Día 11. Nozomi, la hechicera de Medea y el inicio del infierno en Akihabara
Aún no ha salido de su habitación, ¿Verdad? —
No…. La verdad está muy mal, ya han pasado varias horas desde que se encerró en su habitación, estoy preocupada por ella —
Charlaban Nico y Eri de la situación de Yukiho, porque la noticia referente a Honoka fue algo que le dejo muy marcado, impotente y frustrado, optando por una salida fácil para asimilar esto, "aislarse" pero eso no serviría para siempre además era un día libre de escuela y aprovecharían para salir a distraerse un rato, pero el problema era como sacar a la pelirroja de su habitación, el hacer que ella olvidara tal cosa por lo que la otra pelirroja Maki, se acercó a la puerta de su habitación para de una patada tirarla, mirando a la rubia y pelinegra con ojos asombrados, mientras volvía donde estaban ellas, cruzándose de brazos fijando su mirada rasgada violeta en un bulto que estaba en una cama mirando hacia la pared con los brazos sobre sus rodillas con el rostro hundido en ellos.
Eri sintió que su corazón se partía al verla así, entrando a la habitación acercándose a su master tocando suavemente su hombro para intentar hacerla reaccionar, que no todo estaba perdido aún faltaba mucho camino por recorrer para todas y que todo podría tener un final distinto pero Yukiho estaba cerrada en su propio mundo y no hizo caso en lo que decía Eri.
Lo siento… no me escucha… — Decía con decepción la rubia
Descuida… la gran Nico hará que esta cabeza hueca reaccione… — Acercándose hacia ella posicionándose de frente, se cruzó de brazos mirándole con seriedad exclamando con severidad. — levántate…. — Pero nada pasó — Levántate dije… — La pelinegra le tomo del cuello de su blusa y le obligo a mirarla, la pelirroja tenia ojeras y los ojos hinchados de tantas lagrimas que salieron, su rostro estaba irreconocible en su expresión.
Déjame en paz…. Nico… —
Y lo siguiente que se escucho fue un plaf! Que resonó como un eco en ese lugar callado, Nico la había abofeteado, quería que reaccionara, que no se diera por vencida, que no se derrumbara tan rápido, era demasiado temprano para tirar la toalla, algo que a Nico le parecía tan desagradable, patético y de cobardes, pero Yukiho siguió con esa expresión triste y vacía que soló la puso de peor humor gritándole en su cara prácticamente para ver si así ella podría reaccionar.
Deja de ser tan patética… No eres la única que sufre, no eres la única que siente impotencia… No eres… no eres la única que tiene miedo de perder a alguien querido! Yo perdí a mis padres! Estoy sola! Pero a pesar de que me esté quebrando por dentro sigo luchando por mi vida, Yukiho eres una verdadera idiota lo sabias! No te das cuenta que sintiéndote miserable y sin hacer nada no podrás logar nada! O acaso ¿Eres una maldita cobarde?. —
Reacciono por fin Yukiho levantándose de golpe cerrando los puños, sacándolo todo lo que traía dentro… toda esa impotencia, furia y frustración que se tragó por horas.
¿Crees que no lo sé?! Sé que no lograre nada así… pero no sé qué hacer! No sé qué hacer para salvar a Honoka de un camino en el que solo tendrá como resultado su muerte! Una chica con un corazón tan noble como el suyo… no merece un sufrimiento como el que tenido durante años! Con demonio Nico estoy consciente de ello pero maldita sea!
De la nada un sonido interrumpió la discusión que ambas tenían, el timbre de la entrada había sonado, ¿Quién visitaría tan temprano a Yukiho? Eri salió de la casa hacia el portón para abrir la puerta y grande fue su sorpresa al ver a Honoka, con su ropa ensangrentada, se veía cabizbaja tenía sus manos entrelazadas, ninguna de las 2 sabía quién era quién, por lo que la castaña se adelantó a presentarse ante la rubia que la veía con sus ojos celestes, ambas miradas claras se cruzaron en un momento preguntando Honoka si se encontraba Yukiho, lo que Eri asintió para pedirle que esperara en el jardín mientras le avisaba a su master que alguien la estaba buscando entrando de nuevo a la gran casa, mientras la pelirroja estaba más calmada y la pelinegra igual, la pelirroja solamente estaba mirándoles en silencio, acerándose nuevamente Eri a ellas musitando con serenidad.
