Hola siento la tardanza en actualizar pero aquí les dejo la primera parte del capitulo que sera la mas larga y mas al rato subiré la segunda parte, y muchas gracias a todos los que están pendientes de la historia.

Los personajes de Inuyasha no me pertenecen a mi sino a la gran Rumiko Takahashi

"Pensamientos"...

Intervención de las bestias internas.

Escritura normal

El tiempo sólo entierra lo que el corazón ya ha dado por muerto.


Bankotsu estaba pendiente del cuarto de la azabache, por lo que en cuanto sintió que la curandera dejaba de curar a Kagome subió sin importarle los gruñidos de los peliplata, aún no era tiempo de que supiera quien era, mas eso no era un inconveniente si por el fuera, haría que los oji dorados sintiera un poco de lo que su azabache paso, entro a la habitación donde descansaba Kagome, no se inmutó cuando la curandera lo miro duramente, al ver la curandera su mirada arrogante salio dispuestas a darles las peores noticias a sus señores.

- Bank... no estés molesto por favor - su mirada zafiro se conecto con la mirada de otros ojos que se parecían a los suyos solo mas oscuros, podía ver que estaba mas que enojado aunque en su rostro se mostrará tranquilo y su sonrisa ladina, ella sabia muy bien que no era así.

- ¿Estas segura de lo que piensas hacer? - en ningún momento sus miradas se desconectaron el podía saber todo de ella porque al igual que Kuzo el podía leer sus pensamientos, y podía hacer muchas cosas mas por otra conexión mas profunda que poseían únicamente ellos.

- Ahhh... basta.. no hagas eso Bank...- no podía librarse del control mental que lograba el moreno ejercer en ella, y menos si con solo su mente lograba que se excitara, sabia que debía romper su mirada con la de el antes de que tocara su cuerpo.

- "No te resistas Kag, dejate llevar, es inútil el que te trates de controlar, se muy bien que me deseas... ya no hay nada que te detenga eres libre para cumplir la promesa, libera tu aroma para mi"- su voz sonaba demasiado seductora, para la azabache que cumplió con el mandato de el, a pesar de que la herida estaba presente no pensaba seguir negándose a las peticiones que el moreno le hacia, esta vez dejaría que sus instintos hablen solos.

Cuando menos lo pensó, Bankotsu ya se encontraba sentado al lado de ella y poco a poco fueron a cortando la distancia que había entre ellos, ambos oji azul cerraron sus ojos al mismo tiempo al sentir la suavidad de sus labios, iniciando así un beso sensual donde ambas partes de mandaban por partes iguales, el moreno la rodeo con sus brazos su cintura cargándola hasta dejarla sentada en sus piernas, con su lengua le acaricio sus labios para que le diera acceso a su cavidad bucal, esa sutil caricia hizo a la azabache gemir contra sus labios para por fin abrirlos, cuando sus lenguas se encontraron se hizo el beso mas pasional, sintió las manos del moreno recorre su espalda pero en medio de todo el éxtasis, el recuerdo de lo que hace unas horas presenció la azotó, gruesas lágrimas recorrían su rostro haciendo el beso mas rudo contra el oji azul la rabia, el dolor, el deseo y la frustración hacían mella en Kagome, por su parte Bankotsu fue consiente de ello al estar metido en su mente supo lo que paso en ese momento, sin embargo no pensaba dejarla ir mucho tiempo se contuvo y esta vez haría lo que debió de hacer cuando estuvieron solos hace mucho tiempo.

La falta de oxígeno los obligó a romper con el beso, Kagome se aferró al hitoc blanco de Bankotsu acomodando su rostro en el hueco de su cuello, aspirando su aroma que era parecido a madera pero con un toque de chocolate amargo demasiado adictivo para ella. Pero muy reconfortante a la vez, por su parte Bankotsu la atrajo mas hacia el, sabia que se encontraba herida pero era algo que con el tiempo haría que lo lograra superar.

- "¿Que es lo que piensas hacer? Vas a seguir a su lado o cumplirás lo que me dijiste aquella ocasión"- sintió como por un momento la azabache retuvo el aliento para al poco rato sacarlo y darle su respuesta.

- "Cumpliere con lo que dije, no supo valorar todo lo que hice y di por el, ya no deseo sufrir por quien no merece mi amor... Bankotsu saca me de aquí por favor... no quiero ver a nadie por ahora"

- "Esa es una acción cobarde de tu parte, nunca has sido así ni en tus entrenamientos que casi te han matado de cansancio" - podía oír y sentir la molestia del oji azul al tener su cabeza enterrada en su cuello, soltó un suspiro por que sabia que tenia razón, mas se encontraba demasiado dolida con todos por ocultarle algo tan grande y mas le podía el que su familia prefirieran callar, ha que la hubieran advertido.

