Hola mis queridas lectoras
Antes que nada: QUIERO ACLARAR QUE LA HISTORIA DE CANDY–CANDY ASI COMO SUS PERSONAJES NO ME PERTENECEN. ESTOS PERTENECEN A KIOKO MISUKI- YUMIKO IGARACHI.
AUN TE SIGO AMANDO
Por: JIPUK
PARA: GF2013
Ya eran pasada las siete de la mañana y aun nadie se había despertado. Cosa rara en la mansión Ardley. La mucama de Candy entro a la habitación, por orden de esta de que si no estaba lista para las 6 am, solo entrara y dejara las cortinas abiertas.
Esto pasaba muy a menudo y más cuando se desvelaba atendiendo a los gemelos en la noche. Y siguiendo las órdenes de su Sra había entrado sin ver en la dirección de la cama. Era una inmensa habitación.
Candy: Ann dejanos dormir, hoy estoy muy cansada para levantarme. -dijo una adormilada rubia cuando sintió que la luz del sol le molestaba en los ojos- por favor vuelve a cerrar la cortina...
La mucama giro su rostro en dirección a la adormecida voz por instinto y vio una de las piernas desnudas de la Sra. hasta la altura del muslo, el pijama de satin se había subido de mas. Luego solo vio el cabello dorado de un hombre a su costado.
Casi le da un infarto al ver a los Señores de la casa en una posición bastante comprometedora y salió quien lleva al diablo por detrás. Luego de disculparse por su atrevimiento de entrar a la habitación. La rubia no supo por qué se disculpó y siguió durmiendo.
Al poco rato el rubio abrió los ojos pero volvió a cerrarlos sonriendo. Candy quiso levantarse y se llevó sus manos para quitar el peso de su estómago. Pero no sintió el cuerpo del pequeño. En su lugar se encuentra con una enorme mano. Candy no entendió qué pasaba. Quiso abrir sus ojos pero estos le pesaban mucho. Inquieta quiso moverse...
Albert: Candy sigue durmiendo aun estoy muy cansado para levantarme-hablo apenas el rubio un poco ronco. Para ese entonces la mano de Albert se había movido por el pecho de la rubia y sus dedos descansaban en uno de los hombros desnudo de ella.
Candy abrió sus ojos grandemente y la pesadez de sus párpados había desaparecido instantáneamente en el momento que escucho la voz de Albert, tan cerca como un susurro en su oído.
Candy quedó tensa inmediatamente, no se movió y ni hizo ningún comentario. Solo se quedo alli como una estatua. Para Albert no pasó desapercibido la tensión de la rubia. Se acercó más a ella y aspiro el dulce aroma de las flores que desprendían los rizos dorados de su esposa. Delicadamente rozó su nariz en el cuello de ella y allí le dio un beso lo mas tiernamente posible.
Sonrió lleno de satisfacción al sentir a Candy temblar cual fuese una gelatina. Bajo su mano hasta su cintura y la atrajo más hacia el. Candy se sentó en la cama como si tuviera un resorte dentro de su cuerpo. Al tiempo que quitaba la mano del rubio de su cuerpo. No podía ordenar sus pensamientos bien y dijo lo primero que llegó a su mente...
Candy: los chicos ya estaran despiertos, pueden entrar en cualquier momento. -hablo nerviosamente.
Albert supo que la había asustado, debió ir despacio con ella. Ahora tenía que pensar rápido y salir del embrollo en que se habían metido. Pero no sabía cómo ni por donde comenzar. Ah si, bueno desde el principio se dijoasíi mismo.
Albert: no entraran...
Candy: si lo harán, si no me ven en su cuatro. -bajandose de la cama. No llegó muy lejos el rubio la tomó del brazo suavemente.
Albert: tenemos que hablar...- sentándola nuevamente en la cama muy cerca de él.
Candy: no hay nada de que hablar...-contestó sin mirar a los ojos- solo dame un poco de tiempo para poder asimilar ...
Albert: Candy de que hablas? -totalmente desconcertado porque no sabia de que hablaba
Candy: te... te... te escuche anoche -dijo llorando y con las manos cubriendo su rostro.
Albert: ehh?
Mientras Candy seguía llorando. Albert no tenía ni idea de que estaba hablando su Candy. Lentamente quitó las manos de su rostro y le levantó el mentón.
