Declaimer:
Los personajes de Naruto no me pertenecen. Todo es del gran sensei Kishimoto-san. Pues si fueran míos, ya hubiera puesto a follar a Sasuke y Naruto jeh. Y ¡QUE VIVA EL YAOI!
Notas del fic:
Gracias a todos aquellos que me han seguido gracias por su paciencia y espero que disfruten este cap. Os quiero YUKI-NII ICHI
Capitulo 10 impudores
Ella no era una entrometida tan solo quería la verdad y su compañero peliblanco no cooperaba mucho en realidad, unos gritos, amenazas e insultos entre pedidos miserables y ruegos patético y supo una cosa. Sugeitsu no le diría nada.
Y se sentó en aquel sillón negro de cuero, justo en el lugar donde su jefe ocupaba siempre que se reunían, con la melancolía expandiéndosele por el pecho y con la derrota pintada en su frente.
Retiro sus gafas llamativas y estrambóticas, recogió su cabello en una coleta y miro hacia un punto nulo de la habitación, oyendo a lo lejos como la tetera silbaba agudamente y un peli naranja se levantaba para servir el te esa noche amena donde parecía llovería.
Y se levanto ignorando los gritos de euforia que el peliblanco tenia a medio pasillo con un tal Sai y sentándose en la barra americana de la cocina, mirando distraídamente como las tazas eran llenadas de ese líquido humeante.
¿Quieres hablar? –
Y la pregunta proveniente de un Jugoo que se quitaba ese mandil con decorados de curiosas vacas no le tomo desprevenida ya le veía venir, negó con la cabeza y tomo una de las tres tazas a un lado, dando un sorbo tras un suspiro lento levanto el rostro, los ojos amenos continuaban viéndola y supo que todo estaría bien.
Seguiré luchando….el mocoso no se lo llevara todo sin pelear – respondió ante la muda pregunta que oscilaba en el aire de que sería lo que ahora haría –
La entrada estruendosa del escandaloso de Sugeitsu rompió totalmente el silencio y una discusión se vio de pronto resonando en los azulejos de la cocina con un Jugoo que se dedico a hacer la cena y un par de chiquillos que se entretenía en una inmadura disputa sobre lo que pensaban el uno del otro, tratando de mantener una rutina acostumbrada y cubrir que tal vez el corazón de uno del equipo hebi había sido roto.
Fingiendo no saber que el secreto a voces del enamoramiento que sufría Karin por Sasuke se había vuelto en algo no correspondido oficialmente desde esa noche.
Y aparentando de paso que aun en contra de lo doloroso que resultara para la peli cobrizo continuar ella también tendría que proteger y cuidar al rubio gritón…porque él era y sería lo más importante para el menor de los Uchiha.
Oye zorra – y el gritillo de Sugeitsu antes de cerrar la puerta de la habitación la detuvo en el pasillo –
¿Qué quieres idiota de circo? – contesto mordaz metiéndose el cepillo de dientes a la boca y esperando a que el peliblanco terminara de hablar –
Hay mas peces en el mar…incluso para una lapa como tu – rio con sarna esquivando el vaso de plástico que le fue arrojado y choco contra la pared – eres una violenta y bruta sin remedio – profirió cerrando la puerta por seguridad física e ignorando el gruñido que salía de una rabiosa peli cobrizo que se quedo plantada ahí –
Se giro con dirección al baño, se vio en el espejo un momento y sonrió, si todo estaría mejor.
Un traspié y las puerta se abrió, con las manos temblándole se aferro a su espalda su apoyo se había ido, llevándolo gravitatoriamente hacia atrás, un sonido sordo y unos brazos habían amortiguado el golpe, soltó una risita y se distendió sobre la alfombra azul, notaba la impaciencia de Sasuke, por dios que podía apostar la suya la igualaba o mejor aun hasta la rebasaba pero al parecer era divertido recordar que ahora no estaban contra tiempo y que podían tomarse aquello que nunca habían tenido ni demostrado.
Pero al parecer sus pensamientos habían sido paradójicamente los mismo en ese instante y sintió los finos labios besar con más detención sus mejillas, su frente y una que otra vez sus ojos evitando apropósito sus labios, y aunque debía aceptar esos pequeños detalles le empezaban a gustar tenia la urgente y jodida necesidad de devorarle la boca.
