Hola! Aquí está mi respuesta: Si! Continuaré. Muchas gracias por los comentarios, durante la semana pensé que nadie me escribiría, pues pensaba que había quedado en el completo olvido pero me motivaron. Tanto que me dije: No, no puedo gastar otro cap solo diciendo que si lo haría asi que, para entrar en terreno firme, decidí hacer un extra.
Es uno que había prometido hace un tiempo en otra página. Que haría un extra de la pareja erótica solo que… Bueno, digamos que el termino pareja aquí no implica, sino más bien solo de Kisa.
En respuesta a sus comentarios:
Sui-chan Hitachiin ~ Primer comentario! ¿Qué tal? ¿Te digo algo? Me encantan los primeros comentarios, pues cada vez que subo una historia tengo esa venita que me dice… Nadie leera, nadie leera. Y de repente alguien comenta y me hace muy feliz… Pues la verdad no he revisado el fandom de sekaiichi últimamente asi que no se qué hay actualizado.
CASTILLOB ~ Gracias por tu apoyo, en serio. El que me consideres alguien fuerte me alegra mucho. He decidido continuar pues esta historia también me trae muchos recuerdos.
Loversfan ~ En serio? Bienvenida al mundo del yaoi. Me alegra que mi fic te haya gustado tanto. Justo ahora mi vida no está tan apretada aunque enfrento otros problemas y me relajo mucho mientras escribo
Yuuuki-Shi ~ Jajaja una vez al año? No, tampoco tanto; hasta yo me sentiría mal dejando esperar asi a la gente.
Riruka ~ Jajaja si, sigo viva. Lamento tanto la espera
kotoko-noda ~ Lo continuaré, gracias a todo el apoyo que me han mostrado. De verdad gracias.
jessicaraya ~ Me has hecho sonrojar y al mismo tiempo preocupar, volver a sonreír? No lo hacías? Me alegro que te saque sonrisas. Estoy mucho mejor, aunque hacen ese ruido de tronada cada vez que las muevo y ya no puedo usar el mouse de mi portátil sino de escritorio, pero ya me acostumbré. Gracias, espero no tener que desaparecer de nuevo. Lamento a aquellos que dejé esperando
Shadow D. Sana ~ Ohh, really? Me sigues allí también? Gracias. Francamente amo escribir esas historias. Que bueno que alguien me entiende. Y yo se que sensei tiene su vida privada y eso pero hace esperar mucho a la gente, sobre todo si nada más habla de una pareja.
Por favor, disfruten del extra de la respuesta!
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Camina por el pasillo rumbo a la máquina expendedora por un refresco, sintiendo claramente las miradas de todos en el lugar. ¿Por qué todos…
Está bien, eso es descarado. Claro que sabe la razón.
Les ha metido unos sustos de muertes a varios empleados. Y no solo a los que trabajan en su piso.
Solo tiene 3 meses de embarazo y para Kisa ya es suficiente con tanta sobreprotección. Por favor, él no es un niño. Es cierto que ha estado mal últimamente por el rechazo del feto y por ser un embarazo de riesgo, pero su doctora le dijo que trabajar y distraerse le hacía bien. Además que un poco más de dinero nunca estaba de más.
Solo había pasado un mes desde el incidente de la sangre en su silla de trabajo. Y desde que volvió hace dos semanas siente que muchos lo miran como tratando de protegerlo.
No los culpa, pues aún tenía ligeros episodios. Solo hace tres días se desmayó mientras caminaba en el primer piso.
Entiende las buenas intenciones pero ya se sentía acosado. El que pregunten todo el tiempo si estaba bien o mal comer eso le hacían sentir como un bebé.
Mete el dinero y sigue los pasos para conseguir una fanta, la cual destapa y toma con lentitud comenzando a caminar hacia su puesto de trabajo. Se sienta y solo asi logra ver las caras de sus compañeros los cuales asienten levemente para volver a lo que hacían. El pelinegro solo suspira sabiendo que poco o nada podía hacer para cambiar la situación.
En eso el editor en jefe se levanta.- Faltan 5 minutos para las 3 de la tarde. Nos dirigiremos a la sala de reuniones como fue planeado.- Dice Takano tomando sus cosas.
Los demás lo imitan para seguirlo al elevador. Al llegar al segundo piso todos bajan acercándose a la sala.