Albert: Candy no llores por favor, que me partes el corazón. No soporto verte llorar. Recuerda que 'eres mas linda cuando ríes que cuando lloras...'-le dijo mientras le limpiaba las lagrimas.
La rubia le miro a los ojos de Albert y se perdió en ellos. El rubio la abrazo, mientras le acariciaba su cabeza y se relajara para así poder decirle lo que había enterrado en lo más profundo de su corazón.
Albert: Necesito que me escuches con atención y sin interrumpirme. Es muy importante que me escuches, porque ya estoy cansado de ocultar toda esta farsa. -La rubia solo asintió mientras continuaba abrazada de Albert.
Albert: Recuerdas la última carta que recibistes cuando me fui de viaje de negocios, en el cual te dije que tenía algo importante que decirte...
Candy: me querias decirte que te habías casado?-dijo inocentemente...
Albert: shhh... -le susurro en el oído y Candy se estremeció, continuó hablando antes de que se perdiera otra vez en el embrujo de candy- solo escucha... -respiro profundo antes de seguir- Casi al terminar mi viaje y regresar a Chicago me encontré con un amigo del colegio...
FLASHBACK
-el grandísimo William albert Ardley en persona y no lo puedo creer...-Albert volteo a verlo y una sonrisa se dibujó en su rostro
Albert: Bryan?... estrechando la mano- que gusto encontrarte aqui...
Bryan: tanto tiempo William, como has estado?
Albert: si bryan, ha pasado muchísimo tiempo, yo he tomado al fin las riendas de la familia haciéndome cargo de los negocios y bienestar de los Ardleys.
Bryan: asi que por fin pudieron obligar a hacerlo - sonriendo y bromeando continuo- dime dónde dejaste a mi amigo que solo se interesaba en cuidar de los animales y vivir solitario por los bosques?
Albert; jajaja, si creo que al fin me pusieron a ser mas responsable pero dime tu que a pasado contigo. También has cambiado mucho.
Bryan: pues como siempre mi conducta no era del agrado de la familia y termine por salirme de sus ataduras. En ese trayecto conocí a una maravillosa mujer. Nuestras familias no se llevan bien desde mucho antes y luego que supieron que me desheredaron, menos querían saber de mi. -Con una sonrisa de medio lado continuó- Nos veiamos a escondidas, le propuse matrimonio, me acepto. Nos fugamos, nos casamos y somos felices.
Albert: te felicito por tu boda!
Bryan: gracias amigo.
Albert: que es lo que haces ahora bryan?
Bryan: soy abogado, hasta ahora me ha ido bien por lo menos estoy empezando a ahorrar. Para darle una vida digna, como lo que está acostumbrada. A sido una excelente esposa. Aunque no lo diga, ni siquiera una queja he escuchado de sus labios. Sus ojos no pueden esconder la tristeza que aqueja a su alma. No esta acostumbrada a como vivimos ahora.
En el camino a la estación Bryan le contaba cómo fueron los primeros dias, recien casados, solos y sin el apoyo de ambas familia. Todo lo que tuvieron que batallar para poder estar juntos ya que ambos después de ser ricos y estar acostumbrados a hacer lo que querían pasaron a ser pobres y vivir de un sueldo y de hacer las cosas por ellos mismos, sin nadie que los ayudara.
Albert miraba atento a su amigo y veía un brillo increíble en sus ojos llenos de felicidad cuando hablaba de su esposa y cuan enamorado estaba. La esposa de su amigo debe de amarlo tanto para sacrificarse a vivir sin lujos ni su amigo hacia lo imposible para salir de aquella situación le tomaría años a llegar el estatus del que gozaban antes. Así que le ofreció que se juntara como socio minoritario por ahora con su bufete de abogados.
Por ahora le prestaría el capital que necesitase, más adelante y a medida podría comprar las acciones a su nombre. De lo contrario se quedarían como socios. Antes de subirse al tren que lo llevara con su esposa, Bryan le había dado su dirección. Pues había invitado a Albert, ya que este pasara por la ciudad donde vivía su amigo. Al parecer el tren en el que viajaba su amigo Bryan tuvo un accidente espantoso. Y por alguna extraña razón me contactaron a mi.
Tuve que ir al lugar de los hecho inmediatamente, hacer el reconocido del cuerpo. No aguanto hasta que yo llegase. Apenas había llegado a mi última ciudad que iba tener una de las últimas reuniones.