Vas muy lento Sasuke – declaro tomando el rostro aunado a su frente y ver la sonrisa todo poderosa de Sasuke Uchiha revelársele, frunció un tanto el seño, el muy bastardo estaba tratando de desesperarlo justo como la ultima vez –
¿de verdad? – y el tono burlón solo hizo que el rubio se sentara obligándolo a retroceder para quedar sobre sus piernas –
Si tebayo – y el desafío en los ojos azules le hizo experimentar un muy retorcido placer, agrandando su sonrisa y satisfacción de paso – quítate la camisa –
Como…- pero su absurda sorpresa fue parada al tiempo en que se dio cuenta de algo muy importante. El Uzumaki era un impulsivo de primera y tenía una muy nula paciencia pero estaba bien, no es como si él lo hubiese esperado de otra forma –
Y las manos temblorosas del rubio le parecieron demasiado tiernas…un momento, había tenido ese cursi y estúpido pensamiento, al parecer si, las tomo entre las suyas, Naruto quería actuar de acuerdo a sus instintos, pero aun así el seguía siendo primerizo, lo supo, esa vez en el levador cuando el ojiazul se auto penetrara sin recato, la estrechez….la sangre, las lagrimas cayendo a peldaños y la intensidad de aquel cuerpo era tan fluyente que ignorarlo era un pecado. Naruto era virgen, y el había sido el primero en profanar aquellas estañas, el primero en llegar tan profundo, y quería volver hacerlo, quería volver a sentir esa calidez, pero también quería una cosa más.
La cama – pudo pronunciar apenas sintiendo la lengua carnosa pasearse por su clavícula, los azulinos ojos se elevaron para verle confusos – la cama….vamos a la cama –
Oficial y llanamente Uzumaki Naruto se sentía más avergonzado que nunca durante toda su vida, y mira que había metido la pata varias ocasiones como para no haber conocido ya aquel bochornoso sentimiento, pero esta vez, simplemente nunca había esperado oír eso, mucho menos de un hombre y por supuesto jamás de Sasuke. Y sintió lo brazos fuertes pasarle por debajo de las piernas y algo le subió por el vientre de repente, mientras se movía sin tocar el suelo, ¿la razón? Fácil, el Uchiha le cargaba sin recato y esfuerzo, pataleo un tanto sintiéndose una chica frágil, cosa que no le gusto y quiso protestar pero su voz se atoro en su garganta al sentir en sus frenéticos movimientos por ser bajado algo duro rozar su espalda, se sonrojo, bueno al menos no estaba tan solo a la hora de quedarse con la polla al vuelo.
Sintió pronto la suavidad del colchón en que se hundía
Sus pensamientos lejanos se sincronizaron mientras sus labios se adueñaban de una poción de piel de aquel cremoso cuello acanelado. Marcarlo. Tan posesivo y egoísta, sus más oscuros sentimientos se apoderaban y salían a flote, sus dientes se incrustaban en aquel musculo, enterrándose deliciosa y dolorosamente.
Sasuke…- murmuro en un suspiro el aire empezaba a faltarle. –
Si, como olvidarlo, cuanto era que le gustaba, lo tremendamente morboso que sonaba su nombre por Naruto, cuando gemía quedito y se acercaba a el, apretando su cuerpo y moviendo de forma desesperada las caderas, tratando de calmar sus propia ansiedad por sentir un poco mas, como su erección iba elevándose e hinchándose hasta ponerse tan dura como una roca.
Y nadie podía culparlo de que la sangre se le fuera a una de sus cabezas, después de todo no existía mejor afrodisiaco que ver los ojos azules dilatados en la expectativa del siguiente movimiento.
Sus manos bajaron lentamente torturando tan masoquistamente al Uzumaki que este se quejo mas de una vez, claro cuando su boca no estaba ocupada comiéndose los delgados labios o lamiendo la barbilla que picaba un poco, alzo su cabeza para así estar en igualdad de condiciones y morderla un tanto, un gruñido, la piel se le erizo, se ponía mas caliente.
