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- (16 agosto 2013) -
Punto de vista General
Callie se encontraba en su oficina. La semana realmente había sido agotadora, no había tenido tiempo para nada. Ni siquiera de pasar por alguna copa a Joe's. Poco había visto a Arizona esta semana y realmente extrañaba compartir con ella. Pero cuando el trabajo demandaba, no había mucho que hacer.
Estaba rellenando un sinfín de papeleo acumulado, solo deseaba terminar ir a casa, tomar una ducha e ir a la cama. Es en todo lo que pensaba, cuando recordó que no podría ser como quería. Esta noche debía asistir a la famosa fiesta que daba el hospital y no le entusiasmaba para nada. Además ni siquiera había pensado en que se pondría.
¡Diablos! que llevaría puesto, gran detalle… pensó para sí misma y se rasco la cabeza.
Recordó un par de vestidos y se preguntaba cuál sería adecuado, pero no estaba muy segura de cómo le quedarían; el último año había adelgazado. Un suspiro profundo salió y el cansancio se reflejó en su rostro. Saco los vestidos de su mente y se centró en todo lo que tenía en su escritorio, debía continuar con su labor. En eso estaba cuando una voz la sobresalto y la hizo sacar la nariz del escritorio.
- Hey! - una cabeza asomo por la puerta. - ¿Puedo pasar? - se queda allí esperando la respuesta.
- Hola, por supuesto; entra. - le responde Callie. - ¿Cómo estás?
- Bien, no con tanto trabajo como tú. – apunta al escritorio. Callie suspira.
- Si, ha sido una semana realmente agotadora. Casi ni te he visto.
- Si, por eso pase. ¿Hasta qué hora pretendes quedarte aquí? – pregunta Arizona.
- Solo termino algunas cosas y luego me voy. ¿Tú ya te vas? - Callie se echó hacia atrás en su silla y suspiro.
- Si. - silencio - ¿nos vemos esta noche? - sonríe y ve la actitud de Callie - Debes resignarte Calliope, no hay nada que puedas hacer para no ir. - Callie se río, la rubia la conocía. - Así es que termina pronto, te levantas de tu silla, te vas a casa y eliges un lindo vestido. - le hace un guiño, - Nos encontremos allá y nos ponemos al día. - le sonríe suavemente y Callie asiente.
- Si. Nos vemos. - Arizona se marcha.
Callie se quedó mirando salir a Arizona y como se cerró la puerta tras ella, sonrió para sí misma. ¿Cómo era que la conocía tan bien? Tenía razón, debía resignarse; hecho su cabeza hacia atrás y cerró los ojos.
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La noche había llegado y todo estaba listo, el lugar elegido eran un edificio cercano. Las amplias puertas de la entrada ya se habían abierto para dar la bienvenida, había anfitriones en ellas recibiendo a todo el mundo. Al pasar por las puertas y adentrarse, se podía apreciar grandes salones y personas dispersas alrededor conversando y bebiendo de sus copas. Todos en sus mejores trajes y vestidos.
Arizona ya había llegado, estaba junto a Owen y Derek invertidos en una conversación bastante amena, pero su mirada no dejaba de recorrer el lugar en busca de Callie y no había señal. Se río para sus adentros, al recordar lo que Calliope le dijo el día que les comunicaron de esta fiesta. "Te apuesto a que con la única persona que te sentirás a gusto será conmigo. Por lo tanto no te despegaras de mí en toda la noche". En cierta medida era cierto, no es que no se llevaba bien con sus colegas; pero Calliope era otra cosa. Realmente esperaba que apareciera en cualquier momento, porque se sentía un tanto ansiosa con la espera.
Arizona se veía resplandeciente, había elegido un vestido largo de gasa estilo griego, escote en triángulo drapeado, pedrería en la cintura ajustada y con caída ligera plisada, hombros y espalda de encaje trasparente. El pelo lo llevaba recogido y colgaban algunas mechas fuera de él. Se veía sofisticada y delicada. Se veía bien y ella lo sabía. Sonrió.
