Let's Go to the First Mission.

Una vez llegado a la oficina Hanna visualizó a varias personas conocidas incluido el director.

- Con permiso, Komui-san. – saludó con respeto a todos con una leve reverencia.

- Konbanwa Hanna-chan. – contestó el director.

Los demás correspondieron la reverencia con otra, Komui explicó a todos que debían ir de misión a varias ciudades de Europa, ya que al parecer han incrementado el numero de Akumas debido a la reciente actividad de inocencia que estaba comenzando a despertar.

- Bien, ahora ustedes cuatro, Lavi, Allen, Kanda, Hanna. Deberán ir a las afueras de Londres. – informó serio Komui observando los papeles que tenía en su escritorio. - Creemos que se debe a la presencia de Innocence, que en el primer pueblo en las afueras de la región está ocurriendo un fenómeno similar al de Miranda-san.

- El tiempo, retrocede? – pregunto Allen.

- Algo similar, mas bien están congelados. No hay tiempo, no hay movimiento. Aquel que entra no sale, ya que se queda congelado, ha sido así desde hace unas semanas. – informó nuevamente el director.

- Está bien llevar a Hanna-chan Komui? – preguntó preocupado Lavi. – como es su primera misión creo que..

- Estoy oyendo mal Lavi? Estas subestimándome? – lo interrumpió la pelirroja. – el trabajo de sobreprotector es de Allen, no se lo arrebates. – dijo seria la chica con una ligera sonrisa.

- Gomen.

- Les suplico tengan cuidado. Como ya saben los Noah también están activos, su búsqueda del corazón no ha terminado.

Los exorcistas asintieron.

Luego de otorgarles las ultimas ordenes e instrucciones para la misión al ultimo grupo, decidieron partir al pueblo al medio día, es decir lo antes posible.

Hanna caminó rumbo a su cuarto para alistarse, estaba nerviosa, aunque no lo admitiría por supuesto, era su primera misión desde que llegó a la Orden. En el pueblo donde vivía, destruía akumas si, pero, era porque quería proteger a las personas que vivian en su pueblo. En cierto modo tenía un poco de miedo.

Mientras iba sumida en sus pensamientos no pudo evitar chocar contra alguien.

- Ah! – apareció una fornida espalda en su camino impidiéndole seguir caminando sumida en su garabato mental. – gomen. – dijo la chica perdiendo un poco el equilibrio.

- Tch. – ese sonido, se oia familiar. – que crees que haces.

- Eh? Kanda? – exclamó observándolo confundida. – lo siento.

- Por qué sigues parada allí. Acaso entrarás conmigo a mi cuarto? – dijo observándola serio con una ceja levantada.

- Eh? – al parecer Hanna aun no despertaba de su letargo de nerviosismo. – oh! – la pelirroja despertó! Estaba frente a su cuarto. – lo lamento, no quise molestarte, estaba muy distraída. Etto, nos vemos luego. – sonrio algo nerviosa, para luego darse cuenta que Kanda esperaba a que ella se marchara para entrar a su habitación.

Se dio vuelta y aun sumida en sus pensamientos paso de largo la puerta de su propio cuarto, ante la atenta mirada del pelinegro, quien la observaba entre confundido y preocupado.

- Hanna! – la llamó el ojiazul. La alcanzó antes de que pasara la segunda puerta que iba pasando de su cuarto. – estas bien? – la observó de frente y descubrió que tenía el semblante preocupado y algo asustado.

- eh? Oh. Que sucede? – pregunto dándole una sonrisa a su compañero. Este la miro serio y levanto una ceja. – que? Oh.. yo ahm.. – desvió la mirada.

- Tiene algo que ver el que salgas a tu primera misión? – preguntó con el entrecejo fruncido.

La pelirroja asintió sin mirarlo.

- Estoy algo nerviosa. Ni siquiera sé cómo reaccionar. – expresó de manera preocupada.

- Baka. – confesó con una sonrisa de lado el pelinegro. – serás mas torpe que Miranda si no despejas tu mente. Ahora vamos, debes alistarte. – dio media vuelta y caminó de regreso a su cuarto, pero antes de llegar detuvo su paso y sin voltear le dijo. – te ayudaré asi que deja de perder el tiempo. – concluyó siguiendo su camino.

Kanda le indicó lo que posiblemente necesitaría para la misión, luego de terminar él fue a su cuarto a alistarse.

Se reunieron a las afueras de la Orden, y así partir de una vez al misterioso lugar que tenían destinado ir.

