Capitulo 10.- Historias del pasado.
Declaimer: Avatar the last airbender y sus personajes no me pertenecen.
---Katara---
Fin de semana otra vez, ya me había hecho los exámenes que me había indicado el doctor, que en unos cuantos días dictarían mi suerte, pero por ahora concentrarme en mi trabajo, o eso esperaba ya que mi padre llego con una sorpresa esa mañana aunque no me la dijo a mi, una que no me esperaba, y solo me entere de todo justo cuando estaba lista para ir a trabajar.
- ¡Katara!, tenemos un problema – Esa era Gran gritando desde la cocina.
- ¿Qué sucede Gran? – Dije bajando las escaleras llegando a donde se encontraba, y alguien más quien me tomo por sorpresa – Mmm Hola.
- Hola – Me dijo un chico con la mirada más serena y a la vez viva que había visto, tenía como de la edad de Toph, cabello castaño, tez clara y unos ojos que me habían parecido haberlos visto antes, pero no recordaba donde.
- Mi niña, él es Aang hermano menor de Iris – ¡Esos ojos eran!, esos malditos ojos grises, aunque tengo que admitir el dueño de estos no parecía ser tan detestable como Iris, pero Gran me saco de mis pensamientos -. Llego de sorpresa a casa de tu padre, y lamentablemente no tenía donde hospedarlo así que me lo pidió de favor -. Mi padre no tenía sentido de la cordura, como si no se acordara que Gran era madre de su antigua esposa -. Así que tenemos un nuevo inquilino, el problema esta en que hoy debo salir, Sokka no esta y no lo sabe, así que sería un poco difícil dejarlo aquí¿podrías llevarlo de compañía?
- Pero Gran, hoy es mi primer día de trabajo, debo llegar en una hora allá.
- Podrías avisar.
- Lamento las molestias que les causo – Dijo algo tímido – Podría ir a visitar la ciudad, no es mi intención darles problemas, además podría a verme quedado en la casa de mi hermana, aún no entiendo el problema de que este allá
- No te preocupes, además no puedes ir solo por la ciudad, podrías perderte – Ese chico era especial, y con solo verlo podía decir que no se parecía a su hermana fuera de lo físico en lo cual tenían los mismo rasgos -. Llamare al señor Iroh, y quizás le agrade tener compañía.- Y así lo hice, llame y como pensé, al señor Iroh no le aprecio problema, solo esperaba no estar abusando de sobremanera en su gentileza.
Y así partimos, en dirección a mi trabajo, el chico estaba bastante avergonzado al parecer, ya subidos en el autobús en camino me digne a hablarle apropiadamente.
- Bueno, dime Aang¿Cuántos años tienes?
- Yo bueno he… - Lo tome por sorpresa -. Tengo dieciséis – pero antes de que pudiera decir algo más hablo atropelladamente -. Perdónportodaslasmolestiasquetehecausadonoeramiintención -. Y respiro, y a pesar de todo le entendí.
- No te preocupes, si hubieras avisado antes quizás te hubieran tenido una habitación lista.
Eh… si – Dijo algo desanimado, pero cambio su rostro inmediatamente al verme observarlo y dijo algo que me tomo por sorpresa -. No soy igual que mi hermana, nos llevamos por diez años, y eso parece haber hecho que fuéramos totalmente distintos, te pido disculpa por ella, seguramente ha provocado muchas discusiones. -. Lo pensé fríamente y le dije.
- No ha provocado discusiones directamente, más bien los que discuten son yo, mi hermano y papá… si tu hermana hubiera llegado en otro momento no le hubiéramos hecho la guerra, pero mi madre murió hace casi un año, mi padre desapareció y llega con es noticia.
- Siento lo de tu madre.
- Gracias.
- Sabes, admito que me sorprendió que tu padre me trajera donde ustedes… no sabía que vivieran con su madre -. ¿Gran madre de papá? ha este chico no le han contado todo.