Master… una chica está afuera, la busca… pero esta con las ropas llenas de sangre, parece perdida —
Que…. Voy para allá ahora mismo —
Saliendo al jardín Yukiho vio a una desorientada Honoka con su ropa manchada, por lo que corrió hacia ella con gran preocupación en su rostro para estar frente a ella para mirarle a los ojos y abrazarla con fuerza mientras la otra, sonrió levemente para responder su saludo sintiéndose cálida y alegre, esa simple muestra de cariño era suficiente para sentirse feliz, más porque era de su senpai alguien que admiraba y quería mucho. Mirándose nuevamente ambas amiga, una aun preocupada Yukiho comenzó a interrogar a Honoka para saber que paso, porque estaba ensangrentada su ropa o si estaba bien, pero la susodicha negó suavemente acariciando la mejilla con suavidad de ella, mientras se separaban de ese abrazo tan tierno y dulce.
Ven Honoka… vamos a desayunar, debes bañarte y cambiarte de ropa —
Pero senpai, no será mucha molestia —
Para nada… ven también esta Nico aquí, también Maki y Eri —
¿Eri, Maki? — Era la primera vez que escuchaba esos nombres — Bueno está bien…. Senpai jejeje solo porque tú me invitas a desayunar
Entraron a la casa y la peli naranja noto las miradas penetrantes de una rubia y pelirroja sobre ella, aunque eran chicas eran intimidantes además que la pelirroja vestía de manera extraña, pero Yukiho quiso aminorar la presión del lugar presentándolas
Eri, Maki… Ella es Honoka…. Se quedara a desayunar con nosotros pero primero ira bañarse para cambiarse de ropa, descuida debe haber algo por ahí que te quede entre mi ropa —
Ambas servants se miraron a los ojos con asombro, tenían enfrente de ellas al master de Rin, con ella iban 4 que conocen y que participan en la guerra del Grial: Anju, Honoka, Nico, Yukiho, mientras Honoka se iva al baño a bañar, Yukiho iría a la cocina a preparar el desayuno mientras tanto Nico estaba con las otras 2 solamente mirándolas, luciendo extrañas y sin decir nada, pero intuía que tenía que ver con la presencia de Honoka ahí, ella en cierta manera no estaba de acuerdo en que tres masters estuvieran en un mismo entorno, porque podría desatarse una batalla entre ellos, aun así no diría nada al respecto lo dejaría pasar ya que el hacer mención de ello solamente complicaría la situación no para ella o Yukiho, sino para la chica tímida e inocente que estaba dándose un baño.
El tiempo paso y ya yodo estaba listo para desayunar, los platos en la mesa, incluso Honoka ya se había terminado de bañar y cambiarse, por ende les estaba haciendo compañía en la mesa pero todo estaba en silencio, un tenso silencio que podría romperse con un alfiler, llegando Yukiho con una olla grande que sacaba vapor, unos platos con verdura, un poco de ramen y bolitas de chocolate que le gustan a cierta rubia que al verlas se le iluminaron los ojos por ello, dieron gracias y comenzaron a desayunar tranquilamente .
Honoka puedo hacerte una pregunta… —
Si dime senpai… ¿Qué sucede? —
¿Qué paso contigo, porque estabas manchada de sangre? —
Etto… Yo… pues… — Se mordía el labio inferior nerviosa porque no sabía que decir ante lo sucedido anoche, podrían tacharla de loca, optando por mentir y eso era algo que le hacía sentir mal. — Tuve un accidente y una discusión con mis padres y así que hui de casa —
Mmm… ¿Un accidente dices? Pareciera que hubieras matado a alguien por la cantidad de sangre que había en tu ropa — Nico dijo con indiferencia y frialdad
Etto… pues… eso fue lo que paso… tuve un accidente…..
