Nightmare.

By S. Hisaki Raiden

(12 de Diciembre de 2012)

Los personajes de Metal Fight Beyblade pertenecen a Takafumi Adachi, yo sólo los tomo prestados para realizar este fanfic.

Resumen:

Angustiado por que las pesadillas no desaparecen, las cosas empeoran cuando Ginga distingue en sus sueños a Kyouya y teme que esto sea un aviso de que su amigo está en peligro. Kyouya toma bastante mal la situación… Pero ¿Qué hará Ginga para proteger a su amigo?

Rating: T (13+)

Genero: Romance, Angst.

Advertencias: Contiene Shonen–ai, (Relaciones sentimentales entre chicos o chicoxchico).

Notas de la Autora:

Hola a todas, espero que todavía recuerden esta historia, no quería que finalizara el año sin mandar un capítulo más de esta historia. Pero estoy sumamente feliz, ya que en el capítulo 36 de MFB Zero G, nos han traído de vuelta a Ginga Hagane… ¡Con 21 años ya! Se me levantó tanto el ánimo que aquí me encuentro actualizando. Lamento mucho el retrazo, entre que ando mal de salud de nuevo y el trabajo, no había podido terminar el capítulo, la verdad es que, ya tenía escrito el capítulo desde hacía un mes, pero la redacción y las conversaciones no me convencían, pero al final y con dos hojas más con respecto a la primera versión, este es el resultado de este capítulo 10. Agradezco una vez más a mis lectores sobre todo a Lilian-chan123, a Winter Rain 3, a RominaDark5. Y Finalmente y no menos importantes, muchas gracias a Sei-LaRouss y muchas gracias a Hikuraiken ¡Me alegra mucho que les gustara el capítulo que les dediqué! Saludos a todos.

Para aquellas que quieren más cercanía entre nuestros dos lindos protagonistas, aquí hay un poco más de Ginga y Kyouya.

Sin más preámbulo… al fic.

Aclaraciones:

–Diálogos; "..." Resaltar palabras o frases; –––Cursiva––– Recuerdos; /…../ Pensamientos; (…) aclaraciones; MAYUSCULA Gritos.

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Episodio 10: Rivalidad y Calidez.

–¡Kyouya! –Gritaba el pelirrojo corriendo para dar alcance al nombrado que seguía su paso indiferente a su llamado o esa era su idea, apenas iban unos cuantos minutos que se habían encontrado con Ootori y que lo habían dejado atrás.

–¡Kyouya, espera! –Dijo Ginga finalmente alcanzando al ojiazul, para situarse a su lado y caminar junto a él.

Tategami alzó la cara un poco indignado y Ginga se dio cuenta de ello.

–¿Por qué estas enojado? –inquirió sin perderle de vista.

–Tsubasa… –fue lo que dijo desviando el rostro al lado contrario del pelirrojo– me está molestando.

–Ah…–sonrió sin poder evitar sentirse un poco incómodo, ya que él fue capaz de darse cuenta también, aunque no entendía muy bien el porqué. –Parece que anda de muy buen humor, –agregó mirando al frente y luego se cruzó de brazos como si reflexionara al mismo tiempo– casi siempre es muy reservado– continuó–, pero estos días ha sido bastante abierto, y ese es un lado de él que no muestra con frecuencia.

Kyouya rodó su mirada de Ginga al frente y dijo:

–No me digas que no era así cuando estaban en Gan Gan Galaxy.

–… –Ginga dudó– Bueno…Tsubasa tuvo algunos problemas durante el campeonato mundial… –Y no dijo más, incluso miró hacia otro lado, no se creía el indicado para contar por lo que Tsubasa había pasado.

Kyouya lo escuchó y frunció el cejo al notar que Ginga de nuevo parecía estar ocultándole algo... aunque también dedicó algunos instantes para recordar la última vez que vio a Tsubasa antes del campeonato mundial.

–… /¿Tiene ataques de personalidad múltiple o qué?/ –Pensó de manera desconsiderada, más no lo se lo dijo a Ginga.

