Notice me
Capítulo 10: Find you
- Por favor Sherlock...ten cuidado, realmente es muy peligroso si nos quedamos aquí demasiado tiempo. Si te descubren ¡Puedo perder mi certificado de prácticas y podría perder mi carrera! - comentó Molly Hooper, muy preocupada.
- Deja de exagerar Molly, lo peor que podría pasarte es que te suspendan por un año o dos, no se irá todo por la borda - respondió Sherlock con frescura, sin siquiera mirarla. - Además, eres extremadamente talentosa en esto.
Este comentario hizo sonreír a Molly hasta ponerle color a sus blancas mejillas, haciéndole olvidar su preocupación. A su lado y aclarando su garganta con cierta incomodidad, estaba el joven Watson con un rostro de pocos amigos. Él recordaba muy bien que aquella chica había osado robarle un beso a Sherlock antes de que él, por lo que se mantenía alerta.
-Veamos...mejillas hinchadas, lengua oscura, abdomen rígido...todo encaja con el diagnóstico de muerte por envenenamiento, arsénico - comentó John, tocando un poco al cadáver.
- Si hubiera usado veneno para suicidarse, como dicen los informes oficiales, posiblemente no hubiera desarrollado ningún tipo de síntoma, sino que hubiera muerto de manera casi instantánea. Mira las manos del Profesor Burrougs, era un hombre cuidadoso, pulcro, procuraba solo ensuciar sus manos para casos necesarios. Buena forma física, vegetariano, puede que con fobia a los gérmenes. No pudieron simplemente secuestrarlo e intoxicarlo porque habría signos de forcejeo o restos de cualquier tipo de benzodiacepínicos u otras sustancias en el análisis. Todo apunta a que a sido envenenado de a pocos pero ¿Cómo un hombre así puede haber ingerido tal cantidad de arsénico? Es un hecho que todo fue obra de la cocinera personal pero... ¿Con qué motivo? O mejor dicho ¿Quién lo fue?
John fue espectador de la agudeza deductiva de Sherlock muchas veces, sin embargo nunca dejaba de sorprenderlo.
- Eso fue fantástico - le dijo John
- Solo detalles - respondió el detective, con su típico aire presumido y el pecho hinchado.
- ¡Escuche un ruido! ¡Dios mío, debemos irnos! ¡Ahora! - alertó Molly, empujando a ambos hacia la puerta.
Molly salió por la puerta principal mientras que sus amigos se escabulleron por la puerta de servicio lo más rápido que pudieron.
- She...Sherlock, eso fue muy arriesgado. No creo que pueda ayudarte con ello de nuevo... - dijo Molly, intentando ser firme.
- ¿Ese peinado es nuevo? Te va bastante mejor, tu rostro se ve más estilizado - respondió Sherlock, sonriendo e ignorando su comentario.
- Bueno, jejeje... ¿Lo crees? es que quería...probar algo nuevo - sin mirarlo a la cara, Molly sonreía para sí misma con nerviosismo y emoción.
John carraspea con fuerza y enojo ante semejante escena. Sabía que el detective compraba los favores de su amiga con esas "palabras bonitas", sin embargo no podía evitar morir de celos.
- Es hora de irnos Sherlock, tenemos mucho que hacer. - acto seguido, John tomó a Sherlock de la mano y lo alejó del lugar a paso rápido, ante la confundida mirada de la joven Hooper. Luego de alejarse del lugar, John le suelta la mano y continúa en silencio.
- Vamos John, sabes muy bien que no existe motivo para estar celoso de Molly. Ella es inteligente, puede sernos de mucha ayuda. - comentó Sherlock mientras caminaban, siguiéndole el paso.
- "Tu rostro se ve más estilizado, OH SI" a lo mejor debí dejarte allí - respondió el rubio, de mala gana.
- Tu debes saber mejor que yo qué es lo que les gusta oír a las mujeres...yo solo improvisé. - comentó el detective, desinteresado, sacando un cigarrillo y encendedor de su chaqueta. Este comentario terminó de enojar completamente al joven doctor.
John tomó a Sherlock de la muñeca y lo acorraló contra una red.
- No digas cosas como esas ¿Quieres? y... - toma el cigarrillo y lo tira al suelo - ¡Deja de fumar tanto!
- Me parece que te has puesto demasiado sensible... - dijo el detective, con una expresión petulante. John le jaló toscamente del cuello para acercarse lo más posible a su rostro.
