Rurouni Kenshin es propiedad de Nobuhiro Watsuki, Jump Comics (Sueisha) y sus respectivos colaboradores. Esta historia sólo pretende entusiasmar a fans o futuros fans para la dicha serie, sin ningún ánimo de lucro.
Por y para fans
Datos de interés
"…" Lo que dice un personaje
Texto en cursiva Lo que piensa un personaje
--------- Cambio de escena
(Nota: las respuestas de los reviews estarán, a partir de ahora, ABAJO. Tengo mis razones)
Entre la flor y el sauce
Capítulo 10 – El reencuentro
Escrito por CiNtUrO-cHaN
No puedo dormir…
Kaoru se giró de nuevo, intentando adoptar una nueva postura que le resultara más conciliadora para recuperar el sueño que había perdido, minutos antes, por culpa de los ronquidos (aunque serían mejor calificados como 'fuertes gemidos' –a saber en lo que estaría soñando) de Hiko-shishou. Además, el hecho de que hiciera un calor insoportable no ayudaba; ¡y en otoño! Kami-sama, ¿por qué nadie le dejaba dormir tranquila?
Intentando no hacer ruido se levantó. Al comprobar que los 'ronquidos' de su maestro no habían cesado ni un ápice, salió a tientas de la oscura cabaña. Al lado de ésta fluía un pequeño riachuelo que seguramente la ayudaría a sofocar ese calor.
Ahora no llevaba puesto su equipamiento, compuesto por el hakama i el gi, sino que llevaba un simple yukata grisáceo que más bien era de verano, y no de otoño. Hmmm, qué fresquita está… Murmuró la chica, mientras se vertía un poco de agua en la cara.
Kaoru se quedó unos instantes sentada junto al torrente, con ambos pies en remojo, mirando hacia el oscuro firmamento. No llevaba la cola puesta, sino que todo su pelo volaba libre al gusto del poderoso Kaze. Algunas veces, en la intimidad, como ahora, se soltaba su larga y sedosa melena para que ésta jugueteara un poco, haciéndole cosquilleos en las mejillas. Sin embargo, ahora ni lo notaba, puesto que su mente estaba perdida en algún lugar lejano, un lugar llamado dojo Kamiya. Hacía bastantes días que no pensaba en el por qué de su estadía en la cabaña de Hiko.
Yahiko, tú protege a Kaoru
¡No, claro que no! Soy un ingenuo. Por un momento llegué a pensar que…
Ese era… el perfume de Tomoe…
Kaoru bajó la vista y miró el agua transparente. Una profunda tristeza evadió de nuevo su ser al recordar 'ésa' noche. Al recordar 'ése' perfume.
¿Qué pretendes? le preguntó una vez Hiko.
Enfrentarme dignamente a Kenshin, para probar que no soy débil le respondió Kaoru.
Sou da ne… Kaoru alzó la vista, apretando levemente su puño derecho, como si instintivamente sujetara su bokken. Bien, la primera parte de su plan, la de conseguir ser discípula del maestro estaba satisfactoriamente cumplida; ahora faltaban dos partes más: su entrenamiento, para hacerse más fuerte, y el duelo, el combate, su examen final. Con respecto al entrenamiento, no podía hacer más que confiar en su maestro a ciegas; sabía que él no la decepcionaría, y viceversa. Sin embargo, en cuanto al tercer punto…
Ja, sigue soñando, pequeña. Ni por todo el oro del mundo, ni por nada, Kenshin lucharía voluntariamente en una lucha, menos contra una mujer, y aún menos contra ti
Kaoru frunció el entrecejo; recordaba claramente las palabras de su shishou, en el buque que ambos compartieron hasta Osaka. No le faltaba razón. ¿Qué podría hacer para que Kenshin peleara conmigo… y que peleara en serio? Por supuesto no le obligaré a matarme, porque ni queriendo o no queriendo, no querría que por mi culpa rompiera su promesa. Pero… luchar en serio no es pedir tanto… Sé que perderé, de eso no me cabe la menor duda, pero también sé que haré un gran papel, sé que haré que los demás me miren con otros ojos, sé que, aunque haya perdido, Kenshin me mirará asombrado y, Kami-sama, espero que con cierto orgullo.
Así que… ¿qué podría incitarle a luchar? Kaoru frunció el ceño. No se me ocurre nada, nada de nada… ¡Mou, maldición!
Crash, crack…
Kaoru parpadeó y se levantó, en guardia. De lejos seguía oyendo los ronquidos de su maestro, así que no era él. Además, el ruido que acababa de oír, como de rama quebrándose, provenía de adelante, de la espesura del bosque. La cabaña se situaba exactamente en un claro por donde también pasaba el torrente; detrás de ésta seguía la montaña costa abajo, aunque no había bosque, sino sólo piedras. Así que se ahora se encontraba, francamente, en una posición bastante mala para saber si alguien les estaba espiando.
