Autora: Nyanko1827.
Coautora: Tsuki.
Disclaimer: KHR! pertenece a Akira Amano-sensei.
N/A: Antes que empecéis a leer el capítulo me gustaría anunciar una cosa, o dos: He adelantado las actualizaciones porque principalmente no he podido coger esa pequeña chispa que da rienda suelta a la imaginación para continuar algunos capítulos y por eso no he podido subir tantos como tenía previsto por eso pido disculpas, bueno, aclarado este punto quiero aclarar dos más.
-. Después de esta actualización me pondré a editar los capítulos anteriores de mis historias activas e incompletas y cuando las termine volveré a retomar la actividad de las actualizaciones.
-. También que intentaré coger el ritmo de actualizar capítulo por semana de al menos una o dos de mis historias activas, por eso, pido paciencia por favor.
Aclaraciones:
—Habla personajes —
—Habla otros personajes —
–Pequeñas aclaraciones–
«Pensamientos personajes»
"Recuerdos y/o Sueños"
Después de la muerte hay otra vida.
Capítulo X
Clan Aoyama.
Se habían repartido en grupos de dos, principalmente por miedo a que sucediese algo y así poder defenderse, pero también, por el hecho de poder calmarse mutuamente –o al menos intentarlo–. El que encontrase al chico que se parecía tanto a Tsuna seguramente necesitaría algo de apoyo para no derrumbarse frente al castaño.
Pero no tenían éxito, iban comunicándose por los auriculares cada rincón de Namimori por el que pasaban y así no repetir el trayecto pero parecía que el chico se había volatilizado. Por mucho que corrían y buscaban por las calles no le encontraban, y Kyoya empezaba a cansarse, era imposible que alguien pudiese esconderse en Namimori y él no poder encontrarle.
Además, no soportaba a la sobrina de Nana. El nerviosísimo que mostraba por miedo a no encontrarle o encontrarle pero muerto y/o herido, empezaba a enojarle de sobremanera. No hacía falta decir que no estaba conforme con los grupos, si hubiese ido solo ya le habría encontrado, pero no, el bebé debía de emparejarle con la madre de Tsuna y su sobrina.
Bueno, podía ver la parte positiva de ir con esas dos. No tenía que aguantar la diatriba de disculpas que seguramente estaría murmurando el experto en explosivos, ni la incómoda sonrisa junto a los intentos de entablar conversación que haría el espadachín, o la nerviosa efusividad que el boxeador mostraría.
Sí, teniendo en cuenta esos factores, Nana y su sobrina eran personas las cuales podía soportar –medianamente–. Porque dudaba poder estar junto a las otras cuatro herbívoras, o al padre de Tsuna, o a su compañero de entrenamiento, o incluso, dudaba poder soportar a alguno de los bebés –que estos eran los más inestables cuando se hablaba de emociones– o a Nono, hasta dudaba poder estar junto a Kusakabe en la búsqueda.
Poniéndolo de esa forma, esas dos podrían ser la mejor compañía que pudiese tener en estos momentos.
El suspiro de Nana le sacó de sus cavilaciones.
—Hemos buscado por todas partes y aún nada —dijo descorazonada al no encontrar a Itsuki.
—Ha de estar en alguna parte —Yuki observaba a su alrededor con los nervios a flor de piel—, Itsuki no conoce otro lugar que no sea Tokio o Namimori. Es imposible que haya ido más lejos.
Continuaron andando, recibiendo los mensajes de los demás grupos diciéndoles que no encontraban ni rastro del chico, y eso empezaba a desesperarles más. «¿Dónde ha podido ir?», se preguntó Nana atrayendo a la adolescente hacia ella para tranquilizarla. «Ha de haber algún lugar en Namimori que sea importante para él…».
—Yuki-chan, ¿conoces algún lugar que a Itsuki-kun le agrade de Namimori?
Yuki detuvo su andar y se puso a pensar, «¿Un lugar que a Itsuki le agrade?». Sus ojos se abrieron y asintiendo con la cabeza empezó a correr en dirección contraria de hacia donde iban.
