Nota del traductor:

Este capítulo tiene un formato viejo que debo cambiar. Me refiero a las comillas que usé para los diálogos, en un intento de emular el estilo del autor.

Tan pronto como tenga tiempo para cambiarlo al formato actual de los guiones, lo haré; pero mientras tanto, verán esta nota aquí.


Capítulo 9

¿Dialga?

Aunque su visión estaba nublada... Char supo que era la misma visión que antes.

Rodeado en una blanca nada, el glorioso dragón Dialga estaba frente a él, inclinando su larga cabeza alineada con plateado. Aunque, a pesar de la sensación de que Dialga le estaba contando algo de inmensa importancia, Char no escuchó nada.

Esto no es solo un sueño cualquiera, determinó Char. Es algo de mi memoria. ¡Recuerdo que esto me ocurrió a mí! Pero... ¿por qué no puedo recordar nada más? ¿Qué es lo que Dialga hace conmigo? ¿Qué está diciendo?

Pero luego, en medio de la blancura, un nuevo objeto apareció flotando en el aire frente a Char. Este objeto brillaba también con luz sobrenatural, tanto que Char no pudo distinguir qué era.

Todo lo que podía decir era que era circular y del tamaño aproximado de su puño.

Su corazón empezó a latir viciosamente frente al recuerdo de ese objeto. Era un objeto de importancia. Gran importancia. Pero... ¿qué era?

¡Creo... saber qué es esto! se exclamó a si mismo Char. ¡Yo sé qué es esto! Es... es... espera, ¡yo recuerdo esto! ¡En serio!

Sé que es algo... ¿algo para lo que yo estoy aquí? ¿Algo que vine a recoger? ¿Tal vez algo que traje conmigo? Tiene que ser algo como eso.

Desafortunadamente, justo cuando empezaban a sentirse más cercanas, las memorias comenzaron a desvanecerse.

No, ¡espera! ¡Vuelve! suplicó Char. ¡No! ¿Por qué, oh, por qué tiene que terminar ahora? ¡Estaba tan cerca de recordar!

Sin importar cuanto lo intentaba, no pudo evitar que la blanca sombra que era su memoria se hunda de nuevo en las negras entrañas de su mente. Pronto, la luminosa forma azul de Dialga no fue nada más que un contorno, un grabado en su cabeza.

Vuel... ve... suplicó de nuevo Char, intentando alcanzar la memoria que ya no podía sostener.

... ... ...

El sonido de voces se arremolinaba a su alrededor, recordándole la realidad a la que estaba volviendo.

Recordó las flores venenosas que lo habían infectado durante su misión con Scythe y Saura. Sintió que tragaba involuntariamente algo frío, presumiblemente medicina, que había sido introducida en su boca...

"¿Ves? Él va a estar bien," dijo una voz. "Ya ha empezado a moverse."

¿Es ese Scythe? se preguntó Char. ¿Dónde estoy?... No abortamos la misión por mi causa, ¿o si? ¡Espero que no!

Los ojos de Char parpadearon momentáneamente al abrirse. Viendo un borrón de verde oscuro, supo que aún estaba en el bosque. Por un momento, se sintió mucho mejor al saber que su primera misión no había fallado a causa de su error estúpido. Aunque, no pudo hacer nada más que preguntarse cuánto tiempo había estado desmayado. Parpadeando de nuevo, una imagen de la cara de Saura pasó rápidamente ante él, pareciendo que estaba a punto de forzarle algo en la boca.

"Oye, Char, ¿qué tal te sientes?" dijo Saura, dándole un pedazo de fruta amarilla con piel peluda y rosada. "Fuiste envenenado muy mal."

"Me siento genial," respondió Char, tomando el pedazo de fruta dentro de la boca e intentando sentarse. "¿Cuánto tiempo estuve desmayado?"

"Menos de un minuto," dijo Scythe, adelantándose y arrodillándose a su lado. "Me encargué del Carnivine lo más rápido que pude, luego Saura me contó lo sucedido."

