Capitulo 10 – Noche vieja:
El sol comenzaba a filtrarse, impaciente entre tanta nevada y ventisca nocturna, profiriendo unos escasos rayos.
Las habitaciones yacían ocupadas por los somnolientos habitantes, que aún residían calentitos en sus mullidas camas.
Mello y Near, con los ojos abiertos como escarpias y completamente desvelados se arremolinaban por los pasillos de la casa Yagami.
Con cuidado, se adentraron en la habitación de Sayu, la hermana de Light y se aproximaron a su lecho.
La morena muchacha dormía placidamente, con sus finos labios entreabiertos, lo que provocó un principio de mofa por parte del Mello.
Near negó con la cabeza, se aproximó a ella con semblante serio y rozó su brazo con cuidado, quería despertarla de su sueño.
Sayu tardó un poco en reaccionar y Mello tuvo que apartar el bracito de Near para balancearla con un brutal movimiento.
La chica abrió los ojos desconcertada.
-¿que ocurre?- tibuteó jadeante, sorprendida al encontrarse aquel par de caras mirándola - ¿qué hora es? ¿Qué hacéis...?- empezó a preguntar velozmente ante tantas dudas.
- Shhh- Mello, enfurruñado al verse próximamente descubierto por el resto de la casa, se pasó un dedo por la boca señalizando el "silencio".
La chica, precavida, calló sin más.
- Estamos preocupados por L-chan- siseó Near, sin perder por un momento su apático rostro.
- Oh...- contestó esta, movida por la ternura que le inspiraba el peliblanco.
Mello carraspeó.
- Watari nos ordenó anoche irnos a dormir- se rascó la cabeza un poco, mientras registraba su bolsillo de pijama queriendo encontrar algún pedazo de chocolatina- eso me hizo oler a chamusquina...
- Pensamos que algo ha pasado con L- aclaró Near.
La hermana de Light se pasó sendas manos por la boca, revolviéndose dentro de la cama.
- Algo provocado por ese...- amenazó con soltar un improperio el rubio.
- Ese "algo" es su hermano, Mello- replicó el menor de los muchachos frunciéndole el ceño al más alto.
Los protegidos de L comenzaron a fulminarse con la mirada cuando Sayu saltó de la cama de un brinco.
- Chicos, chicos, basta. Veamos…- la chica se pasó los dedos por la barbilla- veamos, Mello- miró a este- ¿por qué te cae tan mal Light? ¿por qué piensas que él es el culpable de...?
- ¡PERO SI ESTÁ CLARO!- explotó el chico, casi saliéndole humo por las orejas, las hormonas adolescentes desatadas 100.
Near y Sayu le taparon la boca a la vez, a ese paso la casa se pondría en pie en menos que canta un gallo.
- Sabemos que L está enamorado de tu hermano...- atajó Near.
Sayu tragó saliva.
Por mucho que tratara de ocultar el secreto que el mismo L le había confesado en secreto, le iba a ser imposible negarlo ante aquel par de chicos amainados en inteligencia a raudales.
- ¿estáis seguros de eso...?- sudó ella.
- No trates de tomarnos el pelo- A duras penas, Mello había encontrado un bombón que tenía reclutado en un bolsillo- no somos bobos.
- Conocemos a L mejor que nadie...- añadió Near.
- ...por eso nos hemos dado cuenta desde el primer día- se quejó Mello mascando a la par.
- Está enamorado.
Los tres muchachos quedaron callados, decorando el centro de la habitación con tres sombras pausadas y ennegrecidas.
-Bueno, y...según vosotros, lo de ayer fue una pelea de...- carraspeó- enamorados, ¿no?- trató de aventurar, sonriendo inocentemente.
Mello bufó, casi explotando de risa; Near alzó una albina ceja.
- Light Yagami, tu hermano es el primer sospechoso del caso Kira, Sayu Yagami- comenzó a explicar Near- por mucho que L quiera mantener esta pesquisa como tabú, veo preciso comunicártelo por si llega el momento en que hayas de verlo entre rejas...
- O horcado- disfrutó de solo imaginárselo Mello.
Sayu abrió los ojos horrorizada.
-Pero...- trató de hablar, sin que los chicos la dejaran.-…
- Tu hermano ha querido seducir a L para que este, se dejara llevar por sus sentimientos el día que fuera capturado por la justicia- profetizó Near que rebuscaba con la mirada algún muñequito que saltara a la vista por la habitación. Pero no lo había, demasiado femenina para su gusto.
- …y L ha caído, de ahí que huyera ayer... por eso estamos tan preocupados- terminó la explicación Mello, sentándose en la orilla de la cama.
De nuevo el silencio, la tensión se palpó en el pequeño cuarto...ambos muchachos escrutaban a Sayu sin ningún atisbo de piedad en sus profundas y geniales miradas.
- No se que decir...- se aturdió la muchacha, sudaba a la gota gorda mientras se secaba la frente- yo solo espero- y miró a ambos- que los sentimientos de Light sean auténticos- se pasó la mano por el corazón, sus oscuros ojuelos se tiñeron en sombras- de verdad, lo espero.
Mello se rió con estrépito.
-¡Tu hermano no se enamoraría nunca de nuestro L!- le gritó, señalándola con dedo acusador como si ella fuera el mísmisimo Kira - es un ególatra farsante.La chica quedó callada, aturdida ante los gritos y protestas de aquel chico rubio que residía en su casa apenas un par de días.
