Como están mis estimados lectores. Tenemos capítulo fresco y se viene con ganas.

He recibido buenas críticas de ustedes y les agradezco su apoyo. Ya pasamos los 100 reviews. Entre sus mensajes hay algunas dudas, así que responderé las más solicitadas.

Con respecto al equipo de Ash en Kalos, he recibido algunas sugerencias sobre quienes quieren que lo conformen. Asi que para aliviar sus dudas les explicaré lo que tengo planeado. Para esta historia quiero darle A Ash un equipo con pokémon de los tipos que no tiene o de los que casi no ocupa; entre ellos están los tipo hada, psíquico, fantasma y acero, que son de los que nunca ha tenido uno. De igual forma, entre los que casi no tiene son los hielo, dragón, roca, obscuridad y veneno. Con esos tipos es con lo que quiero encontrar pokémon para armar el equipo que tendrá el protagonista.

Si sintieron que White les cayó mal, déjenme decirles que… misión cumplida, me daré una palmada en la espalda a mí mismo. Ahora que ya establecimos el personaje, solo queda romper el muro que tiene sobre el protagonista.

En cuanto a Mei, sé que en el cap pasado no intervino mucho, ni tendrá mucha participación en este y el siguiente, pero no se preocupen que ya le llegará su momento. Tengo planeados unos episodios centrados en ella.

Y por último, respondiendo a The Nexos. No es que no me gusten los OC, de hecho me gusta cuando alguien hace un personaje original y creativo. Lo que no me gusta es cuando alguien se proyecta y mete su OC personal, poniéndole poderes muy cabrones, romances con los personajes o robándoles el protagonismo cuando en su mayoría. Se me hace que eso es proyectarse demasiado y la neta no me gusta. Si ya un autor mete un poco de si en los personajes que crea, el hecho de ser el un personaje, ya es pasarse demasiado.

Antes de comenzar, les aviso que en esta ocasión cambiaré un poco la narrativa de las batallas para hacerlas más ágiles, ahí me dicen si les gustó. Y habiendo dicho todo lo que quería, entrémosle de lleno a lo que nos interesa, disfruten.

Cap 10. Batalla en Santalune: Apuesta por Ash.

Ash había chocado contra dos mullidos bultos que lo habían saludado con una familiar voz. Temeroso de que sus sospechas fueran ciertas alzó la mirada para descubrir que, en efecto, se trataba de Alexa, quien lo miraba con una sonrisa traviesa.

Alexa: Se ve que me extrañaste más de lo que pensé ji ji ji. – Dijo de forma traviesa, terminando con una risita. – Entonces dejaré que tengas una buena bienvenida. – Y diciendo eso tomó a Ash por la nuca y lo hundió aún más en su escote.

El muchacho experimentaba una situación que le quitaba el aliento, literalmente, pues la falta de oxígeno ya estaba haciendo que el desgraciado (o afortunado) se pusiera azul erizo. Por otro lado las chicas estaban en una estado catatónico al ver aquel comportamiento de la extraña.

Alexa: Oye oye ¿por qué no estas más emocionado? ¿Será que ya no te acuerdas de mí? – Seguía con su voz traviesa. – Tal vez deba darte un pequeño recordatorio. – Dijo separándolo de su pecho y acercando su rostro al suyo.

Las jóvenes presentes seguían como piedra ante la acción de la mujer. A meros milímetros de que los labios de Alexa y Ash se juntasen, como enviada por el cielo, una voz interrumpió el momento.

¿?: Alexa olvidaste tu bolso. – Se oyó una voz femenina.

La periodista inmediatamente soltó al chico para voltearse y ver a una bella rubia que salía del gimnasio.

¿?: De veras hermanita, deberías cuidar mejor tus cosas. – Decía con exasperación. - ¿Interrumpo algo? – Preguntó arqueando una ceja al notar a su hermana sujetando de las mejillas a un muchacho mientras que tres jovencitas miraban la escena completamente en shock.

Alexa: Viola, solo estaba examinado al nuevo retador de tu gimnasio.

Viola: ¿Y tú desde cuando haces eso? – Inquirió.

Alexa: Desde que conozco bien a este chico. – Contestó. – Y si él quiere podríamos conocernos muchísimo más. – Se dirigió a Ash en un tono seductor.

El joven retrocedió unos pasos de la mujer que lo veía como un depredador a su inocente presa. Al hacerlo, pudio ver a la hermana de Alexa, reconociéndola al instante. De igual forma, las chicas que hasta hace unos segundos seguían pasmadas, voltearon a verla y Bianca también reconoció a la rubia.

Ash: Momento, usted es…

Bianca: La señorita de ayer. – Completo.

Viola: Ya recuerdo, ustedes son la pareja que entrenaba ayer.

Bianca: ¡No somos una pareja! – Se apresuró a refutar en un volumen tan alto que provocó que los demás se taparan los oídos. Aun así, su sonrojo era bastante evidente.

