CAPITULO 10 LA CONDICION
Voldemort esperaba aquella pregunta pero no de aquella forma, esperaba que Vanessa lo hiciera confundida, sorprendida o incluso hasta asustada, sin embargo ella lo preguntó ansiosa y con un brillo en los ojos su expresión demostraba que era capaz de hacer cualquier cosa con tal de convertirse en una mortifaga y resultó que Voldemort junto con Bellatrix fueron los que pusieron cara de sorpresa.
Que razón tenían Dumbledore y Snape al decir que Vanessa era una joven inteligente y discreta. Definitivamente era una excelente actriz, seguridad y fuerza era lo que la chica reflejaba por fuera, pero la joven en realidad se moría de los nervios; desde que Dumbledore le había encomendado esa misión no dormía tranquila, el solo pensar que le tatuarían la marca tenebrosa y que estaría cerca del Señor Tenebroso le provocaba nauseas. Por esa razón Vanessa en diversas ocasiones había estado dispuesta a tirar la toalla y abandonarlo todo pero de una manera o de otra Snape la convencía para que no lo hiciera y continuara con el plan, un plan que en un principio solo consistía en pasar información a la Orden del Fénix sobre los movimientos de Voldemort pero con la desaparición de Harry el plan había cambiado un poco; ahora además de pasar información sobre los movimientos de Voldemort también tenía que investigar si tenían a Harry escondido en alguna parte (cosa que comenzaba a descartar pues estaba casi segura de que en esa casa solo vivían esas tres personas, aun así tenía que intentarlo), ya ni siquiera recordaba porque le había dicho a Dumbledore que si lo ayudaría, tal vez solo lo había hecho para demostrarle a su padre que ella era mucho mejor que él, si bien cuando aceptó no pensó en las consecuencias que eso le podría traer si el plan fallaba. Ahora solo tenía que aceptar la condición que Voldemort le pusiera. Ella por lo que conocía del señor tenebroso se imaginaba que la mandaría a capturar o torturar a algún mago o hacer cualquier cosa parecida, solo esperaba que no la mandaran a asesinar a nadie porque a pesar de que la vida la había convertido en una mujer fría, ambiciosa y muy orgullosa, jamás mataría a nadie a menos que fuera en defensa propia o realmente necesario.
-Veo que realmente te interesa ser una de las nuestras –dijo Voldemort al fin.
-Por supuesto que sí, ¿qué es lo que tengo que hacer?
-Bien, la condición es muy sencilla –Voldemort volteó a ver a Harry que ya se había ido a sentar a otro de los sofás cuando se dio cuenta de que su participación en la charla ya no era tan importante, Voldemort tomo aire y volvió a mirar a Vanessa –Quiero que le enseñes a Enrique artes oscuras –Terminó de decir el señor tenebroso dejando un espacio entre palabra y palabra esperando que con eso quedara claro que es lo que quería de la chica.
-Puff, ¿es en serio? –se burló Vanessa sorprendida, realmente era algo que estaba fuera de su imaginación. –Esto debe ser una broma. Seguramente escuché mal.
-No es broma. Tienes que hacer lo que acabas de oir –respondió Bellatrix.
-Pero yo... esto… ¡no puede ser posible!
-¿No que estabas dispuesta a hacer lo que fuera con tal de ser una mortifaga?
-Si pero… ¡NO PIENSO HACERLA DE NIÑERA! ¡SIMPLEMENTE ME REHUSO!
-¡Entonces puedes marcharte de una buena vez! –dijo Voldemort y le dio la espalda. –Realmente esperaba más de ti muchacha. –Vanessa ya había cometido un grave error al negarse a hacer eso, que era realmente sencillo pero que resultaba humillante hasta cierto punto para ella, pensara lo que pensara sobre Harry y su apariencia tendría que aceptar y reparar su error.
-¡ESPERE!