- Mello- el albino negó con la cabeza- de verdad...no tienes tacto.
- ¡Tú te callas!- ordenó señalándolo inquisitivamente.
- No puedes ser tan brusco con la hermana del presunto asesino, por muy asesino que sea el acusado sigue siendo sangre de la sangre de Sayu Yagami, y aunque nos fastidie- enredó uno de sus mechones blancos en su dedo- el amante y enamorado de L.
Los tres quedaron en silencio.
Sayu angustiada y al borde de las lágrimas, Mello frunciendo el ceño y hundido en buscar una buena respuesta con la que contestar al maldito de Near, el peliblanco observaba autista un póster gigante de Ryuga Hideki en la pared.
- Grrr, de todas formas, quiero ver a L de una vez, así que vayamos a la habitación de tu hermano- espetó con un gruñido. Sayu seguía sentada y cabizbaja, el rubio tragó saliva- por favor- y se sonrojó quedamente.
...
Hundido en un pecho fornido, caliente y atlético, Elle Lawliet reposaba tras un apacible a la vez que tormentoso sueño.
La noche había sido catalogada como la más activa e inesperada de su vida. Una noche en la que los orgasmos y llantos aguados se jugaban la medalla de oro.
Recordaba vívidamente el momento en el que escuchó por su micro oculto el momento en que la fresca de Kiyomi Takada se había lanzado al cuello de Light; y este, macho ibérico y "caballeroso", no iba a dejarla con las braguitas mojadas.
Mientras, él lloraba a escondidas escondido tras la jaula de los monos.
Había corrido a la casa, basándose en viles excusas de las que Mello y Near olían la inminente chamusquina; para llegar al hogar donde se celebraba aquel "aquelarre" infernal entre un demonio y una fresca vampira, que chupaba algunas cosas más que cuellos, si cabía decirlo.
El momento en que vio a Light a través de la penumbra habitación no lo olvidaría en la vida; su corazón se rompió y sollozó profundamente.
Quiso llorar pero se contuvo, quiso reír pero su boca simplemente se torció en una mueca insulsa, quiso matar a Light y no pudo.
Acarició el suave pecho con sus pálidas manos, rozando aquel lugar en donde se hospedaba aquel corazón que mil veces había vaticinado de cruel y vacío. Quiso besarlo e indagar en lo más profundo de él, pero se conformó con olorar un rosado pezón.
Lo amaba tanto que no le había importado ser un vagabundo cubierto de nieve en la víspera nocturna.
Lo deseaba tanto que, ¿qué más le daba ser su muñeca hinchable por una noche? Total, el sueño acabaría cuando el castaño abriera los ojos y lo escrutara en su desnudez.
Se tapó un poco con las sábanas.
Nunca más se humillaría, conservaría aquel bello recuerdo de "amor con sexo" en su alma y trataría de alimentar su amor con aquel recuerdo.
Tal vez, solo tal vez así podría soportarlo.
Tendría que tratar de recuperar el timón en el caso kira, el cual había dejado aparcado gracias al juego de seducción de aquel gañán que lo hospedaba en su pecho.
"Maldito y sexy bastardo..."
Light se movió un poco entre sueños, se le veía tan inocente en aquel estado de coma profundo, que parecía imposible que tras unas facciones tan dulces se escondiera la faz de un loco asesino.
Se separó un poco de él, tratando que no se despertara, acercándose a la orilla de la cama cuando...
La puerta se abrió.
El corazón del detective ascendió a su garganta, atragantándolo.
Mello, Near y Sayu entraron en la estancia sin cortarse un pelo. (Sobretodo Mello, claro)
El rubio rebuscó con la mirada en la habitación y no tardó en encontrar a su objetivo, en cueras sentado en una cama junto a otro "tío" en pelota picada.
Sus enormes ojos se abrieron de par en par, Elle quería detenerlo pero le iba a ser imposible.
-¿QUÉ...?- Avecinó a chillar, Sayu se abalanzó sobre él y cerró su boca de par en par con las manos.
- Shhhhh- le hizo callar ella, pero el chico se removía.
Elle quiso besar a Sayu por la ayuda que le había otorgado.
Near negaba con la cabeza a la vez que miraba a su protector, que se mostraba como dios lo traía al mundo.
-¿Cuándo te enamoras tienes que llegar a meterte desnudo en la cama con esa persona, aunque se trate de un varón?- preguntó filosóficamente Near.
El escurridizo ruido en la habitación no tardó en hacer sus frutos.
El sonido se filtró en los oídos de Light, llegando velozmente a su atento cerebro que no tardó en mandar la señal para que el universitario se despertara.
Al notar la presencia de tres personas ajenas pisando el pulido suelo de "su" habitación, el hijo de Soichiro se puso en pie de un tirón dejando ver su... aparato genital, jefe de sus éxitos con el género masculino/femenino.
Fue Sayu quien se tapó los ojos entonces, soltando a Mello, que chilló en cuanto su boca fue liberada; Near se sonrojó ante tanto esplendor.
- ¿QUÉ COÑO HACÉIS EN MI HABITACIÓN?- bramó este de muy mal humor, lo único que la faltaba ante tanta presión era que lo despertara su hermana y una banda de chiflados superdotados- ¡Largo!
