Cap 9. Frustrado

Ron

Trastabille un poco, casi di a la cara del retrato del Ministro Canadiense, Tina Duran me detuvo de un jalón, estaba molesta, yo debía llegar antes y por una vez creí que las cosas me saldrían bien, eso supuse. Tina me dio un golpe en la espalda con uno de los sobres que tenía en la mano, tampoco era para tanto, solo me había demorado…unas ocho horas y avise.

-Nos permite un segundo secretario- diría ella con esa sonrisa encantadora que ponía a dudar-

-No se demore, les espero en mi oficina…ah, y le pido Sr., Weasley que cuando se le solicite, se presente a la brevedad. Los tiempos no están para…escapadas.- miro algo que yo no veía, tenía una resaca espantosa y las ganas de vomitar eran muchas.

Solo salió, corrí al baño, estaba con la panza revuelta, Tina debía tener ese ceño fruncido y meneaba la cabeza, como me exasperaba que lo hiciera, me recordaba…me recordaba a Hermione cuando me reprendía como si fuese su hijo. Me tendió una toalla húmeda para refrescarme un poco, y un poco de esa pócima que le veía a ella beber cuando regresaba de una de sus fiestas.

-Bébelo todo.

-Wuacala…esto sabe a orín de duende.

-¡Mejor…te lo mereces!, te mande la lechuza, carajo Weasley, nos pones en una situación bastante compleja…

-No grites Hermione…me duele la cabeza- me tendí en el piso, se monto encima de mí y me apretó la boca-¡Oh, Cálmate, ya, me confundí!

-Ahh te arreglaste con tu mujer…pero eso no es justificación Weasley. - me incorpore molesto-Al menos te la pasaste de fabula…por lo visto. Mira, ahora te concentras, quieren quitarnos el caso.

-¡¿Qué?...no…eso si que no, hemos trabajado mucho en él!, que no me coja en el aire Tina, que no me coja.

-¿Ya lo hiciste tu, que no?- me arreglaba el traje y la capa cuando ella me paro- espera, deja te quito esa pelusa, como se te cae el cabello, deberías usar un producto para que…-se quedo callada un momento, yo tomaba mi carpeta-

-Listo, vamos con el Ministro…-me gire al ver que ella estaba en medio de la estancia observando algo minuciosamente-¿Qué sucede?

-¿Dónde demonios estabas?- murmuro apenas, jalándome la capa de Auror- mira no soy idiota, esas hebras de cabello no son tuyas…¿qué es lo que tienes en el cuello?.

-¿De qué hablas?, y no me golpes, ya te pareces a mi mujer- dije un tanto molesto, fui a verme al espejo- maldición- rumie, tenia tremendo chupete, me moleste aun más- Ginny- murmure para mi, Tina me veía con detenimiento.

-No estuviste con tu esposa…no, ni me contestes, eso es más que obvió.

-No digas tonterías Tina- pero no la mire, tenía esa expresión de Auror en la sala de detención.

-No creí que te fueran tan mal las cosas.

-¡Las cosas no van mal!- arrugo más el ceño- mira Tina, te juro que esta cruda no se me fue del todo y no quiero a otros Aurores husmeando en lo que tanto nos ha costado. Solo estuve en casa, con mí…Familia, eso es todo.

-Tú te traes algo mas…seguro.

-Lo que va a ser seguro Tina, es que me voy a encabronar si sigues insistiendo.

Me sentí mal al hablarle así, ella no tenía la culpa de las estupideces que yo hacía solito. Antes de entrar le pare.

-¿Me vas a invitar a almorzar?, ya sabes…la cruda.- entrecerró sus ojos y después soltó la risotada.

-Jajajajajaja, que cínico Weasley…todavía pretendes que después de que me han despertado de madrugada, que he entretenido a ese tío que parece que me quiere coger en la sala de detenciones, de traer tus papeles y darte de "mi pócima especial"…aun me dices que pagare Yo…jajajaja…olvídalo pelirrojo…el almuerzo va por tu cuenta y me dices quien es la tía que te hizo olvidar al mismo Ministro.

Esa ventaja tenia con ella, era como uno, pero en el cuerpo equivocado, que ella decía que no, "ni loca traería un equipo como el vuestro…es mucho mejor lo que tengo". Entramos con el disgusto olvidado, para entrar a otro.

-Tomen asiento, Srita Duran, Sr, Weasley…le esperamos desde anoche, ha sucedido de nueva cuenta, una mujer afroamericana de veinticinco años aproximadamente, complexión delgada, sangre pura, esto se complica Sr., Weasley, deberemos solicitar la presencia de la brigada especial, su amigo el Sr, Potter tendrá que ayudar en la investigación.