- "Lo se es algo cobarde, mas se que tu no me dejaras sola es egoísta de mi parte el que estés conmigo en este momento, pero necesitó de ti, mi segundo compañero y guardián elegido por mi bestia Yamile, aceptó junto a mis bestias el derecho que tienes como mi otra mitad." - al terminar de decir eso apareció una marca leve en su cuello encima de la marca que poseía de Sesshomaru, igual a la que poseía en su frente Bankotsu.

El por su parte, acerco sus labios al hombro donde acababa de aparecer su marca, se mordió sus labios y cuando la primera gota de sangre salio beso su hombro sellando así el comienzo de algo nuevo, rompió el campo que impedía que subiera alguien mas al cuarto de la azabache, la cargo estilo nupcial y abrió un portal para llevarla a un sitio donde ella estuviera tranquila y nadie la pudiera encontrar, ya después los alcanzaría Kuzo junto a los niños.


En cuanto el campo que impedían que pasaran a la habitación de Kagome desapareció, todos subieron a alarmados a ver a Kagome, ya que no sabían a que se refería el moreno cuando les dijo adiós, en cuanto entraron a la habitación se llevaron la sorpresa al ver que estaba vacía pero los golpeó el aroma de la azabache, percibiendo en el ambiente el olor de la sangre, junto la tristeza, frustración y otro aroma que no era de ella.

Naomi a pasos temblorosos se acercó a la cama y con mano temblorosa quito la sabana que cubría una enorme mancha de sangre en el centro de ella, se dejo caer en la orilla de esta sollozando, necesitaba ver a su hija y estar con ella cuando se iba a levantar la voz de Kuzo hizo eco en la recamara.

- Mi señora no desea ver a nadie, en este momento se encuentra en un lugar inaccesible para todos nosotros, me han dado la indicación de avisarles que la ceremonia sigue en pie.- Sesshomaru dio un gruñido desde lo mas profundo de su ser eso no le estaba gustando, el que ella desapareciera y la mancha de sangre le indicaban que aún no había pasado el peor momento, maldecía la hora que hizo aquello.

Inuyasha se lanzo contra Sesshomaru dispuestos a empezar una pelea cada uno pelearía por razones diferentes, el peliplata mayor por descargar su furia en alguien mas y que mejor que el bastardo de su hermano, y el menor por despecho por que si el la hubiera tomado como su compañera nunca hubiera pasado nada de eso su egoísmo era tan alto que no pensaba que tal vez las cosas hubieran sido mucho peores, pero antes de que el primer golpe llegara, Rusk les dio un golpe a ambos oji dorados.

- ¡Maldita sea, este no es momento para sus estúpidas peleas de rivalidad! Necesitó saber que demonios paso en el Oeste para que se liberara la segunda bestia de mi hija y ocasionar esta desgracia, sin contar en el estado que se cuenta mi sobrina - los ojos zafiros del padre de Kagome se encontraban oscurecidos y su voz tenia un tono duro, no pensaba en otra cosa mas que en su hija y deseaba respuestas nunca había visto de que color y que youki desprendía su segunda bestia, solamente vio el día que nació su hija las pequeñas motas rojas que se combinaban con las violetas y el azul zafiro de sus ojos, solo por eso se percato de ello y a partir de eso tuvo que ausentarse por un tiempo por los entrenamientos a los que era sometida por ser única, sabia que Amaneratsu era su mentora y estaba orgulloso de su cachorra, por eso estaba preocupado sabia que cometieron un error al ocultarle lo sucedido entre Sesshomaru y su prima, pero se sentía entre la espada y la pared.

- Disculpe que me meta mi lord, pero el príncipe huele a cópula me extraña el que no se aya percatado de ello - Yue no aguantó las ganas de restregarcelo en la cara a Sesshomaru, sabía que su amiga se había ido el aroma de su dolor decía mucho y aunque no le gustara a el ni Akira o Enyo no podían hacer nada, pero si harían pagar como fuera al príncipe por el dolor de su amiga.

Sesshomaru trato de mantener su mascara de frialdad aunque le estaba costando trabajo no matar a Yue, podía ver como sus padres se tensaron y discretamente olieron su aroma, Yako se encontraba azotando su prisión mental gritándole que era un bastardo el aroma de la sangre estaba impregnado a muerte, no sabia cuanto mas podría mantener a Yako encerrado, por lo que opto salir de la recamara antes que la bomba explotará, mas antes de salir la curandera entro corriendo trayendo noticias de su dolor de cabeza.