Viola: ¿Segura? Porque estas fotos me dicen otra cosa. – De su bolsillo sacó un sobre amarillo con fotografías que entregó al grupo, en la cuales se apreciaba la batalla de entrenamiento entre Ash y Bianca. Ambos esbozaban unas grandes sonrisas al combatir, en lo que se veía un ambiente agradable.

Alexa: Parece que has estado jugando con otras mujeres cuando no me tienes cerca. – Pasó su dedo por la mejilla de Ash. – Tal vez debí dejar algunas fotos para que te "inspiraras" en vez de solo dejar unas prendas.

White: Así que fue usted la que dejo esas cosas obscenas. – Se metió en la conversación.

Alexa, quien hasta ahora no había prestado atención a las acompañantes del entrenador, volteó a verlas y tras examinarlas un momento, regresó su atención a este.

Alexa: Y por si no fuera poco llevaste a tres chicas a tu habitación.

White: ¡Nosotras nunca nos meteríamos en la habitación de este tipo! – Exclamó indignada.

Mei: Pero si estuvimos en su habitación ¿no? – Comentó, pues no entendía ni pio de la conversación.

El contenido de la plática era tan llamativo que algunos transeúntes se detuvieron para ver que ocurria.

Viola: Bueno, lo mejor será que pasemos antes de que la gente crea que estamos en una novela. – Interrumpió.

La líder los invitó a pasar a la parte de la casa del edificio, donde les invitó bebidas a todos. Ahí le pidió a Ash que le contara cómo conoció y qué cosas vivió con Alexa, pues la actitud de su hermanita para con el entrenador, le parecía algo rara.

Ash: …y nos separamos cuando tuve que regresar a Unova por un asunto muy importante. – Terminó con la historia, omitiendo, claro está, las formas en que Alexa le intentó levantar los ánimos.

Viola: Ya veo, así que así fue como se conocieron. – Dijo complacida. – Muchas gracias por cuidar de mi hermana.

Alexa: Pero se te olvidó mencionar de los momentos que tuvimos juntos.

Ash: ¡No tuvimos nada! – La desmintió, aunque eso lo hizo ver más sospechoso a los ojos de sus acompañantes.

Alexa: Por cierto Ash, me enteré de lo que hiciste en la torre Prisma. – Cambió la conversación. – Me dejaste impresionada. – Lo elogió, aunque para Ash ese incidente le recordaba una promesa que hizo. – Es una lástima que yo no estuviera y que prohibieran las entrevistas, pero ahora que estas aquí ¿qué te parecería darme una?

Ash: Si es una entrevista supongo que puedo. – Accedió.

Alexa: ¡Perfecto! Conozco un restaurante en un hotel que sería perfecto para la entrevista. – EL moreno se relajó un momento al notar que la mujer usaba un tono amistoso, pero inmediatamente regreso a su voz seductora. – Y después podríamos ir a tener una charla más interesante. – Nuevamente se acercó al protagonista con intensiones dudosas, aunque esta vez alguien si intervino.

Bianca: Basta. – Se interpuso entre la periodista y Ash. - ¿No vez que lo haces sentir incomodo? – Le recriminó.

Alexa: No sé de qué hablas. – Se hizo la desentendida. – Yo solo quiero entrevistar y pasar un buen rato con un amigo.

Bianca: Pues él no se ve cómodo.

Alexa: Esa es decisión de él.

Bianca: Pero Ash es muy amable y no te lo diría a la cara.

La tensión entre las féminas era notoria. A Alexa le gustaba molestar a Ash y la interferencia de la rubia le era bastante molesta.

Alexa: Bueno y a todo caso ¿Tu que eres para Ash? – Le cuestionó molesta.

Bianca: Yo… yo soy una amiga que se preocupa por él. – Se excusó.

Alexa: Entonces no tienes injerencia aquí.

Bianca: Si ese es el caso, tengamos una batalla. La ganadora decidirá qué hacer con Ash. – Dijo en un arrebato.

Las chispas volaban en las miradas de las mujeres. Alexa estuvo a punto de responder cuando alguien más rompió el silencio.

Ash: Acepto el reto. – Declaró, tomando a todos por sorpresa.

Bianca: ¿A qué te refieres? – Preguntó aun sorprendida.

Ash: A que me están usando como objeto en su competencia sin siquiera tomarme en cuenta. – Respondió irritado.

Viola: Entonces yo también le entro. – Ahora las miradas fueron para ella. – Ash y Bianca, me imagino que vinieron por una batalla por la medalla, pero las cosas se complicaron y ahora hay otra batalla con mi hermana involucrada; y como no me gustan que usen mi gimnasio para hacer una telenovela, convertiremos esto en una batalla oficial en modalidad de dobles.

Ash: Por cierto, según Clemont supe los líderes de esta región tienen pokémon que mega-evolucionan.

Viola: Asi que conociste a Clemont.

Ash: Si, tuvimos una batalla y debo admitir que nos aplastó.

