Disclaimer: The Hunger Games no me pertenece.

Nota de autor: El miércoles trae consigo un nuevo capitulillo, ojala pueda seguir con este ritmo de publicación todo el fic. Como en cada capítulo nuevo dar las gracias a Rebeca, por todo y por nada en especial, aunque sé que este capítulo te va a gustar menos, encanto.


...

Gale y yo no hablamos más el resto de camino, cuando llegamos a su casa, las piernas aún me tiemblan por nuestro fugaz encuentro en el coche. Cuando aparca en el aparcamiento de su casa le miro suspirando.

—¿No vas a contarme cómo va a ser ese contacto?

—Estaba esperando a que me lo preguntaras.— Sonríe un poco, pero lo hace tristemente, no con su sonrisa habitual.

—Como no digas algo pronto voy a empezar a preocuparme…

—La fundación que codirige con tu objetivo organiza una fiesta benéfica el sábado, Plutarch me ha conseguido una entrada.

—Ajam…

—¿No te das cuenta Katniss?

—¿Darme cuenta de qué?—Él pone los ojos en blanco.

—De que tú también vas a estar en esa fiesta como asesora del tipo ese…—La sangre se me hiela al darme cuenta de ese detalle. Creo que no me apetece nada de nada ver a Gale tonteando con ese "angelito".

—Tendremos que fingir que no nos conocemos ¿no?— No sé por qué creo que eso nos costará a ambos.

—Nos ignoraremos, ¿entendido Catnip?—Asiento aunque no tengo muy claro que sea fácil.

Cuando entramos en la casa Hazelle nos saluda con una sonrisa y me sorprende ver allí a mi hermana, me da una explicación absurda de que no quería estar sola en casa después del instituto, aunque ya no es capaz de engañarme, sé que es por Rory.

Intento no darle mayor importancia y ayudo a Hazelle a hacer la comida, el resto del día lo pasamos como en familia. Me gusta estos días en los que no tenemos que preocuparnos de nada, en los que los estafadores y sicarios no entran en la ecuación.

El día siguiente se me pasa en un suspiro aunque de forma monótona, no veo a Gale y no puedo relajarme de ninguna forma. Estoy nerviosa por el trabajo que voy a desempeñar mañana, nerviosa y con cierto miedo. A parte de ser una buena seductora en lo máximo que he trabajado ha sido de camarera en bares de mala muerte, dudo que pueda dar el pego. Tengo miedo de que se me vea el plumero y ese hombre me eche en menos de una semana. Y entonces sí que el trabajo ya sería imposible.

Ese miércoles el despertador se me clava en el cerebro más que nunca, apenas he dormido nada por culpa del estúpido nerviosismo por lo que cuando me miro en el espejo hasta yo me asusto. Bonita forma de empezar el trabajo, con un par de buenas ojeras.

Me doy una rápida ducha e intento esmerarme con mi vestimenta, esta vez escojo un vestido con falda de tubo, que marque bien mis curvas pero no grite un "¡Hey, mírame!" algo medianamente sexy pero formal, para que el Señor Mellark se fije en mí pero sin que el chico crea que lo hago deliberadamente. Me maquillo ocultando el estropicio de la falta de sueño y cuando llego a la cocina ya huele a tostadas y café.

—Buenos días Patito—Prim sonríe al verme, devorando una tostada.

—Buenos días—Consigo entenderla aunque tiene la boca llena.

No podemos hablar mucho porque ella tiene que irse al instituto antes, por lo que me quedo desayunando sola. Cuando voy a recoger mis cosas para irme al "trabajo" veo que en mi móvil, ese que solo tienen mis seres queridos tengo un mensaje. Sonrío como una idiota al ver que es de Gale. Solo dice un "Buena suerte, encanto". Pero aun así me da fuerza para enfrentarme al día.

