Llegamos a la instancia donde el fic se pone más interesante. Hace mucho que esto me viene dando vueltas en la cabeza, así como futuros capítulos. Espero los sorprenda y dejé pasmados. Ok no tanto jajajaja, pero ojalá los satisfaga leer esto. Y bien, como dijo Gohan: ¡Vamos allá!

(...)

Querido diario, o tú, papá, si me escuchas por medio de estas palabras, quiero que me den fuerzas para atreverme a hacerlo. Bulma me dijo que no tuviera miedo, pero el terror me ha invadido. Ayer por fin supe la causa de este nueva sensación para mí: estoy enamorado de Lime. Qué loco ¿no? No pude negarlo frente a Bulma, de verdad quiero mucho a Lime, ¡pero es que me aterra pensar en cómo va a reaccionar! Casi no pude dormir, me la pasé mirando el techo y pensando en lo que está a punto de llegar. Si anoche estaba nervioso, hoy estoy peor. Siento que no podré, pero debo hacerlo, ¡tengo que hacerlo! Ay, quiero perderme del Universo; ya falta poco, iré a casa de Lime, la invitaré a la Montaña Paoz, luego a la playa, y ahí se lo confesaré. No sé qué palabras usar, no se me dio por practicar, pero Bulma me dijo que siguiera mi corazón y eso es lo que voy a hacer. Bueno, vamos allá. Deséame suerte, papá, y tú también, querido diario.

Diario de Son Gohan, a las 8:46 horas del 2 de octubre del año 767.

Capítulo 10

El otro demonio.

Durante los primeros minutos de la mañana, Gohan parecía sucumbir ante el horrible nerviosismo. Temblando, se vistió como pudo. Luego escribió en el diario unas cuantas palabras, creyendo que le darían fuerza para la locura que dentro de poco iba a hacer. Ese día, la imagen de Lime no desaparecía de su cabeza, lo perseguía todo el tiempo.

"Awww Lime… Lime…" — Continuaba diciéndose muy por arriba de su propia razón. Los pensamientos llegaban sin que él los llamara.

Estaba enamorado, por primera vez en la vida entendió perfectamente que se sentía estarlo. Era maravilloso, no importa que fuera un niño, no tenía la culpa, el sentimiento llegó y nada más. Con una gran sonrisa y tarareando, Gohan se vio al espejo, acomodándose el cabello, pero donde quiera que colocara sus mechones azabaches, el corte de pelo no quedaba bien.

— Qué más da — Se dijo resignado. Observó el reloj y ya eran las nueve de la mañana. El desayuno debía estar listo, así que bajó las escaleras y su madre se encontraba en la cocina.

— ¡Mamá! ¡Ya bajé!

— Ah, hoy te levantaste un poco más tarde, Gohan, el desayuno está listo desde hace treinta minutos — Dijo la pelinegra.

Milk, radiante en su sonrisa, algo raro en ella, le condujo a su hijo un plato lleno de rica comida. El niño tragó los alimentos en un tiempo récord, dejando a la mujer pasmada. Otro plato, otro y otro, el saiyajin sentado a la mesa hacía honor del legado de su raza.

— ¡Vaya! ¡Despertaste con mucho apetito! ¡Menos mal que la fortuna de mi padre aun va por la mitad! — Bromeó Milk. Gohan tenía la boca tan llena que ni siquiera pudo responder.

La mesa se atareó de platos, muchos trastes por lavar, pero eso no deshizo el buen humor de Milk. Ella le dedicaba una tierna mirada a su hijo mientras éste suspiraba y cerraba los ojos para reposar.

"Bulma tenía razón, está muy feliz. Fui una tonta al tratarlo tan mal" — Pensó nostálgica.

Por otro lado, el semisaiyajin, que lucía muy tranquilo por fuera, estaba muriéndose por dentro, pero del miedo. Ya se acercaba el momento, llegaría rápido a Aldea Chazke, de eso no hay duda. Tenía que actuar como un hombre, eso le había enseñado su padre ¿no? ¡Aquel día era perfecto para demostrar la valentía de la cual estaba hecho! Su objetivo consistía en lo siguiente: decirle a Lime lo que sentía de forma amable, dulce y relajada, para de esa forma hacerla sentir amada y orgullosa de su amigo. ¿Iba a ser rechazado?, de eso no estaba seguro, pero sea cual sea el desenlace, lo aceptaría con humildad, como el niño bondadoso que es.

Entonces abrió los ojos, sonriendo como los grandes.

— Te ves muy feliz, Gohan — Le dijo su madre, dando justo en el clavo. ¡Claro que estaba feliz! Feliz de que por fin había amanecido, feliz de tener una amiga como Lime, feliz de estar enamorado de ella. ¡Feliz por todo!

¿Nuevamente eran cosas suyas o ese día el sol se veía hermoso? Le parecía que el olor de las flores que había en la Montaña Paoz entraba a la casa y la llenaba por completo, y que el rostro de su madre lucía diez mil veces más bello que antes. Bien, exageraba, tal vez cinco mil veces más bello. No entendía como pudo comer tanto a pesar de encontrarse tan nervioso. Muchos sentimientos lo abrumaban: felicidad, emoción, miedo, nerviosismo, ansiedad; todos combinados para hacer verdad la más bella de las realidades.

— ¿Irás a la casa de Lime? — Preguntó Milk con un tono más serio.

— Sí — Afirmó el chico.

— ¿Hiciste la tarea?

Gohan apretó los dientes con miedo. No había hecho la tarea, se le olvidó. Toda la noche no hizo más que pensar en Lime pues no tenía cabeza para otra cosa y pasó por alto que tenía deberes por cumplir.

— Eh… no la hice, ¡pero te prometo que hoy me pongo al corriente! ¡Te lo prometo! ¿Sí?

Milk divagó por unos instantes. Gohan esperaba lo peor.

— De acuerdo — Aceptó ella, provocando que Gohan suspirara de alivio — Pero si no te pones al corriente hoy, mañana no te dejaré visitar a Lime, ¿de acuerdo?

— ¡Sí! ¡Lo que tú digas mamá!

— Así me gusta, te ves lindo tan obediente — Mencionó sobando el cabello del niño, quien reía un poco.

