Notas de Autor:

1) Perdón por el capitulo anterior! pero era necesario para avanzar con la historia. Esto se va a poner triste...2/3 de VanaN'Ice lloraron y el tercero está muy confundido

2)Es el primer fic que publico en esta pagina y no sabía que los saltos no se guardaban, dejando mis fics echos unos chirizos de informacion. Ya modifiqué todos los capitulos por suerte y espero que sean más entendibles. Si leíste las versiones viejas, podes volver a leer los capitulos con las actualizaciones.
Disfruten la lectura y gracias por las reviews!


Cuando despertó eran las 11:42 am y se encontraba solo en su habitación. Vio una nota en la cama de su hermana que decía "fuí al colegio, besos!" lo cual explicaba su ausencia.

Lentamente desató el corset de su vestido, sintiendo la derrota subir por su cuerpo una vez más, luego, con algo de dificultad, bajó el cierre de la prenda y la dejó caer al piso. Se quitó las joyas y los guantes, quedando en lencería. Levantó todo del piso, guardando el vestido en su percha junto a los guantes y se dirigió al baño, prendió el agua y comenzó a quitarse las últimas prendas mientras la bañera se llenaba. Una vez en agua, Len pensaba una y otra vez lo gris que se sentía luego de todo lo que sucedió. La imagen de Kamui y Kaito besándose tiernamente en el medio de la noche no lo dejaba en paz, estaba implantada en su cerebro, sobretodo los pequeños gestos de cada uno, como las manos temblorosas de Kaito, Kamui sosteniendo el rostro del otro dulcemente, el azulado derritiéndose en los labios del samurái, ah.

Un rato después, el chico salió de bañarse, se vistió con una remera grande y unos shorts y fue directo a la cocina para desayunar.

-Buenos días- saludó Piko desde la mesa

-Hola, buenos días- contestó el rubio

-¿Descansaste?-

-Algo, ¿Tú?-

-No, estaba cansado pero me costó dormirme de la adrenalina- contestó Utatane riendo

Momentos después, mientras Len buscaba algo para comer, Gakupo entró por la puerta y sonriente dió los buenas dias. Piko contestó alegremente, Kagamine en cambio solo dijo "hola" de forma fría y sin levantar la mirada, enviado una extraña sensación por el cuerpo al mayor. El samurái quiso seguir con la charla a pesar de las raras vibras que el rubio emanaba y preguntó cómo estaban a los jóvenes. "Meh" respondió Len sacando la leche de la heladera, dándole la espalda a los otros dos en la habitación.

-¿Está todo bien Len?- preguntó el hombre preocupado

No.

-Sí-

Kagamine se preparó una chocolatada fría rápida y salió de la cocina con su vaso, sin ganas de ver a Kamui un segundo más. Gakupo lo siguió con la mirada y confundido se preguntó a sí mismo, "¿Hice algo malo?". Piko también se inquietó por el repentino cambio de humor de Len pero pensó que quizás haber dormido mal lo había afectado después de todo.

Una vez en su habitación, Kagamine se sentó en su escritorio con su vaso y prendió su laptop. Faltaban unas horas para que Rin volviese del colegio así que necesitaba encontrar algo con que distraerse. Sin pensarlo y por costumbre, entró al foro de Fans de Kamui y leyó un rato los posts nuevos, encontrándose desgraciadamente con fangirls hablando sobre la selfie que Kaito y Kamui se habían sacado antes de ir a la fiesta. Lo que lo hizo sentir terrible fue la cantidad de gente diciendo "GakuKai es real!" y cosas parecidas, recordando cómo se sintió verlos juntos. Ese incomparable pinchazo en el corazón y el nudo en la garganta. Len no quería llorar, pero sus ojos ya estaban húmedos y sus sentimientos frágiles. Cerró la página y decidió buscar videos tontos o de experimentos y al cabo de un rato de ver algunos y no haber encontrado consuelo, cerró todo y tomó un lápiz y hoja. Hizo un par de garabatos y escribió una frase, luego otra y las frases se convirtieron en un texto. Tomó una hoja nueva y escribió todo de nuevo, volcando sus sentimientos en ella. Las palabras fluían desde el dolor que aun sentía y de a poco todo lo que escribió se iba convirtiendo en una canción. No había planeado hacerlo pero era mejor que surgiese así, menos forzado y más sentimiento. Corrigió, cambió, agregó y puso letra alternativa que terminaron siendo coros, solo le faltaba pensar que hacer con ella.

