ADVERTENCIA: Este capítulo no forma parte de la cronología de la historia. POV Kamui

*-+-Especial-+-*

Sonámbulo

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Caminando sigilosamente llego a un lugar que no puedo describir. Eso raro, parece feliz... Pero hay una mirada melancólica.

Me di el tiempo suficiente para apreciar lo que solo mis manos fueron capaces de hacer. Esos tipos estaban tirados en suelo totalmente derrotados, pensar que no me tomo ni medio minuto y peor aún que hablaban creyéndose la gran cosa. Que aburrido, creí que serian capaces de hacer algo mucho mejor. Posiblemente mis ojos ya me engañan, no puedo creer que los haya visto como seres fuertes.

-Amm... Yo...-. Escuché una delgada voz.

Me gire para mirar a quien hablaba, posiblemente algún retador. Pero no...

Pequeño, resalta mucho el color negro... Luce frágil como si con solo mirarla se fuera a romper.

Es una chica, una un poco baja de estatura como cierta ridícula que conozco. El tono de su piel a casi moreno y sus ojos color marrón no dejan de mirarme. ¿De donde ha salido?

-Gra... Gracias... Por sa... Sal... Salvarme-. Habló, está tartamudeando y temblando.

Debo suponer que mis acciones la han asustado. Que débil. Solo ladee la cabeza demostrando confusión ante sus palabras, se está haciendo ideas equivocadas.

-¿Salvarte?, ¿por que haría eso?-. Pregunté.-Estas personas parecían fuertes a lo lejos, ¿por que más vendría?, no soy de los que salvan cosas tan inútiles.

La mirada de terror de ella me resulto un tanto divertida, incluso retrocedió un par de pasos lejos de mi.

-Lárgate-. Le ordené.-¿O quieres acabar como ellos?, después de todo estoy bastante aburrido.

Parece que ella cedió al instinto, comenzó a temblar aún más para después echarse a correr. Que torpe, no se dio cuenta de que era una broma.

Después de aquello no tuve más que hacer, solo tomé mi camino para ir por ahí. Ahora que recuerdo, todavía debo cobrarme la golpiza que le dieron a Abuto los de la escuela de Yoshiwara.

El tejado incluso puede sentirse muy cómodo en algunas ocasiones. La oscuridad esta presente hasta que siento esa presencia cerca...

Debajo...

Solo le extendiendo mi mano... Para que suba aquí arriba.

El sonido del televisor acabo despertándome. Olvide apagarlo anoche que llegué. Después de ponerme el uniforme de la preparatoria salí del apartamento con camino a la estación, ya que esta vez tenía muchas cosas que hacer.

Apenas ponía un pie fuera y ya estaban un par de tipos que... no recuerdo haber visto antes. Pero por sus miradas de furia supongo que están molestos.

Debo decir que aquellas personas lograron sorprenderme, es decir, tenia mucho que alguien no lograba entretenerme lo suficiente en un combate. Incluso me dejaron un par de heridas que no tardaran mucho en sanar, que buen inicio de día he tenido hasta el momento.

Después de aquel encuentro seguí con mis actividades, llegue a la estación a la espera del metro que me llevara a mi destino. De hecho, no paso mucho tiempo cuando por fin la anunciaron así que dirigí mis pasos adentrándome al anden, casi vació, es normal a esta hora de la mañana. No paso mucho tiempo cuando el anden comenzó a moverse, me siento de tan buen humor que inevitablemente comienzo a tararear una melodía alegre que escuche por ahí mientras el transporte se mueve con rapidez llevándome a mi destino.

-¡Estas sangrando!-. Gritó una voz.

Estaba tan sumergido en mis pensamientos que no me había dado cuenta de aquella presencia a mi lado. La había visto antes, lo se por esa tonalidad de negro que tiñe mi vista. esta de pie señalando algún punto de mi brazo, yo solo parpadee un par de veces reaccionando para después dirigir mi vista a ese punto que señalaba. Tiene razón, estoy sangrando y es demasiado que parezco una fuente.

-Sorprendente-. Me dije a mi mismo.-Lastima, no puedo recordar la cara de quien ha hecho esto.

¿Era alto? ¿obeso? no recuerdo. Además es molesta la mirada de esta chica.

-Límpiate-. Habló con una voz nerviosa mientras que de su mochila sacaba una especie de pañuelo.-Yo tengo un vendaje en mi mochila, mi mejor amiga suele rasparse seguido así que...

-Te mataré-. Interrumpí.