Se me hizo un retorcijón en las tripas de escuchar el nombre de Harry. Respire para contenerme y responder lo más sensato que podía.

-Evaluaremos las condiciones secretario e informare al departamento, esto ya es un caso multirracial y el fundamento es claro, brujas sobresalientes en distintas ramas, de sangre pura, otro factor que no había sido dado…

-¿Tiene parentesco entre las víctimas?-pregunto el Ministro desde su retrato.

-No, pero dimos con un dato curioso, mire-respondió mi compañera.- en eso trabajamos toda la madrugada- me guiño un ojo- Weasley mira he sacado ese dato que nos servirá tener una idea más real. - me lo tendió y comencé a leer-

-Registros del año 1981…sangre pura, y de familias mágicas antiguas…a ver, Jhonson, Black, Malfoy, Prewett, ¡¿Prewett?!-Tina asomo a su lista.- el apellido de mi madre de soltera era Prewett.

-Oh…no lo sabía, pero no serán los únicos…¿No son todos hombres?

-No…el señor Weasley, tiene una hermana…¿la menor no es así?- asentí con el pecho desbocado, me levante y di vueltas , me sentía mareado.

-Ginny…Gin- acalle apenas se me agito el piso y me detuve de la pared cercana, un presentimiento asomo en mis venas.

-Weasley…concéntrate.

- Necesito información del libro de nacimientos mágicos de este año, y las familias que descienden de las mencionadas, secretario, llame al escuadrón de seguridad, deberemos decidir la guardia de lo que arroje la lista.

Fue una semana cansada y con huecos entre los datos, hasta que fui formando un rompecabezas, se vinculaba un trazo irregular entre las primeras víctimas y las desaparecidas, indagamos a fondo y la verdad estaba saliendo a la luz, la leyenda Deray, y eso me causaría un escalofrió. Yo había estado con Ginny una semana antes, todo podría haber cambiado, me maldije por mi propia debilidad.

Ginny era estéril tal como lo dijera Pablo, pero sabíamos que esa leyenda se refería a nosotros, y podría desestabilizar lo resguardado. No se daban por vencidos, la seña en el vientre, la garra las marcaba, eliminándolas, buscando a una sola. Temiendo el fruto de esta y el aire se me hizo poco para controlarlo.

-Weasley, debemos informar esto y alertar a la comunidad mágica.

-Necesito ir a corroborar un hecho, necesito cuarenta y ocho horas, comprenda, debemos estar seguros.

-No podre detener la respuesta, me presiona el Ministerio Internacional.

-Lo sé…pero aquí figura mi hermana.

-Cuarenta y ocho horas no más. Vaya y haga lo que sea necesario.

-Anda, vete. Yo seguiré buscando entre los informes- yo comencé a ponerme muy nervioso, quería salir corriendo de ahí- Ron…cálmate, seguro que no tiene que ver con tu hermana.

-Eso espero. -Más algo me decía que no sería de esa manera-

Tome un traslador, el secretario me cedió el personal de su distrito, saque con prisas el papel donde anote la dirección de Ginny, nadie ajeno a George habían estado ahí, la desesperación hace cometer locuras. Aparecí en medio de la calle a las tres de la mañana, un auto freno de pronto al verme ahí plantado, tocando la bocina y rechinando las llantas, con los nervios a flote me moví, el guarda de Ginn no aparecería hasta la mañana, no podía tocar a una casa ajena a esas horas. Use mi varita

-Alohomora…-click.

-Miau….miau…- un condenado gato maulló cuando entraba y me hizo brincar-

-¡Maldito gato…aléjate!.-tenia veinte segundos para desactivar la alarma muggle, por suerte era una que conocía, ensamble general.

Recordando a George, el departamento de Ginny estaba pasando el pasillo de la cochera, una escalerita de caracol se miraba al dar la vuelta y la terracita que servía de tendido, vi ropa en esta moverse con el aire.

-Alohomora…-nada, tenía un hechizo indetectable, repetí este y digitalice una fecha, el nacimiento de James- click…Lumus.

Entre sigilosamente, el piso era pequeño, con lo básico, un sofá de dos plazas frente a una mesita y un televisor, el comedor redondo de cuatro plazas de madera rustica y una vitrina. Al fondo una puerta que estaba abierta, la habitación de Ginny. Temía tantas cosas, que al verla dormir desparramada con una almohada entre sus brazos, con el camisón a medio muslo y su cabellera suelta me dieron ganas de llorar y el coraje que sentía por ella, por mí…en esos instantes desapareció. Me acerque a su cama y sin aviso la abrace, ella se despertó sobresaltada.