Sintiéndose lo suficientemente bien como para ponerse de pie, Char notó que, en efecto, no se habían movido del lugar en donde la batalla había sido librada. Notó al pobre Carnivine, casi completamente desmembrado, al lado del tronco de un árbol y arraigándose en el suelo para volver a crecer.

"¿Recuerdas ese árbol en dónde conseguimos la fruta hace rato?" dijo Scythe. "Es fruta meloc. Comerlas puede purgar la mayoría de los venenos fuera del cuerpo. Muy útil. Solo necesitaste unos cuantos bocados, y aquí estás, como nuevo. No había razón para preocuparse. Aunque, yo terminaría con el resto, solo por si acaso."

La fruta dejaba un sabor muy dulce en su boca, casi enfermizamente dulce, cuando bajaba por su garganta. Saura le pasó la otra mitad de la fruta meloc, viéndose infinitamente aliviado de que se encontraba mejor.

Aunque Char aún se sentía aturdido, fue capaz de seguir a Scythe y continuar con el viaje mientras el viejo guerrero asumía el trabajo de liderar al equipo por el momento.

"Supongo que tengo un largo camino por recorrer antes de volverme como el equipo Remordimiento y nunca cometer errores," murmuró Char luego de tragar un gran bocado de la fruta.

"Estás muy bien en tu camino," dijo Scythe con una sonrisa. "Después de todo, el que no comete errores es aquél que ya ha cometido todos los errores del mundo. Has aprendido una valiosa lección hoy sobre reconocer un determinado tipo de enemigo, ¿verdad?"

"Sí," dijo Char, "y una sobre mirar el lugar en dónde me lanzo para esconderme."

"Bien hecho," dijo Scythe. "Por supuesto que el equipo Remordimiento comete errores de vez en cuando. No hay un Pokémon que no lo haga. ¿Recuerdan cuando no reconocí la trampa de caída anteriormente? ¿Recuerdan cuando rebané las cepas de Saura en la batalla? Puedo ponerme torpe a veces. De nuevo, Saura, lamento mucho eso."

"No te preocupes," dijo Saura. "No dolió, después de todo. Y ya han comenzado a crecer de vuelta."

"¿En serio? ¿No sentiste eso?" preguntó Char, comiendo otro bocado de la fruta Meloc.

"Solo siento en la punta de las cepas," explicó Saura. "Y estoy contento por eso también. No fue la primera vez que fueron cortadas. Una vez, incluso se me ataron en un gran nudo..."

"Pero de cualquier manera, estos errores palidecen en comparación a algunos otros," continuó Scythe, ganando fuerza en la voz. "Errores como... juzgar erróneamente la fuerza del enemigo. Predecir incorrectamente dónde atacará el enemigo. Olvidar en dónde se encuentran realmente tus alianzas, o confiar en aquellos en quienes no debería confiarse. Errores que cuestan a Pokémon sus vidas. Los errores que cometimos hoy fueron reparables. Muchos en la vida, especialmente para un equipo de resistencia, no lo son."


Cataratas Empíricas

En otro lugar, en una cueva bien oculta al lado del lecho de un río, un Seviper estaba enroscado en las sombras y esperaba. Ocasionalmente echaba vistazos hacia las pilas de posesiones de tamaño considerable que lo rodeaban.

"¿Dónde está ese idiota?" siseó, desenrollándose a causa de la intranquilidad. "Juro, que si no vuelve en dos horas –"

Ni un momento más tarde, un segundo Pokémon, un Croagunk, entró con velocidad en la cueva. Se paró un momento para recuperarse y tomar aliento, y luego blandió dos objetos que estaba sujetando: una copa de color dorado, y una más pequeña joya circular.

"¡¿Dónde estabas?!" el Seviper casi explotó, saltando hacia él.

"Solo consiguiendo estas," respondió, ignorando la furia de la serpiente y lanzando los objetos en una esquina junto con el resto de los trastos. "¿Qué? ¡Deberías estar orgulloso de mi!"