"¡¿Quién anda ahí?!" exclamó ella, a pleno pulmón. Durante un momento no se oyó nada. Kaoru empezó a tranquilizarse; con el acto reflejo, había hasta cogido una rama caída y la estaba utilizando en alto como bokken; sin embargo, parecía que no hubiera motivos para preocuparse. Tal vez había sido sólo algún animalito. Claro. Era lo más probable. A fin de cuentas, ¿quién se pasearía a esas horas de la noche, en esos recónditos lugares?
Tap, tap, tap…
La joven kendoka se alarmó. Definitivamente no eran imaginaciones suyas. Sostuvo el bokken en alto, mirando hacia la espesura oscura del bosque. Genial, justo cuando necesito la luz de la luna, va y hay luna nueva… ¡MOU!
"¡Sea quien sea, esta zona es territorio privado, así que le recomiendo que se vaya por donde ha venido!" volvió a gritar ella. No estaba muy segura de lo que había dicho, pero ahora carecía de importancia.
Sin duda alguna, allí había alguien. Los pasos se acercaban, y fuese quien fuese no se hacía atrás ante los claros gritos de la chica. Kaoru frunció el ceño y apretó aún más su agarre con su 'arma', esperando a quien quiera que fuese para plantarle cara. ¡Nadie pillaba desprevenida a Kamiya Kaoru, no señor!
Lentamente, la oscura figura salió de la espesura del bosque hasta llegar al otro extremo del claro donde se encontraba Kaoru. No paró, siguió andando con paso lento pero seguro.
Kaoru agrandó sus ojos y bajó su 'bokken'. Sin poderlo evitar, la mano dejó todo agarre y dejó que la rama cayera al suelo, causando un pequeño ruido.
"Por fin te encuentro" murmuró el recién llegado, para más asombro de la chica, sin parar de andar hacia ella.
Kaoru se quedó estática, pálida, mirándole fijamente. Él, siempre él.
"Konbanwa, Kaoru-dono" dijo el pelirrojo con la cicatriz en forma de cruz, con una expresión que Kaoru no supo identificar si pertenecía a la alegría, a la ira o a la incertidumbre.
No era un espejismo. No era una alucinación. Era él, finalmente la había encontrado. Como si su propia voz adquiriera un tono más creíble a la situación, Kaoru lentamente salió del trance, mirándolo aún sin mostrar ninguna expresión. Y aunque jamás lo admitiera, una parte de ella gritaba de alegría, de que por fin la hubiera encontrado. Sin embargo, lo único que pudo decir fue:
"Ken…shin…"
"¿No puedes dormir?"
Sanosuke se giró con el corazón en un puño, para observar cómo la mujer zorro, aka Megumi, avanzaba sigilosamente hacia él, bostezando "¿Qué haces despierta a estas horas, Megitsune?"
Megumi salió al balcón junto a Sanosuke, delante del cual, no hacía mucho tiempo, se disputó la triple batalla contra los miembros del Juppon Gatana. Sin embargo ahora, la calle donde tiempo atrás hubo tantos ninja para evitar que ellos huyeran, estaba literalmente desierta. Sanosuke seguía de espaldas a Megumi, mirando el cielo.
"Supongo que, al igual que tú, me preocupa Ken-san y, admitámoslo ya, Kaoru-chan" dijo la mujer, apoyándose en la barandilla de madera. Sanosuke frunció el ceño y no dijo nada "He estado pensando acerca de lo que nos dijo Misao-chan el otro día, ¿recuerdas? Eso de que estábamos llevando todo esto demasiado lejos. Visto desde fuera, creo que tiene razón, todo esto parece extraño, ¿no crees? Organizar todo este alboroto sólo porque Kaoru-chan se fuese de viaje de entrenamiento…"
"Sólo las mujeres os complicáis tanto la vida" dijo Sanosuke, absorto.
Megumi chasqueó la lengua "¿Oh, hontou ni? ¿Eso opina el gran conocedor de la mente humana?"
"No te pases, kitsu" murmuró el tori-atama, mirándola de reojo.
"Sanosuke" Megumi finalmente logró captar la atención del chico, utilizando un tono serio "¿No será que todos estamos, en el fondo, aterrados de que Kaoru-chan no nos necesite? Viniendo aquí a buscarla con pretextos falsos de que no sabría cuidarse no ha hecho más que alimentar nuestra necesidad de verla. ¿No te has parado a pensar que somos nosotros los que la necesitamos a ella, y que la sola idea de que ella no nos necesite nos aterra? No sé qué significa Kaoru-chan para ti, pero para mí es como… ¿Cómo decirlo? Es como la hermana pequeña que nunca tuve, a la que puedo hacer rabiar a mi antojo. Es nuestra pequeña"
"Kitsune no baka, te dije el otro día que no me gusta ver llorar a las mujeres, especialmente si eres tú la que llora" murmuró Sanosuke, mirando como Megumi se frotaba las lágrimas que acababan de aflorar a sus ojos "Tsk, no estoy muy seguro de lo que has dicho, pero hay una cosa que está clara: Jou-chan es nuestra pequeña Jou-chan, y más claro, el agua. No pienso irme de aquí hasta no haberme asegurado que ella está bien" dijo el portador del Zanza, cruzado de brazos.
