CAPÍTULO 8:
LAS DE LA INTUICIÓN
… Creo que empiezo a entender
Nos deseábamos desde antes de nacer…
No sabían cómo habían llegado hasta donde se encontraban ahora, a ese lugar y en especial en las condiciones en las que estaban, de estar tomándose unas copas, hablando y riendo de cosas sin sentido, pasaron a estar completamente desnudas y en una situación que si les hubieran preguntado horas atrás nunca se les hubiera pasado por la cabeza que se llevaría a cabo, bueno tal vez sí, nadie invita a su casa a alguien que conoció en una fiesta a hablar de la vida, pero no podían negar que era extraño sentir todo lo que sentían si se conocían apenas hace unas horas.
Rachel a pesar de que en un principio se sorprendió de ella misma por estar besando de la manera que lo hacía a Quinn, no podía negar que eran los labios más dulces que besó nunca, definitivamente la rubia de ojos verdes tenía algo que le encantaba, pero aún no tenía completa claridad de que era.
Los besos habían pasado a segundo plano, porque aun cuando lo seguían haciendo -se seguían besando- ahora eran sus cuerpos los que hablaban y se dejaban llevar por sus deseos más ocultos, y lo mejor de todo era que sentían como si se conocieran desde siempre.
La castaña aunque en un principio quiso comportarse lo más señorita que pudo y contenerse frente a la rubia, al momento de sentir a Quinn en ella, le fue imposible, y literalmente estaba gimiendo como una perra.
"Si... sigue así... no pares... por favor no pares... ya casi... Quinn ya casi..." gritó mientras trataba de controlar la respiración. Rachel se encontraba recostada boca arriba en la cama de su habitación con las piernas abiertas, mientras la rubia tenía la cabeza en ese lugar, moviendo su lengua de la manera que sólo ella sabía hacerlo, logrando que cada vez pidiera más y más.
Estaba a punto de llegar al orgasmo, en cada sacudida, con sus brazos empujaba más hacia su sexo la cabeza de la chica que no dejaba de lamer su entrepierna, mientras que ésta, con sus manos tocaba los senos de la castaña.
De un momento a otro y sin previo aviso la rubia dejó de hacerlo, sacó su cabeza y las manos de donde la tenía, no dándole el placer que estaba a punto de llevarla a la locura. Rachel abrió los ojos extrañada, no entendía porque no seguía haciéndole lo mismo de hace unos segundos atrás, si estaba a punto de acabar. Pero entonces, fue cuando la rubia la miró de la manera más lasciva que pudo y sin dejar que le reprochara algo, le introdujo lentamente dos dedos, Rachel estaba tan húmeda que fue mucho más sencillo de lo que pensó. La castaña respondió con un inmenso gemido, arqueando la espalda al sentir que estaba dentro de ella. Quinn seguía moviéndose, entrando y saliendo, no podía negar lo excitada que también se encontraba, pero no iba a parar hasta escuchar gritar su nombre.
Rachel sentía que ya no podía aguantar más, el orgasmo estaba muy cerca, tanto, que para poder sentir aún más placer se comenzó a balancear al mismo ritmo que la mano de Quinn, la rubia se acomodó en la cama quedando a la misma altura de Rachel, para besarla con todo la pasión que pudo. Las caricias de hace minutos habían dejado de ser tiernas para pasar a ser mucho más salvajes, algo que las excitaba mucho más.
"Ya... ya no puedo" volvió a hablar Rachel, dejando salir un sonoro gemido que logró encender aún más, si eso era posible, a la mujer que seguía con el mismo ritmo moviendo sus dedos.
"Quiero escucharte decir mi nombre mientras te corres" le susurró al oído al tiempo que le mordía el lóbulo de la oreja derecha.
La castaña abrió sus ojos para mirarla nuevamente. Al sentirla de esa manera tenía la necesidad de verla directamente a los ojos cuando llegara al paraíso.
"Ohh Quinn, no pares, te juro que te mato si paras" dijo casi gritando, definitivamente ya no quedaba nada para lograr el cometido de la rubia. Luego de unas cuantas sacudidas más, gritó el nombre de la ojiverde lo más alto que pudo, había llegado al clímax. La castaña aprisionó a la rubia entre sus brazos mientras se movía junto a ella para poder sentirla un poco más, hasta que finalmente los movimientos se detuvieron. Rachel había llegado a uno de los mejores orgasmos de su vida y a decir verdad, al primero junto a una mujer.