La tuve que postergar, los socios no muy satisfechos no me la hicieron fácil. Cuando llegue a ver a Bryan, solo me entregaron una carta en que me decía que cuidara de su esposa. Pues sospechaba que su esposa estaba esperando y que no la dejase desamparada. Que hiciera cualquier cosa para protegerla de los lobos al acecho. Que confiaba en mi.
Fue difícil decirle a Di lo de la muerte de su esposo, pues ella estaba feliz por su embarazo y confirmando las sospechas de Bryan. Le dije que podría rehacer su vida otra vez y lo que me dijo me dejo frio, me pregunto si yo era capaz de casarme con ella sabiendo que esperaba un hijo de otro.
No me imaginaba con ella casada. Sabía que hablaba sin pensar por las tantas emociones del momento. También sabía que era difícil para una mujer afrontar a la sociedad en la que vivimos. Y más si ella ya estaba tachada de haberse fugado con alguien sin la aprobación de sus padres.
Yo tuve que ir a avisarles a los padres de Bryan de cómo había pasado todo. Al final lo perdonaron. De que valio si ya se había ido lejos. Las cosas se me salieron de las manos cuando George en mi representación fue a hablarles a los padres de Di. Estos pensaron que era mi esposa la cual estaba esperando un hijo mio.
No sabes las ganas que tenía de ahorcar a George del primer árbol que encontrara. Pense que me las estaba cobrando de una vez por todas las que le hice de cuando yo era adolescente. Luego continuamos con dicha la farsa cuando llegamos a Lakewood.
FIN DEL FLASHBACK
Candy lloraba en el pecho de Albert. Pensó que tonta había sido todo este tiempo.
Candy: Por eso te fuistes a Chicago, porque no era tu esposa.
Albert: Así es pequeña, por una parte, pero por otra parte también tenía mucho que pensar y hacer.
Cuando llegue a Chicago estaba triste había visto en tus ojos una brillantez y cálida sonrisa, de bienvenida. Pero cuando me baje del carro, luego pasó todo muy rápido y vi también la desilusión pintada en tu preciosa cara. No pude evitar sentir una daga enterarse en mi pecho. Por hacerte sufrir tanto. No tenia perdon. Lo que pudo ser un cuento de hadas con mi princesa, se había convertido en una historia de horror.
Jamas me perdonaria a mi mismo. Además tenía muchas cosas que pensar. Los padres de Bryan decidieron pasarme la mayoría de su fortuna ya que no había más herederos en la familia. Brian era hijo unico. En ningún momento les dije que se había casado y mucho menos tenían un hijo. Y la otra parte una minoría a causas de beneficencias. Y retirarse y vivir una vejez tranquila.
Luego también estaba manejando la fortuna de di. Los padres decidieron poner a nombre de sus nietos cuando estos nacieran y hasta que no tuvieran la mayoría de edad, a mi de responsabilizarme de todo y tomar todas las decisiones. Ellos querían viajar por el mundo y conocer otras culturas y creencias.
Así que estaba con las manos más que llenas, quería crear una sociedad donde se juntarían las dos fortunas, claro que no eran tan grandes como las del imperio Ardley.
Así que había que buscar una solución para eso. Por el momento George se encargaría de conseguir las mejores ideas.
Di pensaba en regresar con sus padres una vez que hubiese dado a luz. Y separarnos en acuerdo mutuo. Yo no estaba de acuerdo, no la quería dejar desamparada y desprotegida y más con unos gemelos. Cuando murio despues del parto, me sentí culpable, por no cumplir la promesa de mi amigo. Me puse muy triste cuando recibí otra carta y otra promesa tenía que cumplir.
No sabía hasta qué punto podría hacerte feliz. Pensaba que te estaba quitandote tus oportunidades de conocer a otros jóvenes de tu edad y querer a la persona que tu corazón elijiera.
Candy: Mi corazon te eligio a ti, pero tu estabas muy distante y eso me ponía más triste de lo que estaba. No me preguntes porque, pero no se como, cuando, donde me enamore de ti...
Albert: ni yo podría decirte con certeza que cuando fue que te adueñastes de todo mi ser. Me hechizaste..."Eres una hechicera", me has embrujado con tu infinito amor... -dijo mientras la atraía más a su rostro...
Continuara...
Saludos a todas...