- Mis lords la señora Sara acaba de pasar el peligro pero me temo que tardará en recuperarse y su aroma ha cambiado - no sabia como les diría lo que acababa de descubrir, pero podía intuir que traería muchos problemas para el príncipe del oeste.

- Habla que fue lo que cambio en el aroma de mi sobrina - el padre de Kagome ya podía sentir un dolor de cabeza ante todo lo que estaba pasando ahorita, sabia que la noticia de la curandera les traería graves problemas con sus primogénitos.

- La señora Sara... a quedado... preñada - la habitación quedo en completo silencio nadie era capaz de hablar ni de respirar, se encontraban en un shock que ya no sabían ni que pensar, las cosas a partir de ese momento se complicaron para los lords del Este y Oeste.


En el devas, se encontraba un azabache de larga cabellera sosteniendo de la mano a una oji azul, mientras varias curanderas y parteras ayudaban en lo que era el proceso mas duro para una joven daiyoukai que era el que su cuerpo arrojara a su cachorro muerto, en cuanto llegaron a lo que era su refugio cada vez que iba a entrenar hay empezó con las contracciones por lo que el moreno la llevo de inmediato a la recámara que tenia en ese lugar y con un grito llegaron rápido las curanderas y parteras a auxiliar los, habían tratado de sacarlo de hay mas les fue imposible por lo que optaron por empezar a trabajar mientras el sostenía la mano de la joven.

Cada vez que tenía un dolor fuerte pujaba y apretaba los dientes al grado de hacerlos crujir, gruesas lágrimas surcaban en su rostro sentía que se moría del dolor emocional al enfrentarse a la cruda realidad, cuando por fin expulso a su cachorro pudo saber con tristeza que solo le faltaba un mes para que hubiera nacido, apretó la mano del moreno lo más fuerte que pudo su youki salio disparado y descontrolado, sus bestias aullaban de dolor ante la pérdida de su primogénito.

Con cuidado se acercó la partera a entregarle a su cachorro cuando lo terminaron de limpiar envuelto en una manta azul, soltando la mano de Bankotsu y con manos temblorosas lo tomo en brazos viendo por primera y última vez los rasgos de su pequeño grabándose los a fuego en su memoria.

Lo abrazo contra su pecho mientras trataba de contener sus gritos que quería soltar, su youki acarició al pequeño cuerpo que sostenía, con cuidado lo retiro de su pecho y empezó a desenvolver la manta, pudo ver que tenia su cabello plata con mechones azabaches y rojos, en su frente se encontraba una estrella y dentro de esta una luna menguante con un sol, su piel era nívea igual a la suya, parecía como si estuviera solo durmiendo, con cuidado tomo su mano y le dio un beso en su frente, prometiendo que algún día estarían de nuevo juntos, se despidió de el y se lo entrego de nuevo a la partera para que hicieran lo que ya sabían, cuando se cerro la puerta, lloro y gritó hasta desgarrarse la garganta.

- ¡NOOOOOO! QUE DEMONIOS HE HECHO MAL, POR QUE ME ODIAN AMANERATSU Y TSUKUYOMI, POR QUE DEMONIOS ME LO HAN ARREBATADO! - Bankotsu solo la observaba debido a que no se podía acercar a ella por su youki descontrolado, nunca la vio así, entendía que una perdida de ese tamaño era mejor dejar que se desahogara, la observaría para evitar que se lastimará, en su desesperación Kagome se levanto de la cama y empezó a destruir todo lo que tenia a su alcanze, el moreno se movió cuando un jarro se estrello donde antes estaba el, podía sentir que se acercaban Amaneratsu y Tsukuyomi, cuando se abrió la puerta unas cadenas aparecieron al rededor de Kagome tratando de someterla, mas era imposible la azabache se agitaba y aunque la lastimaran las cadenas no se detenía, sus ojos se tiñeron de rojo y violeta y sus marcas se empezaron a engrosar dando inició a su transformación, pero unas descargas eléctricas la dejaron inconsciente.

- ¡Que no tenían una mejor manera para hacerlo! - Enfrentó a Tsukuyomi y Amaneratsu, tenia su baryu listo para pelear contra ellos, mas la voz calmada de Amaneratsu lo hizo solo quedarse alerta.

- Entiende Bankotsu no queremos lastimar la pero se debe de calmar si ...

- Tks y que no era mas fácil que lo hubieras hecho hace rato a esperar que entrara en ese estado - la molestia del moreno era detectable nunca le gusto ver en ese estado a Kagome y menos por la culpa de Sesshomaru.