El pelirrojo, rodó su vista hacia Kyouya descubriendo que este le miraba, pero el ojiazul desvió la vista de inmediato.

–Este… bueno, –trató de reanudar la plática– Tsubasa y yo somos amigos, pero a veces creo que no le conozco muy bien… –concluyó.

Kyouya no pudo evitar sentirse molesto al escuchar eso último, de todas maneras y pese a sus palabras, Ginga había invitado a Tsubasa a su ridícula pijamada y a él no.

–¡Aquí! –Dijo de pronto cambiando la conversación y deteniendo su paso de súbito.

Se encontraban en ese momento a las afueras del distrito de Miyagi.

–¡Genial! –dijo Ginga, el escenario era árido, y lo que más abundaba allí era el suelo erosionado y las peñas desgastadas por el aire y la lluvia. Ginga se volteó un poco para ver hacía Kyouya y aunque no estaba muy seguro de decirlo, había recordado que, ayer Benkei le había dicho que a éste, le había molestado no haber sido invitado a la pijamada, y aunque era una completa tontería, sentía la necesidad de disculparse de eso también– Por cierto, Kyouya…

El peliverde no le miró.

–Siento no haberte invitado a mi casa –se ruborizó un poco, llevando su mano a su nuca con la vista inclinada–, pero, creí que no te molestaría, de todas maneras… esas cosas no van contigo… ¡Ni conmigo! –Se apresuró a aclarar alzando la mirada hacia Tategami– ¡Todo fue idea de Yuu! Me dijo que dormir con más gente desaparecería las pesadillas… y pues, tampoco tenía mejores ideas… Así que… –Se percató que Kyouya seguía sin mirarle– Lo siento –Se decidió a concluir la explicación y disculparse finalmente.

Pasaron algunos segundos más, en los cuales, Kyouya se limitó a guardar silencio y mirar al paisaje rocoso sin expresión alguna…

–Ja, ¡Que idiotez! –Exclamó al final cerrando los ojos de modo burlón, para después dirigirle la mirada con una sonrisa despectiva– Si crees que me enojaría por algo tan absurdo como eso, de verdad que no me conoces.

En ese momento Ginga no supo cómo interpretar el comentario de su amigo, ¿Debía de tranquilizarse porque no estaba enojado? ¿O preocuparse por ese tono tan despectivo que había empleado al decirlo? Sin embargo, pronto descubriría que no debió haber tocado ese tema y que debió haberlo dejado por la paz (1).

–De cualquier modo, lo que ibas a decirme entonces me lo haz dicho ya…"Sueñas con mi muerte", antes o después es igual…–dijo mirando hacia el paisaje, como si le restase importancia a la conversación, pero dejando ver en sus palabras un claro reproche.

Los ojos de Ginga se abrieron de súbito ante esas gélidas palabras, sin embargo, trató de mantener la postura ante ellas.

–Pero no tienes que decirlo como si me gustara soñarlo –Discutió.

–…Eso dices –Contradijo, lanzándole una mirada fría.

Eso no sólo desconcertó al otro chico, sino que esta vez si lo hizo sentir verdaderamente mal.

–¡Es verdad! –Aseguró, buscando el rostro de Kyouya, pero este apartó su mirada con cierto fastidio, cosa que de verdad le dolió a Ginga, el ojiazul seguía sin creerle– Kyouya… ¡Kyouya escúchame! Cada vez que te veo morir… Yo… ¡Yo también creo morirme! –Escapó con dificultad de su garganta y creyó que le dolía el pecho ante tales palabras.

–¡Ya deja de decir estupideces! –Contestó Kyouya muy molesto volteándose completamente hacía él– ¿¡Hasta cuándo vas a insistir con esta tontería de los sueños!? –Hizo un ademán con su mano, apartando al pelirrojo.

–¡No son tonterías Kyouya! –Dijo con cierta molestia, jalando a Kyouya de una solapa de su gabardina verde, para obligarlo a mirarle mientras le hablaba– ¡Estoy preocupado por ti! –Sus ojos temblaron ante esa última confesión, pero bastante seguro de lo que decía.

