Este es el capitulo con más inspiración que e tenido de esta historia. Y probablemente van a querer mataré XD, así que eso nomas, disfruten

Capitulo 10: Penuria en el Alma


Ambas deidades se observaron a los ojos detenidamente. En ambas se veía una fuerte mirada, y aunque no expulsaran sus cosmos, Shion sabía que este momento era como un tipo de batalla para las 2.

Después de unos segundos, Persefone sonrió. -Me alegra que el convertirte en humana no disminuyó tu espíritu. Sigues teniendo la misma mirada fuerte y lista para el combate que has tenido desde la era mitológica- comentó.

-¿Por que has tenido que hacer que el resto de mis Caballeros se queden en sus casas?- Pregunto Athena cortante.

-No seas tan dura. Sólo quiero tener una plática contigo, y tener a lo que queda de tus Caballeros presentes haría tenso en ambiente. Al menos deje que tu Patriarca se quedará a escuchar la oferta qué les tengo-.

-¿Y cual es era oferta?- Pregunto Shion con voz firme.

-¿Por que no lo hablamos adentro? Parece que Artemisa hizo de esta noche una fría- sugirió la Diosa de la primavera, y ninguno se opuso.

Ambos entraron a la sala del Patriarca, donde había otra silla aparte de la del pontífice. Estaba echa de madera, pero tenía un cojín y otros decorados que la hacían elegante, además parecía ser echa muy finamente y por una buena madera.

Persefone se sentó en esa silla, y Athena se sentó en la del Patriarca, mientras Shion estaba a su lado de pie.

-Ahora está mejor- dijo la pelirroja, cómoda en su asiento.

-Ya que estas cómoda, responde. ¿Por que has venido al Santuario después de la Guerra Santa? ¿Estas molesta por que enviamos a Hades devuelta a los Campos Elíseos?- Pregunto Athena, yendo directo al punto.

-No es eso. Es cierto que al sellar a los Espectros y a los Dioses Gemelos, al igual que enviar a mi esposo a los Elíseos me a mantenido endemoniadamente ocupada, más que nunca por la cantidad de muertos que hubo está vez-.

-Gente que fue asesinada por los Espectros- siseo con odio la pelilila.

-Si, pero ese no es el punto- respondió como si nada. -Estoy aquí para ofrecerle una alianza-.

-¿Una alianza?- Repitió sorprendida Athena.

-Tal como oyes. Una alianza entre ambos ejércitos hará que finalmente se terminen las guerras entre nosotros. Los humanos ya no tendrán que tenernos más miedo, y el inframundo no se volverá a llenar de exceso como a veces ocurre en estas guerras- explicó Persefone.

-¿Pero que quieren ustedes a cambio?- Pregunto astuto Shion. Una alianza con esos beneficios era demasiado buena, debía haber algo que quisieran, y se le hacía una idea que era eso.

-Eres listo humano- felicito la Diosa a Shion. -A cambio de la alianza y no agresión entre nosotros, mi esposo y yo queremos 2 cosas. Primero, que me devuelvan el alma de los 108 Espectros que están selladas. Los Dioses Gemelos no importa, que estar sellados unos años les sirva a tener mejores modales, sólo quiero la de mis siervos-.

-Esos Espectros asesinaron a muchos Caballeros y gente inocente, se merecen estar sellados- contesto Shion.

-Pero también era humanos que al igual que ustedes, sólo pelearon por Hades. Ustedes también acabaron con muchos de los nuestros y no se lo digo a la cara-.

-Pero...- Shion intento protestar, pero Athena lo detuvo colocando a Nike frente suyo.

-Cálmate Shion- aconsejo Sasha con voz tranquila, para cambiarla a una sería al ver a su hermana. -De acuerdo hermana, las almas de tus Espectros pueden volver. Pero con la condición de que no vuelvan hacerle daño a alguien- condicionó con firmeza.

-Muy bien- respondió con simpleza, sabría que más de uno no le gustaría esa condición. Pero nadie sería tan tonto para oponerse a ella, o si no ella misma lo castigaria.

-¿Cual es la otra cosa que quiere?- Pregunto el lemuriano más calmado. Su actuar anterior no había sido el adecuado. Se notaba que aún le faltaba mucho por aprender como Patriarca.

