Twilight no me pertenece, es todo obra y creación de Stephanie Meyer, esto es sin fines de lucro
Capítulo Diez
Mordida
Miré a Victoria aterrorizada, trataba de ganar algo de tiempo para que Alice viera esta situación y llegaran, y salvaran a Tom. Retrocedí, intentando llegar hasta la puerta y salir de la casa. Pero Victoria vio mis intenciones y me agarró del brazo para tirarme hasta la cocina. Me estrellé fuertemente contra la mesa, perdiendo el aliento. En un segundo estaba junto a mí. Tiró de mis cabellos hacia atrás mientras empujabami cuerpo hacia la mesa. Lancé un gemido de dolor mientras sentía cómo mi cuello se estiraba. Sentí el gélido aliento sobre mi espalda y hombro.
- No puedo creer, que sido tan fácil. Te he esperado por mucho tiempo.
- Lo sé.- le dije con un hilo de voz, tratando de ganar tiempo para que Edward llegara.
- Ahora tu querido Edward sufrirá lo mismo que yo al perder a su pareja.
- ¿Mamá?- la voz de Tom, nos alertó. Sudé frío. Sólo pude rogar que no bajara.
- ¿Familia?- preguntó retóricamente Victoria.
- Es mi hijo, Edward no tiene nada que ver en esto, déjalo en paz.
- ¿Tu hijo? Esto es divino- dijo con su voz goteante de sarcasmo.
- Por favor- le rogué.
- Tranquila, él te acompañará en breves momentos.- acercó su boca a mi cuello.
- ¡NOOOOO!- grité mientras sentía como sus colmillos perforaban mi piel.
Sentí un gruñido provenir de atrás de nosotros. Bruscamente me encontré separada de Victoria, mientras yo caía sin fuerzas hasta el piso de la cocina. Las voces comenzaban a perderse en mi mente, un intenso dolor recorrió mi cuello, como si me quemaran, era la misma sensación que años atrás había tendido cuando James me mordió. No la recordaba tan dolorosa. Grité de dolor hasta que sentí los llantos de Tom. Abrí los ojos buscándolo. Estaba en los brazos de Alice, mientras lloraba desconsolado. Sentí como me alzaban y me hablaban algo, no logré distinguir qué. Reuní el último aliento para decir:
- Cuiden a Tom. Díganle a Edward que lo amo.
Luego de eso. Oscuridad.
Sentía cómo su pequeño cuerpo se estremecía con sollozos mientras yo sólo podía acariciar su cabeza, sin saber cómo aliviar su dolor, ni siquiera podía detener el mío, postergarlo para ayudar a quien derramaba lágrimas que yo ya no tenía permitido llorar. La culpa invadía mi cuerpo en ondas que hacían que tiritara tanto como el pequeño que sostenía.
La noche se había instalado largo rato atrás, no que yo sintiera el paso del tiempo. Nunca lo hacía. Era inmortal después de todo. Tom y yo habíamos estado toda la tarde abrazados, mirando la televisión sin mirarla, consolándonos mutuamente. Me percaté del tiempo que había transcurrido cuando escuche la respiración suave y el tranquilo palpitar del corazón de mi hijo. MI HIJO.
Lo miré detenidamente, los rastros de llanto era aún visible en sus mejillas, su cuerpecito caliente, arropado baja una manta polar, desmadejado entre mis brazos, totalmente dependiente de mí.
Alguna vez creí que no podría existir razón más poderosa para vivir que Bella, pero ella misma se encargó de demostrarme lo contrario. Mi pequeño ángel me había dado tanto… y yo la condenéa un infierno eterno. Por no ser lo suficientemente rápido. La parte más egoísta de mí me decía que, al menos, ya no estaría vagando por la eternidad en soledad.
Dejé con máximo cuidado a mi hijo en la cama, bien arropado y deposité un suave beso en su frente antes de salir de la habitación. Bajé con la rapidez que sólo los de mi tipo podíamos poseer, quedé congelado al ver la cocina, al recordar cómo, había fallado…
Sentí a Alice tensarse junto a mí, habíamos decido ir los dos a ver a Bella y Tom, como sorpresa. Miré a Alice conteniendo el aliento y lo vi: Victoria, Bella, Tom…
Corrí tan rápido como mis pies me lo permitieron, mi, hasta hace poco muerto corazón latía desbocado. Estaba desesperado, sabía que a esta altura, Bella debía estar a punto de encontrarse con Victoria.
Al llegar a la casa, no me detuve hasta encontrarme en al cocina, aquella maldita cocina. Estaba Victoria agazapada contra Bella, sentí como su corazón latía desbocado y el olor más delicioso llenó mis pulmones y paralizó mi corazón: SU SANGRE. Lancé a Victoria lejos y noté como Bella caía al piso desvanecida, como muerta. La ira brotó por si sola, en segundos estaba contra ella mis dientes a escasos centímetros de su rostro. Rugí encolerizado.