Megumi sonrió "Sou, tienes ra-"
"¡¡OOOOOI!! ¡Parejita, callaos un poco! ¡Hay gente que quiere dormir!" exclamó una voz desde arriba, al tiempo que una almohada impactaba en la cara de Sanosuke, con una potencia dada por un par de shurikens que había. Del piso superior salieron dos siluetas, ambas echando humo como una máquina de vapor.
"¡¡Misao, idiota, tendrías que haberte esperado un poco más!!" dijo Yahiko, con los brazos cruzados.
De detrás de Misao salieron Okon y Omasu, asintiendo "Ahora que estaban tan acarameladitos… ¡Qué lástima!" murmuró Omasu, suspirando.
"Y yo que creía que Sagara-kun estaba libre…" bufó Okon, entristecida.
Omasu suspiró "Siempre nos queda Hiko-sensei como último recurso, na?"
"No sé, ese hombre no me inspira confianza…" respondió Misao, apareciendo en la conversación.
"Yo creo que Hiko-sensei va un poco apurado. Con tanta vida de montaña, no tiene tiempo de buscarse una buena mujer" dijo Yahiko, el cual se había interesado por el tema.
Los cuatro empezaron a hablar acerca del nuevo tema que había surgido (vida amorosa del gran Seijuro Hiko XIII), ante las miradas absortas –y visiblemente rojas- de los interrumpidos.
"En fin…" murmuró Sanosuke, rascándose la cabeza, visiblemente molesto "Será mejor que me vaya a dormir. Tengo la sensación que Kenshin no se dejará ver hasta mañana por lo menos… Oyasumi" dijo el luchador a modo de despedida, entrando de nuevo en la casa.
Megumi le siguió de reojo con la mirada y murmuró un suave "Oyasumi nasai", mientras interiormente se decía que ella y Sanosuke ya tenían un nuevo tema pendiente de conversa.
Seijuro Hiko – a quien, instantes antes y por causas desconocidas le habían pitado los oídos – restaba de espaldas a la puerta, al lado de la ventana, de pies y de brazos cruzados, con el rictus serio. Estaba concentrado, escuchando con su potente oído la conversación que estaba a punto de acontecer a metros de la cabaña. Así que mi baka deshi nos ha encontrado, ¿eh? Eres muy hábil. Se nota que fui su maestro. Una sonrisa de orgullo cruzó por su cara, aunque, por desgracia, no había nadie allí para oír sus vanaglorias ni mucho menos para tirarle unos cuantos piropos. Así que siguió escuchando.
Sabía que tarde o temprano eso iba a suceder: la chica tendría que enfrentarse a la causa por la cual se fue, Kenshin Himura. Hiko sabía perfectamente que eso iba a suceder; lo que no sabía era cómo reaccionaría ella: ¿se dejaría avasallar por la presión de él? ¿Continuaría entrenándose firme a sus ideales, sin importar el qué dirán? Todo dependía de esa conversación.
"Quiero que luche contra mí. Sé que no tengo ninguna posibilidad de ganarle, pero también sé que seré capaz de mostrarles a todos cuán fuerte soy, y dejar de ser la niña que todos creen que soy"
Las palabras de Kaoru impactaban una y otra vez en su mente. Él podía ayudarla a enfrentarse a Kenshin, no sólo preparándola físicamente. Podía ayudarla en un factor clave: el factor que haría que Kenshin luchara en serio contra ella. Pero… ¿estaba dispuesto a hacerlo…? ¿Kenshin luchando contra Kaoru? Haría falta algo. Un pequeño 'factor' que, si Kaoru actuaba como él esperaba que actuara, él se encargaría de… crear.
Metros más allá, la conversación no avanzaba mucho.
Una muy, muy pálida Kaoru miraba a los ojos del rurouni violetas sin pestañear. Él tampoco parecía tener prisas. Finalmente, fue Kaoru la que habló, con un hilo de voz, intentando recuperar la compostura "¿Qué… qué haces aquí?" ¿Cómo me ha encontrado? ¡Kami-sama! ¿Y ahora qué hago? ¡Qué hago! Kaoru respiró hondo, intentando tranquilizarse. Debía mantener el control de la situación. Sino, estaba segura que se rendiría a los encantos del rurouni sin dar guerra… ¡Y eso sí que no! Estaba aquí por unos ideales que, en mayor o menor medida justificados, debía cumplir. ¡Vaya si lo haría! Por su honor de mujer y guerrera a su vez, no se iba a rendir tan fácilmente. Pero…
Pero… sus ojos…
"He venido a visitarte, de gozaru yo" respondió Kenshin, risueño "¿Estoy importunando?"