Debe ser tonta, demasiado diría yo, intentando "ayudarme" cuando claramente puedo oler su miedo. Ella temblaba y suspiro encogiéndose de hombros, está actuando extraño pero aun así se acerco a mi, sacó una venda que guardaba de su mochila y sostuvo mi brazo limpiando la sangre. Seguía temblando pese a esa mirada tan "segura", después de que la sangre se haya logrado detener, prosigió a intentar colocarme ese vendaje, es molesta.

-Te mataré-. Repetí, esta vez sosteniendo su brazo para evitar que siga entrometiéndose en mi vida.

-Si vas a matarme... Hazlo cuando estés curado-. Contestó.

No recuerdo cuando fue la ultima vez que escuche unas palabras como esas. Creo que la ultima vez fue en un recuerdo... de esos que simplemente no me tomo la molestia de rememorar. Y en realidad, no se pero la deje ser.

-Ya esta-. Anunció.

-Que acto tan valiente-. Respondí, extraño, no tengo reacción para esto.

-La siguiente parada en la estación Yoshiwara, favor de salir por la puesta trasera-

Mi parada y parece ser que la de ella también. Su mirada se torno gris y rápidamente salio corriendo de ahí con todas sus cosas. Yo me tome mi tiempo, pero cuando salí estaba parada mirando a todos lados poco después de aquello simplemente tomó asiento. Debería dejarla, pero le debo un favor y eso no me permitirá concentrarme en mis asuntos. El viento soplaba tan fuerte mientras me acercaba. Si le doy miedo... ¿cómo se supone que debo acercarme?

1, 2, 3 leves golpes en su cabeza hasta que esa chica se giró para mirarme.

-Tú...-. Le dije.

-Yo...-. Respondió, ¿es tonta?

-Te bajaste rápido-. Le dije.-Dime, ¿qué te debo por esto?

Le señalaba mi brazo, así son las cosas, ella me hizo un favor y yo se lo pago. Ya suficiente tengo con deberle a Shinsuke. Ella solo me miraba con sorpresa.

-En... Realidad...-. Intentó decir.-No... No es nada, lo hice con buena intención.

-No lo entiendo-. Respondí ¿que significa eso? no tiene sentido.-No me gusta deberle algo a alguien, así que dime, veré si lo hago.

-No es nada-. Insistió.-Ya lo había dicho, siempre cargo vendas entre mis cosas por que mi amiga suele lastimarse a menudo, así que si podía ayudar a alguien... No dudaría en usarlas.

-Mhj-. No tiene sentido nada de lo que dice.-Ya veo.

¿Que es esto amabilidad?, no creo. Suspiré sentándome a un lado de ella. La obligare a que me diga que es lo que quiere de mi. Debe ser demasiado caprichosa o algo por el estilo.

Poco tiempo después de que hiciera aquella acción ella comenzó a hablarme, me pregunto sobre la escuela y esas cosas, nada interesante.

-Oh... Ojala yo pudiera brincar la barda de mi escuela-. Pronunció

-Solo tienes que encontrar un buen punto y tener suficiente fuerza en los brazos-. Le respondí.

-Yo... Hablo de que la falda sería un problema-. Contestó.

Ahí esta lo que hacia falta, me levante del suelo para quedar frente a ella.

-¡Ya se!-. Expresé.-Te llevaré a tu escuela y te ayudare a brincar la barda.

-¡¿Eh?!, ¿por que harías eso?-. Preguntó, se veía nerviosa.

-Así ya no te deberé nada-. Insistió mostrando de nueva cuenta el vendaje de su brazo.

-¡Pero yo no pido nada a cambio!-. Gritó, incluso se paró frente a mi.

Ya entendí que no quiere, no me quedan mas opciones.

-Así no podre pagar mis deudas-. Murmuré.-Ya tengo una deuda con alguien y sera problemático deberle algo a dos personas.

-A... A mi no tienes que pagarme-. Que terquedad.

-No, no me parece-. Afirmé.

Ella me dijo algo de que su escuela quedaba lejos, eso es un problema yo tenia cosas que hacer y se lo deje en claro.

-¿Ibas a partirle la cara a una chica?-. Preguntó cuando le dije a donde iría.

-¿Eh?, claro que no, yo no golpeó mujeres-. Contesté.

-La escuela de Yoshiwara es colegio de chicas-. Me dijo

-¿Perdió contra una chica?-. Murmuré, Abuto perdió contra una chica... bueno, después arreglo eso pero...-¡Ahora tengo tiempo libre!

Le dije, era el pase para poder pagar mi deuda, pero ella seguía negándose. Me hablo de cosas sobre su falda y también que quiere que le pague eso. Me dejo sin opciones, pero no me gusta deberle algo a alguien por lo que lo siguiente que hice fue tomar sus cosas para tomar mi camino, la obligare a llevarla.

