Ya he vuelvo a estar en casita y a pesar de haber estado de vacaciones pude escribir en un ordenador viejo que tenía en mi casa del pueblo, pero no pude subirlo antes porque por allí no había ningún caber y yo no disponía de conexión de Internet.

Gracias a Marc y a nuestra nueva lectora KATIA. Gracias también a Anfitrite y Chris – Mcloud.

Este capítulo se lo dedico a mi familia que me aguantan todo el día hablando de Harry Potter y de mis alocadas ideas para esta historia y también a Jaume y Krls que han hecho lo mismo que ellos muchas veces más. Pero especialmente se lo dedico a mi amiga Mireia que alguna vez incluso ha llegado a darme alguna idea aunque a ella no le gusta mucho Harry Potter. Besitos para todos.

Nos leemos.

Capítulo 10. Excursión al castillo de Godric Gryffindor

La noticia de la excursión fue muy bien recibida por el profesorado que sin duda aceptaron y comenzaron a enviar lechuzas para que los padres dieran la autorización pertinente. Decidieron que la noticia se daría esa misma noche en la cena en el Gran Comedor.

Cuando todos los alumnos llegaron el director se levantó.

- Queridos alumnos y alumnas tengo que anunciar que la semana que viene nos iremos de excursión - empezó el profesor Dumbledore. Su profesor de defensa, es decir, Harry Potter nos ha propuesto la idea de ir a visitar el castillo de Godric Gryffindor y de permanecer allí durante toda la semana para celebrar Halloween - continuó el director del colegio antes de ser interrumpido por un alumno.

- Pero profesor dónde está el castillo, cómo iremos?¿- preguntó una chica de segundo año de Ravenclaw.

Cuando el director se disponía a responder la pregunta Harry Potter se levantó de su asiento.

- Señorita Matthews el castillo está en algún lugar de esta misma isla, pero por seguridad sólo el heredero de Gryffindor sabe el lugar exacto de su ubicación cosa que como usted puede comprender no voy a revelar. También decirle que iremos con unos trasladores que yo mismo he preparado - explicó Harry antes de sentarse de nuevo en su sitio y dedicarle una sonrisa a su alumna.

- Gracias Harry por la explicación. Decir que el día treinta y uno celebraremos un baile. Deberán ir por parejas y esta vez el baile será para todos los cursos -dijo el director antes de ser interrumpido por múltiples aplausos y cuchicheos de los más pequeños que nunca habían ido a un baile y, por abucheos de los más mayores.

- Señores y señoritas dejen acabar de hablar al director - ordenó la profesora McGonagall pidiendo silencio, cosa que se produjo casi instantáneamente debido a la cara de la jefa de la casa Gryffindor.

- Como iba diciendo al baile podrán ir todos, pero los alumnos de los tres primeros grados a las doce deberán volver a sus habitaciones para descansar. Los demás alumnos a petición de su profesor de defensa podrán estar hasta que el cuerpo aguante. Lo único que les pedimos es que por favor no hagan que el propietario y heredero de Gryffindor se tenga que quejar de nuestro mal comportamiento - dijo el profesor Dumbledore mirando a Harry de manera significativa.

- Quién es el propietario - preguntó Seamus que no podía más con la curiosidad. Suponía que tenía que ser algún Gryffindor pero quien sería.

El silencio reinó en el comedor esperando alguna respuesta de parte del director del colegio Hogwarts de magia y hechicería, pero esta no llegaba.

En la mesa de los merodeadores cuatro de ellos miraban a otro, que se debatía entre decir la verdad o no. Sus amigos sabiendo el conflicto que Harry estaría librando en si mismo decidieron actuar.

- Dilo Harry, se enterarán igualmente - le dijo su novia Ginny mientras le sonreía y le daba un beso en la mejilla intentando reconfortarlo.

-Sí compañero, debes hacerlo - corroboró Ron mientras le apretaba el hombro en señal de apoyo.

Hermione y Draco simplemente le miraron y asintieron. Los dos se acercaron a él y con una mirada decidieron lo que hacer. Cuando estuvieron a su lado se tiraron encima de él revolviéndole el pelo hasta que Harry se pudo levantar. Mientras esto sucedía todo el comedor estaba atento mirando lo que sucedía en la mesa de los Merodeadores con caras extrañadas por parte de muchos y de entendimiento por parte de los pocos que habían podido escuchar algo.

- Seamus, yo soy el heredero y descendiente de Godric Gryffindor y por tanto poseedor de todo lo que le perteneció- le contestó Harry mientras se levantaba igual que sus amigos que se pusieron a su lado apoyándolo sabiendo los cuchicheos que esto podría armar, pero nada sucedió hasta que una chica de intercambio se levantó y se dirigió hacia ellos.

- Gracias por dejarnos ir a su castillo - le dijo a su profesor antes de volver a sus sitio.