-¡¿Qué?!...¡¿Ron?!, ¡Merlín, que haces aquí, que demonios sucede contigo!- encendió la lamparilla-¿Por qué lloras?...¡¿es James?!

-No Gin…oh cuanto sufriría si te pasara algo…si te perdiera- la abrace, la bese sin esperar respuesta-

-¿Qué dices?...Ron, porque lloras entonces, cálmate… ¿Cómo entraste a mi casa, como sabias la dirección?-pero así como nacía ese amor por ella, así estallaba sin poder controlarme-

-¡Trasculque tus cosas la otra vez y vi un recibo, gracias al cielo lo hice o me volvería loco!

-¡¿Revisaste mis cosas? Con que derecho!.

-¡Con el que me da!

Ginny

(Escuchar: Cuatro segundos, de Amaia)

Me había pegado el susto de mi vida, aun mi corazón no se reponía de la impresión. Pero eso de que trasculcara mis cosas, me molesto.

-¡¿Con el que te da qué?!, ¿no dejaste bien claro que había sido un error?

-¡Ya te dije que no lo dije por eso, aunque debí decirlo por eso!

-¡No me vienes a gritar a mi casa, así que te me largas pero ya!

-¡¿Quieres que me largue?-asentí, el teléfono móvil de mi buro comenzó a sonar y el giro a verlo.

-¡Ni se te ocurra tomarlo!- le apunte con mi varita- ¡accio teléfono móvil!- el avanzo con los puños cerrados y con ese gesto de que estaba cabreado.

-¿Quién demonios…-aspiro fuerte- te llama a esta hora?

-¡Que te importa!- comenzamos a rodear la mesita que servía de comedor, no tenía nada que ocultarle de hecho, pero no sé, es quizá reacción natural en ponerlo detrás de mi espalda, y eso le provoco aun más-

-¡¿Qué me estas ocultando?!

-¡Nada!

-Entonces…dámelo.

-No…

-¡que me lo des!

-¡Que no!-Cuando quise correr al baño, me cogió con agilidad, me arrebato el aparato.

-Malfoy…- me soltó, le vi de verdad cabreado conmigo, bufaba.- ese hijo de su chingada me la paga. Le parto su madre.

Dio vuelta a irse y sin esperar nada, ni a que activaría mis protecciones se apareció. Un sonido estruendoso y el sobresalto de mi casera y vecinos pusieron la madrugada en movimiento. Mire mis cosas que tanto me habían costado trabajo y le prendí fuego a lo primero que se cruzo en mi vista para justificar. Sería mejor que no me vieran ahí, me aparecí cuando unos pasos agitados subían las escaleras.

Tenía frio cuando atravesé una calle conocida, las luces de la casa estaban encendidas y Luna llamaba a controlarse a los que derrumbaban cosas a su paso. Entre jadeante.

-¡¿Qué sucede?, quien es ese hombre Draco!-pregunto la rubia al ver como Ron tumbaba a Draco a una esquina, al querer ayudarle a levantar, Draco saco su varita y apuntándole a Ron lo estampo en la vitrina del siglo XV , herencia familiar.

-¡Basta Ron, baja tu varita!- le apunte ante su asombro por no defenderle.-B-a-j-a t-u v-a-r-i-t-a ahora, hasta que lo hizo, rumiando desde luego, se percato en la escurridiza rubia que sujetaba a Draco que estaba rojo y a punto de olvidarse quien era ella y quitarla de encima.

-¡¿Luna?!- exclamo Ron, ella parpadeo, y se giro de a poco, parecía a punto de desmayarse cuando pestañeo tantas veces que sentí su airecillo, y por su expresión Draco temió lo que vendría.

-R…ro…¡Ron Weasley!… ¡¿ahhhh donde estoy?!

-Luna…espera…- ella giro a ver a ese alto rubio y dio un respingo alto y un gritito se escapo- amor…espera…

-Dra…Draco Ma…¡MALFOY!...¡tú eres Draco Malfoy!, Ginny ¡¿Qué hace Draco aquí?!

-Es tu esposo Luna- sus ojos azules se abrieron, tal fue su impresión, (la misma sería peor si fuese ella) que se desmayo. Draco entonces se puso histérico, y lanzo hechizos contra quien había venido a derrumbar su Mundo.