Me reclamo pero al final termino siguiéndome como pensaba que lo haría. Después de un rato ella comenzó a hablar, descubrí que esta en la misma escuela que Shinsuke y mi hermana, incluso esta en la misma clase que Shinsuke. Seguimos hablando hasta que por fin pude deshacerme de ella en la estación.

Fue ahí donde me despedí de esa entrometida chica.

El día escolar había terminado y en realidad yo estaba bastante aburrido para ir por ahí, así simplemente tome mi camino a mi apartamento para comer algo. Fue cuando la vi, sus pasos eran energéticos y llevaba un bocadillo entre los labios, tenia puesto el uniforme escolar de hecho. Mi pequeña hermanita.

-¡Tiempo sin verte!-. Le grité, ella me miro tensándose en ese instante.-Onii-chan te ha extrañado.

Mentira, pero esas cosas la hacen enfadar.

-Kamui-. Gruñió frunciendo el ceño, infantil, como siempre.

-Hola-. Saludé y ella me miro con desprecio.

-¿Me estabas siguiendo?-. Me preguntó, precavida, hace bien.

-Por supuesto que no, seria ridículo seguir algo tan inútil-. Respondí, ella gruñió de nuevo.

-¡¿Qué mierda quieres idiota?!-. Me gritó.

-Nada, solo pasaba por aquí y te vi-. Respondí.

-¿Que haces por aquí?-. Preguntó.

-Vivo por aquí-. Respondí.

Su mirada se torno sombría, ¿acaso ella también vive por aquí? vaya que es interesante y yo que creí que no la vería tanto.

-El vecindario se volvió asqueroso-. Fue lo ultimo que me dijo antes de desaparecer en la lejanía. Sigue odiándome.

-Ahí estas...

Cuando el día siguiente había llegado no sucedieron muchas cosas. Llegué al colegio siendo molestado por constantes preguntas de ¿por que no me presente ayer? no respondí ninguna, que molesto es, sobre todo cuando quien pregunta es el calvo. En realidad no hubo nada relevante, fue un día en el que no pude encontrar ningún oponente interesante porque cuando el timbre sonó deje a Abuto atrás tomando mi camino al parque donde hay un árbol que resulta en verdad cómodo.

Estaba en el parque, desde la altura en la que me encontraba podía ver demasiadas cosas... pero solo una llamó mi atención en ese momento. Estaban riendo, era esa chica entrometida y mi hermana... parecían muy unidas, hasta que se despidieron. ¿La entrometida y mi hermana son amigas?

-¡Tú!-. La llame, ella me buscaba con la mirada.-Aquí estoy...

-Ho... hola-. Respondió temerosa.

Buscaba huir de mi a cada palabra que intercambiábamos, no fue hasta después de preguntarle sobre el individuo que iba con ella que le permití seguir. Ella me confirmo lo que pensé, es amiga de mi hermana menor, no pensé que ella tuviera la capacidad de tener a alguien así de cerca, es raro.

Cuando ella tomó su camino yo también tomé el mio, caminaba delante de mi, exactamente por el mismo camino. No pude evitar no preguntarle si me estaba siguiendo, pero ella lo negó. En lugar de eso descubrí que ella vive bastante cerca de mi. Recibió una llamada y me dijo que se le hacia tarde, por lo que también descubrí que corre bastante lento.

Por eso le ayude a que llegara mas rápido a cualquiera que fuese su destino, ya que no tengo idea de donde vive.

-Solo devolví otro favor-. Le dije cuando ella me lo agradeció.-Sigue cuidándola.

Murmuré esas ultimas palabras mas para mi mismo que para ella. Quiero decir, ella es quien soporta mi tonta hermanita.

-Mi nombre... no, mejor no deberías de saberlo.

Era fin de semana, al revisar la fecha me di cuenta de que era día 30 de Mayo. Que importa, las horas de ese día avanzaron rápido, fue algo entretenido aunque desgraciadamente no haya tenido pelea alguna con alguien. Abuto deseaba hacer no se que cosas y por eso fuimos al centro comercial y por haberlo acompañado lo obligue a que me comprara algo de comer.

-Orden numero 19, 10 hamburguesas Jumbo-. Escuché aquella palabras que me llenaron de alegría mientras estaba sentado en una de las mesas del local

-¡¿Se pueden pedir todas esa?!-. Escuche aquella voz chillona llena de ilusión.

Abuto también la vio, incluso me llamo para que la viera. La salude pero ella trataba de irse, se veis enojada. Entonces me di cuenta de la personita que estaba a su lado, la entrometida... pero antes de que pudiera decirle alguna palabra, Kagura se la llevó.

Apostaría cualquier cosa a que mi tonta hermana le dirá a esa chica que se aleje de mi.