- Grangran es madre de mi madre, la mamá de papá murió antes que yo naciera – Entonces vi sus grandes ojos tomados por sorpresa.
- ¡Entonces con mayor razón¿por qué me llevaron donde ustedes?! Para tu abuela no debe ser ninguna gracia toda esta situación.
- Mi padre no tiene sentido de la cordura y bueno Gran, es muy buena persona como para culparte de cualquier cosa.
- En ese caso deberé regalarle algo muy bonito a tu abuela por toda su hospitalidad.
- Tenían razón en que los chicos del otro lado del continente eran más amables.- Se río a carcajadas, tenía una sincera sonrisa.
- Todo conlleva a de donde provenimos.
- ¿A que te refieres con ello?
- Historia – Dijo sonriendo – Me encanta esa materia, pero estudiada a mi manera, en el colegio es aburrida, con suerte ya curso el penúltimo año, este y otro y termino.- Esta vez fui yo la que reí.
- Pero con respecto a lo que decía, todo depende de donde provenimos, a la historia de nuestro pasado, cuando el mundo estaba dividido en cuatro reinos, El reino tierra, la nación del fuego, los nómadas del aire y las tribus del agua… yo Aang puedo afirmar que el hecho de que pudiera controlar los elementos no son solo mitos.
- Que yo supiera esas son solo leyendas, además esos reinos no existen desde hace más de medio siglo.
- Lo se, pero hubiera sido divertido… además uno podía decir a cual pertenecía con solo verlos, por ejemplo tu, serías alguien típico de alguna tribu del agua, piel morena, ojos azules y le gusta el azul – dijo al ver mi vestimenta.
- ¿Y tu que serías? – Dije algo incrédula con el tema, aunque nunca le había prestado mucha atención, me hubiera gustado poder controlar el agua.
- No lo se, mi papá dice que nuestra familia es descendiente del ultimo maestro aire y el ultimo avatar de ese tipo… pero son solo especulaciones de papá… pero debo decirte – Dijo murmurando solo para que solo yo escuchara -. Que me puso su nombre… Aang, por el avatar Aang.
- Lo que recuerdo, es que supuestamente mataron a todos los de su clase y por eso cuando después cuando le tocaba nuevamente de avatar a uno del aire el avatar se extinguió y todos perdieron sus capacidades de controlar los elementos, como una forma de mantener el equilibrio.
- ¡Si!, después del avatar Aang, vino un avatar de Agua Kana, después uno de tierra Lee y el ultimo fue de fuego Kuzon, y después los poderes desaparecieron, al igual que las divisiones entre las personas y estamos donde estamos ahora.
- Todo aquello me parece más que nada mitología.
- A mi no, más adelante te explicare porque todo esto me parece realidad, aunque no puedo dar detalles.
- Está bien – Le dije sonriendo, al parecer si era diferente a su hermana, que con solo su presencia me espantaba, y además un fanático de la historia, pero a aquella altura ya habíamos llegado. Nos acercamos a la casa del señor Iroh y toque la puerta.
- Señorita Katara, muy puntual – Me dijo con una sonrisa, en eso vio a Aang.
- Mucho gusto en conocerlo, mi nombre es Iroh.
- Mi nombre es Aang, mucho gusto en conocerlo a usted señor.
- Con que Aang, como un antiguo avatar – Otro apasionado de la historia al parecer. Aang se sonrojo. – Pero pasen – Nos hizo pasar, Toph ya se encontraba sentada frente a un tablero de pai sho.
- ¿Toph, puedes jugar pai sho?
- Seré ciega, pero no tonta… además las inscripciones de este juego están enn braile y tiene agujeros para poner las piezas, no se corren y puedo leerlas.
- ¡Vaya! – dijimos Aang y yo al mismo tiempo.
- ¿Quién es tu amigo Katara?