Hora de irse, pensó Gohan, el momento crucial había llegado, no tenía por qué esperar más, menos si su madre permitió que fuera a casa de Lime sin protestar por no haber hecho la tarea. Sintiendo la emoción subir al máximo, se levantó del asiento, besó a Milk en la mejilla y se despidió, para luego salir corriendo y saltar sobre los aires mientras gritaba ¡Kinton! Un par de segundos después, la esponjosa y amarilla nube amortiguó la caída del semisaiyajin y encima de ella, éste salió disparado como alma que lleva el diablo.

Iba demasiado rápido, a la máxima velocidad que Kinton podía tolerar, pero este detalle mínimo no le importaba para nada a Son Gohan. Pensaba en Lime, solamente en Lime, en ella y nadie más. Mientras volaba, vio la silueta de un avión que pasó como un veloz flash. Se trataba de Bulma, quien sacó la cabeza por la ventana mostrando una sonrisa cómplice.

Cuando parecía que no iba a detenerse, Gohan le ordenó a la nube que lo hiciera. Se le había ocurrido una gran idea mientras sobrevolaba el bosque donde conoció a Lime por primera vez, así que bajó comenzando a volar lentamente y saltó al suelo. El niño esboza una sonrisa al divisar un árbol que se encontraba junto a un río.

Se trataba de un bonito manzano. Lo recordaba perfectamente porque allí fue donde Lime había revelado su nombre, el día que la salvó de esos hombres asquerosos y malolientes. Gohan camina hasta el pie del árbol y lo mira de abajo hacia arriba, sonriendo al ver que aún estaba repleto de rojas manzanas apetitosas. Recordaba que ese día había tenido la idea de regalarle a la familia de Lime unas manzanas, pero hasta ese momento fue que lo recordó. Posiblemente lo había hecho al pensar en un rojo corazón cuando volaba. No pudo evitar ruborizarse de vergüenza, el amor le hacía pensar en cosas que nunca habría imaginado.

No tenía una bolsa para meterlas, eso era lo malo, por lo que optó en llenar sus bolsillos hasta los topes. Se divirtió mientras lo hacía, y cuando ya no daban más y el manzano estaba medio vacío, regresó a la nube con la vestimenta toda abultada. Se montó en ella, y volvió a alzarse en vuelo, sintiéndose raro por lo que hacía, pero feliz.

Poco tiempo después ya se encontraba en Aldea Chazke. Emocionado, salta de la nube, quedando frente la entrada y el gran letrero que tenía escrito el nombre de la aldea en inglés:

CHAZKE VILLAGE

Lo miró por unos segundos, sin ninguna razón, pero sintiendo la necesidad de hacerlo. De pronto tuvo el ligero presentimiento de que luego de ese día, nunca más regresaría a la aldea. ¿Por qué? Era un misterio, pero le incomodó la extraña sensación. Tal vez… se debía a la preocupación de ser rechazado por Lime.

Penetró en el pueblo. Había algunas personas fueras y cada vez que lo veían, unos sonreían y otros desviaban la mirada. Las manzanas estaba que se caían al suelo, tuvo que hacer un esfuerzo para que esto no sucediera.

No podía caerle bien a todo el mundo, se dijo el niño, de ninguna manera iba a dejar que detalles absurdos nublaran la felicidad y adrenalina que estaba creciendo en lo profundo de su corazón. Oh dioses, parecía absolutamente increíble, pero ya estaba allí. Sí, los zapatos que llevaba puestos en ese momentos pisaban el mismo suelo que Lime, y dentro de unos segundos estarían cara a cara en el día más inesperado en la vida del semisaiyajin.

¡Pam! ¡Pam! ¡Pam!

Gohan oyó varios golpes secos no muy lejos de su ubicación. Entornó los ojos y allá estaba ella, al frente, siempre tan radiante, junto a su abuelo Mr. Lao, quien cortaba leña con un hacha. Cuan la vio sintió que un escalofrío le recorría todo el cuerpo.

El muchacho respiró muy profundo y se les acercó.

— ¡Mira abuelito! ¡Son Gohan llegó! — Dijo Lime muy contenta señalando a su amigo. Mr. Lao dejó de trabajar y miró a Gohan. Ambos se dedicaron sonrisas de respeto.

El amor, o en aquella ocasión, el enamoramiento de Gohan para con la niña de ojos verdes, pareció duplicar su intensidad en el momento que ambos se miraron. El tiempo… se detuvo, o más bien, se ralentizó. Durante aquella fracción de segundo solo existían ellos dos, y por primera vez en toda su vida, y por supuesto que no se estaba mintiendo, Gohan sintió algo demasiado maravilloso, más poderoso que cualquier cosa. Ese día ya lo sabía, que estaba enamorado de quien fuera una gran amiga, pero el hijo de Son Goku deseaba fervientemente que dicha amistad se transformara en algo más. Estaba pensando como adulto, claro está, porque él no era un infante como los demás. Ni el terrible combate del planeta Namekuseí podía compararse a lo que experimentaba en esa instancia. Gohan ahora descubría algo que ignoraba desde hace mucho, y agradecía a Bulma por haberle abierto los ojos.

— ¡Buenos días muchacho! — Saludó el anciano Mr. Lao, pero Gohan no le miraba, estaba fijo sobre Lime, sonriendo como idiota. Las manzanas cayeron al suelo.

— Esto… ¡Hola…, Lime! — Expresó nervioso, sin dejar de mirarla, pero notó la confusión en el rostro de la niña. Quizás estaba siendo demasiado obvio, entonces carraspeó y cambió un poco el semblante para disimular — Perdón señor Lao, buenos días, ¿cómo pasaron la noche? ¿Todo va bien por aquí? — Dijo fingiendo ser cortés, pero ni a él mismo le gustó ese tono que usaba, no era propio de su persona, le hacía sentir un tanto sínico — "Debo actuar natural… Debo ocultar mi ansiedad"

La risa de Lime pudo tranquilizarlo.

— Jajajajaja, ¡hoy estás muy gracioso! — Exclamó ella. Gohan da un largo suspiro de alivio, como si le hubiera vuelto el alma al cuerpo; sin embargo, estaba claro que sus temores no habían culminado — ¿Y todas esas manzanas? ¿Son un regalo para mí? ¡Qué lindo eres! — Dijo comenzando a agarrar las frutas, pero eran demasiadas y Mr. Lao tuvo que ayudarla.

Una ráfaga de aire azotó a los tres y el cabelló de Lime se movió como una hermosa danza en el viento. Gohan quedó hipnotizado mientras la veía.

