SE QUE NO TENGO PERDON… PERO REALMENTE PERDONENMEEEEEEEEEEEEEEEE…

UFFFF… HACIA MIL QUE LA INSPIRACION NO VENIA A MI… Y NO SE SI HABRA QUEDADO MUY BUENO, PERO ALGO ES ALGO Y NO QUIERO DEJARLAS CON LA HISTORIA SIN CONCLUIR ASI QUE TENGANME PACIENCIA PLISCHUUUUUU….

COMO SIEMPRE.. DECIRLES AUNQUE YA LO SEPAN QUE LOS PERSNAJES SON DE LA SEÑORA MEYER. Y QUE SON FANTASTICOS.

SIN MAS… ALLI VAMOS.

CAPITULO 10: LA VERDAD COMPLETA

El domingo había terminado sin ninguna complicación. Edward se había tenido que ir de imprevisto, debido a un llamado de la productora, su nuevo Cd estaba punto de ser lanzado al mercado y se necesitaban hacer un par de ajustes. Así que tan solo habíamos quedado Mía y yo, con ella en mi regazo durmiendo, mientras inconscientes lágrimas iban cayendo de sus ojitos azules.

Una vez que se había enterado que Edward debía irse a trabajar, la niña había arrancado con un estado de histeriquismo y angustia difícil de parar. La despedida entre ambos había sido muy emotiva y la había tenido que apartar de él a la fuerza para que lo dejase ir, logrando que se enojara conmigo por ser la bruja del cuento que quiere separar a la princesa y el príncipe, textuales palabras de ella.

Se notaba en la mirada de Edward, que le era imposible separarse también, sus ojos verdes reflejaban la misma desolación y angustia que Mimí. Le beso la cabeza, rozo mis labios y se marcho diciendo que más tarde me llamaría. Una hora después Beth paso a buscar a Mía y entre sollozos inentendibles esta le conto de Edward. Beth me miraba con el ceño fruncido de la frustración por no lograr entender nada, pero solo me encogí de hombros esperando que no preguntara más.

Antes de que el reloj marcara las 11 pm. Mi celular sonó dándome a entender que alguien quería hablar conmigo. Corrí en su busca, deseando con todo mi corazón que fuese la persona que esperaba y al mirar la pantalla este no me defraudo. Estuvimos hablando largo rato, sobre nuestras vidas, como le había ido a él y como me había ido a mi calmando a Mía. Cuando eran las 12: 35 am. Colgué sorprendiéndome de lo mucho que me gustaba hablar y pasar el rato con él. Me acosté y hasta ahora había dormido plácidamente.

En este momento me encontraba de camino a la academia con mi más que alborotada amiga. Me conto de todo su fin de semana en compañía del mas que adorable Jasper. Me conto todas cosas que yo ya sabía, pero que por verla feliz a ella, las escucharía una y otra vez.

*Sabes todavía no puedo creer que Edward haya inventado una excusa tan pobre, para no reunirse con nosotros – comento sin mirándome maliciosamente – yo creo que se ha encontrado con una mujer, que piensas tu eh Bella? Aparte.. Qué casualidad que ninguno de ustedes dos haya podido no?

*Es problema de él Ally… y no saques conclusiones equivocadas - SI SEÑORES, SOY UN AS DE LA MENTIRA. Me encogí de hombros no queriéndole dar importancia y para que se enterara que quería cambiar de tema. De tan solo imaginar a ese Dios Griego con otra, la sangre me hervía, no me pregunten porque, si tan solo me gustaba Edward, no era que estaba enamorada de él ni nada por el estilo, o si?

Habíamos hablado con Edward y nos parecía que por el momento, solo nos dedicáramos a conocernos y a superar nuestras diferencias. Que por cierto, lo hacíamos bastante bien. Tan solo de recordar sus impacientes labios sobre los míos me hizo estremecer y sentir como toda la sangre se agrupaba en mis mejillas. Recordé como exploro cada parte de mi cuerpo la otra noche, y si no hubiese sido porque estábamos acompañados, la cosa no hubiera terminado ahí.

Por Dios! Yo estaba pensando así? Quien era esta nueva Bella y que habían hecho con la anterior? Pregunto mi mente.

*….Hermana? – solo escuche esta última palabra que salió de los labios de Alice.

*Disculpa Alice… que me dijiste? – pregunte curiosa.