- Necesitó que la cargues para ir ante su familia, no va a tardar mucho en despertar - Tsukuyomi era de cabello rubio, con ojos color miel de piel nívea, su estatura era mas alto que Sesshomaru.

- Tks pero no creas que dejare que se le acerquen, pero antes de que vallamos hay que cambiarla de ropa - Bankotsu se fue con Kagome hacia la puerta del baño, cuando paso la dejo cerca de las aguas termales que había hay solo se quito su hitoc y kosode blanco quedando solo con su hakama, tomando de nuevo o en brazos a la azabache entró con ella al agua, al contacto con. El agua Kagome se removió pues sus heridas le ardieron al contacto con el agua caliente.- Tranquila no te muevas mucho, hay que remover toda la sangre, ¿te ayudo o necesitas ayuda?

Cuando callo en cuenta Kagome que estaba en el agua solo con su yukata que debido al agua se le pegaba bien a sus curvas, se ruborizo al sentir la mirada penetrante de Bankotsu sobre sus pechos que eran visibles sobre la tela mojada por lo que se callo al agua al hacer un movimiento brusco para que la soltara cuando resurgió del agua el azabache tenia una expresión divertida en su cara, antes de que le aventara algo alzo las manos y salio del manantial pero antes de salir tenia que divertirse un poco con ella.

- Se me olvidaba decirte... se ven exquisito tu cuerpo así - y con una sonrisa arrogante y triunfal salio del cuarto de baño dejando a una azabache mas roja que un jitomate maduro con ganas de matarlo y quitarle esa sonrisa de un golpe, suspirando se quito su yukata y se dedico a bañarse aun se encontraba sumamente triste pero no le daría el gusto a nadie de verla derrotada, aprovechando que se encontraba sola se puso a llorar por su cachorro perdido, tenia que salir a delante por el no dejaría que su perdida quedara impune, cuando acabo de su baño salio y al ver que la recamara ya estaba en orden de nuevo se vistió con un kimono negro que tenia bordado unas flores de cerezo blancas, tomo una navaja que se encontraba debajo de su cama y se corto su cabello hasta la cadera, sabia que Sesshomaru se iba a enojar por su cabello pero no pensaba dejar que eso le importara, cuando estuvo lista salio rumbo al salón donde hay la esperaban Bankotsu, Amaneratsu y Tsukuyomi.


En el palacio del Este el ambiente se encontraba pesado habían pasado 3 días desde que la princesa se había ido y en ese tiempo Sara se había mejorado no al 100% y en cuanto se dio cuenta de su preñes no dudo ni un segundo en estar siempre junto a Sesshomaru con el pretexto de que el cachorro necesitaba alimentarse de su youki, se encontraban todos reunidos en el comedor principal cuando se abrió un portal en este y del emergió la azabache junto a sus compañeros y una hermosa caja de cristal, en cuanto la vieron sus padres trataron de acercarse a ella pero un campo no les dejo pasar, sin embargo a Shippo y Rin no fueron rechazados por este.

- ¡Mama! Te extrañábamos mucho, no sabes lo afligidos que estábamos Rin y yo - Shippo se encontraba en el hombro de la azabache pasando su nariz en la mejilla de Kagome, mientras que Rin se encontraba agarrada a la pierna de esta.

- Tranquilos niños no se preocupen, ¿Rin has sido buena niña?- al ver que asentía con ojos llorosos se incoó a la altura de ella y la abrazo, le reconfortaba un poco saber que los niños se encontraban bien -. Vallan a su cuarto por favor y cuando llegue kuzo irán conmigo de paseo ¿que opinan niños? - su sonrisa y su voz alegre ocasiono que los niños a sintieran con sus cabezas felices porque saldrían con la que consideraban como su madre, cuando los niños salieron corriendo sin prestar demasiada importancia al contenido que se encontraba en la caja de cristal suspiro la azabache por que vendría el enfrentamiento con su familia y con quien le rompió el corazón.

- ¡Antes de que alguien diga algo... en esta caja se encuentra el primogénito de la casa del Oeste con Este muerto! La traición cometido por el príncipe trajo la desgracia a ambas casas, por lo que nosotros los astros que regimos en sus casas le presentamos a un príncipe no nato, y como dictan nuestras leyes. Familia Taisho y Higurashi en esta caja de cristal les presento al primer hijo no nato de los príncipes Sesshomaru y Kagome.- Tsukuyomi y Amaneratsu se hicieron a un lado dejando que ambas familias se acercaran a ver la bebe.

