Clary se levantó en cuanto oyó que la puerta se cerraba, se dirigió al lavabo y se apoyó contra la pared.

Se miró en el espejo y comenzó a temblar, se abrazó con los brazos y se clavó las uñas en la piel, se sentida asqueada de ella misma, acababa de tener sexo con su hermano... El solo recuerdo del acto la repugnaba, pero sobretodo se daba asco a sí misma, porque se había permitido disfrutarlo, se cubrió el cuerpo con las manos y abrió el grifo de la bañera, el agua comenzó a salir caliente, y ella esperó sollozando hasta que estuvo llena.

En cuanto se llenó del todo cerró el grifo y pasó la mano por la superficie del agua, se quemó los dedos con tan solo el tacto del agua, cerró los ojos con fuerza y se forzó a meter las piernas, sintió como el calor le abrasaba las piernas y se estiró, haciendo que el agua cayera por los lados y mojara el suelo del baño.

Cerró los ojos y se sumergió. Por su mente comenzaron a pasar imágenes, su hermano cruzándole la cara con una bofetada, mordiéndole el cuerpo y dejándole marcas en la piel... Cada vez que recordaba algo sentía fuego allí donde él la había tocado, se sentía sucia.

Volvió a la superficie a respirar y comenzó a llorar incontroladamente, con los nudillos y las uñas comenzó a fregarse la piel, como si sus manos fueran una esponja que pudiese limpiar sus pecados, continuó así hasta que ronchas rojas empezaron a manchar su piel, el agua había comenzado a enfriarse, haciendo que comenzara a perder la sensibilidad en sus extremidades, sus labios se volvieron de color morado y empezó a temblar.

Volvió a hundirse en el agua, abrazando su cuerpo desnudo, comenzó a liberar el aire por la boca gritando bajo el agua, y cuando no quedó más oxígeno dentro suyo se aferró más a sus piernas, decidida a no salir.

Cada vez que cerraba los ojos le venían imágenes de su hermano, y en algún lugar de sus pensamientos apareció la imagen de Jace. Jace volviendo a la vida después de que le clavara la espada, y Jace luchando por mantenerse con vida mientras el fuego celestial quemaba su cuerpo.

Su cuerpo se arqueó involuntariamente hacia la superficie, y Clary cogió una gran bocanada de aire, se mareó por la violencia de su respiración, y su vista se volvió negra, pero se obligo a recuperar la conciencia y salir del agua.

Se dirigió a los armarios de la habitación en busca de ropa, y encontró otro de los vestidos que Sebastian le había comprado y ropa interior sugerente, de la cual cogió la menos provocativa que encontró. Continuó buscando por toda la habitación hasta que debajo de la cama encontró sus pantalones tejanos cortos y su camiseta rota, hizo un nudo como pudo con el tirante y se vistió.

Con su vieja ropa puesta se sintió renovada de fuerza, así que decidió probar suerte con la puerta. Obviamente estaba cerrada, así que intentando apartar de ella los recuerdos más recientes se sentó a planear sus siguientes actos.