Viola: Y aun así quieres luchar sabiendo el poder que tienen las mega-evoluciones. Eres un tipo muy interesante. – Su mirada cambió, dejando ver el deseo por la batalla. – No me contendré entonces.

Aquella mirada le recordó las batallas anteriores que había tenido contra mega-evoluciones y los desastrosos resultados obtenidos.

Ash: Dos días… – Dijo en voz baja.

Viola/Alexa: ¿Eh? –Preguntaron al unísono.

Ash: Aceptamos el reto, pero tendremos la batalla dentro de dos días. – Declaró, nuevamente tomando desprevenidos a los presentes.

Dicho aquello, tomó la mano de Bianca y salieron de prisa en dirección al centro pokémon. Durante todo el recorrido, el chico nunca soltó la mano de la rubia, lo que provocaba cierto grado de pena en ella. Al arribar a si destino, el chico le soltó la mano y volteó para darle la cara.

Ash: Bien, debemos de ponernos a entrenar si queremos ganar esa medalla. – Expresó con fuego en sus ojos.

Bianca: Pero Ash, explícame por qué quieres esperar dos días. – Al cuestionarlo sobre eso, el semblante de Ash pasó a uno deprimido.

Ash: Cuando me enfrenté a Sabrina pude experimentar lo que era el poder de una mega-evolución y contra Clemont comprobé lo que alguien con experiencia en ese tipo de pokémon es capaz de hacer. – Se escuchó la decepción en su tono. – No pienso perder otra vez de la misma forma, por eso necesito prepararme si quiero poder luchar en ese nivel. – Regresó a su voz decidida. – Bianca, ¿me ayudarías derrotar a las mega-evoluciones? – Le extendió la mano.

La determinación del entrenador contagió a la chica, quien puso la misma expresión que él.

Bianca: De que hablas, te recuerdo que yo también soy una entrenadora. Si vas a luchar contra una mega-evolución, entonces yo también voy a hacerlo y mejor. – Estrechó la mano de Ash.

Antes de dirigirse al campo de entrenamiento, Ash se dirigió a los videófonos para contactar con el laboratorio del profesor Cycamore. Para su alegría, el hombre respondió la llamada.

Cycamore: Hola Ash. – Saludó cortésmente.

Ash: Profesor, me alegro de que se encuentre bien. – Contestó alegre.

Cycamore: De hecho aún debería estar en reposo, pero he estado muy aburrido sin hacer nada en el hospital, así que pedí autorización para regresar a mi trabajo, haciendo labores menores. ¿Y bueno, a que debo el placer de tu llamada?

Ash: Profesor, me gustaría que me mandara algunos de mis pokémon que le llegaron. – Solicitó.

Cycamore: De acuerdo, solo dime cuantos te envió.

Ash: Tendré una dura batalla de gimnasio, así que necesito practicar con todos los pokémon que pueda. – Reflexionó. – Así que llevaré 5.

Cycamore: Correcto, solo déjame prepara la máquina y… un momento. – Vio desconcertado a la pantalla. – Según mi computador, actualmente tienes a tres pokémon contigo.

Ash: Pero eso no puede ser. Yo llegué aquí con Pikachu y nadie más. – Reclamó.

Cycamore: No lo sé hijo, la máquina me dice otra cosa. Te sugiero que te registres, porque no quiero creer que trates de verme la cara. – con eso último dicho, cortó la comunicación.

Sin idea de por qué estaba registrado con 3 pokémon en su posesión, se esculcó a sí mismo en busca de alguna pokebola que pudiese haber traído consigo, mas ninguna de las que poseía contenía nada. Pensando un poco se le ocurrió que podría estar entre sus posesiones; así que fue a la habitación para registrar su mochila. Revisó exhaustivamente el contenido de esta, hasta que localizó, muy ocultas dentro de la maleta, se encontraban un par de pokebolas. Sin idea de lo que contenían, liberó a los pokémon dentro de éstas… craso error pues, al abrirse el primer orbe, la silueta brillante que salió, se dirigió directamente hacia él, impactándolo y derribándolo en el suelo.

El joven recuperó la conciencia poco a poco, sintiendo como algo tibio y húmedo pasaba por su cara, especialmente por su boca. Le tomó algunos segundo comprender de lo que se trataba y abrió los ojos de golpe para encontrarse con Zoroark, quien estaba sobre él, lamiéndolo amorosamente.

El muchacho trato de liberarse pero sus esfuerzos fueron inútiles, la pokémon zorro lo tenía bien atrapado. La intensidad del ataque de Zoroark subió de nivel cuando comenzó a darle pequeños mordiscos en las orejas, causando una sacudida que recorrió toda la espina del muchacho. Parecía que en esta ocasión la hembra conseguiría su cometido

¿?: ¿Qué haces Mima? – Preguntó una voz infantil.

Zoroark giró la mirada para notar que estaba siendo observada por su cría, quien había salido de la segunda pokébola, y ahora miraba con curiosidad infantil el comportamiento de su madre.

Para su fortuna, Mei llegó unos momentos después, y al ver la "precaria" situación en la que estaba su amigo hizo lo que le pareció más lógico.