Qué pensaría Brittany si se enterara de lo que acababa de pasar ahí, en esa cama, en su casa, se preguntó de pronto, pero eso lo vería después, por ahora, luego de experimentar todas esas nuevas sensaciones, no se arrepentía de absolutamente nada.
Quinn no podía estar más caliente, y no lo iba a negar. Al escuchar gritar a Rachel su nombre en medio del orgasmo la dejó completamente extasiada, y eso no se iba, ni se podía quedar así. Sin esperar a que la castaña se repusiera completamente, volvió a besarla acomodando su cuerpo encima del de Rachel. Ésta al mirarla a los ojos se dio cuenta claramente de las intenciones de la rubia.
Estaba un poco nerviosa, tenía que reconocerlo, nunca antes había estado de esa manera con una chica, si se había besado con alguna que otra, pero lo que iba a pasar ahora era muy diferente, y le daba cierto temor no complacer a la espectacular rubia que estaba sobre ella.
Quinn al darse cuenta de eso -de las dudas que de repente le surgieron a la castaña- la miró de la manera más tierna que pudo, tratando, aunque le era casi imposible, olvidar la calentura que llevaba encima.
"Tranquila Rach, no haremos nada de lo que no te sientas segura" le susurró con una sonrisa.
"No es eso" se excusó "sólo… sólo que no se bien cómo hacerlo" dijo media apenada.
"Entonces si es así, no te preocupes, yo te enseño" Quinn la comenzó a besar despacio, esperando que Rachel se encontrara cómoda con lo que iba a suceder, y no pasó mucho tiempo para que fuera así, la castaña profundizó el beso, saboreando la lengua de la mujer que tenía sobre ella, y unas ganas de querer más la comenzaron a invadir, quería hacerle sentir todo lo que la rubia le había hecho explorar hace apenas unos minutos atrás. Quinn entendió claramente lo que Rachel le demostraba, por lo que se separó un poco de ella, levantándose levemente, colocando sus piernas enredadas con las de la castaña, y de esa manera uniendo sus sexos para poder disfrutar del placer que eso les producía.
Ambas comenzaron a moverse de forma sincronizada, primero de manera lenta para pasar de manera gradual a movimientos mucho más rápidos. En cada nueva arremetida gemían del placer que les provocaba, especialmente la castaña. Pero la rubia no se quedaba atrás, si antes estaba excitada por los gritos de la mujer bajo ella, ahora lo estaba mucho más al sentirla tan unidas. Los movimientos no cesaban y al parecer Rachel de nuevo se estaba dejando llevar por lo que le producía todo lo que estaban haciendo. Necesitaba sentirla más cerca por lo que tomó el trasero de la rubia con sus manos, aumentando la intensidad de las embestidas que tenían sobre la cama.
Quinn abrió la boca dejando escapar sonoros gemidos, mientras que sus manos se posaban en los pechos, que antes había tocado accidentalmente en el club, pero que ahora lo hacía para provocarle más placer. Rachel al ver la acción de la rubia, hizo lo mismo, tomando entre sus manos los redondos pechos, sintiendo los duros pezones a causa de la excitación, estaba segura que a pesar de que no llevaban mucho tiempo en el exquisito vaivén de sus caderas, pronto llegarían al tan ansiado orgasmo.
Por su parte Quinn al sentir las manos de la castaña en su cuerpo aumento más el ritmo de sus embestidas, tenía conciencia que estaba a punto de liberar toda la energía que tenía guardada hace más de 6 meses, ¡Hace más de 6 meses que no tenía sexo! Siguió aumentando el ritmo, gimiendo y haciendo gemir a la de ojos oscuros.
"Rachel… creo que… creo que no puedo aguantar más" apenas pronunció esas palabras explotó, explotó en placer, había alcanzado el orgasmo. El primero -pensó- de muchos de los que tendría con la bella castaña, y que al parecer no podía aguantar más tampoco, ya que al escuchar soltar a Quinn ese gran gemido, inmediatamente lo hizo ella, todavía más fuerte que el anterior.
Finalmente ambas habían llegado al clímax, y lo hicieron juntas, casi al mismo tiempo.
Cuando cesaron los movimientos Quinn se movió de donde estaba para tirarse cansada al lado de la castaña.
