FAQS

Que significa lo que está entre paréntesis en el título?

Anteriormente use ese espacio para darle un poco más de dimensión a los títulos. Actualmente he decidido utilizarlo para poner el título de la canción que inspire cada capítulo porque, si no lo han notado, un par de ellos contienen frases de canciones. No los llamaría songfic, pero parecido...


Antes de Empezar:

Todos cometemos errores, y entre más esfuerzo y tiempo hemos invertido en algo, más nos duele dejarlo ir. Entre más perdemos, más nos aferramos a lo que nos queda, así lo que nos quede sean errores; e incluso una vez perdido todo, nos resistimos a abandonarlo del todo y seguimos intentando recuperar lo perdido. Porque es más fácil pretender que somos felices con lo que tenemos que intentar empezar de nuevo, sobre todo cuando ya pesa sobre ti la idea de que podrías volver a fracasar de intentarlo, de que ya ha sido demasiado tiempo utilizado y probablemente sea más fácil "reparar" que "construir". Todo por estas malditas ansias de vivir.

Una vez dijo "tengo xx años y nadie me ama; veo niñas de catorce con más amor que yo". La aseveración era ridícula, por supuesto, porque no creo que chicas de catorce tengan relaciones serias y ya estén comprometidas, no obstante no iba a insultarla. Su fragilidad me cegó, y en lugar de ayudarla, quise protegerla; pero no estaba en posición de proteger a nadie. No era más que un remedo de persona que aún no había considerado siquiera preguntar ¿Quién soy yo?


10- Dos Errores (Salva mi Corazón)

-Así que es mejor el curso en zootopia- inquirió Nick viendo el folleto.

-Si- asintió el instructor-. Existe una academia foránea, pero el curso es muy básico. Bastante básico en realidad, simplemente para permitir a los reclutas ser asignados aquí.

-¿Y exactamente qué beneficios representa?

-Los foráneos son asignados como guardias nocturnos durante su primer año, puede que menos pero es lo normal- explicó el rinoceronte con tranquilidad-. Pero los que asisten a la academia pueden tomar el turno diurno o vespertino, además que se les enseña manejo de armas y un curso de criminología avanzado.

- Si, yo tome el curso aquí- dijo Nick con tranquilidad- ¿Y eso no lo llevan los foráneos?

-No…- el rinoceronte sonrió y se acercó de forma confidente a Nick-. Si lo comparamos, te puedo decir que es prácticamente una burla la academia foránea.

-¿Entonces porque existe?

-Necesitamos carne de cañón- respondió el rinoceronte sonriendo.

La declaración no escandalizo a Nick. Después de todo, si la propia zootopia ya le había demostrado no ser tan progresista y civilizada como muchos pensaban ¿Se podía sorprender de cualquier otra ciudad o granja? No. Definitivamente algo así esperaba. Nick le dio las gracias al rinoceronte y se despidió, guardando el folleto. Se lo explicaría a Judy en una oportunidad: puede que fuera mejor para ella mudarse a Zootopia primero y estudiar en la academia local en lugar de hacerlo en la que quedaba cerca de su casa. Pero eso tendría que decidirlo la hembra. Hizo una llamada para darle la información de primera mano, una llamada normal.

-¿Qué pasa, Nick?- su tono fue tan seco que le supo amargo al zorro.

-¿Judy, estas ocupada?- preguntó el macho nervioso.

-Peleando. Pero ya termino.

-Bueno, espero que hayas ganado- dijo intentando sonar simpático.

-La pelea es con mi ex…- comentó ella.

-Oh… bien, te dejo continuar…

-No. Huir antes que nada- declaró ella con un suspiro.

-¿Quieres hablar de ello o de otra cosa?- inquirió él con delicadeza.

-No quiero- y colgó la llamada.

El resto del día Nick estuvo distraído y distante, nervioso y preocupado por saber algo de Judy; revisaba constantemente su Pawbook para ver si hacia alguna declaración, aunque no se mostraba actividad. Ningún mensaje, y ninguna llamada. Las horas se pasaban largas y tediosas. Habían hablado largamente de Fred, y siempre era un tema que deprimía a la chica; y Nick no era idiota, sabía que lo único que lograba sacarla de esa depresión era él. Eran sus dibujos, sus charlas, sus chistes, sus planes… compartir su vida con ella.