Al subir al tren, encontraron un vagón vacío para cuatro, como Hanna iba delante de ellos Allen y Lavi tuvieron una idea; la chica se sentó junto a la ventana, el ojigris hizo lo mismo sentándose frente a ella, Lavi se adelantó y se acomodó junto a Allen, sin darle otra opción a Kanda que sentarse junto a la pelirroja, este tomó asiento restándole importancia a lo que habían planeado el Moyashi y el Usagi.

Luego de varios minutos de haber marchado el tren, Hanna asustó a los muchachos al exclamar un "ah!" entre tanto silencio.

- Doshita no Hanna-chan? – preguntó Lavi confundido.

- oh, gomen. Allen. – se dirigió al peliblanco. – necesito decirte algo, podrías? – la pelirroja sonaba preocupada.

- Claro, quieres ir a.. – el albino ofreció dulcemente a la chica ir a un lugar mas privado señalando la puerta del vagón. A lo que ella asintió levantándose de su asiento.

- Gomen, chicos, volvemos en un momento. – se excusó regalándole una sonrisa a sus compañeros.

Allen y Hanna salieron del vagón siendo seguidos por la atenta mirada de un pelinegro, quien al mismo tiempo era observado por Lavi.

Fuera del vagón

- Que sucede Hanna, hay algo que te molesta? – preguntó preocupado el albino una vez haber salido del compartimiento.

- Etto… hay algo que está.. No lo sé. Es como si me estrujara el pecho. – expreso la chica apoyando su mano derecha en su pecho. – Allen, tuve una pesadilla anoche, era… muy real.

- Está bien, puedes decirme. – le sonrió dulcemente el peliblanco poniendo una mano sobre el hombro de la chica.

FlashDream

En la guerra contra el conde milenario, habían quedado 4 exorcistas que sabían solo de su existencia, estaban mal heridos y no daban otra pelea.

- Hanna segura que puedes caminar? – decía Allen preocupado, no podía abrir su ojo izquierdo y este sangraba, su brazo izquierdo no tenía fuerzas y el derecho se había roto.

- Estoy bien Allen, tranquilo. Debemos buscar a los demás, estén vivos o muertos. – decía la chica algo triste.

- Sabemos que la división asiática ha desaparecido por completo, pero no sabemos nada de la nuestra. – decía Kanda agitado.

- Deberíamos descansar. – decía Lavi quien no podía sostenerse en pie.

- Lavi! – exclamó Hanna sujetando al muchacho antes de caer ambos al suelo.

- Hanna! Lavi! – se alarmaron Kanda y Allen.

- Lavi, despierta. Onegai no te quedes aquí. – lloraba la pelirroja.

- Hanna, Hanna! Rápido salgan de ahí! – gritaba Kanda desesperado.

- Mira nada mas…

- Road kamelot. – decía Allen con furia.

- Un Noé – exclamo Hanna alarmada. – Lavi despierta, Lavi no podemos pelear vamos levántate.

Mientras eso dos Noé atraparon a Allen y a Kanda, quienes no tenían fuerzas para resistirse. Road atrapo a Hanna y a Lavi, sujetando a la primera del cuello y acorralando al otro en un cubo cristalizado.

- Jugare con ustedes de nuevo. – decía la chica riendo tétricamente.

- Ie! Ie, no lo hagas.. no los mates.. ie, Allen, Lavi.. Kanda.. no me dejen.. no se vayan. – lloraba la chica mientras veía como estrujaban y destrozaban a sus amigos.

Fin FlashDream

- Yo… realmente no sabía que hacer.. fue aterrador, no quiero que eso ocurra Allen. – decía la chica derramando algunas lagrimas al recordar lo realista que fue aquella pesadilla.

- Wow, Hanna no sé.. no sé que decirte, yo… - decía el muchacho con una expresión de sorpresa. – no ocurrirá eso, tranquila todo estará bien. Trata de olvidarlo de acuerdo? – le regalo una de sus mas calidas sonrisas y extendió el brazo para envolverla en un tierno abrazo.

- Arigato, Allen. – susurró en el pecho del albino correspondiendo el abrazo.

Dentro del vagón.

Kanda tenía los ojos cerrados y un semblante serio, el cual emanaba una especie de aura helada y oscura a su alrededor. Lavi estaba comenzando a sentirse algo incómodo, y rezaba porque Allen y Hanna terminen de hablar y entren a calmar la situación por que la tensión y el miasma que estaban ocasionando los evidentes celos del pelinegro estaba asfixiándolo.

Para romper el hielo intentó abrir la boca y tocar el tema del itinerario de la misión al llegar al destino.

