"Alejarme de ella parecía ser la mejor opción para ambos, bueno por lo menos para mí. Está bien que llevábamos una relación a escondidas por años, pero ¿por eso debía dejarme así? Según mi hermana, en su decisión había algo más pero no me molesté en descubrirlo. Tomé mi maleta, mi ropa y me marché pero ni la distancia pudo borrarla de mi piel.
Hoy me di cuenta de la verdad y estoy dispuesto a enfrentar lo que sea necesario para volver a tenerla en mis brazos, de donde nunca debió partir".
Esta es una historia de amor y desamor. Darien y Serena se amaron como nadie más lo ha hecho, pero las tradiciones y acuerdos familiares de la rubia, la obligaron a abandonar sus sueños, ilusiones y al hombre que amaba. Ahora Darien, tras conocer la verdad, seis años después, busca desesperadamente a la mujer que, sin permiso alguno, dejó su marca personal sobre su piel, para retomar lo que dejaron inconcluso años atrás.
8. Sorpresas, mentiras, verdades 2.
- DP -
La puerta se abre y mi padre entra fulminando con la mirada a un gran grupo de enfermeros y médicos que están a su espalda. Cuando gira se queda completamente inmóvil.
- Hola papá - lo miro a los ojos y meneo la carpeta en mis manos - tienes algo que explicarme, o me equivoco?
- Darien?! - cierra la puerta sin siquiera mirarla - Hijo, qué haces acá?
- en este momento eso es lo que menos importa, verdad? - lo miro con la furia grabada en el rostro... Está nervioso, nunca lo había visto así. Nunca me había visto así...
- Papá! - Amy entra sin avisar en el consultorio y se queda estática. Mi hermana está hermosa. Tiene sus cabellos azules un poco más largos y con estilo. Su figura esbelta resalta en la bata de médico - ¡¿DARIEN?! - logra decir por la sorpresa e intenta acercarse a mí pero la detengo levantando mi mano. Muero por abrazarla, pero no puedo. No en este momento.
- Bueno, ahora si estamos todos - descargo, con fuerza, en el escritorio la carpeta de mi hija... Suena raro... - Quién va a empezar a hablar? O tendré que hacer yo las preguntas? - los fulmino con la mirada.
- Amy, ve a atender a Sele - mi papá habla sin quitarme la mirada de los ojos - yo hablo con tu hermano.
- Sí papá - Amy se ve arrepentida y nerviosa. Mira al suelo y sale del consultorio dejándonos solos otra vez.
- Ya lo leíste? - Me dice con seriedad.
- Crees que si no lo hubiera hecho estaría así?! - le digo en un tono bastante alto - PAPÁ ME OCULTARON POR AÑOS QUE TENÍA UNA HIJA! - grito por fin y siento algo de liberación desde que vi a Serena.
- Hijo, cálmate y escúchame - se me acerca y me toma de los hombros. Estoy un poco más alto que él.
- Que me calme? - me suelto de su agarre - Papá cómo pudieron?
- Nos vimos obligados a hacerlo, Darien, entiende... - se ve arrepentido pero no puedo dejarme conmover. No con la ira que tengo.
- Entender? - Lo interrumpo - No seas ridículo! Me mintieron! Todos ustedes! - mi ira está subiendo cada vez más.
- Darien, Serena estaba en una posición muy difícil - intenta conciliar conmigo pero sigo mirándolo impasible - Seiya le ayudó pensando en ti, en ustedes dos! - se intenta acercar pero lo detengo con un gesto de la mano.
- Pensando en mí? Por Dios papá - me volteo y le doy la espalda. No puedo verlo tan destrozado - Pensaron en todos menos en mí!
- Seiya nunca te quitó nada - sigue hablando y siento su voz algo quebrada - Tienes que abrir tu mente, Darien. Si no fuera por él, quién sabe qué hubiera hecho Kenji Tsukino con Serena y con mi nieta!
- Ahora me vas a decir que ese imbécil es un mártir! - me giro y lo veo. De verdad está asustado y nervioso.
- Aunque no lo creas, sí - corrige su postura y endurece su mirada - No cometas una locura antes de hablar con Serena o con Nicholas, Darien. No tires por la borda el sacrificio de tu amigo.
- Nicholas? Otro que sabe? Quién más me ha mentido? - mantengo la vista en los ojos de mi padre.
- Sammy, los dos sirvientes de Serena, tu madre, tu hermana, Nicholas y yo - dice sin bajar la mirada ni dejarse caer nuevamente - Habla con Serena y Nicholas primero, yo no puedo decirte nada, hijo...
- Y ahora no puedes decirme nada? - le doy un golpe al escritorio - Porqué demonios la están dejando morir? - además de saber que esa pequeña es mi hija, me duele mucho más saber que tienen posibles donantes y no han hecho nada por salvarla. Mi padre y mi hermana saben lo peligrosa que es su enfermedad - Porqué no la han intervenido?
