Bueeeeeenas y lluviosas noches desde mi sofá! JAJAJAJAJA, bue, empiezo. Sorry por no haber podido actualizar antes, estos últimos días han sido un jodido caos y no he tenido nada de tiempo para escribir:$ Mushas gasias por los follows, favs y demás y por dedicar un ratito para leerme, básicamente porque considero este fic bastante malo, aunque la Castle Family diga lo contrario (luego me matarán) Espero que no me asesinéis por el final... y eso. Comentar por favor os lo pido porqué necesito opiniones sobre como va desarrollándose la historia. Os dejo mi Twitter por si queréis algo- NewYorkerWriter ¡Disfrutar del capítulo! ¡Un beso!:*
Las botellas de cerveza, whisky y tequila chocan unas con otras dentro de la bolsa de plástico produciendo un sonido titilante que no hace más que irritarme. Caminamos por una calle oscura pero llena de casas grandes y lujosas.
Seguramente estamos en uno de los barrios pijos de Nueva York, pero nunca antes había venido.
Castle, en cambio, conoce esto. Ha sabido girar entre callejones hasta llegar a este sitio. Sonríe al ver como observo los monumentos de casas que nos rodean.
La mayoría son de tres pisos y tienes decoraciones barrocas o clásicas, pero no pierden ese encanto que las envuelve.
Todas tienen jardín y una gran piscina donde poder bañarse en verano.
No se por qué estamos aquí. Aún que es muy poco probable que Castle o incluso Jake tengan una casa en este barrio.
"Allanamiento de morada"
La voz de Don Ojos Azules vuelve a mi cabeza, haciendo que todas las piezas encajen.
-¿Vamos a saltar una de estas casas?-le pregunto señalándolas con la mano que tengo libre. En la otra llevo una de las bolsa con bebida. Me mira y ríe entre dientes.
-Chica lista.-dice al final lanzándome una mirada de complicidad que me hace sonreír.
Sigo observando las fantásticas casas, que misteriosamente, cuanto más nos acercamos a una pequeña cuesta, más lujosas se vuelven.
-Estas casas no consiguen gustarme.-le miro de reojo.
¿No? Cualquier chico le gustaría vivir aquí y conducir un ferrari rojo mientras liga con las chicas que pasan por su lado.
-Esto está alejado de la civilización.-sigue diciendo.-¡Vivimos en Nueva York! Es una ciudad preciosa llena de rascacielos, vida y color. Aquí no disfrutan eso.-me mira esperando a que le de mi opinión.
-En eso tienes razón. Tal vez la gente de aquí necesita respirar aire puro.-respondo sonriéndole de reojo.
-Algún día me gustaría vivir en el SoHo.-se hace el silencio. Observa el horizonte con el ceño fruncido y se que está debatiéndose algo en su mente.-¿Has visto qué casas? Me encantan esos lofts que son todos de madera y cristal. Poder escribir mirando por la ventana mientras el Empire State se ilumina poco a poco. Cerrar los ojos y escuchar la lluvia caer.-finaliza en un susurro.
Me sorprende que tenga aspiraciones y sueños tan profundos siendo el macarra de la Universidad. Es cierto que comportarse como un chulo que busca tirarse a todas sin compromiso es solo una fachada para que nadie vuelva a herirle. Pero, ¿quién hizo que decidiera ser así?
-¿Has dicho escribir?-le pregunto deteniéndome en la conversación, cosa que se me había pasado por alto. Su mandíbula se tensa y me mira de reojo.
-No.-responde intentando disimular algo que es completamente cierto.
-Te he escuchado. ¿Eres escritor?-intento oprimirlo para que confiese. Sonríe de manera pícara.
-Soy un vividor follador nena.-responde levantándose la camiseta para que vea sus abdominales.
-Y un poco fantasma. Aún que eso se nota sin conocerte.-digo poniendo los ojos en blanco. Acelero el paso y me coloco a su lado.
El camino se estrecha hasta llegar al final de la urbanización.
La última casa es la más elegante que he visto. Una mezcla entre acogedora y majestuosa, donde podría leer mirando al jardín mientras el cielo se nubla y el agua cae mojando la hierba, para después poder aspirar el olor a humedad.
-¿Crees que me conoces?-me sobresalta Castle.