-Esta la puso Hades. Y honestamente no me agrada, pero el está tan enfadado que esto será la única manera de que acepte la alianza entre nosotros- dijo, y tomo un profundo suspiro. -La otra cosa que se necesita para la alianza son las almas de los Caballeros Dorados sobrevivientes y del huésped humano de esta época. Serán sellados y torturados en el Cocytos por toda la eternidad-.

-¡¿Que?!- Exclamaron Athena y su Patriarca al mismo tiempo.

-Esa es la condición que colocó mi esposo para aceptar la alianza- dijo Persefone. No le gustaba que su marido allá puesto esa condición, pero estaba tan molesto y tan reacio a formar una alianza con Athena que está vez ella no podría calmarla, por lo que está es la única manera de asegurar la paz entre el y su hermana.

-¡Claro que no!- Athena se puso de pie molesta. -¡No le daré a Hades el alma de mis Caballeros que se arriesgaron, ni el de mi hermano Alone!- Dijo furiosa. Si antes odiaba a Hades por todo lo que hizo, ahora lo odiaba más ante tal condición.

-Athena. Es para asegurar la paz de la tierra, estoy segura que si les dices a tus Caballeros ellos...-.

-¡No digas ni una palabra más Persefone! ¡No le pediré a mis leales Caballeros y amigos, ni a mi hermano que sacrifiquen sus vidas! ¡Ni siquiera para proteger la tierra!-.

Shion observaba la disputa de las Diosas en silencio. Persefone tenía razón. Si es para proteger a la tierra y evitar que futuras generaciones tengan que pelear en guerras como las que ellos vivieron, ninguno dudaría en dar su alma con ese fin. Aún cuando sean torturados en el inframundo, nadie se arrepentiria de esa decisión.

-Hermana, se racional ¿la vida de tus Caballeros es mas importante que la de la gente de tu planeta?- Interrogo Perséfone.

-No es eso. Simplemente no acepto que intercambien vidas por llegar a un acuerdo dudoso-.

-¿Dudoso? ¿Qué no confías en mi palabra Athena?- Dijo con molestia la reina del inframundo.

-Eres mi hermana Perséfone. Claro que confió en ti. Pero no puedo decir lo mismo de Hades. Me esta exigiendo que le de la vida de mis Caballeros a cambio de que ya no halla mas guerra. Guerras que el comenzó en la era mitológica. ¿Cómo se que no intentara atacar a la humanidad aun con esta alianza?- Refuto la Diosa de la Sabiduría, y Shion reconocía que esos eran buenos argumentos. -Lo lamento hermana, pero mi respuesta a esta propuesta es no. No confió en Hades. Mientras intente atacar la tierra lo enfrentare. No permitiré que un Dios tan maligno, ruin y despiadado como el lastime a los humanos...-.

-¡CALLATE!- Grito Perséfone poniéndose de pie. Apenas deteniéndose para no elevar su cosmos. Si había algo que no soportaba era que insultaran y llamaras a su amado Hades de esa forma. Nadie lo conocía como ella a el. -¡Tu no conoces a Hades! ¡Así que no te permito que le hables de esa forma!-.

-¡Me enfrentado a el durante mucho tiempo! ¡Se que clase de Dios es! ¡No le importa la muerte y destrucción que causa para lograr su objetivo!- Respondió Athena.

-¿Y tu eres diferente?- Pregunto fríamente Perséfone.

-¿Que quieres decir?- Interrogo Sasha confundida.

La Diosa de la Primavera vio a Shion, quien se mantenía callado al no saber que decir. Cuando sintió la mirada de la otra Diosa en el le hizo temblar. Su mirada era mas helida y penetrante que la de Hades cuando el y Dokho lo enfrentaron cuando este salió del cuerpo de Alone. -Humano, vete- ordeno fríamente.

-¿Que?- Dijo Shion confundido, pero luego endureció su mirada. -No lo hare. Como Patriarca, mi deber es estar alado de Athena, además usted dijo...-.

-Ya no importa lo que dije antes, ahora te digo que te retires. Debo seguir hablando con mi hermana en privado- dijo fríamente.

-Hazlo Shion- dijo Sasha a su Patriarca, que le dirigió una mirada atónita. -No te preocupes, estaré bien- le dio una sonrisa cálida.

Shion no quería irse, su deber como Patriarca era estar alado de su Diosa. Pero si se oponía a las ordenes de la reina del inframundo, podría hacer que su ira aumentara, y eso podría complicar mas de lo que ya están las cosas.

