Capítulo 10: Honor y valor.
No les daría el gusto de verla suplicar, menos a ese patán de Snotlout, él menos se merecía tal cosa. Observo sus manos atadas con una cuerda gruesa, podía sentir como estas le cortaba la circulación de la sangre en sus manos, realmente la querían ver sufrir. Elevo la mirada, llevaba dos días encerrada en esa pocilga, no le dieron ni tiempo de objetar o defenderse. Stoick la entregó a un grupo de guardias para ser encerrada, su última visión fue la sonrisa prepotente de Snotlout antes de pasar a ese lugar.
Escucho voces, pasos y el sonido metálico de llaves, se pegó lo más que pudo a una esquina, coloco su pierna izquierda atrás, bajo su peso e inclino su hombro, todo esperando a las personas que se encontraran tras la puerta. Apenas esta fuera abierta, arremetería contra ellos, los dejaría inconscientes, se liberaría y después se pondría antes Stoick para aclarar su situación, necesitaba explicar su relación con Hiccup.
Apenas la puerta se abrió unos pocos centímetros, ella cargo contra ellos soltando un potente grito, para darse valor para lo que estaba por venir. Callo sobre los guardias, necesitaba levantarse pronto, mientras ellos estaban sobre el lodo, creado por la tormenta de hace dos días que golpeo a Berk. Al estar de pie, con sus manos atadas dio el golpe al mentón de uno de ellos, el cual se estaba levantando, al segundo le conecto una patada en la parte trasera de la rodilla izquierda para desbalancearlo y ponerlo a la altura de su rodilla, golpeándolo justamente en la nariz; la sangre salió a borbotones de la nariz, indicio de que la había roto.
Sin percatarse, fue tomada de la cintura para ser elevada, intento zafarse del agarre retorciéndose, golpeando con su codo el costado de su captor, incluso dio patadas para hacer que este no lograra afianzarla correctamente. El guerrero la arrojo lejos, al entrar en contacto con el suelo, ella se giró para ver su captor, lo vio acercarse rápidamente. Al tenerlo en distancia solo pateo las partes bajas, el hombre callo sobre sus rodillas mientras protegía sus partes bajas del dolor, la expresión de dolor era el claro indicador de que estaba fuera de combate.
Cruzo manos en un puño y como si fuera de una maza, dando un golpe de abajo hacia arriba, derribo al guerrero dejándolo inconsciente, tomo el cuchillo de la cintura y corto las sogas de sus muñecas. Tomo aire para calmar su enojo, ahora se concentraría en ver a Stoickm necesitaba platicar sobre el asunto de Hiccup, Snotlout y ella. Apenas dio un paso, un brazo grueso y musculoso la retuvo del cuello, pegándola al pecho de ese nuevo contrincante; estaba por dar otro golpe con sus manos para liberarse del agarre, pero la voz del nuevo guardia la detuvo.
- Veo que eres tan buena como tus compañeras decían o hasta más, Astrid.
- Gobber. – El hombre la soltó y ella giro a verlo. – Perdón, no era mi inten...
- Tranquila, yo haría lo mismo de estar en tu posición. – Observo a los dos guardias en el suelo, realmente le sorprendía lo fuerte que era esa chica. – Originalmente iban a enviar a los gemelos por ti, pero al ver esto, fue bueno no hacerlo.
- Gobber ¿Por qué me encerraron? ¿Para qué los guardias? ¿Qué está ocurriendo?
- Juicio.
- ¿Otro?
- Esta vez, es contra ti, por lo del asunto de Hiccup y Snotlout. Astrid, no fue bien visto el que se descubriera, que estando comprometida con Snotlout, estuvieras en una relación con Hiccup, más que ahora es un desterrado.
- Me parece perfecto, necesito hablar con el jefe.
- Stoick mando por ti, yo vine porque sabía que esto pasaría. – Dijo señalando a los dos hombres en el suelo. – Les dije que esto pasaría si te encerraban, pero claro, no me escucharon.
- Es mejor irnos, no hay que hacer esperar a Stoick.
- Si, esto se pondrá bueno, por fin alguien que se puede defender en un juicio.
El solo mencionar eso hizo que ella bajara la mirada, no pensó en el peso de sus palabras y ahora veía las consecuencias. Intento disculparse, pero ella miro al Grate Hall, con mirada decidida, tomo camino directo a su juicio, a su espalda Gobber la seguía como si de su guarda espaldas fuera.