—¡Sí que conozco un lugar! —Les afirmó sin detenerse—. Es una casa —les dijo cuando tuvo a los dos adultos junto a ella.
«¿Una casa?», pensó Nana extrañada pero el camino que estaban tomando empezaba a conocerlo. «No puede ser…», sus ojos se abrieron al ver la casa que su sobrina les señalaba.
Los ojos de Kyoya se abrieron ligeramente al ver el anterior hogar donde vivían los Sawada. Cada vez tenía más claro que nada de esto era una mera casualidad, pero ahora sólo faltaba saber el cómo ese chico sabía de esta casa.
—¿Itsuki? —Llamó la adolescente observando su alrededor—. Sé que estás aquí, sal y deja de preocuparnos.
Yuki hablaba mientras iba entrando hacia el patio de la casa hasta quedar en frente de la puerta de entrada al edificio, Nana estaba demasiado conmocionada como para notar que su sobrina ya había dado los primeros pasos y si no fuera porque Kyoya la empujó hacia dentro, ahora mismo la habrían dejado atrás.
Le era tan extraño entrar en la casa que le había dado tanta felicidad, la casa que Iemitsu y ella compraron para vivir juntos, la casa que vio crecer a su hijo, sus primeros pasos, sus primeras palabras. Las idas y venidas de su marido, el tutor que hizo que la vida de su hijo fuera más interesante, las nuevas amistades de su hijo que entraron en sus vidas.
Sin darse cuenta, Nana empezó a recorrer cada parte de la casa, acariciando los muebles llenos de polvo y suciedad, recordando cada cosa que vivió en la casa. Era tan irónico que su sobrino se pareciese a su hijo y que hubiese elegido su casa para esconderse, más en concreto, la habitación de Tsuna.
—Itsuki-kun, ¿cierto? —Preguntó cuando vio a un chico en la habitación de su hijo sentado en el suelo, con las rodillas recogidas y su cabeza escondida en ellas.
Este sólo asintió sin mirar a Nana, y, aunque no conociese a su otra tía, podía asegurar quien era ella. Su voz era parecida a la de Nanao, del mismo modo que el aura que la rodeaba, una apacible y amorosa. Un aura que sólo podía pertenecerle a alguien con un corazón muy grande. «Tan distinta a la de ella…», Itsuki levantó el rostro y miró a las tres personas que le observaban desde la puerta.
La primera en reaccionar fue Yuki, quien sin pensárselo dos veces se lanzó hacia donde estaba su primo para empezar a darle una conferencia sobre lo mal que estaba lo que había hecho. Nana y Kyoya seguían observando al castaño sin atreverse a decir o hacer nada.
—¡En qué estabas pensando! —Le recriminó Yuki alzando la voz—. ¡Deja que te responda yo! ¡En nada!
Itsuki bajó la mirada y se disculpó, disculpa que los presentes notaron vacía. El castaño no se arrepentía de lo que había hecho y eso era lo que enfurecía más a su prima.
—¡No te disculpes si no lo sientes! ¡Maldita sea, me tenías preocupada! ¡Y no sólo a mí, a todos, incluso a tú madre!
—Eso no es cierto —murmuró escondiendo de nuevo la cabeza entre las rodillas.
Nana salió de su mutismo y acercándose a Itsuki le dijo—: Será mejor que avisemos a Souta-niisan y a Na-chan que están buscándote.
Itsuki asintió y con la ayuda de Yuki se levantó, empezando a salir de la casa mientras Kyoya avisaba a Reborn que le habían encontrado y Nana llamaba a su hermano y hermana para avisarles de lo mismo.
…
El camino de regreso fue tranquilo, Yuki iba agarrada del brazo de su primo mientras le hablaba y este le respondía, en cambio, Nana y Kyoya se los miraban por el rabillo del ojo liderando el grupo.
Es que lo veían y no se lo creían, vale que habían visto una grabación, que habían visto lo real que era, pero… el parecido que compartía con Tsuna les aterraba. Era tan parecido físicamente y a la vez tan distinto psíquicamente, que no podían ni imaginarse que otras cosas verían de él y le recordarían a Tsuna.