"Croagunk, no pareces entender la idea. Cazamos a la noche, bajo la cubierta de los Vigilantes. Nos retiramos de la luz del sol. ¡¿Por qué es ese un concepto tan difícil de entender para ti?!"

"Cállate," croó la sobredimensionada rana mientras se sentaba en el suelo para reposar. "Je je, mírate. ¿Te pones delicado solo porque decidí hacer unas cuantas horas extra? Deberías estar agradecido. Fue por tu culpa que no pudimos terminar nada anoche."

"¡Eso no viene al caso!" escupió la víbora. "¿Vale la pena arriesgarse a ser vistos? ¡A esta hora del día, podrían estar enviando a la policía para que nos atrapen en este preciso momento! ¿O quizás incluso nos reportaron a una de esas malditas 'fuerzas de resistencia'? ¿Y luego qué? Tendríamos que huir, perderíamos todo nuestro trabajo del mes pasado, y... ¿qué crees que diría el jefe? Sería mucho mejor escapar y nunca volver."

"Deja de preocuparte tanto," suspiró el Croagunk, cerrando los ojos. "No hay ningún Pokémon en toda Ciudad Hierro con la mitad del cerebro suficiente como para venir por nosotros."

"¡¿Apostarías tu vida por ello?!" demandó la víbora. "¿O piensas que esto es solo una especie de juego? Salir a la luz del día es peligroso. Podrías también solo decirle al jefe que su cara se ve graciosa."

El Seviper se arrastró hacia la esquina donde la copa dorada había caído. La inspeccionó.

"A propósito..." gruñó. "Estando a la luz solar y todo, te aseguraste de que nadie te estaba siguiendo... ¿verdad?"

... ... ...

"¿Ven?" dijo Scythe desde detrás de una roca, señalando la entrada de la cueva a Char y Saura. "Les dije que serían fáciles de encontrar."

Saura espió a través de la roca. "Vaya, eso fue bastante fácil," dijo él, sorprendido.

"Bueno, este puñado en particular no lo estaba intentando realmente," se rio Scythe. "Ahora, vayamos y enfrentémonos a ellos. Si son tan malos en luchar como lo son en el sigilo, apuesto a que incluso ustedes dos podrían derrotarlos."

"Um... no estoy tan seguro," dijo Saura frunciendo el ceño. "Ese Croagunk se veía fuerte... ¿no deberías ser tú el que los derrote?"

"Sí," dijo Scythe. "Pero eso no significa que ustedes no ayudarán. Ahora, prepárense para una lección, ustedes dos... les estoy a punto de enseñar uno de los trucos más viejos del libro."

... ... ...

"¡Oigan!" gritó una voz desde afuera de la cueva.

El Seviper dio un salto ante el sonido, frunciendo el ceño.

"¡Croagunk!" siseó. "¿Escuchaste algo?"

"Vuelve a dormir," murmuró el Croagunk. "Seguramente es solo – ¡eeerrrk!"

El Seviper mordió el brazo de la rana con sus colmillos puntiagudos, causando que este se levante de golpe bien despierto.

"¡¿Era eso necesario?!" explotó con rabia, frotándose el brazo.

Antes de que pudiera decir otra palabra, la voz de afuera de la cueva sonó de nuevo.

"¡Oigan! ¡Ustedes!" llamó.

"¡Imposible!" se mofó el Croagunk. "Verifiqué los alrededores. A menos que hayan venido por los Bosques Decadentes..."

Ambos esperaron en silencio, encogidos en la esquina. Más llamados vinieron, cada vez más fuertes. El Croagunk apretó los puños, dándose cuenta de que, sí, había intrusos.

"¡Alguien está aquí!" siseó el Seviper. "Si dejaste que alguien nos siguiera, ¡¿verdad?! Tú..."

"Espera, espera," dijo el Croagunk, levantando la mano para silenciar a la serpiente. Muy cuidadosamente, espió a través de la esquina hacia afuera, solo para ver a un Charmander y a un Bulbasaur parados en la entrada de la cueva.

"¡Sabemos que están ahí!" llamó Saura.