-¡van a despertar a los niños, Ron baja esa maldita varita, y tu también Draco!- exclame petrificándolos-

Así se quedaron, con esas miradas de muerte uno en el otro. Fui con Luna, quien despertó.

-¡Ahhh, ya decía yo que estaba soñando!, hay Gin, si supieras el sueño tan escabroso que he tenido, te morías de risa- me dijo aliviada, yo me sentí un poco mejor de que ella me reconociera como antes, pero entonces debía decirle que ni era un sueño ni le causaría tanta risa, porque yo misma sabia que ella estaba perdida por ese rubio estirado.

-Luna. No es un sueño, en verdad estas casada con Malfoy, pero será mejor que él te lo explique.

-Ja…estas bromeando ¿cierto?- negué- ¡por las barbas de Merlín…enloquecí!

-Y de varias maneras Lunita, de varias maneras.

Saque arrastrando a Ron de la casa, no sin antes poner todo en su lugar, Luna me pedía con terror que no la dejara ahí, pero contra pronósticos, Draco le hablo con mesura, ella comenzó a sanarle las heridas, que el rubio ladino se quejaba de más. Quedamos en vernos por la mañana en el laboratorio. Ni se acordó lo que tenía que decirme con su llamada. No, podía que Luna corriera antes de conocer a esos hermosos gemelos hijos de ambos.

-Te apareces a mi casa si en definitiva comprobamos que ese hurón te hechizo para que te casaras con el Lunita- le dije en un abrazo que ella solo palmeo- pero sabes, nunca te he visto más feliz.

-Veras lo mala que eres…dejarme aquí…con ese.

-Luna, si te contara lo que llegue a verles hacer.

-¿en serio?...vaya… ¿Quién lo dijera, no?

Iba serie, molesta , no…rabiosa con ese pelirrojo tan…tan…¡tan Ron!. Le dije que ni hablara, que ni respirara si pudiese. Ahora tenía que explicar a mi casera. Lo tome de la mano de mala gana y aparecí con él en los limites, unas calles adelante.

-¡Dios bendito!, que bueno que no estabas en tu piso Ginny!- dijeron al vernos llegar, solté de la mano a Ron, pero este me la cogió.- los bomberos llegaron, y me asuste no verte…ah…no vienes sola.

-No…este, el es…Ro…Charly, mi hermano. Fui a recogerle a la estación.

-Ahh…por ello la pijama…bueno, no te apures, ya todo está, solo se incendio el televisor…que susto.

-Humm- suspire- el televisor, era mi única distracción y la que más me gustaba estando sola.

-¡¿Santo cielo, pero que le paso Joven?!- gire a ver el labio partido, la camisa chamuscada , el pelo revuelto y las cortaditas que debió hacerse con la vitrina-

-Me asaltaron- respondió seguro.

-¡Que tiempo, que tiempo!

Se despidió de nosotros dos, dándonos un poco de pomadas y un trozo de carne congelada para el pómulo hinchado. Se veía fatal. Entramos sin su desconfianza por nuestro parentesco, cosa que me hizo sentir incomoda cada que ella decía "su hermano", el se sonrojo un tanto y me apuraba a subir y alejarnos. Subí las escaleritas seguida de él.

-Cierra la puerta Ronald.

-Oye…

-Cállate…dormirás en el sofá. Seguro que esta vez Draco me despide por tu culpa, me quedare sin trabajo…Morgana.

-Mejor- exclamo socarronamente, poniendo las cosas que nos dieran en la mesita.

-No estoy de humor para soportar tus tonteras. ¡Yo trabajo Ronald, necesito hacerlo para vivir, no somos ricos ,he! ¿acaso te olvidaste que aun no tengo la custodia de James, y eso…eso te ocasionarías problemas con ella…con Hermione.

Finalice, el se puso rígido y boto el pedazo de carne al fregadero que resonó como tabla.

-No quiero hablar de ella…ok. Esto que ocurrió fue tu culpa.

-¡¿Mi culpa?!

-¡Si me explicaras qué demonios tiene que ver Draco contigo, porque chingados te llama en la madrugada y lo mas, lo MAS…porque te callaste cuando te lo pregunte!

-¡Es mi trabajo!

-¡¿Acostarte con Draco es tu trabajo?…ohhh pobrecita de ti, cuanto suplicio debe serlo!

-¡Yo no me acuesto con Draco…grábatelo de una buena vez!

-¡Y entonces como se te ocurre presentarte en su casa vestida así!

-¡Porque yo dormía cuando te apareciste!...¡¿a qué viniste Ron?!, ¡qué demonios buscas!

