Me costó un poco escribir este capítulo, espero que el esfuerzo haya valido la pena xD
*Recordar que lo que esté en cursiva es porque hablan español, ya expliqué todo el asunto :v

Capítulo 10

Los alrededores del fuerte estaban en casi total silencio, el sol ya se había ocultado y el oficial de turno en la entrada sostenía su rifle en las manos, tenía la mirada seria y parecía estar siempre en alerta. Jack no se dejaba engañar, los jóvenes oficiales siempre eran los más atentos, pero también eran los más ineficientes. - "Veamos qué tan bueno eres" – susurró Jack mientras se escondía en un lado oscuro detrás de un árbol, a más o menos 30 metros de distancia frente al fuerte.

Durante el día había comprado comida para el viaje y unas botellas de ron, todo guardado en otra bolsa de tela que había conseguido, mientras que en la bolsa improvisada con el mantel de la mesa estaba su pequeña bomba casera y lo que necesitaba para ella. Ya preparado, saca el explosivo, lo enciende y lo arroja varios metros al lado de él, cubrió su cabeza mientras esperaba la explosión… esperó. Nada.

Jack levantó la cabeza, ¿por qué no hacía explosión? Miró a su alrededor como buscando una explicación, no entendía por qué demoraba tanto, al parecer lo había fabricado de mal manera. Suspiró molesto, ahora tendría que improvisar… ¡BOOM! La explosión sacudió casi todo el lugar violentamente, aparte de haberse demorado demasiado, la explosión había sido mucho más grande de lo que había planeado. Debía mejorar esa parte de sus habilidades.

Sacudió su cabeza y se levantó. Vio al oficial igualmente aturdido. Esperó a que los oficiales del otro lado del fuerte llegaran para recién poder dirigirse al muelle. Procuró apresurarse antes de que también se acercara la gente del pueblo, también quería evitar testigos, ya tenía mala experiencia en eso. Una vez que llegó al muelle empezó a correr, ahí no había lugar para esconderse, así que tenía que ser veloz.

Salazar bajaba las escaleras junto con el capitán del Victoria, un enorme navío que había llegado al puerto hace dos días, trayendo una docena de cañones que serían instalados en el Sigilosa María como parte de su preparación para la batalla. El navío de Salazar era muy preciado ya que era un buque de guerra especialmente equipado para portar las mejores armas de la época e igualmente fácil de adaptar a nuevas mejoras. Esos cañones eran una de ellas, ya que completarían el máximo número de cañones para lo que el Sigilosa María había sido construida.

-Mañana empezaremos a descender los cañones. Esperamos los dos días, como había pedido-

-Perfecto, mañana empezaremos con las mejoras del Sigilosa María-

- ¿Puedo hacerle una pregunta, capitán? -

-Por supuesto, capitán-

Ambos sonrieron divertidos. Ahora ingresaban a la oficina de Salazar.

- ¿Fue realmente necesario esperar los dos días? -

-Parte de mi entrenamiento, capitán, fue el prever cualquier tipo de incidencias. Apliqué esas lecciones a mis estrategias personales. Esos dos días son para despistar a curiosos y traidores-

-Lo entiendo, pero ¿aquí en el fuerte? Aquí nadie sale o entra sin que lo sepan los altos rangos-

Salazar sonrió ante el comentario, él solía pensar igual hasta que conoció a Jack.

-Siendo sincero, capitán Tormes, no me molesta un poco de prevención para estar más seguro-

-Bueno, no puedo decir nada- el hombre levantó las manos mientras se encogía en hombros -Usted ha demostrado que sus estrategias han desarrollado una… -

¡BOOM! Se escuchó de repente haciendo vibrar toda la oficina.

- ¡Joder! ¡¿Qué fue eso?! - preguntó Tormes

-Una explosión-

Contestó Salazar mientras miraba por la ventana. Su oficina estaba en la torre más cercana a la salida y podía divisar el muelle y una parte de la ciudad ya que estaba en la parte más alta.

- ¡Vamos! -

El capitán Tormes salió rápidamente de la oficina, Salazar se apresuró a seguirlo, pero casi al salir de la torre se detuvo… ¿era esa la señal de Jack?, no estaba muy seguro, era "demasiada" llamativa. Pero otra señal a aparte de esa ¿cuál podría ser?, definitivamente esa tendría que ser.

