Capítulo 10. ¿Ya no hay esperanza?
Desde donde estaba, Bob vio a su hija derrumbarse cuando la voz de Helen dejó de escucharse, ¿cómo no hacerlo? Que ya no se escuchara nada solo podía significar que… que… no, ¡no podía ser cierto! Su mujer… uno de sus hijos… ¡muertos!
No, no podía ser, Helen era una mujer valiente, fuerte, tenía recursos, ¡ella era Elastigirl! Seguro que hallaría el modo de salva a su hijo y a ella misma. Pero… ¿y si no era así? ¿Y si realmente habían… muerto? Eso sería… la peor pesadilla en la que Bob podía pensar. Perder a sus seres queridos… y todo por culpa de un hombre con sed de venganza contra él… no, ¿a quién pretendía engañar? Todo era por su culpa, ellos habían muerto por culpa de sus actos. Si no hubiera sido tan egoísta… si se hubiera centrado más en su familia en lugar de querer volver a ser un héroe, nada, absolutamente nada de esto habría pasado.
Pero tan cegado como estaba no se dio cuenta de nada, no se dio cuenta de que todo era una trampa y que, al caer en ella, como si fuera un principiante, todo lo que había conseguido era que había puesto en peligro a sus seres queridos. Él era el único responsable de todo lo que había sucedido.
Bob estaba devastado, no sabía qué hacer, no sabía en qué pensar, deseaba desesperadamente poder dar marcha atrás en el tiempo y hacer las cosas bien, proteger a su familia de los peligros de los que ahora era consciente… pero ya era tarde para eso, y su familia había pagado las consecuencias de su estupidez.
Por su vista periférica podía ver que Síndrome le miraba con una sonrisa petulante en su rostro y con tono alegre en su voz dijo:
"Envía una patrulla para evaluar la situación"
Mirage inmediatamente llamó a través de un micrófono repitiendo la orden que Síndrome acababa de darle. Hecho esto, la mujer rubia permaneció sentada, pero su mirada se centró hacia el superhéroe rubio, le miraba con lo que parecía ser compasión. Después su mirada se desvió hacia la adolescente de pelo oscuro, que, aunque consciente, colgaba flácidamente en los brazos de los hombres que la sujetaban.
El hombre pelirrojo también decidió centrar su atención en ella en ese momento. La miró con cierto asombro, pero también con desprecio, como si encontrara su postura devastada completamente patética. Señalándola con el dedo índice, Síndrome ordenó a los soldados que la sujetaban:
"Volved a encerrarla en su celda, y esta vez quiero que hay un guardia vigilándola en todo momento, no le quitéis los ojos de encima, yo iré en un rato para hablar con ella"
Ambos hombres se pusieron en posición de firmes y al mismo tiempo respondieron:
"Sí señor"
A continuación se giraron y se marcharon con Violeta, casi arrastrando a la pobre muchacha, parecía tan pequeña y frágil… para ella debía haber sido un duro golpe, pues Bob sabía que aunque la adolescente no hablaba mucho, ella amaba profundamente a su familia y prácticamente se desvivía por ellos, aunque se peleara continuamente con Dash… Bob sólo deseaba que su hija fuera lo bastante fuerte como para salir adelante después de esto. Pero por desgracia, dudaba que se recuperara en un corto periodo de tiempo. En realidad, ni siquiera él mismo sabía si se iba a recuperar por lo que sabía que acababa de perder.
Cuando su hija estuvo fuera del alcance de su vista, Síndrome se giró hacia él, había una chispa divertida en sus ojos, probablemente regocijándose en el dolor del hombre rubio, oh si pudiera liberarse y quitarle esa sonrisa de su petulante rostro…
Mirage permaneció un rato más sentada, hasta que, a través del auricular que aún llevaba puesto, escuchó el informe de la patrulla que había mandado al supuesto lugar de la detonación del avión. A decir verdad, la mujer rubia habría abortado el ataque al saber que había un niño a bordo, pero si lo hacía, se arriesgaba a tener que enfrentarse a Síndrome en lo que probablemente sería toda su furia, y ese era un reto que no quería asumir. Al menos no por el momento.