- Ah si, Toph, el es Aang, vendría a ser mi…
- Tío – Dijo casi riendo Aang.
- ¿Tío? – Las caras de Toph e Iroh eran más que de confusión.
- Larga historia… Aang, ella es Toph, casi sobrina del señor Iroh.
- ¿por qué casi?
- Porque no lo es, pero para mi si – Le respondió un sonriente Iroh -. Bueno lo mejor es que la señorita Katara vaya a su sitio de trabajo, es decir tras las caja registradora, por lo cual Zuko esta allá para enseñarte y el joven Aang puede quedarse aquí a acompañarnos.
Y se hizo como dijo, me preguntaba como le estaría yendo a Aang con Toph. Pero mis preocupaciones se tornaron a como aprender a usar esa maquina que estaba frene mió y Zuko trataba de enseñarme por enésima vez.
- Hazlo – Dijo ya perdiendo la paciencia y para su suerte salio bien -. Bien, ahora solo espera, yo iré a servir -. No éramos los únicos dos, había otras chicas que trabajan allí todos los días, una experta en hacer té de todo tipo, instruida directamente por el señor Iroh llamada Jin y la otra de mesera llamada ty Lee, como Zuko, aunque por lo visto era mucho mejor en ello que Zuko.
- Jin, una orden de té de jazmín, otro té de manzanilla y uno de dragón blanco, Ty Lee una tarta de manzana – Les dije dándole una bandeja de greda a Jin con el ticket, ella se encontraba atrás de la caja en una especie de cocina tradicional semicerrada. Ty Lee los dirigió a su mesa y posteriormente les servio los té cuando estuvieron listo junto a la tarta.
Nunca pensé que el señor Iroh tuviera tanta clientela, nunca paraban de entrar. Cuando eran las tres de la tarde, el negocio se cerraba hasta las cuatro, para que los empleados fueran a comer, en realidad no debía caminar mucho, ya que el mismo señor Iroh se encargaba de sus empleados, aunque ese horario era solo de los empleados… incluyendo Zuko.
En ese instante mientras comíamos supe la organización del lugar, estaba abierto desde las siete de la mañana hasta las doce de la noche, de siete a doce de la mañana, lunes a sábado el turno del té se encargaba Song también instruida por el señor Iroh, de doce del día a ocho de la noche, de lunes a sábado Jin y los domingo por completo el mismo señor Iroh, en cuanto a la caja, de lunes a viernes por la mañana había un chico llamado Tom, en las tardes de lunes a viernes una chica llamada Mai y los fines de semana en la mañana era Zuko, al igual después de mi turno de ocho a doce, aunque esto variaba, el señor Iroh también se ocupaba de la caja a esas horas a veces igual que del té.
Ya de vuelta en el trabajo, el tiempo pasó rápido, aunque era agotador. Ya eran las ocho y un cuarto cuando entre a la casa del señor Iroh a buscar a Aang, quien se encontraba conversando animadamente con Toph, aunque el señor Iroh me alejo de ellos antes de que me siguiera acercando.
- Déjalos que conversen un poco más, comenzaron discutiendo, pero al parecer la situación mejoro.
- ¿De que discutían?
- De todo… maneras distintas de pensamientos, tu amigo Aang es más abierto de mente, pensamientos libres, en cambio Toph es cerrada y directa, pero al parecer terminaron entendiéndose… Además a Toph le faltaba tener interacción con alguien de su edad.
- Ya veo -. Dije sonriendo al verlos conversar animadamente.
- Bueno, iré a atender el local, le dije a Zuko que los fuera a dejar.
- Así es, vamos – Dijo apareciendo repentinamente.
- Yo también voy – Dijo Toph parándose de su asiento.
- ¿Para qué?
- Porque quiero – Antes de que comenzara una batalla entre Zuko y Toph, Iroh interrumpió.
- Los dos van, fin de la discusión y entro al negocio.