- nee ne, Yuu.. – obtuvo una mirada asesina por parte del pelinegro. – ehehehe, sabes si.. Sabes si hay algún buscador esperándonos? – no recibió mas que un pestañeo en forma de afirmación. – como crees que será el pueblo? A decir verdad me da algo de curiosidad saber como están congelados, se habrán convertido en hielo? O en estatuas. Tu qué opinas Yu?

Al pelinegro estaba comenzando a saltarle las venitas de la frente, en un acto de fastidio se levantó de su asiento y se dirigió a la puerta del vagón, al abrirla.

- Moyashi, Bullet, deberían.. – iba a decirles que entren de una maldita vez para que el pelirrojo no siga molestándolo, pero al ver en la escena en la que se encontraban el albino y la chica, se quedó petrificado.

Estaban abrazados, Walker acariciaba su cabeza y tenía una sonrisa en los labios, no pudo ver la expresión de la pelirroja ya que su rostro estaba escondido en el pecho de éste.

Kanda desvió la mirada y con un molesto "tch" apretó el puño y continuó lo que iba a decir.

- Entren de una maldita vez para que este maldito Usagi cierre la boca y deje de molestar. – dijo con su característico tono frio y tosco.

- Ya vamos. – contestó el albino de la misma manera, haciendo que el pelinegro se moleste aún más, y cierre la puerta del vagón tan fuerte como su rabia lo permitió.

- Está molesto. – se separó la pelirroja del muchacho para secar sus lágrimas.

- Corrección, está celoso. – susurró con una sonrisa triunfante el albino. – es obvio, noté como nos seguía con la mirada cuando salimos del vagón. Kanda no está atento a nada más que no sea él, Mugen, o la misión en la que irá. E incluso le presta mas atencion al soba que a su entorno en algunas ocasiones.– informó el albino aun sonriente.

- Tú lo conoces más que yo. – sonrió Hanna más calmada.

Al entrar nuevamente al vagón, Lavi estaba junto a la ventana y Kanda tenía el semblante bastante serio, se acomodaron para estar luego un largo, largo tiempo en silencio.


Los exorcistas llegaron al lugar en la tarde, el sol estaba a 2 horas de ponerse, estaban algo cansados, fueron al hospedaje que les indicó el director y descubrieron que solo habia dos cuartos disponibles. Uh oh.

La recepcionista les dio dos llaves y comenzó el gran dilema: Quien se quedaría en cual habitación?

- Será igualmente incómodo para ella si esta en el mismo cuarto con cualquiera de nosotros. - expresó Lavi con una mano en la nuca. Mientras caminaban hacia las habitaciones.

- La verdad no es asi, creo que son ustedes los que estaran incomodos. He estado en situaciones como esta muchas veces. Pero se que quiza ustedes no. No me gusta estar sola, menos hoy, asi que decidan quien de los tres se quedara conmigo. - concluyo tranquila entrando finalmente al primer cuarto.

- De acuerdo esto es nuevo para mi, una chica que no tiene problemas en tenes a un hombre en el mismo cuarto? - dijo nuevamente el pelirrojo. - se dieron cuenta que ella dijo "menos hoy" cierto?

- No confío en Lavi. Kanda iras tu o yo? - el albino obvio la presencia del pelirrojo ante ellos.

- Oye! - protestó el del parche.

Haciendo caso omiso a la protesta del pelirrojo, Allen observaba seriamente al pelinegro, quien al parecer no mostraba indicios de contestar.

- Como no contestas iré yo. - dijo dirigiéndose hacia el cuarto donde momentos atras Hanna habia entrado.

En cuanto se acercó a la puerta un golpe en la pared y un brazo le impedía el paso. Kanda se interpuso entre la puerta y el peliblanco, indicandole con la mirada que sería él quien se quedaria en el cuarto, ante esa muda respuesta el albino sonrio triunfante y se hizo para atras.

- Lavi! - salio la pelirroja del cuarto llamando a su compañero. - me dices como es el otro cuarto? - pidio amablemente la chica.

- Claro! - el pelirrojo sonrio y abrio la puerta. - bien, hay un living, un baño un balcon y.. oh demonios - expresó preocupado.

- Dejame adivinar. - sonrio de manera ironica la chica. - una cama matrimonial. - mas que preguntar afirmo este hecho. Y el pelirrojo asintió observando nervioso a la chica.

- Genial. - resoplo entrando nuevamente en el cuarto. - ya decidieron quien se quedara aqui? - los tres se observaron.