Tras escuchar lo que le decían los soldados enviados, la mujer se levantó y se acercó hacia donde estaban Síndrome y Mr. Increíble. Una vez a su lado, Mirage se aclaró la garganta y con voz firme, aunque ligeramente más débil que de costumbre, dijo:
"Confirmado el impacto. El blanco ha sido destruido"
La mirada de la mujer rubia se dirigió hacia el superhéroe rubio y pudo ver claramente que cualquier esperanza que aún albergaba se desvanecía, disipada como las nubes en un día de viento. Para Mirage fue incluso duro, ver a Mr. Increíble de ese modo.
Síndrome por otra parte estaba contento, complacido, feliz con lo que acababa de decir la mujer rubia. Esto hizo que la sangre de Mirage hirviera ligeramente. ¿cómo podía alguien regodearse por matar a gente? Pero no fue la actitud de Síndrome lo que la enojo, sino lo que dijo a continuación:
"Tranqui, lo superarás, creo recordar que te gustaba… ¿trabajar solo?"
Ante esas palabras, la expresión de Mr. Increíble pasó de abatida a enfurecida, Síndrome le dio la espalda, así que no vio que el superhéroe vestido de rojo estaba haciendo uso de su superfuerza para forzar sus restricciones, dispuesto a atacar al otro hombre.
Mirage no supo qué la impulsó a hacerlo, pero previendo lo que iba a suceder, empujó al hombre pelirrojo fuera del peligro siendo ella la que quedó atrapada en los poderosos brazos de Mr. Increíble.
Mr. Increíble no pareció alarmarse por haber cogido a la persona equivocada, en lugar de eso, centró su atención en Síndrome y con voz furiosa bramó:
"Suéltame ¡Ahora!"
Síndrome permaneció impasible ante el otro hombre, más bien lo retó preguntando:
"¿O qué?"
A lo que el superhéroe respondió:
"O la destrozo"
Sonriendo pícaramente, el hombre pelirrojo miró a Mr. Increíble y tentándolo aún más le dijo nuevamente:
"Qué falso suena eso en ti. Hazlo adelante"
Los ojos de Mirage se abrieron con horror, ¿en serio acababa de decirle que lo hiciera? La mujer rubia pudo sentir una ligera aspiración de aire por parte del superhéroe antes de que respondiera:
"Es muy sencillo, más que aplastar una mosca"
Síndrome soltó una risita confiada y habló nuevamente diciendo:
"Demuéstralo"
Y luego los dos se quedaron mirando fijamente el uno al otro, Síndrome con su mirada pretenciosa y Mr. Increíble con los ojos entrecerrados llenos de furia, pero al final el hombre pelirrojo adoptó una mirada derrotada y con pesar aflojó su agarré sobre Mirage hasta que la mujer rubia cayó al suelo.
Aliviada, pero todavía asustada por haber estado a punto de ser aplastada, la mujer rubia miró al superhéroe, preguntándose por qué el hombre no cumplió su amenaza, preguntándose por qué la había perdonado. Estaba tan absorta pensando en eso que casi se olvidó de que Síndrome estaba allí también hasta que le escuchó decir:
"Sabía que no serías capaz, aunque ya prácticamente no tengas nada que perder, amigo"
Dicho esto, el hombre pelirrojo se giró y se encaminó hacia la entrada, con Mirage siguiéndole de cerca. Mientras andaba el hombre pelirrojo dijo lo suficientemente como para que Mr. Increíble lo escuchara:
"Eres un cobarde y te he superado"
Cuando llegó a la puerta, el villano se detuvo una última vez y mirando al superhéroe con desprecio, le dijo con voz extremadamente alegre:
"Por cierto, voy a hacerle una visita a tu hija, ya nos veremos… super"
Y con esto Síndrome abandonó la estancia. Mirage miró una última vez al hombre, el cual parecía haberse derrumbado por completo y había comenzado a sollozar. La verdad, no era de extrañar que lo hiciera. Saber que has perdido a seres queridos de un modo tan horrible como acababa de pasarle a ese hombre y no sentirse destrozado sería como si se estuviera frente a alguien sin corazón, y Mirage tenía ya muy claro que Mr. Increíble no era de esos. En cambio, comenzaba a dudar de que Síndrome lo tuviera. ¿cómo pudo su jefe no detener ese ataque al saber que había un niño a bordo de ese avión? Fue injusto, injusto y sádico proseguir a pesar de eso.