"Qué linda" — Pensó muy sonriente, mas negó rotundamente dicho pensamiento — "¡No es momento de pensar en esas cosas!"

— Oye… ¿estás bien? — Le preguntó Lime preocupada y, como siempre, Gohan respondió con una risita nerviosa y la mano detrás de la cabeza.

— Jejeje sí, no te preocupes.

Sin hablar, Mr. Lao continuó lo que estaba haciendo: cortar leña, mientras Lime y Gohan entraban a la taberna que pertenecía al viejo y la niña exclamaba: ¡Mira mamá! ¡Son Gohan trajo manzanas! . En ese lugar estaban Mr. Yorihawa y Sidonia, quienes no ocultaron su alegría al ver el rostro infantil del semisaiyajin. Lo recibieron con mucha cortesía, y ese día el padre de Lime parecía más amable que nunca. Incluso ella misma se sorprendió cuando lo vio actuando tan simpáticamente.

— ¿Quieres algo de tomar, Gohan? — Habría ofrecido él detrás del bar — No, tranquila, no le estoy ofreciendo alcohol — Mencionó negando con las manos al ver la expresión que Sidonia tenía en el rostro.

Gohan dudó en aceptar pero finalmente terminó bebiendo un rico vaso de jugo de frambuesa. Lime también se antojó, y así, un minuto después, los dos estaban tomándose la bebida sentados en una butaca, muy juntos entre sí, pero el único nervioso en esos momentos era Gohan, pues Lime bebía tranquilamente jugando con sus piernas.

— ¿Cómo se encuentra tu madre? — Preguntó Sidonia con la sutil dulzura que le caracterizaba.

Gohan aspiró los últimos sorbos de su jugo antes de responder.

— Jejeje bien — Dijo cerrando los ojos.

— Lime, hoy debes regresar un poco más temprano para tus clases particulares, ¿entendiste cariño? — Le dijo Sidonia a su hija, y por un momento a Gohan le recordó a su madre, con la diferencia de que ella usaba un tono mucho más maternal.

Gohan ya había olvidado que al igual que él, Lime no iba a la escuela, solo tomaba clases en su propio hogar. Era una cosa que tenían en común y por supuesto que le gustaba, ya que si fuera lo contrario, ella no tendría tiempo para estar con él. Se alegró al pensar que cuando estuvieran más grandes, ambos podían asistir a la misma preparatoria. Claro, ¿por qué no?, sería muy interesante y divertido, iba a cruzar los dedos para que así fuera; por otro lado, ese destino dependía en gran parte a los acontecimientos por venir, ¡y vaya que estaba en lo cierto! ¿Para qué posponerlo durante tanto tiempo? ¡Ya quería decirle a ella lo que sentía!

"Espera, por favor, no te precipites, primero debes llevar a Lime lejos de aquí" — Hablaba consigo mismo. Jugueteaba con los dedos, muy serio, ignorando que Lime lo observaba con la misma expresión. Parecía confundida por la actitud de su amigo.

— Tranquila señora, traeré a Lime temprano — Dijo Gohan volviendo a sonreír, pero la niña no lo hizo, al parecer estaba muy extrañada.

— ¿Nos vamos, Lime? — Gohan la miró sonriente, entonces ella le responde de la misma forma y asiente.

Salieron de la taberna, donde Mr. Lao seguía cortando leña. Al verlo tan cansado Gohan sintió compasión de él y se ofreció a ayudarlo. El anciano no quería aceptar pero el otro insistió, ya que con sus habilidades podía terminar en unos cuantos segundos. Tomó varios troncos y los arrojó al aire, acto seguido salta con mucha fuerza y comienza a utilizar los brazos como si fueran cuchillos.

¡Zas! ¡Zas! ¡Zas! ¡Zas! ¡Zas!

Gohan cayó de pie y atrás vinieron los troncos de leña perfectamente cortados. Mr. Lao se sorprendió y Lime aplaudió.

— ¡Bravo! ¡Bravo! ¡Bravo! — Exclamaba Lime extasiada. Gohan le hizo la seña de amor y paz, para luego tomar un nuevo montón de troncos y efectuar el mismo procedimiento. Luego de tres veces, toda la leña ya estaba cortada.

— Agradezco mucho tu ayuda, niño — Dijo el anciano amablemente — Cuídense mucho.

— ¡Nos vemos abuelito! — Se despidió Lime corriendo junto a Gohan.

Gohan y Lime corrieron alegremente por el interior del pueblo hasta la salida. Allí los esperaba la nube Kinton sin moverse. El hijo de Goku fue el primero en montarse, y actuando como el caballero que era, le extendió la mano para que Lime también subiera. Ella no rechazó el lindo detalle y se apoya firmemente para montarse. Cuando ya se encontraba bien sujeta a la cintura de Gohan, emprendieron el vuelo alejándose de Aldea Chazke en un santiamén.

— ¿Iremos a jugar a tu casa? — Interrogó la niña cubriéndose del viento.

— Iremos a la Montaña Paoz, pero no a mi casa — Responde Gohan volteando a verla. Lime dibuja una tierna sonrisa al ver aquella expresión tan agradable en el rostro de su amigo. Era una de esas miradas que transmitían toda la confianza que se podía necesitar.

Gohan sabía lo que tenía que hacer. Aunque no había practicado las palabras que iba usar, la noche anterior, dibujó en su mente una línea recta que lo llevarían al destino final: tal vez no era necesario, pero antes de ir a la playa que estaba situada no muy lejos de la región 439, quiso regresar primero a la Montaña Paoz. Las razones eran dos: se trataba de su hogar, deseaba ver sus bellos paisajes antes de confesarle todo a Lime, pensaba que esto le daría fuerza, era como una especia de amuleto para él; el otro motivo era algo muy, pero muy especial, y quería que Lime estuviera a su lado para que lo viera.

— ¿A qué jugaremos hoy? — Preguntó Lime. Iba recostada en la espalda de Gohan, cosa que lo hacía sentir muy bien.

— A algo muy especial, espero te guste y no te enojes conmigo — Dijo con la mirada baja, los árboles cruzaban rápidamente en la superficie.

— ¿Enojarme? — Cuestionó confundida — Eso nunca, ¡me encantan todos nuestros juegos!