- ¡Light kun, Mello...! - Advirtió el Moreno, que se ponía los calzoncillos como podía, haciendo malabarismos con las piernas.
Light, siendo Light no iba a quedarse callado, y Mello siendo Mello, menos aún.
Uno por orgullo y el otro por espontaneidad al cuadrado.
- ¡LARGO HE DICHO!- comenzaron a discutir rubio y castaño.
- ¡Te lo has follado cabrón!- masculló este, con los ojos encendidos-¡No tienes derecho!
- ¿A ti que te importa?- lo observó con odio- Eres un puto niñato...- arrugó la nariz con desprecio.
- ¡HERMANO!- trató de detenerlo Sayu.
- Yo seré un niñato pero no soy un macho con aspiraciones a marica, chaval- contestó el chico de la Wammy´s house.
- ¡Mello!- gritó Lawliet que se esperaba la avalancha de personas que podrían llegar a arremolinarse en la habitación de un momento a otro.
Ambos se quedaron mirando, casi ladrándose como perros rabiosos.
Faltó un pelo para que Watari y los Yagami descubrieran el pastel, por suerte, no fue así, aunque oscuros y tristes pensamientos surcaban de la mente de un joven y deprimido detective de ojos negros.
………………………..
La escusa perfecta para prescindir de una pillada en toda regla, fue una artimaña simple de Sayu, la cual sus padres aceptaron sin rechistar.
Watari sin embargo, observaba a Elle de cabeza a pies, ambos sentados uno enfrente del otro en la mesa del comedor.
El moreno removía una taza de café pausadamente, sabiéndose observado por el hombre de cabello can0o que lo conocía como si fuera su hijo.
Una intensa fatiga lo contaminaba, todos menos los inocentes padres de Light sabían de su extraña relación con el altivo joven de ojos castaños, que sorbía su café con soberana prepotencia.
Mello en la otra punta de la mesa, fulminaba a Yagami con sus chispeantes ojos claros, le hubiera encantado castrarlo.
Sayu suspiraba, resignada y cansada. Habían empezado "bien" el día.
Sachiko se acercó a la mesa con una bandeja de pastelitos de chocolate, se sentó tras colocarlos en el centro de la mesa.
- No podéis hacer tanto ruido en plena mañana…- dijo la mujer, miraba a Light inquisitivamente- no está nada bien.
El castaño miraba la pared con la cabeza en alto, nunca reconocería un fallo por su parte, él era perfecto la perfección echa mortal, para su desgracia.
- Lo mismo digo, Mello…- siseó Watari, traspasando al rubio a partir de su sabia mirada.
- Tsk- el joven gruñó- no he hecho nada.
- No he sido yo quien me he colado en una habitación ajena…- desafió con frialdad mirándolo por encima del hombro.
Antes de que pudiera responder, Sayu le cortó en seco, si la cosa seguía por ese camino tan empedrado si descubriría el pastel.
- Light, hermanito… solo queríamos despertaros para pasar el día juntos…- sonrió tensamente- aunque es normal que te hayas molestado, eres muy reservado con tus cosas y si se trata de tu habitación.
- Exacto- sentenció el castaño- mi intimidad es sagrada, y ningún chavalito ocupa va a penetrar en mi privacidad- contestó haciendo énfasis en la palabra ocupa.
- ¡Light!- Soichiro dio un brinco en la silla, no podía creerse que su hijo fuera tan desconsiderado con un invitado.
Elle, que hasta el momento se había mantenido al margen carraspeó, así llamó la atención de los presentes.
El par de ojos negros apareció por encima de la taza de café, unos ojos apagados y tristes…
- No se preocupen, señor y señora Yagami, Sayu san, Light kun…- bajó el timbre de voz al pronunciar aquel nombre- nos iremos inmediatamente.
Se hizo el silencio, Near, que estaba jugando con una cucharilla frenó en seco.
- ¡Al fin!- dio un golpe en la mesa Mello, Watari lo taladró con severidad.
Light tragó saliva considerablemente, mientras que una ligera presión se jugaba un pulso con su pecho.
-¿qué?- Sachiko se disgustó mucho, se dirigió a él suplicante.
- Que será mejor que nos vayamos, hemos pasado demasiados días aquí- espetó L suavemente- hemos abusado de su hospitalidad.
Sayu, que amenazaba con romper a llorar le temblaba un labio.
- ¡Pero aún no ha acabado la navidad!- siseó.
- No importa, no queremos molestar y Mello- reprendió al joven muchacho- lo está haciendo, rompe la paz del hogar.- concluyó.
- Tsk, si claro…si es que siempre soy el malo- se cruzó de brazos el chico.
- Cállate- lo reprendió Near- si L dice que nos vayamos nos vamos y ya está.
Soichiro, que no estaba de acuerdo bufó, buscando un hilo de sensatez.
- L, en serio, queremos que te quedes, no podéis marcharos por una tontería…- trató de razonar con él.
Lawliet se sirvió un trozo de pastel de chocolate, rellenó su taza con abundante café, observando en el reflejo marrón oscuro la silueta de Light.
Entristeció, cada vez el dolor se hacía más profundo.
