no podía. Dejó toda su brillante carrera, no hubo manera de convencerla. La última vez que la vi, vestía como un varón, y tenía los ojos más tristes que yo recuerde. Y luego, bueno… —Armin corrió algunas lágrimas de su rostro—. Muy tarde, cuando la busqué, encontré la esquela en el diario —miró a Eren—. Ella se había suicidado. Yo no puedo hablar por la gente transgénero, pero con esta experiencia me acerqué un poco a lo que ellos deben sufrir, la segregación que experimentan, mirarse en el espejo y que éste no les devuelva el reflejo de cómo se sienten en verdad. Y toda esta historia venía a que esa mirada en Levi, llena de dureza, de lucha, me recordó mucho a ella. Hubiera sido extraño que te lo dijera en ese momento, por eso preferí callarme.

Eren miró al frente sus ojos perdidos.

—¿Y qué sucedió? —ante el silencio de su amigo, Armin empezó a atar cabos—. Él trató de decírtelo, tú no entendiste o mejor dicho malinterpretaste lo que él te estaba diciendo, las cosas avanzaron y luego tuvieron sexo, perdón, iban a tener sexo y ahí descubriste toda la verdad, ¿fue así?

Eren bajó su cabeza y su barbilla comenzó a temblar, las lágrimas desbordaron y se las secó rápidamente. Armin suspiró y luego terminó de comer la barrita de cereales que tenía en la mano hacía rato.

—Salió corriendo, yo estaba muy… ¡joder! Estaba asustado, Armin, yo no me esperaba esto, para nada. Fue tan… impactante. No puedo sacármelo de la cabeza. Fue como si hubiera estado a punto de acostarme con otra persona.

—Que decepción —exclamó Armin con tristeza, Eren lo miró.

—No, bueno, no es que me haya decepcionado, es q-

—No me refería a Levi, Eren, me refería a ti. Pensé que eras otra clase de persona. Dijiste que lo amabas, ¿no? Sin embargo soltaste su mano apenas supiste que era transgénero. Lo siento, tengo que ir a terminar de diagramar unos mapas, te veo luego —habló mientras se ponía de pie y se retiraba.

Eren quedó muy afectado, hasta ese momento no había pensado en nada más que su propio dolor, pero es que aún no podía asimilarlo. Tomó su celular y por primera vez intentó enviarle un mensaje, le preguntó si podían juntarse a hablar, pero se dio cuenta que ya no podía ver la imagen del perfil de whatsapp de Levi, y que sus mensajes solo se tildaban una vez. Lo había bloqueado. Tenía apenas dos rayas de señal, pero era suficiente para llamar, por lo que lo hizo.

"El número al que intenta llamar no puede recibir su llamada. Intente más tarde".

Sintió una angustia punzante atravesarle el pecho.

—Hey, idiota, préstame tu teléfono —le pidió a Jean.

—¿Para qué lo quieres? —le respondió de mala forma.

—Necesito hacer una llamada.

—¿Te quedaste sin crédito, acaso?

—No, es solo que Levi me ha bloqueado, anda deja de preguntar tanto y préstame.

—¡Que te jodan! No es mi culpa si te peleas con tu noviecito en miniatura —comentó alejándose.

—Ya vas a necesitar algo y vas a ver, estúpido.

—Toma —Armin le alcanzó su celular—. Espero que puedas arreglar las cosas.

—Gracias —respondió conmovido y marcó el número, no atendieron a la primera pero si a la segunda—. ¿Hola? ¿Levi? Soy yo, escucha, quisiera… ¿Levi? ¿Hola? ¡Joder! —le devolvió el celular a su amigo con visible depresión—. Iré a verificar el resultado de los experimentos —avisó antes de marcharse.

—Levi —le dijo Han que estaba a su lado.

—¿Mmm?

—¿Era el innombrable?

—Mmm, voy a terminar de ajustar las tuercas del BMW, ¿viste la llave cruz?

—Tal vez deberían hablar —sugirió despacio, mientras caminaba hasta un estante y le alcanzaba la llave solicitada.

—No, no quiero verlo nunca más, y no te metas esta vez Han, porque no voy a perdonarte, estoy siendo muy serio. Anda a terminar con ese Volkswagen hazme el favor.

El miércoles fue a lo de Erwin, sus resultados eran todos normales. Le indicó una medicación que ayudaba a absorber las hormonas, tal vez eso ayudara a menguar sus dolores. Salió de la consulta derecho al gimnasio. Venía con una carga importante de negatividad acumulada. Por lo cual le dio duro y parejo a la bolsa de box por dos intensas horas. Incluso su propio instructor tuvo que decirle que ya había sido suficiente.