El semisaiyajin estaba que se lo decía allí mismo, pero debía ser paciente, ya faltaba poco para el momento perfecto y no podía echarlo a perder todo. El sol brillaba intensamente y la Montaña Paoz, ese inmenso valle repleto de hermosura, apareció frente a los ojos azabaches de Gohan. Se oyó un fuerte suspiro, era Lime quien lo había hecho, atenuando al pequeño saiyajin híbrido.

¿A quién no le iba a gustar ese lugar? El panorama era simplemente acogedor, desde el cielo se podía ver todo: lagos, bosques y montañas; había que sentirse muy afortunado de poder disfrutar aquello, más si podía hacerlo junta a ese persona tan especial. La belleza, la tranquilidad, el amor y la felicidad serían los principales motivares de que Gohan se sintiera con más ánimos que nunca.

Descendieron en picada. Lime soltó un grito y luego muchas risotadas, igualmente Gohan. La profundidad de un tupido bosque pareció abalanzarse como si fuera monstruo, tragándose la silueta de ambos niños. El ambiente se tornó sombrío en unos instantes, varios rayitos de luz parecían hilos de oro a través de la copa de árboles, y Gohan y Lime ya habían tocado suelo deshaciéndose de su vehículo, que igual a un perro guardián, no abandonó a los niños.

— ¿Qué hacemos aquí? — Preguntó Lime mirando hacia todos lados. Gohan se dio cuenta de que ella estaba algo incómoda. Era cierto, el bosque traía malos recuerdos, la imagen aterradora de unos furiosos depredadores atacando a una niña indefensa. No debía permitir que Lime se sintiera triste; le colocó la mano en el hombro y sonrió para darle confianza, rindiendo frutos lo que hacía, pues ella volvía a sonreír.

— Tranquila, solo quiero que visitemos un lugar — Dijo Gohan. Unas ganas enormes hicieron que le tomara la mano casi sin darse cuenta, pero ella no dijo nada, después de todo, Lime era ese tipo de niñas que demuestran su ternura por medio del contacto físico — Vamos…

Se dirigieron al lugar donde Gohan quería ir, caminando por encima de rocas, plantas y pequeños riachuelos. De vez en cuanto veían un ciervo pastando y se estremecían cuando un pájaro aleteaba sobre los árboles. Nuevamente, Gohan estaba nervioso, tarde o temprano tendría que llegar el momento y sentía que estaba haciendo todo lo posible por posponerlo; sin embargo, necesitaba hacer algo antes.

Entonces salieron a un claro donde la luz de sol penetraba en su totalidad. Era un resplandor muy brillante, casi cegador. Lime no soltaba la mano de Gohan y parecía impacientarse cuando algo se ganó su atención. La superficie estaba cubierta de hojas secas y en el medio había un gran bulto de tierra. Gohan y Lime se acercaron, los ojos del semisaiyajin se cristalizaron y la niña castaña leyó una inscripción tallada en piedra, que decía:

AQUÍ YACE PICCOLO DAIMAIO… MI MAESTRO.

Y más abajo, en letras pequeñas:

Nunca te olvidaré, voy a recordarte por siempre. Me enseñaste el valor de la amistad y el sacrificio. Fuiste un leal compañero hasta el final, salvaste mi vida y la de mi padre. Como él no pudo agradecerte, yo lo hago por los dos: gracias por todo… Señor Piccolo.

Una pequeña gota bajó por el rostro de Gohan; aun así, no iba a dejar de sonreír. Lime no parecía entender muy bien lo que sucedía, pero se compadeció al notar que su amigo se veía triste y no dudó en abrazarlo con mucha fuerza y amor. El sol brillaba sobre ellos.

— ¿Era tu maestro? ¿Él te enseñó todo lo que sabes? — Sin dejar de abrazarlo, Lime pregunta tiernamente.

Gohan moqueaba un poco, y agradecía con todo el corazón que los brazos de Lime rodearan su torso, porque se sentía muy bien. Sí, aquella era la tumba de su maestro Piccolo, quien había muerto por una causa noble, quien aún vivía en el corazón de su discípulo, por lo cual, hace cinco años, no había podido abandonarlo en aquel lejano y solitario planeta; lo trajo consigo, de nuevo a la Tierra, porque para él era lo correcto.

— ¿Lo querías mucho? — Interrogó la pequeña Lime, obteniendo como respuesta un asentimiento por parte de Gohan.

"Señor Piccolo, deme la fuerza necesaria para decirle a Lime que la quiero, por favor, se lo suplico" —Pensó frunciendo el ceño.

De pronto una gran valentía invadió hasta el más minúsculo átomo de su ser. Bulma tenía razón, ocultar aquellos sentimientos para sí mismo resultaba ser un terrible error. Si no le decía a Lime que estaba enamorado de ella, en un futuro, iba a lamentarlo. No era mentira que en ese momento los nervios comenzaban a aparecer de nuevo, pero la verdadera valentía consistía en enfrentar a lo que se teme. Eso es lo que Piccolo le enseñó, ¿qué estaba esperando? Debía luchar contra sus miedos, solo así, el terrible vacío que sentía en el estómago iba a desvanecerse.

Sí, ya tenía que decírselo.

Por Bulma, por su padre, por su maestro. Ellos iban a sentirse muy orgullosos.

Gohan tomó la delicada mano de Lime y la estrujó con mucho amor. Ella se estremeció al instante, abriendo los ojos desmesuradamente, aunque no rechazó la tierna acción de su amigo.

— ¿Pasa algo? — Le preguntó al ver que Gohan le dedicaba una sonrisa que no había visto nunca. Puede resultar extraño, pero ella también sonrió.

— Ven conmigo de nuevo, iremos a otro lado, ¿dónde está Kinton? ¡Kinton! — Las manos de Gohan temblaban; por primera vez lo iba a hacer, confesaría el amor que sentía. La nube llegó hasta ellos, otra vez se montan y, a través del claro que había en el bosque, salieron volando.

Nadie habló en el transcurso del camino, el silencio se había interpuesto entre ambos, pero a Gohan, eso no le importaba, estaba concentrado en evadir el terror que ya le invadía. Para sorpresa de Lime se estaban alejando de la Montaña Paoz; de hecho, se alejaban de cualquier montaña que pudiera observarse. Durante varios minutos, no hicieron más que volar y volar sobre montes y pequeños pueblos, y la estupefacción de Lime fue máxima cuando divisó la imagen de algo hermoso.