Durante el camino se encontró con varias miradas, miradas que se bajaban al suelo con tan solo su paso, en ella veía vergüenza y desilusión, las que más le dolió fueron las de sus padres, ambos no soportaron verla al momento de que paso por su casa. Sintió con cada paso que daba, cada escalón que subía a su destino, era un peso más a sus hombros, puesto que sabía que lo que hizo, a pesar de seguir su corazón, era algo prohibido en su situación de prometida.
Al estar frente a las puertas, apretó sus puños y elevo su mentón, no dejaría que algo como esto la derrotara, demostraría su orgullo y valor, tal como él lo hizo, ahora sabía lo que sintió esa noche de tantos años.
Las puertas se abrieron, dejando pasar el helado aire del exterior, la vieron entrar a un paso seguro con Gobber a su espalda. Los presentes le abrían el camino directo a la silla del jefe, donde la esperaba Stoick con un Snotlout sonriente, el solo verle le daban ganas de romperle esa altanera sonrisa, estaba segura que más de uno presente se lo agradecería.
Al llegar frente al jefe, Gobber se colocó a su derecha, para su sorpresa Gothi se acomodó a su izquierda, parecía que también quería cruzar un par de palabras con ese hombre. Stoick se levantó para bajar a donde ella se encontraba, camino a su alrededor unos momentos y luego observo a Snotlout, inmediatamente cambio su sonrisa por una seria.
- ¿Desde cuándo? – Le pregunto a ella.
- ¿Desde cuándo…qué? – Ante tal atrevimiento, se puso frente a ella, esperando intimidarla un poco con su propia presencia, pero ella no bajaba la mirada, ni la evitaba, como la guerrera que era.
- Ten cuidado con tus palabras, Astrid. Podrás ser una gran guerrera, pero sigo siendo el jefe, ahora responde mi pregunta ¿Desde cuándo engañas a Snotlout? Tú prometido.
- Yo no tengo prometido, ya no, fue exiliado por un crimen que no cometió.
- No solo no niegas tu acusación, sino, también niegas tu compromiso con Snotlout.
- Así es.
- En ese caso no tengo más que…
- También tengo palabras que decir, después de todo, en un juicio tengo que defenderme.
El jefe concedió el permiso mientras se sentaba, ella giro a ver a los presentes. Los observo a todos, Gothi le asintió en forma de aprobación, observo a Gobber quien repitió lo mismo de la anciana, tomo aire y se relajó.
"No negare que engañaba a mi prometido, yo sé cuáles son las consecuencias de ese acto, pero dejare bien en claro una sola cosa, no me retracto, ni me avergüenzo de lo que hice.
Tales palabras crearon un alboroto, sus dos defensores sonrieron en orgullo, puesto que eso era digno de ella, defender lo que creía correcto, sin importar qué. Los demás comenzaron a quejarse, sus padres estaban devastados y ni mencionar sus compañeras skjaldmo, la decepción en sus ojos era notoria, pero eso no le importaba de momento. Cierto, era su sueño desde niña el llegar a tal posición, el cual ya lo vio cumplido, ya había demostrado ser una de las mejores guerreras, eso nadie se lo negaría.
Sintió la mano del jefe en su hombro, luego lo vio elevar la otra para pedir silencio, lo cual ocurrió. Coloco la otra mano en su otro hombro, haciéndola girar para poder colocarse a su altura y verla a los ojos. La estaba evaluando, viendo si estaba mintiendo o retractándose de sus palabras, pero no fue así, realmente la chica respaldaba esas palabras. Observo a Gothi y a Gobber, quienes después de lo ocurrido con su hijo se habían retirado más. Lo de Gobber era lo que más le dolía, apenas había un rayo de esperanza para recuperar su amistad y se vuelve a romper, como si de un palillo de paja fuera.
Retomo su posición, sopeso las posibilidades y luego miro a su sobrino, se veía preocupado y también sorprendido ¿Quién no al escuchar que su prometido prefería a otra persona que a él mismo? Observo a los habitantes, acaricio su espesa barba con su mano, pensando en que acción tomaría, luego observo a Gobber y a Gothi.
- ¿Ustedes que piensan de esta situación?
- No puedo culparla, cualquier muchacho es mejor que Snotlout.
- ¿Cómo te atreves? ¿Más comparándome con ese exiliado? – Se escuchó el quejar del Jorgenson, el cual no tardo en colocarse frente al herrero.