Llegó roto a su casa, tarde porque ahora tenía que manejarse con el autobús hasta que recuperara su licencia. Llegó apenas con fuerzas para bañarse y caer completamente rendido. Al otro día le costó levantarse, pero lo hizo y se fue a correr un rato. Volvió, desayunó sano y abundante y Kuchel lo llevço a retirar unos repuestos que estaban un transporte local, luego lo dejó en el taller.

Llegó ordenó las cajas con ayuda de Gunter y Moblit, luego se dirigió a la computadora para pasar unos presupuestos que había pedido la minera donde trabajaba Eren. No podía dejar de pensar en él. Era jueves, la mayoría de los jueves solía venir con el almuerzo. Carajo, lo extrañaba, lo extrañaba mucho. Su celular vibró y se fijó, era un mensaje de texto del susodicho, como si lo hubiera llamado con la mente.

"Hola. Te escribo por aquí porque no tengo como comunicarme de otra manera. Necesitamos hablar, por favor. Solo te pido me des la oportunidad de que hablemos".

Suspiró y dejó el teléfono a un costado, no pudo concentrarse en lo que tenía que hacer por la próxima hora. Todo el tiempo tenía esa angustia asfixiante invadiéndole el pecho, y su mente infectada de imágenes de Eren susurrándole sus "te amo", abrazándolo, sonriendo al verlo llegar, o cuando iba a visitarlo, sus charlas animadas.

—Carajo, estoy enamorado.

Tuvo que tomarse un momento en la cocina y le respondió.

"Tienes razón, debemos hablar, ¿cuándo puedes?".

"Regreso mañana por la tarde, te parece que te busque de tu casa a las 9?"

"Si, perfecto. Adiós"

Ahora estaba nervioso desde la punta de los dedos de los pies hasta el último cabello sobre su cabeza. Los primeros días quiso gritarle, mandarlo a la mierda y dar por finalizado todo. Pero ahora… Si era honesto, tenía unas ganas enormes de verlo otra vez, de sentir sus brazos alrededor de su cuerpo, de escuchar su voz emocionada por cada pequeña cosa. Apenas llevaban saliendo tres meses, pero lo había dejado avanzar completamente en sus sentimientos. ¿Entonces…?

No, no quería perderlo. Se acuclilló evitando ponerse sentimental de nuevo y largarse a llorar como un inútil. Sintió la puerta a sus espaldas.

—¿Li? Hey, ¿estás bien? —Hanji se acercó y acarició su nuca como hacía habitualmente.

—Me pidió que habláramos —le contó—, quiero escucharlo, pero… A pesar de lo que dije, no estoy preparado para perderlo Han. Lo quiero, lo quiero mucho.

—Oooh, Li, ven aquí —lo abrazó con cariño, podía incluso sentir toda esa ansiedad corriendo a través de él, todo su dolor, su desesperación—. Tranquilo, estoy segura que ese cabeza de nabo reflexionó y está dispuesto a seguir contigo. Mírate, mírate eres tan hermoso, tan buena persona, ¿quién no te amaría? Yo me casaría contigo, pero ya me rechazaste una vez, además tengo a Moblit, pero nadie, nadie en su sano juicio desperdiciaría una oportunidad de oro contigo.

—Tonta —susurró Levi cediendo a una sonrisa, mientras se apoyaba contra su hombro—. Gracias por estar junto a mí.

El viernes fue un día de tensión, Moblit casi choca con un idiota que ignoró el semáforo llevándolo al taller, le cayó un cliente quejándose de un arreglo, tuvo que lidiar con los del transporte que le trajeron unas cajas abolladas, cayó la inspección municipal y lo multaron por un extintor vencido. Ahora estaba histérico, porque todo indicaba que su día solo se ponía peor con cada cosa. Saltó en su cama cuando sintió los golpes a su puerta. Inspiró y trató de mantener su rostro imperturbable el mayor tiempo posible.

—Hola —saludó de lejos manteniendo un límite invisible.

—Hola, Levi.

¡Arrrgh! ¿Por qué era tan malditamente hermoso ese desgraciado? ¿Hacía falta arreglarse de esa manera? Eren llevaba una camisa verde claro, con los primeros botones abiertos, unos jean negros y unas zapatillas sin cordones negras de vestir. Tenía arremangadas las mangas y el pelo peinado hacia un costado. "Nada mal", pensó Levi, que de inmediato se sintió feo a su lado, quería salir corriendo y esconderse debajo de su cama. Eren brillaba y él solo… solo lo opacaba. Claro que eso sólo sucedía en su mente, porque apenas lo vio el geólogo quedó en shock, con el corazón agitado. Levi llevaba un pantalón chupín azul obscuro, con un imponente cinto de hebilla como una serpiente color cobre, una remera rosa suave con unos botes impresos y un pañuelo de algodón negro con tiras, enrollado alrededor de su núbil cuello, unas botas cortas negras completando el atuendo. Esta vez el cabello al natural, como más le gustaba a Eren. Ambos se habían puesto una buena cantidad de perfume.