Lo intentó, lo intentó con todas sus fuerzas, pero Fred no dejaba de estar presente en su vida; no dejaba de ser una constante en casi todos sus días. Se lo encontraba constantemente rondando por los negocios de la familia, y aunque él usaba el pretexto de estar revisando la mercancía, y a su favor había duplicado la cantidad de productos que solía adquirir con anterioridad, ella sabía perfectamente que ese no era el motivo. El problema era que no terminaba de entender cuál era el motivo, pues ya había "formalizado" su relación con Danny, por lo cual era bastante obvio que no la extrañaba y aun así seguía vigilándola. No había tenido la decencia de esperar siquiera una cantidad respetable de meses, y eso solamente lo hacía más humillante con sus conocidos y amigos.

Puede que le gustara Nick, puede que se masturbara pensando en él y que incluso hubiera empezado a considerar como sería una vida a su lado… pero no podía sacarse al estúpido de Fred de la cabeza, ni su maldita presencia de su vida, lo cual la desesperaba y la volvía loca de dolor. Ella tenía derecho a ser feliz, tenía derecho a encontrar a alguien dulce, tenía derecho a amar de verdad ¡Él no tenía ese derecho! La había humillado, destrozado, traicionado ¡¿Por qué era feliz entonces?! ¡¿Por qué todo le había salido bien a él?! Y mientras ella había durado meses tirada en su cama sollozando por un amor perdido, seguramente él había usado esos mismos meses metiendo su sucio pene en todas esas putas que se metieron en su relación…

Normalmente lograba tenerlo fuera de su cabeza mientras platicaba con Nick, pero no podía estar platicando con Nick todo el día. Ambos tenían obligaciones con las que cumplir, un trabajo y un horario; además, no quería admitirlo con Nick. No quería hacerlo sentir innecesariamente mal diciéndole que en realidad pensaba más en Fred que en Nick, porque ni ella misma entendía el porqué. Si, si era cierto que su presencia arruinaba todo, pero ¿Por qué ahora? ¿Por qué volvía justo cuando ella lo creía superado? ¿Por qué cuando estaba conociendo a Nick?

Pero no era culpa del zorro todo lo que estaba sucediendo, eran sus problemas que la inundaban, que la sobrepasaban; y solo ella debía lidiar con ellos, solo ella podía resolverlos. No era solo la distancia, sino una realidad: nadie era de ayuda con sus problemas. Su propio padre menospreciaba sus problemas y sus heridas, su familia no la tomaba en cuenta para nada… casi… casi podía decir que los odiaba; había perdido a sus amigos, y los pocos que quedaban le sabían a hipócritas y traidores. Convivía con ellos solo para hacer lo mismo que ellos hacían con ella: sacar provecho. Alguna ocasional fiesta, algún evento cultural, o cualquier cosa que lograra distraerla un poco de su nefasta existencia siempre eran bien recibido. Soltando un suspiro, marcó el número de Nick y trató de calmarse.

-Discúlpame, Nick- dijo ella con tono neutro-. Estaba llena de odio; él me llamo cualquiera y puta, y tuve que amenazarlo…

-¡¿Qué?!

-Que se ubique en su maldita vida y me deje en paz- continuó ella subiendo el tono-. Y es oficial, mi amiga y que amiga; es una falsa. Que se queden juntos los dos…

-Lamento escuchar eso…- dijo Nick con un hilo de voz-. Deja a esos dos desgraciados juntos…

-Que se jodan.

-Ya no pienses en ellos y quédate conmigo- dijo Nick con dulzura-. Te han lastimado mucho y entiendo lo desesperante que puede ser, pero ambos fueron falsos y no merece…

-Es muy fácil decir quédate conmigo- interrumpió Judy de mal humor- ¡Estas lejos! ¡Y yo estoy aquí batallando con todos! Tú tienes una vida… yo no…

Las palabras enmudecieron a Nick, quien se quedó confundido y sorprendido ante como aparentemente Judy estaba molesta con él ¿Por qué con él? No había hecho nada malo pero su tono era obviamente de reclamó. Lo pensó unos segundos antes de contestar.