*Si sabias que Edward y Emmet tenían una hermana? – me volvió a preguntar entre triste e impaciente. WTF? UNA HERMANA? TENIAN?

*QUEE? – me detuve en seco, agarrándola por el brazo para que frenase también. Me miro con una expresión muy graciosa. Entre enojada, adolorida y sorprendida.

*Oye estas arruinando una de mis mejores prendas, y por cierto Isabella, eso dolió…Auchh… - dijo quitándose mi mano de encima y frotándose la zona afectada. Igualmente Alice tendía a ser muy exagerada.

*Como es eso Alice? Tenían? Una hermana? – pregunte sorprendida.

*SI Bella, tenían, tiempo pasado, falleció hace dos años. Era mayor que los chicos, tenía tan solo 26 años. Era realmente guapa por lo que vi en una foto – esto realmente no me lo esperaba.

*Como te has enterado tú? – la encare.

*La otra noche cuando nos hemos juntado, comenzamos a hablar de nuestras vidas, y Emmet nos conto la historia – la mire esperando a que continuara, quería saber qué es lo que había pasado con ella, quería saber su nombre. Pero antes de que pudiera decir una palabra, Alice hablo.

*Te lo contare todo, pero ahora no es el momento, llegaremos tarde – la mire ceñuda – prometo contarte Bella, al mediodía iremos a almorzar y ahí podrás preguntarme lo que quieras – no me quedo de otra que aceptar, ella tenía razón y no nos podíamos dar el lujo de llegar tarde a nuestro trabajo.

La mañana se me paso más lenta que de costumbre. Todo el tiempo estuvo rondándome en la cabeza la noticia que Alice me había dado. No podía creer que Edward no me hubiera dicho nada, no podía creer que tuviera una hermana, mi shock era tan grande que había tenido que parar varias veces la clase para comenzar de cero.

Una vez que el reloj marco las 12:30, Salí corriendo del salón en busca de Alice, necesitaba saber todo con respecto a Edward, yo creía que ahí radicaban sus cambios de humor.

Cuando llegue a la puerta de donde Alice trabajaba, ya se estaba despidiendo de su compañera, la tome del brazo y la arrastre para salir de allí en busca de la historia y claro que de alimento también. Durante todo el camino, Alice no paro de quejarse de mi trato y mi velocidad al dirigirme al restaurante más cercano. Cuando llegamos nos sentamos en una mesa junto a la ventana y le pedí de una vez por todas que me relatara lo que había pasado con aquella chica.

*Bueno veo que estas realmente ansiosa Bella… por qué? – pregunto haciéndose la inocente.

*Pss.. Pues, Ali-Alice, no puedes tirar una bomba así y pretender que no me importe no? – trate de sonar lo más convincente posible, creo que no lo logre al ver los gestos de su cara, pero por lo menos no pregunto mas.

*Ok…. Aquí vamos, aunque tienes que tener en cuenta que no es para nada agradable y que por ahí te arrepientas de cómo has tratado a Edward.

*Ándale Alice, basta de misterio – la apresure gesticulando con mis manos.

*Bien… sabias que Edward era o es medico? Como quieras llamarlo – pregunto con una ceja alzada.

*Medico? Cullen? – pregunte haciéndome la desentendida.