Ella seguía alternando su cabeza entre sus pensamientos y la conversación con los otros doctores, cuando desde el escenario alguien comenzó a hablar y todo el mundo se acercó hacia ese sector. Arizona se movía junto con Owen y Derek, pero le extrañaba no ver aún a Callie. Incluso después de que termino la presentación, aun no la veía por ningún lado. Algunos espectáculos comenzaron en el escenario y la música llenaba el ambiente. Mozos con sus bandejas atendían a los invitados y todo el mundo al parecer disfrutaba la velada.
Al grupo de Arizona se habían unido algunas personas que estaban interesadas en el trabajo de la fundación y conversaban animadamente respecto al trabajo y los avances alcanzados. En eso estaba cuando diviso a Callie del otro lado del salón. Estaba en una conversación con una mujer que no conocía y después de un rato hizo su camino hacia unas puertas grandes, aun desde lejos se podía apreciar lo hermosa que lucía.
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Esta tarde Callie demoro bastante en salir del hospital, no era que no podía moverse; pero retraso todo lo más posible. Luego cuando llego a su departamento, no se decidía que usar. Al final, después de mucho tiempo perdido, se decidido por un sencillo vestido negro drapeado de escote asimétrico con un detalle en el hombro izquierdo y un cinturón muy delgado que abrazaba su cintura. Uno de sus hombros estaba al descubierto totalmente, el vestido por la espalda era de igual manera asimétrico pero más pronunciado. Se dejó el pelo lizo, colgando ordenadamente hacia delante por uno de sus hombros.
Había salido con bastante retraso, pero ya estaba aquí. Cuando llego, observo el lugar en busca de Arizona; pero había tantas personas que no lograba encontrarla. Cuando se movía por el salón una mujer la detuvo y le pregunto si era la famosa Doctora Torres de la investigación del cartílago artificial. Callie no la conocía, la mujer se presentó y le hablo; sabía mucho acerca de ella y esto la hizo un poco incomoda. Ella también era un cirujano ortopédico y según dijo admiraba su trabajo.
- Su reputación la precede Doctora Torres, es una de los más reconocidos cirujanos ortopédicos de la región. Pero me he preguntado que paso usted, hace mucho tiempo que no se escuchaba. Es como si desapareciste del mapa, como si la tierra tú hubiese tragado. ¿Qué paso?
A Callie esto la aturdió de algún modo, era por lo que no quería venir. Que la reconocieran sus colegas y que le hicieran preguntas personales. Antes de la muerte de Laura, Callie participaba en muchas conferencias y colaboraba constantemente con otros hospitales y colegas en consultas; era bastante reconocida por su trabajo innovador e investigaciones. Por lo que imagino que algunos se preguntaran de su repentina desaparición profesional.
Callie no sabía cómo contestar a eso, no era de exponer su vida a nadie; menos con un desconocido y la verdad la conversación no le interesaba. Miro a su alrededor nuevamente y vio unas puertas que parecían llevar al exterior. Quería terminar con esto lo más pronto posible e ir en esa dirección.
Todo lo que quería era salir de en medio de tanta gente. Estaba agotada y el bullicio no colaboraba en nada con su ánimo, para sumar esta mujer era tan intrusiva que la hacía sentir inquieta.
- Si, estuve alejada por motivos personales. Pero estoy de vuelta desde hace algún tiempo. – Lo dijo con incomodidad, cortante... no quería seguir en la conversación. – Lo siento, pero debo dejarte; permiso. – le dedica una sonrisa cortes.
Después de dejar la conversación hizo su camino hasta donde había observado con anterioridad. Realmente esperaba encontrar menos ruido y menos personas. El último año, poco había socializado y se sentía algo incomoda en estas situaciones. Necesitaba un respiro.
Al salir por las grandes puertas, se encontró con que era la salida a unos hermosos y amplios jardines. Observo y agradeció lo que encontró, el lugar estaba tranquilo.