"Tengo que irme, mantener las distancias…si no lo hago ahora, cada vez será peor"
- No es solo eso, señor Yagami- se sinceró escuetamente el detective, y los ojos de Light Yagami se encontraron con los suyos.
Casi pudo apreciar en ellos el color del sudor en el brillo de los mismos, aunque se mostraban fríos, tan fríos como los suyos propios.
Eran como dos cubitos de hielo que jugaban a derretirse juntos, pero ninguno de los dos quería ser el primero en desaparecer.
Orgullo, maldito y adorado orgullo.
- Si es por lo de ayer…- carraspeó un poco Soichiro- entendería más que quieras irte, Ryuzaki- evitó mirar a su hijo, puesto que se avergonzaba de él- es muy feo que alguien intime de esa manera con la mujer que quiere un amigo.
Quiso reírse, pero sería una falta de respeto enverso al pobre padre de Light kun.
¿Celoso por Takada? Celoso de Takada, de esa descarada mujer y ese par de tetas, ¿que secreto escondían esos voluminosos pechos que incitaba a la fornicación al hombre?
- No se preocupe, señor Yagami, es mejor no pensar…- trató de evadir el tema el moreno.
- ¡No! ¡Mi hijo te pedirá disculpas, de eso no te quede la menor duda!- dio un golpe en la mesa Soichiro.
- Papá…- siseaba Light cruzado de brazos, cada palabra de L se infiltraba en su corazón como una bala.
- ¡Esto no quedará así, la amistad en lo primero!
- …¡Papá!
- ¡No puede irse por tu culpa, hijo!- le chilló entonces el patriarca de la familia Yagami, dirigiéndose a su hijo.
Los nervios y aquella maldita tensión acabaron con su coraza de perfecta pasividad.
-¡PADRE, CÁLLATE!- Sus ojos adquirieron un tinte rojizo peligroso.
El hombre no se esperaba un grito así por parte de su perfecto hijo, se sintió desolado, ¿por qué su primogénito había cambiado tanto?
Light se puso en pie, quedando estático, convirtiéndose en centro de miradas…separó su largo flequillo de su frente.
- Ryuzaki- se dirigió a L, y en aquel momento recordó su nombre, el nombre que fue confesado por él ayer mismo- sería un placer que te quedaras en esta casa hasta fin de año- hizo una reverencia educadamente- tenemos un concierto al que asistir ¿recuerdas?
Lawliet se lo quedó mirando entonces, castigando a su alma al tener que escuchar una proposición tan tentadora de aquellos labios.
Sin embargo era veneno, y no podía contaminarse más de lo que ya lo estaba. Tenía que huir cuanto antes de allí.
- Gracias, pero no- sentenció con frialdad.
El semblante de Light no cambió, su mueca continuaba siendo apática y pálida.
No iba a insistir, no él… la rabia cernía sobre él, podría matarlo en aquel mismo momento y asistir a recoger su delgado cadáver.
Una nube de improperios lo cegaban por momentos, a pesar de la rabia que le asignaba la negativa del moreno, algo le dolía, cada vez más y más fuerte.
- Como quieras- le sonrió entonces sensatamente, un buen dios tenía que saber mantener las formas- de todas formas te espero para el concierto, ¿vendrás?- le preguntó.
Lawliet asintió con la cabeza, los presentes los observaban.
- No puedo despreciar un regalo, asistiré- contestó este.
- ¿Vendrás a cenar entonces?- preguntó Sayu nerviosísima.
- Al menos vente a pasar el fin de año con nosotros, Ryuzaki- suplicó la mujer.
L intercambió una mirada con Watari, Mello y Near se miraban entre ellos, el protegido de Wammy buscaba una respuesta en los ojos de sus compinches.
- Puede…puede que si, Sra Yagami.
Sachiko sonrió, sollozante, el cariño que le había cogido a L era muy grande, aunque extraño, aquel chico de grandes ojeras se hacia de querer.
La mujer lo abrazó con fuerza, Sayu se le unió, a Yagami padre le brillaban los ojos con fiereza.
Light Yagami se retiró de la mesa encaminándose lentamente a la soledad de su habitación.
Una risa de Ryuk, una ventisca polar cercana y un recuerdo de la noche anterior ocupaban a su inteligente mente.
Se sonó un poco la nariz y los ojos se le aguaron un poco, cogió sitio en su silla mirando la blancura de su techo.
El rostro de Ryuk tiñó sus irises húmedas.
- Lo conseguiste Light, lo tienes cogido por los huevos- rechinó con los dientes mientras revoloteaba alegremente.
El castaño se ocultó bajo sobre sus brazos, cabeza al escritorio, comenzaba a dolerle la cabeza.
-¿Cuándo vas a matarle?- continuaba hablando el shinigami- mira que ya puedes…- quedó callado por un momento- aunque no se cuantas probabilidades tienes de ser descubierto si lo haces, esos niños son la leche ¡Se la saben todas!
El universitario continuaba callado, escondiendo la cabeza en la calidez de sus brazos.
-¿eh Light?- la enorme figura oscura se abalanzaba sobre él- ¿Qué te pasa hombre?