Mirage tenía ahora mucho en qué pensar. ¿Realmente era una buena idea seguir ayudando a Síndrome en sus planes?
Violeta tenía los ojos cerrados, tratando de no pensar en lo que había sucedido, tratando de no pensar en que su madre y su hermano habían… no, no podía ser cierto, no podían haberse ido para siempre, ¿verdad? Y sin embargo todas las evidencias apuntaban a eso, todo parecía indicar que los misiles que lanzó Síndrome habían hecho impacto en el avión en el que ambos iban y este había quedado destruido.
Pero lo que más le dolía a la adolescente de pelo oscuro no era que hubiese perdido a su familia, algo que en sí ya era traumatizante, no, había algo que hacía que su corazón se sintiera oprimido, desconsolado, totalmente herido sin muchas esperanzas de sanación, y lo que la hacía sentirse así era lo que Síndrome le había dicho, que eso era un castigo por sus actos.
¿Realmente los había… matado para castigarla? Si eso era cierto, entonces ella era la responsable de sus muertes ¿cómo podría Violeta vivir con algo así? La respuesta era simple, no podría, saber que llevaba a sus espaldas esas muertes iba a perseguirla toda su vida.
Violeta dejó escapar un sollozo. Sabía que la estaban vigilando, pero le daba igual, le daba igual si la encontraban débil y patética, qué más daba si se burlaban de ella por eso. Nada de eso importaba ya.
Una lágrima bajó rodando por su mejilla y cayó al suelo.
"Oh vaya que tierno ¿estás llorando?"
Los ojos de Violeta se abrieron al instante al escuchar esa voz. ¿Por qué estaba aquí? ¿A qué había venido? ¿Venía tal vez a regodearse en el dolor de Violeta? La adolescente de pelo azabache centró su mirada en el hombre de ojos azul claro. Síndrome la miraba con una enorme sonrisa en su rostro, pero Violeta trató de no pensar en eso, en su lugar se concentró en toda la rabia que sentía por él, eso la ayudaría a soportar mejor la 'visita' de ese hombre.
"Bien, parece que ya has terminado con tu numerito de las lágrimas, y si es así, entonces espero que estés dispuesta a responder a algunas preguntas"
¿Responder a sus preguntas? Ni hablar, no iba a decirle nada a ese hombre, y le daba igual lo que le hiciera, si la electrocutaba hasta la muerte incluso, no iba a darle ni un ápice de información. Ignorante de la resolución interna de la joven de pelo oscuro, Síndrome hizo su primera pregunta:
"¿Cómo escapaste de esta prisión?"
Violeta no abrió la boca, se quedó mirando al hombre pelirrojo con el ceño aún fruncido. La verdad, la joven jamás habría imaginado que podría sentir tanto desprecio por alguien como el que sentía en estos momentos por Síndrome. En su opinión, él no merecía ni un segundo de su tiempo.
Al ver que la joven no respondía a su pregunta, Síndrome dejó de sonreír y reflejando un poco de impaciencia en su voz, preguntó de nuevo:
"¿Cómo supiste que tu padre aún estaba vivo y dónde podrías encontrarle?"
Pero nuevamente todo lo que recibió por parte de la adolescente fue silencio. ¿cómo podía esa muchacha ser tan obstinada? Síndrome gruñó por lo bajo, se estaba hartando de la insolencia de esa joven, ¿tan difícil le era ver la precariedad de su situación? ¿Por qué no colaboraba para hacer las cosas más fáciles?
"¡Vamos habla! ¿Qué es lo que sabes?"
Preguntó nuevamente, y esta vez mostrando cuan furioso estaba. No obstante, nada de eso pareció hacer el más mínimo efecto en Violeta, pues la joven permaneció en silencio, como si sus labios estuvieran sellados.
Por el rabillo del ojo, la adolescente pudo ver a Mirage en la puerta de la sala. La mujer rubia parecía estar mirándola con compasión, como si entendiera que el dolor emocional que estaba sintiendo la joven en esos momentos no era algo que ella merecía. Sin embargo, Síndrome no parecía ser de la misma opinión, cerrando sus manos en puños, el hombre pelirrojo gritó completamente furioso:
"¡Habla o será peor para ti!"
Violeta frunció el ceño, y aunque se había prometido a sí misma que no hablaría con ese hombre, no pudo detenerse a tiempo cuando respondió:
"¿Peor de lo que es ahora? ¿Cómo podría ser peor que estar frente a un sádico al que no le importa matar a gente inocente?"