Miro hacia adelante y vio unos amplios escalones que llevaban a los jardines. Dirigió su mirada hacia los costados y unos pasillos bordeaban parte del edificio con un barandal. Hizo su camino hacia un costado y se acercó a la orilla, coloco sus manos en la baranda y contemplo los jardines. El césped era muy verde y bien recortado, árboles frondosos, algunos bancos y caminos de adoquines. Era hermoso, todo estaba iluminado por faroles de luces tenues. Admiro la imagen completa y observo el cielo, todo era tranquilo y la noche realmente acompañaba. Parecía otro lugar, nada que ver con el ajetreo de los salones. Respiro profundo y se relajó, aquí se sentía cómoda.
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Arizona había observado el camino de Callie, espero un momento y pronto se disculpó para retirarse. Salió por las mismas puertas y se encontró con los jardines, miro hacia ellos y no la encontró. Miro hacia unos de los costados y allí estaba, apoyada con sus manos en el barandal mirando hacia algún lugar perdida en sus pensamientos.
No se acercó inmediatamente, la observo en silencio. La contemplo, como siempre se veía hermosa; pero esta noche brillaba aún más. ¿Sería el vestido que usaba? ¿Su pelo? ¿La manera tranquila en la que estaba?
No sabía, pero realmente brillaba. Comenzó acercarse lentamente y en silencio, se detuvo nuevamente. No fue notada su presencia. Su figura era increíble, sus hombros y parte de su espalda al descubierto le hacían ver maravillosa. Sacudió su cabeza y siguió su camino, se acercó a ella lentamente y le hablo.
- ¿Qué haces aquí? - le dice suavemente, Callie se volteaba y se encuentran sus ojos. Se dedicaron una sonrisa.
- Hola… solo contemplando la noche. - sonrió y volvió su vista al frente. Arizona se colocó a su lado en la misma posición y sus brazos se rozaron ligeramente. - No te vi al llegar. - dice sin desviar la vista de los jardines. - ¿Viniste sola?
- Si. - es todo lo que dice. - ¿Estás bien? – Arizona nota que algo había.
- Si, todo está bien. Solo necesitaba salir del ruido. Estoy realmente agotada y me vi atrapada en una conversación sin interés. – Silencio – pero creo que ahora me siento mejor. – ambas se sonrieron.
La noche era perfecta, la luna estaba hermosa. Los cielos despejados y una suave briza corrían. El lugar era encantador y no había nadie más en el lugar. El silencio era tranquilo como siempre, disfrutaban de la cercanía y la presencia de la otra. De vez en cuando se sonríen y hablan. No necesitaban mucho para sentirse bien.
- Tenías razón. - Arizona habla y sonríe.
- ¿Sobre qué? - Callie la mira.
- Sobre... que eres la única persona con la que me iba hacer sentir a gusto aquí. Creo que ganaste. - mira hacia el lado y le sonríe. Callie le corresponde y vuelve su vista al frente.
- ¿Cómo me pagaras? - Arizona hecha a tras su cabeza riendo con ganas. - ¿Qué?, me debes algo. Así es que empieza a pensar que me merezco. - Callie se ríe.
Ambas siguen mirando al frente.
- ¿Sabes? - Arizona habla, sin apartar la mirada de los jardines – Realmente me haces sentir bien, incluso cuando estamos en silencio.
- Siento del mismo modo. - Callie se sonríe.
Los silencios continúan, pero ninguna quería moverse de allí. No sabían cuánto llevaban así, todo era demasiado agradable y confortable. No querían romper ese estado. Cada una navega en sus recuerdos en común, su amistad y su crecimiento… sus momentos, sus atrevimientos y coqueteos. Todo siempre está allí.
Arizona de vez en cuando miraba a Callie que sigue con la vista al frente. Ella observa sus hombros y se desvía siempre hacia la clavícula que se marca, mira su perfil y rápidamente desvía su mirada para no ser descubierta. Respira profundo, todo se siente tan bien con Calliope; a veces se siente como un adolescente que recién experimenta nuevas sensaciones y no sabe cómo manejarlas.