- "Eso, tío… ¿Qué te pasa? ¿quieres llorar? Los dioses no lloran, no seas idiota… puedes matarlo, ¡Hazlo!, ya te lo has follado, ya puedes matarle…
- …
- "¿Eh? ¿Por que no lo haces?, esa actitud no es propia de ti…deberías estar celebrando tu victoria y riéndote en su cara. Eres Kira, el dios del nuevo mundo ¿a que esperas?- tragó saliva- No…no puede ser… ¿Dónde estoy? ¿Qué es ese agujero? Tu corazón se desintegra, me estoy consumiendo con él… ¡No! ¡No! ¡N00000000000000000000000!
NOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
Light bramó desquiciado, los ojos llorosos y rojos como la sangre rebosaban en las cuencas, estiraba de su pelo desquiciadamente mientras escuchaba el palpitar interno de su alma.
- No puede ser… no puedo estar enamorado de él, no… ¡Nooooo! – volvió a chillar y dio patadas en el suelo, la carótida se le hinchó. Ryuk, sobrevolándolo, abría los ojos de par en par.
- ¿Light…?
- ¡PUTA MIERDA!- el joven daba vueltas por el suelo, retorciéndose, un ataque de histeria estaba acabando con él, ya no parecía Light Yagami, tampoco Kira, sino un demente que se negaba a reconocer su propia bipolaridad -¡NOOOOOO!
El sonido de pasos que subían apresurados por las escaleras se aceleró, la puerta de la habitación se abrió de par en par y apareció la madre y el padre de Light, seguidos por su hermana y respetando la privacidad de la familia y lejos de la puerta, Watari y L.
El joven moreno observaba el vacío que presentaba la escalera de mármol.
-¡HIJO!- se asustó mucho Sachiko cuando agarró a su hijo por la cabeza, Light se propinaba cabezazos con el suelo, le sangraba la frente-¡LIGHT!
-¡LIGHT!- su padre lo detuvo agarrándolo de los brazos, impidiendo cualquier movimiento.
-¡QUE SE VAYA!- chilló este, profiriendo un grito descomunal.
-¿qué…?- le preguntaba su madre, ya que debido a la gravedad de su voz no había entendido bien lo que había dicho.
-¡QUE SE VAYA SI QUIERE, SI EL NO QUIERE ESTAR AQUÍ, NADIE SE LO VA A IMPEDIR!- gritó a la puerta, sabiendo que muy cerca de él tenía que encontrarse él, Elle Lawliet.
Los finos dedos de L traqueteaban la baranda de madera con la que sujetaba su fino cuerpo, mientras, escuchaba los gritos de Light.
- ¡VETE! ¡VETE A TU CUARTEL A INDAGAR SOBRE MÍ!- Levantó el semblante para observar la puerta, Watari negaba con la cabeza y en el fondo y de espaldas a la habitación se encontraba él- Siempre pensarás lo mismo, que soy Kira, ¿no? ¡pues anda, ve y reúne las pruebas necesarias estúpido!- siseó con fuerza remitiendo los gritos.
- ¡BASTA!- Soichiro no pudo más, la fuerza de Light era descomunal y su ataque de nervios mayor aún, decidió acabar aquella estupidez con un buen puñetazo en la mejilla de su hijo.
El ruido emitido sonó sordo, seco…traumante.
Sachiko chilló al encontrarse a su amado marido golpeando a aquel hijo al que siempre había mostrado un enorme orgullo y respeto.
Una lágrima cayó por el ojo derecho de Elle Lawliet, Light Yagami se calmó tras el golpe, recuperando la razón y una serenidad sangrienta.
- Sniff- Sayu sollozaba amargamente.
- Watari, vámonos- siseó el moreno, y poco a poco dejando sus sentimientos tumbados en el suelo y con la mejilla amoratada, bajó los escalones uno a uno, con pesadez.
- Si, Ryuzaki san- el anciano hombre sonrió a Sachiko y Soichiro, el cual pasaba una mano por su boca, deshecho en vergüenza y frustración- nos vemos pronto, tal vez en año nuevo, tal vez en el cuartel.- predijo.
Soichiro asintió con la cabeza, poniéndose en pie, llevándose a la vez a su mujer y a su hijo que estaban deshechas.
Miró una vez más a atrás, solo para observar como su hijo ya se mantenía en pie, estático y limpiando su camisa tranquilamente, como si nada hubiera pasado.
Arrepentido, cerró la puerta dejándolo solo.
En la tranquilidad de la habitación Ryuk contemplaba fascinado como aquel estudiante que tanta diversión le había proporcionado, se derrumbaba tras una mirada sombría.
- Light, tú… ¿lo quieres?- preguntó el shinigami, no sabiendo si reír a carcajada limpia o dejar que su mandíbula barriera el suelo por la impresión.
El joven castaño se detuvo a contemplar por la ventana, observando como Elle sin equipaje alguno, entraba en la limusina de Watari junto a Mello y Near.
Su familia esperaba plantada en el rellano de la casa, contemplando como sus invitados se marchaban de su hogar.
Una última mirada de Elle fue divisada desde el cristal del coche, fue una mirada tan rápida que casi lo considero reflejo.
El coche desapareció en la lejanía de la carretera. Tragó saliva mientras temblaba ligeramente.
- Kira no se enamora, Ryuk- contestó entonces Light- y si se enamorara…- rozó su pecho- se arrancaría ese estúpido sentimiento del corazón de un zarpazo- sus ojos enrojecieron, sus dientes rechinaron.