Era un deseo interno de que las cosas salieran bien, aquella mirada de emoción era parte de ello

Entonces ese día llego. Observe el calendario atentamente como si con eso cambiara la fecha, pero no, seguía siendo Primero de Junio, mi cumpleaños.

No paso nada, eso era algo bueno. El tiempo transcurrio como el de un día normal hasta que el dia escolar llego a su fin.

-Oye tu... ¿no es hoy tu cumpleaños?-. Me preguntó Abuto.

-No me acuerdo-. Respondí, el se golpeo la cara.

-¿Qué no piensas celebrarlo?, eres un loco pero deberías celebrarlo al menos-. Me dijo, no, esta equivocado, esas cosas no son lo mio.

-Es aburrido-. Contesté sin mucho animo.

La lluvia comenzó a caer sobre nosotros. Llevábamos paraguas así que no fue molesto. Después de tanta insistencia le dije a Abuto que compraría comida china, así dejaría de molestarme.

Llegamos a un local cercano y yo me adentré a comprar todo lo que se me apeteciera mientras Abuto me esperaba.

-Si le vas a temer a alguien, temele al idiota que iba conmigo ese día-. Escuché las risas cuando apenas salí.

Era Abuto, estaba hablando con alguien.

-¿Abuto estás hablando de mi?-. Pregunté

-¿Como crees?-. Respondió temeroso.-Hablaba con la señorita.

Ahí estaba ella de nuevo, la entrometida. Entrometida por que últimamente se aparece a cualquier lugar al que voy... como si me siguiera.

-¡Tú!-. Expresé.-Ya es normal encontrarte.

Ella me saludó, Abuto pregunto que si la conocía por lo que yo le respondí lo que era.

-Bueno niña, te pido disculpas pero nos tenemos que ir-. Dijo Abuto.-Si quieres te dejo en algún lugar para resguardarte de la lluvia.

No lo había notado pero la estaba cubriendo de la lluvia.

-No descuide señor, solo correré rápido para evitar mojarme-. Respondió ella.

-¿Le dijiste señor?-. Lo llamo señor, eso si es gracioso.-Va en mi escuela

-Lo... Lo siento-. Contestó nerviosa.

-Es normal cuando reprueba tan seguido-. Respondí.

-Haber si ya terminaste de ofenderme malnacido-. Se quejo él.

-Se enojó-. Respondí, el tiene la culpa.

-Se enojó mucho-. Dijo ella, eso me causo todavía mas gracia.

-Imbécil-. Dijo Abuto.-Mejor me largo y te dejo con tu amiguita.

Amiguita, ella no es nada de eso, en realidad no tengo idea de cual sea su nombre, solo es la chica entrometida y ya. Abuto se marcho, ella miraba como se iba mientras la lluvia comenzaba a caer sobre ella... Solo la cubrí para que eso no sucediera.

Ella se disculpo por eso de que Abuto se marchara, no importan en realidad, deseaba estar solo.

-El otro día mi hermana te saco corriendo cuando apenas te vi-. Le dije, me daba curiosidad saber que pestes era capaz de decir Kagura sobre mi.-Kagura siempre sale corriendo lejos de mi, es como si me odiara.

-Yo no creo que sea así-. Respondió, esa respuesta no la esperaba.

-¿Te ha dicho algo?-. Pregunté

-No, pero...-. Iba a decirme.

Pero no aqui, no cuando la lluvia cae de esa manera embolviendonos a los dos.

-Ya me esta aburriendo estar aquí parado-. Le dije.-Y ya tengo hambre, vamos.

Le he pedido que me siguiera. Ella titubeo hasta que se dio cuenta de que yo no daría un paso sin que ella se moviera. La lluvia es intensa y el mojarme no es una opción y ella supongo que tampoco puede mojarse, por eso la esperé.

Llegamos al parque, es mas cercano que mi casa y los juegos de los niños deben de estar secos por lo que dirigi ahi, ella me miraba desconcertada pero no dijo nada tampoco entraba por lo que le pregunté y al final ella termino entrando.

Tambien le invite parte de mi comida. Ella rio cuando le dije lo que era.

-¿Que es gracioso?-. Pregunté ladeando la cabeza.

-No nada-. Contestó nerviosa.-Solo... Me preguntaba si no era mucha comida.

-No lo es-. Contesté.-Es lo normal, sobre todo cuando celebró mi cumpleaños...

Le dije, eso si que es anormal. No es algo que le cuente a los desconocidos, pero al decírselo a ella resulto tan natural... Mientras el agua cae del cielo en el exterior me hago la pregunta mas extraña que podria hacerme...

¿Por que la traje conmigo cuando yo quería estar solo?

-¡¿Tu... Tu cumpleaños?!-. Gritó sorprendida.