Empujo al Uchiha, basta de jueguecitos tontos, que la paciencia había volado hace mucho ya, agarro la camisa blanca de ambos lados y la jalo, los botones cedieron. Al instante saliendo disparados en todas direcciones, allá iba una prenda nueva a caer muy cerca de la lámpara, entre jalones y tirones, no pudo evitar sonreír ante el bizarro cuadro del rubio luchando con las prendas que aun portaba y que no cooperaban nada en realidad.
Maldición tebayo…ayúdame teme – profirió jalándolo de la muñeca para que se sentara y la playera interior se zafara de un vez por todas – el pantalón – exclamo, viendo de forma asesina al muy desgraciado botón que no salía del ojal. quítatelo – murmuro, levantando la cara para ver directo al par de ojos ébanos que se abrieron por la sorpresa – ya – susurro en su odio, recargando la cabeza sobre el descubierto hombro –
Había extrañado el olor a lavanda
Sasuke echo la cabeza hacia atrás mientras metía un de sus manos entre ambos cuerpos, podía sentir la expectativa de Naruto fluir por cada poro de su piel que transpiraba bochornosamente.
Un recuerdo fugaz le hizo sonreír de forma socarrona antes de acercar sus labios al odio del menor y rozar el lóbulo con la punta de la lengua.
Eres un dobe degenerado – la cabecita rubia se separo rápidamente para verle, las mejillas se le inflaron en un puchero –
Pero qué diablos dices teme – chillo rojo, dándole un golpe en el brazo al momento de oír el sonido del zipper bajar lentamente, cerró los ojos – el único pervertido aquí eres tu tebayo – se recargo de nuevo sobre el desnudo pecho –
El corazón del mayor latía de forma acelerada y le gustaba. Al igual que el sentir el miembro caliente entre sus dedos el cual no pudo evitar palpitar y el soltó un sonidito de satisfacción que aumento el ego del Uchiha.
Sasuke – le llamo despacio, moviendo sus piernas para sentarse sobre las caderas del azabache – está vivo – rio divertido, la polla había vuelto a palpitar mas fuerte ahora al sentir el roce de las nalgas que lo tentaban descaradas restregándose una y otra vez sobre el –
Si – y el Uchiha se movió de atrás para delante en un vaivén suave y tentador, el también iba a jugar un poco mas – y te quiere a ti – y tentó con su dedo índice la entrada obligando al rubio a dar un brinquito por tal acto, fue el turno de Sasuke para sonreír.
Un jalón por aquí, una mordida por allá, una que otra obscenidad y el pantalón salió volando lo suficientemente lejos como para no ser un estorbo.
Estaba tan desesperado ya, por sentirlo una vez más adentrándose, rompiéndoles las entrañas y quizás algo mas, que golpeara insisten y sin detención – no al menos de su parte- ese pequeño manojo de nervios el cual había descubierto existía en aquel varado elevador, la ansiedad aumento a un grado insospechado, así que el mismo se olvido de todo, absolutamente todo para centrar sus sentidos en Sasuke.
Al llevarse sus dedos a la boca para humedecerlos con su saliva caliente y resbaladiza, viendo como los ojos negros se vedaban cada vez mas incapaces de no acuarse ante tan maravillosa imagen que elevo su morbo como nunca antes a al oír el gemido ahogado que era su nombre mientras el rubio se preparaba así mismo llevando sus dos dedos lubricados hasta su entrada que se removió gustosa al fin de sentir que era atendida.
Cerró uno de sus ojos, echo la cabeza hacia atrás y metió uno más. Era extraño jamás había reparado en lo caliente que era ahí adentro, mucho menos en lo por así decirlo la textura suave y rugosa que parecía encerrarle al introducirse a un mas, sonrió, de seguro que el teme sí que había puesto atención a cada mínimo detalle que ahí se encontrase. Pervertido.
Uno más y supo no resistiría tanto, su miembro hinchado pegaba contra sus vientre dando pequeños botecitos contra este, su glande rojo y abultado empezaba a empaparse del trasparentoso pre-semen sentía que si hacia un sutil movimiento irremediablemente se vendría, así que se inclino sacando sus dedos para tomar con ambas manos la negra cabellera, dirigiendo los oscuros ojos hacia los suyos, suspiro.