Callie puede sentir de vez en cuando la mirada de Arizona, pero no le incomoda. Pensaba en que Arizona se ve hermosa esta noche, el pelo recogido hacía ver su rostro radiante y esplendido. En realidad se veía perfecta y delicada en ese vestido. Pensó para sí misma en que Arizona tenía razón, ella era estupenda. Se sonrió para sí, ante los recuerdos de su conversación.
Tenían un juego de miradas y eran conscientes de ello. Arizona no podía dejar de mirar a Callie, era como un imán. Y Callie le pasaba lo mismo, pero trataba de no ser tan obvia. Ambas parecían adolescentes y cada una pensaba en lo pasadas de esos años que se encontraban para volver a sentirse así. Pero la tensión y la atracción de siempre estaban presentes esta noche y parecía desbordarse.
Arizona miro nuevamente a Calliope y esta vez recorrió su perfil, observo su frente, sus ojos, bajo por su nariz, sus labios, el mentón, su cuello… pero volvió a los labios.
Respiro profundo... esos labios... ¿Qué se sentirá probarlos? Pensaba para sí.
Quería besarla, desde hace mucho tiempo que se preguntaba que sentiría besarla. Siempre se decía que si con solo su cercanía su mundo se daba vueltas a veces, como sería un beso. Nadie le aseguraba que se sentiría bien, a lo mejor todo esto era solo platónico; pero no... Sonrió para sí... sabía que un beso podría llevarla y traerla por un sinfín de sentimientos y emociones. Volvió su vista al frente, sacudió su cabeza y se sonrió. Callie no fue indiferente a eso y la miro.
- ¿Qué pasa? - Arizona se sobresaltó, como si hubiese descubierta en sus pensamientos. Callie se sonríe ante su reacción.
- ¿Qué? Oh! nada. Solo pensaba. - silencio.
- ¿Puedo saber en qué?, te sonreías sola. - Callie entrecerró sus ojos, tratando de saber que había en la mente de Arizona.
Arizona se guardaría sus pensamientos, pero pensaba ¿y si le decía?, ¿Pero si era mucho? No, definitivamente eso debía quedar para ella. Por más que se decían todo, eso no era una opción. Se permitían coquetear y conversar abiertamente, pero querer besarla estaba fuera de los límites.
- Solo pensaba en que se sentiría besarte. – Arizona se sobresaltó con lo que ella misma dijo y se enrojeció, se sintió un poco avergonzada y nerviosa.
Callie se rió a carcajadas y la miro ladeando su cabeza. - ¿Quéee? - pregunto incrédula, preguntándose si había escuchado bien.
Eso estaba en la mente de la rubia, lo dijo sin darse cuenta; no era algo que iba a expresar. No podía creerlo, ¿qué le estaba pasando a su boca, que no estaba en sintonía con su cerebro?
- Lo siento... eso no es... no es lo que iba a decir... no debí... no... – no sabía cómo reformular su declaración para cambiar lo que había dicho.
Arizona divagaba, estaba nerviosa y guardo silencio por un momento. Luego respiro profundo y se calmó. Ella podía formular un par de frases coherentes se dijo.
- Diablos! es en lo que pensaba. No te puedo mentir, lo siento - rodó los ojos e hizo un gesto con sus manos. - Siento haberlo dicho en voz alta, pero ya está. - asoma un pequeño puchero adorable en su rostro.
No había caso pensó Arizona, definitivamente su mente no estaba funcionando adecuadamente.
A Callie esto le causo mucha gracia, para nada estaba molesta. En sus pensamientos muchas veces se hizo esa misma pregunta, claro ella no lo dijo. No quería que su amiga se sintiera incomoda, así es que como siempre se lo tomo con relajo.
- Está bien, sé que soy irresistible. - Callie le guiño un ojo y se ríe.
- Hey! - le da un toque juguetón en el abrazo en señal de reprimenda. - No ayudas así. - se río con timidez, se giró por completo hacia Callie y no aparto su mirada. - Pero es verdad lo que dije…– guarda silencio, pensando con tranquilidad en lo que va a decir. Mira hacia sus manos.