-¿Si? –dijo Voldemort y se giró para mirar a Vanessa
-Lo haré – ella se acercó más a Voldemort -acepto lo que sea, le suplico que me perdone pero es que no me esperaba esto. –terminó de decir ella agachando la cabeza.
-Perfecto. –dijo Voldemort esbozando una sonrisa.
-¡NO! –gritó Harry y se puso de pie
-¿Qué has dicho? –preguntó Voldemort mientras se acercaba a Harry
-No quiero que ella me enseñe nada, que se vaya. Así estoy bien.
Voldemort lo tomó del cuello de la túnica y lo acercó a él para que pudiera hablarle al oído y Vanessa no pudiera escucharlo.
-Entonces supongo que quieres regresar a tu habitación y quedarte solo y encerrado el resto de tu vida ¿no es así Enrique? –Harry abrió mucho los ojos por lo que Vanessa se dio cuenta de que Voldemort no le decía al muchacho nada bueno –Si ella no te enseña jamás lograras tu venganza, ya lo habías olvidado ¿verdad?
-No –susurró Harry
-Entonces cierra la boca y compórtate –lo soltó de la túnica y lo arrojó contra el sofá.
-Discúlpalo pero es que no sabe lo que dice ¿Verdad Enrique? –dijo Voldemort mientras le lanzaba una mirada asesina a Harry. El chico solo asintió con la cabeza.
-Si claro, no hay problema, creo que debería de quedarme a vivir aquí ¿no?
-Sí, te quedaras aquí
-¿Me tatuara la marca tenebrosa?
-Aun no, supongo que eso es lo que esperabas –Vanessa se alegró mucho al escuchar eso aunque claro, tenía que poner cara de tristeza –pero no lo haré hasta que cumplas con tu trabajo y Enrique este bien preparado.
-¿Preparado? ¿Preparado para qué?
-¡Eso no te importa niñita, solo encargate de cumplir con tu trabajo y no hagas preguntas!
-Está bien pero no me grite. Debo de volver a mi casa por algunas de mis pertenencias.
-Oh no lo harás –dijo Voldemort arrastrando las palabras
-¿Pero qué dice? Claro que lo haré, ¡son mis cosas!
-No, tú no saldrás de aquí hasta que cumplas conmigo, no sé cómo le hiciste para entrar sin tener la marca tenebrosa pero no permitiré que lo hagas de nuevo.
-Me esta insinuando que me tendrá como prisionera.
-Yo creo que si –dijo Harry en un hilito de voz.
-Mandare a Bellatrix por tus cosas.
-No puede si no le digo en donde vivo.
-Creo que ese no es ningún problema porque sabemos en dónde vives, te hemos investigado queridita –dijo Bellatrix
-¡¿Cómo se atreven a invadir mi espacio?! –dijo Vanessa un poco asustada porque no sabía hasta donde la habían investigado o si sabían algo de la relación de ella con Snape. Pero si ya la habían aceptado significaba que no sabían nada de nada.
-De ahora en adelante tú harás lo que nosotros te digamos, ya no estás en la posición para dar órdenes muchacha. Bellatrix, ve a su casa trae sus pertenencias y TODO lo que encuentres.
-Si amo. –dijo Bellatrix. Vanessa todavía pudo ver que la mujer sonreía antes de que desapareciera por completo. Lo bueno es que todo lo que era más importante para ella lo traía consigo así que no le preocupo que Bella se pusiera a rebuscar entre sus pertenencias, lo que le molestaba era simplemente que ella estuviera en su hogar. Snape ya estaba en Hogwarts así que no pondría un pie en la casa. Todo iba a la perfección.
-Ahora yo voy a arreglar el desastre que hiciste allá arriba y quiero que tú le muestres la casa a nuestra invitada.
-¿Y yo por qué?
-¡Porque yo te lo ordeno! –Harry solo puso los ojos en blanco
-Ven conmigo –le dijo a la chica que sonrió triunfante y lo siguió fuera del salón.