Cógeme –
Para decirle a Sasuke lo que su cuerpo y excitación exigían.
El aire se le fue por un segundo…un breve y escaso segundo antes de mostrar su sonrisita todo poderosa y agarrar de las caderas al Uzumaki y dar junto con él una vuelta en la desecha cama. El control era suyo.
Abrió las piernas bronceadas de un tirón, pegando ambas rodillas contra el colchón, vista estupenda, posición privilegiada y su ego aumento más de lo que ya estaba, de solo pensar que era el primero de ver en un postura tan endemoniadamente sugestionante al joven rubio ni que decir en adentrarse a ese pequeño orifico rosa que parecía llamarle.
No había más. Naruto era suyo.
Beso la sudorosa frente inclinándose lo suficiente para no caer al tener tomado el trasero del menor y su miembro con el otro, posicionándolo en la dilatada entrada que expulsaba delgados hilillos de saliva en un sutil movimiento a penas detectable, entrecerró los ojos a la vez que se aferraba a la cintura de Naruto y su miembro se abría paso sin detención, era la gloria, aquel apretado y empapado lugar era el puto infierno, su infierno.
Un ruidito, un gemido…un grito y los dedos del ojiazul rasguñaron tal animal en celo la delgado colchoneta que tenían por cobertor.
Que aspecto más indefenso, ¿existía mejor afrodisiaco que ver a Naruto retorcerse de placer bajo el?
No. Ninguno.
Sus testículos chocando contra las nalgas, habían encajado perfectamente tal como la primera vez. Bajo su mirada que se había mantenido desenfocada del rostro, las cejas encorvadas y las mejillas sonrojadas mostraban el esfuerzo del menor por albergarlo en su interior.
Mas estúpidos pensamientos, mas idiotas sentimientos, y beso uno de los ojos que se mantenían cerrados.
Porque esto no era sexo
Esto no era un revolcón
No era para desestresarse, ni un pasatiempo del montón.
Esto era absurdamente bizarro amor…. A su manera.
Los brazos temblorosos rodeando su espalda y su rostro se hundía en la curvatura entre el hombro y cuello del otro. Un vaivén involuntario y un gruñido se le salió, el muy bastardo ya se estaba moviendo provocándolo, diciéndole sin palabras que podía empezar de una vez.
Salir
Siempre me pregunte… ¿Cuánto es que iba durar?
Entrar
Esa soledad que quedo cuando mama murió
Adelante
Ese vacío que creció cuando papa me dejo
Atrás
Esa angustia que se burlaba de mí
Círculos
Esa sonrisa falsa que me acompañaba
Sudor
Ese miedo que me tomaba
Gemidos
Y me dejaba caer
Gritos
Tumbándome con satisfacción
Maldiciones
Hundiéndome sin remordimientos
Mas rápido y siguió penetrando, mas rápido y siguió moviéndose al compas de los gemidos, al ritmo, de los besos donde las lenguas se enredan y la saliva les une la boca, al acorde de sus nombres, y de la excitación
Perforando, no solo un cuerpo sin rostro y un alma sin nombre.
Dime si es extraño por favor….
Sasuke – un bote hacia atrás, había tocado ese algo que hizo su cuerpo entero contraerse, la espalda le choco contra la cabecera de madera, la cama empezó a rechinar…tan indecente –
¿Por qué tú eres diferente?
Naruto – susurro en su odio, concentrándose de nuevo en aquel punto pequeño que les hacia delirar a ambos –
Dime…esto es un hechizo cruel para envolverme
No podía mas, mordía, arañaba, murmuraba un entrecortado "Sasuke"
Abrió sus ojos un poco, estaban empañados pero aun así lo vio, alzo una de sus manos, depositándola contra la mejilla del mayor, rozando lentamente la yemas de sus dedos contra la lechosa piel, cerró los ojos, las lagrimas se le escaparon, rodando por el costado de su rostro, algo se le expandía por el pecho.
Lo abrazo con más fuerza, cerrando sus piernas contra las caderas, obligándolo a entrar más en el, un largo gemido y elevo las caderas
No…tan solo eres tú… ¿verdad?
