Chicos traté de actualizar lo más rápido que pude, pero como he mencionado en mi perfil, puedo tardar en actualizar debido a la universidad (en esta etapa de mi vida, mis estudios son la prioridad, amo lo que hago y es lo que me dará de comer en unos años más jeje). De hecho, es un milagro que tenga tiempo para escribir y leer Fan Fics. (Y dibujar XD)

Me disculpo por no haber dado respuesta a sus Reviews, lo haré al rato regresando de clases, pero ya me urgía subir este capítulo. He leído todos sus comentarios y no saben lo feliz que me hace saber que disfrutaron el Lemon y que de verdad están disfrutando esta historia.

A los que me perdonan por la tardanza y siguen aquí al pendiente… muchas gracias, de verdad que lo aprecio como no tienen idea, yo sé lo que se siente esperar eternidades por una actualización. Aquí está el capítulo mis amores, doble para tratar de compensar el retraso.


¡Ahora aquí estoy!

En silencio una nueva era despierta.

El poder del universo me llevará al lugar donde pertenezco,

a través de las nubes de mentiras y miedo…

CAPÍTULO 10. A través de las Estrellas

-No puede ser -se detuvo en seco a unos metros del lugar casi sin aliento, contemplando con horror el enorme espacio vacío entre las viviendas, como si aquella casa jamás hubiera estado ahí.

-¡Ziiiiiiiiiim! -gritó con angustia mirando hacia el despejado cielo. El invasor se había marchado… su peor pesadilla se había vuelto realidad.

-¡Despierta!... maldita sea Dib ¡Despierta! –se decía a sí mismo una y otra vez, mirando el lugar donde se suponía debía estar la base, acto seguido miraba al cielo y repetía lo mismo. Deseaba con todas sus fuerzas que realmente, todo se tratara de un mal sueño.

¿Lo había dejado? ¿Por qué lo había dejado?... ¿Por qué no lo llevó con él?... se supone que lo quería ¿O no?... que era importante para él… ¿Lo era? ¿Entonces… por qué lo dejó?, porque eso había pasado, lo había abandonado, sólo lo había utilizado para tener sexo y… no, eso no era cierto; Zim lo amaba, lo sabía, y él también lo amaba, había estado dispuesto a hacer de todo para convencerlo de no ir tras su gente, pero había fallado miserablemente, Zim había sido muy rápido, demasiado rápido y ni siquiera le había dado la oportunidad de hablar con él para convencerlo. Uno contra todo el Imperio, no había forma de que eso saliera bien, lo matarían… jamás volvería a verlo.

Había visto el arma con la que pretendía obtener el triunfo, pero no era suficiente, sólo podría acabar con unos cuantos ¿Y el resto? No, no, no ¡Que tontería más grande!, era consciente de que probablemente no había nada más colosal que el ego de Zim, pero aquello ya rallaba en la estupidez ¿Cómo se le había ocurrido semejante tontería?

Su ira se transformó repentinamente en tristeza y miedo, qué haría ahora si no tenía a su alienígena con él, ni siquiera sabía si regresaría, jamás se lo mencionó. Si no volvía a verlo… nada tendría sentido, ya no estaría viviendo, porque no lograba imaginar una vida donde Zim no estuviera presente, sólo pretendería seguir respirando, a eso se resumiría todo.

¿Qué podía hacer él? ni siquiera tenía en su posesión la nave de Tak, hace un año que su padre se la había confiscado alegando que era muy joven para pensar en tener un vehículo. En ese tiempo la depresión lo estaba devorando vivo, no se molestó en demostrar que aquello era una nave espacial ¿Para qué? ¿Para que le dijera loco? Ya había escuchado eso muchas veces, pero viniendo de él, de su padre…, era terriblemente doloroso, suficiente le había escupido ya la vida en la cara.

Desconocía el paradero de aquella nave o al menos lo que quedaba de ella y obviamente su padre no se lo diría. Desconocía la ubicación de Irk y Zim se había encargado de eliminar todo posible rastro, de no ser así se habría infiltrado en la base con el objetivo de hackear el sistema, y así obtener toda la información necesaria para ir tras él, no soportaba la idea de quedarse con los brazos cruzados, pero dadas las circunstancias, no tenía otra opción.

-¿Y ahora qué? –dijo sollozante, sus ojos se llenaban de agua y se esforzaban por retenerla, finalmente perdió la batalla y algunas lágrimas escurrieron por su rostro.

Miró al otro lado de la calle al escuchar el sonido de neumáticos derrapando, su sorpresa fue grande al observar la camioneta de Misterios Misteriosos De Los Misterios Extraños frenar frente al lote baldío. Eso no era normal, ¿estaban ahí por Zim?

Se fue corriendo a toda prisa antes de que el conductor del programa pudiera identificarlo, si era verdad que estaban ahí por el irken, entonces no dudarían en interceptarlo e interrogarlo para saber más al respecto, después de todo él era quién siempre solía acusar al pobre chico enfermo de ser una alienígena y mandar evidencia que terminaba siendo archivada.

Ya frente a la puerta de su hogar, comenzó a buscar sus llaves en las bolsas de su pijama sin éxito, había salido tan deprisa que no las había llevado con él. Escuchó el sonido del televisor en el interior de la casa y suspiró aliviado, quizá su hermana o su padre estaba ahí, aunque era más probable lo primero.

-¡Olvidé las llaves! –gritó mientras daba tres golpes fuertes con su puño a la puerta.

Esta se abrió de golpe mostrando a su hermana que se veía realmente furiosa, incluso podía verla apretar los dientes.

-Me alegra que estés aquí o me habría quedado afuera un buen rato –dijo algo nervioso, pero tan sólo obtuvo una especie de bufido como respuesta-. Ehmm, vamos no es para tanto…

-¡Idiota! –le gritó a la cara e inmediatamente le lanzó un puñetazo al rostro, con tal fuerza que Dib cayó al suelo, ¿dónde había aprendido a golpear así?