*SI, medico – puso los ojos en blanco – la gente puede ser medico Bella… trabajaba con su padre en el hospital Lenox Hill. Era muy bueno por lo que decía Emmet. Una noche hace dos años, Edward iba con su hermana en auto, si no recuerdo mal se dirigían hacia la casa que ella compartía con su pareja luego de un concierto al que fueron juntos – hizo una mueca triste – venían alegres y contentos cantando, cuando todo sucedió muy de golpe – sus ojos miraron hacia otro lugar, como si hubiera estado en ese momento, mis nervios ya no podían mas, pero no salía ni una sola palabra de mi boca – un auto paso en rojo cuando ellos estaban cruzando y dio de lleno del lado del acompañante, donde iba Emily – Emily, ese era el nombre de su hermana, la mire horrorizada, tapándome la boca con una de mis manos, asintió entendiendo mi postura, abrí mis ojos dándole a entender que quería que siguiera y como si supiera que le quería preguntar prosiguió – Edward tenía unos cuantos cortes y varias costillas quebradas, pero Emily se llevo la peor parte, al sufrir un gran golpe en su cabeza, quebrándose un par de huesos, y clavándosele varios metales en su pequeño cuerpo. – me estremecí por las graves lesiones que habían tenido – eso no es lo peor – que mas podía haber? Me pregunte mirándola incrédulamente – no me mires así Bella, lo peor fue que Emily estaba embaraza de siete meses, casi ocho – no era posible, en mi mente varias cosas comenzaron a encajar – una vez que los lograron llevar a ambos al Lenox Hill, Edward no paró hasta que estuvo junto a su hermana, tratando de salvarla, aunque él no pudiera mas del dolor. No había mucho que se pudiese hacer con ella. Edward estaba desesperado, no le importaban sus lesiones, los médicos querían tratar de apartarlo para ayudarlos a él y a su hermana pero se les planto y dijo que únicamente él iba a salvarlos. Unos minutos después todos los Cullen estaban con ellos, y mientras Carlisle intentaba hacer razonar a un Edward desencajado, fue ahí cuando su hermana con la poca fuerza que le quedaba le tomo la mano y hablo por primera vez en toda la noche: "Edward sálvalo a él, solo salva a tu ahijado, por favor Ed" fue lo que dijo según Emmet, esa noche Emily, antes de caer en la inconsciencia. Y fue Edward quien trajo al hijo de Emily al mundo, pero ella no pudo resistir mucho más y falleció. – entonces a la historia que me había contado Edward le faltaba una parte bastante esencial para terminar de entenderlo. Yo creía que algo malo le tendría que haber pasado, pero nunca me hubiese imaginado que todo eso le podía pasar a una sola persona en una noche. Edward se echaba la culpa, por haber estado manejando el coche, por no haber podido ayudar a su hermana y no poder darle una madre a su sobrino, pero nada de esto tenía que ver con él, todo era culpa de aquel vil ser que paso por arriba a un coche.

Yo pensé que en mi vida habían pasado varias cosas complicadas. Pero ahora me daba cuenta que había personas que sufrían mas. Uno siempre siente que lo que le pasa es lo peor, pero no tiene idea de nada hasta que no se encuentra con algo que arrastra una vida como si fuera un huracán.

Lo que no entendía es el porqué Edward no me había contado la verdad, porque había omitido esos grandes detalles de aquella mujer que según él, había muerto por su culpa. No estaba enojada con Edward por haberme ocultado eso, estaba más bien dolida porque no había sido capaz de confiar en mí, aunque a decir verdad casi ni nos conocíamos y el estaba empezando de a poco a abrirse a mí. No lo podía culpar por ello, era realmente difícil escuchar algo así, así que me imagino que era más difícil contarlo más siendo él, uno de los protagonistas de esta historia. Mi estado era tal que Alice tuvo que gritarme, logrando que todos nos mirasen, para que reaccionara.

*Bella? Bellas estas bien? – pregunto preocupada.

*Yo… Alice, si estoy bien, pero creo que.. Ally debo irme. – y sin más me marche de allí, dejando a una muy atontada duende.

Necesitaba digerir todo lo que Alice me había contado. No entendía por qué, pero realmente me dolía lo que había pasado con aquella muchacha que ni siquiera había conocido por foto. Mas teniendo en cuenta que había dado su vida por la de su pequeño hijo. Oh dios! Liam, el niño del cual Edward había hablado, era su sobrino, sus ojos habían brillado al mencionarlo y yo en ese momento no había entendido el porqué, ahora todo encajaba a la perfección.

Me encontraba caminado sin rumbo, cuando me quise dar cuenta, estaba dando vueltas por el Central Park. Mi teléfono me saco de mis cavilaciones y al darme cuenta de quién era, me dio un vuelco en el estomago.

Trate de sonar lo más neutral posible al atender.

*Ho-hola – maldita sea por ser tan sensible.

*Bella? Estas bien? – pregunto preocupado.

*Si – carraspee – estoy bien, no te preocupes. Tu como estas? Estas bien? Seguro? – ok, me precipite un poco.

*emmm… si, estooooy bien, de veras Bella. Qué te pasa? – rio. Me golpee la frente contra el primer árbol que encontré cerca.

*Nada, lo siento, es que cuando me entero de cosas horribles de personas que me importan es como que me obsesiono, de veras siento muchísimo todo, debe de haber sido horrible, pero no me hagas caso, mientras tu estés bien, es mejor así – ok ahora si…MATENME.

*D-de que.. de que te enteraste Bella? – su tono de voz cambio al instante, pude escuchar como apretaba su mandíbula a través del teléfono.