Apenas se repuso y pudo controlar su respiración Rachel le habló "Eso… eso fue increíble" mientras lo decía se cambió de posición para poder mirar a los ojos a Quinn.
"Si, fue increíble" repitió la rubia con una sonrisa "tú eres increíble" volvió a hablar depositando un pequeño beso en sus labios.
"Lo sé" rio Rachel haciendo reír a Quinn también "Pero ¿sabes qué?" preguntó cuando la miraba de una manera picara "aún creo que tengo energías para una ronda más".
"Jajajaj ¿En serio?" rió nuevamente Quinn.
Sin dejar respuesta, Rachel se tiró encima de la ojiverde para seguir haciendo lo que había empezado casi una hora atrás y que al parecer iba a continuar toda la noche.
La luz del sol apareció entremedio de las cortinas de las grandes ventanas de la habitación, Brittany comenzó a abrir de a poco los ojos, el sol le daba directamente a la cara, pero antes de abrirlos por completo un fuerte dolor de cabeza la comenzó a invadir, sentía como si le hubieran pegado mil patadas, pero noo era todo producto del alcohol, nunca más pensaba beber, sii claro cuantas veces había dicho lo mismo.
Siguió acostada por un rato con los ojos cerrados, intentando acordarse como había llegado a estar en esas condiciones. Aun no reaccionaba del todo cuando se sentó y se dio cuenta que esa cama no era la suya, ni siquiera se encontraba en su casa, se asustó de pronto pensando en que era lo que había pasado ¿dónde estaba? ¿qué hacía en esa cama que no era de ella? ¿dónde mierda estaba metida? Pero antes de que se siguiera haciendo más preguntas, al mirar por toda la habitación vio una foto en el mueble que estaba a su lado, y entonces fue cuando cayó en cuenta donde se encontraba, y lo más importante en la casa de quien estaba.
En la fotografía aparecían dos chicas sonriendo abrazadas, una era Santana pero ¿cómo había llegado hasta su casa? ¿y donde estaba la morena? miró de nuevo para todos lados, pero no había nadie, ningún rastro de la latina, seguramente estaba en su habitación pensó. Sobre la foto, la otra era una hermosa rubia de ojos verdes, en otro momento lo más probable es que se hubiera preguntado muchas veces quien podría ser esa mujer, pero ahora era lo que menos le preocupaba, porque todos los recuerdos, más bien dicho la mayoría, la comenzaron a llegar como flashes, no eran claros, pero si tenía conciencia de casi todo. Y ahí se dio cuenta que no, que la latina no se encontraba en su habitación, porque ella estaba en la habitación de la morena.
"¡ESTOY EN LA CAMA DE SANTANA!" gritó de repente, pero apenas lo hizo se tapó con las manos la boca, no quería que la latina se enterara que ya había despertado. A pesar de lo fuerte que lo dijo no se escuchó nada de ninguna parte, al parecer Santana no estaba en el departamento, porque de seguro el grito que pego lo escuchó todo el piso.
Cuando levantó las sabanas para levantarse e ir al baño a lavarse la cara, se dio cuenta que estaba con un pijama que obviamente no era suyo, pero no le tomó mayor importancia y siguió hasta donde se dirigía.
El baño quedaba dentro de la misma habitación por lo que no tuvo que salir de ella y toparse tal vez con la morena, en esos momentos era lo último que quería que pasara. Cerró la puerta y se miró al espejo, al verse la cara, se dio percató que cualquiera que la viera se daría cuenta que ayer bebió de más.
Cerca del lavamanos estaba la ducha, cuando la vio recordó todo, absolutamente todo, antes lo había hecho, pero eran más imágenes que nada, pero ahora todo lo recordaba con absoluta claridad.
Recordó la discusión con Rachel al no querer entrar al club, la conversación con Kurt y Dave, cuando vio bailando a Santana con Emily, lo que sucedió en el baño cuando entró a hablar con la latina, lo borracha y enojada que estaba al momento de ver a las morenas bailando y luego besándose, lo que sucedió en el baño del club, cuando Santana la llamó su chica ¿la llamo su chica no? Noo, lo más probable fue que eso lo haya imaginado, luego pasó lo de la ducha, cuando invitó a la morena a bañarse con ella ¿también eso lo imagino verdad? no eso sí lo hizo, si la invitó, entonces un calor le subió a la cara, estaba muerta de la vergüenza ¿cómo se le ocurrió decirle eso? ¡qué tonta! pero la tuvo aún más cuando recordó el momento en que Santana la sacó de la ducha, casi la besa ¡por Dios! ¡casi besa a Santana! ¡que la tragara la tierra por favor! Y después para terminar la velada no se le ocurrió nada mejor que pedirle a la latina si podían dormir juntar ¡sii que viniera algo ahora ya y la tragara! Es que ya no podía ser más obvia, y lo peor es que lo había sido delante de ella, se volvió a echar agua en la cara para no sentirla el ardor que llevaba encima.
