Claire asentó el teléfono con una sonrisa en los labios, que bueno era saber que su hermano y una de sus mejores amigas se encontraban en perfectas condiciones; no se podía ni imaginar las atrocidades que habrán visto peor aún las situaciones que vivieron, pero si fue como lo de Hardville seguramente lo entendía; sumida en sus pensamientos recordó a otra de sus más grandes amigas, Rebecca, tenía que hablar con ella y decirle lo bien que había salido todo, además quería preguntarle si le gustaría visitar a Jill; Rebecca era una excelente doctora, por no decir una de las mejores lo cual implicaría una visita muy conveniente.
Se disponía a marcar cuando el sonido del teléfono la sobresaltó.
-¿Quién será a esta hora? Dijo con admiración
-¿Claire?, ¿Te desperté? Dijo una voz muy masculina al otro lado de la línea.
-No, por el contrario, estaba pensando en marcarte pero primero iba a hablar con Rebecca
-Para comunicarle el estado de los valientes ¿no? Preguntó el rubio. Por cierto ¿Quieres ir a desayunar?
-Está bien, pero luego vamos al departamento de mi hermano.
-¿Y eso? Yo pensé que querrías ir a visitar primero a Jill, ¡ah! Ya entiendo, pasamos recogiéndolo y luego vamos a casa de Jill.
-De hecho. Dijo Claire con cierto tono de picardía en su voz, ella está con él.
-¿Ah? ¿Acaso durmieron juntos?
-Sí, pero como dijo Chris, "No dejes que tu imaginación haga de las suyas porque no pasó nada" Dijo imitando la voz de su hermano.
-Si él lo dice, está bien. Ve preparándote que en media hora estaré por allí.
-De acuerdo, te quiero.
-Yo también te quiero.
Claire colgó el teléfono y fue a arreglarse, en el camino llamaría a Rebecca, porque si lo hacía ahora definitivamente no iba a utilizar solo media hora.