- Será – Mascullo Zuko dirigiéndose a la salida.
En el auto yo me senté adelante al lado de Zuko, el cual estaba más callado que de constumbre, Toph y Aang iban atrás, aparentemente Aang la había ingresado a su mundo de la historia, y le estaba contando la historia de los cien años de guerra de la nación del fuego.
- No entiendo… - Dijo Toph -. No que el príncipe ese era de los malos.
- Te acabo de decir que enfrento a su padre el señor del fuego, este casi lo mata con un relámpago por decirle que ayudaría al avatar a restaurar el equilibrio del mundo – Dijo más entusiasmado que cansado de explicarle.
- Vaya, hacer relámpagos con las manos, eso suena genial, aunque no tengo idea como será un relámpago.
- ¿te ha dado al corriente?
- Si.
- Multiplica esa sensación hasta la muerte.
- OK… genial… ¿Cómo podían tener tal cantidad de poder?
- Eso era porque los espíritus les tenían permitido a través de sus formas materiales controlar los elementos entendiéndolos, los maestros aire tenías de maestros a inmensos bisontes voladores – Toph frunció el ceño al no saber como era un bisonte - Peludo como un gatoconejo, con seis patas, gigante y vuela – Toph sonrió -. Los maestros tierras tenían como maestros a los topotejon, los cuales les enseñaron a sentir la tierra, los maestro agua tuvieron como maestros a Tui y La, espíritus de oceano y la luna. Y finalmente los maestros fuego tuvieron de maestros a los dragones. Todas representaciones del mundo espiritual en la tierra, pero gracias a la guerra el avatar Aang fue el ultimo maestro aire y por ello el ciclo termino. Pero con él la guerra de cien años termino, junto a su grupo de legendarios guerreros y maestros, incluido el príncipe de la nación del fuego, aunque no era bienvenidas por todos en el grupo del avatar.
- ¿Por quien no?
- Por la maestra agua del avatar, se dice que el la traiciono y ella nunca lo perdono, aunque al final le haya enseñado el arte del fuego al avatar y allá ayudado a terminar la guerra.
- Ya veo¿Cómo es que sabes eso?
- Es la historia escondida, recientemente descubierta…
- Ya veo¿Te sabes los nombres? – Pregunte ya que estaba prestando atención como todos en el auto, ya que Aang tenía una facilidad para contar historias.
- Si los se, pero es secreto de estado, no puedo decirlos porque mi padre esta investigando y no se puede revelar hasta que todo este dicho, aunque ya se me casi todas las historia de esa época.
- ¿En que trabaja tu padre Aang? – Pregunte algo curiosa.
- Mi padre es historiador, y gracias a sus descubrimientos se esta recuperando la historia del pasado, con nombres incluidos. – Contesto firmemente
- Dices que el señor del fuego casi mata a su hijo – Zuko por fin hablo, aunque su voz denotaba una gran seriedad.
- No solo eso… También lo desterró y lo marco de por vida con una cicatriz, aún no se donde.
- Ya veo, mi padre no es el único desquiciado que ha existido – Aang se quedo callado, al igual que Toph y yo, Zuko siguió manejando hasta llegar a casa, nos despedimos, y Aang quedo con ir la próxima semana a verla. Zuko no me dijo nada en especial, salvo que "mañana hablamos".
Después de ello entramos a casa, a Sokka no le simpatizo del todo la idea, pero estaba tan cansado para discutir que se fue a dormir, al igual yo estaba cansada, pero Aang se quedo abajo y me pidió de favor si podía hablar con él así que acepte.
- ¿Qué sucede Aang?
- Solo quería pedir disculpas si te he traído problemas.
- Lo dices por la seriedad de Zuko – No me miro directamente -. Es así, no te preocupes, además solo somos amigos.
- Me alegro de que no te traiga problemas – Dijo ahora sonriendo.
- Aang…
- ¿Si?