-¡Ah!
Una pequeña exclamación de sorpresa por parte del pelinegro más bajo hace que todos volteen a verlo e incluso algunos trabajadores cercanos.
Kisa ve lo que causa y se sonroja negando, pues puede ver en sus caras lo que están por preguntar.- Estoy bien, estoy bien. Solo que se me quedaron algunos papeles importantes en la oficina. Enseguida vuelvo.- No espera respuesta pues enseguida se devuelve al ascensor.
Al llegar a su piso está a punto de acercarse a su mesa cuando de la nada le dio un antojo de limonada. Se acerca a la maquina solo para ver una pequeña reunión de editores.
No quiere interrumpir al verlos, por lo que piensa bajar otro piso para conseguir el codiciado refresco cuando escucha su nombre en la conversación. Se oculta detrás de una pared.
-Yo la verdad no entiendo para qué sigue trabajando aquí. Solo les causa problemas a todos.
-Exacto, no es que me agraden tanto los de Esmeralda pero se están distrayendo mucho con él.
- Mi hermana estuvo embarazada y nunca le pasaba nada de esto. Algo me dice que puede que sean inventos.
El primer chico en hablar toma un sorbo de su café para luego hablar.- Te apuesto que todo es por atención, es posible que sea un editor mediocre, nunca escuché de él hasta ahora.- Los tres sueltan un risa.
Kisa no procesa que son trabajadores de medio tiempo que no han tenido tiempo de conocerlo. No nota que son jóvenes por lo que no han tenido experiencias parecidas. Ni tampoco nota los rasgos de celos en la conversación. En su mente solo procesa que está causando problemas por su incompetencia y niñería
Perdió su apetito.
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-Kisa-san.- Le llama su kohai castaño.- Ya va siendo hora de ir a casa, ¿Te acompaño a la estación? – Preguntas más que todo por cortesía, pues se ha hecho costumbre acompañar al pelinegro a la estación al menos por alguno de ellos cuando se hace muy de noche. Por lo que se sorprende cuando este niega.
-No, tranquilo, Ricchan. Debes estar ocupado en otras cosas, asi que iré por mi cuenta.- Responde recogiendo todas su cosas.
-No es problema en lo absoluto.- Kisa solo pone una mano en su hombro y le da una pequeña sonrisa.
-Hasta mañana.- Se despide y entra al elevador rápidamente.
-¡Onodera! – Habla su jefe y este lo mira atentamente.- ¿Por qué Kisa va solo? ¿No te tocaba a ti?
El oji-esmeralda rasca su cabeza confundido.- Se suponía.
Una semana más tarde y Kisa seguía con la misma actitud. Rechazaba favores como llevarle sus cosas, traerle comida, acompañarlo. Solo les sonreía y negaba.
Ellos estaban preocupados. Estaba bien que rechazara favores pero incluso al preguntarle cómo estaba o cómo iba el embarazo intentaba cambiar de tema.
-Quizás… Esté cansado de cómo lo tratamos.- Propuso un día Mino luego que el pelinegro declinara amablemente ser llevado a la estación, de nuevo.
Hatori asiente.- No lo he visto mal últimamente. Quizás por fin esté en la etapa de un embarazo normal.
Los demás asienten y se alegran por el chico.
Aunque la situación era diferente en la casa de dicho hombre.
Acostado en su cama con un cubo al lado de esta, por si su estómago lo traiciona y no tiene tiempo de correr al baño, con una pequeña toalla en su frente.
-Quizás esté resfriado.- Susurra a la nada.
Siente su cuerpo pesado y solo desea los mimos de su novio para tratar de sentirse mejor o al menos tener compañía. Pero éste se está quedando en casa de un amigo a terminar uno de sus exámenes.
Está solo.
Pensando que no debe preocupar a otros, decide no llamar a nadie sobre su condición.
Al día siguiente se siente tan mal que tuvo que pedir un taxi. Algunos trabajadores en la primera planta se le quedan viendo solo para conocer si estaba bien, por lo que debe fingir una sonrisa despreocupada.
Al llegar da los buenos días y cae en su silla.
Está agotado y solo ha empezado el día. Pero no. Debe mantener las apariencias lo más que pueda, pues nota que sus compañeros de trabajo comienzan a tratarlo como antes.