Frunzo el ceño. Es cierto que interpreto bastante bien sus gestos, pero hay cosas que oculta en el fondo de su corazón y no me deja ver, por mucho que yo quiera.
-Conozco lo que tú quieres que conozca.-respondo. Me mira con sus ojos azules brillantes y me sonríe.
Una sonrisa inocente y tímida que hace que todo a mi alrededor desaparezca y las ganas de besarle aumenten.
-Todos tenemos una historia y venimos de un lugar.-finaliza mientras acaricia mi mano libre con sus dedos. Los entrelaza con los míos y sonrío, porque me ha pillado por sorpresa.
Observo el perfil de su cara a escondidas en medio de la oscuridad. Su mandíbula fuerte y su mentón prominente. Adoro la forma de sus labios, no solo son finos y carnosos, sino suaves y cariñosos.
Su mano se suelta con delicadeza y comienza a bajar por mi espalda con disimulo mientras nos acercamos a la última casa.
Cuando llega a mi culo duda un momento, esperando mi reacción, pero cuando ve que me muestro impasible y que mis labios me traicionan formando una sonrisa tímida, la mete en el bolsillo trasero del vaquero y me acerca más a él.
Veo que sonríe también, pero no me mira en ningún momento. Necesito tocarle, sentir el contacto de su piel, porque la mía está en llamas.
Paso la mano por su cintura y le levanto la camiseta lentamente para poder meter mi mano. Cuando las yemas de mis dedos comienzan a trazar lineas expertas por su piel, se tensa y su carne se vuelve de gallina.
Ladea el cuello como instinto, haciendo que desee morder su nuez y lamer la curvatura que se produce entre este y el hombro.
Aprieta mi glúteo y río en voz baja. Alzo la ceja cuando una idea traviesa cruza mi mente.
Deslizo la palma de mi mano por su cintura, amenazando con tocar su culo por encima del bóxer negro. Antes de coger su nalga como ha hecho él conmigo le miro, sigue mirando al frente con una sonrisa, esperando que lo haga. Cuando le pellizco ríe en voz alta.
-Podrías tocarme otra cosa.-susurra alzando la ceja. Sonrío, pero mantengo la mano en su trasero. Miro al frente. En dos pasos habremos llegado a la casa. El cielo se está volviendo nublado y rojizo, amenazando tormenta.
-Creo que ya te toco bastante los huevos como para hacerlo literalmente.-respondo retirando la mano. Susurra un "cierto" con una sonrisa y también la quita.
Una verja negra se alza majestuosamente ante nosotros. Castle frunce el ceño y se acerca. Busca algo con la mirada. Menea el hierro con fuerza y un sonido chirriante nos envuelve.
-Para imbécil, que nos van a oír.-una voz se abre paso en la oscuridad, sobresaltándome.
Los ojos de Jake observan a Castle enfadados. Miro detrás de él intentando encontrar a Scarlet, pero no está por ningún lado.
La casa está totalmente a oscuras, pero en la parte superior se distingue un brillo amarillento que seguramente proviene de varias velas.
-Kate.-giro la cabeza cuando el novio de mi amiga me llama.-Las botellas.-indica. Asiento mordiéndome en labio inferior y me agacho para recogerlas.
Castle aparta la mirada de mi culo cuando me incorporo, pero le he visto. Básicamente, siempre lo hace.
Parece ser que Ojos Azules le ha dado su bolsa, porque ahora tiene las manos vacías. Me mira con una sonrisa divertida.
Jake se aleja por el jardín y observo como se mete sigilosamente por la puerta de madera, como si de una sombra se tratara.
-Vamos, tienes que escalar para pasar.-me dice apoyándose en la verja.
-¿Vas a tocarme el culo cuando suba?
-Tenía pensando ayudarte a subir dándote un pequeño empujón, pero era algo provisional eh.-me acerco a él. Sabe lo que busco y rodea mi cintura con sus brazos. Dejo una senda de besos cortos y ardientes sobre sus labios para después succionar su labio inferior.
Gimo en su boca cuando su lengua entra en contacto con la mía, peleando con familiaridad. Entierro las manos en su pelo y le acaricio la nuca con suavidad, haciendo que una erección crezca en sus pantalones. Lo noto duro en mi bajo vientre.