Cuando Harry se dio cuenta de que la chica se había ido sin que el le pudiera contestar dijo:

- De nada Kath. Deciros que dormiréis en habitaciones por casas y por años. Espero que eso no sea ningún problema. Hay un programa de actividades tanto mágicas como muggles y todo el mundo las hará. Aunque seáis sangre puras y/o mortífagos haréis lo que vuestros compañeros hagan. Si alguno no está de acuerdo simplemente que no venga, pero que lo diga ahora - dijo Harry a continuación.

Nadie dijo nada y Dumbledore creyó que era un buen momento para hablar él y acabar con el discurso para que los chicos pudieran acabar de cenar e irse a la cama para poder rendir durante lo que quedaba de semana.

- Hemos enviado una autorización a vuestros padres para que nos la devuelvan firmada. Sin más espero que la cena sea de vuestro agrado - dijo Albus antes de sentarse y ponerse a comer.

La semana pasó rápido para todos los alumnos que estaban muy nerviosos y sobretodo ansiosos por ir al castillo de uno de los fundadores de Hogwarts.

El lunes en cada habitación encontraron un traslador y una nota que decía:

A las nueve se activará el traslador hacia el castillo de Godric Gryffindor si no lo cogéis en ese momento os quedaréis en Hogwarts.

El Profesorado

En todas las habitaciones había mucho movimiento, pero a las nueve menos cinco ya todos estaban con las manos en los trasladores esperando pacientemente a que estos se activarán para llevarlos al castillo.

Mientras esto pasaba en las habitaciones de las cuatro casas, en la torre de los Merodeadores ya no había nadie porque ellos se habían ido un poco antes para poder recibir a los demás alumnos. El profesorado había decidido que ya que ellos eran los únicos que habían vivido allí, ellos serían los encargados de guiarlos y de cualquier cosa que se tratará del castillo.

A las nueve menos un minuto Harry Potter, Ginny Weasley, Hermione Granger , Ron Weasley y Draco Malfoy estaban en la entrada del castillo de Godric vistiendo unos tejanos y las camisetas con sus formas animagas.

Al cabo de unos pocos segundos todos los alumnos de Hogwarts estaban allí exclamando a causa de la hermosura del castillo que había frente a ellos. Además del castillo los bosques de alrededor eran hermosísimos para la vista de los alumnos.

- Bienvenidos al castillo de Godric Gryffindor- dijo Harry Potter cuando los alumnos dejaron de cuchichear y comentar lo bello de aquel paraje. Ahora los alumnos nos seguirán a mi y a Ron. Nosotros les guiaremos hasta sus habitaciones. Tendrán una hora para instalarse. A las diez todos tendrán que estar en la sala de entrenamiento con la ropa que encontrarán en sus camas. Un elfo les ayudará a encontrar el camino hacia la sala. Ahora seguidnos - dijo Harry mientras el y Ron emprendían la marcha hacia el vestíbulo. Los alumnos los siguieron sin chistar observando todo lo que había alrededor de ellos. Harry decidió que ya que les iba de camino les mostraría el comedor para que lo vieran y empezaran a familiarizarse con el lugar en donde pasarían una semana entrenando y divirtiéndose.

Cuando llegaron al pasillo del primer piso Harry les dijo a los Slytherin y a los Huflepuff que ellos dormirían allí.

- En cada puerta veréis indicado el curso que habitará en esa habitación. A la derecha Slytherin y ala izquierda Huflepuff - explicó Harry.

- Ravenclaw y Gryffindor duermen en el piso de arriba- dijo Ron mientras se volvían a poner en marcha para dejar a los alumnos que quedaban en sus respectivas habitaciones para que se instalaran.

Mientras esto era lo que pasaba con los profesores Hermione, Ginny y Draco estaban en el vestíbulo con los profesores.

- Padrino yo te guiaré hasta tus habitaciones - dijo a Draco al más temido profesor de pociones mientras guiñaba un ojo a Hermione y ella se lo devolvía.

- Claro Draco - le contestó Severus mientras empezaba a seguir a su ahijado que caminaba decidido.

- Tus habitaciones están situadas en una de las torres como todos los profesores, pero antes me gustaría enseñarte algo que Harry y yo te hemos preparado para que no te aburrieras y disfrutarás también de la estancia en el castillo de Godric- le dijo el rubio mientras conducía a su padrino a través de múltiples corredores llegando a las mazmorras del castillo las cuales eran muy parecidas a las de Hogwarts, pero no eran tan húmedas.

- Que habréis hecho tú y Potter. Por cierto Draco ¿Cómo estás con ellos, eres feliz? - le preguntó Snape adoptando su papel de padrino. Nunca lo admitiría, pero agradecía profundamente todo lo que le heredero de Gryffindor había y estaba haciendo por su ahijado pues el amaba a Draco con locura.