Ron

-¡Por ti Ginny, vine por ti …maldita sea, por ti!- grite como histérico, todo lo distinto que pensé decir como: Porque eres mi hermana pequeña y temo por tu seguridad.

Yo no quería terminar de nuevo así, luchaba por no sucumbir a ella, pero su rabia, su cabello enmarañado, su expresión dolida y molesta y anhelante que me daba, me prendía. Me avergoncé de ello, pero ella aun con esa expresión desencajada por mis palabras haría que el calor subiera a mis orejas. Pestañeo y la mueca de disgusto se hizo sonrisa, y mi malestar se acrecentó pero, mi sonrisa boba igual, y olvide además mi preocupación por las acciones cometidas esa vez.

Me acerque, la tome de la cintura y la bese, me queje cuando ella me aprisiono los labios, el beso se alargo, mi mano bajo a su cadera y la atrajo aun más a mí. Suspiro y suspire cuando su mano se coló entre mi cabello. Jadee cuando sentí sus senos aplastarse entre mi pecho. Me frustre de no sentir el contacto directo. Ella rio , me estaba cabreando de nuevo.

-No tiene gracia Gin.

-¿Te excito Ronnie?

-Boba- reí, al ver que su mano se colaba entre mis pantalones y le pare la mano cuando estaba por llegar-¿te excito Gin?

-Si…mucho.- respondió, retándome, le conteste de la misma manera, me retoce en ella sobre la ropa, esta hacia un sonido que enchina la piel y exhalo un gemidito.-

Me le lance a sus labios sin importarme un demonio mi labio roto y el pómulo hinchado, ella se restregó aun mas, la cogí de la cadera sin soltarla, sin dejar de meter mi lengua dentro de su boca. Hice un esfuerzo, ella rio por la desesperación inusitada que tenia. Quería coger todo, pero la ropa se imponía. Y ella seguía restregándose, y sentí como humedecía, al meterme dentro de sus pantaloncito corto, no podía espera, ni ella. Baje mi pantalón con prisas con todo y calzoncillos, ella solo bajo el pantaloncito y babeé de saber cómo dormía.

-¿No te enseñaron a usar ropa interior?

-No molestes.

-¿siempre duermes así?- pregunte al poner mis manos sobre su pecho, sobre esa telita delgada que traspiraba ya su calor.

-me encanta verte con esa túnica, pero estorba.

-No quiero perder tiempo Gin- dije a medio desvestir.

Y ella dio un brinco experto, enrollando sus piernas en mi cintura, que no me gusto, no por lo que sucedió, si no por esa habilidad y maldije a todos, a Dean, a Collman, a Harry…sobre todo a Harry. Entre en esa humedad que me hizo gemir por entrar sin reparos, deslizándome, Gin me clavo los dedos y mordió mi hombro sobre la ropa, subía y bajaba con mi ayuda a un ritmo demencial, esta necesidad, este deseo, estas ganas de entrar hasta el fondo, me cabré, ella jadeaba y yo comencé a morir de celos, de unos celos por aquellos, por quien la beso primero, por quien la repego en la pared excultandola sobre la ropa, porque pudo ver su cara, sus gestos, sentir la humedad sobre sus bragas, unas que ya no solía usar. Pero sobre todo me cabree por Harry, por haber sido quien le enseñara amar.

Ginny estaba a punto de llegar, lo sé por ese calor y humedad que desprendía cuando me aparte irritado por los gemidos y movimientos cubreleros que hacía para enroscarse en mi miembro. Me miro sin comprender, con esas mejillas sonrojadas y ese sudor nítido , mire como la tela de su blusilla ya traspasaba unos pezones endurecidos, de senos generosos que yo deseaba recorrer. Pero mi molestia fue mayor.

-¿Qué pasa?

-¿Dónde aprendiste eso? Y no me vengas con puñeterias Ginny…-Comenzó a reírse y me sulfure.

-Crei que te gustaría…hay Ron.

-Hay Ron nada…-estaba que me llevaba el diablo, cuando se acerco muy despacito, botando la blusita que Yo debí quitarle-

-¿Tienes que hacer ese gesto Ron?- me dijo entre besos por mi cara, mientras yo le miraba molesto- no lo hice antes, Ron…tu me despiertas aquello que no me creí capaz de hacer, de intentar algo diferente, ¿satisfecho?

-No te creo.

-Ron, que pasaría si yo cuestiono tu manera salvaje de tomarme.

-Esa también es tu culpa…me desesperas demasiado.¿ No te gusta, que te molesta?