"N-N…" Kaoru paró en seco. Tenía que calmarse. No tenía que decirle lo que él quería que dijera "¡SÍ!"
Kenshin, por un momento, no supo qué contestar. Kaoru supo que ese era su tiempo de ventaja "¡Os especifiqué claramente en la carta que no vinierais a buscarme! ¿Por qué te empeñas en seguirme? No soy tan frágil como os creéis, ¿sabes?" dijo ella, apretando los puños.
"Pero estábamos preocupados, Kaoru-dono"
Ella agrandó los ojos "¿Estábamos? Kami-sama, Kenshin, ahora no me digas que han venido todos…"
"Ka-Kaoru-dono" Kenshin no sabía muy bien qué estaba sucediendo. De hecho no tenía muy claro qué hacía aquí: una parte de él le quería decir que volviera al dojo con él; la otra parte se negaba a volver a hacerla sentir como una niña pequeña obligándola a hacer cosas que no quería. Pero aún así…
Intentó tranquilizarse. Lo último que quería era hacerla rabiar, porque una Kaoru rabiosa y enfadada era lo último que le convenía. "También he aprovechado para traerte un regalo"
Kaoru parpadeó "¿Ein?" ¿No estará intentando sobornarme, no…? Pensó la chica, desconfiadamente. El rurouni sacó de su pequeña bolsa un pequeño frasco de perfume y se lo tiró. Kaoru lo cogió al vuelo, sin entender por dónde iban los tiros "¿Kenshin, qué representa est…?" Kaoru cayó en la cuenta de que ese olor le era familiar. Muy familiar.
Este perfume no es… ¿el de ésa noche? Kaoru miró al rurouni con expresión neutra ¿P-Por qué me das su perfume…? ¿Es que te divierte mi sufrimiento, es eso? ¿¿Cómo puedes ser tan… tan…??
"Lo compré el día antes de que te fueses" Kenshin siguió hablando sin alterarse "Un día te oí comentar a Tae-san que, de regalo de cumpleaños, te haría ilusión, así que poco a poco fui ahorrando hasta poder comprarlo. No es muy caro, pero creo que su aroma es muy dulce. Espero que te guste" dijo él, risueño.
La chica miró el perfume sin entender. Algo ahí no cuadraba: estaba segura que el perfume que tenía delante de ella era el mismo que había esa noche junto a Kenshin. Y ahora Kenshin le decía que ese perfume era un regalo de cumpleaños –adelantado, por cierto- para ella.
Kaoru empezó a sentirse terriblemente mal.
No podía ser, ¿verdad? No era posible que todo esto hubiera empezado… por culpa de un malentendido… ¿Cierto?
"No sé qué motivos te indujeron a partir ésa noche, ni tampoco estoy en derecho de preguntártelos. Lo único que quiero es que vuelvas con nosotros, Kaoru-dono"
La chica se ruborizó. Kenshin… ¿Volver? Él había venido hasta aquí para buscarla… Había venido por ella… La echaría en falta, ni que fuese un poquito, ¿cierto? Eso la alegró. Además, parecía ser que Kenshin no estaba tan pendiente de su difunta esposa como Kaoru creía… Entonces, ¿qué sentido tenía estar aquí? Kaoru curvó sus labios hacia una sonrisa, dispuesta a decir un 'De acuerdo', cuando el rurouni la interrumpió.
"…Así, todo volverá a ser como antes, todo volverá a la normalidad, y podremos seguir con nuestras vidas como si no hubiese pasado nada, todos juntos, de gozaru yo…"
La kendoka se le quedó mirando. No puede hablar en serio. Kenshin… no lo puedes decir en serio… Sintió que sus ojos empezaban a humedecerse, pero no se dejaría avasallar por esos sentimientos tontos que había en ella. Había querido confiar en él, y ése era el resultado.
Lo único que Kenshin quería era que ella volviera al dojo. Quizás porque si estaba allí, todos se sentían más tranquilos de que no le pasara nada, o quizás porque al dar clases podía aportar dinero y así mantenerlos. No sabía los motivos por los cuales la quería a su lado, pero, realmente, poco le importaban ahora. Kenshin le acababa de decir, literalmente, que quería a la antigua Kaoru. La Kaoru que no sabía valerse por si sola, la Kaoru que estaba sobreprotegida por todos a todas horas, la pequeña Kaoru. Y ella no estaba dispuesta a dar un paso atrás. Ella no era tan simple como todo esto.