Habían llegado, pensaba Gohan, ya estaban en el lugar donde iba a demostrar su valentía. No hacía frío, ni calor, el aire era completamente fresco y agradable. No existían montañas, todo el relieve era plano, y, hacia el hermoso horizonte, solo había agua, solamente agua que se perdía en la lejanía. Estaban en la playa.

Al bajar y tocar la superficie hecha de arena, Lime no pudo evitar expedir un grito de emoción. Abrazó a Gohan con todas sus fuerzas y le dio un beso en la mejilla, luego empezó a correr de un lugar a otro con los brazos extendidos, aspirando el aire de la playa. Todo en aquel sitio era reconfortante: la brisa, el agua, las aves graznando, el sonido de las olas rompiendo en la orilla, incluso la soledad que por primera vez a Gohan le parecía muy positiva.

¿Por qué estaban en la playa?

A Gohan le pareció el lugar perfecto para hacer lo que tenía que hacer, pues cierta vez, Lime le contó que lo más deseaba en la vida era visitar una playa, pues lamentablemente no había tenido la oportunidad de ir a ninguna. Imaginó lo feliz que se pondría cuando fuera él mismo quien la llevara a un lugar así. No lo había pensado en vano, Gohan veía con satisfacción que su objetivo se había cumplido: Lime se encontraba más alegre que nunca. La nostalgia amenazaba con hacer llorar al semisaiyajin.

La niña, hermosa y feliz, tocaba el agua que llegaba hasta la orilla, sintiéndose fascinada.

— Uy, está muy fría — Decía entre risas — ¡Son Gohan! ¡Gracias! ¡No lo esperaba! — Gritó agitando el brazo, luego corrió dirigiéndose a su amigo y lo jaló para que tocara el agua junto a ella — ¡Parece un sueño! ¡Ay, te quiero!

Los ojos de Gohan brillaron de emoción al escuchar nuevamente esa frase, tan hermosa en cada letra que la constituía. No quería arruinar la felicidad de Lime, pero ya tenía que decírselo, eran el momento y lugar adecuados. Cuando iba a abrir la boca para expresar algo, la niña vuelve a jalarlo y comienza a correr por toda la playa, unas veces tendiéndose en la arena, otras chapoteando el agua de las olas. Bajo el sol que resplandecía en el cielo y reflejaba su luz bajo la superficie acuífera del lugar, los dos infantes jugueteaban en aquel ambiente lleno de amor y tranquilidad. Gohan hubo de permitir que su amiga tan querida jugara hasta cansarse, a su lado, riendo y cotorreando sin parar, hasta que se detuvieron para admirar en silencio la majestuosidad del inmenso mar. Entonces, el hijo de Goku, comenzó a decir lo tanto deseaba su corazón.

— Todo esto… es hermoso, pero… — Dijo con nerviosismo — Debo… decirte algo…

— ¿Qué? — Preguntó Lime tranquila y sonriente. Gohan tragó saliva, el momento decisivo había llegado.

"Hazlo, vamos… ¡hazlo!" — Pensaba para darse ánimo, su corazón latía a millón — Eh… Lime… ¿yo te gusto?

¿Qué? ¿De verdad fue tan idiota como para preguntar eso? ¿De dónde demonios se le salió? ¡Estúpido! ¡Estúpido! Gohan quería irse, largarse de allí, para siempre, no se atrevía a mirarla directamente a la cara. El silencio que se produjo a continuación fue tan aterrador que por poco se desmaya; todos los miembros de su cuerpo parecieron dormirse.

Ya no había vuelta atrás, lo había preguntado, y esperaba la respuesta por muy dura que fuera.

— ¿Por qué me preguntas eso? — Fue la incógnita de Lime. El otro la miró, ella estaba realmente sorprendida, había perdido todo el semblante alegre y divertido que segundos antes tenía.

— Bueno, pues porque tú… me gustas — Dijo al fin, sin titubear. Ya está, lo había hecho, su cometido estaba listo. Vio que Lime abrió los ojos con desmesura y se ruborizó.

— Son Gohan… — Expresó completamente roja. Por un momento pareció que iba a sonreír, pero, en ese preciso instante, la sombra de algo aterrador ser cernió sobre ellos — ¿Qué es eso? — Preguntó la niña elevando la mirada. Gohan hizo un gesto de extrañeza, hace lo mismo y, al ver hacia arriba, se le cayó el alma al suelo. Fue como si toda el agua helada de la playa le cayera encima, como si un rayo de electricidad lo hubiera consumido, como si el tiempo ya no existiera, como si el mundo llegara a su fin.

Era la nave de Freezer.

Todo cambió, la felicidad se desvaneció. El sol que aun brillaba pareció oscurecerse y Gohan no pudo creer lo que sus ojos estaban viendo. La estupefacción abordó su persona, los nervios que antes sentía se transformaron en el más cruel de los terrores. La situación había dado un completo giro de improviso, y lo que único que Gohan se repetía era "No puede ser… no puede ser… no puede ser".

El enorme artefacto cada vez se hacía más y más grande, era monstruoso. El hijo de Son Goku no daba crédito a lo que estaba sucediendo, parecía una horrible pesadilla, como si todos los malos recuerdos renacieran de un momento a otro. En la mente de un aterrorizado Gohan, el cielo se puso de color verde, el aire se llenó de gritos de sufrimiento y un millón de risas desenfrenadas podían escucharse, sádicas y malignas que lo atormentaban una y otra vez.

"No… no, es imposible, absurdo… ¡esto no puede estar sucediendo!" — Pensaba Gohan temblando de pies a cabeza. La expresión que tenía en la cara era de la más pura, inesperada y absoluta sorpresa. Literalmente… se había quedado frío y, su amiga Lime, no comprendía para nada por qué estaba así, ni que era ese extraño objeto que volaba en el cielo, acercándose a la superficie terrestre, pero, se sorprendió mucho más cuando Gohan la toma bruscamente del brazo y emprende el vuelo a la máxima velocidad posible.

— ¡¿Qué ocurre!? ¡¿Qué es eso en el cielo?! — Preguntaba una muy confundida Lime, mientras el viento la golpeaba con violencia, y Gohan volaban alrededor de la costa, intentando alejarse lo más posible del lugar donde la nave iba a aterrizar.