-Si, es hoy-. Respondí

-Lo siento-. Contesté cabizbaja.-No lo sabía.

-No importa, no muchos lo saben, solo mi familia y Abuto-. Le dije, ella parecía deprimida.

Ella miraba abajo, parecía pensativa y no sé el porque. Fue hasta que los segundos pasaron cuando ella extendió frente a mi una muñequera negra con una franja azul.

-Feliz cumpleaños-. Pronunció.

No entiendo.

-¿Para mi?-. Pregunté

-Si... Es pequeño lo siento, pero si lo hubiese sabido antes tal vez pude darte algo mas grande-. Dijo ella.

¿Más grande?, No recuerdo cuando fue la ultima vez que recibí un regalo. Eso es bastante poco común.

-Gracias-. Le dije, me hizo sonreír.

-No hay de que-. Ella también sonrió.-Feliz cumpleaños, Kamui.

No sabia que conocía mi nombre y en realidad no me molesta. Creo que ella no es tan molesta... incluso me recuerda a alguien. Hasta ahora ha sido un buen cumpleaños.

Después de que la lluvia cesara al menos un poco, ella se marchó. Yo hice lo mismo, llegue a mi casa y al abrir la puerta estaba un objeto extraño en el suelo, era una caja de color rojo con un moño blanco, parecía que había entrado por medio del buzón. La levanté, al abrirla había un collar metálico... como una placa con datos míos...

Kagura también me ha dado un regalo de cumpleaños.

Era una sonrisa que deseaba volver ver

Los días pasaban, el verla a ella se convirtió en algo normal al igual que intercambiar palabras que ella escuchaba atentamente a cada palabra que yo pronunciaba... Era fascinante, había dejado de parecerme molesta en muchos sentidos de la palabra. Los días de lluvia se convirtieron en algo normal entre nosotros en todo el mes.

El verla en el parque y tomar el camino a casa se hizo algo tan cotidiano y normal como el amanecer y el anochecer. Incluso parecía que el miedo que ella me tenía había desaparecido cuando era ella quien me hablaba e incluso me decía cosas como si le preocupara que yo saliera herido.

Aquel día Shinsuke me llamó. Iba con Abuto cuando lo vi y como siempre el humo emanaba de el mientras permanecía sentado frente a mi.

-Hey-. Me saludo, yo no respondí.-Quería hacerte una pregunta...

-¿A mi?-. Pregunté.

-Recordé aquella vez que tenias una fea herida en el brazo...-. Dijo aspirando el humo de esa cosa para después exhalarlo.-Ese tipo esta alardeando por ahi.

Que idiota, no durara mucho. Creí que Shinsuke diría algo aburrido pero no, resulto ser algo muy interesante... El tipo que me dejo una herida hace mucho tiempo... ahora que lo pienso fue por esa herida que la conocí a ella.

-Creí que dirías algo inútil Shinsuke-. Bromee, el rió.

-Forma parte de una de las bandas que están al norte de la ciudad-. Me dijo.

-Tengo entendido que están armados-. Dijo Abuto.

-Interesante-. Respondí pensativo.

Ya no dije nada más, me gire en total silencio para ir en busca de ese tipo ahora que sabía más o menos donde encontrarlo. La lluvia caía, hoy también caería un poco de sangre.

-¡Idiota a donde vas!-. Gritaba Abuto.-Takasugi... ¿tienes idea de como son esos tipos?

Escuché a Abuto al igual que la risa de Shinsuke. Logré desaparecer de la vista de Abuto hasta que llegue a ese lugar. La lluvia había aumentado, le daba a la escena algo de dramatismo ademas fue bastante rápido cuando pude visualizar al cadáver parlante que estaba acompañado.

Apenas di un paso acercándome esos tipos se lanzaban contra mi, lanzaban golpes a diestras y siniestra que esquivaba devolviendo la mayoría, esto es lo que me resulta tan divertido. Las manchas del lodo llenaban mi ropa, mis nudillos se teñían de rojo debido a la sangre de esos sujetos e incluso de la mía gracias a los golpes tan duros que daba y es que resultaba tan divertido.

Cuando termine aquellos tipos me miraban con una especie de terror, por mi parte irradiaba felicidad tanto que eso pareció asustarlos.

-¡La pagaras!-. Me gritaron cuando se alejaban.

Después de aquello observe la hora, bastante tarde... ella ya debe estar en casa así que hoy no pude verla. La lluvia se calmo un poco y yo estaba completamente sucio por lo que tome mi camino a casa para cambiarme la ropa.

Apenas iba a llegar y la vi...hablaba con Abuto, estoy seguro que el le esta diciendo algo a ella... Y ella intentara reclamarme. No podía escuchar así que no me quedo más opcion que espera a que ella se acercara.