- Lo que escuchaste, Hiccup fue y es mejor hombre que tú, por lo menos él no se vanagloriaba de sus verdaderos atributos, ni salía corriendo a la primera señal de peligro.
- Eso es mentira, te recuerdo que estas ante el sucesor de Stoick, tu futuro jefe, más te vale respetarme.
- ¿Respeto? ¿Respeto a aquel que se atrevió a mentir en juicio y perjudicar a un inocente? ¿Aquel que con su poder se pone a ridiculizar a medio Berk? ¿Aquel que utiliza su estatus para conseguir lo que quiera? Incluso la mano de una dama que no lo ama.
Las palabras eran pesadas, las acusaciones severas y más de uno de los presentes sabían que eran ciertas. Lo que más llamo la atención de los presentes fue el mencionado juicio, donde un inocente fue perjudicado ¿A qué se refería? Observaron al sucesor dar un paso atrás, parecía un tanto nervioso, Gobber observo a todos luego a Stoick, el cual, bajo la mirada, sabía a qué se refería. Desde ese día se preguntaba si hizo lo correcto con su hijo ¿Debió investigar más? ¿Confiar más en su hijo? Ahora era tarde, expulsado y deshonrado jamás podría reparar el daño. Se levantó de su silla para confrontarlo, pero la anciana se interpuso, luego señalo al heredero con su bastón y golpeo fuertemente el suelo con este, el sonido se escuchó por todo el salón, enmudeciendo a los presentes, como si de un hechizo mágico fuera.
- Retiro tu título de sucesor, se mantendrá el puesto abierto hasta que el legítimo heredero llegue o se encuentre a uno mejor.
No sabían que era más temeroso, escuchar que desheredaron al actual sucesor o, escuchar a la anciana Gothi romper su propio voto de silencio. Ella se giró a Astrid, la cual esperaba su castigo por su falta, la anciana le pidió que se agachara y ella lo hizo. La observo detenidamente, luego al Jorgenson, sonrío y señala a ambos con sus manos para luego cruzarlos, serrar los puños y luego separarlos de un tiron fuerte, señal de la ruptura del compromiso; termino escribiendo en el suelo, escritura que Gobber transmitió al pueblo de Berk.
- Por la decisión de Gothi, el castigo de Astrid es dejar la orden de las Skjaldmo, no será la prometida del Jorgenson y además de que ella pasará a formar parte del grupo de exploración de las incursiones futuras. También se quedará sin títulos y sin apellido.
Sus padres se quedaron congelados, sus compañeras en cierta manera tristes por perder a una guerrera con gran potencial, pero a la vez felices de que se hiciera justicia y Snotlout devastado con las dos peores noticias de su vida. La primera perder el título de heredero de Berk, incluso su padre estaba conmocionado con eso, la segunda y la más fuerte para el muchacho, perder la mano de Astrid en matrimonio, eso lo termino de fulminar.
Astrid, en cambio, se sentía en paz, ligera, libre. Cierto que acababa de perder a su familia, estatus y también honor, pero eso lo podía recuperar de nuevo, pero se sentía libre y alegre de ya no estar atada a una persona que no quería, de ya no tener ese peso de ser lo que la demás gente esperaba. Ahora trabajaría para sí misma, para demostrarse que ella era mejor, también para buscar y conocer nuevos mundos, ya no estaba atada a su familia y a compromisos. Observo a Gothi y a Gobber, les sonrió en agradecimiento, luego observo a Stoick, quien parecía estar meditando algunas cosas, se colocó frente a todos.
- Me parece un castigo justo, acepto lo que la anciana ha dictaminado ¿Alguno tiene el valor para debatir lo ya establecido?
Nadie decía nada, solo observaban o bajaban la mirada, pero uno fue el tonto que decidió quejarse.
- Yo no lo acepto, no acepto eso, solicito un Holmgang.
El atrevimiento de Snotlout era su perdición, eso fue lo que pensó Gobber, Gothi estaba sopesando el reto y Astrid quería acecinar al muchacho. Estaba por correr a darle el golpe en la cara, pero Stoick la detuvo colocando su mano frente a ella, acto que llamo la atención de la anciana, ambos se vieron y ella asintió.
- Se acepta tu reto, si ganas, Astrid volverá a ser tu prometida y tu estatus de heredero regresará.
- ¡¿Qué?!