Tenía un cuaderno de muerte en su poder y no lo sacó de su cajón, tal vez sus sentimientos si que fueran poderosos, más poderosos que el orgullo de Kira.
…………………….
Sayu decoraba el kadomatsu con una parsimonia cansina.
Las guirnaldas de colores mostraban el reflejo de su rostro, maquillado sencillamente para una muchacha de su edad, y el color de las mismas, rojo escarlata se asemejaban a su atuendo.
Cuatro personas daban vueltas incesantes por el comedor de la casa.
Soichiro Yagami, engalanado aunque con ceño fruncido se miraba en el espejo colocándose su corbata color rojo.
Sachiko se encontraba inmersa en la cocina, preparando el osechi de año nuevo y con el televisor encendido.
- ¡Bienvenidos a la siguiente edición del KOHAKU UTA GASSEN! nos espera una noche repleta de sorpresas, humor y amor en familia, señoras y señores- el presentador especial de fiestas estaba embutido tras una amarilla pajarita, a su lado una docena de damas en paños menores acompañaban la función.
La humareda de los guisos impregnaba la cocina, y Light Yagami, encuerado de cintura para abajo y marcando tórax con una elegante camisa negra, se llevaba la bandeja de entrantes al comedor.
Villancicos navideños sonaban en la radio del comedor, Light ayudaba a su padre a colocar la cubertería y mantelería especial para la ocasión.
- Sayu, pon el televisor en el canal 10, por favor- pidió el jefe de detectives nipon.
La muchacha obedeció, en aquellos precisos momentos actuaban en prime time un grupo japonés llamado: "Seirachu"
- La comida está casi echa- la mujer miró su reloj- queda una hora y media para que llegue el fin de año.- corrió de nuevo a la cocina.
- Y muchos de nosotros sin saldar sus deudas...- ironizó el padre, sentándose en el lado derecho de la mesa, Sayu se sentó en frente.
Serían cuatro personas aquella noche, como cada año, pero…una incesante tensión se había formado en aquellos días desde la marcha de Ryuzaki.
Light entrecerró los ojos, la vena de la sien le palpitaba con frenesí. Ya había tenido suficiente presión durante aquellos días, como para que su padre se dedicara a ironizar de aquella manera ante él.
Se sentó en frente del asiento vacío que ocuparía su madre, comenzó a servir el sake en las copas.
- No tengo deudas que saldar, padre- contestó sencillamente, echando su cabello hacia atrás.
- … no se que decir, has tratado muy mal a nuestros invitados- resopló el patriarca del hogar, que bebía de su copa recién servida.
El castaño apretó la mandíbula, ¿acaso su padre le echaba todas las culpas a él de su "relación "con Ryuzaki? O mejor dicho, el detective Elle Lawliet.
- Ryuzaki se fue por que le dio la gana- sentenció el joven- además…- sus ojos le brillaron- no forma parte de nuestra familia- sentenció con ganas.
Sayu se removió incómoda en su silla.
- Eres un desagradecido y una mala persona, hijo- sus ojos se oscurecieron- no pensaba que mi primogénito fuera una persona semejante- se frotó la frente ligeramente sudada- una persona capaz de…
- ¿de que? – alzó una ceja- dilo…
- De nada.- espetó este.
- Pues cállate la boca, es fin de año no lo estropees con gilipolleces- la agresividad lo acompañaba, y aunque nunca había hablado así a su padre en aquellos momentos incluso lo hubiera matado con ganas.
- ¡Detente!- Sachiko, olla en mano y hermosamente vestida salió de la cocina.
El último asiento que faltaba por ocupar en la mesa fue ocupado por la madre de Light.
- Querido…- la mujer quería mostrarse firme y serena, la tensión entre padre e hijo había crecido durante los últimos días- los problemas que tengan Light y Ryuzaki son de ellos, todo el mundo de equivoca- explicó la mujer.
- …
-…
- Mi hijo no- siseó el policía.
- Tsk- el castaño ladeó la cabeza, chasqueando con los dientes.
- Nos hubiera gustado acabar bien las fiestas, nosotros, Ryuzaki, Watari, y aquellos adorables chiquillos…- comentó la mujer agarrando el brazo de su marido.
(- ¿Adorables? – espetó para sus adentros Light- esos si que son monstruos)
- … pero no ha podido ser, así que disfrutemos como siempre lo hemos echo- sonrió, buscando algo de éxito tras sus palabras, cosa que sería difícil.
- Además, Light y Ryuzaki van a quedar juntos tras las campanadas- explicó Sayu, apaciguando los ánimos- tal vez hagan las paces- y miro a su hermano.
Light Yagami encontró interesantísima el cuadro de la pared vecina, con tantos y hermosos "colores", blancos y negros, blancos y negros… blancos y…
(- Negros, como la profundidad de sus ojos…- dos fosas oscuras lo miraban entre tanto brillo navideño- blanco…como su piel aterciopelada- un anhelante gemido lo extasió, el recuerdo tornándose afrodisíaco.)
Se sonrojó, ante las miradas expectantes de su familia.
Ryuk se rió sonoramente, estaba sentando en un pollete del comedor contemplando todo.
- Light, Light, Light… que perdido estás chaval…
Y por una parte era cierto, estaba perdido.
No había dejado de pensar en él. En su mirada, en su amago de sonrisa, en su cabello revuelto que tanto le había gustado acariciar, y por que no, estirar hasta dejarle sin cabellera.