Naomi e Irazue trataban de aguantar las lágrimas al ver al pequeño retoño que parecía que dormía tranquilamente, que se encontraba hay, no podían tocarlo por que un campo protegía la caja, Touga y Rusk sintieron un nudo en la garganta, Inuyasha no tubo el valor de acercarse a verlo, Sara y kikio sonreían con burla al saber de la desgracia de la azabache pero con un gruñido de ambos peliplatas se retiraron del comedor, cuando se acerco sesshomaru a verlo sus ojos se tiñeron de rojo con su youki trato de traspasar la barrera mas le fue imposible.

- ¡Miko quita esta barrera!

- ¡No, no tocaras ni un solo cabello a mi cachorro!

- Grrrr ¡Este Sesshomaru te esta dando una orden perra!

- Yo no hago caso a traidores. Y mi nombre es ¡Ka..go..me! no perra ni miko. Aquí te dejo este MALDITO ANILLO - respiro profundamente para calmarse cuando se percato que el aroma de su prima estaba levemente sobre el cuando capto un nuevo aroma, le dolió el darse cuenta pero no dejaría que viera que le afecto, su mirada se volvió fría igualando casi su mirar.-Déjeme felicitarle por su nueva paternidad mi señor, ya veo que un cachorro perdido no significa nada por que va a tener otro, felicitame a mi prima por su maternidad , hasta luego, en un mes nos veremos de nuevo.- Abriendo un nuevo portal desaparecieron.

Cuando se fueron trato de agarrar al cachorro pero la caja se desvaneció antes de que lo tocara, Yako se puso furioso al ver el anillo que llevaba la azabache orgullosa estaba tirado donde se encontraba antes su cachorro .- "Eres un estúpido, en lugar de que estemos con ella en el duelo de Nuestro cachorro, te estas revolcando con esa." "¡Cállate que el cachorro que lleva Sara también es nuestro y como macho alfa es mi deber ver por el." "Eres un maldito grr, esa maldita a sabido moverse bien, espero y estés feliz con ese cachorro, ya que lo dijeron estas consciente que es nuestra culpa que este muerto." "Hum no digas estupideces, es imposible que este Sesshomaru tenga la culpa de que el cachorro fuera débil." "ERES UN MALDITO HIJO DE PUTA, el cachorro no era débil era un digno taisho pero si eso crees adelante tienes suerte de que nuestra compañera no muriera con el."

Al ver que ya no contestó nada Sesshomaru, Yako opto por irse a un rincón en la mente de este, estaba molesto por que no pudo hacer reaccionara a pesar de que no puso Sesshomaru atención al tercer acompañante que había el si e inmediatamente lo identificó que era aquél moreno que no los dejo pasar al cuarto de su compañera, algo estaba pasando porque ese campo tenia algo raro, también observo que la azabache se corto su cabello, presentía que algo gravé iba a pasar, sabía que le molestaba que cortara su cabello lo único que podía hacer era mantenerse alejado sin decir nada pues Sesshomaru no le haría caso.


En cuanto cruzaron de nuevo al devas Bankotsu sostuvo a Kagome antes de que se desvaneciera, el en cuanto cruzo cedió cuenta de la preñes de Sara, pudo observar las caras de burla de la rubia y la miko ex-muerta, lo único que le sorprendió un poco fue el que Kagome rechazara a su familia aunque entendía el por que, de reojo observo la caja de cristal y desapareció el campo que lo cubría, camino con la azabache en brazos hasta la recámara que ocupaba en ese lugar.

Todo el estrés le hacían mella en su energía, las noticias y el acabar de dar a luz la tenían al límite, cuando la iba a costar Kagome se aferró a el -. Quedate conmigo por...favor -.

- ¡Idiota cuando te he dejado sola! - al ver que le sonreía la oji azul se acostó con ella, Kagome al sentir la suavidad de la cama se recostó en el pecho del moreno.

- Gracias... Bank..- con eso se dejo caer en la inconsciencia, al ver el moreno que su respirar era pausado recargo su mentó en la cabeza de ella mientras le acariciaba la espalda y se durmió con ella ya después vería que pasaba en todo el tiempo que estuvieran hay.


Miroku observaba con atención el comportamiento de Sesshomaru pudo ver por un momento que su mirar era triste, cuando observó la caja y el anillo que dejo su amiga, el ya se había percatado de que ese campo de protección que cubría al cachorro no era de su amiga si no de otra persona, mas se preguntaba de quien era, observo que Sango se iba acercar a Sesshomaru mas la sostuvo antes de que hiciera algo contra el.