Cuando lo hizo la jale hacia mi, su paraguas cayó dejándola expuesta a la lluvia, la sostuve impidiéndole movimiento alguno y la cubrí con mi paraguas. Sus ojos marrón estaban fijos en los míos

-Boo-. Bromee.

-¿Que... Qué te paso?-. Preguntó, su mirada, era extraña..

-¿Qué?, ¿esto? No es nada-. Contesté sonriendo a la vez que hacia un intento por desaparecer el barro de mi ropa.-Pero olvida eso, ¿Que de te dijo Abuto?

-¿Abuto?-. Me preguntó, yo asentí, seguramente Abuto le dijo algo interesante.-Que estas en problemas, que es grave la situación en la que estas...

-Eso quería oir-. Murmuré, vendrán tipos mas fuertes

-No deberías decir eso-. Murmuró, no la entiendo.

-¿Por qué?-. Pregunté.

-Por qué... Estas herido, esas personas van a lastimarte aún más-. Le dije.

-Creo que así será más divertido-. Le dije.-Pensé que Abuto te diría algo más de lo que a mí no quiso decirme. Ya me voy...

Le extendí mi paraguas a la espera de que ella lo tomara.

-¿Q... Que haces?-. Preguntó

-Hice que se cayera tu paraguas, toma este-. Contesté.

-Te mojaras y además de herido estarás enfermo-. Dijo ella.

-Claro que no, a mi me agrada la lluvia...

Le dije para después marcharme.

Fui interceptado po personas, nada difícil. cuando había terminado la lluvia se había detenido... Pero algo caía incesante, había mucha sangre emanando de una herida profunda que comenzaba a punzarme. Malditos tipos...

Una promesa que me hizo feliz... aunque no se pudiese cumplir

Cuando desperté Abuto me había dejado una nota... "inconsciente", "idiota", "te traeré mas vendas". Por lo que entendí, ayer caí desmayado luego de que uno de esos me haya apuñalado, Abuto me encontró y fue como llegue a casa. Era doloroso, tanto que la camisa que tenia sobre puesta dolía por lo que me la quite, mi cabello estaba suelto y la televisión estaba encendida en quien sabe que canal.

No se que hora sea... 1, 2, 3 veces mi puerta fue golpeada, Abuto debió haber olvidado la llave.

-¡Pasa!-. Grité.

Escuche la puerta abrirse, eran pasos lentos y sigilosos, no como los de Abuto. Fue cuando la vi frente a mi.

-¿Eh?, ¿Qué haces aquí?-. Pregunté.

Ella me miraba y cada vez que lo hacia su mirada se ensombrecía.

-No me has contestado, ¿a que debo tu visita?-. Insistí.

-Me dijeron que estabas herido-. Dijo ella acercándose.

Abuto.

-Entrometida

Fue lo que dije ante su constante insistencia de que estoy herido. Me dijo que fuera al hospital y por obviedad me negué, pero ella me pidió saber que había pasado. De alguna manera logre escapar de eso. Pero aun así, se siente tan molesta su insistencia, su tono de angustia...

-No entiendo como llegaste aquí-. Rompí el silencio que había entre nosotros.

Ella frunció el ceño mirándome.

-Una vez me indicaste por donde vivías-. Me dijo.-El resto solo lo adivine.

-Huh ya é.-Fue error mio

Deje en claro que no la queria aqui, no con esa mirada que ella me dedica... tan melancólica.

-Tal vez, pero es me ayudo a encontrarte cuando me entere que estabas herido-. Dijo ella

-Abuto me las pagara-. Murmuré. Pobre Abuto.

-No te enojes, es tu amigo, debe estar preocupado en este momento-. Me reprendió.-Sobre todo cuando te apuñalan y te desmayas tres horas después y no quieres ver a un médico.

-¿Te preocupas igual que Abuto?-. Pregunté.

Necesitaba saberlo, ella rápidamente giró su vista a otro lado evitando darme la cara.

-Es lo normal, lo que te ocurrió es grave-. Contestó no me miraba.

-No tanto, mañana estaré bien-. Insistí.-Mira ya casi sana.

Sostuve su mano, es suave, pequeña y temblorosa. La voy a romper, por eso la sostuve con delicadeza llevándola hasta mi vendaje y abría paso para dejarla tocar mi herida.

-¿Lo ves?-. Me pregunté.

-Si...-. Respondió encojiendose de hombros sin mirarme.

Me recuerda a Kagura... hace mucho tiempo, cuando ella se enojaba no me miraba. No me agrada esa sensación.

-¿Estas enojada?-. Pregunté divertido a la espera de su respuesta.