Y el momento llego, Sasuke se enterró todo lo que sus cuerpo le permitían, rozando el límite de lo inesperado, Naruto ahogo aquel nombre en su garganta derramándose contra el vientre del mayor, gimiendo y temblando, sintió aquel liquido hirviente llenar su interior.
Se había venido dentro.
Solo tu…Sasuke.
.
El peso muerto de un cansado Sasuke cayó sobre él, sus irregulares respiraciones volvían a escucharse, en la saturada habitación del mayor. Unos minutos más. Y la voz regreso…los difusos pensamientos volando a través del espacio-tiempo habían vuelto a él.
Giro su cabeza hacia la derecha, donde el rostro del azabache se ocultaba, cernido en su cuello, levanto su mano, tocando los oscuros cabellos, eran suaves, bailaban entre sus dedos, respiro con total libertad el aroma que estos despedían…lavanda, se había vuelto adicto a ella, en realidad se había vuelto adicto total y completamente de Sasuke.
Un tierno beso en la pálida mejilla y una ceja se arco interrogante, sorprendido espero sin demostrarlo realmente, miro con los ojos entrecerrados los azules que le observaban con atención.
Y eso, Usuratokanchi? – y la pregunta escapo de sus labios antes de darse cuenta, una sonrisa ancha y un nuevo beso en su mejilla le hizo perder el rumbo de las cosas –
Solo se me antojo tebayo – y cerró los ojos disfrutando del momento, los silencios de Sasuke eran agradables –
El Uchiha no respondió, tan solo lo miro unos segundos mas antes de volver a enterrar su cara en el cremoso cuello, le gustaba estar ahí, le era relajante, unos brazos aferrándose a sus costados y escucho la voz pausada y hasta podría decirse suave del Uzumaki en su oído.
No me iré –
No supo a que vino aquello, pero tampoco quiso averiguarlo, solo pensó antes de cerrar el también sus negros ojos, que Naruto por alguna extraña paradoja del destino siempre sabia que decir para acelerarle el corazón de esa insinuosa manera.
Tu…y este idiota amor
Problemas, siempre los insistentes e interminables problemas ¿Qué haría uno sin ellos?
Unos ojos marrones demasiado cerca de un todo sonrisa Sai y su ceño se le frunció, ese peliblanco de mierda se estaba acercando demasiado para su gusto al espacio vital de pintor. Quien infructuosamente no hacia nada para alejarlo parecía incluso a gusto con la presencia a su lado, la cual continuaba hablando de alguna obscenidad que seguro el terminaría por saber sin ralamente quererlo. Suspiro, haber cedido ante algún capricho del pelinegro se había vuelto demasiado peligroso, el no era un consentidor, tampoco era un voluble, de hecho era un egoísta de primera, uno bien hecho.
Una risa burlona y la cara se le puso más rígida. Porque en defecto ya no lo era, porque si así fuera ahora estaría disfrutando de una mañana tranquila y silenciosa bebiendo un amargo café mientras leía por cuarta vez aquel libro de Stephan King cuyo título no podía recordar, pero no, el estaba ahí, sentado en la pequeña barra americana de la estrecha cocina en el apartamento de Jugoo, mirando suspicazmente cualquier movimiento sospechoso por parte del peliblanco solo para tener un muy buen motivo para sacar su furia de la mejor forma que conocía, golpeando algo, lo que fuera, y en ello iba incluido el idiota de Sugeitsu que había robado el boceto de las manos del ojinegro.
No lo haces mal pintor – sonrió mostrando la fila de pulcros y afilados dientes de piraña del que era portador – aunque debo decir, Gaara sonriendo me provoca escalofríos – se burlo viendo de reojo al pelirrojo que amenazaba con levantarse y partirle al cara, dios era tan divertido hacerlos enojar a él y Sasuke –
Sugeitsu – llamo el peli naranja desde el mesón, genial ahí iba de nuevo a obedecer a su pesar aquel tono disfrazado, mierda, Jugoo tenía demasiado control sobre él para su agrado
Y quizás el único problema realmente no era que Sugeitsu fuera alguien sumamente molesto, si no que muy a su pesar se encontraban compartiendo paradójicamente la pérdida de su tan amado…egoísmo.
Deja vú.