En un acto de rebeldía adolescente me planto frente al espejo con las gafas puestas y una pose ridículamente sexy y extravagante, me hago una foto y se la envío con un "gracias". Cuando cierro la puerta del piso me llega otro mensaje de él: "ven a verme cuando acabes". Algo en mi interior se encoje y siento una palpitación de excitación en mi intimidad, pero no le contesto y vuelo al coche para no llegar tarde.

Cuando piso el museo el mismísimo Peeta Mellark me está esperando en la entrada, con su cálida sonrisa como complemento. Me acerco a él devolviéndole la sonrisa y me estrecha la mano sin dejar de sonreír.

— Buenos días Señorita Woodgreen— Una corriente eléctrica vuelve a recorrer mi brazo hasta mi espina dorsal al tocarle.

—Buenos días Señor Mellark.

—Supongo que conoce el museo ¿no?—No deja de sonreír en ningún momento.

—Lo conozco como cualquier visitante más— Y no miento, desde que Haymitch me dio la noticia de que tendría que presentarme a la entrevista de trabajo memoricé cada rincón de su página web, así como las obras más representativas que tiene.

—Entonces ya es hora de que lo conozca lo que no está cara al público, venga conmigo.

Yo simplemente asiento y le sigo, atravesamos el enorme vestíbulo del museo y pasamos de largo de la entrada a las salas de exposiciones hasta una puerta donde reza un letrero de "paso restringido". Mellark saca una tarjeta que tiene que pasar por un lector para que la puerta se abra, pasamos de nuevo de largo por varias puertas y luego cogemos el ascensor que está al final del pasillo. La subida se me hace eterna aunque solo sean tres pisos.

Primer punto en mi contra: Mi jefe, por llamarle de alguna forma, tiene un olor penetrante y varonil, sus movimientos parecen seguros y precisos, no titubea. Algo que me indica que podría llegar a ser un rompecorazones en toda regla.

Cuando el ascensor se abre por fin, entramos en otro vestíbulo más pequeño en el que hay una mesa ocupada por una chica joven. El color de su pelo es casi tan claro como el de mi acompañante, de un rubio paja brillante. Levanta la mirada y sonríe al vernos, sus mejillas un poco regordetas se sonrojan cuando compruebo que Mellark le devuelve la sonrisa.

Segundo punto en mi contra: Su secretaria está colada por él.

—Buenos días Señor Mellark—Saluda la chica, reconozco la voz aguda de mi entrevista en ella.

—Buenos días Delly— Otra sonrisa por parte de él y la chica se sonroja aún más, seguro que él sabe el efecto que le causa y lo usa para su propio beneficio. Quizás, mostrándole mi interés por el pueda conquistarle. Ese es un buen punto a explorar.— Espero que recuerdes a la señorita Woodgreen, desde hoy sustituirá al viejo Ferguson.

— No la vi personalmente, pero leí su currículum, es excepcional. Encantada de conocerla.—Se levanta de su silla y me estrecha la mano amigablemente. Parece una chica amable y risueña, no la típica secretaria enfadada con el mundo.

—Es todo un placer Delly…

—Voy a enseñarle a la Señorita Woodgreen su despacho y el trabajo que tiene que desempeñar. Por favor, no me pases llamadas, y aún menos si son de Madge. ¿Entendido?

—Entendido Señor—A la chica solo le hace falta ponerse firme y hacer el saludo militar antes de sentarse en la silla y volver a teclear en su ordenador.

Mellark me guía caballerosamente hacia una de las tres puertas que hay en el vestíbulo abriéndola y dejándome entrar primero. Lo que veo me deja sorprendida, ante mí se abre un enorme despacho con todo lo necesario, una enorme mesa de madera color blanco la preside y detrás un sillón enorme que tiene pinta de ser muy cómodo. En la mesa hay una enorme pantalla de ordenador, supongo que la torre del ordenador estará escondida bajo la mesa. Detrás del sillón se abre un enorme ventanal que ilumina la estancia. Luego hay unos cuantos muebles aquí y allá, una mesa con una impresora, un escáner y un fax, incluso tiene un diván de lo que parece terciopelo blanco para decorar la estancia. Mi mente vuela a lo que podemos hacer el Señor Mellark y yo en ese diván.