- Habla con Serena y Nicholas - insiste - Yo seré el donante, pero no podemos proceder aún, Darien por favor... - se acerca pero yo lo esquivo y me paro al lado de la puerta.
- Serena y Nicholas... Serena y Nicholas... - digo sus nombres con toda la rabia que tengo - No sabes decir otra cosa?!
- Hijo, por favor, no cometas una locura - me ruega pero no lo escucho. Estoy a punto de abrir la puerta pero alguien entra primero.
- Doctor Chiba, perdone interrumpirlo - la mujer mira a mi padre y me ignora - La doctora Chiba lo necesita para una transfusión a su nieta. El señor Tsukino se quedó con la niña, a Serena se la acaba de llevar el señor Kumada.
- Qué le pasó a Serena? - los dos me están ignorando y yo sigo estático escuchándolos.
- Está en shock - me mira - buenas noches doctor Chiba - me saluda y mira a mi padre de nuevo antes de que yo le responda - La enfermera de su hijo le dio un calmante y quedó profunda.
- Gracias Berjerite - mi papá le sonríe - dile a Amy que ya voy - mi padre me mira con ruego mientras la enfermera sale apresurada - Darien, espérame acá por favor...
- A LA MIERDA TODO! - Grito frustrado y salgo corriendo por la puerta.
Camino rápidamente a mi consultorio-zoológico y recojo mi maletín. Setsuna me sigue de cerca y no dice nada. Parece arrepentida.
- Nos vemos mañana - Le digo cuando salgo disparado directo a la puerta del hospital.
Cae una ligera lluvia en Tokio. Es raro cuando aún estamos en pleno verano. Necesito tiempo para pensar. ¿Cómo es posible que haya sucedido esto? ¿Porqué tuvieron que ocultármelo? Mi hija se está muriendo y ellos siguen jugando a la casa de los misterios... ¿Mi hija? ¿Podré acostumbrarme a esa idea?
Me detengo en una tienda de telefonía celular. Mi teléfono americano no sirve acá y la única persona que en verdad me ha sido fiel, aunque solo sea en el ámbito laboral. Está a miles de kilómetros de distancia.
Cuando por fin me libro de un entusiasmado vendedor, marco sin dudar el número y espero a que responda. No sé que hora es en New York, pero no me importa.
- Si? - escucho su voz y siento un gran alivio. Alguien que por lo menos no me ha mentido.
- Cloe, soy yo - le digo en perfecto inglés - tienes tiempo? - pregunto mientras camino a buscar un bar.
- Qué rápido doctor, parece que definitivamente, no me dejará descansar, verdad? - me dice a tono de burla - qué te pasó, Darien? - ahora habla un poco más seria.
- Estás sentada? - le pregunto intentando mejorar mi humor, pero en verdad estoy muy enfadado.
- Sí, dilo de una vez! - se desespera.
- Tengo una hija de cinco años que se está muriendo - le digo con un tono extraño - todos me han mentido en estos seis años...
- Pero qué demo... - escucho que suelta el aire con fuerza - Como que una hija?
- Como lo oyes - le digo mientras veo un bar al otro lado de la calle - estoy rodeado de gente en quien no puedo confiar. Con una hija a la que no conozco y que está a punto de sufrir leucemia y para variar, Serena está mas divina que nunca!
- No sé qué decirte - siento que su sorpresa pasa - Darien, ya hablaste con Serena? Ella tal vez pueda explicártelo.
- Porqué se empeñan en decir que hable con ella? Cómo podría creerle algo si me ocultó por cinco años a mi hija! - le grito. Estoy demasiado sensible - sabes qué, mejor te llamo luego - abro la puerta del bar y cuelgo el teléfono.
Es temprano y aún hay poca gente. Llego a la barra. El encargado me mira y tras pedirle una botella de whisky, me deja solo. Hace muy bien.
Mi mente gira. Recuerdo la noche en que Serena se grabó en mi piel y al parecer, yo en la de ella. Éramos jóvenes. Nunca pensé que en ese momento ella se estaba despidiendo. Claro! Para casarse con Seiya. Lo único bueno de eso es que a ese traidor le tocó criar a mi hija... Pensándolo bien, no es bueno...
En este momento daría todo por devolver el tiempo y no haberme quedado dormido esa noche. Así no la habría dejado ir, me habría escapado con ella... Me habría alegrado y hasta enloquecido de felicidad cuando me dijera que estaba en embarazo... Habría cumplido cada uno de sus caprichos y saciado todos sus antojos... Habría visto cómo crecía mi hija en su vientre, sentido sus movimientos... La habría visto nacer, crecer, aprender...