- Yo estoy muy bien con ellos. Lo cierto es que nos lo pasamos muy bien. Cuando no estamos en la batalla estamos haciendo bromas y cachondeo. Además ellos me aceptaron y a pesar de eso yo pensaba que me iban a guardar rencor por todos estos años de insultos y de peleas absurdas, pero nada de eso ha sucedido ellos simplemente me han tratado como si fuera amigo suyo de toda la vida y nunca me han echado en cara lo que le hice. Cabe decir que el que más me ha ayudado ha sido Harry. Me salvó de una muerte segura y me compró todo lo que poseo ahora. Siempre cuenta conmigo y tiene confianza ciega en mi y eso me halaga en sobremanera. En pocas palabras he encontrado la felicidad que durante seis años se me fue negada. Nunca había sido tan feliz y cada vez creo más fervientemente que eso es gracias a que ahora tengo amigos de verdad no gente a mi servicio - le contestó finalmente Draco después de mucho divagar intentando hacerle entender a su padrino la magnitud de su felicidad y la gratitud que tenía hacia esos Gryffindors como Severus los nombraba.

- Me alegro Dragón - le dijo Snape mientras le pasaba un brazo por el hombro.

- En realidad soy un jaguar o ya no lo recuerdas- le respondió su ahijado con una sonrisa de oreja a oreja a la vez que se transformaba y se dejaba acariciar por su padrino que simplemente estaba maravillado con lo que su ahijado era capaz de hacer. Nunca se imagino al hijo de Lucius Malfoy relacionándose con Gryffindors y rompiendo tantas reglas y menos repudiando a su familia.

Después de recorrer unos cuantos pasillos más llegaron a una puerta como las demás pero en la que se podía leer:

Profesor Severus Snape

Draco abrió la puerta y se apartó para que su padrino pudiera entrar.

Severus Snape entró y se quedó perplejo pues la habitación era enorme y en ella habían muchos calderos de todas las medidas y de todos los materiales. También había un amplio escritorio para poder hacer las anotaciones necesarias. Detrás del escritorio se podían ver diversas estanterías todas ellas con libros de pociones y en el lateral derecho de la habitación estantes repletos de diferentes ingredientes todos ordenados y perfectamente etiquetados.

- Pero…por qué…- preguntó el profesor de pociones el cual ese se encontraba impactado por el hermoso laboratorio que el hijo de su enemigo y ahora mejor amigo de su ahijado le había hecho.

- Decidimos que el laboratorio que tenías en Hogwarts no era demasiado bueno y que quizás con este laboratorio podrías investigar pociones y te sería más cómodo - le dijo Draco mientras llamaba a Harry con el símbolo de su muñeca.

Harry se apareció en el momento en el que Severus examinaba los diferentes calderos y los ingredientes dándose cuenta de que la mayoría eran muy extraños.

- Qué le parece profesor Snape- dijo Harry cuando se giró a ver al profesor.

- Dios es genial. Muchas gracias señor Potter. Me pondré a investigar siempre que pueda- dijo Snape acercándose a los calderos como para escoger uno y ponerse a trabajar.

- Padrino ahora no. Harry te aparecerá en tu habitación para que te instales. Recuerda que tú también has de estar a las diez en la sala de entrenamiento - dijo Draco antes de acercarse hasta su padrino y darle un abrazo que fue correspondido a parte de un gracias susurrado en su oído.

Hermione y Ginny habían guiado a los profesores Dumbledore y McGonagall a través de los múltiples pasillos hasta sus respectivas torres. Los dos profesores quedaron encantados con las torres ya que eran espaciosas y la decoración era muy cálida y hogareña. Decidieron esperarlos para acompañarlos a la sala de entrenamiento pues no tenían nada que hacer. Durante el camino el profesor Dumbledore y la profesora miraban todo maravillado.

- Es este precioso señoritas. ¿ Es necesaria nuestra presencia durante las actividades que los alumnos harán? - preguntó la profesora Minerva McGonagall.

- No, el profesor Snape por ejemplo estará en el laboratorio de pociones. Ustedes pueden ir donde quieran. En caso de que sucediera algo Harry sabrá como encontrarlos, por eso no deben preocuparse - explicó Ginevra Weasley a Minerva y a Albus.

- Exacto. Yo les recomiendo que vayan a los jardines ahora hace un poco de frío, pero el lago es precioso. Además ahora está congelado. También deseo invitarles a patinar con nosotros. Esta tarde todos los alumnos iremos a patinar al lago con patines muggles. Créanme cuando les digo que será muy, pero que muy divertido ver a muchos magos practicando esta actividad, sobretodo algún que otro Slytherin renegado - dijo Hermione sonriendo acordándose de lo patoso que podría ser su amigo Draco el cual se había opuesto a practicar esa actividad y fue respaldado por Ron que tampoco sabía, pero la votación fue clara tres a favor y dos en contra. Siguieron hablando de todo y de nada y pronto llegaron a la sala de entrenamiento.

Remus y Tonks irían con ellos pues sus cosas habían estado allí desde el verano donde decidieron que vivirían allí hasta que Harry terminara la escuela.

Mientras esto pasaba Draco corría por los pasillos no iba a llegar a la sala de entrenamientos. Iba tan deprisa que cuando giró una esquina…