Síndrome se sorprendió momentáneamente por las palabras de la adolescente de ojos azul-violáceos, pero pronto se recuperó y con fingida voz de interés le dijo a la joven:
"Oh vaya, ¿así que crees que soy un sádico? ¿por qué? ¿Por buscar justicia por lo que me hizo tu padre?"
¿Justicia? ¿Ese hombre se atrevía a hablar de justicia? ¿cómo no podía tener siquiera una pizca de decoro? Con todo lo que el hombre había hecho, con lo que planeaba hacer, todo eso podía llamarse de muchos modos, pero justicia no era uno de esos nombres.
La adolescente frunció aún más el ceño de lo que ya lo había hecho y con voz airada prácticamente escupió:
"¡NO! Lo que buscas no es justicia, es venganza y eso no justifica que mates a gente inocente"
Los ojos de Síndrome se abrieron como platos al escuchar esas palabras ¿Cómo se atrevía esa joven a hablarle de ese modo? ¿Qué derechos creía tener para hablarle así? La furia del hombre pelirrojo estaba llegando a niveles indescriptibles, del mismo modo que su paciencia era en esos momentos tan frágil como una copa de cristal. Incapaz de controlar el tono de sus palabras, el villano gritó a pleno pulmón:
"¡¿Y qué vas a saber tú?!"
Violeta se quedó en silencio unos segundos, mirando al hombre con una expresión indescriptible en su rostro. Cuando habló, lo hizo con voz calmada y diciendo:
"Sé que jamás mataría a nadie por venganza y menos a alguien que no tiene ninguna culpa de lo que sucede, yo jamás haría un acto tan monstruoso como el que has hecho tú"
Síndrome fue vagamente consciente de que, tras lo que había dicho la hija de su peor enemigo, Mirage había jadeado con sorpresa. Al parecer ella tampoco se había esperado una respuesta así. Pero Síndrome lo ignoró, le daba igual, esta muchacha acababa de cruzar una línea que no debería haber cruzado.
Haciendo una señal al soldado que estaba en el panel de control de las restricciones, le indicó que procediera a darle a la joven una descarga eléctrica. Y mientras la joven se retorcía de dolor, él la miró impasible, como si no le importara si moría en el proceso.
Cuando la descarga terminó, Síndrome se acercó un par de pasos a la joven mientras ella trataba de recobrar el aliento, entonces le dijo con voz altiva:
"Eso por tu insolencia"
Y añadió:
"Ya que te atreves a llamarme monstruo, tal vez te gustaría replantearte quién es el verdadero monstruo, si alguien que destroza tus sueños y esperanzas o el que solo quiere castigar al responsable de acabar con ellos"
Violeta sabía perfectamente que el villano se refería a su padre. Sí, podía ser muy cierto que su padre destruyó las esperanzas de Síndrome cuando él era un niño, pero también era cierto que él jamás lo habría hecho con mala intención, y tampoco habría jugado con la vida de otras personas como lo estaba haciendo Síndrome, así que comparar a Mr. Increíble con un monstruo era como decir que el océano no tiene sal. Su padre no era perfecto, cierto, pero no era malvado, así que la respuesta era clara:
"Mi padre no es un monstruo, tú sí"
Violeta sabía que lo que había dicho probablemente era casi como una sentencia de muerte, pero le daba igual, Síndrome merecía que le dijeran la verdad en la cara, y eso era lo que la joven estaba dispuesta a hacer, fueran cuales fuesen las consecuencias.
Como era de esperar, la respuesta de la adolescente de cabello oscuro no fue en modo alguno del agrado de Síndrome, por lo que el hombre nuevamente hizo señas para que una nueva descarga recorriera el cuerpo de la joven. Violeta hizo todo lo posible por no gritar, pero el dolor era tan intenso que no pudo contenerse y pronto sus gritos llenaban el aire.
Le pareció una eternidad antes de que finalmente Síndrome decidiera que ya era suficiente, y para cuando la electricidad se detuvo, la joven estaba prácticamente exhausta, y sentí que su consciencia la estaba abandonando.
