Habrá una gran cantidad de saltos en este capítulo. Diferentes PDV, diferentes momentos, quédense conmigo.
Jeremiah se había ido poco después del incidente con el teléfono. Dejando solo a Kurt, aún atado al frío y sucio piso. No había nada en el cuarto para que Kurt se recostara, ni siquiera para sentarse. Lo único que tenía para mantenerse caliente era la ropa en su espalda, y una parte de la pared, detrás de la que, el creía, había una tubería de agua caliente. Ahí pasó toda la noche.
Fue una noche muy cansada. Quería dormir, pero al mismo tiempo le temía a su subconsciente, ya que cada vez que intentaba dormir su sueño se veía interrumpido por visiones de Jeremiah. A veces estaba sobre Kurt, agarrando el cuchillo. A veces, solo mirándolo. Pero las últimas veces que Kurt se había dormido, una visión todavía más asquerosa y escalofriante de Jeremiah se le había aparecido.
Jeremiah estrangulándolo. Su cuerpo empujando a Kurt con tanta fuerza que podía sentirse como si literalmente lo estuvieran destrozando. Kurt podía gritar y gritar pero no saldría ningún sonido, nadie escuchaba sus suplicas, pero lo peor de todo; a nadie le importaba. Jeremiah se reiría de Kurt, e imágenes de su las caras de su familia y amigos se le cruzarían por la mente, riéndose y burlándose de él. Le dirían como no valía nada, sobre como lo usarían, que nadie nunca lo querría, era un bien dañado. Nunca sería amado. Que le cortarían la garganta.
Kurt se despertó empapado de un sudor frío. Todo el cuerpo le temblaba y sus ojos soltaban lágrimas silenciosas. No podía gritar, Jeremiah le había advertido que si trataba de hacer un sonido, tendría que pagar el precio, y Kurt en realidad no quería estar en problemas con un loco con un cuchillo, y dios sabe que más tenía escondido.
Conforme pasaba el tiempo, la actitud del hombre hacia Kurt cambió. Jeremiah solo se sentaba y lo observaba desde el otro lado de la habitación. Viéndolo sin pestañear con sus obscuros ojos. Se le quedaba viendo por lo que parecían horas, su mirada haciendo hoyos en la cabeza de Kurt. Pero el chico se negaba a ver a Jeremiah a los ojos, dejando los suyos fijos en el piso y concentrado en contar todas las manchas que cubrían la fría superficie.
Después Jeremiah se paraba, y cruzaba la habitación para saludar a su ángel con un beso. Luego se volvía a sentar, y volvía a observar.
Jeremiah seguía viéndolo, escuchando los pequeños sollozos de Kurt, sonriendo mientras sostenía el cuchillo contra la garganta de Kurt, riendo con malicia mientras veía como salían lágrimas de los ojos del chico. Luego se acercaba y le limpiaba las lágrimas a besos, lamiendo la piel salada. Y aunque hasta ahora, Kurt permanecía casi completamente vestido, de todos modos se sentía como si estuviera siendo violado.
Las cosas comenzaron a ponerse más extrañas cada vez. Después de cada visita que hacía Jeremiah, Kurt era forzado a tomarse una copita de un líquido amarillo espeso, claramente drogado, para que pudiera dormir (al principio Kurt se había rehusado a tomarse esa bebida, escupiéndola por la habitación cada vez que la substancia tocara su lengua, pero luego podía sentir como su mandíbula era abierta a la fuerza y como le introducían un jarabe frío en la boca. El trataba y trataba de sacar el jarabe desconocido de su boca, pero Jeremiah le cubría los labios, le apretaba la nariz y no lo dejaba respirar hasta que se lo tragara.)
Lo único positivo de esto era que no tenía las pesadillas y no tenía que ver a Jeremiah mientras dormía. Pero ahora, cada vez que despertaba, otra presencia estaba en el cuarto.
No un humano, sino una muñeca.
Una pequeña muñeca de porcelana, no más de un pie de alta. Con pequeñas y delicadas características, ojos de un azul claro con largas pestañas de plástico. Cada una, (por ahora como cuatro, una en cada esquina del cuarto) vestía ropa diferente y tenía el cabello estilizado de distinta manera, pero recogido hacia atrás para que se les pudieran ver los ojos.
Todas tenían alas también. Alas blancas como de cisne que les salían de la espalda, haciendo unas sombras extrañas cada vez que entraba algo de luz cuando se habría la puerta.
Kurt no sabía para que eran. Sólo que cada una parecía tener como código de vestimenta algo que representara una versión de lo que Kurt tenía en su closet.