- Perfecto. – La sonrisa altanera apareció, esta vez la mano de Stoick cumplió su propósito, no evitaba pasar a una molesta Astrid, con la intensión de asesinar al chico.
- Pero si pierdes, los castigos se quedan y yo pondré el mío propio, el cual diré después del combate ¿Aceptas los términos?
- Claro, será fácil, nadie puede contra estos músculos. – Dijo mostrando sus bíceps con arrogancia, Stoick sonrió un poco ¿Si tan solo supiera?
- De acuerdo, tu contrincante será Astrid
- ¡¿Qué?!
- Perfecto.
- Su combate será dentro de unos momentos, al medio día.
- Espere, ¿Tan pronto? ¿Las preparaciones?
- Eres el guerrero más fuerte ¿No es así? No son necesarias para ti.
- Pero…
- Hasta el mediodía, prepárense. La junta termino, pueden retirarse, excepto ustedes tres. – Dijo señalando a Astrid, Gobber y Gothi.
La gente se comenzó a retirar, había cosas que platicar con ellos, en especial con Astrid.
Al estar completamente solos, el jefe se dejó caer cansado en la silla, se frotaba las cienes, luego observo a los tres. Se levantó, tomo un tarro y lo lleno de Ale, necesitaba un trago después de ese momento. Se sentó en una mesa y con su mano señalo a Astrid que se sentara a su lado. Ella le hizo caso, se sentó a su lado y bajo su mirada, esperando algunas palabras, un regaño, una reprimenda, algo.
En cambio, recibió un tarro lleno de Ale, sorprendida, observo a Stoick quien solo tomaba de su tarro y la observaba con uno de sus ojos. Ella acepto y lo imito, los otros dos hicieron lo mismo, sentándose en la mesa frente a ellos.
- ¿Desde cuándo?
- Dos años.
- Dos años y nunca lo notamos.
- Sinceramente jefe, no notó muchas cosas en esos dos años.
- Si, me estoy dando cuenta. – Dijo cabizbajo, sin dejar de ver su tarro con poco contenido. – Dos años es mucho tiempo ¿Fue amable contigo?
- Sinceramente, fue el mejor conmigo, no me imagino a otro que no sea Hiccup.
- ¿Cuándo comenzó a… ya sabes…
- Comencé a interesarme en el desde un poco antes de esa noche, nuestra relación formal, cinco años después, lo otro, después de formalizar hasta hace dos días.
Sorprendido, observo a la chica la cual estaba roja de vergüenza, luego dio un trago fuerte, paso a servirse más, el cual se lo tomo de un trago, una última y regreso a la mesa con un tarro lleno.
- ¿Ustedes lo sabían? – Les pregunto a Gobber y a Gothi, quienes asintieron.
- Hiccup es un libro abierto, sabíamos que tenía algo con Astrid, hasta hace dos días descubrimos por Hiccup, que llevan haciendo eso desde hace dos años. Me sorprende que no hayan tenido herederos, se han cuidado mucho.
- Hiccup fue cuidadoso con eso también, me decía que no quería meterme en problemas si quedaba…ya saben.
- Tenía razón, el problema fue cuando "tú" la comprometiste con ese tonto, hace dos años.
- ¿Yo? ¿Cómo lo iba a saber?
- Exacto ¿Cómo lo ibas a saber si no le pones atención ni a tu hijo? Incluso sin eso, deberías saber bien que atarla a Snotlout era una mala idea. El chico casi muere el primer día que intento acercarse a ella, y eso fue cuando eran apenas unos niños de seis años.
- Yo solo creí que era lo mejor para ambos.
- ¿Lo mejor? ¿También fue lo mejor para él?
- Yo… eso no lo sé, aun me castigo por eso.
- Stoick, el muchacho realmente te quería mucho, también te tenía en un pedestal, pero esto último, realmente lo acabo, creo que el irse fue lo mejor.
- Mal amigo y mal padre, tal vez, mal jefe también.
- No, eso no, yo no me equivoco en ese tipo de cosas. En cuanto te puse la marca, supe que sería un gran jefe, hasta ahora lo has demostrado, tu problema es que no sabes separar el jefe del padre, ese es tu única desventaja.
El jefe observo a Gothi, quien también estaba viviendo un poco de Ale, sería anciana, pero tenía más resistencia al alcohol que los presentes en el salón.
- ¿Cómo es que usted rompió su voto?
- Tu hijo.