Le gustaba escuchar los latidos de su corazón, aunque también anhelaría escuchar como este de detiene bajo su oído…
Quería escucharlo, verlo, tocarlo… en sus fantasías mas remotas L descubría a Kira por completo, lo encerraba en un cuarto oscuro y lo obligaba a confesar su verdad.
En cambio él, orgulloso y consecuente, no respondía a su interrogatorio, acabando así con una impactante paliza de la cual los dos caerían ensangrentados.
Y cuando Elle Lawliet estuviera en el suelo, indefenso y sudoroso el le besaría en el cuello, dejando su marca y obligándolo a hacer el amor tras unos garrotes de hierro forjado.
- OH…- un jadeo, de repente se encontró a unos estupefactos padres y hermana mirándolo sin entender nada.- ¿Qué ocurre?
- Eso nos preguntamos nosotros- Yagami alzó una ceja, susceptivo- ¿cenamos?
- Será lo mejor- Sachiko sudaba un poco.
Miraron el televisor entonces, en aquellos momentos pudieron apreciar una actuación de magia a cargo del famoso: Dr Kunoe, de Sakura TV.
Comieron tranquilamente mientras se perdían en el televisor, solo quedaba una hora para el comienzo del nuevo año.
- Dime hijo, ¿vas a ir así al concierto?- preguntó la madre.
- Si- contesto Light- ¿te parece bien?- cuestionó. (- Y si no le gusta, es lo que hay…)
- Vas bien, aunque se supone que es un concierto de rock, ¿no?- preguntó Sayu contemplando la elegante camisa negra de manga larga.
- La esencia de un rockero no se mide por la ropa que viste, Sayu- contestó el hermano mayor.- Si no, ya verás como viste L…- le entró la risa solo de pensarlo.
Si es que ese idiota no tenía gusto alguno al vestirse, seguramente iría a un sitio tan importante vestido con aquella roñosa camisa blanca y vaqueros desgastados.
Una tibia calidez lo inundó al pensar de nuevo en él, ¿Por qué le resultaba tan adorable?
-"Tsk, por que te has enamorado de él, gilipollas"- su Kira interno se encontraba de mal humor aquellos días.
Lo insultaba, lo persuadía, lo impulsaba para que agarrara su Death Note y acabara con aquel patético sentimiento de una vez.
Pero no podía, ya no.
- Puede que lo veamos con una camiseta de fan loco, y los pelos al viento- comentó risueña Sachiko, dando un bocado de su plato.
- ¿Y cuando Ryuzaki no ha ido despeinado? – puso los ojos en blanco Light.
Acabaron de comer sin más interrupciones. Ayer mismo, Ryuzaki le había mandado un mensaje de texto a Light.
El mismo citaba que pasaría a buscarle en la limusina de Watari minutos más tarde tras las campanadas de media noche.
El reloj no se movía, estaba estropeado, ¡seguro!, se decía Light Yagami mientras daba suaves pataditas en el suelo.
Su mano apretaba el muslo encuerado, nunca había estado tan nervioso a la hora de quedar con un amante.
…¡Un momento! ¿Qué pasaría si L no asistiera a la cita? Le bombardeó el corazón.
Mierda, el mismo día que se fue le llamó de todo y su actitud no fue demasiado buena, ¿aún así cumpliría su promesa de asistir con él al concierto?
- Comamos unos pocos dulces, chicos- comentó Sachiko, se dirigió a su marido- querido, acompáñame a buscarlos.
- Si.
El padre y la madre de Light y Sayu se dirigieron hacia la cocina, cerrando la puerta tras ellos, quedando a solas Light y Sayu.
Yagami hijo bebía de su copa de sake perdido en sus pensamientos, Sayu contemplaba el rostro de su hermana.
Light se giró un poco hacia ella al sentirse observado.
- ¿quieres algo Sayu?- preguntó toscamente el castaño.
- Yo…- tibuteó- no…- agachó la cabeza.
Mentira.
- Habla o calla, Sayu, tenemos que saldar las deudas pendientes ¿no?- persuadió- es fin de año.
- Bueno…- la chica tragó saliva- hermano, no… no le hagas daño.
- ¿Qué no haga daño a quien? – frunció el ceño, entendiendo a lo que su hermana se refería.
- A Ryuzaki chan, el te quiere mucho, está renunciando a muchas cosas por ti…
- …
Ambos hermanos quedaron callados, la morena observaba al mayor.
- ¿Tú no le harás daño, no?- preguntó con los ojos brillantes- ¿tú le quieres verdad? Le tienes que querer…- tembló un poco.
Los enormes y astutos ojos castaños se abrieron para encontrarse con la deidad de su hermana menor.
- ¿tendría que hacerlo?
- Si…
- ¿por qué? – Preguntó Light- es un hombre y también un detective que se empeña en acusarme de ser un asesino.
- …- la chica se calló entonces.
- No vuelvas a meterte en lo que no te importa, Sayu- la cortó definitivamente Light, levantándose de la silla y buscando en la despensa una nueva botella de sake, la mejor que tenían en la casa. Pronto serían las doce.
- Light…- de nuevo la voz de la muchacha se escuchó, aunque en esta ocasión su timbre sonaba ahogado y frágil.
