Clark había recorrido ya tantas veces el pasillo, que creía que acabaría haciendo un agujero en el suelo. Estaba sólo, nadie había llegado todavía y eso lo ponía más nervioso todavía. Si Chloe estuviera ya allí, su madre hubiera llegado desde Washington, incluso teniendo Lois cerca, que no dejara de hablarle por los nervios, también le hubiera hecho sentir mejor.
Oliver había empezado a sentir dolores al comenzar la madrugada, pero no era la primera vez que se sentía mal desde que había pasado de los ochos meses de embarazado, por lo que pensaron que no era nada raro, dadas las circunstancias.
"No puedo dormir." Dijo Oliver cuando realmente quería decir que le dolía demasiado como para conciliar el sueño.
Se mordió el labio para no gritar por el dolor en el vientre. Tenía miedo, no lo iba a negar, pero tampoco se lo iba a decir a Clark para que este se asustara. Aquello no podía significar que los bebés fueran a nacer ya, no estaba preparado. No sabía si lo estaría en algún momento, pero desde luego no lo estaba todavía.
"¿Te traigo una pastillas? Las últimas que te recetó Emil te sentaron muy bien." Clark abrazo el cuerpo de su compañero y al hacerlo se dio cuenta que estaba temblando. "¿Estás bien?"
"Si…" Dudó, justo lo que Clark necesitaba para asegurarse que las cosas no marchaban bien. Ahora ya no podía mentirle por más tiempo. "No, es que me duele. Seguro que no es nada, pero me duele."
Clark se incorporó nervioso. "¿Por qué no me lo has dicho antes? Estamos juntos en esto, son nuestros hijos y si te ocurre algo a ti y no me dices." Se tumbó junto a Oliver y apoyó la cabeza con cuidado sobre el abultado vientre de su compañero.
Otra gente no tenía la misma percepción que él de sus hijos en el vientre materno, pero él podía escuchar perfectamente los dos corazoncitos latiendo con fuerza allí dentro y podía imaginarse las figuras de sus niños que en pocos días habrían nacido. Sonaban con fuerza, desde luego eran hijos de los dos, pensó Clark sonriendo.
"Si te ocurre algo porque no te atreves a decírmelo, creo que me moriría."
La mano de Oliver acarició el cabello negro de Clark. Estaba cansado y necesitaba dormir, pero el dolor no se lo iba a permitir.
"Tal vez podrías llamar a Emil y ver si todo va bien." La tranquilidad con la que había hablado antes, se fue apagando poco a poco en la garganta de Oliver, ya no podía esconderlo más, Clark lo estaba leyendo en su rostro, en el contacto de su mano temblorosa y en lo mucho que le costaba hablar sin estremecerse de miedo. "Por precaución nada más."
"¿Tan mal estás?"
"Lo peor de todo esto es que," Oliver esperó a que la punzada de dolor desapareciera antes de seguir hablando. Aquello debía haber sido una contracción, si es que en su caso también se podía denominar así. "No lo se. No se lo que está bien o como saber que no funciona. Sólo que duele."
"Tal vez eso signifique que los niños van a nacer."
Hasta ese momento, incluso mientras esperaban la llegada del doctor y a pesar de los dolores que sentía Oliver; los dos estaban emocionados por la idea de que por fin iban a tener a sus niños con ellos.
"¿Te imaginas?" Le susurraba sin parar Clark a su compañero para hacerle sentir mejor in intentar que el dolor desapareciera un poco. "He soñado muchas veces con los niños y se que van a se preciosos. Espero que tengan tus ojos." Le acarició la mejilla y le besó en los labios.
"Y yo espero que aprendan a volar antes que su padre, aunque visto lo visto no creo que eso vaya a ser un problema para ellos." Los dos sonrieron y Oliver apretó con fuerza la mano de Clark cuando llegó la siguiente punzada.
Clark pensó que tal vez en ese preciso momento, cuando comenzó el gran dolor para Oliver y la llegada del doctor, había empezado su pesadilla. Hasta ese momento todo era pensar en el maravilloso futuro que tendrían todos juntos, pero a partir de ahí, no podía dejar de pensar que haría si se quedaba solo con los dos niños.
Emil había dicho que era el momento de ir al hospital, que ya había reservado un quirófano apartado para poder pasar desapercibidos y que nadie les molestara.
"¿Está todo bien?" Le preguntó Clark, pero el doctor no le respondió, por lo que Clark supuso que la respuesta era negativa. "¿Puedes hacerlo verdad? Puedes traer a los niños al mundo y salvar a Oliver, dijiste…"
"Clark." El médico dejó a Oliver tras haberle sedado, esperando a que llegara la ambulancia que los llevara al hospital. "No estás ayudando. Mira no estoy preparado para hacer esto, nadie lo está porque estas cosas no ocurren, así que lo que necesito es que estés lo más tranquilo posible y que calmes a Oliver cuando se despierte en el hospital.
"Eso quiere decir…"
"Eso quiere decir que necesito que te calmes. ¿Por qué no llamas a tu madre y a Chloe y les dices que acudan al hospital? No deberías estar solo en estos momentos." Aquello no le había sonado nada bien, pero como había dicho el doctor, no era el momento de perder los nervios, Oliver le necesitaba.