Tenía que salir de ahí lo antes posible, al parecer Santana no estaba en el departamento, iba a aprovechar eso, luego hablaría con la morena explicándole todo, o no se, tal vez lo mejor sería hacerse la tonta, pero ahora lo que menos quería era toparse con ella, pero antes de que siguiera pensando en que hacer, se sintió un ruido afuera de la habitación, al parecer alguien estaba abriendo la puerta de entrada. Sin saber qué hacer, salió lo más rápido que pudo del baño y se metió a la cama tapándose entera con las sábanas.
Los pasos cada vez se sentían más cerca, así que se cubrió aún más, como si con eso evitara que la latina la viera.
"Brittany" susurró "Brittany ¿estas despierta?" susurró de nuevo abirendo lentamente la puerta de su habitación.
La rubia no sabía qué hacer, si responderle o seguir haciéndose la dormida, estaba muerta de vergüenza. La morena se acercó a la cama y se sentó en ella para poder ver a la rubia. En realidad no se veía mucho, sólo un gran bulto, que al parecer todavía dormía plácidamente. Decidida acercó su mano para destapar y ver la hermosa cara de la ojiazul, pero antes de hacerlo se arrepintió.
"¿Qué estoy haciendo?" dijo Santana, sin más se levantó de la cama y se fue de ahí dejando a Brittany preguntándose porque dijo eso.
Apenas sintió la puerta cerrarse se destapó rápidamente, no sabía que hacer ¿hacerse la dormida por siempre? ¿saltar por la ventana? Creo que ninguna de las dos soluciones era muy posible y lógica de hacer. Pasó mucho rato sentada en la cama sin siquiera moverse de su posición. Estaba tan perdida en sus pensamientos que ni sintió cuando la puerta se abrió nuevamente. Ya era muy tarde para poder taparse y hacerse la dormida, ya que Santana estaba de pie mirándola directamente a los ojos.
Ninguna de las dos sabía que decir, Brittany lo único que atinó a hacer fue tomar una almohada y abrazarla, había tanto silencio ahí, y definitivamente era uno incómodo, muy incómodo.
"¿Estas bien? ¿te sientes bien?" preguntó al fin la morena acercándose a la rubia.
"Si… si… sólo me duele un poco la cabeza" respondió tímidamente.
"Jajaja ya me imagino porque" rió. Brittany también lo hizo, el momento incómodo se fue por un momento "fui a comprar aspirinas, si quieres te las traigo".
"¿En serio?" preguntó sorprendida, no se esperaba que tuviera esas atenciones con ella.
"Si espérame, vengo ahora" Santana salió de la habitación y en menos de 30 segundos volvió con las pastillas y un vaso de agua. Brittany se sentó mejor para poder tomárselas, la morena se sentó frente a ella esperando que se las tragara, apenas lo hizo le sonrió.
"Así me gusta, como niña buena".
Brittany le sonrió de vuelta, le encantaba como Santana se preocupara por ella.
"Gracias" dijo la rubia mientras dejaba el vaso ya sin agua en el mueble donde estaba la fotografía que vio hace un rato atrás.
"De nada, sabía que te iba a doler la cabeza, después de beber tanto a quien no".
"No, no lo digo solo por eso" Brittany volvió a sonreír de forma nerviosa "gracias por cuidar ayer de mí… no sé qué hubiera pasado conmigo si no estabas tú y no me hubieras traído a tu casa".
"No fue nada en serio, ¿no lo hubieras echo tú por mí?"
La pregunta dejo helada por unos segundos a la rubia, Santana la miró tratando de descifrarla y puso mala cara al no recibir respuesta "oh que eres mala Brittany, no esperaba eso de ti. Está bien, no nos llevamos de lo mejor, pero nunca pensé que me dejarías botada y sin saber a dónde ir" puso la cara más triste que pudo.
