Esa misma noche Damon estaba caminando de un lado a otro en su apartamento como león enjaulado. Se sentía inquieto, tenía que saber cómo le había ido a Elena en su examen. Miró el reloj que adornaba la pared del living y se tiró en el sofá con su móvil en las manos. Acababan de dar las 11 de la noche, ella seguramente ya estaría en casa. ¿Estaría durmiendo? Marcó el número y observó indeciso la tecla verde de llamada. Después de cómo lo había pasado por su culpa lo menos que merecía era una llamada de su parte. Sin darle más vueltas marcó.

Uno…Dos… Cinco tonos…

-¿Hola?- preguntó una adormilada Elena.

-Hola Elena… lamento haberte despertado…- susurró apenado.

-¿Señor Salvatore?- se sorprendió la chica y su voz sonó más despierta.- ¿Ocurrió algo?-

Damon se maldijo por preocuparla… ¿Es que jamás la había llamado antes? "claro que no idiota" le respondió una voz en su cabeza.- Tranquila no ocurre nada…yo… quería saber cómo te fue en tu examen.-

Hubo un silencio al otro lado de la línea y luego un suspiro- Me fue muy bien señor- le respondió al fin y Damon podría jurar que le estaba sonriendo.

-Felicitaciones preciosa, te lo mereces- sonrió aunque ella no pudiera verlo. Pero lo próximo que ocurrió le borró ese gesto en un instante.

-¿Qué haces levantada? Vuelve a la cama…- se escuchó una voz de hombre a lo lejos.

-Ya voy…- respondió la chica claramente volteando el rostro hacía quien le hablaba.- Nos vemos mañana señor Salvatore, gracias por llamar.-

Ella colgó sin que le diera tiempo de despedirse, estaba congelado en su sitio. ¿De quién era aquella voz? ¿Con quién estaba durmiendo Elena? Un calor subió por su pecho en forma de ira. Nunca le había mencionado que estuviera con nadie, de esa forma él no… un momento ¿No se hubiera acostado con ella? Ni que fuera la primera mujer con compromiso que caía en sus juegos. Sacudió la cabeza. Estaba realmente molesto y no sabía porque. O tal vez sí… la idea de que ella estuviera ahora mismo en los brazos de otro lo perturbaba de una manera que no quería aceptar. Se acercó al pequeño bar que había en un lado de la sala y se sirvió un bourbon para calmarse.

Ese fin de semana se la pasó trabajando, rodeado de cartelitos de Elena que le alegraban el día con sus bromas. Tuvo que cancelar el paseo a la playa con Rick. Su mejor amigo en lugar de enojarse con él, cambio sus planes, se quedó a su lado y lo acompañó a todos sus compromisos. Era realmente excepcional. El domingo en la noche cenaron pizza en su apartamento y se relajaron un poco jugando a la play, Rick se fue pasada la medianoche.

A la mañana siguiente llegó a la empresa a la hora acostumbrada. Lo recibió el familiar aroma a café recién hecho cuando entró a su oficina, se sentó en su escritorio y en ese instante entró la hermosa Elena. Alegre, revitalizada y tan apetecible como siempre.

-Buenos días Señor Salvatore- saludo con su habitual energía, depositando los papeles del día en el escritorio.

-Buenos días Elena… ¿Tienes un minuto?- preguntó señalándole la silla frente a él. Ella asintió sentándose.- ¿Puedo preguntarte algo?- ella volvió a asentir- ¿Por qué no me dijiste que tenías un importante examen el viernes?-

Ella miró hacia abajo- Mis asuntos universitarios no deben interferir en mi trabajo señor… lo que hago aquí es tan importante como el rendir mis exámenes… si usted me califica bien al final de estos tres meses, mantendré mi promedio alto- le explicó.

-¿Acaso crees que te calificaré mal solo por decirme que debes estudiar?- se sorprendió- Podrías haberme pedido el día y no hubiera puesto ninguna objeción… o podrías haberte quedado aquí en lugar de acompañarme a Canadá-

-Le recuerdo señor, que le dije que no podía ir… no es como si me hubiera dejado mucha opción- ella le dirigió una mirada irónica.

Damon se sintió culpable, eso era muy cierto. Él prácticamente la había obligado a ir- Lo siento por eso… pero de todas formas podrías haber hablado, lo hubiera entendido…- suspiró- ¿Es que no tienes confianza conmigo Elena?-

-Yo… no es eso… Es que en verdad necesito que esto salga bien.- bajó la mirada.

-Jamás recibirás malas críticas de mi parte, ya te lo eh dicho… eres la mejor asistente que eh tenido.- la chica alzó su vista sonriéndole.

-Gracias señor.-

-Eres una mujer increíble Elena…Seguro tu novio te lo repite todos los días- comentó como si nada.

Ella abrió los ojos sorprendida-¿Novio?- interrogó.

-Sí, cuando te llame… escuche que estabas con alguien, perdona si interrumpí- comentó con su mejor cara de ángel. Para su sorpresa la chica estalló en carcajadas.- ¿Disculpa?- preguntó molesto porque se burlara así de él.

-Lo que usted oyó fue a mi hermano Jeremy enviándome a la cama…- tomó aire para intentar dejar de reír- yo no tengo novio señor- Damon suspiró ¿Aliviado? ¿Qué era ese sentimiento reconfortante que lo invadió? Sacudió la cabeza confundido.

-Pearl no me dijo que su sobrino viviera con ella- desconfió un poco.

-Él no vive con nosotras… sólo está de visita…vive en Europa- le aclaró.

