- Biggest Mistake-


Dormía hecha un ovillo, como siempre, abrazada a su almohada y tapada hasta las orejas. Como si quisiera protegerse del mundo mientras dormía. En ese momento lo único que le apetecía era quitarse la ropa, acurrucarse junto a ella y volver a enterrar la cabeza junto a su cuello. Alargó la mano y tocó su hombro con cuidado y ella se despertó sobresaltada, agarró su mano y lo miró asustada.

-Necesito tu ayuda - susurró mirando la mano de Faye que aun no había soltado su muñeca. - Han herido a Jet.

- ¿ Qué? - preguntó asustada incorporándose con rapidez y frotándose la cara.

- Tranquila, está bien, pero necesito que me eches una mano - dio un paso atrás para que ella se levantase.

Cogió la cinta de pelo de la mesilla de noche y aun medio adormecida la volvió a dejar en su sitio y se hizo un moño con una goma que tenía en la muñeca.

A Jet le faltaba medio brazo y le sangraba la cabeza. Sintió que se le paralizaba el corazón durante unos segundos hasta que se dio cuenta de que el problema era en su prótesis metálica.

- ¿ Que demonios ha pasado ? - preguntó incapaz de apartar la mirada del enorme agujero en el metal.

- Un mal día, estábamos intentando atrapar a un tipejo y explotó una bomba, un pequeño artefacto casero y me ha jodido el maldito brazo - dijo meneando su brazo roto.

- ¿Una bomba? - preguntó incrédula. - ¿ En que demonios os metéis?

Se cruzó de brazos, pero únicamente para disimular que las manos le temblaban de los nervios. Sin poder creerse que en el fondo aquello no era mas que un golpe de suerte, que todo podía haber salido peor, muchísimo peor.

- Ayúdame, tengo que cambiarle el brazo y solo no puedo - dijo Spike posando una pequeña caja de herramientas sobre sus rodillas.

- ¿ Cambiarle el brazo? - tartamudeó nerviosa.

- Tengo una prótesis de recambio - dijo Jet levantando el repuesto que había junto a él en el sofá.

Spike retiró los restos rotos destrozados del brazo, era un mecanismo complicado, ya que imitaba la osamenta natural mediante hierros y engranajes. Faye estaba blanca incapaz de apartar la mirada del revoltijo de hierros, tornillos y herramientas dispersas sobre la mesa.

- Tengo que encajar esto en ese enganche - dijo señalando un trozo de hierro que sobresalía del codo. - Es complicado, tengo que hacer mucha presión para que todo encaje bien y funcione.

- Quiero que me sujetes para que no me mueva, empújame hacía atrás y yo me apoyare en ti ¿ De acuerdo Faye? - preguntó Jet señalándose el pecho.

- Si, entiendo - dijo sentándose en la mesa frente a él. - ¿Te va a doler?

- No, no mucho - sonrió y apoyó la mano buena sobre su hombro y cerró los ojos mientras Spike presionaba para encajar las dos piezas.

Jet cerró la mano alrededor de su hombro y ella cerró los ojos también intentando aguantar la fuerza que estaba ejerciendo sobre su hombro.

- Jet, vas a pulverizar su omoplato, ten cuidado - los dos miraron incrédulos a Spike que se había detenido sujetando la prótesis con una mano y con un destornillador entre los dientes.

- ¿Te he hecho daño? - preguntó Jet mirando a Faye que negó con la cabeza. - Bueno, si aquí el príncipe encantador quiere, terminamos enseguida. ¿Puedes aguantar un poco?

- Si - asintió con la cabeza sin apartar los ojos de Spike que apartó la mirada concentrándose en anclar los enganches de la prótesis fija al nuevo brazo.

Tardó un buen rato en que todo quedase en perfecto estado, pero al cabo de veinte minutos consiguió arreglarlo.

- Gracias - dijo Jet cerrando y abriendo la mano para comprobar que todo funcionaba bien. - Necesito darme una ducha y dormir, estoy cansado a sido una noche dura.

- ¿Quieres que te de un par de puntos en la herida de la frente ? - preguntó Faye con preocupación.

- No, es superficial, ya lo hemos examinado antes - se levantó y estiró sus músculos.

Jet palmeó el hombro de Spike mientras este se concentraba en recoger las piezas, sin ningún tipo de orden. No había sido una noche fácil, había llegado a pensar que Jet estaba muerto. Le temblaban las manos y no estaba muy seguro de que hacer.

Levantó la vista y vio que ella observaba atenta sus manos, dejó los trastos sobre la mesa, carraspeó y ella le miró con una sonrisa dulce y cómplice. No fue capaz de devolverle la sonrisa, pero se levantó como un resorte y se acercó a ella. No era capaz de mirarla a la cara, pero sonrió cuando el familiar olor de su piel llegó hasta él. Cogió aire de manera exagerada antes de apartar el tirante de su hombro. Allí estaba, un moratón del tamaño de la palma de Jet, le salían con facilidad, aun recordaba las marcas de sus dedos en su cadera después de la primera vez que estuvieron juntos. No recordaba haber sido brusco con ella a pesar de que llevaba tiempo deseando meterse entre sus piernas. No recordaba mucho en realidad, beber y la manera en que lo miraba y se humedecía los labios.