"¿Qué? Noo, nada que ver, hubiera hecho lo mismo… solo que… nada nada no me tomes atención" ambas sonrieron.
"¡Menos mal!".
"Sii, aunque espero que no te haya dado muchos problemas".
"Noo, no lo hiciste, aunque hay que reconocer que me asustaste un poco".
"¿Por qué?" preguntó entre intrigada y asustada por la posible respuesta que le podía dar.
"Porque no reaccionabas, estabas como muerta" rió haciéndola reír también.
"Jajaja perdón por todo lo de ayer, nunca más volverá a suceder, no sé qué me pasó, si yo…" antes de poder seguir hablando Santana la cayó, poniendo un dedo en su boca.
"Shh todo bien en serio" apenas la mano de la morena se posó en sus labios se puso completamente roja, pasando lo mismo con Santana cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo, por lo que saco rápidamente su mano de ahí "¿tienes… tienes hambre? preguntó tratando de olvidar lo de hace un segundo.
"Un poquito" habló Brittany intentando de no demostrar lo nerviosa que la había dejado el reciente contacto con ella.
"Entonces vístete y te espero en la cocina ¡Borracha!" rió mientras se ponía de pie.
"¡Oye!" dijo la rubia haciéndose la enojada.
"¿Qué? Sólo digo la verdad" se encogió de hombros "¡Hey! te deje ropa mía ahí, porque tu vestido todavía esta mojado y no creo que quieras ponértelo así ¿Me alcanzas en la cocina? no esperes mucho si, porque no soy muy buena con eso".
Brittany rió como por quinta vez. Le daba igual, con tal de desayunar con ella, no le importaba si estaba asqueroso todo "No me demoro nada" le sonrió nuevamente ¿cuántas sonrisas ya le había dedicado a Santana en esos minutos? ya había perdido la cuenta. La morena salió de la habitación para ir a preparar el súper desayuno, mientras que Brittany se comenzó a poner la ropa para dirigirse donde ella.
Las risas no cesaban, hace más de una hora que terminaron de desayunar, pero seguían aún sentadas hablando de lo que sucedió ayer, aunque trataban de omitir ciertas partes, eso quiere decir que se reían y Santana molestaba a Brittany por el estado en el que se encontraba en el club ¿Cómo habían llegado hasta ese punto? Si hace unos días atrás, más bien dicho, si hace un día atrás alguien les hubiera dicho a cualquiera de las dos que iba a estar de esa manera, ambas se reirían en su cara por mentiroso, pero así era, estaba de lo más cómoda riendo como niñas chicas.
"¡Yaa! deja de molestarme, seguro que tú nunca te has emborrachado" dijo la ojiazul.
"No, yo soy una santa" le respondió Santana colocando sus manos como si fuera a rezar.
"¡Eres una mentirosa!" volvió a responderle Brittany, mientras que le tiraba un paño que estaba sobre la mesa.
"¡Oye!" habló la morena quintándose el paño de su rostro. Cuando lo hizo, le regaló una de esas sonrisas que dejaban locas a cualquiera "me gusta estar así contigo" dijo sin pensarlo.
Brittany se sonrojo, pero intento mirar hacia otro lado para que no se le notara "a mi… a mí también me gusta estar así contigo" le dijo finalmente fijando su mirada en la de Santana.
"Brittany" habló la morena "quiero pedirte perdón por todo lo que pasó en el club la otra vez y por todas las otras cosas, no debería haberme comportado de esa manera, nunca pienso las cosas antes de hacerlas".
"No te preocupes, yo tampoco me he portado de lo mejor contigo".
"Ninguna lo ha hecho mucho" su voz sonó un poco triste.
"Pero ya no va a ser así ¿verdad?" dijo regalándole una sonrisa la rubia.
"No, ya no más, entonces ¿podemos hacer de borrón y cuenta nueva?".
"¿Tregua?" preguntó Brittany mientras estiraba su mano para estrecharla con Santana.
"Tregua" dijo la latina. Cuando tomó la mano de la rubia una corriente eléctrica las sacudió a las dos, tanto así que ambas tenían la piel de gallina. Ninguna quería retirar la mano, querían seguir sintiendo el toque de la otra, aunque fuera un momento más. Pero finalmente Santana la hizo.