"Son solo unos niños," se burló la rana. "Je je, vaya, eligieron a los peores Pokémon para seguir. Relájate. Serán muy fáciles de manejar."

"Bien, porque ahora que nos encontraron, no tenemos elección," siseó el Seviper con irritación.

Adoptando una actitud arrogante y confiada, el Croagunk marchó fuera de la cueva y a la luz del sol. Viendo su mayor tamaño, Char sintió una punzada de terror mientras la rana se acercaba a él. Como Saura, esta también era una criatura de veneno. Todo lo que Char sabía era que no quería ser envenenado de nuevo.

"Bueno, hola, niños," dijo malvadamente. "¿Hay algo que pueda hacer por ustedes?"

"¡Eres un ladrón!" dijo Saura sin miedo, dando un paso hacia él.

"Y ustedes son niños pequeños que suenan como si supieran demasiado," respondió el Croagunk. "¿Es eso todo lo que vinieron a decirme?"

"¡Vi-vinimos a recuperar lo que robaron ustedes!" dijo Char con incomodidad, intentando unirse al acto con Saura. "Entonces... ríndanse, ¡o lucharemos con ustedes!"

"¡Sí, lo escucharon!" exclamó Saura. "¡Devuélvannos nuestras cosas!"

*¡Croak!*

Las mejillas del Croagunk se inflaron, emitiendo un aterrador sonido que intimidó a Char y le hizo querer correr.

"Para tu información, somos el Equipo X, ¡y nunca devolvemos lo que tomamos!" dijo, acercándose incluso más a Saura y superándolo en tamaño.

"Bueno, somos el Equipo Cacahuates, ¡y nunca caemos sin dar pelea!" le devolvió Saura. "Entonces, qué será, ¿eh?"

"Je. Je je. ¡Je je je! *¡Croak!*" se rio el Croagunk. "¿Es esta una especie de broma? En realidad quieren luchar conmigo, ¿verdad? ¿Piensan que tienen oportunidad? ¡El Equipo X está invicto!"

"No nos pueden derrotar," dijo Char, obligando a salir la mayor cantidad de sentimiento que pudo. "Tu veneno es impotente contra él, ¡y mi fuego te quemará a cenizas!"

"Entonces, han estado haciendo la tarea, ¿eh?" replicó. "Je. Niños graciosos. Piensan que lo saben todo. Bueno, sí, seguro, si tuvieran suerte, podrían derrotarme. Pero no soy solo yo, ¿ven?... ¡Seviper! Ven aquí, ¿querrías? ¡Hay algunos niños que quieren conocerte!"

"Oh, ¡no!" gritó Saura. "¿Hay... un Seviper también?"

Char puso su mejor cara de terror – que era por lo menos parcialmente sincera. Se volvió hacia la cueva para ver al Seviper que inevitablemente estaría emergiendo...

*¡ESLASH!*

*¡ESLASH!*

En un parpadeo, el Croagunk y el Seviper estaban ahora de alguna manera tendidos entre las rocas, gimiendo de agonía. Largos cortes rojos cubrían sus cuerpos. Scythe estaba parado sobre la víbora, cuchillas en alto. Todo lo que había necesitado era que ambos enemigos fueran atraídos fuera de la cueva – una tarea que Char y Saura habían realizado admirablemente.

"Se ocupará de ellos," comentó Scythe, plegando sus alas y volviendo su atención hacia la cueva. "Buen trabajo, ustedes dos. Buena distracción. Dejen que esta sea una lección: si su enemigo no sabe lo fuerte que eres, no hay límite con lo que puedes hacer con ellos. Es una de las mecánicas más importantes y básicas de la guerra. Ahora... veamos que clase de botín tienen escondido estos matones aquí."

Aunque Char estaba esperando el ataque de Scythe, su boca seguía bien abierta ante la demostración de su velocidad. Ambos enemigos, después de toda su palabrería, estaban ahora en el borde de la inconciencia y parecía que le daban la bienvenida. El propio veneno del Croagunk manaba de sus sacos cortados, y el cuerpo del Seviper estaba contorsionado en una forma indescriptiblemente horrible. Ambos estaban aún sangrando profusamente.