- ¿Hiccup? Lo que haya hecho yo se lo… - La risa de la anciana lo detuvo, luego ella se acercó para golpearlo con el bastón. - ¿Eso que fue?
- Mírate, preocupándote por un muchacho que se auto expulso, además de que ya no tiene relación alguna con Berk, excepto por el emocional. Eras padre, eres un padre y siempre lo serás, es natural preocuparse por su hijo, contigo un poco tarde, es todo.
El jefe observo las pinturas en los escudos de sus antepasados, era tradición que cada jefe se hiciera una pintura con su heredero sobre un escudo y esta fuera colgada en esa pared; no había suya con su hijo, puesto que le quito su apellido.
- No sé si puedo recomponer lo roto, pero hare lo posible por algo mejor y tengo una idea para el próximo heredero.
- Claro, mientras no sea otra metida de pata. – Gobber se colocó a su lado, observando la pintura de Stoick junto a su padre.
- Gobber…yo…
- Pasado es pasado, solo…no lo arruines.
- Hare lo mejor posible. – Ambos juntaron manos y luego vieron a las damas presentes. – Hora de tu combate.
Astrid se levantó, camino a la salida, seguidos de Gobber, Stoick y Gothi, los tres en dirección de su casa. Al llegar solo fue directo a una cómoda, tomo la espada que Hiccup le hizo hace tantos años y salieron al ruedo, era momento de demostrar que ella no era propiedad de nadie.
El ruedo se encontraba a tope, todos querían ver ese combate donde se demostraría quien era el mejor guerrero, al igual que se decidiría el destino de una guerrera de Berk. Snotlout se encontraba practicando algunos movimientos de espada, todo a manera de presumir su habilidad, cosa que a muy pocos le llamaba la atención; con excepción de algunas chicas.
La atención cambio cuando se escuchó la reja del ruedo abrirse, observaron a Astrid entrar seguida de Gobber y Gothi, Stoick se sentó en la silla en lo alto del ruedo, para observar mejor la pelea. Llamo la atención que Astrid no tuviera armadura, escudo u otra ropa más que la civil, su única arma, la espada de cuando gano la prueba de matar al dragón.
- ¿Con eso piensas derrotarme? ¿Una espada de juguete?
- Créeme, esto es lo único que necesito para ganar.
- Sueñas preciosa, después de esto serás mi prometida y mi futura esposa, vete preparando.
Realmente quería cortarle la cabeza, pero el combate se lo prohibía, al menos de que fuera manera accidental estaría libre de culpa. Sotick llamo la atención de ambos guerreros, después dio la orden del combate con un simple gesto de su mano.
Snotlout apenas pudo reaccionar subiendo su escudo, Astrid ya había dado el primer golpe con su espada aun en su funda, la fuerza fue tal que incluso lo hizo arrodillarse con una pierna, realmente iba a matar. Empujando con el escudo, utilizando su pierna en el suelo, logro que ella se retirara. Blandió la espada contra ella, solo para cortar el aire. Astrid se había agachado para esquivar el ataque, girando, utilizando su pie izquierdo como soporte, lanzo otro ataque con su espada, Snotlout la esperaba, por lo que golpeo su rostro con el escudo.
Ella retrocedió por el golpe, cayendo al suelo de espalda, giro para evitar el golpe del borde del escudo, se movió a la izquierda para evitar el filo de la espada y esta se clavará en el suelo. Entrelazo sus piernas en el brazo, sus pies, como si pinzas fueran, tomaron el cuello del chico; con un movimiento de su cadera lo hizo caer al suelo, hizo presión haciendo que se encorvara hacía atrás, para de esta manera hacer presión y soltara la espada.
Soltó el brazo, tomo su espada y dio otro golpe en dirección de la cara, el escudo se interpuso nuevamente, esta vez ella salto para caer sobre este y golpear con el mismo a la cara del muchacho. El chico grito de dolor, se levantó del lodo mientras con su mano libre se tapaba la nariz, su casco se encontraba en el lodo y su espada a un lado de Astrid. Ambos se observaron, ella escupió y el solo se sacudió de un movimiento la sangre de su nariz.
- ¿Por qué no desenfundas? Se me olvidaba, es decorativa. Tu inútil novio no sabe hacer armas, esa cosa lo prueba, realmente era un verdadero bueno para nada.