—Este será su despacho. He…hemos cambiado el mobiliario a uno más femenino, espero que le guste, si no, siempre se puede cambiar la decoración— Le miro un poco sorprendida porque no sé muy bien que decir, el despacho es más de lo que yo esperaba.

—Oh, no se preocupe, es perfecto…—Le miro con una sonrisa y parpadeo casi teatralmente.

—Me alegro de que le guste.—Me devuelve la sonrisa. Y pestañeo aun más, como una idiota hasta que me doy cuenta de que le estoy mirando demasiado, no quiero empezar a demostrarle interés tan pronto, aparto la mirada y la fijo en una segunda puerta que hay en el despacho. Creo que él se da cuenta porque se dirige hacia ella.— Esta puerta da a un pequeño archivo que tenemos—La abre y lo de pequeño me parece que es un eufemismo porque hay un montón de estanterías con miles de portafolios. Creo que se da cuenta de mi cara de terror, porque oigo una pequeña risita.— No se preocupe señorita Woodgreen, aprenderá a manejarlo, además todo lo que hay aquí está guardado en el ordenador. Ordenarlo y clasificarlo es trabajo de Delly, usted solo tendrá que buscar lo que necesite de aquí.—Asiento sin saber muy bien que decir.

—No me asusto ni me preocupo fácilmente, señor Mellark—Murmuro intentando que mi voz suene un poco más grave y sensual.

—Eso ya lo comprobaremos…—Noto algo extraño en la voz, ¿puede ser que este flirteando conmigo? Aun es pronto para eso, pero si es así mi teoría se confirmaría: es un pequeño Casanova, aunque el chico tenga novia (tercer punto en mi contra). En este momento me doy cuenta de que le ha pedido a Delly que no le pase ninguna llamada de ella, de Madge. Quizás las cosas entre ellos vayan mal. Eso me daría un punto a mi favor.

Tendría tres a uno en mi contra.

Eso no me asusta, hombres peores he tenido que seducir.

—¿Y esta otra puerta? —Pregunto señalando con la barbilla la puerta que está justo enfrente de nosotros.

—Esa puerta da a mi despacho.—Tengo que reprimir el gemido de satisfacción que está a punto de salir de mi boca cuando oigo esas seis palabras. Su despacho y el mío conectados. Es perfecto.

Abre la puerta que hace unos segundos he señalado y entramos a su despacho, tiene casi la misma disposición que el mío, solo que es más masculino, y tiene impregnado el olor de Mellark por todas partes.

Y ese olor es agradable.

—Bien, ¿Qué quiere de mí?—Murmuro entrando en su despacho, intentando mover las caderas como me han enseñado. Cuando me giro hacia él, no me está mirando. Le maldigo mentalmente.

—¿Perdón?

—Mi trabajo, ¿Qué quiere que haga?

–Ah, sí, cierto…

Sonríe tontamente, algo que me hace sonreír también, Se dirige a mi despacho y enciende el ordenador. Me indica con una mano que me siente en el estupendo sillón de cuerpo y obedezco sin rechistar, procurando que el vestido deje una buena vista de mi escote.

Mellark se coloca junto a mí y empieza a teclear en el ordenador. Me indica que el trabajo que tengo que realizar hoy es sencillo, solo tengo que hacer un repaso de los emails que ha recibido el museo con las ofertas de venta y compra de las obras de arte. Y hacer una lista de ellas, para luego decidir si realizamos o no los cambios en las obras expuestas.

Vale, creo que eso podré hacerlo sin problemas.

–Creo que lo he entendido todo—Le miro y esta vez sí que le regalo mi sonrisa más arrebatadora.