Mei: Awwwww, que tierno. – Habló con voz tierna. – Zorua y Zoroark no querían separarse de ti y te siguieron. Espera, debo ir por mi cámara. – Se retiró.

Tras una vergonzosa sesión de fotos, Bianca y White arribaron a la habitación y ayudaron a Ash a separarse de la pokémon que se contenía de proceder con la formación de su familia, sólo porque su hijo estaba en la habitación. Ya limpió su rostro de baba, el muchacho procedió a interrogar a la hembra.

Ash: A ver explíquense, ¿cómo le hicieron para irse de polizones?

Zorua. – Mima dijo que no quería que te fueras con el trio de zuri… zuri… zuripan… ¿cómo dijiste que se llamaban? – Preguntó inocentemente a su madre, quien solo le puso la mano en la boca con la intención de callarlo.

Mei: ¿Hermana, tu sabes lo que quería decir? – Le cuestionó.

White: No y no dejare que aprendas que significa. – Salió de la habitación, llevándose a su hermanita, quien había quedado con la misma cara de intriga que Zorua.

Ash: Bueno, al menos ahora sé por qué el profesor no me podía enviar 5 pokémon. – Pensó en voz alta.

Zorua: ¿No nos enviarás lejos verdad? – Preguntó, haciendo ojos de cachorrito, a los cuales se unió su madre.

Bianca: No te los lleves. – Se unió a las miradas tiernas.

Sin posibilidades de resistirse ante aquellas miradas, nuestro protagonista tuvo que resignarse a conservar de momento a ambos.

Ash: No me los llevaré. – Terminó contestando. Al finalizar aquella oración, fue derribado por Zoroark, quien reanudó su sesión de cariño mientras Zorua los miraba con curiosidad y Bianca quedaba fascinada con la "tierna" escena.

Un rato más tarde, Ash y Bianca retornaron a la recepción del centro pokémon, en donde Ash llamó nuevamente al laboratorio. Tras relatarle al profesor acerca de sus polizones, el hombre se relajó y accedió a mandar los tres pokémon que necesitara Ash.

Ash: Bien, es hora de iniciar la práctica. – Dijo decidido.

Bianca: Cierto, no puedo dejar que esa mujer gane, digo, vamos a ganar la medalla. – Dijo en igual tono.

Ash: Bueno, solo tienes 2 pokémon, así que tendremos que trabajar con ellos.

Ya con pokébolas en la mano, se dirigieron por fin al campo de entrenamiento.

Ash: Lo primero es entrenar a Chespin. – Declaró. – Según el video de Clemont, el gimnasio Santalune se especializa en pokémon de tipo insecto y como Chespin es un pokémon de hierba, es débil contra esos ataques, así que entrenaremos sus habilidades de esquive y de esa forma nos apoyará desde atrás.

Bianca: Entendido. – Hizo un saludo militar, cual cabo recibiendo órdenes y sacó a Chespin.

Ash: Entonces ¿qué ataques conoce?

Bianca: Según mi pokédex, Chespin conoce tacleada, látigo cepa, drenadoras y misil aguja.

Ash: Hmmm. – Se puso pensativo, sobándose con el índice y el pulgar la barbilla. – Conozco unas formas de aprovechar esos movimientos, si se las enseñamos a Chespin serán muy útiles en la batalla. – Dijo animado.

Bianca: ¿Y qué pokémon usarás tú? – Preguntó curiosa.

Ash: No te preocupes, ya se a quienes escogeré. – Se notaba la confianza en su voz. – Primero irá Pikachu. – Aquella elección no sorprendió a Bianca. – Y para pelear contra la mega-evolución, tengo a mi pokémon más fuerte. – Explicó, sacando una pokébola.

Durante los dos días, tanto Ash como Bianca entrenaron exhaustivamente junto a sus pokémon para mejorar sus habilidades, coordinación y tácticas que necesitarían para lograr vencer al dúo de Alexa y Viola.

El primer día se concentraron en mejorar las habilidades de los pokémon de Bianca, principalmente a Chespin a quien Ash le enseñó varias tácticas que había desarrollado a lo largo de las competencias con sus propios pokémon de hierba. Afortunadamente, el pequeño era de muy rápido entendimiento y logró tener control de estas en poco tiempo.

Mientras Chespin realizaba su entrenamiento personal, Ash y Bianca tuvieron varias sesiones de práctica entre Pikachu y Litwick, con el ratón amarillo saliendo victorioso en la mayoría de estas. Con cada duelo conocían más sobre el estilo de combate del otro y al mismo tiempo, Ash aprovechaba para darle un par de consejos útiles a Bianca.

Tanta era la intensidad del entrenamiento que el pequeño Zorua, quien hasta ese momento había sido relegado a solo poder observar se estaba calentando. Aquello fue notado por su entrenador.