–¡Ya es suficiente! –Se soltó de él– ¡Vine por una Beybatalla, no a escuchar sobre ridículos sueños! ¡Sino vas a beybatallar vete de aquí! –Dijo tajante y lo empujó, quitándolo de su camino, para dirigirse hacia unas colinas rocosas, con el cuerpo tenso y los puños apretados.

–Kyouya… –murmuró Ginga finalmente, sintiéndose bastante triste por lo que acababa de pasar.

–… –El ojiazul lo miró de reojo sin detener su camino. Odiaba lastimarlo, pero no se iba a disculpar. Ginga le había mentido deliberadamente, y le había estado ocultando cosas; ¡A todos los demás los había considerado! ¡Incluso al aguilucho de Tsubasa! (2)… ¿Por qué sólo a él lo había excluido? Eso era lo que le tenía muy molesto, pero lo que más le molestaba a Kyouya era sentirse enojado por eso, por una estúpida pijamada; además de que le causaba aversión la preocupación de Ginga por él, por algo tan ridículo como un sueño… No quería cerca al pelirrojo si era sólo por eso.

Resignado Ginga fue tras él…

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La batalla comenzó, Ginga trató de olvidar la conversación que había tenido con Kyouya y se concentró en la pelea, después de todo, una batalla siempre le hacía sentir mejor y más si se trataba de una batalla difícil, como la que siempre le aseguraba Kyouya. Habían hecho bien en ir a ese lugar apartado, ya que las poderosas técnicas no se dieron a esperar, Kyouya lucía diferente durante la batalla, ya que, aunque lanzara sus ataques más devastadores, no parecía haber absolutamente nada negativo en ello incluso cuando Ginga le sonrió, le había devuelto la sonrisa, lo más probable, es que eso fuera lo que necesitaran ambos, para olvidar el altercado que habían tenido antes.

Ginga se sentía muy bien, el viento salvaje de Leone siempre era un espectáculo impresionante, y el sentir su cabello agitado por ese viento le tranquilizaba y le hacía sentir que podía comprender a Kyouya. Sin saberlo Kyouya se sentía igual que él, el poder místico y galáctico de Pegasus también era un espectáculo para él, creía sentir la tranquilidad y el infinito del universo.

Ginga sabía que por más que quisiera esa batalla no se podía alargar más, Pegasus no rendiría por más tiempo, y era por eso que tenía que pensar rápido y detener a Leone aunque la tarea, desde luego, nunca era fácil y tras cada técnica eludida había que poner otra en marcha, Kyouya era una mezcla de seguridad, instinto salvaje y espontaneidad.

–¡LEONE! –Gritó el dueño del nombrado, cuando su beyblade fue disparado contra una de las peñas, Kyouya creyó que su Beyblade resistiría ese último golpe, pero lastimosamente las rocas pararon su giro, quedando incrustado en una de ellas. Y casi en seguida de su golpe final, Pegasus tambaleó llegando su rotación al límite, sólo unos instantes después, justo antes para desvanecer el posible empate y declararse como el indiscutible ganador de la batalla.

Ginga sonrió y cansado se dejó caer al suelo sentado, y desde allí miró a Kyouya quien subió hasta las rocas del peñasco, para tomar a Leone… y una vez lo sacó de donde estaba atorado, lo apretó en su mano.

–Otra vez… –murmuró para si mismo y se volteó observando a Ginga sentado en el suelo.

El pelirrojo le sonrió.

–Pegasus también dejó de girar, creo que pudo ser cualquiera de los dos –Le gritó hasta ahí.

–No me consueles –dijo con indiferencia, bajando de donde estaba, para agarrar camino y salir de allí.

Hagane reaccionó tomando a Pegasus y levantándose de inmediato del suelo, al darse cuenta, de que su amigo lo dejaba solo en el lugar.

–¡Kyouya! –Lo llamó dándole alcance.

–¿Qué quieres ahora? –Inquirió poco interesado caminando con los puños cerrados.