-De acuerdo. No dude que apareceré si algo sucede- le dijo a su Diosa, y se retiro fuera del templo.

Ambas Diosas se quedaron en silencio, observándose una a la otra. Siendo Sasha quien lo rompió.

-¿Que quisiste decir con eso?- Pregunto, refiriéndose a lo que le dijo antes de pedir que Shion se fuera.

-Que a lo que se refiere con las batallas eres igual que Hades. Ambos la anhelan, sobre todo tu, que eres conocida por ser la Diosa de la Guerra, no estar en guerra para ti es como si Afrodita no tuviera algún amante cada día- dijo Persefone.

-Te recuerdo que fue Hades quien empezó la Guerra Santa queriendo apoderarse de la tierra usando a sus Espectros. Yo sólo cumplo con el papel que nuestro padre me dio y protego a los humanos- refuto.

-Pues déjame decirte hermana que tu eres en ese sentido igual a Hades- dijo con un tono de voz dulce que daba mucho miedo. Perséfone estaba cansada de como su hermana hablaba de su amado como si el tuviera la culpa de todo, y era hora que ella le diga algunas verdades.

-No te entiendo- dijo Athena, sin comprender adonde trataba de llegar la otra diosa.

-Hades usa a los Espectros si. Y tu usas a la humanidad para pelear contra el y tu propia familia como lo hiciste contra Poseidón y Ares y nadie te dice nada, es mas te respetan. Pero sabes tan bien como yo que no eres ninguna santa aun con todo lo que se diga. Siempre tan propensa a caer en el pecado de la violencia como mi marido y no lo admites por que en el fondo tienes miedo de hacerlo, por que si lo admites ya no estarás en tu pilar donde todos te ven. Al menos Hades admite que hace masacres, y muchas de esas me enfadan. Pero aunque no lo creas, el se disculpa alargando y salvando la vida de muchos humanos evitando que caigan a Yomotsu, y muchos de ellos son gente que sobrevivió a las guerras. ¿Y que haces tu para ayudarlos? Nada- la miro de arriba abajo con apatía. -No eres tan inocente como todos piensas. Incluso, tus manos tienen mas sangre que las de el-.

¿Cuánta verdad habría en esas palabras? Perséfone era de las pocas diosas que la conocían a la perfección y había visto las guerras santas, por lo que sabia bien de que estaba hablando.

Aunque ahora estaba con un tema peligroso, por que si bien Athena era pacifica y bondadosa, hasta ella tenia un limite, al igual que no podía esconder que antes de la guerra contra Poseidón y reencarnar en una humana, ella ejercía respeto y miedo como la Diosa de la Guerra que era, igual o mas del que ejercía el mismo Ares. Aunque gracias a ciertas intervenciones pudo cambiar, y ahora prefería la diplomacia antes que el conflicto.

-¡Perséfone!- Espeto Athena.

-Es cierto que amas a la humanidad. Pero eso se lo debes a Pallas... ¿segura que quieres que te recuerde lo que paso ese día?-.

Sasha se quedo de piedra.

El asunto de la Diosa Pallas y Athena era algo que hasta el día de hoy le seguía afectando a esta ultima y un asunto de odio para la primera. Quien su espíritu estaba dormido producto del conjuro que Athena le coloco, esperando a despertar para vengarse por su muerte a manos de su adorada hermana.

A Sasha le quemaban esos recuerdos. Recordaba como cada vez que intentaba dar un paso al Elíseos recordaba como Pallas le daba coronas de flores, y su espíritu lloraba con ese suceso. Suceso que fue posterior a lo que vendría y le dolería incluso mas que eso en aquel entonces.

-Tus Caballeros te aman y tu a ellos, pero hablemos en serio. Tu los usas como peones en el juego que juegas con Hades. Por que fácilmente podrías intervenir desde el principio de cada guerra y evitar la muerte de mucho de tus Caballeros, pero en vez de hacerlo dejas que ellos mueran para que se te hagan las cosas mas fáciles y te lleves todo el crédito. Algo que mi esposo aprendió de ti y por eso lanzo ese hechizo a las almas de sus tropas. Al menos el fue capaz de hacer que los mismos soldados peleen por el y no por obligación si no por que lo desean en vez de buscar nuevos humanos que usar- cada palabra que decía era veneno para los oídos de Sasha que solo aumentaba mas.