Se lanzó de frente, ella se preparó, al tenerlo a distancio se lanzó de frente, golpeando el pecho con su hombro, ambos cayeron al suelo. Se giró, haciendo que ella quedara bajo él, tomo el escudo con ambas manos y lo bajo para dar el golpe, nuevamente la espada se interpuso. Golpe su nuca con una de sus piernas, elevo las caderas, haciendo que se desbalanceara, con esto se lo quitó de encima. Se levantó y golpeo con su rodilla su cara, luego con el mango de la espada la nuca y al finalizar de nuevo con la guarda aun con la espada dentro.
Cara al suelo se giró para evitar el pisotón a su cara, se levantó y corrió a tomar su espada. Con ella bloqueo el golpe de la funda; moviendo de lado el arma logro que esta se desviara para lograr ponerse de pie. Ambos se volvieron a ver, esta vez Snotlout mostraba el cansancio por el combate, en cambio Astrid estaba tranquila, cargo contra el con la espada atrás suyo, Snotlout coloco el escudo frente a ella y la espada la preparo para dar un corte.
Ese fue su error, decirle al enemigo cuál era su movimiento, solo fue necesario moverse a pocos centímetros del escudo, aprovechando que no podía verla por tal bloqueo a la vista, se agacho, la espada llego tarde al momento en que se dio cuenta del movimiento de ella; desenfundo la espada con su mano derecha, con la izquierda golpeo el mentón, giro como al principio, la espada corto el pecho, puesto que retrocedió para evitar el corte. Se impulsó, extendió la espada, golpeo el escudo con la punta, atravesando la madera y el filo cortando el brazo del chico al momento de esta atravesaba la madera, logrando que soltara su única defensa.
El escudo cayo, ella aprovecho, golpeó con la funda la barbilla, logrando que se desbalanceara un poco, haciendo que se llevara la mano a la zona golpeada. Observo su pecho y su brazo, esa espada era peligrosa, además de hermosa ¿Realmente Hiccup había hecho esa espada? ¿Un arma capaz de atravesar un escudo y de tal filo? Eso solo hizo enfurecer más. Corriendo en línea recta, con la espada al aire, fue necesario solo esperar, el corte bajo, ella giro nuevamente y con eso llego el golpe final.
La espada atravesó el abdomen tan fácilmente, que ni siquiera lo sintió hasta que fue tarde. Consternado, se llevó las manos a la espada, tomando con ellas el filo, como asegurándose de que no era un sueño. Observo el rostro de Astrid, ella estaba sería, determinada y más que nada, segura de sus acciones. La espada había atravesado por completo el abdomen, entrando por el frente y saliendo por su costado izquierdo, tal cual hace años le ocurrió a su primo, vaya ironía de la vida.
Cayo de rodillas, tapando la herida dejada por la espada cuando fue retirada, ella movió su espada con fuerza para retirar la sangre. La observo detenidamente, después de tantos años aún era hermosa y letal. La creo pensando en ella, realmente esa arma era solo para ella. Escucharon los pasos a sus espaldas, al girarse vio a un grupo de curanderas, Gothi, Stoick y Gobber llegar a su lado.
Las curanderas tomaron a Snotlout, quien se retorcía y quejaba del dolor; antes de ser retirado, Gobber examino la herida y se la mostró a Stoick, la misma herida que tenía su hijo hace bastantes años atrás. Bajo su mirada de forma resignada, puesto que tenía que darle una disculpa a su hijo, si es que lo volvía a ver algún día.
Observo a Astrid, le extendió la mano y ella le paso su espada, la observo de cerca, examinando cada detalle, luego a Gobber.
- Más de la mitad de las armas, utensilios, escudos y otras cosas fueron hechas por él, era un genio en cuanto a la herrería y en crear una que otra cosa, el creo mi brazo. – Dijo mostrando su mano nueva. – Le debemos mucho a ese muchacho.
- Ya veo que sí, que tan equivocado estaba. – Le devolvió la espada y observo al pueblo, todos estaban expectantes a las palabras del jefe tras el combate. – Snotlout ya no será el sucesor, Astrid será despojada de sus título, apellido, pertenencias y posición. – Las Skjaldmo sonrieron al escuchar la noticia, era una pena, puesto que perdieron una gran guerrera, pero no era necesario tener a tal deshonra en sus filas.
"De ahora en adelante ella será exploradora, estoy seguro de que lograra grandes cosas. Ahora pondré mi propia condición tras este combate.