Había más muñecas, claro que había. Jeremiah las tenía a todas esperando a Kurt, solo que afuera del cuarto. Enrolladas cariñosamente en mantas, con sus ojos brillando. Las tocaba todo el tiempo, (mientras Kurt dormía, no quería que el chico se pusiera celoso.) Eran simplemente perfectas. Sus lindos angelitos, tan suaves y sin desperfectos. Nadie nunca las a tocado masque él. Son puras, y oh tan inocentes, en todos los sentidos. A veces las abraza, acariciando su pálida piel con cautela, sintiendo el pelo de nylon contra su mejilla, o sus pestañas rozar su barbilla. Otras veces solo se sienta, y comparte el espacio con ellas. Nunca se quejan, ni se oponen, nunca miran a otro lado y nunca cierran sus ojos a su amor. Son agradecidas. Él es su señor y salvador, y ellas lo saben.
Pero ahora tiene la cosa real. Su ángel de la vida real, que había venido a que lo salvara. El chico decía que era cruel. Un hombre loco y enfermo. Pere Jeremiah sabía la verdad.
Estaba haciendo todo esto por amor.
Él ama al chico. Él lo sabe, y el chico lo sabe. Estaban destinados a estar juntos. El destino tenía todas sus vidas planeadas, y estaban destinados a estar juntos. Él lo puede amar mucho más que el tonto de 'Blaine' o más que cualquier otra persona. Es solo que el chico no lo creía aun.
Se lo tendría que enseñar. Él lo hará perfecto, será su maestro y su salvador. Justo como lo era para sus muñecas angelicales.
Poniendo el cuchillo en la garganta de Kurt, éste se mantenía en silencio. Le jalaba el pelo y hacia un sonido. Le daba un beso al chico y éste gemía profundamente, le lamía la cara y el chico se estremecía deliciosamente.
Amenaza su vida…y obtenía casi cualquier cosa…
Por fin, estaba aprendiendo.
El chico protestaba. Claro que lo hacía, porque aun no sabía el plan. Y Jeremiah no se lo va a explicar. No hasta que el chico sea enteramente suyo. Su propio ángel.
Tal vez algo de tiempo con sus muñecas le enseñaría a Kurt el modo de comportarse. O de otro modo las cosas tendrían que volverse físicas.
Kurt estaba perdiendo completamente la noción del tiempo. La falta de luz y de aparatos eléctricos había dejado a Kurt solo con sus pensamientos. Veía a Jeremiah ir y venir, eso era lo único que le permitía de algún modo contar cuanto tiempo llevaba en esa prisión.
Jeremiah se desaparecía por largos periodos de tiempo, en los cuales, Kurt suponía, se iba a trabajar. Cuando regresaba se sentaba con Kurt por largas horas, viéndolo, hablándole y tocándolo. Nada intimo, pero Kurt sentía que pronto lo sería.
Cada vez que hacía algo que Jeremiah no quería, era castigado. Jeremiah se mofaba de él, se burlaba y lo castigaba. Ya fuera con un golpe, una jalada de cabello o con el cuchillo amenazadoramente en su cuello. Todo lo que Kurt sabía era que era preferible seguirle el juego a Jeremiah si valoraba su vida. Porque, tanto como este hombre dijera que lo amaba, Kurt estaba seguro de que si lo necesitaba, Jeremiah no dudaría en matarlo de verdad.
Él había estado desaparecido, por lo que el suponía, cuatro días. (Su único movimiento siendo los momentos cuando era arrastrado, a ciegas, al baño.) Seguramente personas tendrían preguntas, seguramente algunas personas estarían preocupadas.
Pero no.
Jeremiah se lo había mostrado. El buzón de entrada de su celular estaba vacío. No había mensajes, ni llamadas perdidas, ni mensajes en el buzón de voz, nada, nadie se molestó. Todos lo dejaron solo y olvidado. Nadie estaba haciendo un escándalo, haciendo preguntas, ni siquiera diciendo un simple hola. Eso solo era deprimente para Kurt.
Estaba solo, abandonado, en un cuarto lleno de muñecas y de un hombre loco y pedófilo, quien seguramente iba a violarlo o matarlo. No tenía modo de escapar. Todo su mundo se le estaba cerrando, y el miedo en su interior le estaba haciendo pedazos el alma.
Solo podía esperar que su familia y sus amigos en el mundo exterior fueran a reaccionar pronto, porque después de solo cuatro días, ya podía sentir que se rompía y perdía las esperanzas.
Nota: Ok, sé que este capitulo estuvo un poco torcido. Tuvo un poco de la visión de Jeremiah y sus motivos. Puede que no tenga mucho sentido, pero pronto lo tendrá. ;)