-¡Por supuesto!, que estés así haría enojar a cualquiera que le importes-. Me dijo... solo escuche que ella dijo que le importaba.

Siento que ya lo he escuchado antes, incluso el mismo tono de voz

-¿Te importo?-. Pregunte, la sostuve con un poco más de fuerza.-Se me olvido tu nombre

-Nunca te lo dije-. Ella rió, que mal, yo quería saberlo.

-¿A si? Que raro, siempre preguntó los nombres de las personas interesantes

-El mío no-. Dijo ella y su vista se alejo más de mi. -Traigo comida...

-No puedo comer-. Le dije, es la verdad, me duele.-Te hago una pregunta

-¿Que?-. Preguntó

-¿Por qué no me miras?-. Exprese.-Haces que sienta como cuando Kagura se enoja conmigo.

-No estoy enojada-. Temblaba aun más cuando comenzó a hablar.-Bueno, solo un poco pero creo que es más preocupación por el poco cuidado que te das.

-Ya veo-. Dijo el.-Si no estás enojada conmigo, mírame

Sus ojos marrón tan cerca de los míos... No sé como decirlo, es una necesidad que ella me mire. No lo entiendo.

-Deja vu-. Pronuncie.

Ella abrió sus ojos con sorpresa... y poco a poco comencé a sentirla más cerca de mi. Tiene una aroma tan poco común, sus labios lucen carnosos y su piel tan suave... su aliento es adictivo.

-Oye idiota traigo visitas-. Era el sonido de la puerta abriéndose y la voz de Abuto.

Ella inmediatamente se hecho hacia atrás hasta caer al suelo.

-¿Niña?, ¿qué haces aquí?-. Preguntó Abuto.

-Te mataré Abuto-. Amenacé, me siento molesto por su presencia.

-¿Soyo-chan?, ¿qué haces aquí? aun, ella aquí.

Mi tonta hermana que no dejaba de verla a ella. Y por eso ella se fue inmediatamente. Apenas cerro la puerta Kagura me lanzo un puñetazo que me hizo voltear el rostro.

-¿Por que ella estaba aquí?-. Me preguntó, se escuchaba realmente molesta.

-Ella vino-. Contesté.

-¡¿Qué le hiciste Kamui?!-. Me gritó.

-Nada-. Respondí, ella refuño aun más. Me había olvidado de la cercanía de ella y de mi hermana.

-¿Que piensas hacerle?-. Me preguntó.

-Nada-. Respondí.

-Mientes... tu solo sabes lastimar a las personas... pero si le haces algo a mi mejor amiga te romperé los dientes-. Amenazó.

-No le haré nada-. Contesté, ¿es así?

-No te creo-. Se cruzó de brazos.-Me encargare de que ella se aleje de ti... no le harás daño

Sentenció antes de marcharse.

Descubrí que yo era la oscuridad de su brillo...

Ella ni Kagura volvieron a poner un pie cerca. El tiempo avanzó y me sentí recuperado, tanto que salí de casa... en búsqueda de ella. Debe saber que ya estoy mejor, que se equivoco, que su preocupación no tenia sentido.

Cuando llegue a su colegio la vi salir, la seguí y en ningún momento ella se dio de cuenta de mi presencia hasta que la llame y me golpeo por ello. Logre mi cometido y entonces descubrí algo que no me imaginaba.

-¿Enserio hoy es tu cumpleaños?-. Pregunté, ella asintió nerviosa.-¿Hay algo que quieras?

-¡No claro que no!-. Gritó nerviosa.

-¿Segura? Puedo obligar a ese bebé llorón a que te vuelva a hablar-. Le dije.-Esa inútil es muy tonta, seguramente ni sabe por que se enojo contigo...

Es obvio que Kagura está haciendo sus berrinches, solo con mirarla cabizbaja lo se... ella tiene eso que llaman dulzura y amabilidad, no como mi tonta hermanita.

-Gracias... Pero no es necesario-. Contestó con una sonrisa forzada.

-¿Entonces que quieres?-. Insistí.-Así esta vez ya no te deberé nada.

-No hace falta en verdad-. Insistió.

-Bien... Pero si la necesitas a ella yo te la puedo traer-. Le dije

-Yo quiero algo-. Pronuncio, su mirada estaba baja y aun así pude ver esa rebelde gota de agua salada rodando por su mejilla.

Se lanzo contra mi rodeándome con sus brazos se aferraba a mi cabeza mientras su rostro se ocultaba en mi pecho. Me abraza...

-Lo estas haciendo mal, así nunca podrás hacer una llave-. Le dije, ella debe soltarme.

Ella me soltó.

-Lo siento-. Se disculpó.

Después de eso, ella se marcho.