"Creo… creo que ya es hora de irme" dijo Brittany dejando su brazo debajo de la mesa, no lo quería hacer, pero sentía que si pasaba un momento más a solas con la latina ya no iba a poder responder a sus impulsos.
"¿Tan pronto?" dijo con un puchero.
"Es que tengo unas cosas que hacer" mintió la rubia, ya no se sentía tan confundida, pero ahora al ver las cosas tan claras, no sabía si le gustaba tanto. Había visto lo peor de Santana, los gritos, los insultos, las malas palabras y si, tenía que reconocerlo se sentía atraída por ella. Pero ahora al verla tan así, tan linda, de la manera como la cuidó ayer y como lo hizo hoy en la mañana, si hasta le preparó el desayuno y ahora le pedía disculpas por todo lo sucedido, era mucho, mucho por hoy.
Ver a la morena así ya no podía soportarlo, ahora comprendía todo ¡Santana le gustaba! ¡Le gustaba! ¡Le gustaba! ¡Y le gustaba mucho!
"Está bien, entonces te dejo en la puerta" le habló sacándola de sus pensamientos.
"Si" respondió tímidamente levantándose de su silla. Santana hizo lo mismo.
Se dirigieron en silencio hasta la puerta de entrada, la morena no entendía el raro silencia que se formó de pronto, si al parecer entre ellas todo estaba bien.
"Entonces… entonces nos vemos mañana en la empresa" dijo Brittany, los nervios todavía no se iban.
"Si, nos vemos mañana" le sonrió mientras se apoyaba en el marco de la puerta abierta.
"Gracias por todo".
"Te dije que no fue nada".
"Lo sée, pero igual. Mañana te llevo tu ropa, no creas que me quedare con ella".
"Jajaja y mañana yo te llevo tu vestido, porque todavía esta mojado, no creas que me quedaré con el tampoco".
"Jajaj okey, entonces nos vemos" se dio media vuelta para irse pero antes de girarse completamente Santana la llamó.
"¡Brittany! se te queda esto" era la pequeña cartera que se había olvidado llevarse.
La rubia se acercó para tomarla, pero al tirarla para llevársela, se dio cuenta que Santana no la soltaba.
Se encontraban en una situación tan conocida, no era la primera vez que se encontraban tan cerca.
Santana le sonrió, le encantaba estar así, a solo unos centímetros de la rubia, le encantaba lo nerviosa que la ojiazul se ponía, y le encantaba como su corazón se aceleraba cuando estaban en esa posición.
Brittany no sabía que hacer solo se limitaba a sonreír nerviosa y mirar los oscuros ojos que la observaban sin decir una palabra. Siguieron así unos segundos, cuál de las dos tenía una sonrisa más boba en la cara. Pero de un momento a otro Santana tiró fuertemente la cartera que ambas tenían agarradas haciendo que Brittany diera un paso hacia adelante quedando sus labios mucho más cerca de antes. La deseaba tanto y sabía que Brittany también lo hacía, unas ganas enormes de besarla le surgieron, pero no lo iba a hacer, iba a esperar a que la rubia hiciera algo, no quería apresurar nada, no al menos por parte de ella.
Brittany estaba para que más nerviosa frente a la cercanía que tenían, ahora menos sabía qué hacer, tenía muy claro que es lo que quería, pero sabía que no era lo correcto, no en esas circunstancias, ella estaba con Sam, era su novia hace casi 5 años, no le podía hacer eso, no podía engañarlo, pero frente a ella estaba Santana, la mujer que le movía el piso completamente, que decir el piso, le movía su mundo entero.
Antes de hacer algo que se arrepentiría, y más que eso, que no estaba del todo bien, se acercó a la morena, dándole un pequeño y rápido beso en la mejilla, agarró su cartera, y se dio vuelta para salir de ahí.
"Gracias por todo San" le dijo en un susurró dándose vuelta y yéndose hacia el ascensor. Apenas apretó el botón se abrieron las puertas, ingresó y antes de que se cerrara del todo, le hizo un saludo con la mano a Santana con una enorme sonrisa en su rostro a lo cual la morena respondió de la misma manera.
"Me volvió a decir San" habló sola Santana con una sonrisa tonta mientras se tocaba la cara donde Brittany había depositado el pequeño beso. Estaba feliz, complemente feliz y eso que recién todo estaba comenzando.