Golpeo la barra y el barman me mira un poco asustado. Me disculpo con la mirada y sirvo otro vaso.
¿Qué se supone que debo hacer ahora? No quiero ir a casa de Nicholas. Él lo sabía todo y también me lo ocultó. Supongo que pasaré la noche en un hotel. Vacío la botella en menos de una hora y pido otra para llevar.
Camino de nuevo por la noche de Tokio. Debo hablar con Serena, ya lo he decidido. Merezco muchas explicaciones y la única que me las puede dar es ella. Llego a un hotel bastante modesto pido una habitación. Un chico me conduce hasta ella y me deja las indicaciones del teléfono, la televisión y el mini bar.
No espero más tiempo. Si debo hablar con ella tengo que saber cómo encontrarla. Destapo la segunda botella de whisky, tomo el directorio telefónico y me siento en un pequeño sofá. Empiezo a buscar a Serena Kou pero no aparece. Tampoco aparece Seiya Kou... Bebo directo de la botella y empiezo a buscar por Tsukino.
Kenji... Samuel... Wow, Sammy tiene dos apartamentos y el periódico de su padre... Serena Tsukino... Una academia de artes, una casa... Esa dirección es al lado de la casa de mis padres... La productora Kou... ¿Seiya le dio la productora musical? ¿Todo se reducía a dinero? No lo creo, Serena no es ese tipo de mujer.
Vive al lado de mis padres... Bebo otro largo trago de whisky y me recuesto en el sofá... ¿Qué voy a decirle?
- Hola Serena, llegué ayer de Estados Unidos para recuperarte pero ya vengo es a conocer a mi hija de cinco años que no sabía que tenía y que se está muriendo porque no quieren hacerle una cirugía teniendo los donantes - suelto con rabia e ironía. Es imposible buscar una forma de enfrentar este tema razonablemente.
Bebo otro largo trago y no se si mi cerebro está cansado y se desconecta o es el alcohol, pero todo se vuelve negro...
Cuando abro los ojos son las seis y treinta de la mañana. No puedo esperar más. Me levanto del incómodo sofá y siento que mi cabeza quiere estallarse. Me quito la ropa aún en la habitación y voy al baño. Necesito una ducha helada.
Se supone que el whisky no da resaca, esta resaca es de tanto pensar... El agua fría recorre mi cuerpo y lo agradezco. Todo me da vueltas, sé muy bien que aún estoy algo ebrio, pero qué más da, tengo que enfrentar a la madre de mi hija y si el whisky me da valor, pues ¡que viva el whisky!
Salgo media hora después y me visto con el mismo jean, los mismos zapatos negros y la misma camisa blanca, pero esta vez la dejo por fuera. No me preocupo por tomar desayuno. La verdad, en mi estado, no creo que me caiga muy bien...
Tomo mi chaqueta del respaldo del sofá y me la pongo. Después la botella de whisky que me hizo compañía anoche y bebo un largo trago.
- Por que la suerte venga a mí - digo al aire y tomo otro antes de coger mi maletín y salir hacia recepción.
Es bueno caminar bajo una mañana ligeramente soleada. Pero no es la mejor idea para mi cabeza... Paro un taxi y el conductor me mira con desconfianza. ¿Qué puedo decir? Soy un médico ebrio, enfadado y decepcionado con la vida... Le doy la dirección a la que me dirijo y me recuesto para tomar los dos últimos tragos que quedan en la botella.
- Señor, hemos llegado - me despierta el taxista veinte minutos después.
- G... Gracias - saco un billete de alta denominación y se lo entrego. Él parece sorprendido - quédese con el cambio - le digo y bajo del auto.
Veo la casa de mis padres. Sigue siendo blanca y enorme. Se ve acogedora por fuera y parece que mi madre ha cuidado bien los rosales porque se ven unas hermosas rosas blancas.
La casa del lado es muy parecida. Ligeramente un poco más grande y el jardín tiene unos hermosos rosales rojos. Recuerdo que ahí vivía una pareja de ancianos y que su jardín trasero colindaba con el nuestro... Ellos decían que Serena y yo éramos una pareja hermosa cuando nos acostábamos en el césped a ver las estrellas en la noche.
Tomo aire y camino hacia el portón blanco que fue de los señores Kino. Toco el timbre y espero poco más de medio minuto. La puerta se abre y veo a un hombre, posiblemente de la edad de mis padres, con los cabellos blancos largos, un cuerpo bien formado y de mi misma estatura.
- Buenos días, se le ofrece algo? - me dice formal pero algo prevenido.
- Esta es la casa de Serena Tsukino, Kou o como quiera que se apellide? - le pregunto más brusco de lo que esperaba.
- Si... - no dejo que siga y lo empujo a un lado para abrirme paso hacia la estancia y lo que veo dispara mi mal genio otra vez.