Un llamado a la puerta lo arrancó de su trabajo. Cuando abrió para ver quién era, se llevó la sorpresa de tener a Kaito en la entrada de su habitación.

-Hola Len-

-Hola...¿Te ayudo en algo?-

-Quería hablar contigo-

-Ah...- dijo el rubio desinteresadamente

-Bueno...ayer en la fiesta hice algo malo. Yo no quería que sucediera pero...simplemente pasó...-

-Cosas pasan...-agregó Kagamine cortando el discurso del otro

-Besé a Gakupo. Más bien, él me besó a mi...y no quería, pero no lo se, pasó y-

-No necesitas explicar nada. Si hay algo entre ustedes, no es algo de mi incumbencia. Es tu vida y no soy quién para estar diciéndole a alguien si lo que hizo es malo o no. Ya eres adulto y sabes lo que haces. No es necesario que me cuentes nada mas o que pidas perdón, etc. Ahora, si me disculpas, estoy ocupado-

-Len, es que no entiendes, fue un malentendido. Él no me gusta, no hay nada entre-

-No me interesa. Estoy ocupado, adiós-

Kagamine cerró la puerta y resopló, estresado por la situación. No quería pensar más al respecto, no quería saber nada sobre ellos o lo que pasó y su escape era la música que estaba componiendo.


Las lágrimas brotaron de nuevo como por décima-octava vez consecutiva. Su amigo estaba claramente molesto con él y no lo podía culpar. Kaito había pasado tiempo ayudando al joven a que enfrente sus sentimientos por alguien y todo fue en vano por culpa de su borrachera triste.

Con lo último que le quedaba de energía (drenado de tanto llanto), se dirigió a su habitación para acostarse de nuevo y quizá pasar el día encerrado. No tenía ganas de comer u otra cosa, sólo dormir y evitar todo para no arruinar nada más. Tres golpes llamaron a su puerta.

-Kaito ¿Estás ahí?-

Era Gakupo. No supo nada del mayor desde que lo dejó en el balcón tras salir casi corriendo de la angustia de haberse dado cuenta de lo que sucedió. Cuando salió del salón buscó a Len para hablar con él, pero todo el mundo decía que ya se había ido a dormir, generandole más culpa al tener que esperar para confesar y ahora que ya había dicho todo, se sentía devastado.
Shion se levantó de la cama y abrió la puerta. Apenas vio al otro parado frente a él, se abalanzó a abrazarlo.

-Lo siento- dijo el azulado

-Ey... no, yo lo siento. Realmente no pensé las consecuencias. Perdón-

Kaito lo hizo entrar a su habitación y se sentó en la cama, seguido por Kamui quien trataba de consolarlo. Permanecieron en silencio por un rato hasta que el más joven logró calmarse.

-Kaito, mirame. Perdón. Siento haber hecho eso sin saber cómo te sentías al respecto, fue egoísta e irresponsable-

-Ya está, ya pasó, no podemos borrarlo-

-Lo sé pero... odio verte así y es por mi culpa-

-No fue tu culpa. Yo intenté besarte varias veces cuando me habias dicho claramente que no querías y ahora siento que te presione a que lo hagas. Además...tu primer beso, lo arruine todo-

-No arruinaste nada. Creo que soy lo suficientemente maduro como para decidir qué hacer con mi vida y saber que cosas están bien o mal. Además, vivir con la mentira de "la persona indicada" es estresante-

Kaito rió.

-¿Tan mal lo hice como para hacerte llorar?- preguntó Kamui

-No...es que me siento culpable-

Y traidor, pero no podía contarle esta parte.

-Tranquilo, fue mi culpa. Ya asumí mi responsabilidad-

-Eres tan...ah...¿Porque eres así?-

Gakupo lo miró sin comprender de qué hablaba.

-Eres tan príncipe que duele- agregó Kaito

Ambos rieron. Kamui se enrojeció un poco al oír el término "príncipe" sobre él de nuevo, pensó que se había liberado de eso.

Al cabo de un rato en silencio, Shion volvió a hablar.