Escuchó la voz de Síndrome que le hablaba nuevamente, pero fue del todo incapaz de concentrarse para entender lo que el hombre estaba diciendo. Él la miró con furia y luego le gritó, pero Violeta escuchaba la voz muy lejana, como si ella estuviera bajo el agua y le hablaran desde la superficie, y así, sin poder evitarlo, la joven cayó en la dicha de la inconsciencia, creyendo que al menos si no estaba despierta, Síndrome no le haría nada.
Desde la puerta Mirage vio como la joven respondía valientemente a Síndrome, a pesar de que acababa de perder a sus seres queridos, a juzgar por cómo reaccionó al escuchar la voz de la mujer que pilotaba el avión.
La mujer rubia sintió lástima por la adolescente, ella no debería haber estado en la isla en primer lugar, no debería haber tenido que escuchar morir a su familia. ¿Por qué Síndrome era tan insensible con ella? ¿Qué pretendía demostrar con eso?
Mirage estaba tan absorta en sus propios pensamientos, en emociones contradictorias que atravesaban su corazón que casi no llegó a escuchar el momento en el que la joven acusó a Síndrome de ser un monstruo. Escuchar eso la hizo jadear de sorpresa y terror, pues nadie había llamado a su jefe de ese modo, y sin duda las consecuencias por hacerlo podrían ser nefastas.
Como era de esperar, Síndrome castigó a la joven por lo que ella había dicho, pero al parecer a ella no pareció afectarle, pues siguió manteniendo su postura. Eso hizo que Mirage se preocupara, nadie nunca había llegado tan lejos en poner a prueba la paciencia de Síndrome.
El hombre pelirrojo ordenó que la hija de Mr. Increíble fuera electrocutada de nuevo, y esta vez hizo mantener la corriente durante más tiempo de lo normal, lo que hizo que la mujer rubia se alarmara, una descarga eléctrica demasiado prolongada en un cuerpo podría llegar a ser fatal. Avanzando un paso, la mujer estaba a punto de pedir a Síndrome que se detuviera, pero no hizo falta, pues el hombre pelirrojo decidió que era suficiente. Tal vez lo había prolongado esta vez hasta casi al límite para asustar a la joven y que no actuara de un modo tan impropio de una prisionera.
Fuera como fuese, Mirage decidió que tal vez lo mejor sería acercarse para comprobar como estaba la joven. Síndrome le habló nuevamente, pero la adolescente no respondió, eso provocó que Síndrome se enfureciera y prácticamente le gritara en su rostro. Pero Mirage pudo darse cuenta de que gritar sería completamente inútil, pues apreció que la joven había literalmente caído rendida al cansancio.
Acercándose al villano que aún no parecía haberse dado cuenta de lo sucedido, le colocó una mano en el hombro y le dijo:
"Gritar será inútil, se ha desmayado"
Las palabras de Mirage hicieron que Síndrome se callara de golpe y estudiara con atención a la joven, dándose cuenta de que, efectivamente, había perdido el conocimiento.
Eso hizo que Síndrome resoplara con fastidio. En fin, tendría que proseguir más adelante en su 'conversación' con esa joven. Aún furioso por todo lo que ella le había dicho, el hombre pelirrojo abandonó la sala con pisadas fuertes.
Mirage le vio irse, y antes de abandonar ella también la estancia, dirigió una última mirada a la adolescente. Realmente había sido muy valiente al decir lo que dijo, sólo esperaba que Síndrome no se ensañara con ella por haberlo hecho.
Cerrando los ojos y apretando las manos con fuerza, Mirage decidió salir también de la sala, cuanto más pensaba en ellos, más crecía en su interior la idea de que tenía que ayudar a Mr. Increíble y a su hija a escapar.
Bien aquí os dejo un nuevo capítulo de esta historia, sé que mis actualizaciones no son tan a menudo como me gustaría, pero la vida últimamente no me está dejando mucho tiempo para escribir. A pesar de ello, haré todo lo posible para terminar esta historia, no la abandonaré. Dicho esto, espero que os haya gustado el capítulo, si es así no dudéis en dejar un comentario, eso siempre anima a seguir escribiendo.
Como siempre, me gustaría agradecer a todos los que han leído esta historia, a los que la siguen y/o la tienen entre sus favoritos, y especialmente me gustaría agradecer a: Distroyer y a ManiakoPixel por vuestros comentarios. En serio, muchas gracias y hasta el próximo capítulo.