Delante de la gran edificación que conjuntaba todas las escuelas de Namimori se encontraban el resto de guardianes junto a los demás adultos y dos Arcobaleno, esperando a que el grupo que lideraba el guardián de la nube apareciese con quien habían estado buscando durante horas.
No tardaron mucho al vislumbrar unas siluetas que se acercaban a ellos junto a una charla algo animada. Cuando vieron que Kyoya y Nana se les acercaban y que detrás iban la adolescente y el chico que habían estado buscando, casi pierden el control.
Si no fuera porque Nono se encontraba presente y les tranquilizaba, ya se habrían lanzado sobre Itsuki pidiéndole disculpas o a saber que otras cosas. Cosas que seguramente confundirían al castaño y lo único que conseguirían sería asustarle y no atraerle hacia ellos.
—Veo que le habéis encontrado —Nono se acercó al grupo de cuatro personas seguido de todos los presentes.
—Sí —les contestó Nana con una brillante sonrisa—. Itsuki-kun, ven y preséntate. Ellos han estado ayudando para encontrarte.
Las orbes anaranjadas de su sobrino se clavaron en la figura Nono, quien era el primero que se había acercado. Cuando los guardianes y las chicas le vieron de cerca soltaron un ahogado jadeo de sorpresa, controlando la inmensa necesidad que tenían en lanzarse hacia el castaño para tocarle y ver si de verdad era él o sólo un producto de sus imaginaciones.
—Siento mucho lo sucedido —se disculpó—, Nana-nee y Yuki-nee ya me han dicho que les he causado bastantes molestias. No era mi intención —dijo inclinándose—. Aoyama Itsuki, encantado de conocerles.
Eso les dolió a todos, que les hablara como si fueran completos extraños –aunque en sí lo fueran para él– les resquebrajo algo dentro de ellos.
—Era lo mínimo que podían hacer ya que estaban presentes, Itsuki. No hace falta que te disculpes.
—¡Yuki-chan! —Nana miró a su sobrina con los brazos en jarra—. Si han ayudado es porque han querido, también podrían haberse negado.
Yuki volteó el rostro molesta y agarrando la mano de su primo empezó a llevárselo de ahí.
—Yuki-nee, quiero hablar con Nana-nee.
Eso hizo que la pelinegra se detuviera y se cruzase de brazos dándole el permiso que había pedido.
Con una sonrisa dedicada a su prima, Itsuki se volteó hacia Nana y con timidez le preguntó—: ¿Nana-nee vendrá el día de la ceremonia?
—Por supuesto, ¿Yuki-chan no te lo había afirmado aún? —Itsuki negó con la cabeza—. Entonces, déjame decirte que sí iré. No me la perdería por nada.
—¡Muchas gracias! —Exclamó con efusividad haciéndole una reverencia.
—¿Ceremonia? —Preguntó Iemitsu con un tinte de confusión en su voz.
—Ya os lo explicaré más tarde —les aseguró Nana—. Ahora lo importante es saber que ha sucedido en el templo, Itsuki-kun.
Eso hizo que su sobrino se estremeciera y todos lo notaron.
—Itsuki —Yuki se acercó a su primo y poniéndole una mano sobre el hombro le preguntó—: ¿Qué ha sucedido?
—Oto-sama se ha enojado con los abuelos —empezó dubitativo—, diciéndoles que le era normal que Nana-nee escondiese a su hijo de ellos.
Todos los pares de ojos se posaron sobre la figura de Nana que escuchaba atentamente a su sobrino.
—¿Qué han dicho para que Souta-niisan les diga eso?
—Q-Quieren despertarla —murmuró con un hilo de voz.
—¡QUÉ! —Exclamaron Nana y Yuki sorprendiendo a todos.
—¿A quién van a despertar? —Preguntó Reborn interesado en el tema.
—¡A nadie que deba importarte! —Le contestó Yuki con el ceño fruncido.