- Juro que te cogeré tan duro que te arrepentirás de todas las tonterías que estás diciendo... - dijo rudamente el rubio. Le soltó y continuó andando. Tras él se encontraba Sherlock aún sorprendido con esas palabras...debía admitir que esa amenaza fue sexy.
Llegaron a la mansión del profesor Burrougs y lograron entrar, haciéndose pasar por estudiantes de periodismo que estaban preparando una semblanza para su maestro, John era el entrevistador y Sherlock, su fotógrafo. Mientras John se encargaba de recibir los lamentos de la viuda y escuchar su testimonio, el detective consiguió entrar a diversos rincones de la casa, con el pretexto de "escudriñar dentro del corazón del respetado maestro".
Al llegar a la cocina, pudo acercarse a su misteriosa cocinera, una mujer de mediana edad en cuyo rostro se vislumbraban insomnio, fatiga, duda y por supuesto, un olor a culpa que Sherlock podía percibir a kilómetros. Luego de entablar una trivial conversación con ella, logró que lo acompañe hasta el jardín hasta un ángulo libre de las cámaras de seguridad.
- Sra. Riccio dejémonos de máscaras, la pregunta es ¿Por qué?
- ¿Eh? - dijo la cocinera, sin entenderle.
- Usted lo envenenó lentamente y sin dejar mayores evidencias. Una mezcla de diversas sustancias y arsénico en la comida fueron destruyendo su sistema digestivo tejido por tejido. Esta más que claro que tiene altas habilidades en la cocina, pero no tiene conocimientos de farmacología. Todo en usted indica que a tenido una vida difícil y que ha llegado hasta aquí por sus propios méritos, por lo que dudo que haya terminado siquiera la escuela. Hubiera deseado poder echarle un vistazo a su comida, sin embargo ya que no se puede, mi única pregunta es ¿por qué?
-¡Se lo juro! No quise hacerlo, me obligaron, me obligaron...me dijeron que si no lo hacía, matarían a mi hijo. - respondió la desdichada mujer entre sollozos.
- Cálmese, le creo. Prometo que no haré nada si me dice quién le ordenó hacerlo.
- Yo...no lo sé, es decir...una persona me secuestro cuando salía al supermercado, me tapo la boca a espaldas mías y me dijo... "Si no haces todo lo que te digo, mataré a tu hijo" luego sacó un celular...donde pude ver a mi niño en su escuela, era un vídeo en vivo. No tuve otra opción más que ceder...
- ¿Alguna cosa que usted recuerde? Su olor, su voz, su complexión física, lo que sea.
- Todo fue muy confuso, su voz parecía distorsionada pero...estoy casi segura que una mujer.
Mientras tanto en la sala de la mansión, Watson se encontraba conversando con la esposa de profesor. Luego de unos minutos, reapareció Sherlock en la escena.
- Ya tengo TODO LO QUE NECESITO John...vámonos de aquí.
Haciendo un gesto de saludo, se fueron sin mayor explicación. Una vez afuera, John no pudo contener su curiosidad.
- ¿Qué descubriste? ¡Vamos, desembucha!
- Mary Morán, John. Ella extorsionó a la cocinera para matar a Burrougs, mandada obviamente por su jefe...el mismo hombre que la mantuvo de incógnito en Cambrigde, que la envió a América a acabar con Jefe de Investigaciones de la Universidad de Columbia, el mismo que sabotea los planes de toda la comunidad científica en Inglaterra y quiere darse de baja al gobierno...todo esto sin que nadie se digne a sospechar de él.
¡PUUM! - se escucha un estridente ruido proveniente de la mansión. Regresan corriendo y se encuentran con una terrible escena. Aquella pobre mujer había asesinada de una certera herida de bala. Sin reparar en lo ocurrido, corren hacia la salida secreta que Sherlock había encontrado mientras husmeaba la casa. Logran ver, veloz como un rayo, la sombra alguien que se desplaza con ligereza. Sacando un revólver (para sorpresa de John), Sherlock dispara muy cerca de aquella misteriosa persona. Era una mujer y estaba de espaldas, vestida como una de las tantas mucamas de la casa.
- Nos volvemos a encontrar Mary... - dijo el detective con una irónica sonrisa en el rostro, dirigiendo el arma hacia su cabeza. - voltea y muestra la cara, te echábamos de menos.
- Yo también los echaba de menos, guapos - la mucama se pone frente a ellos. Era nada más y nada menos que Irene Adler.
- Irene... ¡Qué! ¿Tú...tú también estas metida en todo esto?
- El jugador de rubgy y su porrista...que pareja más adorable...
