Buff lo siento. Entre las vacaciones, el empezar las clases y el que la semana pasada tuve que aguantar una infección en la mano izquierda se me ha echo imposible el escribir y el si quiera organizarme un poco.
Ahora mismo tengo dos historias que antes actualizaba regularmente y una mensual y las tres estan en caoticas condiciones -.- es estresante. Pero bueno más o menos ya me organizaré un poco para restablecer el orden.
Disfrutad del capitulo ;)
Capitulo 10
Loki nada más salir de la celda se miró alrededor buscando con la mirada la puerta por la que el hombre había salido. No podía creerse que al momento de verdad estuviera haciendo esto pero debía salvar Asgard, otra vez.
Corriendo atravesó dicha puerta justo cuando por las escaleras, no muy lejos de allí, un grupo de tres personas llegaban hasta su celda. Su ahora vacía y destrozada celda.
Syn se llevó la mano a la cabeza gruñendo antes de ponerse a buscar por pistas sobre donde podría estar al momento Loki. Vidarr se mantuvo vigilando las escaleras para evitar verse sorprendidos por los elfos. Por último Sigyn ya había comenzado a tratar a los pocos guardias que habían quedado con vida después de la rápida y eficaz revuelta de los criminales.
-Syn ¿alguna idea? -La joven guerrera siguió mirandose alrededor antes de responder. Loki se había escapado después de ver este desastre. Solo había un lugar al que iría.
-A los aposentos de la reina ¡Vamos! -Los otros dos asintieron y siguieron a la rubia sin dudarlo ni un momento. La verdad es que ninguno se había imaginado que llegarían tarde para recoger a Loki pero al final puede que eso incluso les viniera bien. Con un Loki libre por Asgard los elfos podían llegar a tener más que un problema.
Hodur había pensado que simplemente paseándose por Asgard mientras usaba su magia para repeler a los elfos sería suficiente muestra de poder pero los svartalfar no parecía entenderlo. Su poder magico era muy grande pero no era ilimitado y terminaría por quedarse sin con todos esos ataque tan inútiles que le estaban lanzando.
A su alrededor el Vanir podía oir como los guardias caían bajo el superior numero de los elfos pero no se sentía obligado a ayudarles después de como habían insultado su magia. Era una cuestión de orgullo que por muy cruel que fuera iba a mantenerla. A ver si conseguía hacer ver a esos idiotas aesir que no todo podía conquistarse con la fuerza.
-Hey cegato -El joven ciego sin ni si quiera girarse lanzó un sencillo hechizo de electricidad que le dio al medio elfo un calambre en toda la pierna que si no fuera por sus buenos reflejos y su experiencia en combate le habría costado la cabeza -¿Pero qué...? Hodur que casi me matas
-Ay, juraría que está vez lo iba a conseguir
-Jar jar jar, me parto -Respondió Vali mientras con su arco golpeaba al svartalfar que había intentado matarlo -¿A dónde vamos?
-A los aposentos de la reina -Vali levantó una ceja mientras cargaba flecha tras flecha para mantener a raya a los enemigos. La rapidez del elfo era una de las cosas que más se podía admirar sobre él, pero Hodur se lamentaba de que fuera casi la única.
Los dos juntos fueron avanzando de forma rápida y eficiente aun con algún pequeño retraso debido a la obsesión del elfo para ayudar a los soldados Aesir. Estos podían no haberle ayudado nunca en su vida pero eran personas y Vali no permitiría muertes innecesarias.
Thor se encontraba al momento ocupado combatiendo junto a sus amigos. Volstagg a su izquierda, Fandral a su derecha y Hogun detrás. Este era el equipo que quería, el que necesitaba. Y que Sif se encontrara a solo un par de metros de él le daba igual. Su relación con la mujer guerrera había desaparecido, engullida por el fuego de su ira por todo lo que le había echo a su hermano en nombre de la mujer.
Nunca más se dejaría engatusar por alguien de esa forma.
Justo entonces el joven principe vio una sombra moviendose entre los cuerpos no muy lejos de donde ellos se encontraban y la dirección en la cual continuó le hizo palidecer. Iba a los aposentos de su madre.
Gritándole a sus amigos que siguieran defendiendo el pasillo el príncipe dorado corrió escaleras arriba para buscar a su madre. Jane estaba con ella y si algo le llegaba a pasar a la mujer de su vida iban a rodar cabezas.
El pasillo que iba desde la escalinata hasta los aposentos de la reina era largo, pero nunca había sido tan largo. El tiempo parecía haberse detenido entre aquellas paredes y lo único que Thor podía escuchar era el acelerado batir de su corazón. La sangre corriendo por sus venas, y el grito desesperado en su cabeza. No podía perderlas, a ninguna de las dos mujeres.
Al abrir la puerta de las habitaciones se encontró con una situación desastrosa. Allí estaba Malekith en todo su esplendor. Una piel palida brillante tan extraña en un svartalfas, un largo pelo blanco y unos ojos oscuros llenos de satisfacción. Estaba claro que el rey elfo tenia razones para estar orgulloso, su plan había sido un exito y se encontraba allí a un paso de encontrar el Aether y sin nadie que fuera capaz de impedírselo.