- Definitivamente no dejare que BaKanda se quede con mi hermana. Hazte a un lado iceberg humano. - Allen iba a adelantarse a entrar junto a Hanna. Pero algo lo detuvo.

- No pensaste que Kanda podria razonar correctamente y quedarse en el sofá? - Excuso Lavi al pelinegro.

Mientras eso Kanda ya estaba cerrando la puerta tras de sí en el cuarto junto a Hanna. Dio un suspiro y camino hasta el sofá.

- Oh, Kanda te quedaras conmigo. - sonrio dulcemente la ojiambar.

El chico solo se recosto en el sofa sin hacer caso a su compañera. Mientras que del otro lado de la puerta.

Un pelirrojo y un albino estaban con las orejas pegadas a la puerta.

- Demonios Kanda porque tienes que ser tan gélido. - musito Allen frustrado.

Llego la noche mientras los exorcistas se instalaban en sus cuartos.

- Bullet. - llamo seriamente un pelinegro a su compañera desde el sofá.

- Dime. - contestó ella desde el otro lado del cuarto.

- Hace unos momentos... dijiste que no querias quedarte sola. - comenzó el ojiazul. - dijiste:"hoy", tiene este día alguna importancia especial?

- Que bueno que preguntas. - sonrió la chica luego de abrir las puertas del balcon. - Veras, yo nací exactamente a las 00:01 del dia 12 de julio, es decir mañana. Desde que tengo uso de razon, cada 12 de julio a ese horario, tengo... ahm. - hizo una pausa, no sabía si decirle o no a su compañero lo que le ocurria, puesto que era un "problema" muy intimo.

- Que ocurre? - su voz se suavizo extrañamente, hasta parecía tener un deje de dulzura.

- Tengo sueños, mas bien pesadillas, son muy reales, y a la vez muy confusas. El día anterior, es decir anoche, tuve una pesadilla similar. Demasiado real, demasiado... dolorosa. - tenía un deje de nerviosismo en su tono de voz.

Kanda se levantó del sofa y caminó hasta donde se encontraba ella, sentada en la cama, mirando hacia el balcon.

- Puedes decirme? - el hielo se estaba derritiendo, se estaba suavizando hasta convertirse en nieve, el muro estaba comenzando a bajar, la unica llave de esa enorme puerta era ella.

- Le... ahm, se lo dije a Allen en el tren, fue tan doloroso recordarlo, que tuvo que abrazarme para calmar mi corazon. Fui tan tonta que comence a llorar. Nunca quise que me vieran así.

Se acercó y se sento junto a ella, observandola de manera insistente, curioso, ella le hablo de lo que ocurrió en aquel horrible sueño, algo que desearía nunca ocurriera.

- Estarás bien, si sientes que algo anda mal, estoy a unos pasos, si escucho que estas teniendo pesadillas, te despertaré. estarás bien, lo prometo. - y allí estaba, la primera sonrisa que recibio de aquel iceberg humano desde que lo conoció, calida, junto a una mirada que no parecía pertenecerle al Yu Kanda del que todos hablaban.

Ella asintió devolviendole la sonrisa, el se paró y volvió al sofá. Ella hizo lo mismo dirigiendose al balcon.

Sintiendo la brisa en su rostro, se posó en la varandilla y respiró profundo, cerrando los ojos, comenzó a cantar suavemente una melodía lenta, dulce, triste.

Kanda abrió los ojos lentamente, escuchando la voz de un angel, cantando sus plegarias al cielo, se incorporó y caminó hasta el balcon.

En la otra Habitación.

- Lavi.. Lavi!

- hmm . - decía un pelirrojo ya adormilado.

- Escucha, es Hanna, ella... esta cantando. - susurraba Allen sintiendo su corazon estrujarse, de la emocion, de los sentimientos de necesidad de cariño y amor que tenía la cancion que su amiga, compañera y hermana estaba cantando.

Se acercaron al balcon sigilosamente para observarla y escuchar mejor.

En el cuarto de Hanna y Kanda.

Mientras ella con los ojos cerrados, sin percatarse deleitaba a sus compañeros y vecinos con una cancion tan tierna, romantica, melacolica.

Un pelinegro la observaba desde las puertas del balcon, escuchando cada palabra, cada estribillo, cada nota, cada respiracion. Se acercó lentamente quedando detrás de ella a solo centimetros.

23:56 pm. Hanna Bullet estaba sacando su corazon, su necesidad, su malestar, en esa cancion, tratando de confortarse, consolarse a sí misma.

(Les recomiendo oir la cancion, se llama "Life is like a boat" de Rie Fu. Tambien conocida como el primer ending de Bleach)