Nico… no saques conclusiones a la ligera, además no creo que Honoka mienta en algo tan grave como eso…
¿Podría sentirse peor Honoka, por mentir? Sería posible pero como si nada la conversación paso a temas triviales y sin sentido para descender el ambiente tenso que se sentía, mientras hubo risas, sonrisas y ciertas peleas por temas que hacían sonrojar a cierta pelinegra y reír a la pelirroja y peli naranja, pasando el día hablando, comiendo y jugando cosas sin sentido, porque aún eran adolescentes y era normal que quisieran divertirse haciendo cosas de chicas de su edad, Honoka estaba agradecida, feliz por haber ido a ese lugar después de la noche tan pesada que paso, olvidándolo todo por completo pero no habían pistas de su servant todavía. A pesar de eso, ella estaba completamente segura de que estaba cerca, llegando a ser las 3:00 pm, Honoka se despediría de sus amigas, para irse de ahí a buscar un lugar, un refugio en donde estar porque a casa no podría volver, menos con lo que le hizo a ese hombre que por tanto tiempo la lastimo ¿Para qué volvería? ¿Para seguir su tormento con su madre? Era algo ilógico de tan sólo pensarlo.
Senpai le agradezco la compañía, la comida y la ropa jeje — Desvió la mirada sonrojada
No agradezcas es un placer —
Nos veremos después gracias —
Hizo una reverencia y se alejó del lugar, mientras Yukiho solamente sonrió cerrando la puerta tras de sí, caminando por la calle tranquilamente sin rumbo fijo hasta el momento, pasando por varios puestos de comida, varios centros comerciales, dio un paseo por el centro de Akihabara para simplemente matar el tiempo ya que era lo único que podía hacer, no había peligro alguno que la acechase por primera vez, podía decir que era un día perfecto, uno que añoraba durante mucho tiempo. Sus ojos estaban vivos ese color azulado era brillante como el mar, su sonrisa era tan radiante como la de La Mona Lisa, saludaba debes en cuando a la gente que caminaba a su lado, recibiendo el mismo gesto. Hasta se dio el lujo de saltar con simpatía, como el tararear una alegre melodía llena de dulzura y ternura llegando el atardecer.
No se dio cuenta que el tiempo paso rápido y estaba cansada, decidiendo sentarse en un pequeño banco afuera de la entrada del templo Asakusa, mirando como el cielo comenzó lentamente a ponerse azul oscuro hasta que el sol se ocultó en el horizonte, el ambiente estaba tranquilo no había personas caminando por esa zona, pudiendo disfrutar de tanta paz, tanto silencio… un profundo silencio, sintiéndose un poco de frio drásticamente, porque la temperatura bajo hasta por lo meno grados Celsius, tomándose los hombros con ambas manos para darse calor corporal, poniéndose de pie para irse acobijar al interior del templo para pasar ahí la noche, cosa que sería una de sus peores decisiones en su corta vida ya que subiendo las escalinatas que llevaban al tiempo con cada paso que daba el ambiente estaba poniéndose más y más pesado asustándose un poco, llegando finalmente a la cima mirando el jardín que lo rodeaba pero… todo estaba cubierto en una densa neblina. Caminando con precaución mirando a todos lados para estar segura de que nadie más estaba ahí llego a la entrada, tocando la puerta pero como si se tratase de una película de terror al abrirla un rechinido sonó haciéndola temblar de miedo y eso no sería todo y que una voz se escucharía dirigiéndose a ella, una voz aguda, femenina pero realmente tétrica.
¿Alguien te ha dicho que invadir, lugares prohibidos es muy peligroso? Al parecer no… —
Eso basto para saltar del susto y erizársele la piel por completo volteando hacia atrás como no queriendo la cosa, para no ver nada, cosa que solo aumento su estado de miedo, escuchando la voz en su oído nuevamente.