No están en cierre de ciclo sino justo por la mitad. No es tan relajado pero no tan agobiante como el final, aunque de igual forma todos están ocupados, no hay tiempo que perder.
Tose un poco, no muy duro ni con flema por lo que lo ignora así como los demás.
Si es sincero no se siente bien, pero ha tenido días así por el embarazo y para él se siente como un día más. Y de repente…
Oh no. Piensa Kisa, está comenzando a marearse un poco. No de forma preocupante pero lo suficiente como para detener su trabajo. Respira un poco, lentamente; y nota que necesita un descanso, uno donde no tenga que fingir con sonrisas que todo está en orden porque francamente ya está al borde. Se levanta para ir al baño y de repente le da otro pequeño ataque de tos.
-¿Pasa algo, Kisa? – Pregunta Takano aun corrigiendo su storyline.
-No, no pasa nada. Solo voy al baño. – Sonríe y llega rápido al baño aun tosiendo, se pone una mano en su boca pues comienza a dolerle la garganta.
Llega rápido y cierra la puerta con seguro. Se agacha para ver si hay alguien más en los cubículos pero estaban vacíos.
Ya en privacidad se desliza y queda sentado apoyando su espalda en la pared. Toma unas cuantas respiraciones para calmarse.
-Tranquilos, mamá está bien.- Dice poniendo una mano en su pequeño vientre, el cual ya comienza a verse un poco.
Entonces escucha que alguien mueve el tomo de la puerta.- ¿Quién está ahí? ¡Abra! Necesito entrar.- Kisa reconoce la voz como la de uno de los chicos nuevos que escuchó de hace unos días.
Ni aunque quisiera, y no quiere pues es el último de los rostros que desea ver, puede abrir la puerta pues se comenzó a sentir pesado y agotado.
-Oye, ¿Qué pasa? ¿Está cerrada? – Escuchó la voz de otro de esos chicos. "Genial" Piensa sarcásticamente Shouta rodando sus ojos.- Que raro, yo vi entrar al editor embarazado no hace mucho.-
-¿Ah, si? – Se escucha un resoplido molesto.- Quizas piense que el baño es todo suyo o quiere empezar uno de sus showcitos de nuevo… De verdad estoy cansado de ese tipo.-
Nunca le han importado los comentarios de las personas. Por favor, ser abiertamente gay le ha hecho de una coraza dura para aguantar todo tipo de situaciones. Pero por alguna razón lo que esos imbéciles decían le entraban muy profundo y le dolía.
Pero eso no significaba que se dejaría. Oh no. Él es Kisa Shouta y si será pisoteado lo será por sus propios pensamientos y no por alguien más.
Con las pocas fuerzas que le quedan se levanta y se ve en el espejo para echarse agua y peinarse un poco. Si, aun se ve radiante, lo suficiente para callarle la boca a algunos pendejos, recuperar algo de su dignidad y luego echarse a morir en otro rincón.
Abre la puerta solo para ver a los dos que son más altos que él mirarlo sorprendido.- Hola – Dice con una de sus sonrisas radiantes.- Que torpe de mi parte, cerré con seguro sin pensar. Supongo que será la costumbre.- Camina despacio hacia ellos aun sonriendo, esperando en lo más profundo que ya con el tiempo que llevan juntos haya podido imitar así sea un poco el efecto de las flores de su novio.
Tiene un poco de efecto pues el par se sonroja levemente.- N-No hay problema, senpai.- Tartamudea uno de ellos.
-¿Oh? Qué bueno y ustedes disculparán que entre tanto al baño. Esto del embarazo tiene mi vejiga como loca.- Sonríe poniendo una mano en su vientre.
-No claro, es entendible.- Responde quien dijo lo último antes de ser interrumpidos por el mayor, sonriéndole.
-¿En serio? – Aplaude Kisa de forma infantil haciendo que ambos sonrieran. De repente el pelinegro cambia su expresión, aun mostrando su sonrisa pero son otros ojos.- Porque mientras lavaba mis manos escuché un par de moscas zumbando estupideces sobre mi.- Haciendo que ambos chicos saltaron por el cambio.
No sabía si eran las hormonas, cambio de humor o lo que fuera. Pero sentía una buena sensación, fortaleza repentina y adrenalina y no la desperdiciaría… Ya luego se arrepentiría si debía.