Me pregunté si había tenido un buen cumpleaños. Como el mio, ella estuvo ahí... incluso también pasa por mi mente darle un regalo como el que ella me dio, el que uso todos los días. ¿Eso estará bien?

Cuando el día siguiente llegó salí de mi casa y pude verla en la lejanía, hablaba con alguien. Un tipo al que solo le vi la espalda. Entonces ella comenzó correr.

Había hablado con Abuto para ir al centro comercial y comprarle algo ella. Abuto tal vez sepa de estas cosas, pero el tardo mucho en llegar y ademas tomo tanto tiempo encontrar algo para ella que me convenciera que termine hambriento. Por eso fui a ese lugar...

Para mi impresión ella estaba ahí, mis pies se movían en dirección a ella. Así es últimamente, un movimiento inconsciente, como...

Como si fuera un sonámbulo.

-Lo admito...-. Me gusta, me gusta mucho, Okita-kun te...

Ella pronunció aquellas palabras, me hacen enojar... Okita. Le dí una palmada en la espalda para hablarle, ella se giró para mirarme.

-¡Hola!-. Le dije.-¿También viniste a comer aquí?

-Ya te dije que busquemos otras mesa, tu amiga está ocupada-. Interrumpió Abuto, que molesto es.

-¿Lo estas?-. Pregunté.

-Estamos estudiando...-. Interrumpió un tipo que estaba sentado frente a ella.

Solo lo mire.

-¿Te he visto antes?-. Preguntó, se ríe.

-O..Okita-kun-. Hablo ella.-El es hermano mayor de Kagura-chan.

Me presentó.

-El es Okita Sougo, está en mi clase-. Me dijo.

-¿Okita?-. El mismo que mencionó.

-Si, si, mucho gusto-. Interrumpió Abuto.-Vamos nuestras ordenes están listas... Luego te veo niña.

Me jalaba ese grandulón.

-Idiota, interrumpiste la confesión de tu amiga-. Dijo Abuto.

-¿Confesión?-. Que dice...

-A ese tipo... ¿No escuchaste lo que ella le decía?

Las cosas no son así. Es como cuando esas inútiles se me confiesan a mi... las desprecio... ¿ella también sera despreciada por ese tipo?

Entonces vi como se levantó de la mesa y partió a los adentros del local de comida, lo seguí. Se adentro al baño de hombres, me miraba de reojo con esos ojos... que se parecen tanto a los mios.

-Hey-. Saludo.-¿Eres amigo de la princesita?

-¿Princesita?-. Pregunté.

-La chica que saludaste-. Dijo el, ¿así se llama ella? no lo creo.

-Conocida-. Contesté.

-Oh ya veo-. Masculló con una sonrisa de lado.

-¿Que es tan divertido?-. Conteste sonriendo de igual manera.

-No, nada-. Respondió.-¿Sabes? ella me agrada...

-No me importa-. Interrumpí.

El estrecho la mirada, metió las manos a los bolsillo y camino acercándose más.

-¿Por que tan grosero?-. Pregunto, tiene una sonrisa que me gustaría borrar.

-Para nada-. Respondí.

-¿Escuchaste algo de lo que la princesita me dijo?-. Preguntó.

-No-. Respondí.

-Parece que si, hasta te siento molesto, ¿es que ella te importa de alguna manera?-. Preguntó.

-A ti que-. Respondí.

-A mi si...-. Respondió.

No dije nada, mis acciones me llevaron a lanzarle una patada y el me devolvio el ataque de igual manera... Pero ambos fallamos y le dimos al lavamanos. El cual ahora yacía en el suelo, roto.

-Oye esta temblando-. Dijo ese tipo tomando su camino fuera del lugar.

-¡Oye tú!, ¿qué pasó?-. Preguntó uno de los empleados apenas lo vio salir.

Yo salia detrás.

-Se rompió uno de los lavamanos-. Dijimos los dos al unísono.

-¡¿Como paso?!-. Gritó el empleado.

-Un temblor-. Dijo él.

-Uno muy fuerte-. Respondí.

Nadie dijo nada.

-Si, el temblor fue intenso-. Dijo ella

-¿Así?-. Le preguntaron.

-Si, me hizo caer de la silla-. Afirmó.

El empleado asintió.

-Oh bueno...-. Pronunció ese tipo.-Vamos princesita, aún no he aprendido nada.

Ese tipo posó su mano en el hombro de ella llevándosela consigo hasta afuera. No sin antes mirarme de forma retadora.

Pude ver que ella dio la vuelta...

Después de eso ya no la volvi a ver en todas las vacaciones de verano.

El gatito de peluche que le compre para su cumpleaños se quedo conmigo. La culpa la tiene ese tal Okita.