-Me molesta que me dejes así, cuando te siento dentro, cuando siento que estas aquí…conmigo, que eres de verdad. ¿Qué importa donde aprendiste tu…o como lo hiciera Yo?...si yo lo supiera, querría matarlas.

-Jajajaja…estás loca.

-Por ti.-tomo su shorcito, con esa ceja de frustración-

-No te compongas la ropa, no dejaría que te quedes frustrada, con uno basta- dije a broma para suavizar lo que mi genio había hecho, ¡quien en su sano juicio abandona aquello que le está haciendo erguirse como bestia!, pero mi estomago rugió, ella se lo puso al ver que mi mejor amigo ya estaba adormilado.

-Vale…tenias que estropearlo Ronni.-Asentí, mejor tomaba aires nuevos.

-¿Ginny que investigan Draco y tú?

-Es confidencial Ron…no tienes derecho a meterte en mis asuntos …- la jale y senté sobre mis piernas, le mire serio-de trabajo- comencé a recorrer esas piernas largas , mas llenitas que antes, pero que me gustaban mucho, le hice cosquillas y ella rio fuerte, hasta ponerse roja de desesperación y la solté- jajajajajaja ¡quieres matarme!

(Escuchar: Me quedo contigo, de Manu Chao)

-Está bien…

-¡¿que está bien?!, estás loco!

-Yo también…

-¿Tu también qué?

-Siento lo mismo que tu.

-Dudo que coraje por meterte a mi casa como vil ladrón Ronald…

-No puedo enamorarme de ti.

-Ya lo dijiste, si a eso venias, te ahorro el viaje.- dijo seria pero sin dejar de besarme el pomulo.

-No…no puedo enamorarme de ti…Ginny, ya estoy enamorado de ti. No es correcto, pero no quiero estar alejado de ti. No puedo.

Me miraba como en shock, no esperaba esa reacción, quizá lo consideraba y lo había pensado mejor. Pestañeo un par de veces, se levanto, entro al baño, escuche el agua del lavabo y salió con prisas.

-¿Lo dices en serio?

-Si…

-¿Sabes que somos hermanos y aun así me amas?

-Si…solo no lo menciones, no deja de ser incomodo.-sonrió-

-¿Quieres cenar?, tenemos un buen trozo de filete - Dijo sonriente con mirada al fregadero- no me vas a defraudar esta vez…

-jajajajaja, no, no te voy a defraudar, solo te pido que si quieres experimentar y hacer otras cosas, me lo digas para no pensar más.

- Puedo hacer una ensalada verde, estoy a dieta- dijo cuando noto mi mano en su cintura, haciéndole cariños en esa lonjita que me parecía divertida.

-A si me gustas más…

-¿en verdad?

-Si…solo no te lo digo porque eres muy ególatra.

-Ya lo dijiste.

-Es verdad…

Se enrollo el cabello en una especie de coleta, debía convencerla de irse, su seguridad me tenía con este nudo en el vientre, puso el filete al fuego y saco vegetales para la ensalada, verla en esta faceta tan conocida por ambos, me gusto, ver a través de la tela esa piel que me enajenaba los sentido y me despertaba este sentimiento para salir en plena investigación en medio de la noche. No dejamos de mirarnos y aun así ponerme nervioso por hablarle sin censura y decirle lo que recordaba de esa noche en la Villa, el número de pecas que conté en su pecho y espalda. El sabor que tenían sus pezones, su saliva y el olor que desprendía su piel, mientras ella me hablaba del sabor que yo le compartía.

La tome esa noche con lentitud agónica, el peso de mi cuerpo al suyo parecía disfrutarlo, el brío de penetrarla fue con el mismo temor de perderla y no verla nunca más, de no probar sus labios, su saliva, de no adueñarme de sus senos y de no morder sus nalgas como lo hacía, dejaba mi marca en ella, si…se que somos, por las noches parecía olvidarme de eso porque no dejaba de pensar en ella. Se aferraba a mi espalda, delirando mi deseo por sus ruiditos de maullido. No necesito girarse para no verla al derramarme, no, necesitaba verla y grabarme esa imagen.

Nos adueñamos de la mañana entre los rayos de sol, la vi con su lienzo escarlata que era su melena sobre sabanas blancas, encima de mí, montándome a su paso, arcándose, encajándome una uñas que eran más largas que la ultima vez, dejándome ver en su esplendor sus senos llenos de mi saliva, y mire unas vigas de madera y esta vez no quise huir, quería estar así mucho tiempo, el que nos dejaran vivir. Antes de que se corriera, cuando mi brazo la atraía a mí, y la giraba con cuidado para verla bajo mi pecho, me dijo que me amaba, y se lo dije a los ojos.