- ¡Sango espera! No hagas nada esperemos el regreso de la señorita Kagome.

- ¡Como me puedes decir algo hací monje, que no viste acaso su mirada de dolor! Aunque aya tratado de ocultarla yo se muy bien que no esta nada bien, ¡ya fue suficiente, primero el maldito de Inuyasha y ahora su hermano! Ella nunca ha sido mala persona, y si por todo lo que ha pasado no ha suficiente para esos malditos el hacer sufrir a mi amiga, para mi si es suficiente por que no voy a permitir que la vuelvan a lastimar, y si a su familia no le duele ver lo que ha provocado el callar... a mi si me duele.. es como una hermana para mi y me a dado mucho, co..mo a.. otros -. Ya no pudo seguir hablando por que rompió en llanto abrazando al monje, Kohaku al ver el estado de su hermana se acerco a ella para abrazarla y que supiera que el estaba con ella también.

Las palabras de Sango, hicieron efecto en los padres de la azabache, sabían que estuvieron mal pero no podían hacer a un lado a Sara, Souta que escucho todo lo que dijo la amiga de su hermana vio duramente a sus padres, por lo que opto por salir de hay el sabia donde podría estar su hermana e iría con ella y la apoyaría en todo.

Miroku por su parte agradecía que hace meses Koga abandonara el castillo del contrario si hubiera presenciado lo que ellos, presentía que no estaría tranquilo y les hubiera armado un escándalo, por lo que por el momento trataría de consolar a Sango.

Días después apareció Souta de nuevo en el castillo, todos los sirvientes se encontraban en estado de shock pues no parecía que el príncipe se hubiera ido solo por unos días, si no que parecía que habían sido años, y en cuanto lo vieron sus padres se fueron con el a su despacho para platicar con el, ya que Sara había hecho de las suyas envenenando a sus tíos contra sus hijos, en cuanto llegaron al despacho cerraron para que nadie los molestará.

En cuanto quedaron frente a su hijo Rusk fue el primero en hablar -. Me podrías decir donde te habías metido.

- Eso es algo que no les incube padre.

- ¡Ese no es modo de responderle a tu padre Souta!

- Si lo es madre, y mas porque ninguno de los dos hablo con la verdad con mi hermana, prefirieron proteger a esa maldita zorra.

- !A TU PRIMA LA RESPETAS!

- ¡QUE DEMONIOS, YO NO PIENSO RESPETAR A QUIEN SE METE CON MI HERMANA, NO SOLO LE VASTO CON REVOLCARSE CON LA PAREJA DE KAGOME SI NO QUE TA BIEN POR SU CULPA ELLA...!

Una cachetada resonó por todo el castillo, Naomi por primera vez le había puesto la mano a su hijo - El problema es solo de ellos tu no sabes nada para hablar así de tu prima.

Souta se agarraba su mejilla golpeada sus ojos se tiñeron de rojo pero antes de que contestara una mano suave lo distrajo cuando volteo a encarar quien lo había interrumpido vio a su hermana que le sonreía tranquilizadora y que con la mirada le pedía que dejara que hablara ella con sus padres.

- Desconozco que les ha dicho mi prima para que la defiendan a capa y espada, pero Souta ha estado conmigo padres...- una segunda cachetada se oyó en el castillo y esta vez había sido contra Kagome su padre al ver que hablaba con tal tranquilidad, no pudo evitar explotar y mas al recordar lo que Sara le dijo y al percibir otro aroma en su hija que no pertenecía a Sesshomaru.

- ¡Como te atreves a venir a prestando a otro macho que no es el de tu compañero! YO NUNCA TE EDUQUÉ PARA QUE FUERAS UNA PUTA QUE CON EL PRIMERO QUE PASA TE HAN DES REVOLCANDO. ¡Ni se te ocurra negarlo tu prima se ha encargado de abrirnos los ojos en ustedes!.

Le dolieron las palabras de su padre mas que el golpe, escupió la sangre que tenia en el labio; parándose en toda su estatura junto a su hermano miro a su padre con lágrimas en los ojos negándose a dejarlas caer, y se enfrentaron ambas miradas zafiro.

- En primera yo no me revolcado con nadie padre, en segunda la única PUTA de esta familia es la estúpida que esta atrás de la puerta oyendo.

Sara al verse descubierta trato de huir cuando dio la vuelta se topo con un torso masculino en cuanto vio un hitoc blanco se le fue el color pero en cuanto subió su mirada y se topo con unos ojos zafiro con una mirada arrogante, sintió que se le humedecían las piernas, Bankotsu al percibir el olor picante de la excitación de la rubia, sonrió arrogante y en un descuido de Sara el moreno ya la había metido al estudio, salio de su ensoñación cuando vio al azabache de trenza larga, agarrar a su prima posesivamente de la cintura y agarrarle con cuidado la mejilla que tenia roja.