—Bueno, ¿vamos? —habló Eren señalando su auto. Levi lo siguió en silencio abriendo la puerta antes que Eren lo hiciera, el muchacho fue y tomó su lugar como conductor—. ¿Quieres cenar?

—No. Pero si tú no cenaste te acompaño.

—No, la verdad merendé pesado. Ayer fue el cumpleaños de Jean y Armin hizo una enorme torta de chocolate, comí demasiado… —carraspeó como dándose ánimos mientras ponía la llave en la ranura—. ¿To-tomamos algo?

—Eh, sí, podemos comprar unas latas de cerveza y conversar en la plaza o donde te sientas cómodo.

—Excelente, haremos eso.

No se dijeron más nada, iban tiesos uno al lado del otro como dos desconocidos, Levi le subió al estéreo. The Ramones cantaban "I wanna be your boyfriend", pero ambos estaban tan inmersos en sus propios pensamientos que no le prestaron la debida atención. Compraron en la gasolinera que estaba sobre la interestatal y se fueron a ese lugar descampado, bajo las estrellas donde se habían puesto de novios hacía un tiempo. Hacía algo de frío y Eren dijo que no le molestaba que fumaran dentro mientras tuvieran las ventanas abiertas.

Abrieron las latas y se quedaron callados un buen rato.

—Levi, yo… todos estos días allá, en el campo, me ayudaron a pensar mucho y a reflexionar también.

El mecánico asintió, pero no podía abrir la boca, sentía que tenía comprimida la garganta. No podía siquiera girarse a mirarlo. ¿Y qué pasaba si se peleaban del todo? ¿No lo dejaría ahí tirado, o sí? Frunció el ceño algo preocupado mientras bajaba la bebida con más rapidez de lo que realmente hubiera querido.

—Lo que sucedió el otro sábado… bueno, fue algo demasiado sorpresivo para mí —Levi sentía que los latidos de su corazón crecían sin parar hasta casi tapar la voz de Eren—. Mira, soy una persona sencilla, a mí sí me dices esto es negro, es negro, si esto es blanco, es blanco, y aunque entiendo que trataste de explicarme, faltaron cosas —por primera vez lo miró con el semblante preocupado—. No te hubiera pedido una radiografía, pero si al menos un poco más de claridad, estuve, muy, muy confundido, mareado, no entendía lo que sucedía. ¡Joder!

—Fui claro —se plantó Levi—, si te quedaban dudas deberías haber preguntado Eren, porque yo estaba completamente seguro que habías entendido mi condición. Incluso tú… tú dijiste que el interior era lo que de verdad te enamoraba —la voz casi que se le quebrara y sentía que se le erizaba la piel del estrés que estaba pasando.

—Bueno, sí, pero… pero…

—Ya, no te ofusques, yo entiendo, no necesito pasar por esto. Simplemente hag-

—¡No! ¿Qué estás por decir? —Levi lo miró sorprendido, Eren estaba algo molesto—. ¿Acaso crees que voy por la vida diciéndole "te amo" a la primera persona que se me cruza? Es verdad que soy un poco impetuoso, que, que a veces soy muy confiado, y ha-hasta tonto si quieres, pero te elegí a ti, me enamoré de ti, Levi —Al de ojos verdes le empezaron a asomar las lágrimas por el rabillo de los ojos—. Y, y, y ahora estás todo enojado conmigo, pero no es completamente mi culpa, ¿sabes? —el mecánico suspiró y desvió la mirada—. Yo no sabía que esto era así.

—Yo tampoco. Eren, sé que estás molesto, y confundido y todo el rollo, pero… por lo que más quieras… no me lastimes más —el geólogo abrió grande sus ojos al ver la inmensa tristeza en el semblante de Levi—. Lo entiendo, me equivoqué, no fui lo suficientemente claro contigo. Y ya no hay nada que hacer. No soy lo que esperabas, lo entendí, ¿bien? No tenía intenciones de embaucarte o engañarte, no soy así. Todo esto fue un enorme y horrible malentendido. Entonces… sigamos adelante, ¿ok? Tal vez quieres reprocharme y tirarme en cara todo tu malestar, lo puedo entender, pero… realmente… duele mucho…

Eren estaba estupefacto ante las palabras de Levi, esperaba que estuviera molesto, que lo insultara, que lo humillara, y ahora se daba cuenta que esa persona tenía unos valores increíblemente sólidos, una humildad que lo hacía sentir una auténtica basura por pensar tan mal de él. Jamás había visto su lado más vulnerable, incluso había barajado la posibilidad de que le partiera la cara. Su reacción lo había conmovido profundamente.