–… –Ginga tenía que pensar en algo pronto, la batalla había durado menos de lo previsto– Eh… ¿Tienes hambre? –preguntó al fin.

El ojiazul se detuvo para mirarlo bien.

–¿Por qué?

–Porque yo si tengo –confirmó el pelirrojo– Y creí que podríamos ir a comer algo…

–¿Por qué quieres de pronto ir a comer? –Lo miró con duda.

Ginga apretó sus puños emocionado mirando a su amigo.

–¡Hey! ¡Tuvimos un encuentro increíble, y fue un empate muy justo! Podría decirse que es como una celebración –cerró sus ojos contento, sonriéndole al otro.

Kyouya metió una de sus manos en las bolsas de su pantalón, y suspiró cerrando los ojos, eso que Ginga decía era algo burdo y sin importancia, pero no quiso desairar al chico.

–Como quieras.

Ginga se emocionó más al oír que aceptaba, las cosas le estaban saliendo muy bien ese día.

–¡Gracias, Kyouya!

El nombrado se extrañó ante la exageración de éste, sintiéndose un poco incómodo, ya tenía suficiente con las reacciones desproporcionadas de Benkei, como para comenzar a lidiar con las de Hagane.

–¿"Gracias" por qué?

Ginga reaccionó, y se apenó, su reacción se debía a que su plan estaba resultando bien, pero como no actuara normal, Kyouya comenzaría a sospechar sobre sus intensiones.

–Je, perdón… es que… me alegra que aceptaras ir conmigo –señaló– ¿Te molesta si vamos a las hamburguesas?

–¿Qué en serio no comes otra cosa? –preguntó con los brazos cruzados.

Ginga se echó a reír un poco apenado, risa que extrañamente le resultaba a Kyouya bastante agradable.

–Por supuesto que si, pero después de salir de Villa Koma, lo primero que comí fue eso, después de muchos días sin comer algo decente, supe que éstas eran lo mejor que había comido en mi vida –se llevó una mano a su barbilla reflexionando–, todavía no comprendo por qué en Villa Koma no había… pero, eso da igual; no me molestaría comerlas todos los días de mi vida –Concluyó cerrando los ojos y cruzando sus brazos en su espalda.

–Me doy cuenta… –Dijo Kyouya mirándolo con los ojos entrecerrados.

–Pero, yo sé que a ti también te gustan ¿Verdad que sí? –Abrió los ojos y se volteó para verlo, con una expresión divertida.

–… –No supo que decir, era extraño, no podía recordar haber pasado tanto tiempo platicando con Ginga a solas, si bien la conversación no era tan inteligente, no podía negar que era… ¿Agradable? Pero pronto se dio cuenta de que no sabía exactamente como tratar al pelirrojo, a diferencia de éste que parecía de lo más normal y no parecía complicársele.

–Será mejor que nos vallamos o se nos irá todo el día en esto… –dijo finalmente comenzando a andar, al notar que llevaba ya demasiado tiempo contemplando a Hagane.

–¡Si! –respondió siguiéndole.

Caminaron en silencio hacia la ciudad, todavía faltaba mucho para las "famosas" hamburguesas a donde siempre iba Ginga, que casualmente estaban muy cerca del muelle. No debía de ser medio día aún, todavía era temprano. Kyouya iba caminando con las manos dentro de las bolsas de su pantalón de manera rápida pero relajada, de vez en cuando observaba de manera furtiva a Ginga, que iba a su lado, sólo para comprobar que el pelirrojo se veía de lo más tranquilo, y parecía muy contento, todavía se preguntaba por qué estaba tan feliz… después de la discusión que habían tenido… y sobre la batalla…, era cierto que había ganado, pero el pelirrojo jamás presumía o fanfarroneaba de sus victorias.

–¿Y… Qué tal lo hice ahora? –Escuchó que le preguntaba de pronto.

–¿El qué? –La pregunta le tomó desprevenido, llevaban un rato sin hablar y no sabía a qué se refería.

Ginga rió.