"¡Freezer está muerto! ¡Está muerto! ¡¿Qué demonios significa esto?!" — Seguía diciéndose el semisaiyajin, apretando los dientes. ¿Acaso era una broma? ¿O tal vez Kaiosama se había equivocado y Freezer continuaba vivo? ¡No! ¡Eso no podía ser verdad! ¡Era demasiado terrible como para aceptarlo! Gohan miró hacia atrás. La nave ya había aterrizado encima de muchos árboles, provocando una completa trilladera. Vio a Lime, quien cerraba los ojos por causa del viento. Un profundo temor la invadió al pensar en el terrible peligro que ahora corrían; tenían que esconderse rápido; sin embargo, esto resultaría inútil ya que ellos podrían sentir la presencia de Lime aunque disminuyera la suya.

¡Un momento!

¡Es cierto! ¿Por qué él no pudo sentir ningún ki acercándose a la Tierra?

A Gohan no le dio ni tiempo de analizar la situación porque en ese instante algo lo golpeó. Fue como chocar contra un muro de concreto, dolió muchísimo. Cayeron al suelo, llenándose de polvo y arena, al momento que Lime grita con todas sus fuerzas y Gohan, un poco aturdido, dirige la vista hacia todas las direcciones.

La cegadora luz solar opacaba una silueta negra que los ojos de Gohan no podían distinguir. Mientras intentaba descubrir la identidad del atacante, volvió a oír que Lime gritaba, luego que lloraba, causándole esto mucha angustia y preocupación.

— ¡Lime! ¡Lime! ¿Estás bien? — Exclamó viéndola a su derecha, ella tenía una expresión de mucho dolor y se agarraba el pie con las dos manos, a la vez que no dejaba de llorar y gritar.

— ¡Ay, mi tobillo! ¡Mi tobillo! ¡Me duele mucho! ¡Ahhhhhh! — Gritaba ella con los ojos cerrados. Gohan se encontraba aterrado, al parecer, Lime se había roto el tobillo.

— ¡Vaya, vaya! ¡Pero si tan solo son unos críos! — Se oyó la voz de alguien. Gohan levantó la vista y allí estaba: un extraño sujeto que vestía con armadura. Fue entonces cuando sus peores miedos se hicieron realidad, recordaba ese tipo de vestimenta perfectamente y nunca la olvidaría, ya que hasta él mismo se había vestido así, pero el extraño no venía solo: detrás de él aparecieron otros dos individuos y no se veían para nada amigables.

Gohan apretaba los dientes y puños, Lime no paraba de lloriquear y los tres visitantes descendieron al suelo. Traían scouters, aquellos artefactos que servían para detectar la energía de los demás. El semisaiyajin soltó un gruñido, ya lo sospechaba, fue de esa manera que los habían encontrado tan fácilmente, pero aún estaba confundido por no haber sentido presencia alguna. El aturdimiento de la inesperada situación, que ni en un millón de años habría imaginado, le impedía pensar claramente. Se encontraba indefenso, y lo peor de todo era que Lime estaba a su lado. Por primera vez deseaba estar lejos de ella para que estuviera fuera de todo peligro. ¿Qué hacer? Ese era el desafío, pero también habían otras incógnitas: ¿Quiénes eran aquellos sujetos? ¿Qué hacían en la Tierra? Y también… ¿qué diablos estaba ocurriendo?

— Tu poder de pelea es bastante alto, ¿se puede saber quién diablos eres, mocoso? — Interrogó el sujeto del medio analizando a Gohan con el scouter, luego hizo lo mismo con Lime — Aunque tu compañera es radicalmente débil, que decepción — Dijo riéndose al igual que sus amigos.

— ¡Yo debería hacer esa pregunta! — Le gritó Gohan intentando sonar desafiante — ¡¿Quiénes son ustedes y qué hacen aquí?!

— ¿Quiénes somos? — Repitió cerrando los ojos con vanidad — Muchachos, nuestra presentación — Los dos sujetos que le acompañaban asintieron ante la petición del otro. Gohan frunció el ceño al ver que ellos se colocan en fila y comienzan a hacer unos extraños y peculiares movimientos — ¡Mi nombre es Sauzā! ¡Soy la estrella furiosa! — Exclamó agitando los brazos. Aquella forma de moverse le recordaba a alguien, por lo que Gohan se puso mucho más nervioso. Otro de los sujetos, quien era un tipo muy robusto de pelo largo azabache y piel verde, hace otros movimientos cuando el que se hacía llamar Sauzā terminó su presentación, exclamando: — ¡Mi nombre es Dore! ¡El agujero negro! — Y dibuja una flecha con los brazos. El tercer extraño, quien era el más alto y un sujeto deforme y de piel marrón, salta sobre los aires y luego cae de cuclillas, frente a sus dos compañeros y mirando fijamente a Gohan — ¡Y yo soy Neizu! ¡El rayo cósmico! — Y acto seguido, cuando Gohan no podía creer lo que estaba viendo, los tres sujetos exclaman: — ¡Somos las Fuerzas Especiales de Cooler!

Todos permanecieron en silencio, incluso Lime, quien dejó de llorar por un instante y miraba al trío de sujetos con los ojos bien abiertos. Gohan sentía emociones que alternaban entre miedo y vergüenza; aquellos tipos, sin lugar a dudas, eran peores que la Fuerzas Especiales Ginyu. Ni más ni menos.

— Lime… — Dijo el chico mirando a su amiga adolorida — Como puedas, ponte detrás de mí y no te muevas.

La niña, todavía sin entender nada, obedece a su amigo y cojeando se coloca detrás de él.

— Lo que quieran, sea lo que sea, ¡será mejor que se vayan! — Grita el niño, pero nada más se rieron de él.

— Eso no será posible — Añade Sauzā — Vinimos a este asqueroso planeta con un solo objetivo: exterminar a la raza saiyajin.

Gohan abre los ojos con desmesura al escuchar tal afirmación. Así que era cierto, esos tipos estaban en la Tierra para vengar a Freezer. Entonces él no se encontraba vivo, eran esos tipos que se hacían llamar las Fuerzas Especiales de Cooler, quienes habían venido para terminar lo que aquel había empezado. Entonces, ¿ellos sabían que él era un descendiente de la raza saiyajin? De ser cierto, no tenía más remedio que enfrentarlos, pero… seguía sin poder sentir sus ki, ¿acaso ellos podían disminuirlo? ¡No! ¡Freezer no era capaz de hacerlo! ¿Por qué ellos sí? Y también… ¿quién rayos era Cooler?