-¿Puedo hacerte una pregunta personal?-

-Ehm...ok-

-Gaku...¿Eres...?-

-¿Hmm?-

-¿Eres virgen?-

-No- contestó el samurái riendo -¿Acaso quieres...?-pronunció poniéndose serio

-NO. Oh por deus. Sólo asumí que quizás, si nunca habías besado a nadie entonces tenía sentido que probablemente seas virgen-

-Oh, bueno, nunca había besado a nadie en los labios. Mejillas, cuello y etc funcionan en esas situaciones-

-Ya veo...espera un segundo...¿Me ibas a preguntar si yo quería...acostarme contigo?-

-Parecía que ibas en esa dirección, lo siento-

Kaito rió nerviosamente refregándose los ojos. Los dos hombres quedaron en silencio de nuevo, observando el espacio entre ellos. Kamui cortó la incomodidad del momento preguntándole a Shion si ya había almorzado, pero sabiendo que el otro no había salido de su habitación casi toda la mañana, lo llevó a la cocina donde prepararía algo para los dos.


Len ignoró todo y a casi todos durante los primeros días. Actuaba como si ciertas personas no existieran o fueran poco importantes cuando se fijaba el doble en ellos para saber hacia donde caminar.

La canción que había empezado a escribir tuvo más modificaciones al correr de los días, y la guitarra y melodía fueron agregadas.

El tiempo en el colegio era más corto que de costumbre y las tareas para el hogar eran tan simples que apenas sentía esfuerzo haciéndolas.

Los días se convirtieron en semanas, la canción tomaba más forma y evitar a sus compañeros de banda ya no dolía tanto como antes. Ya sea encerrado en su habitación o en una sala de ensayo, Len ya no percibía dolor al alejarse de ellos, pero verlos aún le generaba tristeza. Sus sentimientos por Kamui estaban sepultados en el fondo de su corazón, pero aún estaban allí.

Durante esos días tuvo la oportunidad de hablar con Kaito a solas de nuevo y si bien fue frío con sus expresiones, pudo comprender que él no tuvo intenciones de herirlo de esa forma, pero no podía decir lo mismo de Kamui, quién para Len, tenía sentimientos por Kaito.

Kagamine se enfocó mucho en su música, decidiendo ir al estudio a hablar con los compositores que ayudaban a VanaN'Ice. Mejoró la letra con la escritora Natsu y la guitarra, agregando una base de batería con ayuda de el compositor Haku para grabar una especie de demo de ensayo.

Durante el segundo fin de semana, Len tomó coraje y le pidió a Kaito y Kamui que lo acompañen a la sala de ensayo para mostrarles la canción en que estuvo trabajando todos esos días. Le entregó copias de la letra a cada uno con sus partes resaltadas en diferentes colores y dijo unas palabras antes de tocar.

-Voy a tratar de cantar todas las partes lo mejor que pueda para que se den una idea, aunque dudo llegar con el aire-

Cuando su voz pronunció las primeras estrofas, Kaito sintió un frío correr por su espalda. Él entendía exactamente a qué se refería la letra y era perturbador que lo haya puesto de tal forma para una canción. Era algo violenta y llena de celos u odio con un poco de desesperación, algo con lo que la banda ya había trabajado pero con unos detalles nuevos que renovaban el estilo. Era incomodo saber el origen de todo y que los tres estén encerrados en la habitación escuchando la canción, salvo para Kamui, quién estaba en completa ignorancia inocente de la situación.

-¡Es muy buena! Me gusta- pronunció el Samurái

-¿De verdad?- cuestionó Len

-De verdad. Si ensayamos y mejoramos más en el instrumental y las voces, creo que sería un éxito ¡Buen trabajo Len!-

El joven sintió sus piernas temblar un poco y su corazón latir con fuerza. Miró al piso evitando mostrar cualquier signo de debilidad y pronunció "Gracias" lo más estoicamente posible.

-Eso es todo. Es una idea-

El rubio desconectó la guitarra del amplificador y guardó los cables rápido junto a su instrumento. Salió de la sala de forma torpe y rápida, ignorando completamente el "Len, espera" del mayor. Subió las escaleras con apuro y cuando llegó a su habitación cerró con fuerza, apoyando su guitarra en el piso con cuidado y dejó un suspiro escapar de sus labios. "Mierda" pronunció. No podía permitirse caer, tenía que resistir.