Tendrás que recibir un castigo por ello… —
Todo se volvió negro en ese momento, viéndose la figura de una extraña mujer levitando varios metros en el aire delante de ella, con su habito cubriendo su cuerpo y rostro, con sus ropas color lila, un báculo en la diestra con una sonrisa socarrona y cínica, era Nozomi el servant clase Caster que había tomado ese templo como su morada. Honoka estaba petrificada, pensando en que se había topado con una especie de espectro, quería correr, gritar pero como su cuerpo estaba paralizado totalmente, no podía hacer nada y era porque Nozomi había creado un campo de fuera en ese lugar, incluso mayor que el campo de Rin, lentamente la chica comenzaba a descender hasta que sus pies tocaron el suelo caminando hacia ella escuchándose el fuerte sonido de sus zapatillas resonando en el interior del templo acercándose hacia la contraria tocando suavemente su mejilla, volviendo a torcer sus labios con una sonrisa terrorífica.
Mmm, podría usarte como chivo expiatorio para lograr sacarte provecho querida, ¿Qué opinas? —
No… No me hagas nada… te lo suplico. — Imploraba Honoka, sudando frío completamente ante la inminente situación de ser lastimada por esa chica desconocida y que se veía aterradora.
Lo siento… No creo que una simple humana pueda hacer algo contra mi… contra Nozomi… jajaja —
Había tomando su báculo para extenderlo hacia ella, mientras lo cargaba de mana haciéndolo brillar con una aura color lila formando en la punta una esfera de luz que usaría para golpearla y así poder persuadirla más fácil solo viéndose la expresión de sus labios llenas de satisfacción disparando aquella gran esfera de mana hacia ella que fue bloqueada en el aire explotando en un cuestión de segundos cubriéndose la peli morada con su habito negro bufando con enorme molestia exclamando con notable molestia hacia quién o lo que estuviera interfiriendo en su camino.
¿Quién se atreve a meterse en mis asuntos? Vamos… da la cara para que pueda hacerte pedazos con mis propias manos.
Delante de Honoka estaba Rin, con su cadena formando un circulo alrededor de ellas, mientras estaba con un brazo apoyado en el suelo, con la otra estaba tomando su cadena estando en posición felina pero ofensiva y ya que la hechicera noto de quien se trataba, soltó una risa sonora y llena de prepotencia, dirigiéndose al servant clase Rider, burlona.
Así que, esta chiquilla es un master… Vaya quién lo diría jaja, bien entonces vamos a jugar un rato Rin…. —
Nozomi… no sé qué estés tramando, no sé qué interés tengas en Honoka, pero no voy a dejar que le hagas daño —
Sonó fría y amenazante la peli naranja que de un momento a otro se lanzó hacia la hechicera, que solamente extendió su mano libre para crear un círculo mágico delante de ella que comenzó a girar lentamente liberando esferas de energía que irían en dirección a Rin que entre saltos y movimientos en zigzag los esquivo hasta llegar a ella golpeándola con una patada haciéndola retroceder en el aire, agarrando su brazo con un extremo jalándola hacia ella, pero en un movimiento ella libro una descarga eléctrica que la haría soltarla poniéndola de rodillas. Levantando su brazo Nozomi invocó a unas sombras fantasma que en rápidamente se lanzaron hacia ella al apuntarle con su dedo.
Rin tenía la capacidad de respuesta suficiente para derrotar a esas sombras fantasma levantándose para lanzar su cadena como misil teledirigido con la punta de lanza por delante, atravesando a todos los espectros por el pecho volviéndolos humo siguiendo de largo para ir hacia Nozomi pero a centímetros antes de si quiera tocarla un el circulo que formo la protegió bloqueando su ataque haciendo que su cadena cayera al suelo, haciendo que el sonido del metal golpeando el mismo se volviera un enorme eco, carcajeando de nueva cuenta ella.
Bien Rin… has logrado captar mi atención, entonces hay que ponernos serias tu y yo, cuando acabe contigo me hare cargo de tu master personalmente. Sera muy divertido esto —
Continuara…
Nota del autor: ¿Rin vencerá a Nozomi? ¿Qué pasara con Honoka si ella pierde? ¿Habría consecuencias que afecten el rumbo de esta batalla? Descúbranlo en el siguiente capítulo, nos vemos en la próxima actualización