-Lo sé. Lo sé y lamento mucho fallarte- dijo Nick con la voz temblorosa-. Pero nunca he dejado de pensar en ti. En estar ahí para ti. En esperar por ti. Me vuelve loco la desesperación de no poder darte un abrazo cuando lloras, o apretar tu mano cuando ríes. Yo también te necesito... Porque aunque no tenga al mundo en mi contra, necesito alguien a crea en mí, con quien compartir mis miedos y emociones... Necesito una amiga.

-Ya no sé si eres real…- replicó ella sollozando.

-Te necesito, Judy... Te quiero mucho... Mucho...

-Nick.

-Soy tan real como quieras tu a sea...- susurró el zorro con un nudo en la garganta-. No voy a dejar de luchar por ti... Pero también tienes tú que luchar por mí, que creer en mí...

Judy guardó silencio varios segundos del otro lado de la línea. Eso puso más nervioso al zorro.

-Eventualmente te alcanzare, eso no lo dudes.

-Sonare ruda pero yo no voy a luchar por ti hasta que te vea- declaró ella un poco más calmada; aun así, la declaración fue dolorosa para el macho-. No estoy para amar a la ligera. Tampoco soy una niña que cree lo que sea, ya no…

-No voy a discutir eso. Pero siempre he respetado tus decisiones- dijo con tono neutro-. No puedo ir mañana a verte, y lo sabes...

-Yo sé que no, pero entonces tu tampoco luches por mí, no te ilusiones- dijo ella con amargura-. Porque no sabemos que pasara.

-Iré a verte. Te encontrare... Aunque es probable que sea demasiado tarde...

-Tal vez no deberías…

-Llámame infantil. Imbécil si quieres. Necio; pero nunca dejó de soñar. Y nunca dejó de esforzarme...- declaró el zorro con convicción-. No puedo verte si no me esfuerzo por hacerlo... No sé qué pasara, pero no puedo dejarlo al azar. Yo trazare un camino que una nuestros destinos... Aun si tengo que hacerlo solo. Pero entiendo que sea un camino que cuando llegue no quieras tomar... Y seguiré respetando eso.

-Tengo miedo de que seas una mentira… una hermosa mentira, pero una mentira- dijo ella sollozando-. Te necesito tanto.

-Y yo a ti- dijo Nick con dolor.

-No lo estas demostrando, Nick- dijo ella y colgó la llamada.


Tuvieron otra pequeña discusión, aparentemente irrelevante. Judy quería que Nick fuera a visitarla, pero el zorro seguía dando evasivas al asunto, y eso ella no se lo tomó nada bien; fue una discusión que resulto en estar incomunicados durante unos cuantos días, en los que ella le pidió que le diera un tiempo pues estaba demasiado arrecha para hablarle. Nick accedió, pero era su primera vez desde hacía ya unos meses en que duraba tiempo sin hablar con la coneja; no solo era el hecho de estar incomunicado, sino que además debía sumarse el hecho de que sabía que en su última conversación habían discutido. Si, habían tenido discusiones anteriores pero nada que tomarse en serio, mas allá de distintos puntos de vista; recientemente sus discusiones eran muy fuertes, con Judy recriminándole que no fuera a visitarla y aun así negándose a aferrarse a él. Así que tras un par de días no pudo soportarlo más y decidió llamar a Judy aunque prometiera no hacerlo.

La video llamada fue respondida de forma tajante por la coneja, pero sus ojos reflejaban tristeza, una tristeza insondable: una necesidad desgarradora de no estar sola. Nick se quedó sin habla durante unos segundos.

-Nick, te dije que me dieras un tiempo- replicó ella a forma de saludo.

-Judy ¿Te encuentras bien?- preguntó con delicadeza.

-No, pero no quiero hablar de ello ahora y…

-Judy, por favor, no tienes que ocultarme nada.

Ella desvió la mirada y guardó silencio; se veía tan frágil, tan abatida, tan destrozada como nunca la había visto antes ¿Tanto le había afectado estar sin él? ¿O era acaso debido a algún mucho peor? Su corazón se oprimía en su pecho sintiéndose desesperado por el silencio de la hembra y su propia necesidad de abrazarla en silencio.