En la pared que da directamente a la puerta y en un tamaño considerable, un viejo retrato me mira como burlándose de mí. Serena y yo abrazados y Seiya de pie, tras nosotros, abrazándonos a ambos al tiempo, miramos la cámara de mi madre en el jardín trasero de su casa. Recuerdo que esa foto fue tomada días antes de que ella me dejara. Nos vemos sonrientes, felices... MIERDA! Porqué me hicieron eso?! Yo los amaba, a ambos de una forma distinta, pero los amaba!
- SERENA SAL DE DONDE QUIERA QUE ESTÉS! - grito al borde de la inconsciencia. Esa foto me afecta demaciado.
- Señor, esa no es forma de... - El hombre de cabellos blancos intenta calmarme. Supongo que será uno de los empleados de Serena.
- ME IMPORTA UNA MIERDA! - sigo gritando - SAL SERENA! MALDITA SEA! - el alcohol, la rabia, esa fotografía, mi hija, Serena, las mentiras, la traición... Todo regresa a mí como una cascada y me cae encima, enterrándome en un pozo del que no puedo salir.
Entonces la veo. Camina por el corredor en frente a mí. Se ve hermosa. Tiene un atuendo con el que no estoy acostumbrado a verla, pero le favorece, se ve informal pero...
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- Pov Normal -
- Quieres dejar de gritar como un maniático? - Serena llega a la estancia con un aire de enfado y temor al mismo tiempo. Se acerca hasta quedar frente al pasmado Darien que solo la mira de arriba a abajo y se percata de que el moreno aún tiene la ropa del día anterior y no se sostiene completamente bien - Darien estás ebrio? - no puede evitar la preocupación por el estado del que siempre ha sido su gran amor.
- Qué te va a importar si estoy ebrio o no, Serena? - le responde el moreno con brusquedad - cuándo te he importado? No vengas a armarme un teatrico...
- Teatro es el que estás armando tú - se acerca y lo toma de un brazo para halarlo hacia el estudio que está al lado izquierdo de la estancia.
- SUÉLTAME! - se sacude y se separa de la rubia.
Artemis intenta acercarse pero Serena le hace señas para que se quede quieto. Sabe que esa es su responsabilidad. Suya y de nadie más. La rubia cierra los ojos por un segundo y pide nuevamente a Seiya que le de algo de valor. Siente que sus piernas pierden fuerza y que está a punto de ponerse a temblar como una gelatina, pero no puede dejarse llevar. No ahora.
- Darien, tenemos que hablar, acompáñame - intenta conciliar con él pero el moreno sigue clavado al piso. Mira a Serena con un cúmulo de sentimientos dentro de él. Ahora sí se arrepiente haber bebido tanto, el alcohol no lo deja pensar bien.
- Mamá!... ¿Papá? - una vocecita hace girar a Serena hacia el pasillo y, al mismo tiempo, despierta a Darien de su letargo.
Selene está de pie en la entrada a la estancia. Mira a su madre y luego a Darien. Tiene la pregunta en sus labios pero no puede decirla. Cinco años preguntando por él. Cinco años viéndolo en fotografías... Y ahora estaba ahí, parado frente a ella y peleando con su madre.
Darien no puede evitar una pequeña sonrisa. ¿Dijo papá o solo se lo imaginó? Era una pequeña hermosa ahora que la veía de pie y despierta. Tiene sus mismos ojos, azules como el profundo océano... Se ve frágil y delgada, pero radiante. Sus mejillas ligeramente sonrojadas le recuerdan a Serena y su persistente inocencia. Es un pequeño angelito de cabellos dorados...
- Selene, ven acá!- Sammy aparece un segundo después tomando a la niña de la mano pero Selene se mueve para que la suelte.
- Sammy, llévatela de acá! - Dice Serena apresurada.
- Pero mamá... - protesta la niña con sus ojos cristalinos. Eso enternece a Darien pero aún así su cuerpo no reacciona. Se quedó clavado, literalmente, al suelo.
- Pero nada, cariño, ve con tu tío a visitar a los abuelos - dice mirando a Sammy que toma a la pequeña en sus brazos y desaparece con ella por el pasillo, rumbo a la puerta del patio que comparten las dos casas.
- Porqué la sacaste? - logra decir Darien justo cuando Serena se gira a verlo y Artemis desaparece tras Sammy. La voz del moreno es más calmada, incluso quebrada.
Al verla irse pataleando en brazos de Sammy sintió que le arrancaban un pedazo de su corazón. Era una pequeña parte de él, la muestra viva del amor que alguna vez sintieron y que aún sentían, pero que necesitan reparar.
- Lleva toda su vida queriendo conocer a su padre y crees que voy a dejar que lo vea ebrio? - El semblante de Serena es duro pero por dentro solo quiere lanzarse a los brazos de Darien.