Cruza sus brazos mientras ve a ambos inclinarse.- ¡Lo lamento! Fue sin intención.-
Kisa asiente.- Quizás el día que tengan que enfrentar algo asi, será cuando dejen de decir cosas que…- Se interrumpe asi mismo con un ataque de tos.
Los chicos levantan su cara.- ¿Senpai? – Se acerca uno de ellos que palmea lentamente su espalda.
Kisa pone su mano en la boca para tratar de sofocar un poco el sonido. El pasillo está solo y no necesita que se llene con miradas preocupadas.
Luego que su tos se calmara decide volver a poner su expresión feliz poniendo ambas manos en alto y negando cuando le preguntaron si llamaban a su jefe.
-¡Ahh! – Uno de los chicos grita.
-¿Qué ocurre, Mamoru? – Pregunta el que está detrás de él aun palmeándole con cuidado.
-S-S-Saan-san.- Tartamudea señalando la mano de Kisa con la que se tapaba la boca mientras tosía.
Kisa levanta una ceja y voltea su mano para ver una gran cantidad de sangre, abre los ojos sorprendido y de repente se siente mareado. El chico detrás suyo, de nombre Toshinaga lo sujeta como puede.
-¿¡Que hacemos!? – Grita este al notar que de la boca de Kisa comienza a salir un pequeño hilo de sangre.
-Calmarse.- Dice cómo puede Kisa viéndolos a ambos desde su posición recostada a Toshinaga.- Dejen de gritar que mi cabeza duele.
Ambos asienten aun respirando angustiados, se les notaba desde lejos el desespero. Mamoru saca un pañuelo al notar que aun la sangre caía. Le limpia aun con sus temblorosas manos. De repente se le ocurre.- ¡Ya se! ¡Voy por los de Esmeralda! – Deja su pañuelo y está apunto de correr cuando una mano lo detiene.
Al mirar hacia abajo ve al editor con una mirada suplicante, nada del chico fuerte que los reprendió hace solo unos minutos. – No vayas, po-por favor.- Tartamudea por el esfuerzo.
-¿¡Pero que dice, Senpai!? – Pregunta angustiado Toshinaga.- Nosotros somos inútiles aquí sí solo…
-Po-Por favor – Dice Kisa ya rindiéndose a sus sentimentales hormonas, comenzando a derramar lágrimas.- No qui-quiero que nadie piense que me aprovecho de la a-atención.- Dice Kisa sin importarle que esté justo hablando de ellos.- E-Ellos están ocu-cupados.
Una oleada de culpa les inunda a ambos y quieren decirle que sin importar que estén ocupados llegaran pero su mirada triste les hacía detenerse.- Esta bien, senpai.- Dice Toshinaga afirmando su agarre para luego levantarlo estilo nupcial, sorprendiendo a los otros dos, en especial al peli-negro que cargaba.- Lo llevaremos a la sala de urgencia, entonces. ¿Cierto, Mamoru?
-Cierto.- Responde comenzando a caminar por las escaleras de emergencia siendo seguido por el otro colega. Kisa sabe que lo hacen pues nadie toma las escaleras.
Lo que ninguno esperaba luego de bajar los tres pisos de forma muy lenta y con pausas, donde Kisa se ahogaba otra vez casi con su propia sangre haciendo a los dos chicos preocuparse, era encontrar a los otros cuatro miembros del grupo Esmeralda al lado de la mesa de entrada mirando impaciente hacia su dirección.
Toshinaga solo había puesto un pie en la planta cuando un preocupado Ritsu llegó corriendo hacia él, seguido de cerca por los demás.
-¡Kisa-san! ¿Estás bien? ¿Qué pasó? – Preguntó preocupado tomando su cara, que ahora se encontraba pálida por la sorpresa.
-¿E-eh? ¡No! ¡¿Que hacen aquí?! – Decía Kisa angustiado comenzando a toser de nuevo poniendo el pañuelo en su boca.
Takano lo miraba detenidamente, reflejando la preocupación y fastidio en su mirada por su último comentario.- ¿A qué te refieres con eso, idiota? La pregunta más bien sería ¿A dónde vas tú sin contarle a nadie y en ese estado?
Kisa los mira angustiado haciendo que su labio inferior temblara.- Están ocupados ¿No? – Mira hacia abajo.- No qui-quiero interrumpirlos.