Cuando vio a Tormes salir del fuerte, Salazar aprovechó a apagar la lámpara que iluminaba el camino y parte de la escalera de la torre. Sacó la cabeza lentamente para ver a su alrededor, un par de oficiales corrían a la salida. Él y el capitán Tormes eran los únicos oficiales de altos rangos presentes a esa hora en el fuerte, así que ver a esos oficiales salir le indicaba que el fuerte estaba vacío ahora.

-Jack, eres un maldito exagerado, joder- dijo más para sí mismo

Cruzó el lugar a paso rápido y subió las escaleras hasta la parte superior del fuerte, el muelle parecía vacío, así que bajó las escaleras lo más rápido que pudo y se dirigió al Reina Isabel. Sacó los amarres del navío y subió… se quedó en medio de la cubierta al descubrir que lo había hecho todo muy rápido y sin pensarlo. Sus dudas lo invadían nuevamente, estaba a punto de dejar todo lo que había conseguido con esfuerzo ¿valía la pena irse con un pirata?

Los ruidos de alguien corriendo en el muelle llamaron su atención, se agachó rápidamente y se escondió cerca de la escalera que llevaba al puesto de capitán. Esos pasos empezaron a subir a la nave, era Jack.

-Armando ¿estás ahí? -

-Jack- salió Salazar de repente

- ¡Oh!... me asustaste-

-Jack, espera- se acerca a él - ¿Tenemos que hacer esto? -

Jack volteó los ojos cansado de la indecisión del español, empezó a preguntarse cuántas veces tenía que poner en práctica su seducción en ese hombre para convencerlo del todo.

- ¿En serio? ¿Lo preguntas ahora? Estamos a punto de llevarnos este navío, ya es tarde-

-Robar el Reina Isabel provocará que toda la Armada Española nos persiga, esa batalla no se podrá evitar de todas… -

Jack no quería perder más tiempo, tenía que callarlo de alguna manera y convencerlo otra vez, pero rápido.

Lo besó, y no sólo un simple beso, sino como uno de esos que dejaba sin aliento a cualquiera.

-Me provocas cuando empiezas a hablar así, deja ese palabreo cuando estemos solos ¿sí? Ahora ayúdame, vamos-

A Salazar sí que lo había afectado visiblemente aquel beso, aunque seguía inseguro. Aun así, empezó a ayudar a Jack y en cuestión de poco más de 15 minutos, el Reina Isabel se alejaba del muelle silenciosamente entre la oscuridad.

-Esto está saliendo bien y más rápido de lo que creí-

Jack sonreía divertido, por fin se llevaba el navío directo a Tortuga.

-Armando, ven y dame un beso ¿quieres? Esto es para celebrar-

Salazar se acercó a él y le dio solo un pequeño beso, eso ocasionó que recibiera una mirada caprichosamente enojada.

-Eso no era lo que tenía en mente, ¿Qué ya no me quieres? -

-Jack, sabes que te amo-

- ¿Entonces por qué estás así? Estamos rumbo a una nueva vida juntos-

-Lo sé, solo… - el español suspiró mientras miraba el muelle alejarse -Solo dame tiempo para asimilarlo-

Jack asintió con la cabeza para luego dar una fugaz y comprensiva sonrisa.

Salazar caminó hasta el límite de la popa mientras dejaba atrás todo lo que había conseguido con años de esfuerzo y trabajo. Si debía ser totalmente sincero con él, sentía que se arrepentía, que estaba cometiendo un error; sin embargo, una parte de él le decía que no volvería a enamorarse así otra vez y mucho menos encontrar a alguien que lo haga tanto como él. Era elegir entre una carrera llena de logros y medallas, disfrutar de una buena posición con una casa vacía… y el amor.

Sonrió al saber que la balanza se inclinaba más hacia ese muchacho que apareció de la nada y le había dado todo sin darse cuenta. Volteó y lo vio, ahí, dirigiendo el timón, sin miedo ni dudas. Se acercó a él y lo abrazó por la espalda con tanto amor que su corazón empezó a latir rápidamente.

-Te amo- susurró

A Jack lo había sorprendido el abrazo, sentía que se abrumaba ante el amor que recibía y que él nunca le daría de igual manera. Era cierto que le atraía demasiado y que, en algún momento, le habría agradado que tuvieran algo más que una simple noche (o en este caso, un amorío por conveniencia), pero amarlo, jamás. Jack amaba la libertad, el mar, vivir a su manera sin tener que cargar con ataduras. Nunca podría darle lo que Salazar quería.

-Yo también te amo- respondió

Se preguntó si él era cruel en realidad... decidió que no. Solo era un hombre que luchaba por vivir. Él era un pirata que amaba su libertad y el mar por encima de todo y haría lo que sea por no perderla.