— Voy a preguntarte algo, niño, tú… — Trató de decir Sauzā, cuando mira hacia arriba y se queda callado. Un cuarto sujeto descendía muy lentamente, y cuando Gohan lo vio, se quedó pasmado.

Fue como si estuviera mirando al mismísimo Freezer. Estaba ahí, en la playa. ¡Oh por Dios! ¡Era él! ¡Se trataba de Freezer! Gohan tuvo el impulso de gritar por el horror, las cosas empeoraban en cada momento. Aquellos ojos rojos lo miraban directamente, casi matándole del susto con tan solo una mirada. La situación era terrible, inimaginablemente terrible, ¿qué hacer? ¡Todo estaba perdido! El semisaiyajin temblaba, se estremecía, gruñía, jadeaba, se quejaba, pudo hacer todos los sonidos y movimientos existentes que reflejaran el pavor que amenazaba en consumirlo hasta la locura. Ya no podía evitarlo, gritó, estaba aterrorizado. Lime, totalmente confundida y desorientada, comenzaba a asustarse demasiado. Ese día, el dos de octubre del año setecientos setenta y siete, se estaba cumpliendo el aterrador designio que Son Gohan solo había visto en sus pesadillas.

— ¿Qué te pasa? Parece como si hubieras visto un fantasma — Dijo el supuesto Freezer, sonriendo y utilizando una voz ronca. Los pies del sujeto tocaron el suelo y luego movió una larga cola.

De pronto Gohan se sintió preso de una furia incontenible, mientras un montón de recuerdos llenaron su cabeza. Recordaba escenas sucedidas en Namekuseí. Observó, como si fuera una imagen real, la figura de Freezer luciendo sus aterradores cuernos:

Bien… ¿cuál será el primero que conocerá el infierno?

Incluso le pareció oír su voz, en aquella horrible escena donde, sin piedad, el emperador galáctico atravesó a Krillin y comenzó a torturarlo. Los gritos aterradores de su amigo sonaban una y otra vez, y se vio a si mismo lleno de impotencia observando como lo masacraban. Luego lo vio caer al agua, su mano clamando por ayuda antes de sumergirse en las profundidades y él siguiéndole para salvarlo, cuando Freezer se interponía en su camino y le hablaba sínicamente:

¿A dónde ibas? ¿Pensabas ayudarlo? ¡No tiene caso, muy pronto morirá! ¿Por qué no te preocupas por ti en lugar de esa basura?

Era frustrante y provocaba una horrible desesperación.

Aunque seas un saiyajin, o seas un terrícola, o seas un numekusejin… ¡tu destino será morir!

No podía soportarlo. Le hervía la sangre a millón, solo deseaba con todas las fuerzas de su corazón poder acabar con ese miserable, así que se abalanzó en su contra fulminándolo con un centenar de ataques masivos, pero no sirvió de nada.

— ¡Enano! ¡Tú no eres un niño ordinario! ¡Debo confesarte que tus ataques si me dolieron! ¡Pero soy más fuerte que tú!

El terror lo consumió.

Y ya les dije, que después de todo tendrán que morir. ¡Lo único que conseguiste fue provocar más mi ira!

Luego, Freezer lo habría golpeado sin compasión, pero gracias al poder curativo de Dende, pudo salvarse; sin embargo, más adelante, cuando el tirano había mostrado su última transformación, llegaría el destino final del pequeño numekuseijin.

Bam.

Un pequeño resplandor acabaría con la vida de su pequeño amigo.

Las escenas siguieron transcurriendo en su cabeza, como veloces flashes que le provocaban un dolor terrible. En todas ellas, el desagradable rostro de Freezer y su maldita risa eran los protagonistas. Esto, combinado con la impresión de verlo nuevamente frente a sus ojos, lo llenaron de ira. Lágrimas corrieron de inmediato, sus dientes se apretaron con violencia y un grito de impotencia provino de su garganta. Estaba seguro al cien por ciento de que la persona allí presente era Freezer, así que no dudó en atacarlo, dejando a Lime petrificada. Los tres integrantes de las Fuerzas Especiales hicieron un gesto de impresión mientras que el otro, ni siquiera se movió al ver que el niño pretendía atacarle.

— ¡MALDITOOOOOOOO! — Gritó completamente furioso. Entonces empuñó la mano y la dirigió al rostro de su objetivo, quien lo esquivó al instante. Gohan gruñe de cólera y le lanza una patada, logrando asestarle en todo el pecho. Acto seguido comienza a golpearlo a toda velocidad y, arrojándole hacia lo lejos de un puñetazo, lo remata con un destello de energía.

Por el furioso ataque, ocurre una explosión, pero Gohan no se quedaría a observar: miró hacia donde estaba Lime, ella lucía muy sorprendida por lo que acababa de ver; sin embargo, había quedado desprotegida, así que el semisaiyajin voló hacia ella y la agarró para intentar escapar. Nuevamente se desplazaba a toda velocidad, mas, para su mala suerte, "Freezer" se interpone en su camino. Gohan se detiene en seco, estupefacto por la velocidad que había utilizado y porque no había sufrido el más mínimo daño. El tirano sonríe y lo golpea fuertemente con la cola. Otra vez caen al suelo y una ola les pasó por encima dejándolos empapados.

— Eso fue un poco sorprendente — Añadió el emperador bajando al suelo. Gohan se reincorporó ayudando a Lime a que también lo hiciera y poniéndola nuevamente detrás de él. Ella, estaba casi en Shock, ni siquiera podía mencionar palabra alguna — Eres un saiyajin, ¿cierto? — Le preguntó, y al ver la sorpresa en el rostro del niño, sonrió con malignidad — No puedes ocultarlo, tu expresión te delata — Dijo mientras Gohan retrocedía y Lime se quejaba por el tobillo que se había lastimado.

En ese momento, Gohan se dio cuenta de aquel sujeto era un poco diferente a Freezer. Su voz y el color de su piel no eran los mismos, e incluso, era más alto. Entonces lo supo: no era Freezer, se trataba de otra persona, pero ¿quién era y por qué se parecía a él?

— Permíteme presentarme — Comenzó a decir leyendo la mente de Gohan — Mi nombre es Cooler… y Freezer era mi hermano.

"¿Q… Qué? ¿Hermano de Freezer?" — Pensó Gohan sin poder creerlo, el otro volvió a reírse, pero esta vez con más maldad.