Takano abre los ojos y cuando está a punto de decirle unas cuantas cosas es sorprendido por la voz de su novio.
-¡Wah! ¡Sangre! – Señala la boca de Kisa donde comienza a salir notoria cantidad del líquido rojo y comenzaba a caer por debajo de su barbilla.
Kisa voltea a varios lados y nota algunos trabajadores que miran la escena con los mismos ojos preocupados a los que se habían acostumbrado.- Pa-Para, estoy bien, yo…
-No digas tonterías.- Esta vez fue Hatori quien se acercó para estar justo frente a frente con Toshinaga que lo miraba algo asustado pues la expresión de todos eran de gran frustración.- Hablaremos de lo anterior en otro momento. Primero lo primero.- Mira al chico detenidamente.- Pásamelo.- Dice con una voz a la que no podías decirle que no.
Mientras el chico asentía y con cuidado cumplía la orden Onodera salió corriendo diciendo que pediría un taxi.
Al estar en los brazos de Hatori el pelinegro comenzó a llorar de nuevo, haciendo que más sangre cayera.- Cálmate ya, Kisa-san.- Dice el castaño.- Te prometo que en el camino hablaremos.
-Pe-Pero…
Takano acomoda el pañuelo nuevamente en la boca de Kisa para que la sangre dejara de ser vista y también callara su boca.- Obedece, Kisa.- Le mira y luego a los dos jóvenes.- Perdón por las molestias y gracias por ayudarlo.
-No, no fue nada.- Dice rápidamente Mamoru negando.- Y, ¿Kisa-senpai? – Dice ganando la atención del pelinegro quien aún derramaba algunas lágrimas.- Lamentamos todo lo que pasó.
Toshinaga asiente de acuerdo, ambos inclinándose y perdiéndose de allí al ver las miradas enojadas de los otros miembros por lo dicho.
-¿Mm? ¿Qué pasó, Sho-chan? ¿A qué se referían ellos? – Pregunta Mino con su oscura sonrisa, haciendo que Kisa temblara un poco pero no producto de lo que le enfermaba.
Afortunadamente Onodera corre diciendo que había llegado el taxi. Dejando la conversación para después.
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-Eso es idiota.- Dice Takano cruzando sus brazos molesto en el sofá de la habitación.
Habían llegado a la clínica de la doctora Kimura quien estaba ocupada en un parto, por lo que Kisa fue atendido por las enfermeras y doctores de planta tratando de calmar la fiebre que había comenzado a darle, sin darle antibióticos o medicinas dañinas. Había sido puesto en una habitación compartida con un hombre que dormía tranquilamente dos camas de la suya.
Actualmente Kisa estaba con una intravenosa, con una bata y recostado levemente con una toalla en su frente y un pañuelo para que tosiera la sangre allí. Sus compañeros de trabajo estaban distribuidos en un sofá y dos sillas, escuchando la versión de la historia de Kisa que aun derramaba lágrimas.
-Kisa-san, por favor cálmate ya.- Dice Onodera sujetando su mano, sentado en la silla más cercana a su cama.- Eso no te hace bien.
-S-Son las estu-tupidas hormonas.- Dice quitándose las lágrimas como puede. – En serio lo siento, sé que están ocupados ahora pero…
-Por eso te digo que es idiota.- Repite Takano mirándolo fijamente.- ¿En serio piensas que eso es más importante? El que hayas estado enfermo sin decir a nadie por esa razón es idiota.
Kisa muerde su labio inferior.- Sabes, Sho-chan.- Dice Mino ganando su atención.- No es lástima, es preocupación lo que sentimos. Somos un equipo y por tanto está bien que te apoyes en nosotros.-
-No quiero que me consientan, cuando alguien se embaraza puede seguir haciendo lo que hace.-
-Ahí es donde te equivocas.- Dice Hatori sentado en el sofá justo terminando una llamada.- Tu eres especial pues te ha tocado más duro que a los demás.
Kisa no soporta eso y comienza a llorar un poco más fuerte. Es tonto, es un adulto de 30 años. ¿Por qué llora como un niño?
Onodera pone una mano encima de la suya que en estos momentos tapa su cara.- Está bien pedir ayuda. Todos sabemos lo peligroso que es tu embarazo asi que en realidad es peor si te quedas callado.