-¿Qué me estás haciendo?-susurra antes de devorar mis labios como si no tuviera tiempo de degustarlos.
¿Qué te hago yo? Qué me haces a mi. Me vuelves loca Castle, cosa que nunca antes había pasado. Quiero que me toques cada segundo y poder sentirte duro y fuerte.
Justo cuando comienza a tocar mi culo calentándome más, una capa de agua fina comienza a caer entre los dos. No es la primera vez que nos besamos bajo la lluvia. Sonríe en mi boca.
-Quería que el calentón acabara, pero no así.-dice riendo. Me muerde la oreja y me da un cachete. Acaricia mi nariz con la suya ¡y me muerde! ¡Me muerde la nariz!
-¿Me has mordido?-le pregunto juguetona. Ladea la cabeza para mirarme mientras acaricia mi cintura. Asiente con una sonrisa.
-Da gracias a que ha sido la nariz y no otro sitio.-me provoca.
Mi garganta se seca, mi voz se vuelve ronca y él lo nota.
Sonríe y con la mirada me anima a saltar.
Meto los pies entre los huecos de la valla, y poco a poco comienzo a impulsarme, usando las manos como soporte. Castle está detrás mía por si resbalo y caigo. Es algo que me hace sentir bien. Una metáfora de lo que siempre he buscado.
Me impulsa con cariño del culo y en parte lo agradezco, me da la fuerza que necesito para llegar al final y saltar. Caigo sobre la hierba, esperando a que haga lo mismo que yo.
En menos de 20 segundos ya ha dado un salto y está a mi lado, muy cerca.
-¿No vas a darme las gracias?-me pregunta con una sonrisa socarrona.
-¿Por tocarme el culo? Tu sueñas.-le grito en medio de la lluvia.
-Deberías ver mis sueños si eres tú la protagonista.-responde mientras corremos hasta el umbral de la puerta. Salto a su espalda y paso los brazos alrededor de su cuello. Le muerdo la oreja y le beso el cuello con cariño.-Así solo conseguirás que me empalme K-Bex.-bromea entrando a la casa conmigo a su espalda.
-No suena mal.-respondo. Se gira para contestar pero cierro su boca con mis labios.
Hace una maniobra y caemos al suelo. Se coloca debajo de mi cuerpo para que no me haga daño y quedo a horcajadas sobre él. Lo inmovilizo con mis manos, colocando las suyas por encima de su cabeza. Me inclino y beso sus labios con cariño. Abre la boca para recibirme y enlazo mi lengua con la suya como momentos antes. Muevo mi trasero sobre su erección, haciéndole gemir roncamente dentro de mi boca.
Sus ojos azules me miran extrañados. Creo que piensa lo mismo que yo.
-El malote ha encontrado a alguien que le plante cara y le gusta de verdad.-miramos los dos hacia las escaleras sabiendo que es justo lo que estábamos pensando.
Scarlet nos mira con la ceja alzada.
-Y pensaba que mi amigo no era hombre de una sola tía... ¿Te has enamorado marica?-le dice Jake pasándole el brazo por la cintura. Castle se tensa debajo de mi.
-¿Crees que puedo enamorarme? Es solo una puta distracción. Alguien con quien empalmarme.-responde.
La sonrisa se borra de la cara de Scarlet y Jake abre los ojos sorprendido. ¿Una distracción? Castle me lanza una mirada rápidamente, consciente de que ha hablado en voz alta. Las lágrimas se acumulan en mis ojos y mi garganta se cierra, impidiéndome tragar.
-Kate.-susurra.
Le miro con odio. Con verdadero odio. Sabía que no podía fiarme, que Castle sería siempre un hijo de puta sin remedio, pero no, tenía que enamorarme joder.
Me levanto de un salto con las lágrimas bañando mis mejillas, doy gracias a que el agua de la lluvia lo disimule. Scarlet hace un ademán de bajar a consolarme, pero Jake la frena.
Castle se incorpora mirándome con terror y tristeza. Cuando intenta levantarse le golpeo en la mejilla con fuerza. Me mira con los ojos muy abiertos.
El agua salpica con fuerza mi cara cuando salgo al exterior. Mis pulmones agradecen el aire puro que ahora respiro y solo puedo concentrar en esconderme de la realidad.