"No, Char, no los maté," dijo Scythe, anticipándose a su pregunta y haciendo señas para que lo siga dentro de la cueva. "Mientras hay tiempos en los que tendrás que matar a tu enemigo, este no fue uno de ellos, y prefiero no acabar con mis oponentes a menos que sea realmente necesario."

"Um," Char asintió. "Entonces... ¿sanarán?"

"Char, ¿a quién le importa?" dijo Saura. "Son ladrones. Vayamos a tomar sus cosas antes de que sea demasiado tarde."

... ... ...

El interior de la cueva era como un basurero, repleto con montículos de objetos de valor tirados sin cuidado mezclados con chatarra y baratijas. Algunas cosas brillaban, algunas goteaban, la mayor parte estaba rota o arañada. Char miraba el trabajo manual de los ladrones con asombro, dudando de que fueran capaces de rescatarlo todo en un solo viaje.

"Sorprendente," jadeó Saura. "Entonces es así como una guarida de ladrones se ve. ¿Me pregunto de dónde fue todo esto robado?"

"De todo el país, probablemente," dijo Scythe, examinando cuidadosamente la basura. "Estos tipos estuvieron por ahí. Los he visto antes, nunca los vi como una clase de amenaza. Pensé que harían de buena misión de práctica para ustedes dos."

"Entonces, ¿ahora qué?" preguntó Char, mirando el reflejo de algo brillante en un montón de posesiones cercano. "¿Lo llevamos todo de vuelta?"

"No," dijo Scythe. "Ahora mismo, vamos a cargar nuestra bolsa con las cosas más valiosas que encontremos aquí y las llevaremos de vuelta a la base. Luego de eso, reportaremos la localización de esta cueva para que todos los ciudadanos de Ambera puedan rebelarse contra estos ladrones por sus propios medios. Los ladrones están probablemente aliados con el Maestro, pero nada puede salvarlos si los Pokémon locales los encuentran. No tendrán más opción que huir."

"Y si huyen, tomarán las posesiones más valiosas con ellos," dijo Saura con un asentimiento. "Es por eso que tenemos que encontrarlas ahora. ¡Lo tengo!"

"Estás aprendiendo," dijo Scythe con una sonrisa. "Ahora, ayúdame a buscar cosas que valgan la pena llevar."

Char se lanzó a la pila más cercana, lanzando a un lado las cosas que parecían sin importancia. Un plato dorado. ¿Era el oro valioso para los Pokémon como lo era para los humanos? ¿O era solo de otro color? Lo lanzó a un lado. Un pequeño cuchillo deslustrado. Interesante, pero sus propias armas naturales eran mucho mejores. Lo lanzó. Una pequeña esfera azul de algún tipo. ¿Mágica? ¿Tal vez podría ser valiosa para Kecleon? La dejó rodar por ahí...

"Oye, esto se ve interesante," reportó Saura. "Char, no puedo alcanzarlo, mis cepas no crecieron aún por completo. ¿Podrías ayudarme?"

Char y Scythe se amontonaron alrededor de Saura para ver qué había encontrado. En la pila en frente a él estaba un pequeño cristal reluciente. Saura lo empujó, cayó de la pila y rodó por el suelo.

"Buen hallazgo," dijo Scythe. "Ese es un 'fragmento salvaje'. Es un tipo de roca muy especial que la mayoría de los Pokémon en Ambera requieren para evolucionar. El Maestro atesora esas como si no hubiera mañana. En realidad son bastante raras en estos días. Ponla en la bolsa."

¿Un fragmento salvaje? se preguntó Char, recogiendo la piedra. Umm... Entonces, ¿esto podría convertirme en un Charmeleon una vez que sea más fuerte? Creía que los Pokémon simplemente evolucionaban cuando eran lo suficientemente fuertes. ¿Por qué necesito un fragmento salvaje para evolucionar?