Ash: ¡Zorua, ven! – Llamó al pequeño, quien se acercó a su entrenador. – Necesito un favor. Quiero que practiques junto con Chespin sus técnicas para la batalla. – La petición de su entrenador llenó de emoción al pequeño zorro, que se dirigió a ayudar al pokémon de hierba.

Mientras tanto, en otro lugar, otra pareja estaba dando fin a su sesión de entrenamiento.

Viola: Bien, es suficiente por hoy. – Decía satisfecha mientras regresaba a su pokémon.

Alexa: Aun podríamos continuar. – Respondió regresando también a su pokémon.

Viola: Valla valla ¿desde cuándo tan emocionada por una batalla? – Pregunto inquisitivamente.

Alexa: N… no sé de qué hablas. – Evadió la pregunta. – Yo lo que quiero es la entrevista.

Viola: Hmmmmm. – La miró con ojos inquisitivos. – Si no mal recuerdo, querías algo más que una entrevista. No será que te habrá picado el bichito del a…

Alexa: ¡Claro que no! – La interrumpió abruptamente. – Solo lo dije porque es muy divertido y fácil molestarlo, eso es todo. – Se justificó, aunque el rojo de su rostro decía otra cosa.

Viola: Sabes que no puedes engañarme, te conozco desde que nací y nunca has actuado de esa forma con ningún hombre. – Dijo poniendo una mano en el hombro de su hermana antes de retirarse. – No sé qué tendrá ese chico de especial, pero lo comprobaré yo misma en nuestra batalla. – Se alejó dejando a su hermana.

Al caer la noche en el centro pokémon, los pokémon de la pareja de entrenadores estaba rendidos después de la sesión de entrenamiento. Ambos jóvenes recogieron a sus compañeros con delicadeza y elogiándolos por su esfuerzo, los llevaron con la enfermera para que les recuperara la energía y pudiesen tener una buena noche de descanso.

Los jóvenes se dirigieron a las habitaciones y para la buena fortuna de Ash, se había desocupado un cuarto, por lo que podría dormir en una cama cómoda. Ambos se despidieron en el pasillo y fueron a dormir.

El segundo día fue aún más intenso que el anterior. Para aquel entrenamiento, Ash ocupó a su segundo pokémon para practicar las combinaciones que usarían en la batalla. En esta ocasión Zorua no pudo participar en el entrenamiento, pero pudo observar el poder de los miembros veteranos en el equipo de su nuevo entrenador, dejándole el deseo de volverse más fuerte.

Nuevamente la noche arribó. Para animar a sus amigos, Mei pidió prestada la cocina a la enfermera para prepararles una platillo especial, consistente en.

Mei: Aquí tienen. – Les entregó los platos. – Una cena especial para tener energías mañana para la batalla. – Dijo sonriente. – Y claro, no me he olvidado de los pokémon. – Les puso platos a las criaturas que participarían en el duelo.

Nuestro héroe estaba que se le caía la baba con tan deliciosos manjares y apenas si contenía las ganas de abalanzarse sobre los alimentos.

Mei: Bianca, Ash, les deseo mucha suerte, aunque estoy segura de que ganarán. – Los animó.

Luego las miradas se dirigieron a White, quien no había dicho palabra alguna. Al sentir como todos la veían, no le quedó de otra más que hablar también.

White: Bueno, claro que deseo que mi prima gane su primera medalla y pues como tú también participas, creo que también debería animarte.

Ash: Muchas gracias, con esos ánimos ganaremos sin ninguna duda. – Esbozó una gran sonrisa.

White: No te confundas, solo espero que no seas un estorbo en la batalla. – Giró la cabeza para no ver a Ash directamente.

Al final de la agradable cena, cada quien se retiró a sus habitaciones para descansar. A la mañana siguiente se dirigieron al gimnasio, decididos a ganar la medalla, o al menos ese era el objetivo primario de Ash, ya que Bianca tenía como meta obtener la victoria para, según ella, salvar a su amigo de las garras de Alexa. En cuanto llegaron al edificio se dirigieron al campo de batalla, donde ya los esperaban las defensoras de la presea.

Viola: Me alegro de que vinieran. – Saludó a los retadores. – Debo admitir que esperaba ansiosamente combatir contra el chico al que mi hermana le puso el ojo. – Bromeó.

Alexa: E… eso no es cierto. – se apresuró a refutar sonrojada, cosa que demostraba que el juego de Viola funcionó. – Te recuerdo que si yo gano me darás una entrevista donde y cuando yo decida.

Bianca: Y yo te recuerdo que si ganamos, no molestarás más a Ash. – Respondió en un tono de enojo.

Ambas se miraron de forma desafiante. La fricción entre ellas era tal, que incluso podían verse leves chispas entre las miradas. La tensión tuvo que ser rota por Viola, pues si la cosa continuaba así de tensa, eso se convertiría en una batalla y no de pokémon.

Viola: Me alegra ver que ya están animadas las dos, pero guarden esa energía para la batalla, después de todo hay un premio por la batalla. – Habló para que recuperaran la compostura.