- Porqué serena? - por fin los pies de Darien reaccionan y dan un paso hacia la rubia. Su ira parece haber desaparecido por arte de magia al ver a la pequeña - Porqué me traicionaron así? Porqué me lo ocultaron? Porqué no me dejaste estar a tu lado? - cada pregunta es un paso y ahora está a solo uno más de su princesa. De la única persona que puede calmar la tormenta de dudas y sentimientos que creció en él desde que la vio en el hospital.
- No te traicionamos, Darien - Serena da un paso atrás y se gira para ver la fotografía y darle la espalda al hombre que ama. Centra sus ojos en los del sonriente Seiya para concentrarse. Es hora de la verdad - Seiya me salvó de mi padre...
- No te entiendo... - Darien sigue de pie, mirando la espalda de Serena y su cabello rubio suelto que cae hasta un poco arriba de sus caderas - Pudimos habernos escapado juntos...
- No sé qué podría haberte hecho mi padre o el de Seiya si nos íbamos - las lágrimas por el recuerdo del momento en que se fue dejando a Darien durmiendo, brotaron de sus ojos - Nuestros padres nos comprometieron desde antes de nacer, una tonta promesa para unir dos fortunas arruinó mi vida...
Por fin la verdad estaba saliendo a la luz. Darien no puede decir nada, solo escuchar. Serena, tomando todo el valor del que puede apegarse, cierra los ojos y sigue hablando.
- Darien, la tarde en que mi padre nos vio besándonos en la puerta de la casa, me entregó a los Kou... - suspira - Confesó que nunca me dejó estudiar o trabajar porque esa decisión la debía tomar mi marido, y desde niños, ese marido era Seiya.
"Esa noche Seiya se hizo cargo de mí. Me llevó al hotel Claro de Luna y me contó que estaba muriendo. Darien, Seiya llevaba dos años con unos tumores creciendo en su cabeza, aunque solo se había dado cuenta una semanas antes...
La escena es como una fotografía que detiene, por un momento, el tiempo. Serena habla con sus ojos cerrados y dándole la espalda a Darien para no tener opción de detener su historia. Es hora de confesar todo y tiene que aprovechar el valor que tomó para hacerlo.
Darien escucha atento, con su mirada clavada en la espalda de Serena. Agradece que no lo esté mirando. Necesita escuchar lo que no quiso cuando vio a Serena y a Seiya acercarse a él en el aeropuerto. En ese momento estaba dolido, decepcionado, con rabia... Y al verlos, solo se apresuró a abordar el avión que lo separaría de las dos personas que lo habían traicionado.
- ... Seiya me prometió liberarme al morir. Quiso protegerte de la ira de nuestros padres por no cumplir la promesa de matrimonio. Sabía que moriría pero no pensó que tardaría seis años en hacerlo, aunque los dos últimos años fueron para él una completa tortura.
"Nick nos hizo el papeleo para devolver mi apellido de soltera, declararme una mujer libre y con una fortuna que no soy capaz de manejar...
Serena sonríe. Seiya fue un gran amigo, un gran compañero, una gran persona. Gracias a él era lo que era en ese momento. Gracias a él, pudo liberarse del yugo de su padre anticuado.
- Seiya me permitió estudiar y trabajar. Me acompañó en las largas noches en que me quedaba dormida llorando por haberte dejado. Me cuidó cuando mi salud empezó a decaer al lado de la suya... Y cuando supimos lo de Selene, se encargó de todo para que, al morir, ella fuera lo que realmente es, tu hija.
"Habló con tu padre y le explicó lo que pasaba. Le contó que temía que si nuestros padres se enteraban que Selene no era suya, me la quitaran y la hicieran desaparecer de nuestras vidas. Ella era lo único que me quedaba, lo único que me conectaba a un mundo en que tu te esfumaste sin darme oportunidad de explicarte...
Un suspiro se escapa de los labios de Serena. Hablar le permite espantar el miedo que creció en ella desde el día en que Seiya murió y se sintió completamente sola. No sabe si Darien la escucha o no. No sabe qué cara está poniendo él, pero eso no importaba ya. Tiene que seguir, terminar de contar su verdad.
- Cuando me di cuenta que estaba embarazada ya era demasiado tarde para mi salud. Tenía una anemia bastante fuerte porque con tu partida dejé de alimentarme bien y me esforcé de más en la universidad. Luna y Artemis intentaron nivelarme con todo lo que se ingeniaron, pero cuando por fin me estabilicé, tenía ya unos ocho meses de embarazo y la niña ya tenía falta de hierro y la misma enfermedad que yo.