Mientras la sostenía y la miraba relucir en sus garras, notó a Saura alejarse un poco de ella. Todavía no podía imaginarse por qué Saura estaba tan asustado de evolucionar, pero sintió que sería descortés preguntárselo directamente...

Char tiró la brillante piedra dentro de la bolsa, y el equipo prosiguió con el rastrillaje del resto de la cueva por algo que valdría la pena llevar. Encontraron un pequeño montón de cosas, desde joyas hasta raras piedras y algunas esferas azules. Para mayor desaliento de Char, la bolsa se volvió bastante pesada.

"Bastante bueno," dijo Scythe, pateando una chatarra de metal a través del suelo. "Buen trabajo, ustedes dos. Creo que eso es todo lo que podemos llevar. ¡Hemos cumplido nuestra misión! Es hora de volver."

Cuando se volvieron para salir, encontraron al Croagunk y al Seviper parados en la entrada de la cueva, emitiendo siluetas de sus debilitadas y derrotadas formas. Apenas eran capaces de mantenerse de pie. Scythe dio un paso al frente de Saura y Char, enfrentando el ceño fruncido de los ladrones con el suyo. Un escalofrío subió por la espalda de Char mientras el Croagunk lo miraba. Aunque no habló, el mensaje del Croagunk era claro: esto no ha acabado.

Con el odio ardiendo en sus ojos, y sin decir una palabra, los ladrones dieron la vuelta y se fueron.


Camino Decadente

Era temprano por la tarde mientras el trío caminaba de vuelta a la base. Tenían que tomar el camino largo alrededor de los Bosques Decadentes y ser tremendamente cuidadosos de no volver a entrar en la mazmorra misteriosa por accidente. Char luchaba con la bolsa, pero Scythe acordó tomar turnos con él para llevarla.

"Bueno, nuestra misión fue un éxito," proclamó Scythe mientras encontraban su camino de vuelta al Camino Decadente. "Y esta será el primero de muchos. Tal es la vida de un equipo de resistencia. Hoy, regresaremos a la base, haremos constancia de nuestra misión en el registro, y nos prepararemos para hacerlo todo de nuevo mañana."

"¿Qué piensas, Saura?" preguntó Char. "No lo hicimos tan mal hoy, ¿pero estar en un equipo de resistencia es cómo pensabas que sería? ¿Piensas que seremos capaces de manejarlo?"

Saura no respondió. En lugar de eso, forzó una sonrisa.

Vaya, espero que Saura no se haya desalentado por todo esto, pensó para si Char. ¿Tal vez está comenzando a darse cuenta de que no le gusta este trabajo después de todo? En un trabajo terriblemente duro, y realmente tendremos que sacrificar nuestra libertad si es que vamos a hacer estas misiones todos y cada uno de los días. O... o tal vez ver esa cosa del fragmento de piedra le recordó lo que Domo dijo sobre evolucionar. O tal vez...

... Tal vez fue cuando les dijo a esos ladrones quiénes éramos.

"Scythe, hay algo que he querido preguntarte," dijo Char, mirando de reojo a Saura. "Es posible cambiar el n –"

"Sí. Sí, es posible," le interrumpió Scythe con la sonrisa más traviesa hasta ahora. "Me estaba empezando a preguntar cuánto más te tomaría preguntar eso."

Scythe giró la cabeza y sonrió hacia él, lanzándole una mirada que le dijo a Char que, sin duda alguna, sabía de qué estaba hablando.

"¡¿Qué?!" graznó Saura. "¡¿Qué ocurre?! ¿Quéeee? ¡Me están guardando una especie de secreto!"

"Creo que lo averiguarás pronto," le aseguró Scythe, aún sonriendo a Char. "Pero no me mires a mi. Confía en tu líder de equipo. Para eso está él aquí."

Saura se giró hacia Char con una expresión confundida e interrogativa. Char solo le devolvió una sonrisa, pero su mente estaba que iba a las carreras.

Ahora que parece que tengo más tiempo para pensarlo, se preguntó, ¿hay algún nombre mejor para ponerle a nuestro equipo?

Traducido por WillChar96.
Translated by WillChar96.