-Como ya has visto, subiendo estas escaleras están las habitaciones, la del fondo es la mía –Voldemort paso junto a ellos y subió no sin antes lanzarle otra mirada asesina a Harry. –Él… –dijo Harry señalando a Voldemort cuando este casi desaparecía de la vista –duerme en la primera habitación de la izquierda y Bellatrix duerme en la primera habitación de la derecha, aunque realmente no estoy seguro de que alguno de los dos duerma –dijo Harry encogiéndose de hombros –En fin, supongo que tu dormirás en cualquiera de las otras.
-¿Qué fue lo que hiciste allá arriba?
-Nada
-Discúlpame pero más de dos explosiones no son precisamente "nada".
-Es una historia muy larga.
-¿Y eso que? Vas a contarme ¿verdad?
-No
-¿Porque no? Digo, vamos a estar conviviendo juntos por un largo tiempo creo que sería bueno que… -Hablaba Vanessa despreocupadamente hasta que Harry desesperado la interrumpió
-¡Tiré la puerta de mi habitación! ¡¿Contenta?!
-¿En serio? pero ¿por qué?
-Ya no te voy a decir nada, solo sígueme. –Vanessa se dio cuenta de que Harry se había enojado pero al parecer eso es lo que ella quería lograr, rió por lo bajo mientras caminaba detrás de Harry igual como lo hubiera hecho una niñita que visita un museo.
No subieron las escaleras pero continuaron caminando por un largo y amplio pasillo que se conectaba con el salón, en el pasillo había dos puertas, una del lado derecho casi al inicio del pasillo y la otra del lado izquierdo que estaba casi al final, entraron por la primera que era la biblioteca, era muy grande pero muy poco iluminada, había muchas estanterías repletas de libros, una elegante chimenea y un par de mesas en el fondo.
-¡Esto es impresionante! –exclamo Vanessa emocionada
-¿Qué tiene de impresionante? Solo es una biblioteca.
-No me hagas caso, yo me entiendo sola. –contestó mientras caminaba por los corredores, Harry se quedó parado en la entrada, no le veía nada interesante a la biblioteca, sobre todo después de que había estado rodeado de libros por más de un mes.
-Esta es la primera vez que entro aquí –dijo Harry caminando un poco más hacia delante.
-¿En serio?
-Aja, Bellatrix fue quien me mostró la casa pero solo me dijo que es lo que había detrás de cada puerta, yo pude venir después pero como te digo no le veo nada interesante a una biblioteca. –desde lo lejos Vanessa le respondió con un "que interesante" que Harry no supo si se lo decía por su plática o porque había encontrado un libro muy bueno así que esperó a que Vanessa terminara de examinar la biblioteca pero ella seguía caminando por los pasillos olvidándose por completo de que iba con Harry.
-¿Ya podemos irnos?
-¿Qué? –gritó Vanessa desde uno de los corredores más alejados.
-Vámonos ya, que aún tengo que enseñarte más cosas
-Está bien, ya vendré después. De todos modos creo que habrá mucho tiempo para leer. –dijo ella mientras caminaba de nuevo a donde estaba Harry.
-¿Te gusta mucho leer?
-Oh claro, ¿que a ti no? –dijo la chica mientras se volvía a detener para examinar otro libro...
De repente paso lo más raro que Harry había experimentado en su vida (o lo que recordaba de ella), se le nubló la vista por completo igual que cuando había estado entrenando con Voldemort pero esta vez no vio una luz verde, esta vez fue muy diferente. Por su cabeza pasaron imágenes muy rápidas de una niñita de entre once y doce años aproximadamente, cabello castaño y alborotado, en las imágenes ella estaba leyendo un libro, después levantando la mano ansiosamente como si quisiera contestar una pregunta, nuevamente leyendo, caminando con libros entre los brazos, sentada en la mesa de una biblioteca que no era la misma en donde estaba Harry y muchas otras parecidas, todo fue muy rápido, las imágenes desaparecieron pero su vista continuaba nublada; no suficiente con lo que acababa de ver sucedió algo más dentro de su cabeza, escuchó una voz que pudo jurar se trataba de la misma niña que había visto segundos atrás…
-¿Eres tu realmente?...Lo sé todo sobre ti, por supuesto conseguí unos pocos libros y tu figuras en Historia de la Magia, y en…
-¿Enrique?