-Te amo Ginny…esto nos causara desgracias, pero te amo…

-Si las paso contigo, valdrán la pena.

-No me gusta esconderte…no.

-No importa si se que vendrás.- Salí de su interior, suspiro-

-Tomemos un baño…vente- la jale.- almorcemos fuera antes de ir a ver a Luna y a ese hurón de mierda.

-No Ron…no quiero levantarme de aquí…nunca.

Me jalo del brazo, me beso de nueva cuenta y respondí a sus caricias, a su recorrido por mi miembro que le respondía, y reí cuando me dio una mordida.

-¿Te dije que me debes un televisor nuevo, pantalla plasma?- dijo divertida, haciendo el gesto de relamerse antes de meterlo a su boca y yo no pude evitar sonrojarme-

-No tenias uno de plasma aufff- succiono la punta y me estremecí- bueno, dale…quien quita y te ganes uno.

-Ya perdiste- dijo segura de sí, presione mi mano sobre su melena pelirroja, los ruidos y exclamaciones fueron sonoros, cuando acaricio mi glande y bajo a mis testículos gruñí, y cuando lo froto y lo lamio me sentí trasportado.

-¡¿Quién demonios eres?!, no pares…mejoras…mejoras mucho. Cuando dejo de hacerlo, y me mire frustrado antes de eyacular, le vi la cara de satisfacción-¡¿Te la estas cobrando?- asintió- ¡¿justo ahora?!

-Jajajajaja…ves lo divertido que resulta, ahora si vamos a tomar un baño.

Ahí estaba yo cabreado y burlado y excitado hasta las comillas, cuando entre a la regadera ella reía como si la travesura estuviera realizada, pero mis planes eran otros. Y ahí en el pequeño espacio la ame una vez más, tirando los jaboncitos de forma de corazoncito y flores, entre las botellitas de champo y toallas rosas acolchadas.

-debe…debemos…no…chingues Ginny…quiero comerte toda.

-No…no…no- arrugue el ceño ante su espasmo- no lo digas…aslooooooo!- grito al sujetarse fuerte de mi cuello, mientras yo le oprimía de igual maneras las nalgas. Agitados, mirándonos a los ojos, cuando aun éramos uno solo, le pregunte:

-¿Quieres ser mi mujer Ginny?

-Ya lo soy Ron, desde hace mucho.

Ginny

Draco no me despidió como esperaba, porque debí intervenir para poner a Luna al tanto de lo que sabía y había visto. La reacción de Draco para Ron, cuando pudimos salir de mi piso a eso de las ocho de la noche en busca de alimento no fue el mejor. Más Luna tenía simpatía y cariño por el pelirrojo quien se ofreció a rastrear su varita. Draco y Yo comenzamos a recordarle hechizos y pociones como en los tiempos de colegio. Así mismo, el rubio cada día tenia detalles con ella quien disfrutaba de esos niños tan parecidos a ella, a lo que yo respondía como esta noche que miro ansiosa el reloj de pared. Ron vendrá este fin de semana.

-¡Luna, como no se van a parecer a ti, si son tus hijos!

-Y un tanto a Malfoy- repitió esa noche en el laboratorio, donde nos visitaba a diario-

-¡Porque yo estuve ahí para engendrarlos!- grito el otro exasperado, Luna torcía los ojos y el bajaba la guardia, los niños sin notar diferencia corrían cerca de su madre y hacían una que otra travesura a su Padre quien rumiaba , ya tenía estas tres semanas que habían pasado, rumiando seguido y ya ni silbaba, ni tarareaba esas cancioncitas como cuando Luna le visitaba y debía escurrirme para no verles.

-Ya te vi tramposa- le dije en el oído- segura estoy que has recordado todo y que disfrutas doblarle el espíritu a ese rubio platino

-Jejejejeje…y me he decidido a ver que mas puedo hacer…ya no me cae tan mal , ¿qué raro no? digo, ¿Qué tendría de malo si es mi marido no?

-Jajajajaja…

-¡¿Qué tanto murmuran?, Weasley ponte a trabajar!- decía el rubio rojo hasta las orejas, seguro nos espiaba la conversación. Luna lo previo y se giro.

-Draco…

-¿Si?

-¿Tu y yo hemos…hecho eso no?- tosí por las palabras de Luna mientras media en un frasquito de vidrio una muestra de sangre, el otro paso duro.

-¿Hecho que?- me miro de reojo el otro- dilo como es.