En ese momento todos sudaron frío y miraron al asesino a sueldo, quien estaba alcanzando a León para mostrarle a la niña a quien debía respetar pero detuvo todo movimiento cuando los ojos de Itsuki se posaron en él, como si hubiera sabido que estaba pensando y le estuviera deteniendo con sólo mirarle.
Todos observaron el intercambio de miradas que se daban el castaño y el Arcobaleno del sol sin querer interrumpirles.
—No se que va hacer —empezó Itsuki sin apartar sus ojos del asesino a sueldo—, pero le ruego que se abstenga de hacerlo.
Su pequeño brazo volvió a donde había estado anteriormente, demasiado asombrado por la forma en que le miraba, como si le viese pero a la vez no, y sin poder contestarle con alguna de sus ingeniosas frases. Pero lo que más le sorprendió fue que hasta el momento el único que sabía cuando quería "disciplinar" a alguien era Tsuna.
—Itsuki tranquilo, si hace algo no va a salir de esta —Yuki sonrió con arrogancia.
—Ni lo intentes, Yuki-chan —le advirtió Nana—. No creo que a Na-chan le agrade saber de tú comportamiento.
—Maa, maa, el chiquitín tiene muy poca paciencia y no le gusta que le contesten de esa forma —todos se sorprendieron al ver que era el guardián de la lluvia quien les apaciguaba, hacia mucho que no interfería en una pelea verbal—. Ahora, si no es mucho pedir, ¿Nana-san podría contestar su pregunta?
Nana se sorprendió y le negó con la cabeza—. Será mejor que no, Takeshi-kun. Simplemente haced como si no hubieseis escuchado nada…
—Nana cómo puedes pedirnos eso después de lo extraña que es la conversación —le cortó su ex marido.
—Porque no os incumbe nada de esto.
Los presentes voltearon hacia la nueva voz encontrándose con el hermano de Nana seguido de Nanao.
—Oto-sama —murmuró Itsuki—. Siento mi comportamiento —se disculpó bajando la mirada.
—Está bien, debemos volver a casa. Tú madre está buscándote con desesperación por todos los rincones de Tokio —Souta clavó su mirada a Nana y con un leve inclinación de cabeza le dijo—: Gracias por encontrarle y perdón por las molestias.
Nana le sonrió y negó con la cabeza quitándole importancia al asunto mientras observaba a Nanao hablando con el castaño, preocupada por si le había pasado algo.
—Itsuki nos vamos —Souta le avisó a su hijo, quien asintió con la cabeza y se fue hacia su padre—. Gracias por aceptar ir, Nana —agradeció antes de irse con Itsuki, seguido de Nanao y su hija.
La castaña se rió entre dientes y les despidió con la mano, cuando los cuatro desaparecieron de su vista volteó el rostro y encaró a las antiguas amistades de su hijo que la miraban con confusión.
—Supongo que os debo una gran explicación.
…
Volvían a encontrarse en el despacho del guardián de la nube pero esta vez Nana era el centro de atención. No sabía por donde empezar así que decidió ir por lo sencillo, coger aire y soltarlo todo de una vez.
—Antes de empezar me gustaría que me escuchaseis y no me interrumpierais —cuando tuvo la afirmación de todos continuó—. Empezaremos por la ceremonia, esta se efectúa en nuestra familia para marcar la mayoría de edad. Cada miembro varón ha pasado por ella y ha aceptado el legado que los Aoyama tienen desde hace generaciones.
Nana se detuvo un momento intentando escoger las próximas palabras porque ahora venía lo irreal de la situación.
—Una vez la ceremonia se ha efectuado y ha sido exitosa, se entrega el legado —Nana juntó sus manos nerviosa—. Se le hace entrega del sello de Allure y este debe ser quien vigile para que ella no despierte y cause estragos… nuevamente —la castaña observó a todos en la sala—. El problema es que mis padres han querido adelantarla y harán que Itsuki-kun celebre la ceremonia a los catorce años. Es demasiado pronto y no creemos que pueda soportarlo, por eso, Souta-niisan le estaba entrenando antes de que empezásemos a buscarle.