Vanessa hizo que Harry saliera de sus pensamientos, el chico se espantó pues ella estaba a un palmo de su rostro, se tambaleó un poco y cayó de espaldas al suelo, ella comenzó a reírse pero después lo ayudo para que se pusiera en pie.
-¿Qué fue lo que te pasó? –preguntó Vanessa entre risas
-Es lo mismo que quisiera saber yo –dijo Harry entre dientes
-Eres muy extraño, de repente solo te quedaste con la mirada perdida ¿En qué pensabas eh?
-En nada –mintió Harry –Este… ¿Has leído alguna vez Historia de la Magia?
-Si ¿Por qué?
-Bueno me preguntaba si…este… yo aparezco ahí. –Vanessa estalló en carcajadas, pues le parecía ridículo que aquel chico soñara con aparecer algún día en Historia de la Magia.
-Aparte de extraño eres muy gracioso –más carcajadas –ni que fueras El elegido–dijo ella entre risas y mientras abría la puerta para que ambos dejaran la habitación, Harry se ruborizó y ya no dijo nada pero aun así le intrigaba lo que le había pasado, ¿acaso significaba eso que comenzaba a recordar algo de su pasado? ¿Quién era esa niñita? Y lo más importante ¿qué era lo que significaba lo que había escuchado? ¿En verdad se refería a él? ¿O la frase se refería a otra persona? Y si se refería a él eso significaba que alguien más lo conocía, el problema era que el no recordaba quien era ella. "Lo más seguro es que haya visto esto porque estaba en la biblioteca" pensó Harry al recordar que en todas las imágenes aparecía la pequeña con algún libro y hasta en lo que había escuchado se hacía referencia a un libro, obviamente no le diría nada a Vanessa y mucho menos a Voldemort porque lo más seguro es que Vanessa lo tomara por demente y aparte de que Voldemort le había ordenado que no le contara a nadie de su amnesia.
Caminaron hasta llegar a la última puerta que era la más grande de las dos y se dejó ver un gran comedor iluminado por un enorme candelabro que colgaba del techo, en el centro había una larga mesa rodeada de por lo menos 20 sillas, en cada una de las esquinas había una armadura dándole un toque gótico a ese lugar que era un muy frío. Harry cerró la puerta tras él y continuó con su explicación.
-Este es el comedor
-Si no me dices no me doy cuenta –dijo Vanessa con sarcasmo. Harry movió negativamente la cabeza en señal de desaprobación y prosiguió.
-Yo nunca he comido aquí, siempre lo hago en mi habitación y ellos pues quien sabe, la verdad ni siquiera me importa.
-Bueno pero podríamos comer juntos cuando yo esté aquí ¿no crees?
-Si claro –dijo Harry no muy convencido –Bueno pues aquí es en donde por lo regular son las reuniones –se acercó a una silla y se sentó invitando a Vanessa a que hiciera lo mismo –pero cuando solamente quiere darles alguna orden lo hace en el salón.
-¿Tu puedes estar en las reuniones?
-No, Voldemort no me deja
-¡¿Qué dijiste?! –Repentinamente la sonrisa de Vanessa desapareció de sus labios y tomó una expresión de sorpresa
-Dije que Voldemort no me deja estar en las reuniones
-¡Lo has llamado por su nombre! –dijo Vanessa como si Harry hubiera hecho algo malo al tiempo que se llevaba ambas manos a la boca.