-¿Sexo?

-Luna, es más que solo sexo, pero si también solo eso en un inicio. Y después muchas veces por tu iniciativa, y otras por las mías…desde luego por algo nacieron los gemelos ¿no?-Luna enrojeció y el otro saco su sonrisa burlona, entrecerré los ojos, pero no debía meterme, hasta que se lo regreso suspicazmente-

-¿Cómo me gusta que me lo hagas?

-¡¿Qué?!

-¿Qué cómo me…?

-¡Te escuche Luna, no estoy sordo!.

-¿Entonces?- dijo cruzándose de brazos, e inclinándose un poco para dejarle ver los inicios de sus senos en ese vestido a rayas que al otro le provoco nervios.

-¿Pa…ra…para que quieres que te diga, si no me creíste cuando te conté otras cosas?- pregunto astutamente, dando un paso al frente, Luna lo dio también.

-Para tener una idea de lo que ocurrirá…si lo considero.

-¿Lo estas considerando?

-Si…porque no…para saber

-¿Saber qué?

-Porque justo tu…

-¿Cuando?

-¿Hoy?

-¿Me estas pidiendo que tu y yo…?

-Si no estás de acuerdo entonces…

Me sofoque y sentí el rubor. Luna le está pidiendo a Draco Malfoy, ese Draco Malfoy que ella recordaba del colegio que tuviesen relaciones sin más ni más. Este ni tardo ni perezoso, la tomo del brazo, se despidió de los gemelos y me dejo a mí con la mandíbula en el suelo cuando se giro:

-Cierras, cuidas de mis hijos…nos vemos por la mañana Ginny. Ah y no les pegues complejos idiotas.

Ahí me dejaron con dos niños que comenzaron a llorar al verlos salir fugazmente, no repararon en ello o se arrepentiría…Luna. Cuando les logre calar, era tardísimo. Ron ya debía estar en casa y no le gustaría nadita hacerle de niñero. Me mordí el labio.

Llegamos, al abrir me encontré a Ron dando vueltas como loco, llevaba puesto unos vaqueros nuevos y una camisa azul eléctrico de mangas largas que le sentaba muy bien.

-¡Ginny, mira la hora que es…seguro encontraremos el lugar lleno y todavía no estás lista!

-¿Lugar?- me había olvidado.

-Me pediste ir a bailar, ¿Ginny, lo olvidaste?, me carga, y yo de idiota vistiéndome así.

-No…no espérate me cambio y nos vamos.- dos querubines rubios, comenzaron a hacer ruido y nos centramos en ellos.

-¡¿Y eso?!

-Ahh…lo olvide…este…veras, no te enojes Ron…- el otro me miro irritado- me pidieron cuidarles…esta noche.

-¡esta noche!, ¡Ginny yo no puedo venir cada fin de semana ¿y cuando vengo me tienes esto?! Tenía planes Ginny, planes!

-Bueno, los cambiamos un poco y ya- dije a la defensiva- no se acaba el mundo por una noche…

-Me carga…

-Cuando se duerman…pues vemos- dije dando opciones- Yo también quería estar contigo.

-Ginny, no me hagas esto- dijo ya calmado- quería salir contigo a bailar y después…-murmuro en mi oído- ir a un motel que encontré…besarte despacio, recorrerte…morderte…quince días sin verte son un infierno…no voy a resistir.

Me palpitaba todo, pero no podía dejarles aquí, solos. No, Draco me mataba y Luna…no…eso si que no.

-Sabes el esfuerzo que es burlar la vigilancia que te pusieron…¡por favor Ginny!- y dije lo único ilógico que se cruzo en mi mente-

-Ron, le debes eso a Luna y Draco…

-¡¿Deberle yo a ese hurón?!, no, no y no!

-Tia Gin tengo hambre- mire a donde me jalaban de la blusa-

-He…si…maldición- exclame-

-¡¿Ahora qué?!

-Olvide ir por el supermercado…no tenemos nada.

-¡No me vas a decir que salga a conseguir alimento a estas horas!

-Es verdad, ya es tardísimo. Mmm, - y una idea se me vino a la mente- ya se, ¿el lugar a donde me ibas a llevar tiene servicio de comida no?

-Si…pero no…ni se te ocurra…

-Mira Ronald, estos niños tienen hambre…

-¡Yo también!

-Por tu culpa Luna y Draco deben estar "intentándolo" …así que te aguantas, dale una peinada al niño y les vigilas mientras yo me mudo de ropa.

-¡¿Y yo que me quede con las ganas no?!

…continuara.