Asgard había caído y seguramente Odin no se imaginaba la razón por la cual sus defensas habían sido tan poco eficientes. El rey Aesir se había regodeado en su poder sin darse cuenta que él en realidad no era nada. Que no había sido el poder del gran padre de todos el que había parado los ataques hacía su casa.
La reina, la cual se encontraba apresada por los brazos de un soldado svartalf intentó hablar con su hijo pero el elfo detrás de ella le tapó la boca con rapidez mientras apretaba con fuerza la daga sobre su costado.
El gran elfo Kurse se encontraba al lado de su rey esperando las ordenes de este pero al ver entrar al príncipe dorado no pudo evitar sonreír y esperar a que Malekith le ordenara luchar contra él. No podía ni si quiera contar las veces que había deseado hacer pedazos al pequeño trozo de oro de los Aesir.
-Suelta a mi madre
-Me temo -respondió Malekith con tranquilidad. Una tranquilidad que hizo que los nervios de Thor se multiplicaran haciéndole apretar su puño sobre el martillo. Esta calma antes de un combate era algo que él nunca había sabido aguantar. Por eso Loki había intentado hacerle aprender sobre la paciencia pero por supuesto sin que Thor entendiera nada-que no va a ser posible. Necesito algo y solo la reina sabe donde está
-¡Madre! -Al ver como el rubio se acercaba el elfo que sujetaba a la Vanir apretó más su agarre para que este se detuviera. La reina sacudió la cabeza ligeramente diciéndole con la mirada que no hiciera ninguna locura -¿Qué quieres Malekith?
-Mira que eres idiota Thor -Todos en la sala se paralizaron al momento. Todos eran capaces de reconocer de quien era esa voz, y que consecuencias tenia el que estuviera allí. Malekith con toda la naturalidad y calma que pudo conseguir se giró hacía el balcón de la habitación en donde Loki, vestido con una armadura de cuero negra y verde se encontraba sentado mientras jugaba con un cuchillo lanzadoselo de una mano a la otra.
El joven príncipe oscuro se había recogido por el momento el pelo en una coleta y parecía tan cómodo con la situación que incluso Frigga tuvo ganas de reírse.
-Loki -Gruñó el pálido elfo.
-Hey Mal -Thor por un momento pensó en que su hermano les había traicionado y que se encontraba trabajando para el elfo pero inmediatamente apartó tal pensamiento de su cabeza. Desde prisión no podía haber planeado nada de todo esto...aun si ahora mismo él se encontraba fuera de su celda ¿Se había escapado antes su hermano? -Yo que tu, soltaría a la reina, no tienes salida y me temo que no encontrarás lo que buscas aquí
-¿Acaso sabes donde está, príncipe Töfra? -Loki abrió ligeramente los ojos mientras el cuchillo se le escapaba de las manos para acabar en el suelo. Al levantar la vista hacía Malekith el príncipe no pudo evitar levantar una ceja.
-Estoy...sorprendido Malekith -Con una tranquilidad, que chocaba con la ira contenida en sus ojos, Loki se separó de la cornisa y entró en la habitación manteniendo la mirada fija en su madre. No quería que sus movimientos la pusieran en peligro ni por un segundo -¿Cómo sabes ese nombre?
-Alflyse se cree que lo tiene todo controlado. Pero no es así Töfra
-¿De qué está hablando Loki? -El principe oscuro le echó una mirada fugaz a su hermano antes de pedirle silencio con un gesto de su mano. Por una vez el joven obedeció a su hermano pequeño y por el momento mantuvo la boca cerrada.
-De acuerdo, te concederé este punto -Thor no pudo evitar gruñir entre dientes de que no se encontraban en un juego pero tanto Malekith como Loki lo ignoraron, no tenían tiempo para escuchar a idiotas que no sabían de que iba la situación -Pero sigues sin saber donde está lo que viniste a buscar
-¿Dónde lo has llevado? ¡¿Dónde está el Aether?!
-Pobre, el rey no puede detectar su preciosa arma. Has caído en desgracia elfo
-...Y tu, te has vuelto confiado -Y de un movimiento de mano el elfo que aun sujetaba a la reina la atravesó sin miramientos para luego dejarla caer al suelo mientras huía con Kurse y Malekith por el balcón que momentos antes Loki había dejado libre.
Los dos príncipes al ver caer a su madre al suelo echaron a correr hacía ella pero para cuando llegaron ya era tarde. Todo había ocurrido demasiado rápido y nada podría haberlo impedido.
Dejaré este capitulo así corto puesto que aun estoy organizando ideas y los momentos para ponerse a escribir. Os prometo que el próximo mejorará en varios aspectos. Y repito que lo siento de veras por el retraso.
También debo hacer una pequeña aclaración. El nombre de Töfra viene de la palabra "magia" traducida al islandés y lo que pinta aquí ya se explicará más adelante.
Y ya está, nos vemos en el próximo capitulo ;)