- Edward- sentí que llamaba Alice- Ve por Tom, el debe estar preocupado. Carlisle ya está aquí. Emmett y Jasper se encargaran de Victoria, ve a tranquilizar a Tom- Yo sabía que tenía razón, pero ni cerebro y mi corazón demandaban que hiciera sufrir a Victoria, que le quitara esa burlesca sonrisa de la boca. Apreté sus brazos y se los tiré hacia atrás, dislocándoselos ambos. No deseaba matarla tan pronto, pero sí que sufriera el mismo dolor que Bella sintió. Me alejé de ella, y miré a Bella:
- Oh, Dios… Bella, mi amor- el dolor de verla tan pálida, cadavérica. Muerta.
- Tranquilo, Edward, ve por Thomas- me dijo Carlisle.
- ¿Sanará? ¿Podrás salvarla?- le pregunté completamente desesperado.
- Ve por Thomas- Dijo con voz autoritaria, quería obligarlo a que contestara, pero…
- ¿Mamá?- la voz de Tom me saco de mis oscuros pensamientos. Me encaminé a su encuentro.
Sentí como mi celular vibraba y lo miré desganado. Llamaba Alice. No quería contestar, estaba seguro que sería sólo para decirme aquello que tanto temía escuchar. Sin embargo me acerqué el teléfono al oído y apreté el botón.
- ¿Edward?- la voz preocupada de Alice me llegó.
- ¿Qué ocurre?
- Mañana es el funeral… Estábamos pensando que tal vez deberías sacar a Tom de la ciudad… Un viaje solos los dos por un par de días les vendría bien, hasta que Bella…
- Lo sé. También había pensado en eso.
- ¿Cómo está?
- Duerme, creo que más tranquilo… ¿Debo decirle que mejorará?
- …- la voz de Carlisle me llegó de pronto-dile que todo estará bien.
- Pero ella…- me interrumpió.
- Haremos que resista las ansias de beber su sangre… No dejaremos a un hijo sin su madre, ni a una madre sin su hijo.
- Bien… supongo que compraron los pasajes
- Supones bien, mañana a las 10 de la mañana. Destino Disney World - Suspiré y acepté luego corté la comunicación y me perdí en mis pensamientos y recuerdos.
Estaba en un restaurant con Tom, tratando de distraerlo de Bella. Todos estábamos preocupados y su hijo se negaba a comer lo que no hiciera su madre. Le convencí diciendo lo lindo que se iba a ver para cuando Bella lo mirara de nuevo… si es que lo hacía. Mi celular sonó y contesté ansioso.
- ¿Si?
- No pudimos hacer nada, para cuando llegamos la ponzoña ya había invadido gran parte de su organismo, no fue posible extraérselo. Está pasando por el proceso de transformación ahora.- Cerré mis ojos para que Tom no viera el sufrimiento en ellos. Había fallado, le había fallado a Bella.- ¿Edward?
- ¿Si?
- Dile que se mejorará.
Isabella Swan
Amada Hija
Estimada compañera
Amorosa madre
Nunca te olvidaremos
Aún tenía que releer lo que decía el epitafio para estar seguro de que las lágrimas no me engañaban, de que esto no era una cruel broma y de que ella…
Traté de acallar los sollozos que ansiaban salir de mi pecho, enterré su cabeza en el firme de pecho de mi novio. Sabía que sin él, este amargo trago habría sido imposible de pasar.
Escuchaba las palabras del sacerdote sin prestar mayor atención concentrado como estaba en no desarmarme una vez más, sentía como la madre Bella lloraba desconsolada y por el rabillo del ojo logré distinguir a unas personas viendo todo desde una respetable distancia, todos ellos eran hermosos, y quedé durante un segundo cautivado por su belleza. Hasta que escuché las últimas palabras de Reneé. Eran palabras sentidas y de dolor, de pérdida.
También yo había perdido a mi más grande amiga, y ni siquiera pudieron hacer las paces. Eso era lo que más dolía. Nunca pude decirle lo mucho que la quería y que a pesar de todo, la apoyaba en todo. Nunca pude decirle que se iba a vivir con mi novio. Que éramos felices, nunca le dije lo mucho que me alegraba que estuviera con Edward, nunca pudo decirle muchas cosas… y ya era muy tarde.
Sentí un pequeño apretón en mi mano y alcé la vista para toparme con la de Mike.
- ¿Estás bien, Josh?- me preguntó. Vi sus ojos llenos de duda y preocupación por mí. Lo amé profundamente por eso.
- Sí.- le dije esbozando una sonrisa- sé que desde donde sea que esté, es feliz por mí.- me volteé una última vez para ver la fría lápida y murmuré- Te amo, amiga. Hasta siempre.
Continuará…
Hola a todas!!
Lamento la tardanza, el tiempo se me hizo escazo, epro ya estoy aqui, y con noticias!!
nos acercamos al final!!
en dos chaps más y estamos listos!!
un beso
nos vemos en la prox