El universitario giró un poco el rostro hacia ella, penetrándola intensamente.
- ¿qué?- espetó cansinamente.
- Yo…no quiero que le hagas daño- siseó llorosa, apretaba su bonito vestido de fiesta- pero… tampoco quiero que él te lo haga a ti- sus ojuelos oscuros buscaron los de su hermano, el joven Yagami sintió una punzada en su estómago ante tal situación – por eso yo, no quiero que… ¡No quiero que seas Kira!
La puerta de la cocina se abrió de nuevo, Soichiro y Sachiko cargaban con dos bandejas repletas de dulces japoneses para la ocasión.
La inoportunidad de sus padres y la misma impresión salvaron a Light de un agarrotamiento de cuerdas vocales más que seguro.
- (- Sayu…- meditó con detenimiento, un millar de situaciones desde que encontró la Death Note se paseaban por su mente, y después lejanas y borrosas, podía encontrar otras muy diferentes.)
Un antiguo cumpleaños, el nacimiento de Sayu, su primer día de Bachillerato, el día que lo nombraron mejor estudiante de todo Japón, su primer amor, todo….
Recuerdos lejanos, insulsos… su alma se despedazaba, esos viejos recuerdos retornaban a su color original y junto a ellos y muy grandes, se apreciaban los ojos de Elle Lawliet.
- Hijo, queda un cuarto de hora, vamos siéntate- su madre se acercó a él y lo arrastró a sentarse.- ten – le sirvió un trozo de pastel de color rojo, seguramente tendría pasta de judía roja dulce.
Comieron en silencio, los minutos pasaron y al fin llegaron las 108 campanadas… aquellas que purificaban el alma y daban la bienvenida al nuevo año.
Plum, Plum, Plum…
Las miles de familias Japonesas y de todo el mundo se encontraban en aquellos momentos concentrados delante de un televisor, escuchando unas campanas resonar agudamente, prediciendo una nueva vida.
Plum… ¿Qué me pasa?
Plum…. ¿Me estoy adormeciendo?
Plum…. ¡Quiero llorar, pero no puedo!
Plum…Death Note…
Plum…. Ryuk.
Plum…. L…
Plum….Mi familia.
Plum…. Me mareo…
Plum….Muerte, desespero…
Plum…. Mi corazón…
…..
…..
108- Estoy despertando de nuevo…
El suave rojo sangre que teñían sus ojos comenzó a evaporarse, una lluvia de gritos de júbilo se escucharon por todo el barrio, casi por todo el mundo, un Ryuk detrás de él lo observaba callado y preciso.
Los brazos de su madre lo sacaron de aquella extraña ensoñación brindándole una extraña calidez.
Seguidamente, su padre se acercó a él… le lloraban los ojos, estaba pálido, lo abrazó.
- Hijo, te quiero…- siseó- siento todo lo que te he dicho, hijo- miedo, tenía miedo, aquello era lo que le pasaba a su padre, tenía un miedo atroz de él.
Por que, en lo más hondo de su alma de padre sabía, que Ryuzaki no estaba equivocado en sus deducciones.
Maldición, Maldita…. ¿pero, quienes eran los malditos? Me pregunto entre el mar de abrazos familiares, ellos o… ¿yo mismo?
- Brindemos- Sachiko pasó una copa de buen sake en cada mano de sus hijos y marido- por que tengamos un buen año, Chin Chin.
Brindaron.
- Por que no hayan más muertes, y que Kira… desaparezca- espetó Soichiro y no pudo evitar mirar ligeramente a su primogénito.
- Chin, Chin- brindaron y tomaron.
Los teléfonos móviles comenzaron a sonar descontroladamente, el televisor mostraba su colorido tras la última campanada, la música comenzaba a sonar fuertemente.
Minutos más tarde, en los que Soichiro hablaba con Matsuda, Sachiko con su madre y Sayu con su "noviete": Reikaro, alguien picó en la puerta de la casa.
El corazón volvió a desbordarse tras aquel vacío interior que había sucumbido en él.
(- Ryuzaki,L,L….- se acercó a la puerta, abrió veloz)
Delante de él, un joven vestido de negro, con unas botas enormes, un cabello recogido en una caleta y una camiseta de "Judas Priest", esperaba en el rellano.
- Feliz año nuevo, Yagami kun – Elle Lawliet acababa de llegar.
CONTINUARÁ….
N/A: Bueno, siento el retraso, espero que hayáis tenido un feliz verano. No he podido actualizar antes, he estado dos semanas fuera y después una prima mía se ha venido a mi pueblo a pasar dos semanas más. He escrito el capítulo lo antes que he podido y para no haceros esperar he actualizado un fic que tenía escrito hace tiempo : La revolución de los ukes.
Quería publicarlo tras Christmas Note, pero me sentaba mal que no tuvieras nada mío que leer durante tanto tiempo.
Y ahora de regalo actualizo doble: Christmas Note y La revolución de los ukes. Jejej espero que os guste y me dejéis reviews en los dos, ¿eh? Jajajajaja .
El cap no es tan largo como el anterior, pero es que este cap tenía que ser así, más que nada por que el siguiente también tendrá suculenta carne para la que sacar. espero poder subirlo pronto.
Un besote, nos vemos
¡Espero vuestros reviews!
Bergdora.-Hermi20