Todos estaban expectantes, era la revelación del momento. Stoick observo a Gothi y luego su mano, recordó el primer día que sostuvo a su hijo, dijo que sería el más grande vikingo de la historia, no cometería el mismo erro que hizo con él; cerrando en un puño dejo salir su declaración.
"A partir de ahora, Astrid Hofferson será mi campeona, quien quiera ganar su mano y el titulo de sucesor, tendrá que combatirla.
Todos quedaron sorprendidos, tal declaración sobre la chica, matrimonio por combate y el puesto de sucesor, las discusiones comenzaron, incluso Snotlout se quedó congelado a tal proclamación. La mano del jefe los detuvo y los silencio, tomo aire para la siguiente noticia.
"Esto se puede evitar con una de las siguientes misiones. – Cualquier cosa que combatir a la guerrera más joven y letal de Berk era mejor, eso pensaron la mayoría de los presentes. – La primera misión es partir a lo desconocido y traer a mi hijo, Hiccup, de vuelta a Berk.
Nuevamente comenzaron las discusiones ¿Traer de vuelta a un expulsado? ¿Stoick había perdido la cabeza? ¿A su hijo que resulto ser la mayor vergüenza de Berk? Nuevamente el jefe los silencio, esta vez con la última misión, tal vez la más peligrosa de todas.
"La última misión es que alguien me traiga, vivo o muerto, el Night Fury que ataco a mi hijo, el que lo haga será el sucesor y tendrá la mano de Astrid.
Sin esperar, ni voltear, se llevó a todos los presentes en el ruedo, dejando atrás a un pueblo confundido y en disputa. Astrid observaba a su jefe, quien parecía tener sierto brillo y esperanza en sus hojos.
- Jefe ¿Era necesario?
- Claro, conociéndote, nadie en Berk logrará tomar tu mano o vencerte, la noticia ser esparcirá por todo el archipiélago. Si lo que dijeron de Hiccup, era por lo menos la mitad de la verdad, entonces el vendrá y vendrá por ti.
- Tal vez, pero ¿Un Night Fury? Esa es misión suicida.
- Es por esa razón que será exploradora, estoy seguro de que tu encontraras a Hiccup o logres capturar a uno de esos dragones.
- ¡Está loco!, realmente loco ¿Cómo se puede atrapar un Night Fury? Casi salimos muertos cuanto confrontamos a uno hace unos días.
- No Astrid, tengo fe, fe en que puedo arreglar mis errores contigo, con mi amigo – dijo viendo a Gobber - y con mi hijo, por favor, permíteme esto.
- De acuerdo, ahora tengo que ver en donde quedarme.
- Mi casa tiene una habitación sola, puedes quedarte conmigo, claro está, si quieres.
- Jefe, yo no sé. – No sabía que decir, pero al verlo, realmente reconsidero, lo pensó mejor y acepto. – De acuerdo, estaré encantada.
- Gobber, te la encargo, ella te ayudara en todo lo que necesites también.
- No hay problema, siempre quise una pequeña hermanita.
Gothi se acercó a ella, luego hizo unos rezos, bendiciones para su nueva vida.
- Veo un gran futuro para ti niña, estoy segura de que lograras grandes cosas.
- Gracias, realmente gracias. – Ahora se dirigían a la casa de la chica, necesitaban recoger sus cosas para su mudanza.
Berk estaba por cambiar, estaba por ir a una nueva dirección en su historia.
Estaban cabalgando en la playa, madre, padre e hija, tenían un momento de familia, después de todo, no siempre tenían tantos momentos libres para aprovechar los reyes como familia. Faltaban los príncipes, pero ellos se quedaron en el castillo, estaban seguros de que estarían en el pueblo, conquistando damiselas, tomando con los amigos en algún bar o tal vez pensando en alguna travesura futura.
No fue sino hasta que sus caballos se asustaron, logrando que casi se cayeran de estos, no sabían cuál era la razón por la que estaban de esa manera, hasta que escucharon el rugido. Una vez calmados, bajaron de sus animales para correr en dirección del sonido, más adelante vieron una mancha negra alejarse rumbo al bosque cercano. En la orilla vieron un cuerpo, no tardaron en correr a socorrer a la persona, al llegar vieron un cuerpo de un joven cubierto de arena y agua salada. El rostro daba a la arena, por lo que lo pusieron boca arriba, para su sorpresa era un joven, maltratado tanto por la ultima tormenta, como por lo visto, la vida misma; tenía cicatrices en brazos, mejillas y, por lo que vieron a simple vista por su ropaje, pecho. La princesa reviso su pulso, confirmaron que aún se encontraba con vida.