-¡¿Qué te sucede?! -gritó. Se levantó rápidamente y pudo observar que sus ojos estaban vidriosos, pero algo más captó su atención, de su cuello pendía nuevamente el collar de calavera.

-¿Hablaste con él? Gaz… -sus ojos se abrieron con sorpresa-, por favor dime.

Ella le dio la espalda y entró en la casa, limpió algunas lágrimas de sus ojos antes de que se precipitaran. Dib la siguió esperando la respuesta, suponiendo que a ello debía el anterior golpe.

-Lo lamento Gaz yo…

-¡Cierra la maldita boca!... tan sólo, no… no digas nada –lo miró fulminantemente y sin previo aviso, se lanzó sobre él cayendo ambos al piso; ella sobre él, comenzando a atinar golpes donde podía.

Dib se cubría la cara donde ya había recibido un golpe y ahora otro más. Sintió algunos puñetazos impactar contra su pecho, otros más en el estómago y finalmente decidió defenderse.

-¡Basta! –gritó enojado y logró detener sus golpes sujetándola por las muñecas, la chica forcejeó, seguía dando batalla cuando Dib con muchos esfuerzos logró recostarla en el piso debajo de él.

-¡Suéltame! ¡Voy a matarte! ¡Acabaré contigo! –gritó furiosa aun defendiéndose, logrando estrellar su rodilla contra el estómago de su hermano quien perdió el equilibrio por un momento, pero aun así, no la soltó.

-¡Lo lamento! –gritó algo asustado mientras dejaba caer su peso sobre ella en un intento de ahogar sus esfuerzos.

-¡Yo haré que lo lamentes enserio! ¡Tú y tu estúpido novio extraterrestre!... ¡Quítate de encima! –lo último lo dijo con mucho esfuerzo, el peso sobre su cuerpo comenzaba a drenar sus fuerzas.

-¡Perdóname! ¡Perdóname por favor!... hermana lo siento –le dijo con desesperación al principio, lo último con ternura, hundiendo su rostro entre su hombro y cuello, arriesgándose soltó sus muñecas y rodeó su esbelto cuerpo con sus brazos.

Gaz quedó inmóvil, los ojos abiertos como platos, disfrutó el contacto unos instantes, rara vez Dib se atrevía a hacer eso con ella; un abrazo fugaz, un beso rápido, para ser sincera no recordaba cuando había sido la última vez que algo así había ocurrido. Aprovechando el descuido, reunió todas sus fuerzas para lanzar a Dib a un lado, él la miró con sorpresa, sentándose ahí en el piso, esperando el siguiente movimiento de la escalofriante chica, pero ella se quedó ahí hincada observándolo con neutralidad.

-No te disculpes, pues no lo sientes realmente… si así fuera no lo habrías hecho –respondió con frialdad, apoyándose del sillón para ponerse de pie.

-Yo… es que… -balbuceó con nerviosismo, poniéndose de pie de la misma manera, algo adolorido por los recientes golpes.

-Además yo conocía los riesgos desde un principio… aunque me negaba a verlos –finalizó dejándose caer en el sofá y sobando sus adoloridas muñecas.

-¿A qué te refieres? –preguntó desconcertado, sentándose a un lado y guardando distancia; preparándose por si lo atacaba otra vez, esta vez estaría listo, no lo tomaría por sorpresa.

-Bueno… siempre supe que tu obsesión con Zim terminaría en nada bueno, tu mundo siempre ha girado alrededor de él… desde mucho antes de conocerlo.

-Eso no tiene sentido –reprochó-. ¿Cómo podría ser así, en ese entonces no lo conocía, tú lo has dicho.

-Sí, lo dije y lo sostengo –se encogió de hombros y adoptó una pose cómoda en el sofá-, siempre has estado obsesionado con toda esa basura paranormal, desde niño has hablado de invasiones, alienígenas, fantasmas y otras boberías. Es decir, ya estabas obsesionado con los extraterrestres mucho antes de que Zim apareciera y cuando finalmente lo hizo, cuando finalmente tenías frente a ti aquello de lo que estuviste hablando por tanto tiempo… bueno, lo idolatraste como si de un Dios se tratara, se adueñó de tu miserable vida, admítelo, trataste de exponerlo como tu descubrimiento, te adentraste lo mejor que pudiste en su mundo y al final… terminaste deseándolo como tuyo.

Dib se sonrojó inevitablemente, había tanta verdad en las palabras de su hermana, no podía negar aquello, no se atrevería a hacerlo si quiera.

-¿Y qué hay de ti?, tú también terminaste deseándolo a pesar de que… como dices, conocías los riesgos –respondió.

-Y no lo niego, sabes lo estúpidos que son todos aquí. Zim parecía la mejor opción, ciertamente era interesante y diría que hasta atractivo sin su ridículo disfraz humano. No increíblemente listo en varios aspectos, claro… pero, su verdadera inteligencia radicaba en su habilidad para la destrucción y eso, es algo que no pude pasar por alto.

-Entonces ¿Zim habló contigo?... sobre nosotros –preguntó una vez más aprovechando el haber tocado el tema.

-Eso no era necesario, yo misma deduje la situación después de verlos juntos unas cuántas veces y de haber leído los mensajes que te mandó desde mi celular.

-¿Mensajes? –meditó un momento tratando de ligar las ideas y hacer memoria-. ¿Zim mandó los mensajes?... yo creí…

-Que había sido yo… pero no, ahora lo sabes y… no te sientas mal por mí o te sacaré los ojos, Zim dejó de ser de mi interés cuando te escogió a ti teniéndome a mí, eso demuestra lo idiota que es –dijo indiferente, mirando el televisor. Dib hizo lo posible por ignorar eso último-. Eso no quiere decir que no me vengaré por esto…

-Y el collar ¿Qué hay del collar?... Zim lo tenía…

-Sí, sí, sí… no estoy segura, me parece que vino a verme muy temprano y lo puso en mi mano, recuerdo que dijo que tenía que irse, por lo que fui a su base… pero no estaba.