Callie se gira y quedan frente a frente. La mira a la espera que continúe, Arizona tiene sus manos juntas y juega con ellas; se las mira. Luego como si tomando fuerzas de algún sitio, levanta su vista para enfrentar los ojos de Callie y continúa hablando.
- Me he preguntado muchas veces, que se sentirá besarnos. - su voz se iba haciendo pequeña - he querido probar solo un beso. - baja la mirada de nuevo.
Callie se sonríe y dice - Arizona... eso no... - la rubia la interrumpe.
- Lo sé, lo sé... no me digas nada, lo siento... sé que no debería decir eso... pero... - Callie le da sonrisa, esperando a que se explique. - es solo que... cuando estamos así tan cerca... se siente tan bien... - se acerca un poco - he pensado en ello muchas veces cuando estamos así, qué quieres que haga... - silencio. - ¿no los has pensado nunca? - le dice y su cara es de interrogación.
- Es posible... - la morena sonríe y mira hacia abajo. No puede con la mirada de la rubia - pero debe quedar ahí, solo en el pensamiento. Es lo mejor, tú y yo lo sabemos.
- Si. Lo sé... pero eso no quita que no me siga preguntando por ello... - Arizona le da una sonrisa tímida a Callie.
Están muy cerca. Arizona contempla por un minuto la posibilidad de hacerlo, pero se detiene. No puede pasar a llevar a Callie de esa manera y además ella tenía una novia. Pero por más que quisiera, no le provocaba ni la milésima parte de todo lo que sentía tan solo estando cerca de Callie.
Arizona esta noche no sabe lo qué le pasa. No sabe si ha sido la luna, la briza, el silencio, la tranquilidad o el champagne que había estado bebiendo; pero su mente no funciona como siempre. Ha dicho en voz alta lo que ha estado pensando para sí misma y está a punto de hacer lo que su mente le dice no hacer. Pero quizás lo que pasa, es solo... Calliope.
Sus ojos están conectados, ambas piensan en lo mismo y en ellos están las respuestas. Querían... ambas querían besarse. Lo podían transmitir a través de su mirada. Sin embargo había temor también, no querían dañarse, ni dañar a nadie.
Había una conversación silenciosa en sus miradas, los pros y los contras estaban allí... pero era solo un beso.
- Es solo un beso... - Arizona dice casi sin decirlo. - solo uno y matamos esta incertidumbre que siempre nos envuelve. - su voz sale baja y sonríe suavemente, no se siente incómoda, solo es nerviosismo y ansiedad. - No le hacemos daño a nadie... bueno si, pero... es solo... - la rubia comienzo a acercase y la morena no rechazaba su cercanía. - se siente tan bien cuando estamos así... cerca...
Arizona lleva su mano al rostro de Callie y con sus dedos suavemente recorre la línea de la mandíbula, los ojos de la morena se cierran al contacto. Arizona toma el rostro con su mano, dejando el pulgar rozar la comisura de los labios; Callie abre los ojos y se encuentra con los azules.
El tiempo se detiene y ambas comienzan a acercar sus rostros lentamente, poco a poco... primero rozan su nariz... juegan con sus labios cerca... se rozan, solo eso... y se miran...
Callie pesa lo que está ocurriendo, quiere dejarse llevar, pero... hay tantos peros... no quiere lastimar a nadie... pero... otro pero... los ojos de Arizona esta noche son embriagadores... le consume, le atrapan.
Todos los pensamientos de Callie comienzan a desaparecer y esfumarse cuando siente que la rubia deja en un beso suave en los suyos, luego comienza con pequeños toques y pequeños besos... Callie refleja su acción.
Sus labios se encuentran y se atrapan mutuamente... se besan lento, suave y sin prisa... sus labios interactúan libremente, tanteándose, conociéndose, degustándose... a ratos se detienen, bocas ligeramente abiertas, alientos cruzados y nuevamente labios mezclados.
Todo parece irreal y se sienten increíble, pero deben separarse. Lentamente van parando hasta que solo sus frentes quedan unidas; abren sus ojos lentamente y se miran... se sonríen. Todo se siente natural.