En verdad tenían que enseñarme a cerrar la boca.

*Bella, necesito saber si es lo que creo que es – al ver que no contestaba grito – MALDITA SEAS, CONTESTAME… NO TE PODIAS QUEDAR SOLAMENTE CON LO QUE TE CONTE CIERTO? ES QUE SIEMPRE TIENES QUE SER TAN ENTROMETIDA? RAYOS!– lagrimas comenzaron a juntarse en mis marrones ojos. Mi labio inferior comenzó a temblar y cuando no las pude contener más, cayeron sin permiso por mis mejillas. Hipé una, dos, tres veces, no lograba articular ni una sola palabra, mientras tenia a un muy desesperado Edward al otro lado del teléfono.

*Lo siento Bella, dime por favor donde estas… Bella… Bella

*D-de ver-verdad lo lo sien-to Ed-ward – y corte la llamada.

Apoye mi espalda contra el árbol y me derrumbe, hasta que caí al pasto con mi cabeza entre mis rodillas, toda la angustia, la rabia hacia mí misma, salía a través de mis lágrimas, aquellas que aunque tratara no podía controlarlas. Nunca me había sentido así, ni siquiera cuando a los 15 años mis papas me habían contado aquella verdad. Parecía que cada minuto que pasaba mi pecho se cerraba más y más. No entendía que era lo que me pasaba. No sabía si era porque Edward me había gritado, o porque rayos era.

Sentí un leve apretón en mi hombro y levante mi cabeza rápidamente para encontrarme con una de las personas que mas necesitaba en este momento, solo él me entendía cuando a mi me agarraban los bajones. Se arrodillo a mi lado, sin decir ni una palabra, si bien estaba enojado conmigo ahora las diferencias quedaban de lado. Me lance a sus brazos cuando los abrió con una dulce sonrisa en su rostro.

*Shhhh niña… tranquila, estoy aquí – susurro tiernamente, mientras mas y mas lagrimas caían – llora lo que tengas que llorar – sus palabras me hacían tan bien.

Estuvimos abrazados un largo rato, y ahora mi cabeza se encontraba en su regazo mientras él me tranquilizaba tocándome el pelo.

*Ya estas mejor? – pregunto inclinándose hacia mí. Asentí. Tan solo quedaban unas escasas lágrimas rebeldes.

*Si, gracias – conteste mientras me levantaba y miraba su aniñado rostro –Jake… lo sien..

*Nada de lo siento Bells, soy yo el que debe disculparse, sé que me comporte como idiota – negué con mi cabeza – déjame terminar por favor…. – me miro con tristeza en sus ojos negros – pero cuando decidiste venirte, sentí que abandonabas todo, que me abandonabas a mí, pero te entiendo, entiendo que esto es lo mejor para ti. Que Forks no te iba a ayudar a progresar y que necesitabas irte de la casa para empezar tu vida, pero fue más fuerte que yo, perdóname Bells… - agacho su cabeza, todo su discurso estaba impregnado por notas de angustia y melancolía, mas lagrimas bajaron por mi rostro y lo único que atine a hacer fue abrazarlo nuevamente.

*Oye grandulón, siempre estaré ahí para ti… te olvidas que eres mi hermanito? – pregunte mientras empujaba su enorme hombro.

*Hey… ya tengo 18.. Ya no soy chiquito. Es más tu pareces mas una bebita – reímos juntos. Era verdad, debido a su contextura física, el parecía el hermano mayor. Jake era alto, guapo, musculoso, de ojos y pelo negro, su piel tenía un tinte dorado. Todas sus cualidades las había heredado de mama, mientras yo no hacia más que parecerme a papa.

*Como están papá y mamá? Que haces tú aquí? Y saben ellos que estás conmigo? – le pregunte entrecerrando los ojos, ya me imagina su respuesta. Aflojo su agarre y miro hacia otro lado.

*Pues… veras… ellos están bien, yo solo vine a visitar a mi hermanita – puse mis brazos en jarra.

*No me contestaste una de las preguntas Jacob Swan

*No, no saben que estoy aquí, es más, mama debe estar en este momento en un estado de crisis nerviosa – rio ante su comentario, pero su carcajada se corto cuando le pegue en su nuca. Sobo la zona afectada y me miro ceñudo.