- ¡Pero que demonios! Sabes mi prima no es digna de confianza, pues mato a su primer cachorro por revolcarse con otro -. La rubia se sentía atraída por el oji azul, mas le dio celos el ver como se preocupa por la débil de su prima, pensó que lograría que la soltara y la alejará de el, mas la risa del moreno resonó por todo el despacho, causando que frunciera las cejas en desacuerdo -. ¿Que es lo que le causa gracia?

- Me causa gracia la estupidez que dices, aunque debo decirte que yo soy ese otro, y ella no se a acostado conmigo.. dejen me presentarme soy Bankotsu shichinintai líder de a quienes conocen como los 7 guerreros y guardián y compañero de Kagome - observó con atención las caras pálidas de los padres de la azabache y la cara roja de Sara -. Es un gusto conocernos por fin.

- ¡¿Como es posible eso tíos?! Ella no puede tener otro compañero el único que tiene es Sesshomaru-. Miraba a sus tíos para que le contestaran pero al ver que no pensaban contestarle se acerco a la azabache dispuesta a tener respuestas mas una mano la regreso a su lugar, furibunda se volteo a enfrentar a quien la sostenía para toparse con unos ojos dorados fríos haciéndola palidecer en un segundo-. ¡Sesshomaru!

– !Hum! Que pensabas hacer Sara - su mirada estudiaba a la rubia, su aroma había percibido el de Souta y al poco tiempo el de Kagome por lo que se encamino al despacho, en cuanto detecto un aroma que no soportaba tardo menos en llegar, pudo oír los gritos de Sara pidiendo explicaciones a los padres de la azabache, por lo que decidido entrar sin que nadie lo notara, su olfato percibió los nervios de Sara, cuando enfocó a la azabache sintió como su cuerpo le ardía al ver como el moreno la tenia agarrada de la cintura.

Sin percatarse nadie Sesshomaru tomo al azabache por el cuello, le cabreo el ver la sonrisa del oji azul y tomándolo desprevenido Bankotsu le dio un puñetazo en la mandíbula, liberándose así del oji dorado, recuperando la compostura Sesshomaru vio despectivamente a Bankotsu.

– Para ser una escoria insignificante tienes fuerza, sin embargo no me podrás ganar un humano débil.

– ¡Basta aquí nadie vino a pelear! Y padre que sea la ultima vez que nos pones la mano encima, ya veo que consideras mas a esa que a nosotros que somos de tu sangre - Souta se encontraba molesto, por lo que decidió revelar lo que descubrió mientras entrenaba con su hermana–. ¿Sabes quien fue el responsable de la muerte de mi hermana? - Kagome miro interrogante a su hermano al igual que todos los que se encontraban en esa habitación.

– ¿De que estas hablando Souta? Cuando murió tu hermana fue por una emboscada de los del sur contra tu hermana por rechazar al primogénito de Ryukotsusei.

– En unas cosas te equivocas padre...

– Souta tu naciste mucho después de que pasara eso, es imposible el que tu sepas...

– ¿Que yo sepa que alguien de esta familia traiciono a mi hermana? - interrumpió a su madre por que ya sabía lo que diría, Naomi abrió los ojos ante lo que dijo Souta y de inmediato percibió como los nervios de Sara crecían –. ¡Así es padres a quien tanto defienden su adorada sobrina fue quien traiciono a mi hermana! Si no me creen tiene una cicatriz Sara en el costado izquierdo en forma de x, Kagome me contó que el soldado que la apuñalo tenia esa herida.

Kagome se encontraba en shock, no podía creer hasta donde había sido capaz de llegar su prima y tratando de recordar fue como se le cayo aquella venda de sus ojos.

Flash back

Cuando la aprisionaron los soldados por la espalda vio como había herido a un soldado de su costado izquierdo al ver que tenia forma de x, le vino a la mente la imagen de su prima pero en seguida desecho ese pensamiento.

– ¡Ahora si dejaras de ser un maldito estorbo en mi vida - al momento no puso atención por que sintió como le atravesaba la espada en su abdomen.