"No pude verla cuando nació. Yo estaba demasiado débil y la pérdida de sangre fue mucha, al parecer aún no estaba recuperada del todo. Seiya me dijo que le dolió pensar en que no pudiste estar en ese momento pero que agradecía que no me hubieras visto en ese estado. Amy me dijo lo mismo, de hecho me sorprendió saber que quien había atendido el parto era ella y no tu padre, pero lo entendí después.
"Seiya ordenó unos papeles para que, desde su nacimiento, Selene fuera una Chiba. Tu padre estaba a mi lado y se encargó de revisar a la niña mientras Amy me estabilizaba y se encargaba de una transfusión de emergencia que necesité, afortunadamente, Sammy sirvió de donante y desde ese momento cambió su actitud conmigo... Supongo que le dolió el alma cuando supo que estaba a punto de morir.
La voz de Serena cambia. Ahora es algo más feliz. Abre los ojos y mira su imagen en la fotografía. Sí, hablar le estaba permitiendo volver a ser esa chica alegre. Se estaba quitando un peso de encima.
- Días después supe lo que planeó el tonto de Seiya. Solo pocas personas lo sabíamos y desde que nació le dijo a la niña que él era su tío, su padrino, su amigo, pero nunca su padre. Le dijo que su padre trabajaba en el exterior y llenó nuestra casa con fotografías tuyas. Le aseguró que la amarías desde el primer momento en que la vieras y que... - se cayó. Las lágrimas empiezan a rodar por el rostro de Serena y un suave sollozo se escucha en la habitación.
- Y qué, serena? - Darien la siente llorar y da un paso más hacia ella. Sus cuerpos quedan separados por escasos cinco centímetros. La cercanía enciende eso que sentían cuando eran novios. La tensión magnética que los obligaba a estar juntos en esa época aún se siente... Una sonrisa tonta se dibuja en los labios de Darien mientras espera - Y qué más le decía, dime Serena... - dice suave.
- y que por fin tendría una familia de verdad - logra decir Serena con dificultad - Seiya nunca me tocó y no te voy a negar, me besó un par de veces, pero solo para hacer teatro frente a sus padres y los míos. Sele se divertía con eso, decía que su madre y su padrino eran los mejores actores de todo el mundo y ella les aprendería.
"Seiya le enseñó a actuar frente a nuestras familias, pero con la tuya era libre. Dejó de estudiar y de trabajar para dedicarse a la niña. Se quedaba en casa con Luna y Artemis para estar bajo observación sin Que sus padres supieran que estaba enfermo y para estar pendiente de la salud de la niña. Sabes? Artemis es un excelente médico, el hombre que te abrió la puerta. Y se ha encargado de la salud de Selene de maravilla, igual a como se encargó de Seiya. Gracias a eso pude terminar de estudiar danza y teatro y abrí mi propia academia.
- Porqué no han operado a la niña? - es la única pregunta que logra articular el moreno que sigue estático y muy cerca de la rubia.
- Su salud era muy delicada. Los únicos compatibles con ella eran tu padre y tu hermana. Eso le hizo gracia a tu madre, dijo que ella era el lunar de la familia, así que para sentirse útil, se dedicó a ayudarle a Luna con el cuidado de Seiya y de la niña - Serena sigue con su historia. Se sorprende de la actitud de Darien. Primero estaba hecho una furia, pero ahora lo siente muy cerca de ella y su cuerpo parece reaccionar ante eso. Una corriente eléctrica se apodera de ella y le dice que continúe - Amy dijo que debíamos estabilizar un poco las defensas de Selene antes de buscar un transplante de médula que sería su cura total. Tu padre y ella sirvieron de donantes, en secreto y se hicieron la prueba de compatibilidad para servir como donantes.
"Tu padre decidió ser él quien salvara a su nieta y dijo que Amy era la mejor para dirigir la cirugía, pero no podemos hacerla hasta que Nicholas termine de ordenar todo el papeleo legal que impida que los Kou o mi padre alejen a Selene de mí. Ellos piensan que el donante siempre fue Seiya, su padre... Si de la noche a la mañana se hace la cirugía, sabrán quién es el verdadero padre y aún necesitamos un poco de tiempo para asegurar todo. No voy a perder a mi hija, Darien.
- Porqué un mes? - pregunta Darien algo extrañado - podría ser menos, no?
- Fue el tiempo que Nicholas le dijo a Seiya que tardaría en asentar todo. Declararme libre de cualquier persona, incluyendo a mi padre. Entregarme las empresas Kou y Tsukino, aunque yo ordené la entrega del periódico a Sammy y de la productora a Taiki y Yaten, eso debe salir esta misma semana. También el cambio de apellido de Selene en algunos documentos, además del mío - enumera Serena - y la inversión de la fortuna Kou en una fundación para personas de bajos recursos con cáncer - Serena suelta una suave risita que enternece a Darien. Ahí está la mujer que tanto ama, la que recordaba - Seiya se aseguró de que pudiera devolver su parte de la fortuna a sus padres y fue lo único que pude hacer para no quedarme con ella, dársela a la gente que la necesita.