*No me mires así jovencito, en este momento iremos a mi casa y hablaras por teléfono con ellos – yo podía parecer más chica, pero cuando sabia que se había mandado una muy grande y le retaba se quedaba callado y con la cabeza gacha.

Nos levantamos del césped. Él paso su brazo por mis hombros y así emprendimos camino hacia casa.

Una vez que llegamos y abrí la puerta del departamento, Jake comenzó a correr por este, como si fuero un niño con juguete nuevo. Recorrió cada lugar a la vista y oculto de mi casa, se asomo al balcón y grito, para que todo el mundo se enterara que él estaba en la ciudad. Tuve que sacarlo a rastras para que no causara mas alboroto. Lo que menos quería era que vinieran los vecinos a quejarse.

*Bueno… y me vas a contar porque estabas llorando en el parque? – pregunto desviándose de lo que realmente debía hacer.

*Ohhh no lobito… antes que nada, llamas a papa y a mama para que se queden tranquilos y después hablaremos – se enojo por no haber logrado cambiar el tema y de mala gana agarro el teléfono y marco.

Mientras él estaba en uno de los teléfonos, yo me encontraba en el otro, escuchando todo lo que mis padres le estaban recriminando. Mama estaba hecha una furia, histérica; mientras que papa, bueno papa era papa… solo le dijo que la próxima avisara, lo que hizo que mi madre pusiera el grito en el cielo, entonces ya no era solo Jake el regañado, sino que Charly también.

Luego de varios minutos, y de que Jake les explicara la razón de su viaje, que era arreglarse conmigo, nos despedimos de ellos. Mi hermano se quedaría unas semanas conmigo ya que yo había insistido, a pedido de él y por supuesto porque yo también quería.

Cuando terminamos de hablar, Jake se sentó en una de las banquetas de la cocina mientras yo prepara café y algo para comer. Yo sabía que aunque quisiera eludir el tema, el no me iba a dejar, y así me lo hizo saber.

*Bueno ahora que ya cumplí mi parte del trato… te toca a ti hermanita – y me miro con una enorme sonrisa que mostraba su dentadura perfecta. Bufe y así comencé mi relato.

Le conté todo lo que me había pasado desde que había llegado aquí. De mis buenos amigos, de mi trabajo, y de lo que había sucedido con Edward. Primero se rio cuando le conté de Alice, y se puso aun más contento cuando le conté que me había reencontrado con Rosalie y Jasper, sus ojitos brillaron cuando nombre a la primera, desde que tenía memoria, Jake había estado enamorado de ella, pero mi rubia amiga solo lo podía ver como un hermanito.

Se puso como un lobo hambriento cuando se entero todo el asunto de Edward. Si le hubiera dado el nombre, la dirección, o lo que sea, se hubiera levantado y lo hubiera ido a asesinar con sus propias manos. Lo tranquilice o eso trate para que no despotricara mas contra Edward, ya había tenido bastante con un día dramático. No quería seguir hablando, ni mencionando el tema de ese hombre, por lo menos por ahora. Más adelante cuando tuviera que encontrármelo vería como hacía, pero después de cómo me había hablado no quería verlo por un tiempo, aunque me doliera.

Luego de más de dos horas de charla, y no sé cuantas tazas de café, mi vejiga se encontraba saturada y necesitaba ir al baño. Escuche el timbre del departamento, pero no me preocupe porque sabía que Jake atendería. Antes de volver a su encuentro revise el celular que había dejado arriba de mi cama, me di cuenta que tenia más de 20 llamadas perdidas, y todas de una misma persona, salvo alguna que otra que era de Alice o Rosalie.

Escuche voces en la sala y cuando llegue delante de la puerta mis ojos no lo podían creer.

*Quien eres tú? – preguntaron los dos hombres al mismo tiempo y con cara de enfado en sus rostros.

MMM… BUENO COMPLICADO…

HE VUELTO Y CON TODO MUCHACHAS… PURO DRAMA EH? JAJAJA

ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO.

ME LO HACEN SABER PLISCHUUUU? (LES ESTOY HACIENDO OJITOS) JAJAJA

BESOTES.

PD: SI TIENEN TIEMPO Y GANAS DESPUES PASENSE POR MI OTRA HISTORIA PORFIS! GRACIAS.. BESITOS! LAS QUIERO.

MUCHISIMAS GRACIAS POR SIEMPRE ESTAR AHÍ…. Y POR HACER QUE ME QUIERA ESFORZAR EN DARLES LO MEJOR!