-Sí, todo desapareció.

-Yo hablo de Zim, la base seguía ahí, yo entré…

-¡¿Qué?!... ¿Aún estaba ahí? ¿Qué encontraste? ¡Debes decirme Gaz! –se exaltó y se puso de pie, debía saberlo todo, necesitaba saberlo.

-Vuelve a interrumpirme y te cortaré la lengua –lo miró con enfado, pero lo pasó por alto y prosiguió cruzándose de piernas-. Al principio mi intención era arrancarle una antena y patearlo en su squeedly-spooch hasta que escupiera sangre, pero al final entendí porque debía marcharse y destruir su base.

-Sé por qué quería marcharse, pero no entiendo por qué con tanta prisa.

-Porque era lo mejor de acuerdo a las circunstancias.

-Gaz sabes algo que yo no y necesito saberlo.

-Eso es evidente… pero por qué no lo miras por ti mismo –dijo tranquilamente subiéndole el volumen al televisor. Dib prestó atención.

-No puede ser –dijo el chico casi con pánico al ver el video que se transmitía en su programa favorito.

Ahí estaban él y Zim, discutiendo frente a la cámara, él alardeando sobre la evidencia irrefutable que ahora tenía, el pequeño robot ayudante del irken haciendo chistosos ruidos, Zim tratando de detenerlo, finalmente la conversación con los plookesianos, una nave despegando, la increíble vista desde el interior de la misma, el espacio…

-¿Cómo?... ese video era nuestro secreto… -sintió que sus rodillas temblaban y tomó asiento de nueva cuenta, casi en estado de shock.

-Lo han estado transmitiendo desde muy temprano –informó Gaz observando atentamente a su hermano que parecía se desmallaría en cualquier momento. Tiritaba levemente y en su frente ya se habían formado gotas de sudor, el color se había ido completamente de su rostro y sus ojos estaban muy abiertos atentos a lo que veían.

-Hemos acudido a un especialista para que nos hable sobre la autenticidad de éste video, el experto en animación digital Frank Mortero, lo ha revisado ya, y nos dirá si éste ha sido manipulado de alguna manera –decía el conductor auxiliar, que ya se encontraba sentado al lado del hombre mencionado-. Y bien Frank ¿Qué nos puedes decir al respecto?

-Digo que… -hizo una pausa, parecía nervioso pero excitado-. ¡Es absolutamente increíble!, éste video no ha sido alterado o modificado de ninguna forma, es completamente auténtico, lo que me parece extraordinario, ya que podríamos estar ante el más grande descubrimiento del siglo, auténticas pruebas sobre vida extraterrestre.

-¡Ya lo escucharon! No apaguen sus televisores ni cambien de canal porque en estos momentos nos enlazaremos en vivo al lugar donde fue visto por última vez dicho extraterrestre ¡Adelante!

-¡Buenas tardes queridos televidentes! Misterios Misteriosos De Los Misterios Extraños se encuentra en estos momentos analizando el lugar donde se dice vivía el extraterrestre, se supone que deberíamos encontrarnos con esta casa –mostró ante la cámara una fotografía de la base de Zim, la excéntrica casa verde-, pero al llegar a la zona, no hemos encontrado nada. Entrevistamos a los vecinos y esto fue lo que nos dijeron.

-Disculpe señora, usted vive aquí ¿cierto? ¿Cuál es su nombre? –preguntó el conductor original del programa a una señora gorda con tubos en la cabeza y bata rosa.

-Ehmm sí, yo vivo aquí, mi nombre es Tara.

-Disculpe Tara ¿Es cierto que aquí se encontraba ésta casa? –preguntó nuevamente mostrándole la fotografía, ella la miró y después observó el terreno vacío.

-Sí, es verdad. De hecho aquí estaba temprano en la mañana cuando salí a recoger el periódico –respondió con espanto en su rostro.

-¡Increíble! –Secundó el conductor-. ¿Y es cierto que aquí vivía un chico de piel verde?

-Sí, así es. Era muy rarito, sin nariz, ni orejas… tenía una especie de enfermedad según entiendo. Vivía aquí con un extraño perro verde y sus dos padres, personas agradables por cierto.

-¡Ajá! Sin nariz, ni orejas…. ¡Es el alienígena no hay dudas de ello! –gritó exaltado mostrando una fotografía de Zim sin su disfraz, espantando a la mujer que volvió dentro de su domicilio y cerró la puerta.

-¡Maldita sea!... yo fui quien tomó esa foto hace años y la envió al programa, que buen momento eligieron para creerme –dijo decepcionado sujetando su cabeza y meneándola de forma desaprobatoria-. Dwicky debió… no… Tak debió mandar el video que estaba en posesión del profesor al programa, después de todo, su intención era perjudicar a Zim… y vaya que lo hizo.

-Bueno, ya no pensarán que estás loco –respondió Gaz.

-No es gracioso –resopló.

-No, no lo es, sólo trato de ver el lado amable… que pesimista eres.

-Aghh –bufó molesto-. Esto no tiene un lado amable… ¡Oh Zim!... ¿Ahora qué?

-¿Irás a buscarlo? –cuestionó la aterradora chica sin despegar sus ojos del televisor.

-Nada me gustaría más que eso… -respondió cabizbajo haciendo que una sonrisa se formara en los labios de ella.

-¿Y?... ¿Entonces?

-No tengo la forma de hacerlo, papá se llevó la nave de Tak ¿recuerdas? y estaba en muy malas condiciones… además no sé… cómo llegar a él –cerró sus ojos y algunas lágrimas rodaron por sus mejillas.

-Te ayudaré esta vez, pero con tres condiciones ¿entiendes? -habló muy segura poniéndose de pie-. Así que deja de lamentarte.

-¿Qué?... ¿Y qué harás tú al respecto? –preguntó incrédulo, limpiando su rostro.

-Primero di si aceptas mis condiciones y entonces… te diré qué haremos o… más bien, que harás tú.

-De acuerdo –respondió sin siquiera pensarlo poniéndose de pie frente a su hermana.