— ¡Lo conociste verdad! ¡Puedo saber en qué estás pensando gracias a tus expresiones de asombro! — Exclamó cruzándose de brazos — ¿Creíste que todo había terminado? ¿Qué con la muerte de mi hermano iban a salvarse? ¿Qué esta mierda de planeta nunca más estaría en peligro? ¡Estabas equivocado! ¡Hoy es el día en que sufrirán por haber mancillado el honor de mi familia! ¡Asqueroso saiyajin!

— ¡¿Cómo puedes saber que estás en lo cierto al decir que yo soy un saiyajin y que tal vez conocí a ese tal Freezer?! ¡No sé de qué me hablas! — Se defendió Gohan, pero nada más se rieron de él.

— Gracias a nuestros scouters podemos saber que tú eres la persona más fuerte de este planeta, y ningún terrícola puede poseer esa fuerza, solamente un saiyajin, fue por eso que te encontramos fácilmente — Explicó Sauzā riendo con desgano — Además, ¿por qué atacaste al señor Cooler con tanta furia? Yo te lo digo: porque lo confundiste con su hermano, ¿cierto? Él te hizo pasar por muchos prejuicios allá en Namekuseí y por eso lo odias profundamente.

— ¡Cállate! — Exclamó el niño, furioso — "Maldición, ¡¿por qué tuvo que pasar esto?! ¿Qué se supone que voy a hacer? ¡Ellos son más fuertes que yo!"

Gohan se encontraba en un callejón sin salida, y lo que más le preocupaba… era Lime, quien se escondía detrás suyo, muy asustada. ¿Por qué tuvieron que venir esos tipos a la Tierra? Ahora todo se había ido al diablo, iban a destruirla para vengar la muerte de Freezer. Jamás se le pasó por la cabeza que él tuviera un hermano, y en ese momento deseaba más que nunca que su padre siguiera con vida.

¡Rayos! ¡No había otra opción! ¡Tenía que pelear!

— Dime algo, crío, ¿eres pariente del sujeto que derrotó a Freezer? ¿Ese saiyajin que fue enviando a la Tierra hace ya varios años? — Interrogó Cooler seriamente.

"¡Sabe que fue mi padre! ¡No puede ser!" — Pensó abriendo los ojos, pero luego frunce el ceño y responde furioso: — ¡Sí! ¡Él era mi padre! ¡Y estoy orgulloso de ello!

— ¿Era? ¿Quieres decir que está muerto? — Volvió a preguntar, ahora sonriendo de medio lado — Qué lástima, no podré exterminarlo con mis propias manos, pero me conformaré con la vida de su hijo.

Todo el cuerpo de Gohan temblaba y su vista alternaba entre una muy asustada Lime y el rostro maligno del hermano de Freezer. No había forma de huir, volverían a alcanzarlo. El viento de la playa sopló con mucha fuerza moviendo el cabello de los niños y una nube ocultó parte de la luz del sol, en el instante que Gohan pensaba en lo peor e imaginaba a la Tierra siendo destruida por completo.

"¿Qué hago? ¡Papá, señor Piccolo, ayúdenme!" — Se dijo muy angustiado.

Hubo un momento de silencio particularmente espeluznante. Gohan seguía temblando por la preocupación y, en sus espaldas, Lime había comenzado a derramar unas cuantas lágrimas, llena de terror. El viento de la playa volvió a alborotarse intensamente y las olas se intensificaron al lado de ambos niños, quienes se encontraban paralizados y sin un lugar a donde ir. Los cuatro invasores: Cooler, Sauzā. Dore y Neizu, les miraban con malévolo júbilo, entendiendo perfectamente que el último saiyajin no tenía escapatoria; era imposible que huyera, la velocidad del joven palidecía en comparación a la de ellos. Cooler reía sádicamente, Gohan apretaba los dientes y Lime se quejaba respirando con dificultad. El sol de mediodía ganó la batalla en contra de las nubes y se mostró glorioso, hirviente e impiadoso sobre los hombros de los allí presentes. ¡Ah, el terror! Los cabellos de Gohan y Lime se alborotaron, entonces…

— ¿Qué harás, niño saiyajin? — Interrogó Cooler fríamente, el otro frunció el ceño profundizando la posición defensiva que tenía — Entenderás, chiquillo, que no puedes escapar de nosotros, pues si lo intentas… te mataríamos en un santiamén — Dijo el emperador galáctico. Los tres soldados rieron, y acto seguido, el hermano de Freezer comenzó a levantar el brazo muy lentamente.

Gohan sintió que todos sus miembros perdían la fuerza. Abrió los ojos aterrado, pues el horrible y sanguinario dedo de Cooler les apuntaba directamente; por un instante se detuvo el tiempo y el ambiente que rodeaba al hijo de Goku se tornó de azul en la imaginación del chico, quien se debatía, paralizado, la manera más efectiva de lograr salvarse de la muerte. Lo último que vio antes de que sucediera lo inevitable fue la media sonrisa de Cooler, tan maligna e impura como la de su compañero fraterno. Luego, los ojos del semisaiyajin fueron cegados por un horrible destello morado. El dolor que sintió a continuación no podía compararse con nada, sus ojos casi se le salieron de las órbitas, y lo peor fue, sin lugar a dudas, el grito de Lime, que le aturdió el oído izquierdo como si hubiera salido de lo más profundo del infierno. Todo se puso borroso, Gohan gritó con todas sus fuerza y juntó los párpados. Cuando los abrió se encontraba en el suelo, sobre la arena, le dolía muchísimo el hombro izquierdo; a su lado vio que yacía Lime, inmóvil, con los brazos extendidos y un sangriento agujero en el pecho. Al sentir como todo su ser se estremeció hasta el alma, producto de una impresión tan grande como ninguna otra, Gohan se dio cuenta de que ella estaba muerta.

Fin del capítulo diez

Notas finales:

¿Lo esperaban? ¿Sabían que Lime moriría? Yo creo que sí, o tal vez estoy equivocado. Antes de irme, quiero que tengan bien claro que ella ha muerto, pues en mi fic ECDGL hay una parte donde Videl aparentemente muere pero no es así. Aquí, Lime sí murió, no tenga ninguna duda de ello.

¡No se vayan sin dejar un comentario! ¡Quiero saber sus opiniones por favor!

Se despide... el asesino GohanxVidel XD.