"Esa es toda la verdad, bueno, no sabía que Seiya se había contactado contigo sino hasta hace unos días. Aunque no supe qué te dijo o qué quería con eso.
- Me dijo que te buscara - Darien habla de inmediato. Su voz es suave y calmada. Las palabras de Serena calmaron la tormenta y aunque seguía algo enfado por la mentiras, entendió que parte de la culpa también era suya. Él no permitió que ella le explicara antes - que me necesitabas ahora más que nunca y que me seguías amando... - su voz se disuelve en un susurro.
- Él dijo que al morir se encargaría de enmendar los errores de nuestros padres - Serena cierra los ojos y agradece mentalmente a su amigo. Cumplió su promesa, le devolvió al hombre que amaba, aunque sabe muy bien que no debe ilusionarse. Darien pudo haber rehecho su vida en estos seis años - te quería mucho, me pidió que te lo dijera en el momento en que pudiera.
- Era un tonto - Un impulso de apodera de Darien. Alza su mirada hacia los ojos de Seiya en la fotografía y termina de acercar su cuerpo al de Serena.
El moreno rodea con sus brazos el cuerpo de Serena y lo recuesta en su pecho. Sus cuerpos se rozan después de seis años. Vuelven a sentirse cerca y la necesidad de no separarse retoma sus corazones, sus almas, sus cuerpos. Nacieron para estar juntos, ambos lo sienten. Pero hay heridas que curar antes de eso.
Serena recuesta su cabeza en el hombro de Darien. Cierra los ojos y suspira. La paz se apodera de su cuerpo y por primera vez, en seis años, se siente completamente tranquila. Los brazos de Darien son el mejor lugar en que podría estar.
- perdóname, Darien, pero tuvo que ser así. Tenía que escapar del infierno - dice suave mientras deja que el aire termine de purificar su alma - desde cuándo bebes? - le pregunta después de sentir que un fuerte aroma a alcohol entra por su boca al suspirar.
- Desde que te vi vestida de novia al lado de mi mejor amigo en el periódico de tu padre - Responde Darien cerrando los ojos y permitiendo que la historia que acaba de entrar por sus oídos cure un poco su maltratado corazón - Me sentí morir en ese momento... Creí que mi mundo se terminaba ahí y por eso me fui de Tokio. Tenía que alejarme de las dos personas que me habían traicionado.
- Eres un médico, no deberías beber de esa forma - Serena sigue inmóvil y con sus ojos cerrados, disfrutando el momento.
- Lo mismo me decía Cloe todos los días - Responde Darien, inmóvil y sonriente. Ahora que siente a Serena en sus brazos no puede creer cómo hizo para vivir tanto tiempo sin ella. Seguramente, el parecido de Cloe y Serena tuvo que ver en eso.
- Cloe? - algo hizo sentir insegura a Serena. Su cuerpo se tensó de inmediato al escuchar el nombre de una mujer.
- Mi secretaria en New York - no pudo evitar sonreír al sentir el cuerpo de su princesa tensarse bajo sus brazos y contra su cuerpo - Tranquila, bonita - recuerda cómo la trataba seis años atrás y las palabras salen de su boca sin pensar. La aprieta más entre sus brazos - Es una chica encantadora, tiene novio, Michael, si mal no recuerdo, me lo presentó una vez.
- Sabías que tu japonés se escucha raro? - Pregunta suave y cambiando de tema para no atormentarse con la vida amorosa de Darien en su estancia fuera.
- Llevo seis años hablando solo inglés, preciosa, no me puedes pedir mucho - baja su cabeza y con una sonrisa en los labios le da un suave beso en los cabellos - háblame de ella - cambia el tema. Ahora que se siente más tranquilo, quiere saber todo de su hija.
- Es hermosa - Serena abre los ojos y sonríe. Aún está siendo abrazada por el amor de vida y ambos miran la fotografía del tiempo en que fueron felices - Tiene tus ojos y tu intensidad en las cosas que le gustan - se ríe con una suave carcajada - la primera palabra que dijo fue Luna...
- Luna? - Darien baja la cabeza un poco extrañado para ver, de reojo, los ojos celestes que tanto anheló ver en seis años - tu empleada?
- Sí - responde girando un poco el rostro para ver bien a Darien. Sus ojos brillan como seis años atrás brillaban cada que compartían un momento juntos - Aunque no es mi empleada, ella y Artemis son mi familia, son como mis padres.
- Dime más - el pelinegro se endereza y vuelve a mirar la fotografía sin soltar a la rubia.