- Estuviste tras nuestros pasos todo este tiempo. Por eso tanta insistencia en querer salir conmigo y luego con John. - respondió, apuntandole con el arma.
- Au contraire...mi objetivo siempre fue el pequeño John. Una amiga en común me dijo que era tu "damisela en peligro" solo debía mover un poco las aguas...no pensé que fuera tan fácil.
- Morán se aburrió de hacer sola el trabajo sucio, interesante. - a lo lejos, se escucha la sirena de la policía. Mientras tanto, Sherlock acercaba su arma cada vez más a la cabeza de Irene - Parece que llegaron por tí, ya no tienes a dónde ir. Pon tu arma en el suelo.
Irene mantuvo su mirada fija en Sherlock y se agachó lentamente para dejar el arma en el suelo. Acto seguido y con la rapidez de una gacela, Adler extrajo una pequeñísima arma bajo su manga y le disparó a John en la pierna. El detective reacciona como un rayo y recoge a John antes de caer, dándole tiempo a Irene para escapar.
Lo que había tocado a John no era una bala, sino una especie de cápsula con un potente somnífero que Sherlock conocía bastante bien...lo suficiente como para sentir que la investigación realmente avanzaba muy bien.
Pasadas algunas horas.
- Uhm...mnmnm...eh... ¡Qué!...qué...¡ouch, mi cabeza! Espera estoy... ¿en casa?
- ¡Despertaste John! Justo a tiempo, según mis cálculos. - respondió el joven de oscuros rizos, quien se encontraba en la cama con él, con los ojos cerrados y las manos juntas.
- Esa mujer, me dio algo...raro, me inyecto...
- Una mezcla de melatonina junto con otras serie de sustancias nocivas cuya combinación conozco a la perfección puesto que provienen del mismo lugar. Por esa razón, también sé cuál es el antídoto.
- Gracias por ayudarme, como siempre...pero espera ¿Cómo es que sabes que viene del mismo lugar?
Sherlock abrió los ojos con una gran sonrisa, se volteó a mirar el rostro confundido de John. Lo tomó de las mejillas y lo besó suavemente.
- Moriarty...nadie puede ser lo suficientemente inteligente para un operativo tan grande...excepto él. - dijo el detective
- ¿Me estás jodiendo? ¿Que el profesor Moriarty es el culpable de todo esto? ¿Por qué un hombre como él, que lo tiene todo, necesitaría hacer esto? Espera ¿Cómo puedes estar tan seguro? y sobretodo ¿Por qué sonries con tanto gozo?
Sherlock lanza una carcajada ante las enredadas preguntas del joven Watson.
- Aquella especie de somnífero que usaron para noquearte, es parte de los experimentos de rutina de Moriarty. El trabaja desde hace años en la elaboración de nuevas "drogas medicinales" utilizando especies increíblemente raras y fusionadolas unas con otras. Como alumno ejemplar, he trabajado con él durante varios años y es la única persona que considero a mi nivel. Definitivamente debe haber descubierto algún tipo de nuevo compuesto que está poniendo de rodillas a todos los científicos de Europa. Esto es aún más divertido de lo que me imaginé.
- Tu modestia es abrumadora. Igualmente, ahora todo cobra sentido, tenemos trabajo que hac... ¡Ouch! - se da un estirón que le resulta doloroso - Siento el cuerpo adormecido. Por cierto ¿No tuviste problemas trayéndome a casa?
- Hubiera preferido ir a Baker Street pero cuando llegamos, encontré señales de Mycroft dentro...ese mounstruo de los pasteles seguramente quiere que le rinda cuentas sobre mis avances. Por eso prefería venir aquí y no te preocupes, no había nadie en casa así que entre por mis propios medios. - respondió con una sonrisa.
Para sorpresa de John, Sherlock abandona su posición y se echa con delicadeza sobre el cuerpo aún debil del rubio. Con un poco de nerviosismo, el detective empieza a besarlo en la boca, introduciendo su lengua profundamente y saboreandolo completamente. John lo toma de la cintura y corresponde el beso, acariciando su espalda con suavidad y ayudándolo a relajarse. El joven detective se había vuelto habilidoso en poco tiempo...sin embargo, aún se sentía un poco nervioso a su toque, hecho que John encontraba increíblemente tierno.
- Espero no estar perturbandote John pero...por motivos fisiológicos, mi cuerpo esta pidiendo que tus manos le toquen. Siento una ansiedad que me recorre y no se puede curar con cigarrillos.