–La beybatalla Kyouya. ¿No recuerdas lo que me dijiste hace unos días? Me dijiste que cuanto fuera a Combatir "bien" te llamara –Ladeó el rostro hacia Kyouya– ¿Y? ¿Lo hice bien? –Ginga lucía bastante curioso con ese movimiento de cabeza.

Kyouya apartó la vista para mirar al frente.

–No sé por qué estas haciendo esa pregunta tan tonta– dijo serio– ganaste ¿O no?

Ginga levantó la vista al cielo y llevó su dedo índice a su boca pensativo.

–Umn… No siempre gana el que lo hace bien…

Kyouya se crispó al escuchar eso.

–¿Qué tratas de insinuar? –Le dijo molesto mirándolo fijamente.

–¡Nada, nada! –una gotita bajó por su sien– ¡Estaba bromeando! –Agitó sus manos frente a su cara en desagravio. Kyouya lo dejó de mirar y siguió caminando, pero alzando la cara un poco, en señal de que se sentía ofendido por alguna razón. Ginga le observó y sonrió completamente seguro de lo que diría a continuación– Cuando haces algo y pones todo tu corazón en eso, siempre es algo bien hecho, no importa lo que los demás puedan decir, siempre y cuando tu corazón esté satisfecho –Dijo.

Kyouya lo miró de reojo.

–Tampoco es para que te burles –recriminó.

–No me estoy burlando –se apresuró a aclararle.

Kyouya se calmó y unos pasos después reanudaron el tema.

–Cómo sea… el punto es que todavía no puedo ganarte… –Dijo con un tono inexpresivo, quizás decepcionado.

–Eso es verdad –dijo el ojimiel con humildad–, pero sabes que puedes retarme cuando quieras, aunque eso no quiere decir que te lo vaya a poner fácil. –Declaró con una sonrisa segura.

Kyouya le regresó una mirada burlona e igual fueron sus palabras.

–Si, tan difícil como hace tres días..., ¿No? –Dijo con sarcasmo.

–Ah… –Sonrió apenado, cerrando los ojos y llevando su mano a su nuca– bueno… ese día tenía mucho sueño, pero tú insististe mucho en combatir, –aclaró– quizás ese día hasta pudiste haberme ganado, ¿No lo crees?

–¡IDIOTA! –Gritó Kyouya de pronto– ¿Cuál hubiera sido el reto entonces?

–Pero… hubieras ganado –Dijo Ginga desconcertado por la reacción de Tategami.

–¡Yo no tengo intensiones de ganarte así! ¡Sería patético! –Dijo severamente, apretando su puño derecho, incluso dejó de caminar– ¡Si gano, es por que mi poder superó al tuyo, sólo eso me dará una verdadera victoria! –reclamó.

–Perdón por lo que dije… –se disculpó, pero sonrió tranquilo– Ese día no estaba bien, pero, te prometo darte siempre el máximo.

Kyouya finalmente sonrió.

–Mas te vale, me daré cuenta si no lo haces.

Se miraron un momento sonriéndose el uno al otro, hasta que Ginga apartó la vista al frente, al percibir algo…

–¡Mira! ¡Ya hemos llegado! –Dijo de manera espontánea, y corrió para la entrada del restaurante– ¡Kyouya date prisa! –Le agitó su mano desde lejos, sosteniendo la puerta de entrada, tal pareciera que creyera que el restaurante huiría antes de que Kyouya entrara.

Kyouya lo observó, suspiró y finalmente caminó para ir con él.

Lo curioso de ese restaurante es que estaba demasiado concurrido para ser tan temprano, en realidad –ya que consultaron la hora en el reloj del lugar- todavía ni era medio día. Después de pedir su orden, esperaron en la recepción a que ésta les fuera entregada, para lo cual afortunadamente no tuvieron que esperar tanto. Sin embargo mientras esperaban: Kyouya se cruzó de brazos y levantando la mirada, observó atentamente el panel que mostraba las ordenes de las hamburguesas; en realidad, se sentía algo ansioso y no sabía porqué razón. Ginga estaba parado junto a él y ni si quiera se molestó en ocultar que estaba atento a su amigo de ojos azules. El chico se sentía muy contento de estar pasando tiempo junto a él, después de tanto tiempo, ya que todo el torneo mundial el estuvo con Yuu, Tsubasa y Masamune. El pelirrojo recordó de pronto lo deprimido que había estado, cuando el ojiazul se había negado a hacer equipo con él en dicho torneo, y también recordó, lo angustiado que se sintió cuando lo vio acompañado de otro equipo con todas las intensiones de verle caer.