-Uno…harás todos mis deberes por 1 año, tareas escolares, quehaceres del hogar etc. Dos…en 6 meses sale a la venta el GSX edición gold, será costoso pero sé que gustoso tomarás los ahorros que tenías para tu equipo de caza fantasmas y comprarás el juego para mí. Entonces Dib ¿Aceptas? –preguntó aun seria, observando sus uñas moradas.

-Falta una condición ¿Cuál es? –preguntó dudoso, quería escuchar todo antes de acceder. Hasta el momento todo lo que le había pedido no significaba nada a comparación de poder ver a Zim y abrazarlo otra vez.

-Oh… cierto… traerás a Zim para que así pueda golpear su estúpida cara verde –dijo con los puños fuertemente apretados, su hermana en verdad era terriblemente aterradora cuando pretendía serlo.

-Pues… sí, así será –respondió-. Ahora dime, cómo piensas ayudarme.

-De acuerdo… -hizo una pausa y miró hacia la cocina la cual tenía la luz encendida, hasta ese momento que prestó atención, Dib pudo escuchar los extraños ruidos que provenían de ella-. ¡Gir!,... ¡Te acompañaré a casa de tu amigo, ven acá!

-¿Gir?

De la cocina salió el robot comiendo una rebanada de pizza, otra más colgaba de su cabeza sobre su rostro. Gaz la tomó y procedió a comerla como si nada.

-¿Gir qué haces aquí? ¿Por qué Zim no te llevó con él? –preguntó confundido sin poder creer aun estar viendo al robot, aun así se alegró de verlo.

-El amo dijo que era muy peligroso y que si las cosas no salían como planeaba… podrían desactivarme –dijo con tristeza mientras procedía a dar otra mordida al trozo de pizza que sostenía-. Por eso dijo que debía quedarme con su amigo, porque vendrían a buscarnos y debía destruiría la base, así no quedaría evidencia.

-Ya veo… espera, dijiste ¿su amigo? ¿Hablas de Skoodge? ¿Él sigue aquí?–preguntó más animado. Gir solo asintió y siguió comiendo.

-Iremos a dónde está ese tal Skoodge, según entiendo es un irken, así que…

-Lo conocí anoche, sé quién es… le pediré su ayuda, sé que me ayudará...

-¿Lo conociste anoche?... ¿Vino aquí? –preguntó la chica levantando una ceja.

-Ehmm, sí estuvo aquí un rato –Dib no dijo más, se encogió de hombros y miró a su alrededor, no había prestado atención hasta ese momento, los vidrios rotos, la sangre y el agujero en el techo, ya no estaban-. "Seguramente fue Zim quién arregló todo, cuando me trajo a casa inconsciente" –pensó.

-¡Mary está en la tele! –señaló Gir emocionado y los dos chicos prestaron atención de nuevo al programa.

-Él es Dib Membrana, el chico que conoce toda la verdad detrás de esta historia, justo ahora vamos en camino hacia su casa para hablar con él y saber… ¿Qué piensa al respecto? ¿Cómo descubrió la verdad sobre el extraterrestre de nombre Zim? –decía el conductor del programa que estaba siendo grabado dentro de la camioneta.

-De acuerdo, no tardaré, iré a cambiarme y partiremos a casa de Skoodge –dijo Dib subiendo las escaleras de dos en dos a toda prisa.

-¡Date prisa!, no tardarán en llegar –lo apresuró su hermana mientras tomaba otra rebanada de pizza, Gir venía de nuevo de la cocina sosteniendo la caja con los restos.

-¿Tú también vendrás? –preguntó a gritos desde su recámara.

-Claro que iré, no me quedaré a aquí a esperarlos y recibirlos, son tan molestos, la última vez se metieron a la casa sin permiso ¿o ya se te olvidó?

-Es verdad, mejor activa la seguridad, no los quiero aquí dentro –él mismo introdujo algunos códigos en su ordenador para activar la seguridad en su propia habitación, así evitaría accedieran a su equipo, aunque con la seguridad general de la casa activada; estaba seguro no haría falta, pero siempre se había destacado por ser precavido o mejor dicho… paranoico.

Tomó su mochila y la llenó de algunas cosas que creyó podría necesitar, se miró en el espejo de cuerpo completo, llevaba un pantalón negro de cuero algo entallado, botas negras de hebillas plateadas y cuerda, que le llegaban debajo de la rodilla, una playera negra sin mangas con el logo de Creature Feature en letras blancas y el cuello en un ligero corte en "V"; un cinturón con estoperoles y finalmente, un chaleco corto estilo rocker color blanco.

-¡Vístete Gir! –Ordenó la chica al ver bajar a su hermano mochila al hombro. El robot obedeció y brinco a su disfraz de perro. Los tres salieron de la casa y caminaron fuera del fraccionamiento hasta la avenida principal donde tomaron un autobús, confiando en Gir ya que ellos no tenían idea de a dónde se encontraba viviendo el otro alienígena.

Hicieron aproximadamente 1 hora de camino, bajaron cerca de un puente el cual cruzaron y caminaron unos 20 minutos hasta llegar a una serie de viviendas sencillas pero agradables a la vista. Gir se detuvo frente a una casa color vino.

-¡Aquí es! –gritó de repente y tocó el timbre.

-Increíble –dijo Dib con asombro, para ser sinceros, esperaba encontrarse con una casa extraña y llamativa como la de Zim. Lo único llamativo de esta casa era el color vino, pero de ahí en fuera todo lucía perfectamente normal.

La puerta se abrió mostrando a un joven de baja estatura, un poco llenito, pálido, cabellos lacios castaños y extraños ojos de color rosado. Vestía unos pantalones de mezclilla color negro, botas largas del mismo color y una playera de manga larga roja.

-Lo siento, nos equivocamos de casa –se disculpó el joven amante de lo paranormal y cuando estuvo a punto de dar la vuelta el chico los detuvo.