Él agitó la mano restándole importancia.- Ya… no es de mi incumbencia de todos modos- se encogió de hombros.

-No…no lo es- susurró ella con mirada divertida. Mierda, se estaba burlando de él en su cara. Se lo merecía por idiota- Si me disculpa señor, tenemos mucho trabajo que hacer- El asintió con la cabeza y ella se fue a su escritorio.

Casi a la hora de salida cuando estaba ya harto de trabajar, Elena lo interrumpió llevando un ramo de rosas en las manos.

-¿Qué es eso?- interrogó curioso.

-Lo necesitará- dijo guiñándole un ojo y saliendo de allí.

Damon no comprendió a que se refería y se quedo observando extrañado aquellas flores. De pronto la puerta se abrió estridentemente y como un torbellino una mujer de cabello castaño se presentó ante él- Jenna…- la saludó con una sonrisa.

-Hola pedazo de bruto… ¿cómo pudiste no haber…?- le gritó y luego se silenció con la mirada fija en las rosas.- ¿Para mí?-se vio la ilusión en los ojos.

-¿Sí?- dijo no muy seguro.

La chica las tomó sonriente y abrió la tarjeta que estaba oculta en ellas, Damon no la había visto.

-"Feliz Cumpleaños a la mejor amiga del mundo"-leyó en voz alta y dando un grito emocionado soltó las flores y saltó a sus brazos.- ¡No lo olvidaste!- susurró con la voz ahogada en su pecho.

-No podría- Dijo Damon mirando hacía arriba y agradeciéndole a Elena con el pensamiento.

Ella se alejó y se sentó frente a él.- No me habías llamado en todo el día, pasaba por aquí y decidí subir a darte una tunda- comento con fingida seriedad.

-Pensaba ir a verte cuando saliera del trabajo- mintió él descaradamente.

-Genial, porque daré una pequeña fiesta- sonrió ella.

-¿Fiesta en lunes?-

-Nada extravagante, solo una reunión con amigos, se extenderá como máximo hasta la una- le puso carita de perrito mojado- ¿Vienes?-

-Claro que sí- Le dijo sonriéndole.

-Genial- ella se paró para irse- Te veo en la noche-

-Hasta entonces…- cuando estaba a punto de salir se le ocurrió algo- Jenna…- la llamó y ella volteó con la puerta a medio abrir- ¿Puedo llevar a alguien?-

-Claro…- dijo la mujer alzando una ceja- ¿Algo que deba saber?- interrogó.

-Nada… nos vemos luego- La hecho y ella salió bufando.

Adoraba a su mejor amiga. Se conocían desde kínder y siempre habían sido inseparables. Actualmente se veían poco por sus respectivos trabajos y compromisos, pero la amistad seguía intacta, no tenía secretos con Jenna y ella tampoco con él. Por lo que supuso que le haría un interrogatorio de tercer grado al llegar acompañado a su fiesta. Era raro que él lleve una de sus conquistas a algo en lo que sus mejores amigos estuvieran involucrados. O sea ella y Rick. Rió al pensar en ellos dos, a ver cuando se animaban a confesarse que se amaban y dejaban de pelear como dos pequeños niños.

-Elena ven- le pidió por el comunicador y ella obedeció al instante.-Siéntate…- hizo un gesto con la mano en la silla frente a él.- ¿Cómo has sabido lo de Jenna?- interrogó.

-Usted me lo mencionó la semana pasada…¿Dónde tiene l cabeza señor?- rió.

"Entre tus piernas" dijo una voz en la cabeza de Damon al instante y sonriendo sacudió la cabeza- Estoy hecho un despistado últimamente ¿verdad?- la chica le asintió con una sonrisa- Oie Elena…- titubeó- ¿Te gustaría acompañarme a un sitio esta noche?- se decidió al fin.

-¿A un sitio?- ella se sorprendió y alzo una ceja interrogante.

-Jenna dará una pequeña fiesta y me gustaría que vinieras conmigo- le dio un cálida sonrisa.

-¿Por qué?...- luego sacudió la cabeza apenada- Es decir…-

El alzó una mano deteniéndola- Me agrada tu compañía Elena… y sé que nos divertiríamos hoy… Rick también irá- intentó convencerla.

Pero la vio negar con la cabeza- Lo siento señor pero tengo clase en dos horas- se lamentó.

-Está bien…- aceptó él desilusionado.

-Pero si gusta…podemos almorzar juntos mañana- le dijo a coqueta y a él le brillaron los ojos.

-Me encantaría- sonrió.

Ella miró el reloj que descansaba en la pared derecha de la oficina, eran las 6:20- Debo irme señor o llegaré tarde a clase.- se levantó-Lo veo mañana, diviértase en la fiesta.-

El se levantó y fue tras ella- Elena…- la llamó y cuando la chica volteó lo tenía prácticamente pegado a su cuerpo. Sin decir nada la beso apasionadamente. Se devoraron el uno al otro hasta que se tuvieron que separar por falta de aire- Lo siento… eres irresistible- jadeó con una sonrisa pícara y ella rodó sus ojos divertida- Hasta mañana preciosa- dijo al fin dejándola ir.


Hola a todos! lamento la demora y lo corto del cap!...pero cierta serie de vampiros me volvió loca la semana pasada... y explotó mi inspiración porque no logro dejar de pensar en que pasará a continuación jajajaja... En fin, les subiré más mañana o pasado lo prometo ;)... Gracias por leer y ya saben, estaré ansiosa de ver sus opiniones!... Saludos y nos leemos pronto! :)