White: Genial, primero un científico loco y ahora una fotógrafa que ve divertido que su hermana quiera violar a un niño, ya solo falta una líder invicta que solo se casará con aquel que la derrote en combate (emm… ¿spoiler?). – Pensó fastidiada.

Ambas partes se colocaron en sus respectivos lados del campo, listos para iniciar. El réferi se puso en un extremo del campo para anunciar las reglas del combate.

Referi: Esta será una batalla de gimnasio oficial entre la pareja de retadores Ash y Bianca, y las líder Viola y su hermana Alexa. Será un combate doble con 2 pokémon para cada entrenador, el primer equipo en derrotar a todos los miembros rivales será el vencedor. – Explicó. – Al ser una batalla doble, los defensores mostrarán primero a sus pokémon. ¿Están listos? – Preguntó, ganándose un asentimiento de ambas partes. – Entonces ¡comiencen!

Alexa: Entendido; ¡ve Gogoat! – Lanzó la pokébola.

Viola: ¡Vuela Vivillon! – Hizo lo mismo.

Los orbes liberaron a los referidos, siendo una gran sorpresa para Bianca, que no había visto nunca a aquellas criaturas, y una en menor grado para Ash, quien ya conocía los pokémon de Alexa.

Ash: "Esto será un problema. Si el primer pokémon de Alexa es Gogoat, quiere decir que su segundo pokémon será el más poderoso que tiene". – Pensó para sí mismo. – No importa, no sería un reto si nos dieran ventaja. ¡Vamos Pikachu! – Llamó a su fiel compañero que bajó de su hombro y se ubicó en el campo de batalla.

A diferencia del muchacho, quien estaba rebosante de adrenalina, su compañera no estaba bien; se le veía nerviosa, y como no estarlo si ella había provocado una batalla, usando a su amigo como objeto de premio.

Ash: Vamos a ganar esto. – Le susurró, poniendo una mano sobre el hombro de ella.

Al ver aquellos ojos negros, se contagió de la confianza que estos irradiaban.

Bianca: Tienes razón. – Se mostró decidida. - ¡Vamos Chespin! – Lanzó la pokébola de la cual saló el pequeño erizo.

Valla: Un pokémon eléctrico y uno hierva contra nuestros pokémon hierba y bicho. Espero que no nos estén subestimando. – Le dijo a sus retadores.

Ash: No te preocupes, vinimos a ganar. – Respondió. – Y lo demostraremos. ¡Pikachu atactrueno ahora! – Indicó.

Y así el ratón eléctrico dio inicio al combate, lanzando una poderosa descarga hacia Vivillon, pero antes de que esta pudiera impactar en su objetivo, una bola de energía, proveniente de Gogoat, la detuvo en seco.

Alexa: *Tsk, tsk, tsk* – Chasqueó con la boca. – No te han dicho que no es bueno que un hombre termine rápido. – Dijo en tono juguetón. – Pero ya tendré tiempo de enseñarte algunas cosas en nuestra entrevista… pero primero, ¡Gogoat usa Asta drenaje en Chespin! – El pokémon cabra obedeció y, haciendo brillar su cornamenta, se lanzó sobre el pequeño erizo, al que impactó con fuerza y le robó un poco de energía de paso.

Chespin rodó un par de metros hasta llegar a los pies de su entrenadora. El pequeño se levantó, haciendo ver que no había recibido mucho daño de un movimiento de su mismo tipo.

Viola: No nos quedemos atrás Vivillon, después de todo soy la líder de este gimnasio. ¡Usa psíquico, ya! – El pokémon obedeció y usando sus poderes mentales levantó a Pikachu en el aire y lo arrojó con fuerza hacia Chespin, quien utilizó sus látigos para atrapar a su compañero antes de que sufrieran daño.

La batalla se reanudó con Chespin utilizando misil aguja sobre Gogoat, el cual esquivó la mayoría de las púas y aquellas que iban a golpearlo fueron desviadas por el ataque ráfaga de Vivillon, quien las mandó en dirección a Pikachu. El ratón usó su agilidad para evadir las agujas y empleó su ataque rápido para impactar sobre Gogoat, aunque la cabra respondió con un nuevo asta drenaje, con el cual contrarresto a su contrincante.

Viola: Vamos. – Actuó altanera. – Nosotras hemos combatido juntas desde que tuvimos nuestro primer pokémon. Tendrán que hacer algo mejor si quieren vencer nuestro trabajo en equipo.

Ash: Y así lo haremos. – Aceptó el reto.

Pikachu y Chespin se lanzaron a la ofensiva con ataque rápido y tacleada respectivamente, más Vivilon usó su ataque ráfaga para pararlos en seco. Aprovechando aquello Gogoat sacó sus látigos cepa para propinarles algunos azotes. El ratón amarillo nuevamente lanzó su atactrueno para intentar hacer daño en la mariposa, siendo este nuevamente detenido por una bola de energía proveniente del compañero de esta.