-¿Qué tal te fue?- preguntó su hermana desde su cama

-Horrible...matenme-

-Otra vez con el dramatismo-

-No tendría que haber hecho eso...fue estúpido-

-Sólo le mostraste una canción, ¿por qué siempre tienes que ser así de drástico con todo?-

-Porque a Kamui le gustó y me cumplimentó y todo...lo odio-

-Deja de mentirte, no lo odias, sigues bobo por él. Podrías dejar de actuar así, ya sabes como fueron las cosas... ¿acaso no entiendes que lastimas a la gente siendo así?-

-No lastimo a nadie...- susurró el joven

Se quitó la remera y entró al baño para darse una ducha ligera. Los nervios de oír la voz del samurái después de semanas lo hicieron sudar frío. El agua congelada quizás lo ayudaría. Maldita primavera, elevando la temperatura, trayendo flores y reviviendo...sentimientos. Posandose bajo el agua pensó si realmente debería seguir con el proyecto de la canción, hasta que una sonrisa atravesó su mente. La imagen de labios mordidos curvandose hacia arriba, ojos azules brillantes, mejillas pálidas levemente rosadas del entusiasmo, manos sujetando delicadamente la hoja que entregó y cabello violeta en una coleta algo despeinada lo descolocó completamente. Lo odiaba, odiaba que sea tan fácil caer por él, que sea difícil mantener una actitud en su presencia, que trate tanto de olvidarlo pero que vuelva irrumpiendo de esa forma.

Ayuda.


Que el chico ni se volteara a verlo cuando salió de la sala de ensayo le borró la sonrisa.

Cuando Len le había pedido que lo acompañe pensó que quizá finalmente iba a saber la razón por la que estuvo tan distante. Pero no.

Desde la mañana luego de la fiesta él actuó así cada vez que lo veía o trataba de hablarle. No recordaba haber hecho algo malo pero eso era lo que él interpretaba, quizá hizo o dijo algo que ofendió al joven. No había bebido mucho como para no tener memoria de tal cosa pero por alguna razón la situación no encajaba.

Al mirar hacia un lado, notó a Kaito congelado en su lugar con cara de horror.

-Ey ¿ Estas bien?-

-No...¿Leiste la letra?-

-Si-

-¿No te puso incómodo?-

-Mmm no, es decir, ya hicimos algo así antes-

-Pero...-

-Ya entendí, aún te sientes mal por el beso. Lo siento-

Gakupo dobló la hoja y abrió la puerta, dejando pasar a Shion primero. El azulado se dirigió a su habitación y Kamui a la cocina por un poco de té, cruzándose con Miku.

-Hey-

-Hola-

La voz del mayor denotaba desgano lo cual la diva no pudo ignorar. El hombre sintió como los ojos de la chica lo seguían y mientras esperaba que el agua esté lista, volteó a verla.

-¿Pasa algo Gaku?-

-Sólo...¿Sabes si Len está enojado conmigo?-

Si.

-No, para nada. ¿Qué sucede?-

-No sé si es personal pero...lo noto distante y algo agresivo conmigo- pronunció con tristeza

-Quizá esté estresado...no lo sé. Seguro se le pasará-

Gakupo suspiró y preparó su bebida, ignorando el mensaje que Hatsune le enviaba al rubio. Al sentarse en la mesa, el samurái resopló resignado, sintiendo el peso del universo sobre sus hombros.

-Estoy arruinando todo a mi alrededor- pronunció deprimido

-No, para nada...no digas eso-

-Pero es lo que siento. Primero Kaito, la canción que nunca termine de componer, Len, la nueva canción de él haciendo las cosas incómodas...todo es mi culpa...-

Hatsune se levantó de su lugar y fue junto a Kamui, acariciandolo en la espalda para que calme su angustia. El mayor refregó sus ojos y dio un sorbo a su té.