Y muy ajeno a lo que su última y bastante prescindible, todo sea dicho, frase, Kenshin se mantenía en silencio, esperando una respuesta que no tardaría mucho en llegar.
Kaoru cerró los ojos y los volvió a abrir con decisión "Escúchame muy atentamente, Kenshin" los ojos violetas del rurouni se posaron en los azules de ella "He venido aquí para entrenarme en solitario, con todo el derecho del mundo. Hiko-shishou me aceptó como discípulo temporal y eso es lo que voy a hacer aquí. Si sólo has venido a visitarme como me has dicho antes, me parece genial, pero no voy a permitir que ni tú ni nadie se opongan en mi camino de experto espadachín. Voy a hacerme fuerte, lo queráis o no, y luego…"
El rurouni se había quedado mudo de asombro, sin poder decir esta boca es mía "D-Demo, Kaoru-dono, yo no pretendía…"
"…Y luego, lo que voy a hacer es derrotarte, Himura"
Los ojos violetas del vagabundo se agrandaron, y miró con expresión sorprendida a la joven de casi dieciocho años.
Dos palabras le habían causado un profundo vacío: derrotarte y Himura.
Y a poca distancia de allí, Hiko sonrió, orgulloso de su discípulo, al tiempo que pensaba: Tiempo de intervenir.
Kaoru y Kenshin se giraron al oír un ruido provinente de la cabaña. De ella salió la silueta inconfundible del maestro de ambos, el cual miraba a su baka deshi con su expresión característica de sorna y autosuficiencia. Fue entonces cuando Kenshin supo que su shishou tenía algo pensado…
Muy apartada de la multitud, otra silueta observaba la escena desde las alturas de una rama circundante, sin emitir ni un suspiro para evitar ser descubierto. Dicha persona era el ex tenken no Soujiro, el cual parecía bastante asombrado por la conversación que esa chica estaba teniendo con Himura. De alguna manera, algo en él le rehusaba a irse. Algo le hacía quedarse, algo en su interior quería saber cómo seguía la historia de la chica Kamiya, quería saber si conseguiría su objetivo, si aguantaría hasta el final. Algo llamado preocupación, algo que él no iba a admitir, ni a sí mismo.
Además, la repentina aparición del famoso Hiko hacía que las cosas se pusieran más interesantes. No estaba muy seguro de su papel en todo eso, de lo único que estaba seguro era de que no tenía un lugar mejor al que acudir. Así que, ¿por qué no quedarse por estos alrededores un tiempo? Así podría saber el desenlace de la historia de esa chica especial que desde el primer momento le dejó impresionado.
¿Cómo vas a afrontar este dilema, Kamiya-san?
Tack.
La chica suspiró.
Tack.
El chico frunció el ceño.
Tack, tack, tack.
"¡OOOOH, PARA YA, ¿QUIERES?!" exclamó un adormilado Yahiko, con remolinos en los ojos, echando humo.
Misao frunció el ceño y paró de lanzar sus kunai, a modo de pasatiempo y entrenamiento a la vez, para mirar con enojo al chico "¡Oye renacuajo, esta es mi casa, aquí se hace lo que yo dig-!"
La puerta corrediza se abrió y Aoshi entró en la habitación "¿Qué sucede?" preguntó con su voz fría e imperturbable. Yahiko iba a responder, pero la itachi se adelantó.
"¡Éste Yahiko, aquí como lo ves, no para de jugar con mis kunai ni de hacer ruido, sin dejarme dormir!" exclamó la chica, con un falso sentimiento de preocupación, mientras el chico del dojo Kamiya de poco no le salta a la yugular.
"Misao"
La chica dejó de lado a Yahiko y se giró con corazones en los ojos hacia su Aoshi "¿¿Síiiiiii??"
"Duerme"
"¡¡Sí!!" exclamó la chica, con una mano en la frente, como si del ejército se tratara. Aoshi se retiró de la habitación, y la ninja se dejó caer al suelo, sofocada "¡Kyaaa… Aoshi-sama ha venido porque estaba preocupado por mí…! Kyaaaa…zzz… Aoshi-sama… zzzzz…"
Yahiko miró, casi con envidia, la rapidez con la que la despreocupada Misao se acababa de dormir. En cambio él no lograba conciliar el sueño; con su bokken en el brazo, apoyado a la pared, estaba sentado observando a través de la ventana las calles nocturnas de Kyoto, esperando que Kenshin apareciera. Cuando se fue parecía tener muy claro el lugar donde encontrar a ese Seta o como se llamara… ¿Le habría encontrado? ¿Tendría noticias nuevas de Kaoru?