-¿Qué estás haciendo aquí Dib? –preguntó extrañado por su presencia, lo último que hubiera esperado, era encontrarse con el compañero de Zim parado frente a su base-. Gir tardaste mucho me tenías preocupado.

-¿Eres tú Skoodge? –preguntó sorprendido al ver su excelente disfraz.

-Ehmm sí, yo ehmm…-no estaba seguro de si debía hablar o no, miró a la chica con un poco de nerviosismo.

-Oh, no te preocupes, ella es mi hermana Gaz y sabe sobre ustedes.

-Eso está muy bien. Entonces, adelante pasen –los invitó a entrar amablemente, Gir ya se encontraba sentado frente al televisor.

Los chicos observaban el lugar con detenimiento, no había inodoros en la cocina ni nada fuera de lo normal, a excepción de un poco de desorden, nada que no pudiera arreglarse rápidamente.

-Adelante tomen asiento –los hermanos se sentaron en el sofá y Skoodge se sentó junto a ellos en un sillón, apretó un botón del reloj que llevaba en su muñeca y su disfraz desapareció mostrando su verdadera forma.

-Se ve tierno, parece uno de mis muñecos de peluche –Expresó Gaz sin pena alguna al observarlo sin el disfraz, Skoodge tan sólo movió un poco sus antenas no muy seguro de haber entendido a lo que la chica se refería. Dib le dio un codazo a su hermana, lo último que quería era ofender al amigo de Zim.

-No quiero ser grosero, pero ¿qué hacen aquí?

Dib se aclaró la garganta y buscó con cuidado las palabras que diría. Debía ser directo y por ningún motivo podía aceptar un no como respuesta, la vida de Zim y la suya propia dependían de ello.

-Skoodge como ya sabes Zim se ha marchado y yo… necesito tu ayuda para llegar a él.

-Dib yo… no puedo ayudarte, sería peligroso y Zim me mataría si me atreviera a hacerlo.

-¿Te dijo que no me ayudaras?

-No, él no me dijo nada, pero me imagino que no debo hacerlo, si él no te llevó… bueno, es bastante obvio que no quería arriesgar tu vida o algo así.

-Skoodge escúchame… por favor, Zim puede que no regrese, tú… tú conoces a tu gente, sabes que Zim no podrá derrotarlos a todos….

-¿Derrotarlos a todos dices?... ¿Qué tanto te dijo Zim? –preguntó curioso ante lo que acababa de escuchar.

-Ehmm pues, en realidad, no me dijo mucho –respondió.

-Ya veo…, Zim no piensa acabar con todo el Imperio si eso es lo que estás pensando, su objetivo es acabar solamente con Los Más Altos, Zim de alguna forma, mientras llevaba a cabo su exilio en la Tierra, adquirió la altura necesaria y ahora puede y pretende…

-Ser el Más Alto, convertirse en líder del Imperio –completó la oración correctamente. El extraterrestre le sonrió con aprobación.

-Así es –dijo finalmente.

-Con mayor razón necesito estar a su lado Skoodge, tú sabes lo crueles que son sus líderes, mandaron a Tak a hacerle daño, lo odian… ¡Tú fuiste testigo!, y no tendrán piedad –sonaba desesperado, debía convencerlo y pretendía hacerlo usando a favor los recientes acontecimientos. Gaz permanecía en silencio observando, ella ya había hecho su parte, ahora todo dependía del cabezón de su hermano.

-Yo… es que… -dijo incómodo, no muy seguro de qué decir.

-También te necesita, es tu amigo… ¿Por qué no lo acompañaste? –preguntó casi acusatoriamente.

-Yo pretendía hacerlo, y sigo sus órdenes, me dio otras instrucciones. Debo cuidar de su unidad SIR, así como de su otro ayudante Mini – Alce, que está tardando más de lo que debería en recuperarse… además de igual forma debo cuidar de ti, prometí estar al pendiente.

-Pues fallarás en esa última tarea –respondió tragando saliva con dificultad, Skoodge se mostró confundido al igual que Gaz.

-¡¿Eh?! –sus antenas brincaron un poco de nueva cuenta-. ¿A qué te refieres?

-Si Zim no está aquí… entonces no tengo nada… es tan simple como eso –sacó de su mochila un cúter y lo acercó a su cuello.

-¡Espera!, ¿Qué haces? –se puso de pie de golpe y trató de acercarse a donde Dib, pero se vio obligado a detenerse a unos pasos cuando observó que el peligroso filo hacía contacto con la piel; dejando una fina línea roja, apenas un rasguño, pero suficiente como advertencia.

-Ha estado muy deprimido… definitivamente se quitará la vida –dijo ella, siguiendo la estrategia de su hermano-. Hmm, cuando Zim regrese, ¿qué le dirás?..., y yo que pensé que los Invasores siempre cumplían con las misiones que se les encomendaba.

-Y así es… -respondió nervioso cuando una gota de sangre se hizo presente al ser ligeramente apretado, el cúter en su cuello; Dib estaba dispuesto a llegar a las últimas consecuencias.

-¿Para qué esperar más? lo haré simplemente –resopló con desilusión y suspiró profundo, antes de que aquello terminara en un final trágico…

-¡Detente! –gritó Skoodge a todo pulmón, logrando evitar el desastre-. Yo voy a pensarlo, dame unos minutos.

-Ashhh –bufó molesto. Esa no era la respuesta que estaba buscando, pero era algo-. ¿Qué sucede? –preguntó, tratando de ocultar su enfado.

-Debo hacerme cargo de Gir y Mini-alce…, y no puedo mandarte solo al espacio…

-Ya he viajado solo sabes…en la nave de Tak… incluso conduje un planeta para luchar contra Zim –dijo orgulloso recordando aquella batalla épica, la batalla de los planetas.

-No es lo mismo, Irk queda a varias galaxias de la tuya, Irk es un planeta hermoso y a la vez lleno de terrores, pero en realidad, esa sería la última parada de Zim… primero debe abordar La Inmensa y confrontar al Más Alto Rojo y al Más Alto Púrpura, está rodeada de naves escolta, la Inmensa Guardia de Destroyers y si no sabes cómo abordar la Inmensa, estarás en problemas, sobre todo si los topas a ellos.

