Perdidos como conejos en la nieve


-¿Porqué deben venir ellos con nosotros?- Seguía preguntando Kagura mientras abordaban el bus con sus mochilas y carpas.

-El calvo dijo que podía invitar a mis amigos.-

-¡Se refería a amigos de los dos, no solo tuyos! ¡Yo quería traer a Soyo-chan!-

-Conociendo a su familia no la habrían dejado venir.- Acotó el sádico.

-¡Tu mantente callado!- Kagura estaba de muy mal humor.

-La próxima vez la traeremos, no te preocupes.- El hermano mayor sonreía sin preocupaciones.

-Tsk. Vive peleando con estos dos y los trae a acampar con nosotros todo un fin de semana, ¿quien rayos lo entiende?- Pensaba la menor sin saber si su hermano era un buen amigo o solo un idiota.

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Una vez llegados se instalaron en el suelo tratando de orientarse. Para su suerte Takasugi era el más responsable de todos ellos y había traído un mapa del lugar, cosa que ni se les había ocurrido a los demás.- Si tomamos este camino podremos llegar al área del campamento, esto es una reserva natural, así que no podemos acampar en donde nos plazca.- Señalaba en el mapa.

-Nunca hubiese imaginado que te manejaras tan bien fuera de tu casa Takasugi.- Se burló el sádico.

-A diferencia tuya que elegiste el camino fácil yo si me intereso por lo que tengo alrededor mio.- Refiriéndose a que Sougo ahora era un policía, y Takasugi los odiaba.

-Cuida tu boca.-

Takasugi suspiró cansado.- Primero deberíamos ir a buscar leña, aquí señalaste que podemos conseguir ¿verdad?- Kamui se puso a husmear el mapa.

-Si, vayamos enseguida antes de que anochezca, ya está atardeciendo.- Los dos comenzaron a caminar.

-Volveremos pronto, así que no intentes nada con ella.- Kamui le miró con una sonrisa forzada a Sougo.

-Como si fuera a hacerlo.- Murmuró lo suficientemente alto para que Kagura escuche.

-Já, no podrías intentar nada conmigo ni en 100 años.-

-¿Acaso estas mal de la cabeza? Te recuerdo que en su momento yo pude haber hecho lo que sea contigo.- Se burló.

Kagura se dio cuenta que lo decía por los sentimientos que ella tenia hacia él de pequeña.- ¡Te mataré! - Ambos comenzaron a pelear como siempre, con puños y patadas.

Ambos estaban cegados peleando uno con el otro que no se daban cuenta que con cada golpe que se daban resonaba en el aire, haciendo que la nieve de las montañas comenzara a caer en dirección a ellos. Continuaron peleando y finalmente Kagura lanzó de una patada a Sougo haciendo que éste se golpeara la espalda con la montaña que tenían al lado. Kagura comenzó a reír hasta que ambos comenzaron a sentir un gran temblor que venía hacia ellos. Les cayó una avalancha de nieve y ambos fueron cuesta abajo en una gran bola de nieve hasta que finalmente llegaron a un precipicio de al menos 30 metros de altura y cayeron al vacío.

Como la "avalancha" no fue tan grande, ni Kamui ni Takasugi se percataron de lo ocurrido, por lo que les extraño llegar al lugar y que Sougo y Kagura no se encontraran allí.

-Seguramente Sougo se la llevó por ahí.- Se burló el del parche.

-¡Maldito sea, lo mataré!- Kamui ardió en llamas.

-Estaba bromeando. Vayamos a buscarlos.- Takasugi se llevó a su amigo tirándolo de su cabello.

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Mientras tanto, Kagura comenzaba a despertar. Tenía la piel roja por estar aún en la nieve y se sentía algo mareada.- ¿Donde estoy? - Murmuró y se levantó como pudo, se sorprendió de ver al sádico sentado tranquilamente en un tronco prendiendo una fogata.

-¿Uh, china? ¿Seguías viva? Yo pensaba asar tu cuerpo para sobrevivir.-

-¡Maldito bastardo, no vayas a sacarme de esa bola de nieve, gracias!- Dijo sarcásticamente ya entrando en calor por la rabia que le provocaba el castaño.- ¿Donde demonios estamos? - Miró a su alrededor y parecía ser una zona que no estaba habilitada para los turistas, se veía sumamente peligroso y oscuro.

-Si mal no recuerdo, caímos desde allá arriba.- Señaló a lo alto y Kagura quedó atónita de ver la altura de la que habían caído y aún así estaban ilesos.- Al menos la nieve hizo de colchón y no me pasó nada, pero tú caíste de cara al piso.-

-¿Como sabes eso?-

-Tienes la frente sangrando.-

Kagura tocó su frente y era verdad, comenzó a tocar su cabeza y tenía grandes chichones que realmente le dolían.- Con razón me siento mareada.- Pensó.

-Es increible que sigas con vida, pero bueno, es difícil matar a un monstruo, incluso para la madre naturaleza.- Se burló. Kagura le ignoró como pudo, su mareo era más fuerte y comenzaba a sentirse algo mal.- ¿A donde vas? -

-A buscar donde dormir, no pienso quedarme aquí congelándome.- Comenzó a caminar tambaleándose. Sougo suspiró y apagó la pequeña fogata que finalmente había podido prender tras mucho intentarlo, y partió tras de ella.

Hicieron unos pocos metros y Kagura paró a descansar, aún le dolía la cabeza y se puso a jugar con unos conejos que encontró, por lo que Sougo continuó buscando un buen lugar donde acampar. Finalmente volvió.- Oi.- Dijo a lo lejos y le lanzó una bola de nieve en la cara a la china, espantando a los conejos que tenía alrededor de ella.