¿Qué mejor forma existía para llamar aquello que sentía en ese momento tan…único? Lo vio por el rabillo del ojo con aquel porte tan indiferente que solía atraer tanto su atención que no hizo nada por disimular cuando los ojos negros lo enfocaron un poco ofuscados por ser el centro de observación, sonrió ignorando el efecto que aquel banal gesto causaba en el ojinegro que tan solo resoplo mientras continuaban en esa caminata por medio de las calles aledañas.
Y Sasuke no era que se quejara, no después de que Jugoo se llevara a rastras a un Sugeitsu que gritaba su victoria y se burlaba de él, hasta que fue acallado por una mano que cubrió su boca mientras seguía siendo alejado de ellos. De hecho agradecía, mentalmente, poder al fin tener un momento a solas con Naruto sin estar atrapados en algún lugar ni con el ambiente tenso que eso provocaba.
Donde por una absurda y estúpida razón ambos se sentían…bien. Si, esa era la palabra que describía con una inigualable exactitud todo lo que se les revolvía y deambulaban descaradamente por sus interiores, que habían cedido racios a aceptar ese entrometido, tonto y complejo sentimiento se alojara cerca del pecho, justo arriba en el lado izquierdo, donde algo se movía en un suave vaivén que les mantenía con vida.
Era tan inverosímil si quiera pensar que algún día ellos habían sido tan diferentes.
Naruto con sus enamoramientos fallidos con chicas y Sasuke con sus defensas de indiferencia siempre puestas. Uno buscando un amor puro y el otro evadiéndolo por sobre todo.
Y resultaba irónico, casi demente susurrar si quiera que los papeles se habían invertidos cuando el que siempre busca trataba de escapar y el que evita empezaba aceptar lo idiota que era disgregarse. Pero las cosas eran así. Nunca resultaban como las queremos. Se rompían los esquemas, quebrantaba mundos y transformaba vidas de buena o mala manera.
Porque Sasuke descubrió que el amor no lastimaba, el que lo hacía eran las personas que falsamente lo profesaban.
Y Naruto se topo con que el amor no tenía ni una pizca de pureza, porque estaba tan lleno de bajadas y subidas que una montaña rusa pareció nada a la hora de compararlos.
Porque era inútil…tan inútil evadir…tan inútil idealizarlo. Que los dos decidieron abandonar las ideas que siempre les habían acompañado entre caminos de esperanzas y recuerdos dolorosos, entre pasados insanos y heridas lacerantes…lo dejaron todo atrás, todo por estar ahí, en ese momento, con sus dedos rozándose al caminar y con una mirada que no podían ocultar.
Perfecto o imperfecto, no importaba mucho en realidad, cuando la voz de Naruto fluía sin parar y el silencio estoico de Sasuke bañaba el aire.
Pues para ser sincero y aunque no lo admitiera, se sentía bien, dejar de pensar en todo unos momentos tan solo par escuchar la chillona voz asegurándole pronto llegarían.
Cinco cuadras mas, y la voz de Naruto se mantenía a raya, contando todo tipo de cosa banales que llenaran el silencio a la vez que el formaba teorías del lugar al cual sería su destino, una vuelta a la izquierda, dos a la derecha, tomando la avenida central y siguiendo por la calle con nombre de algún personaje de la historia que no pudo recordar y el camino termino abrupta y toscamente frente a él.
Y giro a ver al ojiazul que levanto el rostro y sonrió…de una manera que para Sasuke fue desconocida y nueva.
Quiero que conozcas a mi mama tebayo –
Sasuke no dijo nada, tan solo asintió y apretó mas la mano a la cual estaba unido pensado que tal vez el también debería presentarle a Itachi de una vez.
Después de todo...ambos estaban el mismo lugar.
A partir de esta cap pido un poco de paciencia a todos los que siguen esta historia, que tengo menos tiempo que la picha corta de orochipepe. Estoy por graduarme y entrar a la universidad, deséenme suerte. Os quiere YUKI-NII ICHI.
Y sigan comiendo mucho chocolate, café y trasnocharse leyendo fics, y si se encuentra alguno bueno avísenme jeh.
P.D también me gusta el Drarry y el Harry x Draco.
Felices vacaciones a todos.
Bye…bye = ^ - ^ =