Nana se agarró el borde de la blusa que llevaba y desviando sus ojos hacia la ventana que había en la habitación les preguntó—: Ahora si tenéis alguna duda podéis decírmela.
—Has cubierto lo esencial, Nana-san —empezó Nono—. Pero me gustaría saber quién es Allure.
Ante esa pregunta todos asintieron conforme tenían curiosidad y Nana se tensó, cosa que todos captaron.
—Allure es… —Nana se detuvo y clavó sus ojos al suelo—… una… y-yōkai —murmuró inaudiblemente.
—¡¿Có-Cómo? —Exclamó Hayato sorprendido.
—Mamma, ¿estás segura de lo que has dicho? —Bianchi preguntó incrédula.
La castaña asintió lentamente esperando a que todos intentaran asimilar esa pequeña información antes de continuar.
—Los Aoyama fuimos un poderoso y renombrado clan de Onmyōji y Mikos, nos encargábamos de proteger a los aldeanos de espíritus malignos o lo que nos encargara la oficina del Onmyō, hasta que se nos encargó la misión de destruir a Allure… el problema fue que ella es demasiado poderosa como para poder destruirla y lo único que conseguimos fue dormirla para la eternidad y vigilar su sueño para que no despierte.
Eso no se lo podían creer, claro que habían escuchado sobre ellos. ¿Qué niño a la dulce edad de los seis o siete no cree en todo eso? Pero es que esa edad se les pasó a todos y los demonios, sacerdotisas y todo lo relacionado con ellos… pues como que no se lo creían.
—Nana… eso es imposible —Iemitsu miraba a su ex mujer con asombro, diciéndole lo que todos pensaban—. Todo eso son historias, leyendas, mitos como quieras llamarlo pero no existen.
Eso enfureció a Nana que no tardó en hacérselo saber mandándoles una mirada furibunda y cruzándose de brazos les espetó—: Es decir, los yōkai es imposible que existan pero esas llamas que vosotros usáis si que son posibles —les recriminó con tono enojado.
—Nana-san, lo nuestro es un hecho y si no fuera porque podemos usarlas y crearlas tampoco nos lo creeríamos —le informó Lal.
—¡Da igual! —Exclamó levantándose de la silla y tirándola al suelo por la rapidez del acto—. ¡Estáis poniendo en duda mi palabra cuando yo no puse en duda la vuestra!
—Porque nosotros…
—Nosotros te lo mostramos, ¿verdad?
Esa voz hizo que todos se pusieran alerta y cogieran sus armas, observando a su alrededor para derribar a quien fuese que había hablado.
La voz soltó una ligera y cantarina risa antes de decirles—: Queridos, deberíais hacerle caso a Nana-tan. No podéis guiaros con lo que veis, porque eso un día os matará.
—Hanako-chan —Nana murmuró feliz.
Un gran vendaval se arremolinó en la sala, haciendo volar todos los objetos que había en la habitación y desconcertando a los presentes.
—Cuanto tiempo, Nana-tan —la misma voz volvió a sonar cuando el viento se detuvo mostrando a una mujer vestida con un kimono azul pálido con estampado de flores de loto, el obi de color azul oscuro, unos tabis (calcetines blancos) y unas geta (sandalias de madera). Su cabello de color azul con reflejos plateados estaba recogido en un moño adornado con flores blancas, sus ojos dorados mostraban frialdad hacia los presentes pero cariño hacia la mujer de cabellos castaños, pero lo que más les llamó la atención fueron sus orejas puntiagudas y sus manos parecidas a garras.
—¿Quién eres? —Preguntó Reborn apuntando a la intrusa con su arma, Lal, los guardianes, Iemitsu y Basil seguían su ejemplo amenazándola con las suyas propias.