-Tengo algo que decirte, Nick- admitió ella avergonzada-. Y no sé qué vayas a pensar de mí cuando te lo diga…

-Puedes decirme lo que sea- afirmó el zorro sintiendo su corazón apretándose contra su pecho. Tenía un mal presentimiento al respecto-. Lo que sea, yo lo entenderé…

-Nick, yo… hace unos días…- la voz de Judy se quebró-. Le entregue mi cuerpo, Nick…


-¿Qué tu qué?- preguntó Nick asustado.

-Le di mi primera vez…- respondió Judy sintiendo las lágrimas salir-. Pensé que podría cambiar algo…

-Judy…- su tono y su mirada reflejaron decepción. Y Judy se dio cuenta.

-¡Estaba desesperada, Nick!- lloró ella dejando caer el teléfono sobre sus piernas; la cámara siguió enfocando su rostro, pero era bastante obvio que a ella eso ya le daba igual. Cubrió su rostro con sus manos y se deshizo en lágrimas-. Siempre lo intente todo con él, todo y nada funciono ¡Nada funcionaba para hacerlo feliz! ¡Nada!

Nick sintió las lágrimas corriendo por su propio rostro. Estaba enmudecido por la declaración de ella.

-¡Lo único que no intente fue darle mi cuerpo!- dijo ella jalando sus orejas-. Así que se lo di… ¡Deje que me usara solo para recuperarlo! ¡Y estaba llena de terror, llena de odio y aun así lo deje usarme, con la estúpida esperanza de recuperar su amor! Fue doloroso… muy doloroso… Yo no estaba ni lo más mínimo excitada…

Nick cerró los ojos imaginándose la horrible experiencia que debió haber sentido Judy, casi como si fuera una violación.

-Me uso y se fue…- Judy se limpió las lágrimas y soltó una carcajada-. Terminó y me dejo ahí, sin decir nada. Sangré… sangré mucho… y ni siquiera me acompaño al doctor.

-¿Sangraste?

-Me desgarró- dijo ella con mirada pérdida-. Incluso el medico pensó que… pero no le importó, Nick. Me dejó ahí… Y me dijo que podíamos volver a intentarlo, pero que tenía que darle su espacio…

Judy sonrió de una manera que le rompió por completo el corazón a Nick.

-Y yo sé bien lo que eso significa…- dijo ella dejando salir más lagrimas-. Que tampoco eso funcionó. Tal vez si tuviera un mejor cuerpo… tal vez si fuera más interesante y no una mediocre granjera…

-Tú eres hermosa, Judy- replicó el zorro con un hilo de voz-. Y no dejaras de serlo.

-No lo soy, Nick. No soy capaz de conservar un solo novio…- dijo ella volviendo a tomar el celular.

-Para mí lo eres.

-Nick…

-No me importa, Judy- dijo Nick con una amplia sonrisa-. No me importa que hayas cometido ese error… y tú también debes dejarlo atrás.

-Nick, se llevó mi primera vez- sollozó ella-. Ahora ya no podre casarme…

-¡No digas tonterías! Por supuesto que puedes…

-¡No entiendes nada, Nick Wilde! ¡No es lo que yo quería!- gritó Judy desesperada- ¡ERA MI SUEÑO! ¡ERAN MIS METAS! ¡Tú no lo entiendes! ¡Nadie entiende nada!

Judy volvió a dejar caer el teléfono y esta vez la pantalla se cubrió contra la cama.

-Todas se burlaban de mi… pero era lo que yo quería…- susurró Judy con un hilo de voz-. No tuve una buena familia, no termine mis estudios, no tengo un motivo para vivir… Yo… Yo solo quería tener alguien a quien amar de verdad. Alguien por quien entregarlo todo… Lo quería a él…

-Judy, no puedes amar a alguien que te ha lastimado tanto.

-Lo se…- respondió ella.

-Tienes que dejarlo ir. Te has obsesionado con él.

-Lo se…

-¿Entonces porque le sigues llorando?

-¡Saberlo no cambia lo que siento, Nick!

-¡¿Acaso sientes amor, Judy?!- preguntó él desesperado- ¡¿Realmente lo amas a él?! ¡¿O amas la idea de él, una falsa ilusión a su lado?! ¡El macho del que te enamoraste no existe, Judy! ¡Nunca existió! ¡Todos esos sueños y planes nunca sucederán!