-¡¿Que crees que haces bastardo?!- Se molestó.

-Apúrate y ven aquí, encontré una cueva deshabitada.- Al escuchar eso Kagura se levantó olvidando su enojo, ciertamente tenía mucho frío y no dejaba de nevar.

Al llegar a la cueva se sorprendió de ver que el sádico tenía todo listo, ya había armado la carpa y todo. Mientras tanto él seguía tratando de comunicarse con los otros dos mediante su teléfono móvil, pero no había señal por ningún lado.- Estamos en las montañas estúpido, no conseguirás comunicarte.-

Suspiró cansado.- Bien, buscaré algo para comer.-

-¿Cómo?-

-¿Cómo que "cómo"? Cazaré algún conejo.-

Kagura tragó saliva, ciertamente tenía mucha hambre pero la idea de comer conejos no le gustaba para nada.-...Paso.-

Suspiró.- No voy a morir de hambre aquí solo porque a ti no se te antoja comerte un conejo. Me voy.- Kagura se molestó y comenzó a frotar unas ramas que tenía allí para encender fuego y calentarse.- Eso es, te aseguro que te gustará el conejo asado.- Se le burló y comenzó a caminar en dirección al bosque.

-¡No es por eso que estoy haciendo fuego, imbécil!-

Pasaron alrededor de dos horas hasta que Sougo volvió con una bolsa y carne descuartizada.

-¿Tanto tiempo para un simple conejo?-

-Cállate, hasta me tomé el tiempo de sacarle la piel y dejar solo trozos de carne para que a la señorita no se le dañe la moral por comer un simple conejo.- Comenzó a encastrar los trozos de carne en unas varas que juntó en el camino y comenzó a asar la carne.

Kagura se quedó viendo la carne, ciertamente esperaba que el sádico llegara con un conejo muerto y se lo tirara en la cara con tal de hacerla llorar, pero nunca esperó que se tomara el trabajo de dejar solo trozos de carne, de esa manera no reconocía si en verdad era un conejo, por lo que no se sentía mal de atreverse a comer. Una vez que probo la carne sus ojos brillaron.- Esta bueno ¿verdad? - Se burló el castaño.

-Cállate, estoy comiendo solo para sobrevivir.-

-Si, si. Por cierto, ¿tu carpa donde está?-

-La tiene Kamui.-

-¿Y donde piensas dormir? No pensarás dormir conmigo ¿verdad?- Kagura se atragantó al escuchar eso y comenzó a toser, cosa que hizo reír a Sougo.- Tienes suerte de que traje un futón grande, ¿que hubieras hecho si traía uno individual? -Se le burlaba mientras ella tomaba agua para "destapar" su garganta.- Tendríamos que haber dormido abrazados para caber en él.- Kagura escupió el agua.

-¡¿Porqué te pones a pensar en eso?! ¡Maldito idiota!- Sus mejillas se tornaron rosadas, cosa que a Sougo le causó mucha gracia y algo de ternura.

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Para la noche ambos estaban dentro de la cueva, Kagura ya se había acostado dentro de la carpa, el futón que había llevado el sádico era muy grande, casi de dos plazas; mientras que él estaba sentado en un tronco calentando las manos en una fogata y con una frazada cubriendo su cuerpo.

-¿Piensas quedarte ahí toda la noche?- Kagura se asomó por fuera de la carpa.

-¿Acaso te me estas insinuando para ir a dormir contigo?- Le provocó.

-¡Deja de bromear con eso! Es solo que si te llegas a enfermar no quiero que me reproches que fue por mi culpa.- Se adentró a la carpa nuevamente.

Sougo rió.- En un rato entraré a dormir, quédate tranquila. No pensaba sacrificar mi comodidad por ti.-

Dicho y hecho, se adentró a la carpa y se recostó al lado de ella. Ambos "dormían" de espaldas, pero aún así no lograban conciliar el sueño, estaban incómodos.

Pensar que soñé con estar así cuando eramos pequeños.

Era lo único en que podían pensar, haciéndolos sentir más y más incómodos. Kagura cerró sus ojos con fuerza rogando poder dormir, a la vez que Okita sólo puso su mente en blanco. Luego de un largo rato éste no conseguía dormir, mientras que Kagura dormía plácidamente pero de vez en cuando temblaba de frío, cosa que Sougo notó y fue acercando su espalda a la de ella. Al sentirlo, ella pegó un salto.-¡¿Que rayos haces, porqué estás tan cerca?!- Se puso roja de inmediato.

-Vaya, vaya, ¿no estabas durmiendo?- Preguntó en su tono burlón de siempre.-No te preocupes, no tenía ninguna rara intención, solo te vi temblando de frío y me acerque, eso es todo. ¿Que diría Kamui si te enfermas mientras estás conmigo?- No perdía su tono y Kagura no dijo nada, bufó y nuevamente trató de dormir. Otra vez se hallaban en la misma situación, ella dormía mientras que él no lo conseguía. Volteó a verla dormir y le miro por unos largos segundos.-...¿En que rayos estoy pensando?- Le dio la espalda nuevamente y cerró sus ojos esperando calmadamente poder dormirse.

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Era de mañana, Kagura comenzaba a abrir los ojos tranquilamente pensando en lo cómoda que estaba y en que ya no tenía nada de frío, sintió un olor ajeno al de ella y al lograr abrir sus ojos por completo pudo notar que estaba abrazada a Sougo.- ¿EH?- Tenía su cara en su cuello, él se encontraba dormido, abrazándola con un rostro pacífico. Kagura entró en shock.- ¡¿EEEHHHH?!-