-¿Como puedes decirme eso si hace unos minutos querías que ellos fueran un intercambio para una alianza con Hades?- Le recrimino Sasha en una mezcla de irritación y tristeza.

-Dije que esa fue la condición de Hades, y la puso cuando estaba muy molesto. Es seguro que el hubiera puesto otra si hubiera estado mas calmado pero tardara algunas décadas en estarlo. Y además a mi tampoco me gusta eso, pero no aceptaría un "no" como respuesta mía en como esta-.

Athena se callo, las palabras de Perséfone le habían causado un dolor mas grande que cualquier otro que haya sentido en esta vida y no podía articular alguna palabra.

Perséfone, viendo el estado emocional de su hermana suspiro para calmarse. A pesar que odiaba que tratara así a Hades también reconocía que fue grosero hablarle como si ella tuviera toda la culpa cuando no es así. Pero alguien tenia que decirle sus verdades o nadie lo haría. ¿Y quien sabe? Esto podría ayudarle para mas adelantes en futuras vidas por lo que al menos debería continuar pero mas relajada. Tampoco es que pudiera detenerse ahora que ya empezó.

-¿Sabes? Antes de venir aquí visite el tu aldea para ver como eran los humanos que estaban cerca de tu Santuario y lo vi a el- los ojos verdes de Sasha se posaron en la pelirroja. -Su apariencia es similar a la que tenia originalmente. Déjame preguntarte Athena ¿a el también lo seguirás haciendo morir en este circulo de guerra y muerte una y otra vez?- Pregunto con voz calmada y cautelosa.

Finalmente, las lagrimas se acumularon en los ojos de la pelilila, sabiendo a quien se refería su hermana. Perséfone se levanto de su asiento y alzo la mirada al techo.

-Aunque solo fue unos instantes, pude reconocer el amor y la fidelidad que te profesa hermana, ni el tiempo ni el echo que siempre renazca con la mente en blanco puede cambiar el amor que te tiene. Y tu le correspondes haciéndolo pasar dolor y sufrimiento para que finalmente muera. Y si llega a sobrevivir en las guerras tampoco le dejas ser libre por lo posesiva que eres- dijo con ironía.

Todos los Dioses del Olimpo eran posesivos con cualquier cosa, y Athena era de las mas posesivas, sobre todo con aquel humano. Incluso recordaba como en una de sus primeras vidas, ella invadida por los celos, alejo al joven de una Amazona que claramente estaba interesada en el. Eso llegaba a resultar divertido para ella, por que era la única del Olimpo que sabia ese secreto. Tal vez Afrodita lo sospechaba, pero nunca llegaba a una conclusión.

-Lo único bueno de todo esto es que finalmente aprendiste a amar. Pero si debo ser objetiva. Es que no puedes hablar mal de otros dioses por las muertes que causan cuando tu también tienes tus manos llenas de sangre. Al hacerlo, eso te vuelve una hipócrita. Espero que un día tu y mi esposo terminen estas tontas guerras y vuelvas a los campos Elíseos-.

Y sin voltear a verla, camino hasta la salida del recinto, donde estaba el Patriarca Shion, quien parece que estuvo esperando desde que salió.

-¿Que paso?- Pregunto Shion molesto pero con respeto, de repente había sentido como el cosmos de Athena se oscurecía y bajaba.

-Solo discutimos un poco y le dije algunas verdades nada mas, te recomiendo dejarla sola por ahora- aconsejo la Diosa de la Primavera.

-¿Y que paso con los acuerdos?-.

-No funcionaron, por lo que lamentablemente su guerra santa no será la ultima- dijo con cierto pesar.

Shion se quedo en silencio unos momentos, estaba preparado para escuchar esa noticia, pero no lo iba a alterar, debía ser firme como el Patriarca que ahora es. -No importa, los Caballeros de Athena seguiremos peleando por la paz y la justicia de nuestro planeta mientras Athena confié en nosotros y guie nuestros pasos- dijo firmemente.

-Espero que tengas razón humano- dijo, y desapareció de la vista del Lemuriano.

Unos minutos después Sasha estaba en sus aposentos descansando, pero las palabras que le dijo Perséfone hacían que fuera imposible siquiera cerrar un ojo.