Ambos guardaron silencio unos segundos. Nick no podía ver nada, así que no estaba seguro del impacto de sus palabras o que tan buena idea sería seguir, pero tras un breve momento decidió continuar.

-Fred no te ama, tal vez lo hizo, pero hoy ya no- dijo Nick moderando su tono-. Y no puedes cambiarlo, y no tienes por qué hacerlo.

-Fueron tres años de relación, Nick ¡Tres malditos años!

-Los míos fueron seis- declaró Nick con tono neutro-. Y aun así sé que no es el fin del mundo; sé que será lo mejor para ambos.

-No sé si pueda darte algo, Nick. No me queda nada.

-Entonces siempre podemos empezar de cero… Juntos.

-Lo dices muy fácil- dijo ella con un hilo de voz.

-Yo no quise enamorarme de ti, Judy. Solamente sucedió…

-Perdí mi alma en esta relación…- Judy volvió a coger el teléfono y se enfocó a si misma-. Y allá afuera solo hay un mundo cruel para mí…

-No tienes que enfrentarlo sola; aun cuando solo sea tu amigo, no tienes por qué enfrentarlo sola. Yo no voy a abandonarte, Judy.

Nick limpió sus lágrimas y sonrió.

-Eres mi mejor amiga, y no vas a lograr alejarme de ti, torpe coneja. Y voy a ir por ti.

Judy observó en silencio unos segundos a Nick, antes de volver a estallar en lágrimas y dejar el celular sobre la mesa de noche.

-Dime si yo estoy mal- pidió Judy sollozando- ¿Qué fue? No se… Dime como perdí las ganas de vivir… no se…

La coneja agachó sus orejas y sollozó con fuerzas mientras el zorro la observaba con impotencia, temblando de rabia y dolor.

-Todo fue un instante y a sufrir de pie… para no caer- dijo con resignación.

-Dime si acaso yo estoy bien- replicó Nick con un hilo de voz-. No sé qué hacer: si huir o volver, buscando una solución… para que no dejes de apreciarte, amor…

Judy alzó la cabeza y sus tristes miradas se cruzaron así como sus abatidos corazones.

-Lo entiendo, entiendo que sientas que no estoy realmente para ti…- exclamó el zorro sintiendo las lágrimas escurrir en su rostro-. No te sirve de nada alguien a kilómetros de distancia, que lo único que puede hacer es enviarte estúpidos dibujos y frases lindas. Nunca estuve realmente para ti…

-Tu dijiste que vendrías…- dijo Judy sintiéndose aún peor.

-¡Pero no voy a dejarte ir!- gritó el zorro con convicción-. Voy a estar ahí para ti, porque tú me necesitas. Y no me detendré…

Judy miró en silencio a Nick, sintiendo una calidez en su cuerpo. Sintiendo la esperanza renovarse en su corazón, mientras el dolor se mitigaba un poco.

-¡No te voy a perder!- aseguró Nick.

-¡Quiero dejarlo todo!- declaró Judy llorando con fuerza y cubriendo su rostro- ¡Salva mi corazón! Siempre he creído y creo en ti…

-Quiero entregarlo todo, salva mi corazón…- pidió Nick sonriendo con amargura-. Eres la luz de mí vivir…

Ambos se miraron en silencio, mientras continuaban llorando en la desesperación de estar tan separados; pero sabían que era eventual, que la voluntad de ambos podría superarlo todo. Había una pequeña esperanza en sus corazones.

-Dime si yo estoy mal, si te falle…- pidió Judy con tristeza.

-Nada de eso- negó Nick con una media sonrisa-. Solo quiero olvidar, buscando una solución…

-Todo se ilumina, descubriéndote…- susurró la hembra sonriendo con calidez.

-No te quiero perder.

Se volvió a crear un breve silencio.

-Quiero dejarlo todo, por ti… No te voy a soltar, Judy…

-Salva mi corazón…- pidió ella mirándolo con dulzura-. No sé cuánto más pueda resistir…

-Solo un poco más.


-Jefe…

-Wilde.

-Sobre mis vacaciones…- dijo el zorro.

-Ya te he dicho que no tengo quien cubra tu lugar y…

-Con todo respeto, señor, yo soy el que cubre los descansos y ausencias- replicó el zorro con firmeza-. Y viene mi cumpleaños y aun así me deben algunas horas extras.