-Pues ven conmigo…, velo de esta manera, Zim no te dijo nada sobre no llevarme al espacio, sin embargo, dijo que debías cuidar de mí; no estarías desobedeciendo, por el contrario, vendrías conmigo y me estarías protegiendo –respondió hábilmente, Skoodge parecía casi convencido, el problema eran Gir y Mini-alce-. Gaz, por favor, quédate con ellos…

-¿Qué? –preguntó desconcertada ante la repentina petición de su hermano-. De ninguna manera.

-Por favor, no hay otra forma, necesito que Skoodge venga conmigo, claro, eso si a él no le molesta que seas tú la que cuide su base.

-¡Estás loco!, de ninguna manera…

-¡Skoodge!, estoy seguro de que tienes algunos videojuegos en este lugar, ¿cierto? –preguntó esperanzado de obtener un "sí" como respuesta, esa sería probablemente la única manera de convencer a Gaz de permanecer ahí.

-¿Es broma? Soy fanático de los videojuegos, en especial de los de realidad virtual..

-¡Alto!, ¿Realidad virtual haz dicho? –interrumpió con un gesto completamente distinto, sus ojos ámbar casi parecían brillar.

-¡Claro!, la realidad virtual es muy importante durante el entrenamiento en Debastis, pues nos ayuda simulando situaciones y batallas –decía el irken logrando que la chica lo mirara con total asombro-, encontrarás todo tipo de juegos y simulaciones aquí.

-En ese caso… creo que podría venir aquí a diario y echar un vistazo a Gir, Mini-alce y a tu equipo de realidad virtual –dijo esforzando indiferencia en su tono de voz, por dentro seguía increíblemente emocionada.

-¿De verdad lo harías?, eso estaría muy bien.

-Entonces, ¿vendrás conmigo?..., para empezar, ¿me ayudarás? –preguntó Dib alegre. Deseaba con todas sus fuerzas partir de una vez, si es que eso era posible.

-Claro, iremos con Zim… de verdad quiero presenciar la destrucción que es capaz de ocasionar su arma, también deseo verlo tomar su lugar como el Más Alto y así, rendirle mis respetos –decía Skoodge con una gran sonrisa, Dib no pudo evitar sonreír de vuelta, ese irken era tan… adorable.

-¿Podemos partir ya? –preguntó un tanto excitado, de verdad deseaba partir cuanto antes.

-Necesito dos horas, para preparar mi nave y lo necesario para el viaje.

-Yo te ayudaré en lo que me pidas.

-En ese caso, sólo tomará 1 hora –dijo alegre el Invasor.

-¡Perfecto!

Dib siguió a Skoodge hasta un elevador que se hallaba oculto en una pared, lo abordaron juntos y se dirigieron a la planta baja para comenzar a preparar lo necesario. Gaz y Gir se quedaron en la sala viendo televisión.

Trabajaban duro para así tener todo listo en la hora que habían estimado, Skoodge estaba sorprendido de lo rápido que aprendía el humano, sólo bastaba que le diera unas cuantas instrucciones y Dib deducía el resto con facilidad. La nave de Skoodge era muy parecida a la de Tak, pero mucho más amplia, cabrían 7 pasajeros sin problema alguno, tenía un solo asiento, por lo que Skoodge acomodó uno más para su copiloto, contaba también con un pequeño cuarto que resultó ser un baño, y un pequeño almacén donde depositaron todo tipo de alimentos; era bastante comida, por lo que Dib supuso sería un viaje largo, aún no había preguntado al respecto y era el momento adecuado para hacerlo.

-¿Puedo preguntarte algo? –se acercó con cuidado a donde el irken estaba, haciendo algunos ajustes al motor de la nave seguramente.

-Aja –respondió sin mirarle.

-¿A cuántos días estamos de la Inmensa?

-La primera vez que Zim llegó a la Tierra le llevó 6 meses de viaje…

-¡6 meses! –gritó alarmado ante la noticia, espantando a Skoodge que golpeó su cabeza contra una compuerta-. Lo siento… –se disculpó de inmediato recogiendo la herramienta que el irken había tirado en el proceso.

-Ou… sí, a mí me tomó 3 meses utilizando un… ¿Cómo le dicen?.. Agujero de gusano.

-Un puente de Einstein Rosen.

-Sí, supongo –respondió el Invasor-. Por la madrugada, mientras esperaba a que te recuperaras… estuve revisando el plan de Zim así como las rutas que tomaría, sorprendentemente encontró la forma de llegar en 2 días... ehmm una semana terrícola.

-Vaya eso está mucho mejor, a través de otro agujero de gusano supongo.

-Supones bien –respondió-. Es momento de partir.

Luego de que Skoodge le explicara a Gaz sobre cómo trabajar con su equipo de realidad virtual y sobre los comandos que debía introducir para que básicamente la base se diera mantenimiento propio, abordaron la nave.

Dib tomó su lugar al lado de su… nuevo amigo, y observó a su hermana que los miraba desde una plataforma con Gir abrazado a su pierna. Mary regresa con mi amo, lo quiero, lo necesito… ¡Y unos taquitos! le había lloriqueado el robot justo antes de abordar la nave, de verdad esperaba volver a verlos.

-Computadora, abre la escotilla 3B, saldré de inmediato.

-Sí amo, le deseo un buen viaje–respondió la inteligencia artificial que a diferencia de la que poseía Zim, tenía un tono de voz más amigable.

-¿Estás listo? –preguntó al ver la preocupación en la cara de Dib.

-Sí, claro –respondió dejando no muy convencido a su acompañante.

Después de que despegaron todo fue tan rápido que en cuestión de segundos se encontraban ya a unas 360 millas de altitud, no tardarían en salir de la exosfera, ya podía ver el espacio exterior, con sus interminables estrellas y eventos cósmicos en progreso.