- Fue solo un beso. - dice Arizona, con una leve sonrisa. – Ya está.
- Si, ya está. - contesta Callie, también con una sonrisa asomando. - Estuvo bien.
- Si. - ambas vuelven a sonríen.
Silencio.
Se miran.
No se separan.
Ambas quieren más, pero saben que debe dejarlo ahí. Ya tienen lo que querían, pero no son capaces de separarse. Sus miradas viajan entre sus ojos y sus labios, pero no pueden pasar de eso. Piensan en cómo solo un beso puede atraparlas de esa manera. Sus respiraciones se agitan y se sienten perdidas en los ojos de la otra, necesitan algo más.
Hay cosas que simplemente no se pueden detener a veces.
Sin darse cuenta, sus labios nuevamente se encuentran. Se besan lento y suave, pero poco a poco la intensidad comienza a crecer. Ambas pueden sentir el calor de sus labios, el aliento y la humedad de sus besos. Arizona pide permiso para adentrarse en la boca de la morena y esta se lo permite. Sus lenguas se conectan, comienzan moverse a un ritmo sensual y cautivador.
Ya no es él como el primer beso, todos sus sentidos están despertando.
Callie lleva su mano al cuello de la rubia y esta le acaricia el brazo. Sus cuerpos están entrando en calor, sus respiraciones poco a poco se hacen pesadas y ambas quieren presionar su cuerpo en la otra, quiere mover sus manos para explorarse un poco, solo un poco… pero lo evitan y lo contienen, porque saben que deben parar "era solo un beso". Reprimen el deseo de sus cuerpos y el de sus manos, pero sus labios y sus lenguas siguen explorándose.
El beso es total y absolutamente abrasador, embriagador, cautivador... sus cabezas están ladeadas y a ratos cambian de posición, se besan variando en intensidad constantemente. Se separan suavemente para respirar, pero sus labios siguen buscándose, sus narices se rozan... mientras un poco de aire les llega a los pulmones.
Repentinamente Arizona atrapa entre sus dientes el labio inferior de Callie. Se sonríen en el acto, la morena abre su boca. Trata de zafarse y comienzan una lucha, es un juego y se desafían... se atrapan y se sueltan, se sonríen.
Sus labios están hinchados y calientes, vuelven a besarse intensamente; esta vez saben que deben parar. Se besan derramando todo lo que están experimentado en el contacto de ese beso, porque saben que será el último. Comienzan a hacerlo más lento; pero sin lograr separarse por completo. Sus frentes unidas y su respiración son dificultosas.
Hasta que se detienen... respiran, abren los ojos. El pecho late a mil por hora.
- Wow! - dice Arizona.
- Si. - responde Callie.
Ambas se sonríen sin separar sus frentes aun, despacio se separan y sus ojos se enfrentan.
- Era solo un beso. - Arizona lo dice en voz baja.
- Si, pero... no se puede repetir. No podemos confundir las cosas, hay mucho involucrado aquí. - Callie le dice con una suave sonrisa, en tranquilidad. Ambas están aún tratando de sentir su cuerpo y su mente de vuelta a la normalidad.
- Lo sé. - silencio - pero las cosas no serán incomodas entre encostras ¿verdad?
- No, nada se siente incómodo.
Se miran profundamente y se sonríen.
Esta vez no fue como la noche del club, eso fue inesperado de alguna manera; pero hoy saben que su atracción está allí y son consciente de ello. Ambas lo quisieron, pero también saben que no deben seguir traspasando sus límites.
- Es mejor que volvamos adentro. - dice la rubia.
- Si, es mejor. - ambas sonríen.
Hacen su camino hacia los salones lentamente, sus brazos se rozan conscientemente. Se entremezclan entre los demás, pronto están compartiendo con otros médicos. La noche transcurre y la mayor parte del tiempo ellas están cerca, se roban miradas inevitables y se sonríen cuando se descubren. Ninguna se siente incómodo. Todo se siente bien y por más que ambas saben que no pueden repetir algo así, no pueden sacar la sensación de los labios de la otra.
Esta noche no fue solo un beso, fue algo más.
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