Después de una pequeña charla, su taza se vació. La lavó y salió de la cocina sin rumbo alguno, caminando por la planta baja de la casa hasta toparse con la puerta doble en el fondo del living. La entrada al salón de usos múltiples. Abrió las puertas a la gran habitación oscura, apenas iluminada por los rayos del sol débil de las 6:48 pm. Caminó por todo el lugar mientras el eco de sus pisadas llenaban el silencio en el que se encontraba, posicionándose finalmente en el centro del salón. El recuerdo de una noche bailando lo atrapaba, mientras el mudo sonido de un vals sonaba en el fondo de sus pensamientos. Cerró los ojos, se enderezó y tomó aire. "A dream is a wish your heart makes when you're fast asleep..." cantó, recordando cómo bailó esa pieza junto a Len. "In dreams you will lose your heartaches, whatever you wish for you keep..." pronunció con melancolía, extrañando como solía compartir los momentos con el joven. "Have faith in your dreams and someday your rainbow will come smiling through" cantó mas alto. "No matter how your heart is grieving, If you keep on believing, a dream that you wish..." se detuvo y con dolor agregó "...will come true". Le dolía cantarla y recordar la sonrisa del joven, la elegancia del vestido, lo divertido que fue bailar con él y cuando se...acercaron. Ah. Su corazón se aceleró con solo pensarlo, riendo como niñito por ello. Era extraño pero una repentina ola de felicidad lo inundó, girando en el lugar. Tomó aire y con mas animo cantó de nuevo, bailando el ritmo del vals a solas, cantando la última parte con cariño, recordando los tiernos ojos verdes de Kagamine mirándolo cuando lo inclinó hacia atrás y como se acercaron lentamente hasta casi...rozar...¡Ah!. Las últimas palabras de la canción abandonaron sus labios con dulzura, acompañado por un suspiro. El silencio reinó de nuevo en la habitación haciéndolo pensar que si supiese cuál fue el error que cometió que lo alejó de Len, sería capaz de volver en el tiempo para cambiar las cosas, pero eso no era posible. Le dió una última mirada a la habitación y decidió salir.

Camino a su cuarto su alegría se desvanecía gradualmente, dejando en él la melancolía y el horroroso gusto a derrota por tener que acudir a recuerdos, ya que el chico apenas le dirigía la mirada. Se duchó y se acostó pensando lo estúpido que seguramente se veía, suspirando, soñando y esperando a saber el porqué de todo.


Sus ojos no podían creer lo que veían. Luego de recibir el mensaje de Miku, bajó a buscarla pero se detuvo al oír una voz familiar. Caminó en dirección a ella y sus ojos se fijaron en Kamui, en el centro del salón del fondo adornado por la bella luz del atardecer. Lo observo bailar y cantar, sintiendo escalofríos cuando reconoció la canción. Su corazón amargado se enterneció por primera vez en semanas viendo al hombre que tanto lo lastimó, y si bien fue sin intención, no pudo evitar sentir dolor, traición y su corazón romperse. Cuando se dió cuenta que el samurái estaba saliendo del lugar, se escondió detrás de un mueble. No quería ser visto. Una vez Kamui fuera de vista, Len pudo asimilar que el mayor aún pensaba en el baile y que su hermana quizá tenía razón, sus actitudes lastimaban, pero no podía simplemente aparecer ante el otro y fingir que nada había sucedido. Después de todo, el beso no fue de mentira y sólo sabía la versión de Kaito.


El Lunes por la tarde de la tercera semana, los Kagamine y Hatsune llegaron del colegio agotados. Los gemelos habían tenido un examen sorpresa y no estaban muy contentos al respecto. Los tres se dirigieron a la cocina por una merienda, encontrándose con Kaito y Kamui allí.

-Buenas tardes chicos- saludó Kamui

-Si es que se pueden llamar buenas...- contestó Len con mal humor

-Exámenes...- agregó Rin

-Pobrecitos- dijo Kaito

Con enojo, el rubio comenzó a prepararse una chocolatada bien fría, golpeando los vasos y frascos con bronca.

Las personas lo veían enojarse con los objetos y el único que se atrevió a acercarse al chico fue Gakupo.

-¿Te ayudo?-

-Puedo solo-

Gakupo dió un paso hacia atrás y observó hasta que el frasco de chocolate cayó, atrapandolo justo a tiempo. Lo apoyó en la mesada y miró al chico quién lo ignoraba completamente. Con la misma actitud, Len pasó a su lado con su vaso en mano y se fue en dirección a su habitación, dejando a todos desconcertados.