- Cállate de una maldita vez... - al parecer, el aspirante a doctor no tenía los músculos tan "dormidos" como creía. Coloca su mano bajo el pantalón de Sherlock y comienza a acariciar con rudeza su trasero. Esto hizo escapar un pequeño gemido de los labios del detective, volviendo loco a John, quien atacó su cuello con desesperación, hasta dejar colorada la pálida piel de su amado.
De manera apresurada, Sherlock se levanta para quitarse los pantalones de un tirón, quedandose solo con una ajustada camisa púrpura con el cuello semiabierto, donde se encontraban las marcas de John. Con su virilidad descubierta, el detective se sienta colocando sus nalgas desnudas sobre la pelvis de John que aún tenía puestos los pantalones. Empieza a deslizar sus manos alrededor de las piernas blancas del detective, sin poder dejar de mirarlo todo, no quería olvidar ni siquiera un centímetro. Encontraba increíblemente sensual cada parte su cuerpo, los pliegues de su piel eran como una droga que desencajaba todos sus sentidos.
Sin procurar palabra, Sherlock empezó a desabrochar los pantalones de John, dejando su erección salir del encierro. Empezó a lamerla con suavidad, jugueteando con la lengua de arriba a abajo para después succionarlo con rudeza, mordiéndolo ligeramente. El dolor y placer que experimentaba John era indescriptiblemente delicioso, por lo que tomo fuerzas para sentarse sobre la cama y acercar al detective a su regazo. Acto seguido, llenó sus dedos de saliva y empezó a estimular la entrada de su amante mientras besaba su boca con lujuria, mientras Sherlock desabotonaba rápidamente la camisa que John tenía puesta, hasta dejar su esculpido pecho al aire.
Mientras el rubio lo masturbaba por atrás, el detective mordisqueaba furiosamente su cuello mientras tocaba sus pectorales, llevando sus manos hasta sus pequeños pezones y estrujándolos con rudeza. Esto hizo que John suelte un alarido tan sonoro, que toda la cuadra pudo haberlo escuchado. Quitó los dedos y sin más demora, el detective empezó a cabalgar sobre él.
- Sabes...cuando te toco siento que...todo en mí se sale de control. - balbuceó el rizado detective, en medio de tales sensaciones.
Continuó moviendo su espigado cuerpo de arriba a abajo, sosteniéndose de los hombros de John. A solo pocos minutos, Sherlock se corrió sobre el pecho del rubio.
- Eso fue rápido...pero yo aún no termino. - sonrió John, apretando los sonrosados muslos de Sherlock. La sola imagen de su excitado amante lo hacía morderse los labios.
- No te creas tan irresistible. Simplemente tienes más práctica. - respondió el genio, con una media sonrisa.
Riendo, John empujó al detective echándolo sobre la cama. Entre besos, estiró sus largas piernas y las colocó sobre sus hombros, creando una posición ideal para continuar. De esta manera envistió con rapidez a Sherlock, penetrándolo una y otra vez con gozo y desesperación. Los fulgurantes ojos de color indeciso del detective miraron fijamente a los de John.
- Si...si me sigues mirando así...no podré aguantar mucho más... – le dijo el rubio.
- Lo de esta tarde...ah...no te preocupes...por Molly...yo solo quiero que tú me cojas – respondió entre gemidos.
Este comentario hizo sonrojar al joven doctor y subir su temperatura al máximo, terminando dentro de Sherlock quien a su vez se corrió, luego de sentir la caliente descarga de su amante dentro de él. John cae pesadamente sobre el pecho del detective. Ambos se encontraban completamente sudorosos y con el corazón latiendo a mil por hora, respirando agitadamente.
- Para ser un químico genio, engreído y aprendiz de detective...puedes llegar a ser un encanto...
- ¿Aprendiz? Pfff…
- Espera…estamos aquí y no me percaté siquiera de si alguien llegó a casa.
- Si, Harry y Clara llegaron hace 4 minutos más o menos, escuché su llave.
-¿Qué? ¿QUÉ? ¡Si hace 4 minutos estábamos teniendo sexo! ¿Por qué no me dijiste nada?
- Porque estábamos teniendo sexo. Obvio.
- ¡Nos tienen que haber escuchado! ¿Qué rayos les voy a explicar?
Continuará…
Espero haya sido de su agrado y no les haya parecido pesado. Gracias a cada uno de ustedes por seguir apoyándome, realmente me siento muy feliz al leer sus reviews, ojalá sigan allí, jeje. Nos vemos en el siguiente capítulo.