—Lo siento, Eren. Ambos solo escuchamos lo que queríamos escuchar, y este es el resultado. Realmente desearía ser lo que tú quieres, pero no lo soy. No quiero terminar mal contigo, ¿ok? Eres importante para mí. Y además de seguro algún necesitarán un buen taller para tu pobre auto —le sonrió con profunda melancolía.

—¿Qué significa eso? Me estás diciendo… ¿qué me resigne?

—Lo dejemos aquí, por favor. No soportaría escucharte decir… esas palabras de nuevo. ¿De acuerdo?

Eren tiró su lata por la ventana y lo abrazó con ímpetu, su rostro colorado y la respiración agitada.

—¿Qué parte no entiendes de que "te amo", Levi? ¿Crees que puedo borrarlo de un plumazo, que puedo levantarme cada día y eliminarte de mis pensamientos? ¡No quiero, no voy a hacerlo! A menos que tú me digas que no quieres saber más nada de mí. ¿Es así? ¿Ya no quieres verme?

Levi tragó con fuerza sin saber si responder al abrazo o quedarse quieto. Tenía un nudo de emociones atoradas en la garganta que le impedían hablar con claridad. Apoyó su frente en el hombro de Eren y aspiró su aroma masculino y agradable, frunció el ceño y se mordió el labio antes de contestar.

—Elegí confiar en ti, Eren, y tampoco quiero dejar de verte, pero…

—Espera, antes que digas otra cosa —Eren se separó brevemente para mirarlo y hablarle muy cerca de su boca—. Yo quiero estar contigo y tú igual, podemos superar esto. Yo no te mentí con respecto a que el interior importa, entonces… podemos hacerlo.

Levi lo miró con tristeza y bajó la mirada a sus manos.

—Quisiera creerte, Eren, de verdad quisiera.

El de ojos verdes no se lo pensó más, lo tomó de la mandíbula y lo besó con el mayor sentimiento posible. Seguían allí, las ganas, el amor, los sentimientos. Su mente se aterrorizaba solo de pensar en que Levi cometiera una locura, aunque era consciente que era un gran luchador, tenía miedo. Pensó en todas las palabras de Armin, en las posibilidades. No quería darse por vencido tan fácil.

—Quédate conmigo, por favor —le pidió apretando sus manos alrededor de la lata.

Levi lo miró hundiéndose en sus irises brillantes, llenos de océanos y promesas que realmente anhelaba que se cumplieran. Apoyó su frente con la de Eren. Quería creerle, realmente quería, sin embargo ahí estaba todo su pasado dentro suyo, arremolinándose como un gato enojado, bufando y escupiendo todo su veneno. "No le creas, todos nos mienten, todos nos abandonan, todos eligen a los de afuera, no eres lo que él busca", pero también entendía que Eren no tenía la culpa de todo lo que le había pasado, no era justo que cargara con algo que no le correspondía.

—Eren, tan solo te pido… que no me lastimes, ¿puedes intentarlo? No quiero más heridas…

Otra lata voló por la ventana y al fin pudieron abrazarse con todas esas ganas que habían juntado con el paso de los días.

¿Cómo podía sentirse alivio y dolor al mismo tiempo? Porque era lo que Levi estaba sintiendo en ese momento. Un alivio tan grande de poder estar junto a Eren de esa manera, de no haberlo perdido, pero a la vez una terrible desazón, ¿y qué sucedería si no era suficiente? El amor no siempre es suficiente, él lo sabía más que nadie. No lo fue cuando Moira tuvo que alejarse, no lo fue cuando Petra eligió a su familia, ¿qué estaba haciendo? ¿Por qué? Cerró sus ojos y apoyó su cabeza en el pecho de Eren. Estaban estirados en el asiento de atrás, mientras temas lentos y melosos se escurrían desde el estéreo, el geólogo refregaba su brazo mientras le daba besos esporádicos en la cabeza. Quería llorar pero también sonreír…

Ya habían hecho su elección, solo restaba esperar que las cosas fluyeran, y que la tercera fuera finalmente… la vencida.

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By Luna de Acero… Con un nudo en la garganta…