- ¿Cómo traiciono el príncipe a la maestra agua? – No quería decir los nombres, era demasiado extraño.
- Fue lo ultimo que alcanzo a contarme mi padre antes de venir… pero bueno la maestra y el príncipe quedaron encerrados en una catacumba de cristal, entonces supieron sus historias, ambos perdieron a sus madres en la guerra, la maestra tenía poderes curativos y podía quitar su cicatriz, cuando estaba por hacerlo llegaron el avatar y el tío del príncipe para rescatarlos, cuando el avatar se fue con la maestra apareció la princesa quien hizo decidir al príncipe entre el bien y el mal, o la ayudaba a derrotar al avatar y regresar como héroe a su nación, o ayudaba al avatar a terminar la guerra. Lamentablemente eligió seguir a la princesa, en aquella pelea ella casi mata al avatar, El tío de ambos ayudo a la maestra a salvarlo y desde entonces nunca perdono al príncipe.
- Historia triste.
- Lo es… mi padre dice que quizás la historia entre ellos sería muy distinta si hubiera ayudado al avatar. Qué quizás hubieran estado juntos como Oma y Shu o mejor Yin y Yang.
- ¿Con quien se quedaron?
- La maestra se caso con el avatar, del príncipe, aún no lo se.
- Ya veo… en todo caso, buenas noches, Gran esta en la cocina por si quieres algo, yo estoy muy cansada.
- Buenas noches, que duermas bien.
Me fui a dormir, ese niño Aang era extraño, como si ya lo conociera, pero más extrañas eran sus historias. Aquella noche mis sueños no se fijaron en mis preocupaciones, si no en algo más allá, yo y Zuko en aquella catacumba de cristal con una botella entre mis manos diciendo "esta es agua del oasis sagrado".
---Zuko---
Aún íbamos en el auto, cuando Toph hablo.
- Zuko… deberías calmarte un poco… Aang no trata de quitarte a Katara, serán o son prácticamente familia – De detuvo -. Además de calmarte por tu padre, recuerda que ya no puede molestarte.
- Lo sé, lo siento – En eso cambio el tema
- Sabes… me hubiera gustado vivir en la época antigua, cuando todo era más espiritual y se podía jugar con los elementos.
- Cuidado con lo que deseas, que yo supiera hubieron grandes guerras a causa de esos supuestos poderes.
- Si lo se, pero sabías que el avatar solo tenía doce años cuando batallo contra el señor del fuego, y sus camaradas no estaban muy lejos de su edad, el mayor era el príncipe y solo tenía dieciséis o diecisiete años. Y una de de ellos tenía doce igual que él, y era ciega como yo, y podía ver a través de la tierra, controlada el metal, no solo eso, era la mejor maestra tierra.
- Toph, tu ya eres la mejor en la tierra.
- ¿Por qué lo dices?, que yo sepa no tengo nada en especial en la tierra.
- Si no fuera por ti, mi tío no tendría las plantas que necesitara para su negocio, tú fuiste quien las planto, cuido e hizo prosperar.
- Son solo plantas.
- Créeme Toph, hiciste un hermoso jardín.
- La venir de ti, tomo el cumplido – Dijo sonriendo -. Pero aún así me hubiera gustado estar en otra época.
Solo sonreí, al llegar a casa, la lleve a la suya y después entre a la mía, estaba cansado, pero fue un buen día.
Bueno, espero que les haya gustado (mientras que los Zutara no me maten)… pero bueno, por fin apareció Aang y con nuevas historias. No tomen que tratare la historia con el hecho que son resurrecciones y bla bla bla… Es solo algo de magia añadida a este fanfic y que más que nada ayudaran a entender el mundo en el que viven. Y que por otro lado puse algo de lo mío, no suelo hacer cosas muy realistas y este fanfic es el más realista que he hecho.
También debo aclarar que no pondré Toph x Aang
Aralys