Gakupo ordenó todo lo que el joven dejó atrás, preguntándose si en algún momento iba a volver a hablarle, sintiéndose gris después de tanto tiempo con el mismo va y ven.

A las 5:21 pm, mientras el veinteañero se balanceaba levemente en las hamacas del jardín, el cielo se nubló repentinamente, creando una oscuridad digna de una noche. La lluvia no tardó en llegar, lo cual Kamui no pareció importarle, meciéndose y mirando sus pies.

Desde el living Kagamine observó. Había bajado para dejar el vaso que usó y se topó con la triste postal del mayor bajo la lluvia. Ya había sido suficiente tortura ¿No?. Dejó el vaso en la cocina y volvió hacia la puerta corrediza que daba al jardín, saliendo lentamente mientras las gotas tocaban su piel seca. Con pasos cuidadosos caminó hacia el hombre, arrepintiéndose de la crueldad emocional que forzó entre ellos. Se detuvo frente a él y respiró profundamente esperando a que el samurái dirigiese sus ojos hacia él. Gakupo alzó su mirada triste, reflejando el gris oscuro del cielo en ella, fijándose en la tímida expresión del rubio. Ninguno decía nada, se observaban mutuamente con el sonido de la lluvia a su alrededor mientras las gotas rodaban sobre sus pieles. Finalmente fue Kagamine quién habló.

-Creo que te debo muchas disculpas- pronunció con miedo

-Sólo...dime ¿qué hice mal? No entiendo qué sucedió, y si te herí y no me dí cuenta lo siento...pero quiero saber...¿en qué fallé? ¿ Te lastimé? ¿Dije algo que no debía?¿ Acaso-

-No, no hiciste nada malo. Fuí yo y mi ceguera. Estuve malhumorado, estresado y un poco triste y me desquité con todos a mi alrededor. Siento haber hecho eso, perdón por haber sido un idiota...un imbécil-

-Podría haberte acompañado si hubiese sabido, te hubiera ayudado y consolado...no lo sé. Y no te digas esas cosas, todos tenemos malos días-

-Si pero, no todos hacen lo que yo hice. Lo siento-

Gakupo miró los ojos verdes del chico y juntó sus manos de forma nerviosa.

-Prometeme que si en algún momento te lastimo o tienes un problema conmigo me lo dirás-

-Lo prometo-

El mayor se levantó y extendió sus brazos, invitando al adolescente a un abrazo que fue felizmente aceptado. Se apretaron mutuamente, descargando todos los sentimientos que embotellaron, deshaciéndose de la tensión que había entre ellos.

-Lo siento, perdón, no se como decirlo-

-Shhh-

Después de un rato de estar abrazados, rieron y entraron a la casa. Esperaron en la entrada un poco para no mojar todo y con apuro se dirigieron a sus habitaciones. Cuando Len llegó a su puerta no pudo abrirla. Tocó para saber si su hermana se encontraba adentro pero no obtuvo respuesta alguna.

-Puedes venir a mi habitación por un tiempo si quieres...- ofreció el mayor

Sin ver otra salida, Len aceptó con vergüenza.

Llegar a la habitación del mayor se sintió extraño. Ya eran tres semanas y algunos días desde la última vez que puso un pie en esa habitación y se veía diferente a lo que recordaba. Gakupo había movido la cama y otros muebles de lugar y los adornos que estaban guardados ya estaban repartidos por el gran lugar.

-Ponte cómodo. ¿Quieres darte una ducha? Puedo prestarte ropa y llevar la tuya al secador-

-Uhm...bueno. No quiero molestar-

-No molestas. Además es mejor que entres en calor para no enfermarte-

El mayor le entregó una bata de baño y le sonrió. Len se dirigió al baño y se desvistió con dificultad a causa de cómo la ropa se le pegaba al cuerpo por lo mojada que estaba. Dejó todo en el canasto que había en una esquina del baño y prendió el agua, asegurándose que esté tibia. Una vez listo se envolvió en la bata y salió del baño, encontrándose con una vista digna de un museo. Gakupo estaba semidesnudo, con un toallón envuelto en sus caderas, cabello mojado y suelto pegado a su piel a lo largo de su espalda y su cuerpo definido aún levemente húmedo. La expresión abrumada de Len lo decía todo.