—Queridos, ¿creéis que con eso vais ha hacerme daño? —La mujer sacó un abanico de entre sus ropas y lo abrió ocultando parte de su rostro, soltando una risa burlona—. Soy una shikigami o espíritu familiar, como queráis llamarlo. Mi misión siempre ha sido velar por la seguridad de Nana-tan hasta que apareciste tú —la mujer cerró el abanico y señaló a Iemitsu con el—, pensé que la harías feliz y que podrías ayudarla a escapar de sus padres y de nuestro mundo, pero que decepción lo único que has hecho ha sido hacerla sufrir más. Sin duda, los humanos son seres viles y egoístas.
La sala se sumió en un profundo e incómodo silencio, Iemitsu bajó la vista apenado por las palabras junto al arma, sentándose de nuevo en el sillón derrotado.
—¿Quién eres? —Volvió a preguntar Reborn.
—Si de lo que hablas es sobre mi nombre, Nana-tan ya lo ha dicho anteriormente. Soy Hanako —la mujer volvió a abrir el abanico ocultando nuevamente su rostro, escondiendo de paso su sonrisa ladina—. En cambio, si hablas sobre si soy amiga o enemiga… —los presentes se tensaron—… yo me inclinaría más por amiga. Siempre y cuando, Nana-tan siga junto a vosotros, en cuanto ella os de la espalda ya podréis empezar a rezar a cualquier deidad para que os deje entrar en sus dominios.
—Hanako-chan no les amenaces, será mejor que nos sentemos de nuevo y continuemos con la charla —aconsejó Nana al ver a todos los presentes tensos y nerviosos.
~En un hotel de Tokio~
Reiko se encontraba sentada en una silla observando al adolescente ante ella, esperando a que este hablara o hiciese cualquier cosa. Cuando estaba demasiado tiempo quieto como si meditase era mala señal para cualquiera que estuviese cerca de él.
—Sabes, Reiko-chan, me ha sido muy difícil ponerme en contacto contigo —Reiko se tensó pero no le mostró el miedo que le profesaba—, me prometiste que tendrías una hija y has tenido a un hijo. Has hecho que mis planes deban tomar otro rumbo y haría que te mataran sino fuera porque tú muerte me causaría problemas —Reiko soltó un inaudible suspiro—. Tienes suerte de estar casada con Aoyama Souta, así puedes evadir tú muerte pero ten en cuenta que pagarás por tus mentiras.
—Yo no he decidido que mi bebé fuese niño, la culpa fue del médico que se equivocó —se defendió—. Y si me permite, he de irme. Es muy probable que mi hijo ya esté en casa.
Con eso, la mujer se levantó y se dirigió hacia la puerta pero antes de salir el adolescente la detuvo.
—Cúbrete el día de la ceremonia o ese podría ser tú último día.
Reiko se estremeció pero asintió con la cabeza saliendo de la habitación y cerrando la puerta tras ella.
~En casa de los Aoyama~
—En qué estabas pensando al irte de esa forma —preguntó Souta una vez se sentó en el sillón del salón junto a su hijo.
—Lo siento, necesitaba pensar.
—¿Y la antigua casa de tú tía era el mejor lugar?
Itsuki bajó la mirada asintiendo con lentitud.
—Puedo saber el por qué y cómo la encontraste.
—Soñé con ella, y con gente que no había conocido antes. Simplemente me dejé guiar y llegué a la casa, entré y la primera habitación que encontré fue en la que me quedé para pensar.
Souta suspiró—. Está bien, pero la próxima vez no te vayas sin avisar. Nos tenías preocupados.
—Lo siento, Oto-sama y sobre…
—Voy a buscar la razón por la que no acude ninguno a ti y luego buscaremos una solución. No pienso dejar que se celebre la ceremonia sin que tengas a alguien cerca protegiéndote.
La conversación terminó en cuanto Reiko entró en la casa y se abalanzó sobre su hijo, exclamando lo preocupada que la había tenido y reprochándole que no volviese ha hacerlo.
N/A: Una vez más os pido disculpas por haber fallado tan terriblemente pero la euforia que he sentido al ver las notas provisionales ha sido tanta que me he olvidado de todo… *Nyanko se sonroja de vergüenza*… y me puse a celebrarlo con una gran fiesta ¬/¬
Tsuki: Nos faltó poco por tirar la casa por la ventana~
*Nyanko se aclara la garganta* Décimo capítulo y- ¡gyaaah! *Nyanko mira mal hacia su atacante* ¡¿Qué haces?