-Eres igual a Hades-.

La verdad cayo sobre ella fuertemente. Sabia que aun faltaba mucho para que Hades se diera cuenta que la guerra no satisface a nadie, salvo cuando se acaba y entonces se puede reconstruir todo desde los escombros.

Sasha se llevo las manos a la cara y visualizo el rostro sonriente y alegre de Tenma.

-Perdóname... perdóname...- ahogo sus lamentos entre sus manos, mientras pedía disculpas de antemano al hombre que se gano su corazón.

Era por el que lloraba, por quien mas se preocupaba, por el que la hacia sonreír, por el que rezaba su bienestar y por el que hace siglos descendió al inframundo para llevarse su alma y que este atada a la suya cuando su primer cuerpo murió.

-¡Athena! ¡¿Sabes lo que me estas pidiendo?! ¡Es una locura!- Había sido lo primero que dijo Perséfone cuando le conto sobre su deseo.

-No hace mucho Pallas me enseño lo que es amar... y el dolor de perder a quien amas. Le falle a ella y ahora le falle a el. Se que lo que hago va en contra de las decisiones que tome antes pero no me importa, por eso no voy a dudar. Te lo Pido Perséfone, uno su alma con la mía y permíteme verlo otra vez- dijo ella en aquel siglo, con lagrimas en los ojos y el corazón herido.

Perséfone estaba impresionada en ese tiempo de la decisión que tomo Athena aquella vez, pero entendía como se sentía, por lo que decidió aceptar su petición, al igual que guardar por siempre aquel secreto.

Athena agradeció la ayuda de su hermana por recuperarlo, por ver otra de sus encantadoras sonrisas y algunas eran exclusiva para ella, por tenerlo siempre junto a ella para que haga lo que muy pocos pudieron: hacerla sentir que valía para algo mas que la guerra.

-Ya esta echo. Reencarnara eternamente para servirte ¿Quién hubiera pensado que ayudaría al que lastimo a mi marido? El destino si que es un bromista experto-.

Uno de los mas graves pesares que tuvo siempre es que jamás pudo responderle a la confesión que le hizo. Por que primera, seguía lastimada por las batallas contra Poseidón y emocionalmente contra Pallas. Y por que estúpidamente dudaba de su fidelidad. De su honor, cuando era claro que el ya había demostrado que todas sus acciones habían sido por que ella no sufriera, y no fue capaz de verlo hasta que fue tarde, cuando la protegió del ataque de la espada de Hades, a quien después pudo derrotar y dirigirse donde estaba su hermana.

-Espero que un día tu y mi esposo terminen estas tontas guerras y vuelvas a los campos Elíseos-.

Sasha también deseaba eso.

Poder descansar de las guerras, estando conversando alado de su hermano y sobre todo de Tenma, poder refugiarse en las noches en sus brazos, aspirando su aroma masculino, mientras esos brazos la abrazaban, protegiéndola como siempre...

...Pero la realidad es otra, sobre todo para ella que se esta prohibido todo eso y maldijo, maldijo las decisiones que tomo en el pasado y le impedían un hermoso futuro alado de quien mas amaba y provocaba dolor en otros.

-Perséfone tiene razón... soy una maldita hipócrita- se dijo Sasha a si misma, aun con las lagrimas desbordando de sus ojos.


N/A: ¡No me maten! ¡Si me matan, no habrá continuación! Si ya se calmaron ¡dije que bajaran las armas, te digo al de atrás!

Ya dejando de lado eso tal vez Perséfone fue algo cruel con Sasha, pero cuando hablan mal de Hades le tocan un nervio sensible. Además que alguno de sus argumentos son validos. Y también spoile de antemano que Sasha sufriría. En toda historia debe haber algo de dolor para que sea mas emocionante, pero no se preocupen por que el próximo capitulo se le pasara, el como ya verán ¿Qué titulo creen que seria apropiado para ese capitulo con todo lo que les dije? Eso dejo que opinen.

Hanzr: Parece que Manigoldo se redimió un poco después de que arruino el momento TenmaxSasha XD, y pues no había mejor forma para que se reconciliaran que esa, ya casi todas las parejas están listas. Y con respecto a eso, pues eso esta por verse jaja soy cruel.

Sin nada mas que decir me despido. Visiten, apoyen y comenten el resto de mis historias por favor. CHAO.