-Ah, no te oí. ¿Me das tu ropa? La llevaré a lavar y secar-

Kagamine asintió y tomó sus cosas del canasto, entregándoselas al otro. El hombre salió de la habitación lo cual le permitió al joven suspirar audiblemente. "Soy un idiota. Alejarme de semejante...hombre mm" pensó y rió de lo baboso que sonaba en su mente.

-¿Qué es lo gracioso?- preguntó Kamui entrando de nuevo

-Nada, solo que me siento tonto por haber estado de mal humor-

-No te sientas tonto, es normal- dijo el mayor tiernamente- Bueno, es mi turno- pronunció dirigiéndose al baño

Len sonrió y se sentó en la cama para esperar. Se sentía extraño estar desnudo en la habitación del samurái, y si bien tenía la bata cubriéndolo, debajo de ella estaba libre de ropaje.

Se acostó y cerró los ojos para relajarse en las suaves sábanas, aflojó el nudo del cinturón de la bata y abrió el escote, mostrando su pecho un poco más y descubriendo sus hombros. Era malicioso, pero sus ánimos para seducir estaban de vuelta y más fuertes ahora que pudo arreglar las cosas. El chico suspiró y como toque final, destapo una pierna por completo, fingiendo haber quedado dormido de esa forma.

Cuando Gakupo finalmente salió de la ducha y vió esa escena, sonrió. Se acercó cuidadosamente y lo arropó con las sábanas. El joven abrió sus ojos lentamente y dejó salir unos quejidos.

-Me dormí, lo siento-

-No hay problema, me cambiaré y buscaré la ropa-

Kamui le dió una suave caricia en la mejilla y se dió media vuelta para buscar algo que ponerse, volvió al baño para vestirse y silenciosamente salió de la habitación, apagando la luz para dejar al chico descansar.

Len quería gritar, la forma en que Gakupo lo tocó lo derritió por dentro.

Una vez el samurái volvió a su habitación, Kagamine se sentó en la cama lentamente y observó al hombre dejar la ropa doblada sobre una silla para luego dirigirse al interruptor de la luz.

-Déjala apagada- pidió el menor

Gakupo no preguntó y se acercó al chico, sentándose junto a él en la cama.

-Pensé que ya no querías dormir-

-Así es, pero me gusta la oscuridad-

-¿Puedo al menos subir la persiana para dejar entrar un poco de luz?-

-Mmm, bueno-

Y así hizo el veinteañero, dejando la penumbra del cielo lluvioso iluminar la escena. Volvió junto al joven y lo miró a los ojos. Había algo que lo cautivaba e iba más allá del usual sentimiento de ternura que le generaba el chico, pero no podía permitirse ir más allá de cuidarlo.

-¿Quieres que te preste una remera? seguro te quedará grande pero supongo que estará bien mientras esperas que el resto se seque-

Len asintió y mordió sus labios. El hombre le dió su ropa interior que estaba tibia y se volteó a buscar algo para prestarle. Tomó una remera blanca y al darse de vuelta vio al rubio sentado con las piernas cruzadas esperando por él. Rió y se acercó al chico ofreciéndole la prenda, la cual Len miró y no tomó.

-Vístete

-Oblígame...- contestó Kagamine de forma pícara

Gakupo no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Caprichos de niño pequeño? Increíble pero divertido. Se sentó frente a Len y le pidió que se vista de nuevo, recibiendo un "Uhm...no" como respuesta.

Aventajandose del mayor, el adolescente se sentó en el regazo de este, rodeándolo con sus brazos, llevandose con esa acción el aliento de Kamui. Con ojos seductores, Len llevó una mano al centro del pecho de Gaku, aplicando ligera fuerza para empujar al hombre hasta acostarlo. El mayor estaba confundido por la repentina atmósfera que se formó entre ellos y no sabía como reaccionar más que llevar sus manos a los muslos del joven, los cuales lo aprisionaban. Len tomó la remera y se la puso en frente del samurái, acomodando su cabello, moviendo sus caderas levemente en el proceso. Gakupo pareció reaccionar al roce, respirando profundamente y sujetando las piernas del chico con más presión.

-Eh ehm...esto...estás jugando con fuego- pronunció Gakupo nervioso

Len sonrió maliciosamente.

(Gracias por leer y por las reviews! Recomienden el fic si pueden y quieren!)