El discípulo pensó en la maestra. No era la primera vez que se ponía en su piel. ¿Cómo se hubiera sentido él, a los diecisiete años, siendo maestro adjunto de su propia escuela, si alguien tan importante como lo era Kenshin para ella le hubiera confiado a su propio discípulo? No muy bien, eso seguro. Pero es que encima –y se acordaba perfectamente- esa noche él dijo '¡¡de acuerdo!!', como si proteger a su maestra fuera la cosa más normal del mundo. ¿De qué? ¡Tendría que ser al revés, en todo caso! Por eso mismo, Yahiko se sentía, si no tanto como Kenshin, muy culpable. Había decidido que lo primero que le diría a la chica cuando la viera sería: gomen ne, Kaoru-shishou.
Y se durmió. Esa noche soñó que todos estaban en el dojo, como si nada, y que Kaoru seguía con ellos… ¿Cuándo faltaba para que ese sueño volviera a ser una realidad?
Kenshin miró al hombre de la capa, Seijuro Hiko XIII. Pero por primera vez en muchos años no le miraba con simpatía. Más bien tenía el comportamiento de un gato que tiene delante a un perro, con los pelos erizados, en guardia constante, sabiendo que puede ser una presa fácil y que si se descuida, ni que sea sólo un momento, todo estará perdido. Así se sentía él con su antiguo maestro.
"Bonita noche, ¿no crees?" dijo Hiko a modo de salutación.
"¡Hiko-shishou! ¿Qué hace aquí? ¿Cómo ha…?" la pobre Kaoru iba de sorpresa en sorpresa, muy a despecho de ella.
"¿Doushita no, baka deshi? No pareces muy contento de verme, na…" dijo el maestro, haciendo caso omiso a Kaoru. Ahora Hiko se encontraba hombro con hombro con su actual discípula, y ambos quedaban cara a cara con el rounin.
"Y parece ser que usted no parece muy sorprendido de verme a mí tampoco, de gozaru yo" respondió Kenshin fríamente.
Kaoru empezaba a notar que la situación se le iba de las manos. Pero no importaba, estaba feliz consigo misma: no se había dejado avasallar por sus propios sentimientos y le había plantado cara a Kenshin, nada más y nada menos que a su Kenshin. Pero ahora ella debía ser fuerte: por ella, por los dos, por todos.
"¿Y bien, baka deshi? ¿Ya le has dicho todo lo que tenías que decirle a esta muchachita, o quieres que te invite a tomar un trago?"
Kaoru miró de reojo a Hiko. ¿Qué se proponía? Por un momento, Kaoru tuvo la sensación de que él también la miraba; fue en un instante, como un relámpago, pero la mirada de Hiko la hizo sentir bien, con ánimos renovados, como si la estuviera incitando a aguantar.
"No me iré de aquí sin Kaoru-dono" respondió el pelirrojo, adoptando un aire serio. El corazón de la chica se aceleró, pero automáticamente recordó que lo único que Kenshin quería era que ella volviera siendo la misma debilucha que antes. Ahora no era momento para hacerle caso al corazón; por esta vez, debía mantenerse con actitud egoísta por el bien de ambos.
"Oooh, vaya Don Juán. ¿Y qué te hace pensar a ti, baka deshi, que esta señorita quiere irse de aquí?"
"Estoy seguro que tengo más motivos para creer que quiere irse de los que usted tiene para creer que quiere quedarse" dijo Kenshin, aguantándole la mirada. Kaoru sentía que el ambiente podía cortarse hasta con el Sakabatou.
"Bien, preguntémosle a la implicada entonces" Hiko se giró hacia Kaoru, la cual se puso en guardia. Miró a Hiko, luego a Kenshin.
No dudó ni un instante "Ya te lo he dicho antes, Kenshin. Quiero hacerme fuerte. No quiero ser más una carga para nadie, y menos para ti" Kaoru cogió aire y bajó la mirada "Me quedó aquí"
La mirada del rurouni, en cierto modo, le partió literalmente el corazón en mil pedazos. Era la mirada de un niño que acababa de perder su precioso juguete, la mirada de tristeza y decepción, de angustia y preocupación. Pero sobretodo, la mirada de un amor herido.
"Me haré fuerte, progresaré. Y si, después de todo lo que te he hecho, sigues queriendo que vuelva… Ven aquí dentro de dos meses y luchemos en serio. Sólo si luchas en serio conmigo volveré al dojo Kamiya. Y sino…"
"…" Fue lo único que pudo decir el rurouni.
"…Sino, me quedaré aquí y me convertiré, tal y como me propuso Hiko-shishou, en un discípulo permanente. No volveré más a Tokio, y jamás nos volveremos a ver"
Minikui deshi… Hiko seguía mirando perplejo a su pupila de reojo, más que asombrado. Lo último que había dicho se lo había inventado del todo, pero teniendo en cuenta las dimensiones de la situación, su baka deshi se lo había tragado del todo. Así pues, su granito de arena ya estaba puesto: su función, hacer perder la concentración a Kenshin en la conversación, había dado su fruto. Ahora Kaoru había hecho un Jaque Mate.