Kisa quita su mano y los mira a todos.- Pero, ¿Y si por mí se distraen tanto que ya no nos vaya bien en la ventas?
-¡Ja! – Exclama Takano sonriendo.- ¿En serio crees que algo así hará que dejemos de estar en el top? Nos subestimas, Kisa.
Todos ríen con eso e incluso Kisa lo hace un poco tímidamente. Claro, lo olvidaba… Olvidaba de quienes se estaba preocupado sin razón.
-A propósito, Kisa-san.- Dice Hatori unos minutos después.- Me tomé el atrevimiento de llamar a Yukina-kun. Dice que estará llegando como en media hora.-
El pelinegro está a punto de quejarse por preocupar innecesariamente a su novio, aunque luego cierra la boca. Toda esta situación pasó justamente por no querer preocupar a otros. Por lo que solo sonríe un poco.- Está bien.
En lo que esperaban se enteró que los demás, al notar su larga ausencia en el baño mandaron a Onodera para que revisara que pasaba. Este vio que alguien lo cargaba y comenzaba a bajar las escaleras con el chico embarazo con una cara algo pálida. Así que los otros tres al enterarse cuando el castaño llegó corriendo avisando dejaron todo y bajaron por el ascensor esperando que ellos llegaran a la primera planta.
Unos 35 minutos después llegó Yukina algo agitado pero silencioso para no despertar al otro inquilino y no molestar a su novio que lo veía con una sonrisa cansada.- Hola, Shouta-san.- Se acerca a darle un beso en su mejilla, haciendo que este se sonrojara y mirara a otro lado. Yukina solo sonríe y se inclina levemente a los otros mayores.- Gracias por ayudarlo.
Los otros se levantan de sus asientos.- No hay problema.- Dice Takano comenzando a dirigirse a la salida, seguido de los demás al dejar a su empleado en buenas manos
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Al final resultó que era una infección en la garganta, su estado de gravidez y su anterior tratamiento hicieron sus defensas muy bajas y haciéndolo propenso a enfermarse algo fuerte, por lo que la tos con sangre era de la infección y sobreesfuerzo. La doctora recetó medicinas naturales, agua y descanso; aunque pasó la noche en el hospital para tratar más sanamente la infección.
Luego de tres días volvió al trabajo, ya estaban más cerca de cierre de ciclo por lo que ya había más estrés.
Se acerca a la máquina de bebidas a tomarse una limonada, cuando escucha pequeños murmullos. Se acerca a la pared inmediata solo para decirse asi mismo Deja Vú, al ver nuevamente al trío discutiendo.
-Asi que otra vez hubo un nuevo show de editor embarazo, ¿eh?
Quiere retirarse, pues sabe que escuchar no la hará ningún bien ya después de pasar su mini periodo de depresión, pero escucha algo que le hace detenerse.
-¿Sabes qué? No tienes idea de lo que pasó. En serio no había sentido tanto susto en mi vida. El que siempre le pase cosas así y aun andar feliz por ahí, wow.- Dice Mamoru dando un sorbo de su bebida.
-¿Estaban ahí? – Pregunta el chico impresionado.
-Aja.- Responde Toshinaga.- Lo peor de todo fue su expresión cuando dijo que no le dijéramos nada a nadie. Nunca lo olvidaré.
Kisa comienza a alejarse.
Eso no está bien, Shouta. ¿Cuándo aprenderás que no está bien escuchar y creer en conversaciones ajenas? – Piensa sonriendo tontamente y se retira a buscar su añorada limonada en otra parte.
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En un principio quería hacer el extra sobre el tiempo de la crisis de Kisa, de las inyecciones y eso, pero… Bueno, hablé un poco de eso en el primer capítulo y era como un spoiler así que no le veía sentido.
Es un placer estar de vuelta.
Sobre los horarios… Tengo pensado poner un capitulo una vez cada dos semanas los días lunes. El siguiente capítulo será el día lunes 24 de julio, aun no se a qué hora.
Espero que estén listos para un poco de drama que no había alcanzado a vislumbrar antes del corte…
Además en este tiempo mi mejor amiga quedó embarazada y uff, creo que se mas cosas y tengo en mente más situaciones algo raras XD
Espero que les haya gustado el cap, nos vemos luego!