El búfalo volteó a ver de mal humor al zorro y tomó asiento en un banco cercano, poniendo atención en el zorro por primera vez.

-Serian tres días, si no mal recuerdo- dijo el zorro.

-¿Y cuantos días ocupas?- inquirió el búfalo.

-Una semana.

-Hagamos un trato, Wilde- dijo el jefe pensativo-. No puedo darte las vacaciones, porque no tengo suficiente personal. Pero puedo darte un permiso sin pago…

Nick sonrió y asintió.

-Bien. Que así sea…

El jefe Bogo alzó una ceja pero se encogió de hombros y asintió.

-Entonces te largas en cuatro semanas.

-Mi cumpleaños es en tres semanas…

-Solo deja los días sobre mi escritorio, con el formulario correspondiente- declaró el búfalo de mal humor-. Ya me hare cargo yo…

Nick asintió y salió de la oficina de su jefe.


Judy estaba desesperada, sentada en el banco mientras veía las horas pasar; ciertamente hubiera tenido mejores cosas que hacer, pero hubiera sido peor para su corazón distraerse. La emoción la invadía por completo y no podía soportar hacer otra cosa, así que literalmente solo estaba sentada viendo las horas pasar mientras esperaba que se cumpliera el lapso. Había pasado un rato platicando con Nick, pero el torpe zorro había olvidado cargar completamente su celular y se había quedado sin batería. Mayor razón para estar atenta y temprano esperando.

Ni siquiera se atrevía a escuchar música, por el temor de que alguien decidiera hablarle y ella no se diera cuenta. No podía quedarle mal. No quería quedarle mal. Así que desde temprano se había vestido con su mejor ropa, por supuesto casual, y se había ido a esperar a la estación; incluso, y eso era algo que nunca admitiría… bueno, si nunca lo admitiría no tenía sentido pensar en ello. Pero no solo estaba emocionada, sino terriblemente excitada.

Aun con la maldita incertidumbre de lo que sucedería, no podía evitar sentirse feliz y emocionada; nerviosa, si, y terriblemente desesperada. Pero feliz.

Dieron las diez en punto y pocos segundos después el expreso llego, con un elegante retraso de dos minutos; dos minutos que le supieron eternos y que incluso la hicieron divagar acerca de accidentes y rupturas espacio-temporales. Pero no fue el caso y el tren llego sin ningún percance a la estación, donde empezaron a bajar lentamente los animales. En realidad, no muchos animales bajaban en esa estación del viaje, y fueron más los que empezaron a subir. Así que no le costó mucho trabajo encontrarlo entre la escasa cantidad de personas.

Nick bajo del tren y sus miradas se cruzaron casi de inmediato. El macho avanzó cargando su equipaje y se detuvo a dos metros de Judy, sonriendo de esa característica forma seductora y confiada.

-Hola, zanahorias…


Corenote:

Siempre supe que era una romántica, igual que yo. Pero había en ella algo que me confundía. Aun con lo romántica que era, no era capaz de arriesgar nada, de creer en nada, de confiar en nadie; y eso era un paralelismo conflictual que me confundía notablemente. Era totalmente contradictorio ¿Un romántico puede ser pesimista? ¿Un romántico puede ser mediocre? No era que ella lo fuera todo el tiempo pero…

Ahora solo me pregunto cómo es que no lo quise ver antes; me enamore, tanto me enamore que deje de ver sus defectos. Y ese fue mi principal error, pues no pude ver la clase de persona en la que se estaba convirtiendo, no pude salvarla de sí misma… Pero ese fue mi error. Ambos nos lastimamos, y no puedo reprochar la culpa en únicamente uno de los dos. Ambos fuimos inmaduros, tóxicos y dependientes; pero sé que ninguno quiso hacerle daño al otro, sé que de corazón, quisimos lo mejor para el otro. Yo quería estar a su lado, pero no por ser yo feliz, sino para poner todo mi empeño en que ella lo fuera; todos sus errores los pase por alto, solo para no hacerla sentir peor, pero eso solo le hizo más daño en realidad. Nunca debí ser condescendiente. No si pretendía que ella pudiera responderse a sí misma ¿Quién soy yo?