Kyouya lo había retado públicamente, pero pese al miedo que sentía de perderlo (como amigo), su corazón se llenó de emoción al ver la sonrisa que Kyouya le había dedicado desde el Beyestadio (3), incluso se sintió halagado en cuando hizo público también que la batalla con el equipo Indio no tenía importancia, ni valían la pena, como lo era enfrentarle a él, a Ginga Hagane. Y al final, cuando Kyouya aceptó su derrota y le deseó la victoria en el torneo, supo que su mejor rival también podía seguir siendo su amigo, como antes lo pensó, y aunque por algún tiempo lo llegó a dudar, la mejor prueba es que él y Kyouya estaban en ese restaurante e iban a comer juntos como buenos amigos, a pesar de haber tenido una fuerte batalla antes –Y una discusión fuerte, también.

Kyouya sentía la mirada de Ginga sobre si, así que decidió voltear.

–¿Qué pasa?

Ginga negó con la cabeza.

–No, nada, perdón… –se disculpó en seguida, y dirigió la mirada a otro punto del restaurante, quizás a su amigo le molestaba que le estuviera mirando.

Kyouya le observó y se preguntó como un chico tan honesto y sincero como Hagane podía ser tan reservado al mismo tiempo, era confuso para él.

Finalmente les entregaron sus ordenes y tomaron asiento en una de las mesas del lugar. Y apenas se acaban de sentar cuando Kyouya observó a Ginga bostezar y tallarse los ojos.

–¿Ya tienes sueño otra vez? –Comentó.

–Umn… no lo entiendo… el día de hoy dormí más que otros días –aclaró cerrando los ojos– Es que mi papá se quedó conmigo…

Kyouya trató de no pensar nada al respecto, pero lo observó algo extrañado…

–… Pero el pobre terminó con dolor de espalda –dijo el chico un poco preocupado por su padre.

El ojiazul reaccionó y comenzó a comer, no quería parecer demasiado interesado en lo que Hagane le decía.

–¿Sabes? –Le dijo, después– Cuando era pequeño, mi papá siempre se quedaba despierto después de que yo tenía una pesadilla, y recuerdo muy bien que yo siempre me dormía cuando él me prometía que no se apartaría de mí en toda la noche.

–Otra vez las pesadillas… –Dijo con tono irónico, después de terminar un bocado de su comida.

Al notar eso Ginga cambió mejor el tema.

–Mi papá es genial –aseguró todavía sin haber comido absolutamente nada–, cuando sea grande, quiero ser como él, es muy fuerte, valiente, es un gran blader, el no le teme a nada…

Kyouya miró la sonrisa radiante en los labios y el rostro de Ginga mientras que hablaba de su padre, y le parecía tan irreal, al recordar, el mal rato que Ryuusei le había hecho pasar hacía poco más de un año, haciéndole creer que estaba muerto, Ginga no parecía, aparentemente, afectado por ello, pero eso a Tategami no le constaba, probablemente era porque las cicatrices de Ginga no eran visibles, como las de él…

–¿Y qué pasa en el sueño? –preguntó de pronto interrumpiendo lo que el otro decía.

El pelirrojo que al fin se había decidido a probar su comida se quedó paralizado en cuanto escuchó esa pregunta, en primer lugar le había sorprendido un poco que Kyouya preguntara, cuando le había advertido que no quería volver a escuchar nada sobre eso, y en segundo lugar, recordó que el sueño de esa mañana fue el peor de todos los que había tenido. El impacto de ver a su amigo muerto, era demasiado para sus nervios… el cansancio y la preocupación le estaban superando.