La sonrisa de satisfacción en las caras de las defensoras de la medalla era evidente; tenían controlada la situación y estaban preparadas para cualquier cosa… o al menos eso creían, porque el último ataque solo había sido una distracción para que Gogoat dejara de usar su látigos y estuviese a merced de los misiles aguja de Chespin que dieron en el blanco.

Aquello hizo enojar a las hermanas, quienes decidieron ir en serio. La siguiente maniobra resultó inverosímil para los entrenadores; Alexa indicó a Gogoat utilizar día soleado, con el cual genero una esfera amarilla que lanzó hacia el techo, la cual fungía las funciones de un sol real. Con tal intensidad de luz Viola pidió a Vivilon lanzar un poderoso rayo solar el cual no tuvo que cargar. Aquello era una estrategia muy común en un combate doble, pero la sorpresa fue que el ataque fue dirigido hacia Gogoat.

Ni Ash y Bianca creían lo que veían sus ojos, "¿por qué dañaba a su compañero?" Se preguntaban en sus mentes; más la impactante respuesta vino cuando la cabra salió del movimiento completamente ilesa e incluso se mostraba más fuerte que antes.

Alexa: ¿Sorprendidos? – Se ufanó. – Pensé que sabrían que la habilidad especial de Gogoat es herbívoro, y por eso los ataques de tipo hierba en vez de dañarlo lo fortalecen. – Explicó en el mismo tono. – Ahora se los demostraremos.

Inmediatamente Gogoat usó sus látigos nuevamente para propinarles una lluvia de azotes a los pequeños. Claramente se apreciaba como la fuerza del atacante se había incrementado bastante y eso ponía en aprietos a los jóvenes.

Harto de ser tratado como un vil saco de boxeo, Pikachu repelió las lianas con su cola de hierro, abriendo camino para que Chespin lanzara una nueva ráfaga de misiles aguja que fueron rápidamente desviadas por el ataque ráfaga de Vivillon.

Viendo una apertura en ese momento, Ash comandó a su pokémon que lanzara un atactrueno a la mariposa, quien contraatacó con rayo solar, mientras que Chespin se enfrascó en una lucha de látigos cepa contra Gogoat. Para la desgracia del pequeño erizo, este no fue rival para su potenciado adversario, quien termino conectando un latigazo en su costado, mandándolo a rodar por el suelo en dirección a Pikachu. Por otro lado, la experiencia y nivel del pokémon eléctrico le dieron la ventaja en la confrontación de poderes; el rayo solar perdió terreno poco a poco ante el atactrueno, hasta que terminó cediendo, dejando a su usuario a merced de la gran descarga.

Gracias a la ventaja de tipo, el daño que recibió Vivillon fue mayor, más no suficiente como para mostrar signos de agotamiento, después de todo el pokémon de un líder no iba a caer de un solo golpe.

Chespin se reincorporó junto a Pikachu y Vivillon lo hizo lo mismo en su lado del campo.

Las hermanas se miraron entre ellas y como si contasen con una conexión telepate, se sonrieron con complicidad. A continuación Alexa comandó a Gogoat a formar un cerco alrededor de sus rivales con sus lianas, impidiéndoles escapar de lo que vendría después. Con una sonrisa triunfal Viola ordenó a Vivillon lanzar un nuevo rayo solar que impactó justo donde estaban ellos, causando una gran explosión.

Nuevamente la experiencia de Pikachu y el hecho de que Chespin tenía resistencia a ese movimiento les permitieron sobrevivir. Los pequeños se pusieron en pie una vez más, pero el daño que mostraban era clara señal de que no aguantarían una repetición. Para su desgracia, apenas se habían levantado, Gogoat ya tenía listo un nuevo cerco para impedir que escapasen. Las miradas de ambos apuntaron hacia arriba, confirmando el temor de que Vivillon estaba lanzando un nuevo rayo solar.

Con pocos segundos para reaccionar, Ash se dirigió a Bianca.

Ash: ¡Bianca, debemos hacerlo! – Indicó desesperado, ganándose un asentimiento de la rubia. - ¡Pikachu! – Llamó a su pokémon.

Bianca: ¡Chespin! – Hizo lo mismo que su amigo.

Ash/Bianca: ¡VUELEN! – Gritaron al unísono justo cuando el rayo solar estaba a nada de impactar contra su blanco.

El poderoso ataque provocó una explosión en el lugar del cual Alexa y Viola aseguraban que Pikachu y Chespin no se levantarían, pero lo que nadie esperaba era que, de la nube de polvo, saldrían elevados al cielo ambos Pokémon, que no mostraban signos de haber sido dañados por aquel ataque. Ante la vista atónita de las hermanas, ambos pokémon se hallaban elevados en la arena de combate.

Ash: ¡Pikachu, usa cola de hierro en Chespin! – Aprovechó el momento de confusión.

El pokémon eléctrico obedeció y empleó el movimiento sobre su compañero, pero en vez de usarlo de forma contundente, lo empleó para catapultar al erizo a toda velocidad en contra de Vivillon. El pequeño se hizo "bolita" y endureció las púas de su cabeza, transformándolo en una bola con pinchos que le propinó un fuerte daño al pokémon insecto, haciéndolo caer.