Y cuando le preguntó si había sido muy duro con ella solo sonrió diciéndole que no lo suficiente y se acercó a él para susurrarle al oído que se merecía un castigo. Y ahora, por muy retorcido que pareciese, envidiaba aquella marca. Suspiro frustrado y cerró los ojos. Apoyó la mano sobre la mesa y con la otra acarició con cuidado su hombro, deslizando la mano por su cuello, cogió su mejilla y se acercó a ella que contuvo el aliento sin dejar de mirarlo a los ojos.

- Te echo de menos - susurró deslizando el pulgar por su pómulo colocándole el pelo detrás de la oreja.

Faye tragó saliva y apartó la mirada, moviendo la cabeza lo suficiente para que la dejara de tocarla.

Sonrió con desden y se separó de ella sentándose en el sofá de nuevo. Apartando los ojos de ella rebuscó en su bolsillo el mechero y se encendió un cigarrillo.

- ¿Que hacemos con los restos? ¿Esto se recicla? - preguntó levantando una de las piezas y mirándola de nuevo con cinismo.

Faye se levantó de la mesa y se sentó en su regazo y cogiendo su cara con ambas manos le besó con ternura, fue incapaz de reaccionar así que se quedó muy quieto con los ojos cerrados, sintiendo su respiración agitada y el calor de su aliento. Volvió a besarlo pasándole las manos por su pelo y se separó de él dejando escapar un suspiro resignado. Nada mas oírla la abrazó contra él besándola con toda las ganas, la espera y la frustración que había estado conteniendo durante los dos últimos meses. Se levantó y la sentó de nuevo en la mesa mientras devoraba su cuello excitado por sus jadeos entrecortados y la forma en la que había pronunciado su nombre. Soltó su pelo y la agarró de la cabeza para que no se separara de él. Pero Faye lo apartó para poder desabrocharle la camisa, mientras recorría con sus manos la cicatriz de su pecho y la besaba con cuidado.

- Aquí no, Faye - susurró con la voz entrecortada mientras ella llevaba las manos a su cinturón.

Sonrió con los ojos brillando de deseo y volvió a darle un pequeño y rápido beso pasándole las manos por el cuello.

- Llévame donde quieras vaquero - susurró.

La cogió de la cintura poniéndose en pie, mientras ella se reía rodeándole con las piernas enganchándose a él como un pequeño koala.

Caminó con ella en brazos por el pasillo pero a mitad de camino la apoyó contra la pared para poder besarla de nuevo.

- ¿Aquí si? - se rió Faye mordiendo su cuello.

Se apartó para mirarla, tenia los labios rojos, las mejillas encendidas y el flequillo le cubría los ojos. Le apartó el pelo de la cara y la contempló sonriendo. Ella besó la palma de su mano y apoyó la cabeza en su hombro.

- Vamos pequeña - volvió a cargar con ella y maniobró para poder abrir la puerta de la habitación sin tener que soltarla, mientras ella no dejaba de reírse con la cara oculta contra su cuello.

Se dejó caer sobre la cama con ella en brazos mientras Faye no dejaba un centímetro de su piel sin besar. El calor que emanaba su cuerpo, volver a tenerla cerca, oír su risa, su olor, el sudor, las manos en su pelo, en sus pechos, lo había echado todo de menos de ella...


Se dejó caer sobre él agotada, tratando de recuperar el aliento, echó una mano a su cintura para evitar que se moviese, quería tenerla cerca, pero acabó deslizándose y tumbándose boca abajo con los brazos alrededor de la almohada. No podía dejar de mirarla, quería hablar con ella pero se sentía incapaz, esperó que los latidos de su corazón volvieran a su ritmo habitual y poder recuperar el aliento. Faye también respiraba con dificultad con la cabeza escondida contra la almohada.

- ¿También me echabas de menos eh? - susurró apartando el pelo de su cara pero ella volvió la cabeza para mirar al otro lado sin contestarle.

Respiró profundamente tratando de mantener la calma, se secó el sudor de la frente y resopló asqueado.

- ¿Te acuestas conmigo y pero no eres capaz de hablarme? - preguntó irritado mirando al techo. - Esto es una estupidez, es infantil y ...

Faye sollozó sin levantar la cabeza y comenzó a llorar en silencio, se quedó callado con un nudo en la garganta sin saber como actuar ni que decir.

- ¿ Quieres que me vaya? - preguntó en un hilo de voz sin atreverse a girar la cabeza y mirarla.

No contestó y él se sentó en el borde de la cama para comenzar a vestirse en silencio. Sentía rabia. No entendía nada, volver a estar con ella había sido fantástico.

- Puedes decirme al menos porque demonios estás tan enfadada - preguntó mirando hacia atrás mientras se abrochaba la camisa.

- Creo que si Julia estuviese viva no estarías aquí -

Se quedo helado, los ojos llenos le lágrimas de Faye le acusaban con crudeza. No se veía capaz de coger aire para llenar sus pulmones. Giró la cabeza de nuevo y se llevó las manos a la frente.

- Puede que tengas razón - dijo levantándose de la cama sin darse la vuelta.


Aquí sigo! :)