¿Aceptaría Kenshin la partida?
Fin del cap.10
CONTINUARÁ
¿Doushita no?: ¿qué sucede?
Rouninrurouni: vagabundo
Notas de autora
¡Yay yay yay! ¡Por fin el esperado reencuentro! ¡Me hacía ilusión hasta a mí de escribirlo! Además, ha coincidido con el sábado que empieza el puente de cinco días… ¡Y con el final de los exámenes! ¡¡Parece que no puedo estar de mejor humor!!
En fin, muchas gracias a mis fieles lectores por leeros mi fanfic y dejarme vuestros preciosos reviews :) Espero sinceramente que os haya gustado este reencuentro… ¿Quizás lo hubieseis querido más fluffy, y que Kaoru se lanzara a los brazos del rurouni y ambos se besaran bajo la luz de la luna, etc,etc…? XD Bueno, la idea se me pasó por la cabeza, pero… ¡no puede ser! Esa es precisamente la conducta de la princesa en apuros de la cual Kaoru está intentando huir, ¿ne? Pero bueno, para los amantes del fluffy ya habrá su momento, ¡todo a su tiempo, muajaja!
Y no me canso de repetirlo, muchísimas gracias a todos por vuestro apoyo incondicional, hontou ni :D!! Nos vemos en el próximo capítulo… ¿Cómo sigue la conversación? ¿Qué dirá Kenshin al respecto, aceptará y luchará, o se negará…? Y por fin… ¡La verdad de Kaoru, by Hiko-shishou! Kaoru, justo entre la flor y el sauce, y después…
DING DING, PREGUNTA PREGUNTA! Esta fiel fanática de Rurouni Kenshin se estaba preguntando si alguna buena alma piadosa podría ayudarla a encontrar cierto capítulo del anime de Rurouni Kenshin que no encuentra T,T Se trata del capítulo en que Kenshin, Kaoru, Yahiko, Misao (Sano no se si sale o no… lo olvidé o.o) van a unos baños termales en medio de la nada, y se encuentran con un pintor que se enamora de Kaoru, blabla. ¿Alguien sabe QUÉ número de capítulo es para que me lo pueda bajar? ¡¡MUCHÍSIMAS GRACIAS AL QUE ME RESPONDA!!
Y ahora sí, ¡adelante con los reviews! En el cap.9 tuve 15 reviews, ¡muchísimas gracias a todos :D!
Miki: jeje me alegro que te guste… y siiiii, mi especialidad es dejar puesta la miel en vuestros labios, muahahahaha… En cuanto a si habrá pelea, bueno, yo creo que es bastante obvio… En cuanto si meteré a Sano, pues no lo creo, no al menos en esta primera 'saga'. Si decidiera hacer la segunda parte (que no estoy segura, todo depende de vosotros y de mi misma) allí sí que tendría más papel. No puedo asegurarte nada. En fin, gracias por reviewear (me acabo de inventar la palabra, pero suena bien XD).
Chica: tranquila, no pareces la tipica friki-psicópata perseguidora y acosante (aunque te acercaste un poco con todos esos reviews seguidos de hace unos caps….XD). jeje, a mí también me gustó lo de que Hiko le soplara al oído XP. Me ha hecho gracia la manera como has definido lo de Kenshin Vs Soujiro, eso de que salían chispas del ordenador! Bueno, aquí tienes el capítulo, espero que te haya gustado.
Hitokiri Himura20: ¿hace falta que conteste a la pregunta? XP Evidentemente, Kenshin y Kaoru se han reencontrado, y a partir de aquí es cuando, en principio, empieza lo realmente interesante, la trama de la cual realmente viene el fic –es decir, que todo estro podría haber sido como un prólogo, pero que decidí trabajarme y que quedó en casi 10 capítulos-. Ojalá te guste este cap.10, gracias por el review!
Mikomi Shinomori: aquí está el cap10! Gracias por el review (una cosa que me ha dejado intrigada: en el review anterior pusiste que 'actualiza pronto (mira quien habla XD)'. ¿Significa eso que tu también tienes algún fanfic? No me extrañaría, tu nick me suena más a parte de tus reviews… Si tienes algún fic dímelo, que me gusta mucho leer :)
Xellos-kun: me alegra que mi fic siga captando gente desde el primer capítulo. Gracias por tus halagos, jeje, hago lo que puedo. Gracias por tu review!
HADA: pues nada chica, y yo que me alegro que te rieras tanto! XD! Estoy de acuerdo, a mí me haría falta un Hiko-shishou para el instituto también…. Ayns, Kaoru, que no te das cuenta de la suerte que tienes de estar rodeada de tíos buenos! XD! Ne, gracias por el reviewwwwwww!! (Una preguntita indiscreta: tu nick es algo en japonés, o es 'hada' de la hada madrina? Es que siempre me lo he preguntado…)
Siouxsie-chan: gracias por el review. Pues mira, en este mismo capítulo ya han aparecido, jeje.