Tsuki: ¿Yo? ¿Qué haces tú? Dónde. Ves. La. Acción.
No la veo…
Tsuki: Ya, es que yo tampoco y me preguntaba por qué en el anterior capítulo dijiste que en este abría sino tenías pensado ponerla.
Dije que era posible…
Tsuki: ¡Me da igual! ¡Dijiste que la pondrías y no la has puesto!
Es que… aún no… queda menos esta vez si que será en el próximo ya no voy a demorar más para que todo empiece a moverse, no sé cuantos capítulos habrá este será de los fics más la~argos que haya hecho. Por eso, pido paciencia querida~
Tsuki: Tch, más te vale que en el próximo sí. O si no…
Mini diccionario de DDLMHOV:
Yōkai – Yōkai ("apariciones", "espíritus", "demonios", o "monstruos") son una clase de criaturas en la cultura japonesa que van desde el malévolo oni al travieso kitsune o la mujer pálida Yuki-onna. Unos poseen parte de animal y parte de rasgos humanos (por ejemplo Kappa y Tengu). Los Yōkai son generalmente más poderosos que los seres humanos, y debido a esto, tienden a actuar con arrogancia sobre los mortales. Los Yōkai también tienen valores diferentes de los seres humanos, y cuando estos entran en conflicto pueden conducir a la enemistad. Ellos son generalmente invulnerables al ataque humano, pero pueden ser derrotados por expertos exterminadores yōkai (退治屋, taijiya) y monjes budistas con la bendición de Buda.
Algunos yōkai simplemente evitan a los seres humanos y así el problema que conllevaban; generalmente habitan áreas aisladas lejos de viviendas humanas. Otros yōkai, sin embargo, deciden vivir cerca de asentamientos humanos conviviendo en buena armonía. Algunas historias cuentan que los yōkai crían con los humanos para tener han'yō, o "Humanos mitad demonios". La mayor parte de estos cuentos comienzan como historias de amor, pero a menudo acaban con tristeza, resultado de los muchos obstáculos que tienen que afrontar los yōkai y los mortales en sus relaciones. (Más información en Wikipedia)
Miko – Las Miko (巫女) son sirvientes de los templos shinto japoneses (jinja) desde el comienzo de la era Sengoku, disfrutan de una alta posición social y proceden, en muchos casos, de las familias de los sacerdotes. (Más información en Wikipedia)
Onmyōji – Los Onmyōji (陰陽師, 'Maestro de Yin y yang') (También on'yōji) eran uno de los niveles en que se clasificaban los sirvientes civiles de la oficina de Onmyō en el antiguo sistema Ritsuryō. Las personas con este título eran profesionales en onmyōdō.
Los Onmyōji eran especialistas en magia y adivinación. Sus responsabilidades en la corte abarcaban desde preparar calendarios hasta tareas místicas como la adivinación y la protección de la capital de los fantasmas malvados. Podía buscar significados benignos o dañinos en los sucesos naturales. Se dice también que los onmyōji podían invocar y controlar a los shikigami.
Algunos de los onmyōji más famosos fueron Kamo no Yasunori y Abe no Seimei (921–1005). Tras la muerte del segundo, el emperador mando erigir un santuario donde estuvo su casa en Kioto.
Los Onmyōji estuvieron protegidos por el gobierno en la era Heian, pero con la decadencia de la corte, su mecenazgo desapareció. En el Japón moderno, los onmyōji son un tipo de sacerdotes sintoístas, y a pesar de que muchos dicen tener habilidades espirituales como médiums, continúan siendo figuras relacionadas con lo oculto. (Más información en Wikipedia).
Hasta aquí el mini diccionario de DDLMHOV.
Nos leemos en… Capítulo XI: Ceremonia.
Tsuki: Más te vale empezar con la acción…
Que sí pesada~
Tsuki&Nyanko: Nos leemos.