–… –El de cabellos verdes lo observó, esperó un poco más, pero el pelirrojo no parecía que diría algo, entonces sonrió de manera irónica– Primero quieres platicar sobre ello, y ahora que te pregunto… ¿No dices nada?

–Creí que no te interesaba saber… –Lo miró un poco confundido.

Tategami desvió la vista con un gesto de aburrición, luego recargó su codo en la mesa y su mejilla en su mano.

–No es que me interese… es sólo curiosidad… –se alzó de hombros.

El pelirrojo bajó la vista dejando su hamburguesa de nuevo en su charola, ya no sabía cómo sentirse ante esa situación…

–Si no te interesa… ¿Para qué quieres que te lo cuente…? –Respondió mirando hacia la mesa.

Kyouya se dio cuenta del como, el chico había cambiado drásticamente de actitud, ante su pregunta. Ya nada había sobre esa alegría y felicidad que antes tenía, ahora se veía de hecho bastante afligido.

–No le des tanta importancia y dímelo –agregó despreocupadamente tratando de relajar la situación, o al menos esas fueron sus intenciones.

–… –Ginga guardó silencio.

Kyouya lo miró un momento más y después se puso de pie.

–Si no vas a decir nada, yo me voy… –Al fin y al cabo ya había terminado de comer.

–¡Espera, Kyouya! –se preocupó en cuanto notó que éste estaba decidido a irse, sino lo detenía ya no podría estar con él el resto del día…

Kyouya le regresó la mirada.

–¿Me dirás…?

–… –Ginga bajó la vista, Kyouya seguía sin creerle, y además no se sentía a gusto contando un sueño tan angustiante como ese y que a Kyouya no le interesara de verdad escucharle…

–¡Ya deja de portarte como niño…! –Exclamó molesto por el silencio de Hagane, acomodando la silla donde antes estuviera sentado.

Al igual que con la pregunta de su padre en la mañana, eso que Kyouya le decía era lo que Ginga "precisamente" temía escuchar de él, preocupado miró como nuevamente, el peliverde se giraba de manera algo brusca para abandonar el lugar, que antes compartía con él, y el cuerpo de Ginga se movió de manera casi refleja, ante un miedo inexplicable, sentía que si Kyouya se iba, no volvería a verlo, su mano se aferró a la gabardina de Tategami como si de ello dependiera su vida, impidiendo así su ida, mientras que de su garganta escapaba un grito.

–¡No Kyouya!

El chico de cabellos verdes se detuvo en su intento y volteó a ver al chico de ojos mieles un tanto desubicado, por escuchar esa súplica.

–¡Demonios, Ginga! –Protestó– ¿Qué diablos te…?

–¡Te veo caer! –Continuó Ginga, interrumpiendo el reclamo del otro, y sin dejar de apretar la tela de la gabardina con fuerza impidiéndole andar, el ojiazul parpadeó un poco confundido al notar lo mal que se veía Hagane– … y las… rocas… –continuó éste con voz baja…

–¿Qué rocas? –Inquirió Kyouya sin comprender.

–¡Caes desde lo alto de un risco, y al caer las rocas te matan! –Dijo algo perturbado al contar lo último que vio en su sueño, un sueño tan real.

Al oír eso, Kyouya se giró completamente hacía el chico pelirrojo, tomando la silla y volviendo a sentarse frente a él, decidió olvidar por ese momento, que él consideraba todo eso de las pesadillas una estupidez, y decidió escucharle detenidamente.

–¿Qué más pasa? –Lo animó a seguir con un tono de voz serio, pero tranquilo.

Ginga alzó la mirada hacía Kyouya y supo que estaba dispuesto a escucharle, y eso finalmente le tranquilizó un poco.

–… En el sueño corro… corro lo más rápido que puedo… pero… no alcanzo tu mano, a pesar de que corro con todas mis fuerzas ¡No puedo salvarte! –Exclamó sacudiendo su cabeza ante eso último.