-¡Que hermoso! –exclamó excitado ante la magistral vista. Skoodge sonrió ante el comentario y aceleró la marcha, al cabo de 5 horas se encontraban ya cerca del punto donde deberían tomar el agujero de gusano.

-Esto está mal, muy mal –dijo Skoodge con evidente preocupación. Dib veía el motivo.

-Ehmm, ¿no se supone que era sólo un agujero de gusano?…Y aquí hay dos bastante próximos.

-Se supone, imagino que Zim no se molestó en ser específico ya que él ya sabía cuál tomar… hmmm.

-Eso está mal, si escogemos el equivocado podríamos salir a cualquier parte ¿cierto?

-Cierto…

Dib cerró los ojos y apretó los dientes con fuerza, su cuerpo se sacudió ligeramente a causa de un escalofrío, decir que estaba enfadado no era suficiente, al mismo tiempo estaba asustado, aterrado; si no podía volver a ver al Invasor sería terrible, pero era un riesgo que debía correr, necesitaba verlo, abrazarlo, besarlo… había callado tanto tiempo lo que sentía, que su mayor necesidad sería gritarle un "te amo".

-¿No hay forma de estudiar la salida de los agujeros? –preguntó nervioso, esperando una respuesta positiva-. Zim lo hizo una vez, con túneles de gusano inter-universo (son aquellos que se cree asocian un universo con otro diferente), para deshacerse de mí y de mis compañeros de clase. Yo usé mi computadora para buscar una salida, y afortunadamente descubrí que estaba bifurcado… pero no puedo determinarlo si no estamos dentro de el.

-Eres un chico muy inteligente Dib, ahora entiendo el por qué Zim siente un fuerte afecto por ti…, y sí, es posible, Zim debió hacerlo, pero tendríamos que regresar a mi base por los censores y material necesario…, y emplear el método "prueba/error", lo cual nos tomaría bastante tiempo; Zim debió pasar un par de meses investigando la salida de los túneles para determinar cuál sería el que lo acercaría a La Inmensa.

-Derecha… -susurró cabizbajo mientras se recargaba en el tablero.

-¿Eh?

-Vamos a la derecha Skoodge.

-Bien... –tragó saliva y fue en el túnel de la derecha donde se introdujeron.

-Una intensa luz de colores obligó a Dib a cerrar los ojos, sintió una fuerte turbulencia que sacudió la nave por unos instantes, y de pronto, todo quedó en calma.

Abrió los ojos para encontrarse con un espacio completamente diferente. A lo lejos podía ver claramente 2 planetas de tamaño similar a la Tierra, alumbrados por el mismo Sol y cada uno con sus 3 Lunas. Había una gran pantalla en medio de ambos sobre un gran fragmento de asteroide que decía "Narud" con brillantes letras neón color azul, y "Nerle" con letras en color verde.

-¿Dónde estamos? –preguntó entre asustado y asombrado. Asustado porque temía se hubieran alejado demasiado de su objetivo, y asombrado por encontrarse dos planetas albergando claramente vida extraterrestre, podía ver luces y movimiento, aparentemente.

-¡Por Debastis!...Tomamos el agujero equivocado-. Gruñó Skoodge, tecleando algunas cosas en irken en su panel de comandos. Dib sintió que su corazón dejaba de bombear sangre-. No podremos volver, la información no es clara, parece distorsionarse, si entramos en el túnel, no aseguro que salgamos de nuevo a tu Sistema Solar.

-Skoodge…

-Tranquilo, conozco éste lugar, no estamos tan lejos, pero tampoco tan cerca. Narud y Nerle son los planetas gemelos, conquistados recientemente por el Invasor Rak, conocido por iniciar una cruel batalla entre sus habitantes.

-¿Qué? ¿Por qué? –preguntó con interés y molestia.

-Rak es un irken bastante alto, por lo que Los Altos decidieron aceptar su proposición. Rak orilló a los planetas a combatir uno contra otro mediante una promesa de vida, el que resulte perdedor será pulverizado, el planeta vencedor será esclavizado, pero seguirá existiendo.

-Eso es horrible –respondió el de cabellos negros con clara tristeza reflejada en su rostro, las luces que veía eran explosiones.

-¿Por qué? –preguntó Skoodge curioso ante la atónita mirada del chico.

-¿Cómo que por qué?... no te parece terrible el hecho de… -guardó silencio al recordar la naturaleza destructiva de Zim, los irkens eran una raza dominante, narcisista y cruel, era bastante natural la reacción indiferente de Skoodge, después de todo había crecido en ese ambiente-. ¿Cuánto nos tomará llegar a la Inmensa? –prosiguió cambiando el tema por completo.

- 8 días…hmmm 1 mes terrícola, menos si utilizo más energía, sólo espero tengamos oportunidad de cargar el motor en algún sitio, los altos no deben saber que estoy cerca… soy un exiliado al igual que Zim.

-No puede ser…

-No tenemos otra opción Dib, sólo esperar que Zim se encuentre bien y salga victorioso o…

-¡No!, no lo digas… mejor démonos prisa Skoodge.

-¡Sí, señor! –dijo mientras hacía un saludo militar, por costumbre.

Prosiguieron su camino, dejando a los dos planetas en guerra a la distancia. Dib suspiró profundo, las cosas no salían como él quería; parecía tener todo en contra, le esperaba un viaje largo, alguna vez deseó poder cruzar el Universo, pero no de esa manera. No estaba seguro de si volvería a ver a Zim, o a su familia…, ni siquiera se había despedido de su padre, ni tenía idea de lo que le diría Gaz sobre su repentina desaparición.

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-1 SEMANA DESPUÉS-

Ahí estaba al fin, frente a él se encontraba la nave insignia, La Inmensa, portando con orgullo el símbolo militar del Imperio. Se enorgullecía del hecho de haber encontrado ese agujero de gusano que lo había aproximado a su objetivo considerablemente. No pudo evitar que la rabia y la tristeza se apoderaran de él, pero se sacudió esos sentimientos para enfocarse en su misión… destruir a Los Más Altos. Se había acercado lo suficiente y con cautela, la nave y su flota continuaban avanzando sin ningún cambio.