Desde que Oliver había entrado en el hospital, no lo había vuelto a ver, se lo habían llevado rodeado de enfermeros, Emil le había dicho que todos eran de confianza y Clark le creyó sin dudar.
La puerta del pasillo se abrió de golpe y su madre, Chloe y Lois entraron casi a la carrera. Las tres le abrazaron y él estuvo a punto de dejarlas sin respiración.
"¿Cómo va todo?"
Clark no supo que contestar, por lo que se quedo callado y se sentó en una de las sillas duras del pasillo.
"Seguro que todo va bien." Como siempre Chloe era la más positiva, la que encontraba el lado bueno de todo. Sabía como animar a Clark, después de tantos años juntos, ya era toda una experta en eso. "Oliver es todo un luchador, después de todo por lo que habéis pasado estos años, no se va a rendir tan fácilmente."
"Lo se, pero aún así."
"Clark." Las manos de su madre cubriendo las suyas y su mirada siempre tan tierna, estuvieron a punto de hacerle llorar, pero cuando le abrazó, se sintió reconfortado en lugar de más asustado.
"El problema es que no se nada desde hace horas y eso no me gusta. Necesito que alguien me diga algo, si bien o si mal, pero necesito saber algo ya."
Como si le hubieran escuchado desde el interior del quirófano, el Doctor salió de la sala y fue hasta Clark. Después de tantas horas se le veía realmente cansado, pero para tranquilidad de Clark no parecía traerle malas noticias.
Clark se levantó casi de un salto, con la respiración acelerada esperando saber algo por fin. "Oliver está bien y los niños también, todo ha salido bien." Todos respiraron aliviados, pero todavía parecía haber una sombra de preocupación en la mirada de Emil.
"¿Qué ocurre doctor?"
"No es nada grave en realidad siempre y cuando Oliver descanse mucho durante un mes más o menos."
"¿Un mes? Es no me parece que sea de que todo haya ido bien." Martha tomó con fuerza la mano de su hijo para tranquilizarle. "Lo siento, estoy muy nervioso eso es todo."
"Oliver está bien, pero está agotado, teniendo en cuenta por lo que su cuerpo a pasado hoy y estos últimos meses. Pero con mucho reposo y tranquilidad estará bien." Clark sonrió, no es que la tranquilidad formara parte de su vida habitualmente, pero el bien de Oliver haría todo lo necesario.
"Podemos entrar a verlos."
"Será mejor que lo hagas tu sólo, a Oliver no le conviene que haya mucha gente a su alrededor ahora." Clark les dijo que esperaran fuera, aunque por mucho que fuera a tardar ellas no pensaban dejarlo solo cuando saliera.
La habitación era completamente blanca y pese a que era bastante grande, tan sólo había una cama y dos cunas. No pudo evitar sonreír, aunque todavía no veía a los bebés. Oliver estaba en la cama, pese a se de tez blanca normalmente, ahora estaba mucho más pálido que de costumbre y eso asustó a Clark por un momento; pero se dio cuenta que Oliver respiraba con normalidad.
Se acercó por fin a la cama y se sentó en el borde para no molestar a su compañero, que acababa de abrir los ojos por fin.
"Hola." Jamás lo había escuchado hablar así, en otras circunstancias pensaría que estaba herido, pero ahora se daba cuenta, al ver la bonita sonrisa en su rostro, que pese a estar agotado, estaba muy feliz.
"¿Cómo estás?"
"Creo que no voy a volver a ver de la misma forma ninguna batalla a partir de ahora." Clark le besó en los labios, pero al escuchar un ruidito proveniente de una de las cunas, sonrió otra vez y se separó.
"Oh dios mío, no me lo puedo creer."
"Ella es Lora, tiene tus ojos azules y ha sonreído un momento y creído que eras tu."
"Mira que te pones tonto." Pero Clark estaba pensando justo lo mismo, ese bebé era el más bonito que hubiera visto en toda su vida. Acercó una de sus enormes manos para acariciar la mejilla de la niña y esta bostezó entreabriendo los ojos.
"Hola pequeña Lora."
Se acercó a la otra cuna, mientras observaba a Oliver mirarle con devoción al mismo tiempo que agotamiento.
"El es Jonathan. En cuanto estaba fuera se ha puesto a llorar como un descosido." Clark sonrió mirando al niño dormido.
"Jonathan… tu abuelo estaría muy orgulloso de ti." Escuchó un ruido y vio que Oliver trataba de levantarse. "Hey, hey, ¿donde vas?" No tuvo que usar mucha fuerza para tumbarle de nuevo. "¿No te ha dicho el médico que tienes que descansar?"
"Entonces abrázame tu." Clark se tumbó junto a él en la amplia cama y rodeó su cuerpo con ternura.
Le besó en la frente. "Te quiero." Terminó susurrándole al oído, mientras lo escuchaba suspirar. Un minuto más tarde, rendido y agotado, Oliver se quedaba dormido.