Los reyes observaron el mar, había vestigios de madera por la playa, la arena y tela cerca de las ramas de algunas palmeras y árboles, señal de que fue traído por la tormenta. Observaron al chico, examinando más de cerca, descubrieron varias heridas menores, con excepción de la pierna izquierda, esta se encontraba en mal estado.
- Rápido, tenemos que llevarlo al castillo, es necesario que lo examinen.
Tras esas órdenes del rey, el mismo lo cargo sobre su caballo, para salir galopando en dirección de su hogar, seguido de su reina y su hija, al igual que una sombra negra sobre ellos. Al llegar, llamaron a las curanderas, estas al ver el estado del recién descubierto, no tardaron en llevarlo a un cuarto para darle los cuidados y atenciones.
La sombra no se perdió ninguna acción de los que tomaron al muchacho, apenas vio que lo llevaron a un cuarto separado, este los siguió, observando todo desde afuera de un marco en la pared, su altura le permitía ver todo. Los observo quitarle la ropa al muchacho, examinar cada cicatriz, verificar su respiración, presionar la muñeca y también centrarse en la pierna izquierda. El rey, entro al cuarto, preguntando por el muchacho, el jefe se acercó al fornido y enorme hombre.
- Tiene una astilla de tamaño considerable en su pierna izquierda, de mitad de la espinilla para abajo está completamente destrozada, no podemos hacer nada para salvar esa pierna.
- ¿Es lo único grave?
- No señor, so sabemos cómo sigue con vida, su cuerpo está lleno de traumas, huesos rotos y quien sabe que más. Por los exámenes que hemos hecho, estamos seguro de que algunos órganos han reventado, necesitamos abrir y operar, señor.
- ¿Posibilidad de que sobreviva?
- Pocas, realmente está muy lastimado, en especial de la espalda.
- ¿De la espalda?
- Es una herida vieja con una nueva, pareciera que fue flagelado en el pasado hasta los huesos y la nueva pareciera una quemadura, una muy grave, no sabemos cómo su columna aún está intacta, es básicamente un milagro, por no podemos tentar a dios, es posible que no se salve ni en la operación.
El rey analizo cada palabra, luego observo al muchacho, observo a su familia, quienes estaban preocupados por el recién descubierto chico en necesidad.
- Operen, si ha sobrevivido tanto tiempo con esas heridas, significa que es fuerte, cuando se recupere lo interrogaremos.
- A sus órdenes, su majestad. – No tardaron mucho tiempo en preparar todo para la operación, puesto que ya lo tenían a la mano.
El observador, un tanto curioso, observaba desde el marco con atención a los movimientos de esas personas, se alarmo al ver como sacaban un objeto acerrado y brillante y lo colocaban sobre la pierna, para empezar a cortarla. El chico grito de dolor, pero era sujetado por las otras personas, preocupado estaba por saltar a rescatarlo de esa tortura. El rey sostuvo al muchacho, le coloco una vara de madera cubierta con cuero y dejo que su peso los sostuviera.
Lo único que lo detuvo, fue qué al ver la pierna separada del cuerpo, vio el color negro, carcomido y hediondo de la misma, se le estaba pudriendo. Los observo con tijeras, telas, cuerdas delgadas y pequeñas púas de metal, comenzar a cerrar la herida recién hecha. Por lo visto lo querían ayudar, no torturar, se alarmo más al ver como clavaban el cuchillo en el abdomen y comenzar a cortar, nuevamente los gritos inundaron el lugar.
Estaba preocupado, pero observaba como los doctores tomaban órganos en manos para cerrar las heridas, querían ayudar, no matar, decidió esperar, esperar a que el chico se recuperara.
Pasó el tiempo, era de noche, los curanderos trabajaron sin descanso, los observaba sacar paño, cuencos y cubetas llenas de sangre y de carne putrefacta, todo del mismo cuerpo del chico. Por el dolor este se desmayó, logrando que los mismos trabajaran más rápidamente. Le preocupaba las miradas tristes y el poco ahínco con el que curaban el cuerpo abierto del chico.
El rey entro y pregunto por la condición del muchacho, los curanderos habían terminado la operación, el jefe se acercó a él, solo para decir las palabras más duras para el observador, el muchacho había fallecido.