Kyouya alzó la palma de su mano, mirándola detenidamente, y la extendió hacia Ginga. El pelirrojo, alzó la vista nuevamente, mirando a su amigo.

–No tienes que correr tanto para alcanzar mi mano… –dijo de manera tranquila, logrando esta vez calmar al angustiado pelirrojo.

Los ojos de Ginga temblaron al contemplarle y sin pensar, tomó la mano de Kyouya con algo de desesperación, con sus dos manos, pegándola a su frente, y cerrando los ojos.

–Ojala en mis sueños la alcanzara para poder salvarte… –dijo con tristeza.

Kyouya lo escuchó, y lo observó por unos momentos, podía ver lo mucho que Ginga se preocupaba por él y al parecer era sincero. La sensación de incomodidad que sintiera inicialmente al estar con Ginga se iba desvaneciendo poco a poco, no podía explicarse lo que sentía realmente por el pelirrojo… si bien era cierto que ocupaba gran parte de sus pensamientos, no podía precisar lo que eso significaba, pero podía sentir una calidez y una gentileza progresivas, así como también una emoción ardiente, que se desencadenaba en el mas alto nivel de competencia…, sin dejar de mirarlo y mientras Ginga sostenía su mano derecha, Kyouya alzó su otra mano (la izquierda) para tomarlo del hombro, y acercarlo hacía él…

–Ginga…

El pelirrojo alzó la mirada al llamado, encontrándose con los zafiros de Kyouya y aunque no era la primera vez, tenía mucho tiempo de no ver ese gesto tan cálido en ese par de zafiros…, pero… ¿Era su imaginación o Kyouya estaba acercándose a él? Se sintió un poco apenado, y se alejó de manera instintiva mirando para otro lado, pero alcanzando a sentir como su rostro se calentaba. Kyouya reaccionó de lo que hacía, soltándolo y apartando la vista, no sabía que estaba pensando se había dejado llevar…

–Tategami…

Esa voz hizo reaccionar a Kyouya de inmediato haciendo que su mirada de volviera gélida, y volteara hacia la persona que le nombró con un gesto cargado de desprecio, un total contraste con la mirada que antes tuviera. Ginga lo miró y volteó también, ¿Quién podía ser el responsable de esa mirada en Kyouya…?

TSU ZU KU… (Continuará…)

Aclaraciones:

(1) Ginga detonó una bomba… ¡y una de destrucción masiva!

(2) Ya no lo niegues Kyouya, SI estas celoso. u.úUuu.

(3) Capítulo 19 de Beyblade Metal Masters o Capítulo 70 Metal Fight Beyblade: Explosión. (Que odioso que le cambien el nombre a las temporadas).

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Notas Finales:

Amé el resultado de este capítulo, las conversaciones e incluso la discusión inicial entre estos chicos, la idea era hacer progresiva la cercanía entre ambos conforme avanzaba el capítulo, pero sin forzarlo. ¿Cómo ven el plan de Ginga para estar con Kyouya y cuidarlo? ¿Le estará funcionando? ¿Kyouya ya se dio cuenta? xDD ¿Qué opinan de la forma en que Kyouya trata a Ginga? (Respeto lo más que puedo la personalidad de los chicos en el anime, y eso creo que se me está complicando un poco) ¿Qué fue lo que más les gustó del capítulo? Como lo advertí antes, las escenas cómicas han bajado, y será cada vez más progresiva la seriedad (Es necesario). Por favor me gustaría saber su opinión al respecto.

Por segundo año consecutivo:

¡Feliz Navidad y Prospero año nuevo! Gracias por todo su apoyo y por haberme seguido con esta historia en este 2012. Espero contar con su apoyo también el próximo año y creo que esto es lo último que publicaré por 2012, a menos que otra cosa pase. A todos un saludo y un abrazo.

Comentarios, preguntas, sugerencias, regalos, felicitaciones, jitomatazos y de más frutas y legumbres serán bien recibidos en los Reviews.

ATTE: S. Hisaki Raiden.

до свидaния!

(Hasta luego)