- Entrará a la escuela al terminar el verano, aunque ya sabe leer, Luna y tu madre se empeñaron en enseñarle cosas en casa - Serena vuelve a recostar su cabeza en el hombro de Darien y cierra los ojos - Le gustan mucho los conejos, igual que a mí y no le teme al médico ni a las inyecciones, está bastante acostumbrada. Creo que adoptó mucho del valor de Seiya para enfrentar la vida.
- Lo vio morir? - el moreno pregunta esperando que la respuesta sea negativa. Su pobre pequeñita enfrenta la muerte día tras día con su enfermedad y saber que pudo haber visto morir a Seiya puede ser algo que no quisiera. Es tan pequeña.
- No, estaba en cuidados intensivos cuando murió, solo lo vimos partir Nick y yo - responde rápido y con nostalgia la rubia - pero sí lo vio en varias crisis y hasta lo acompañó. Le ponía paños de agua en la cabeza y se acostaba a su lado para acompañarlo. Le decía que no podía dejarlo solito, lo mismo que él le decía a ella cuando le entraba una crisis.
- Podrías llevarme a ver su tumba? Tal vez el sábado, se supone que debo trabajar en un par de horas - Darien suelta sus manos y toma a Serena de los hombros.
Suavemente la gira y centra sus ojos en los de ella que se abren con sorpresa. La ama. Aún la ama con todas sus fuerzas pero no sabe si ella le ama igual. Sus labios entreabiertos son una tentación y se acerca a ellos muy despacio.
- Darien, qué haces? - Serena aleja un poco nerviosa su rostro. ¿Quiere que la bese? Sí, quiere sentir sus labios, pero primero necesita saber qué fue de él en los seis años que estuvo lejos.
- Perdón, creo que me dejé llevar - suelta a Serena, pasa la mano por su cabello alborotándolo un poco y se gira para darle la espalda - Creo que debería irme, debo pasar por la casa de Nicholas para cambiarme e irme al hospital.
- Nicholas viene para acá, puedo llamarlo y decirle... - Serena se acerca a él por la espalda pero no lo suficiente para pegar sus cuerpos - Deberías comer algo y beberte un buen café para que te baje la borrachera que tienes.
- Gracias, Serena - Darien no lo piensa esta vez y deja que su cuerpo actúe.
Se gira, toma entre sus manos el sorprendido rostro de su princesa y sin tiempo a que se separe, une sus labios con los de ella en un beso desesperado. Un beso que por el que esperó seis años. Un beso que deja escapar todo el dolor que se albergaba en su corazón.
Serena se sorprende pero responde. Los labios de Darien no tienen el dulce sabor de antes. Saben a alcohol pero poco le importa. Esperó seis años para volver a sentir esos labios moverse sobre los suyos. Para sentir la libertad y la felicidad que solo sentía estando a su lado.
Reticente y por falta de aire, Darien se aleja y junta su frente con la de la rubia que aún tiene los ojos cerrados.
- Sabes a licor - Serena rompe el silencio sin abrir sus ojos.
- Lo siento - Darien sonríe culpable - me regalarías un café y me prestarías tu teléfono para llamar a Nick?
- Ten - dice la rubia abriendo los ojos y sacando su celular del bolsillo trasero de su jean - llámalo, iré a ver si Luna sigue en la cocina.
Necesita tomar aire. Ese beso la dejó sin aliento. Se gira y se pierde por el pasillo dejando a Darien solo en la sala, acompañado por la fotografía y un teléfono inteligente de color rosado y lleno de pegatinas... Muy del estilo Serena. Sonríe una vez más y busca en la memoria el número de su amigo. Espera un par de repiqueteos escucha la voz acelerada de Nicholas.
- Serena, ya sé que se me hizo tarde! - habla Nick sin escuchar ni dejar hablar a Darien - Tuve una noche horrible, discutí con tu hermano, me dejó un ojo morado, perdóname no decirte lo de Darien... - toma aire - El caso es que después llegué a casa y discutí con Rey, quiere cancelar la boda por eso! Le dijiste algo a Rey?!
Darien no puede evitar soltar una carcajada. Nicholas dándole explicaciones apresuradas a Serena es un hecho demasiado gracioso.
- Serena? Estás bien? - ahora se escucha preocupado.
- Creo que está bien, me dijo que iba a la cocina para ver si Luna aún estaba ahí...
- DARIEN, QUE DEMONIOS HACES EN ESA CASA! - el grito de Nicholas lo obliga a alejar el teléfono de su oído. Y pensándolo bien, no estaba seguro porqué seguía ahí de pie, solo sabía que estaba tranquilo y con la ilusión de conocer a su hija...
Tengo que dejarlas descansar, verdad?... Un capítulo sin suspenso... Espero que por fin hayan solucionado todas sus dudas...
recuerden que respondo personalmente y que pueden leer los avances en face... Un beso a tod s y feliz fin de semana...