Alexa al ver aquella efectiva combinación, le indicó a Gogoat que utilizara una bola de energía sobre Pikachu, quien aún se encontraba cayendo e imposibilitado para esquivar. El pokémon preparó su ataque, más no pudo lanzarlo porque un par de látigos lo tomaron por los cuernos, haciendo que fallase el ataque.

Bianca: Bien hecho Chespin. – Lo elogió. - ¡Ahora usa tacleada!

Aun sosteniendo a Gogoat con sus látigos, Chespin los retrajo, haciendo que acelerara contra su oponente. Gracias a la velocidad obtenida, la fuerza del ataque se incrementó y el daño que le suministró a Gogoat fue tal, que logró derribarlo.

Sin permitir que sus oponentes se repusieran, Chespin lanzó una ráfaga de misiles aguja a quemarropa sobre el debilitado Gogoat; por otro lado Pikachu se lanzó en contra del mismo oponente. El pokémon de Alexa quiso detenerlo ocupando sus látigos, pero Pikachu saltó hacia adelante e hizo un giro sobre su propio eje para evadirlos, así como había aprendido en Sinnoh, y a continuación le atizó un golpe con su cola de hierro justo en la cara.

Al ver el daño que recibió el pokémon de su hermana, Viola le ordenó a Vivillon que lanzara su polvo de sueño en contra de Pikachu, quien representaba la mayor amenaza. El pokémon eléctrico estuvo a punto de recibir el ataque, cuando Chespin se interpuso para fungir como un escudo, salvándolo. Para sorpresa de la pareja de entrenadores, el pequeño no fue afectado.

Viola: *Tsch*. – Chasqueó con la boca en señal de frustración, pues sabía que un pokémon de hierba no era afectado por ese ataque, y sobre todo podía predecir lo que vendría a continuación.

Chespin lanzó sus látigos para aprisionar a Vivillon y arrojarlo hacia Gogoat, estrellándolos. Con sus oponentes juntos Pikachu les lanzó un poderosísimo atactrueno que los dejó fuera de combate.

Referí: Vivillon y Gogoat ya no pueden continuar, declaró mientras levantaba un banderín en dirección a Ash y Bianca, indicando su victoria.

Bianca: ¡Qué bien, ya llevamos medio camino¡ – Exclamaba alegre.

Por otro lado, Ash no compartía la misma euforia. Sabía que ese "medio camino" había sido la parte más fácil y que desde ahí comenzaba la verdadera batalla.

Mei: ¡Viste, viste eso hermana! Ambos estuvieron sorprendentes. – Dijo emocionada.

White: Debo admitir que las combinaciones que le enseño a Bianca fueron muy útiles. – Dijo ocultando su emoción.

Alexa: ¿Pero cómo lograron evadir el rayo solar? – Se preguntó aun atónita por lo ocurrido.

Bianca: Eso fue gracias al entrenamiento especial. – Contestó, dejando algo confundida a Alexa. – Chespin aprendió a utilizar sus látigos como saltar e impulsarse a lugares que no lograría con su cuerpo solo. – Explicó.

Ash: Y en cuanto a Pikachu, el utilizó su cola como un resorte para lograr el mismo impulso. – Completó.

Viola: Valla, es una técnica muy impresionante, y con práctica puede llegar a ser bastante más versátil. – Admitió sorprendida. – Pero si quieres ganar la medalla, tendrán que dejar los trucos porque no les servirán para lo que se viene.

Alexa: Ahora es cuando la batalla se pone en serio. ¡Vamos Noivern! – Llamó a su compañero, quien salió de la pokébola dando un fuerte grito de guerra.

Ash: Ya me temía que no sería Helioptile. – Dijo algo temeroso del imponente pokémon.

Viola: Y eso no es lo peor. Es hora de que conozcas a mi mejor pokémon. – Declaró lanzando su pokébola.

Y hasta aquí dejaremos el capítulo por esta ocasión ¿Qué les pareció el formato de la batalla? Recuerden que Bianca también es una entrenadora y en vez de escribir dos batallas, preferí mejor hacer un combate doble. Ahora, ¿debería escribir también las batallas que tenga Bianca a futuro o solo las de Ash?

En el siguiente capítulo veremos a una de mis mega-evoluciones preferidas, en cuanto a diseño. Además veremos por fin a qué pokémon se trajo Ash de Kanto. Especulen amigos.

Antes de despedirme le quiero mandar saludos a Minatoyagami17, Pabilidge90, ronaldc v2 (no sé dónde quedo la v1), ZeruXT, Linkian (en especial a ti por ser el review 100), WerewolfMazuko117, diego4560, The Penguin Champion, Kuroi, The Nexos, the knightsahdow y prietar.

Me despido como todas las veces, invitándolos a que dejen su review, pues todas sus sugerencias, quejas, críticas o comentarios serán bien recibidos.