Kaoru Himura: muchas gracias por el comentario, jurs… a mí también me mataban las ganas de escribir esta parte… juuu, no te puedes ni imaginar lo que he disfrutado (cara de demonio). ¡Espero que te guste este cap, y gracias por el review!
Kaoru Hino: wow, mujer, ya me gustaría a mí hacerlo tan bien como Watsuki, pero nop, aún tengo que mejorar Ù.U ¡En fin! Muchas gracias por los ánimos, me suben mucho la moral, sobretodo en las épocas de exámenes que no puedo escribir como yo querría… -.- En fin, muuuuuuchas gracias por el review!
Kagura: hehe, el secreto de 'su verdad' lo sabréis pronto, pronto… Espero que te haya gustado éste capítulo!! Gracias por el review :)
Taigrin Dido: ….XD…. Te lo has pasado bomba aquí dejando reviews a tutiplén eh? XD Yo tan contenta al día siguiente abro el Hotmail y veo 9 reviews o así, y yo toda happy los voy abriendo y me voy encontrando: Taigrin dido cap1, Taigrin Dido cap2, Taigrin Dido cap3, etc.etc. XDDDDDD ¡¡Muchas gracias por dejarme review!! Lo cierto es que últimamente no podemos hablar tanto… kawen… ¡Ahora que viene Navidad a ver si coincidimos wapetona! Jeje y sip, yo también hago fics de RK… (viva Kenshin, y Sano, y Aoshi-sama… mehehehehe…) Me alegro que te gustaran :) ¡Espero que este capítulo te haya gustado wapetona! Ánimos con tus fics :P
Gaby (hyatt: muchas gracias por el review! Espero que este capítulo te haya gustado, de gozaru!!
Nancy: hehe ahí ahí! Kaoru-dono power! ¿Por qué tiene que ser siempre la damisela en apuros? ¡NO! ¡Se acabó! XD! Bueno, acerca de que te avise cuando ponga otro capítulo… es que ando justo de tiempo… :S Pero bueno, en , si te registras, hay una opción de 'favourite autor alert' que te avisa siempre que un autor seleccionado sube una historia :P ¡Espero que te haya gustado el cap, gracias por el anterior review!
British Padmore: ¡muchísimas gracias por los ánimos! Estoy encantada que te guste tanto el fic :) ¡De verdad! Muchas gracias por los ánimos, espero que este capítulo haya sido de tu agrado!!
Dikana: (bueno, llegó la hora… cintu mueve los dedos a modo de calentamiento y empieza a responder XD) ¡Buenaaaaas! Sobre las faltas de ortografía… ¡Gomen ne! Soy humana, cometo errores, y a parte de tener el corrector puesto algunas faltas se me saltan . En fin, espero que en este capítulo no haya muchas… ejem. ¡Bueno chica, me alegro que te gustara el capítulo! Sobre lo que me has dicho de '¿Y si Kenshin aprendió a cocinar tan bien gracias a Hiko sensei?' me ha dado una idea, creo que pondré algún comentario así en el fic por parte de nuestro shishou XDDDD. Sobre la caracterización de los personajes que dices te gusta tanto… mujer, no sé, yo simplemente intento hacer más o menos lo que creo que ellos harían (nunca pondré a Aoshi, por ejemplo, riéndose a carcajada ancha de un chiste por mucho que quisiera XDDDD). En cuanto a la 'verdad' de Kaoru no pienso soltar prenda, porque me he dado cuenta que con mis pequeñas pistas la gente se va acercando más o menos, tú incluida, y ¡tiene que ser sorpresa! PPPP! Pero creo que eso será en el próximo capítulo, muahahaha. ¡A mí también me encantó escribir la escena de Kenshin Vs Sou! Kyaaa…. Hacía tiempo que la quería poner, muahahaha… Inconscientemente creo que estoy haciendo que Sou se esté enamorando de Kaoru, pero bueeeno, un poco de competencia a Kenshin no le vendrá mal, como tu dices, ¡a ver si así espabila de una vez! Y bueno chica, espero que este 'reencuentro' no te haya decepcionado… Estoy un poco insegura de cómo me ha quedado, porque Kenshin, siempre tan reflexivo, ¿habría cometido el error que ha cometido en el capítulo de reincidir en los motivos que hicieron que Kaoru se marchara? No sé… pero bueno, así se ha quedado XD. ¡Hontou ni, espero que este capítulo no te decepcione Dik! Esperaré tu review quilométrico con impaciencia, muehehehe… ¡Jya neeee!
Nos vemos en el siguiente capítulo ;P
CiNtUrO-cHaN
17 de Diciembre del 2004
(¡Se acercan las vacaciones de Navidad…! Venid prontooo…)