—Genial, entonces la dejo trabajar, si necesita algo, ya sabe donde estoy.—Mira hacia la puerta del "pequeño archivo" el parece no inmutarse por mi sonrisa.

—Muy bien, muchas gracias de nuevo, Señor Mellark…—jugueteo con uno de los mechones de mi pelo que se ha soltado.

—Por cierto–Dice antes de marcharse, como si se acordara en ese momento— ¿Conoce la fundación "Safe and Sound"?

—Por supuesto señor, sé que usted la fundó.

—Ha hecho los deberes…

–Oh, no señor— Miento, porque también busque toda la información que pude de la fundación— Hace tiempo que la conozco— Eso sí es verdad, ya que la fundación se está convirtiendo en una de las más famosas— Coopero desde hace algunos meses con ella, decidí donar un poco de dinero cada mes, aparte de cosas que ya no uso. Creo que…así se consigue un mundo mejor— Expongo todo el discurso que me había preparado por si me preguntaba, ni si quiera me he saltado una coma. Sé que nuestro encargado de incorporar información falsa al sistema introducirá mi nombre falso en los donantes de la fundación, por si a mi objetivo se le ocurriera buscarme.

—Vaya…

—¿Sorprendido, Señor?

—Muy gratamente—Vuelve a mostrar esa cálida sonrisa, que empieza a gustarme ver.—Lo que iba a proponerle es que, si usted quiere, podría ser mi asesora también en los asuntos que conciernen con la fundación.–Carraspea—Por supuesto que será remunerado.

—Señor Mellark— Vuelvo a sonreír, esto parece una competición de sonrisas.—Ya contaba con ello, no tiene porqué pagarme más.

— Es usted sorprendente…

—Puedo llegar a sorprenderle aún mas…—Me paso la lengua por los labios, volviendo a intentar seducirle.

—Creo que eso si que no me sorprende, he hecho bien en elegirla— Le maldigo porque ni siquiera baja sus ojos a mis labios, parece inmune a mí, ¿y si estoy perdiendo encanto?—Ahora sí que la dejo seguir con su trabajo…

Se aleja hacia la puerta que da a la salida, esa que comunica con la mesa de Delly, anda con paso lento, y yo no puedo evitar fijarme en sus anchas espaldas bajo la chaqueta de su traje, y volver a imaginarme mil y una situaciones en el diván.

—Una última cosa…— Se gira hacia mí— Hay un baile de máscaras el sábado, es para la fundación, ¿le gustaría…asistir?— Mete las manos en los bolsillos y creo que está nervioso.

—Me encantan los bailes de máscaras…

—¿Tiene pareja?—La pregunta me pilla por sorpresa. No me la esperaba, al menos no tan pronto.

—No…no señor, no tengo pareja.

—Entonces, ¿Asistirías sola al baile?

—Supongo…—Me muerdo el labio inferior mirándole directamente a los ojos.

— Bueno, no se preocupe por eso, no será la única. Yo también asistiré solo…

— ¿Usted solo? Creía que usted y la señorita Undersee…—El ríe suavemente.

—Madge y yo solo somos amigos,—Contengo la respiración para que note que me ruborizo un poco.— No se preocupe es un error que comete mucha gente.—Asiento preguntándome si su amistad será como la de Gale y la mía, que acaba bajo las sábanas muchas veces.

—Lo siento señor, creía que…—Ahora me ruborizo de verdad, porque le oigo reír aun más fuerte, supongo que por mi rubor fingido.

—No crea nada…Pero me debe un baile por esta confusión…

Sin decir nada más sale del despacho, dejándome descolocada, porque no sé si soy yo la que le ha seducido a él o es él el que me está seduciendo a mí.

...


Nota de autor: gracias por haber llegado hasta aquí, significa mucho para mí.

Agradecimientos: gracias a todos por leer, y muchas gracias por vuestros reviews!

Adelanto: como ya sabéis en mi pagina de facebook (está en mi perfil)

Besos de fuego!