La plancha de aterrizaje se encontraba despejada, sólo había unas cuantas naves no tripuladas, pero decidió no arriesgarse y ubicar otra entrada. Conocía perfectamente la nave, pues el prisionero 777 le había mandado los planos de la misma hace tiempo, básicamente se la sabía de memoria, aunque desconocía lo que había detrás de ciertas compuertas. Y hablando de compuertas, ahí estaba, frente a una compuerta abierta que mostraba grandes cajas con estampas de comida como adorno, ahí se recibía el cargamento de snacks, era el escondite perfecto, pues a nadie se le permitía entrar ahí más que para dejar el cargamento, realizar el inventario y desempacar las cargas periódicamente, conforme fueran siendo necesitadas.

Estaba a punto de entrar cuando una pequeña nave se acercó y se detuvo cerca, Zim se tensó de inmediato al verse descubierto, pero se alegró al ver que no se trataba de una guardia de la flota, en su tablero había un botón rojo que parpadeaba, el tripulante de aquella nave lo estaba llamando.

-Nave sin carga y no autorizada… ¡Identifícate! –ordenó autoritariamente el irken de la otra nave. Zim se puso nervioso, pero respondió hábilmente.

- Vengo de entregar una carga de nachos a la Invasora Tria, se me dijo que debía reportarme en el puerto de carga S-NACK23 para realizar el inventario cuando regresara. Llevo ya 1 hora de retraso, por lo que decidí aterrizar aquí directamente y no perder más tiempo ¡Es Urgente!, ¡O Los Altos estarán muy molestos si falta alguna cosa! –dijo tratando de sonar lo más desesperado posible.

-¡Es cierto!,… pronto estaremos lejos de los planetas proveedores… si algo falta, no quiero imaginar lo que pasará, ¿qué estás esperando? ¡Date prisa! –finalizó la comunicación el otro irken, retirándose finalmente para darle el paso.

Zim dejó escapar un suspiro de alivio y entró al almacén donde aterrizó su nave en lo más alejado que pudo de los accesos, justo como lo había predicho, no había nadie a la vista. Antes de montar su arma en su PAK, abrió la escotilla y salió de un brinco, echaría un vistazo a su alrededor primero para asegurarse de haber hecho una buena elección en cuanto al lugar donde se había estacionado.

Pegó su espalda lo mejor que pudo a una de las enormes cajas y se asomó por la esquina de la misma para observar con regocijo, el laberinto de contenedores que se debía atravesar para llegar a su crucero. Dio media vuelta para volver a su nave y quedó casi congelado al encontrarse con su enemigo sentado sobre su Voot, bebiendo una soda tranquilamente.

-No puede ser…

-Vaya Zim… sí que haz cambiado, eres… alto –dijo el delgado y más alto irken, mientras daba otro sorbo a su bebida sin inmutarse en lo más mínimo-. Te estaba esperando.

-Red… -respondió en un tono bajo, agresivo e irrespetuoso. No podía más que maldecir su suerte, lamentaba no haber montado su arma sobre su PAK desde un principio, grave error.

-¿Red?... recuerdo cuando me llamabas "Mi Alto" ¿Ya no soy tu Alto Zim? –preguntó con fingida tristeza, bajando del crucero Voot y arrojando su bebida al piso.

-Tan descarado y mentiroso como siempre…¡Claro que no!,... ustedes me exiliaron, me humillaron… se burlaron de mí, no tengo por qué mostrarte respeto… ¡Ustedes ya no son mis líderes!, ¡Red!

La atmósfera se tornó todavía más tensa, Red ya no fingía más, su expresión denotaba enojo, bastante enojo. Zim lo seguía mirando desafiante y sin temor, si era necesario pelearía cuerpo a cuerpo con él, lo mataría o moriría él en el intento. De pronto el más alto sonrió, Zim se puso en guardia inmediatamente, listo para usar las patas biónicas en cualquier momento.

-Mi pequeño… perdón,… mi "alto" y defectuoso "Invasor" regresa a mí, buscando venganza seguramente –dijo Red. Zim miraba confundido ante las repentinas palabras de ¿afecto? Si es que se les podía llamar así, ¿a qué venía tanto sarcasmo?

-¡Yo no soy tuyo! –respondió en defensa.

-Creí que lo eras… corregiremos eso entonces… ¡Computadora!, ¡Realiza la desactivación temporal del PAK 034-567-ZIM!

-Pero qué…

Antes de que pudiera finalizar su oración, sintió una fuerte descarga que lo dejó sin fuerzas. Cayó de rodillas al suelo, aturdido, trató de levantarse pero un nuevo mareó lo acogió y cayó esta vez de costado, sintiendo que perdía la conciencia poco a poco.

¿Qué había sucedido? No estaba seguro ¿Por qué Red había ido por él personalmente?, pudo haber mandado a los guardias en primer lugar, pero lo que más le inquietaba en ese momento… ¿Cómo había logrado la desactivación temporal de su PAK?, ese era un poder que sólo los Cerebros de Control tenían, y llevaban a cabo cuando se había realizado un juicio.

Oscuridad… todo quedó en tinieblas….

CONTINUARÁ…


Oh fuck, Dib…Skoodge, será mejor que se den prisa, aunque desgraciadamente, aún están muy lejos.

Próximo Capítulo: EL Más Alto Rojo

He subido este capítulo rápidamente y no me ha dado tiempo de revisar la ortografía, espero no se me escaparan muchos detalles por ahí. Ojalá este capítulo fuera de su agrado, no olviden dejar sus comentarios :D

Esa costumbre mía de actualizar a las 4:00 a.m., escucho a mi cama gritar mi nombre. Al menos ya casi terminan los exámenes, el de hoy y mañana y ya está, mándenme la buena vibra mis amores.

¡Saludos! ~Herz