Fin del flash back

– ¡Tu maldita zorra! ¡¿Como te atreviste?! ¡¿Cual es tu maldito problema conmigo?! - Kagome se acercaba amenazadora contra Sara ya la tenia hasta la madre con sus actos contra ella, desde chica aguanto los maltratos que tenia con ella pero ese había sido la gota que derramo el vaso –. ¡TE HE SOPORTADO TODOS TUS MALDITOS MALTRATOS POR QUE ERAS MI FAMILIA PERO ESO SE ACABO! - haciendo su látigo le destrozo el kimono en la parte izquierdo dejando así la marca al descubierto.

– ¡Maldita te hubieras quedado muerta, solo vienes a quitarme lo que ya he logrado! Te odio como no tienes idea y me alegro de que tu maldito bastardo se muriera, y volvería a traicionarte si así te quito para siempre de mi camino.

Los padres de la azabache quedaron mudos ante la confesión de la rubia. Nunca imaginaron cuanto odiaba su sobrina a su hija, ellos pensaban que solo eran celos y que con el tiempo se llevarían mejor, pero tristemente se han dado cuenta que no es así, Sesshomaru por su lado quería asesinar a Sara mas por el cachorro no lo hacia.

– ¡Maldita zorra con mi hijo no te metas! Dirás lo que quieras de mi pero de el no, una cualquiera como tu no debería de existir...- Antes de que atacara a Sara Bankotsu la agarro para evitar que cometiera un error que después lamentaría, mientras los demás veían como trataba el azabache de retener a la oji azul, Sara aprovecho la distracción para sacar de su kimono una daga y moviéndose antes de alguien se percatara le enterró la daga en el abdomen.

– ¡KAGOME! - El grito de los padres de la azabache y el aroma de sangre de ella hicieron que Sesshomaru tuviera un dejá-vu, antes de que hiciera algo Kagome se quito la daga antes de que Sara se alejara de ella de una cachetada la estampó contra la pared, el ambiente se hizo pesado y nadie se atrevía a decir algo, antes de que le acertará otro golpe a la rubia, el peliplata se interpuso haciendo retroceder a Kagome.

– ¡Sesshomaru tuve tanto miedo por el cachorro! - Tirándose a los brazos de el oji dorado la rubia sollozaba con el.

– Miko..- el timbre de voz de Sesshomaru tenia una amenaza.

– Ya veo...no se preocupe mi señor que no le haré nada a quien considera su pareja, como ya a tomado su decisión en una semana nos veremos - haciéndole una exagerada reverencia se retiro junto al moreno que no dudo en abrazarla y pegarla a su cuerpo y ante la mirada atónita de los demás menos Souta le dio un beso sencillo, separándose un poco de Bankotsu les soltó lo que había ido a decirles –. En una semana los veo a todos y preparen se para recibir al hijo de Sara ya que por ordenes mayores su primogénito sera presentado ante todos. Y felicidades padres hay tienen a su preciada sobrina intacta.

– ¡Hijos no se vallan esperen! - Naomi trato de alcanzar a sus hijos pero ya era tarde se habían ido –. ¿Rusk que hemos hecho?

– Juzgamos sin saber la realidad y nos toca pagar por nuestro error, nunca los habíamos visto decepcionados de nosotros -. La mirada arrepentida no paso desapercibida para Sesshomaru que observaba todo, volteo para ver a Sara, y por primera vez detallo de su vientre crecido, y entendió que estaban sus astros acelerando el embarazo de la rubia, sin saber los verdaderos motivos.

– Andando - Sara no quería ir con el pero al ver que sus tíos la miraban duramente no le quedo mas opción que ir con el, antes de llegar a la recámara que ocupaba la rubia capto algo distinto en el aire, y eso era el que solo estaban los aromas de sus suegros y de Kikio por lo que le dio un ataque de pavor, causando así que el cachorro llamara a su padre al sentir peligro, antes de que se desmayara ya estaba siendo cargada por un guardia rumbo a su habitación, dejando el guardia a la rubia se retiro dejando al oji dorado con ella.

"Ya estas arrepentido, ja pero por si no te has percatado no están los amigos de la miko, ni los cachorros." " Ya lo sabia Yako, en cuanto se fueron ellos su aroma desapareció." " Oh entonces si viste la marca de mi hembra." "Habla de una vez Yako no estoy para juegos." "Muy bien, nuestra hembra posee una marca igual a la que ese que tu llamaste humano posee en la frente, que es una marca de cortejo, te advertí pero no quisiste escuchar te enredaste con esa...y ahora pagaras tus actos." "Nuestra marca es imposible de quitar, la miko siempre sera mía." " Por lo visto tanto cojer a tu puta te afecto el cerebro, pero no es imposible quitarla." "Yako habla de una vez." - al no tener respuesta salio rumbo a su habilitación donde al entrar una yokai lo esperaba desnuda.